La renuncia de Alberto Fernández – 18 de noviembre 2021

-¿Qué espera Alberto para renunciar?
Esa pregunta golpista, engañosa y desafiante, fue formulada ayer por dos integrantes de La Cámpora. Se lo plantearon en confianza a un periodista y con pedido de no revelar la fuente. Al principio, me corrió frío por la espalda porque, de inmediato, pensé en el golpe blando o el golpe palaciego que el cristinismo viene imaginando. ¿O no fue un intento destituyente la incendiaria carta de Cristina que disparó la renuncia de todos sus talibanes en el gobierno? Hizo punta la traición de Wado de Pedro que anunció por los medios que se iba a su casa, sin códigos ni respeto: ni le avisó al presidente Fernández que se enteró por los diarios.
¿O no fue un intento destituyente que después de Wado, renunciaran en forma coordinada todos los cristinistas? Hasta Victoria Donda renunció pese a que Alberto, en su momento le había perdonado la vida y no la echó cuando debería haberla echado por el abuso de poder despreciable que cometió contra su empleada doméstica.
Todo eso se me vino a la cabeza cuando me contaron de esa pregunta disparada a quemarropa:
-¿Qué espera Alberto para renunciar?
¿O no fue un intento de quebrar al gobierno los audios fríamente filtrados donde Fernanda Vallejos insultó al presidente y a su investidura como nadie se había atrevido antes a insultarlo. “Mequetrefe, inútil, atrincherado y ocupa del poder”, es lo más suave que le