La mafia sindical tiene su Pata K – 23 de febrero 2022

En el sindicato de albañiles de La Plata hay dos bandas. Una liderada por Juan Pablo Medina, alias “el Pata” y otra por Iván Tobar. Ambos se sacan los ojos por el manejo del poder extorsivo y de la caja que tiene el gremio. Ambos grupos se acusan de corruptos, apretadores muy violentos y de tener vínculos con el narcotráfico y las barras bravas más delictivas de los clubes. Lo más terrible para toda la sociedad es que ambos tienen razón. Y que las dos patotas militan en el peronismo cristinista.
Lo que ocurrió ayer fue apenas la punta del iceberg. Emboscaron al Pata y el Pata le pegó una trompada a un sargento de la policía.
La crónica está llena de símbolos y muestra con toda obscenidad a un tipo de sindicalismo mafioso y millonario que conspira contra el desarrollo pacífico, transparente y con justicia social de este país. Es grave lo que se vio. Pero es mucho más grave lo que no se vio. Estos malandras cómplices del kirchnerismo son la confirmación que sin una reforma laboral en serio y a fondo, Argentina no puede salir del pozo en el que se encuentra. Nadie quiere invertir con personajes de semejante calaña y que además están asociados al poder.
Se podría definir esto como la Pata K de la mafia sindical.
Todos saben que para hacer una obra, en La Plata y alrededores, había que pagarle. Le recuerdo que está con prisión domiciliaria y con una tobillera electrónica. Y sigue procesado por asociación ilícita, coacción agravada y extorsión reiterada. Una gran parte de los tribunales le tiene pánico por sus amenazas y su poder de fuego nada metafórico. Poder de fuego es poder de fuego. Y otra parte de los magistrados, está a su servicio y al servicio de la impunidad de cualquier simpatizante kirchnerista que cometa delitos. Así nos va. Es el realismo trágico, de un kirchnerismo que siempre se coloca del lado de los delincuentes.
Todavía tengo el estómago revuelto de asco al ver el video en el que el Pata celebra su excarcelación con los dedos en “ve” con ambas manos y cantando que “soy argentino, soy peronista y quiero vivir mejor”.
Estamos frente a una verdadera organización criminal cuyo jefe es el Pata Medina. Cuenta con un ejército de barras bravas disfrazados de trabajadores que andan armados, muchas veces borrachos e incluso drogados. Son pesados de verdad. Nadie se le atrevía al Pata. Medina se sentía tan todo poderoso que se atrincheró en su gremio dispuesto a resistir la orden de detención de la justicia. Llamó a sus muchachos, los agitó para que estén bien descontrolados y los abasteció de facas, bombas molotov, piedras y unos cables de acero que se utilizaron para atar postes de la luz y árboles y armar un cerco alrededor del edificio del gremio de la UOCRA de La Plata.
Medina apoyó la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner. Hay videos de actos que comparte con Daniel Scioli y fotos con Carlos Kunkel. Medina banca su aparato con delitos de todo tipo. Desde la tradicional coima que les cobraba a los empresarios de la construcción para no hacerles la vida imposible, hasta la extorsión a la que los sometía obligándolos a contratar empresas de catering y transporte que eran de testaferros del Pata. Ese dinero negro recaudado era lavado en otras actividades. Aquí la lupa de la justicia está puesta sobre la empresa Abril Catering que además de proveer comida a los albañiles cambiaba cheques en efectivo y en una actividad totalmente ilegal. La organización de comidas y mordidas tiene 40 autos de alta gama, camiones utilitarios, un avión y un barco. Medina se llena la boca hablando de Perón, Evita y Cristina y de la defensa de los trabajadores, pero él, tiene un nivel de vida imposible de explicar. Muchos quieren saber que mercaderías traficaba en el avión de Abril.
Estuvo detenido en el penal de Ezeiza, en “Pabellón Néstor Kirchner”, según el humor negro de la jerga carcelaria y bajo el mismo techo que otros mafiosos pero de guante blanco como Lázaro Báez, Ricardo Jaime, y José López, entre otros.
El Pata, una vez amenazó con hacer estallar la destilería de YPF en Ensenada.
Parece mentira que estos delincuentes millonarios que representan a trabajadores pobres quieran victimizarse como presos políticos. Representan lo peor de la corporación sindical que por supuesto tiene otros dirigentes que son honrados y democráticos. Pero Medina es el emblema de la patota sindical y de la corrupción K. Es la pata de los mafiosos, autoritarios y ladrones. Así nos va. Y así nos seguirá yendo hasta que no los extirpemos de la dirigencia nacional. ¿Llegará ese día? Tengo mis dudas. Pero vamos por eso. Más democracia y más honradez para la democracia.

Piden que De Vido vuelva a la cárcel – 22 de febrero 2022

A diez años del siniestro de Once, María Luján Rey, madre de Lucas, la última de las víctimas encontradas, pidió que la Corte Suprema de Justicia confirme la condena a Julio De Vido.
Es que De Vido fue sentenciado a 5 años y 8 meses de prisión y como apeló al máximo tribunal, esa decisión todavía no está firme. “Falta De Vido”, decían muchos familiares en el acto de hoy a las 8 y 32 minutos.
Julio Miguel de Vido, el gerente de coimas y retornos de los Kirchner, está en libertad hace un año. Pero nunca estuvo preso por el siniestro de la estación Once. En un desprendimiento de la causa madre, De Vido, al que lo despojaron de sus fueros con el voto de sus propios compañeros, con un estómago a prueba de balas, le tiró toda la responsabilidad al conductor de la locomotora, Marcos Córdoba porque “omitió apretar los frenos y solo eso llevó a generar el accidente”. Una vez más, el cajero y el ministro de mayor confianza de la familia Kirchner, se mostró como un provocador y humilló a los familiares de las víctimas. Creer que son solo apretar el freno se hubiera evitado el siniestro más siniestro es una mentira grande como la Patagonia. Es mirar para otro lado en la corrupción, la falta de mantenimiento y control que generaron el triángulo de las Bermudas conformado por sindicalistas delincuentes, empresarios ladrones y funcionarios cómplices. No se puede llamar accidente a lo que ocurrió. Yo ni siquiera le llamo tragedia. El accidente es algo imprevisible, evitable. La tragedia algo que cayó del cielo. Pero esto fue obra y responsabilidad de los hombres, un verdadero siniestro criminal en todo el sentido de la palabra siniestro. Murieron 51 personas y hubo 789 heridos, muchos de ellos de gravedad.
De Vido no se privó de tirar debajo del tren también a sus dos colaboradores en el tema ferroviario: Ricardo Jaime, corrupto confeso y único preso actual y Juan Pablo Schiavi.
En el 2015, la justicia aseguró que Julio de Vido tuvo durante 9 años bajo su órbita el tema ferroviario y que no podía desconocer lo que pasaba. Entre otras cosas porque con su firma fue el responsable de pagar los millonarios subsidios que en lugar de ser destinados al mantenimiento o a mejorar el servicio fueron a parar a los bolsillos de los corruptos.
Fue tan grosero en su falta de escrúpulos que la mismísima María Luján Rey, en su momento, contó que quisieron comprarle su silencio en nombre de De Vido. Una semana después de haber enterrado a su hijo Lucas, atrapado entre vagones en el siniestro de Once, uno de los Olazagasti fue a ofrecerle trabajo, un auto o lo que quisiera para que se sumara a la complicidad del gobierno. María Luján Rey los echó de su casa. Los ladrones creen que todos son de su condición. Hablo de los integrantes de ese triángulo mafioso de la megacorrupción seguida de muerte que instaló el kirchnerismo.
Por eso ninguno de los organismos de derechos humanos cristinistas jamás dijeron una palabra. Por eso los artistas militantes del camporismo extremo no fueron capaces de actuar nunca en forma solidaria. Miraron para otro lado ante semejante muerte multiplicada. Castigaron dos veces a las víctimas para ser cómplices y proteger al estado que no protegió a los muertos ni a los heridos.
Como diría Cristina: no fue magia. Fue un crimen de lesa corrupción cometido desde un estado encabezado por la presidenta de la Nación.
En las condiciones en las que estaba el chapa 16 del Ferrocarril Sarmiento, solo un milagro podía salvar a los pasajeros de ese cementerio sobre rieles.
Siento vergüenza ajena por el silencio cómplice de ladri progresismo K. Me cuesta comprender esa actitud negadora de ni siquiera mencionar el tema durante tanto tiempo.
Siento vergüenza ajena por muchos para-periodistas oficiales que callaron por miedo a las sanciones del gobierno nacional. Temieron que los echaran de sus trabajos o que les quitaran el único combustible que los mantenía en pie: la pauta oficial. ¿O es producto de la casualidad que los diarios y los cronistas militantes casi no hablaron del tema durante tantos años?
El más repugnante fue Víctor Hugo Morales que no conforme con defender a malandras de la calaña de Amado Boudou o Lázaro Báez, atacó a los familiares de las víctimas. María Lujan Rey, le respondió algo demoledor: «Cuando por obsecuencia se justifican muertes inocentes se convierte en un ser despreciable. De ese lugar no se vuelve».
Siento vergüenza ajena por muchos dirigentes de los derechos humanos como Hebe Bonafini y Estela Carlotto que se taparon la cara con la camiseta kirchnerista para no ver lo que pasó y justificar su indiferencia.
Siento vergüenza ajena por todo lo que hace a las víctimas más víctimas y las vuelve a matar con el silencio y la insensibilidad.
Finalmente siento orgullo por los familiares.
Siento orgullo por esos padres y madres valientes, por esos esposos, por esos hijos y hermanos que tienen una entereza y una dignidad que emociona. Y por los que se animaron a acompañarlos solidariamente.
Los muertos eran estudiantes, trabajadores, soñadores, novios, amigos, una vida por nacer en una panza floreciente, tímidos, audaces, solitarios, familieros, eran como cualquiera de nosotros, porque cualquiera de nosotros podría haber estado en su lugar. Son muertos que llevamos adentro. Que laten en nuestro corazón. Aunque el poder quiso hacerlos desaparecer del recuerdo popular, laten en nuestro corazón. Porque siguen peleando por verdad, juicio y castigo a los culpables para que Nunca más haya crónicas de siniestros anunciadas. Para que Nunca Más, haya viajes hacia la muerte. Para que nunca más haya ministros como Julio de Vido.

Balance negativo: el peor gobierno – 31 de diciembre 2021

El último día del año suele ser ideal para el balance. Para el gobierno nacional de los Fernández, es un balance claramente negativo. Por algo perdieron las elecciones por dos millones de votos de diferencia y dejaron 5 millones de votos en el camino desde que asumieron.
El terremoto social y político que produjo la vacunación ilegal y clandestina, en su momento lo confirmó. Este, es el peor gobierno desde el retorno de la democracia. Es cierto que todavía tienen 2 años por delante. Y que pueden mejorar. Pero también pueden empeorar porque el gabinete está lleno de mediocres y no de científicos. Y porque el pacto espurio que firmó Alberto con Cristina es de imposible cumplimiento y eso genera batallas internas feroces a cada rato. Cristina le ofreció el sillón de Rivadavia a cambio de su impunidad y la de su familia. Pero eso no se puede hacer sin romper el régimen democrático. Por eso Alberto va y viene todo el tiempo. Por eso se contradice a la velocidad de la luz.
El ex presidente Mauricio Macri lo definió con contundencia: “el gobierno es un ejército de demolición”. Aseguró que no pudieron solucionar ninguno de los problemas que dejó Juntos por el Cambio y que, por el contrario, han dinamitado mucho de los avances positivos. Hoy abandonamos el mundo desarrollado y democrático y nos hermanamos con los peores países, los que más violan los derechos humanos. Hoy en lugar de hacer más competitiva y eficiente a Aerolíneas Argentinas, se castiga a su competencia. Le fijan precios máximos a las empresas Low Cost y perjudican a los sectores medios que antes podían viajar. Hoy en lugar de democratizar los gremios y hacerlos más transparentes se apoya a los más patoteros y extorsivos como los Moyano o el Pata Medina. Hoy en lugar de bajar impuestos como se hizo con el Pacto Fiscal anterior, se impulsan hasta el extremo la asfixia impositiva y la voracidad sin límites de un estado ineficiente que no sabe hacer otra cosa que meterle la mano en el bolsillo a los ciudadanos productivos que trabajan.
Hoy, en lugar de pacificar los ánimos y fomentar que vengan a invertir, se sigue discriminando y sembrando odio al decir que los ricos se contagian más el virus y que los empresarios son chupasangres.
Hoy que la inseguridad y los narcos crecen hasta contagiar de pánico a la inmensa mayoría de los ciudadanos, siguen mirando con simpatía a los delincuentes de todo tipo. Porque hoy que hay un reclamo de juicio, castigo y condena a Cristina, su familia y todos los integrantes del Cartel de los Pinguinos millonarios, avanza la impunidad para todos y todas.
Hoy que la cantidad de muertos es aterradora y supera los 117 mil, siguen perdiendo el tiempo con pavadas, tienen 22 millones de vacunas en la heladera y no las aplican por vagos e incapaces.
Avanzan contra la justicia en general y la Corte en particular. Con agresiones verbales del grupo de tareas sucias jurídicas que comanda Eugenio Zaffaroni y con el copamiento de juzgados y fiscalías.
El ministro Martín Guzmán se arrodilla ante el Fondo para ver si firman un acuerdo mientras la diputada Fernanda Vallejos dice que es el FMI el que debe indemnizar a la Argentina.
Se podría hablar horas de este gobierno incapaz, soberbio y prepotente. Las mentiras se suman y se hace una bola de nieve imparable.
Uno de los datos más desgarradores es que nunca se fueron tantos jóvenes y tantas familias de la Argentina. Este país que se hizo grande con los inmigrantes, ahora expulsa a sus hijos por falta de oportunidades, de futuro y de sentido común.
Quedaron desnudos ante la opinión pública como ladrones de las vacunas que eran para los más viejos y los más vulnerables. Y demostraron un nivel de insensibilidad social comparable solamente con las tiranías más reaccionarias.
La festichola vip en Olivos por el cumpleaños de Fabiola y el dedito levantado de Alberto diciendo que se había terminado el tiempo de los vivos y amenazando con severos castigos. Todos los caminos conducen al fracaso electoral que les puso un límite en el senado y en diputados. Si la oposición se conduce con inteligencia y no como esto últimos días, podrá convertirse en un dique de contención frente a cualquier salto al vacío o locura chavista.
Hasta Carlos Zannini se vacunó y malversó descaradamente en un documento público, porque dijo que era personal de salud.
Se robaron todo durante más de 12 años, pero esta vez cruzaron todos los límites morales porque se robaron lo único que puede garantizar a los más vulnerables que no se mueran, o que por lo menos le puedan pelear al virus de la muerte.
Tal vez quien con mayor profundidad analizó el mamarracho del gobierno fue el columnista Luciano Román, en La Nación. Habló de que este robo de vacunas fue “la fase superior de la corrupción”. Y el hit en las redes sociales, por paliza, fue la definición que hizo Alejandro Borensztein: “Queda el gusto amargo de la decepción por el Perro Verbitsky. No se merecía este final. Ver a un alto jefe Montonero como él, que se cansó de mandar a asesinar gente, salteándose la cola de las vacunas porque le tiene miedo a un virus, es un papelón. Semejante criminal mendigando un antiviral. Se nos cayó un ídolo”.
Los Fernández no paran de profanar valores con los que se llenan la boca. Vinieron a distribuir la riqueza y la distribuyeron entre ellos. Vinieron a vacunar a todas y todos y se vacunaron entre ellos. Dicen la Patria es el otro pero es una mentira grande como la Patagonia: la patria son ellos. Eso es lo que creen y aquí está la explicación de todos los males y daños que le causaron a la Argentina.
Cristina está convencida de que ella tiene superioridad moral. Por eso tanta altanería y soberbia. Por eso ella dice “A mí ya me absolvió la historia”. Como solo ellos son la patria, no se sienten inquilinos por cuatro años de la Casa Rosada. Se sienten propietarios. Dueños del poder, dueños de la Argentina y dueños del destino de millones de tontos que somos casi todos los argentinos. Por eso se manejan con tanta impunidad. Por eso se llevan todo por delante. Porque se auto perciben propietarios del país.
Por eso digo que es el peor gobierno. Peor, incluso que el de Fernando de la Rúa que fue un desastre. Porque De la Rúa tuvo impericia en la gestión, pero no sembró la cultura de la avivada, la trampa y el combate a la meritocracia. Los Fernández y su “ineptocracia”, están trabajando para quedarse toda la vida en el poder. Es la única manera de que Cristina no vaya presa. Es la única posibilidad de que Máximo, Lázaro, Boudou o Milagro Sala sean declarados inocentes y eviten la prisión. Cristina eterna fue mucho más que un blooper de Diana Conti. Ella se siente eterna y por encima de todos. Y Alberto se convirtió en el peor presidente porque solo pronuncia dos palabras con sinceridad: “Si, Cristina”.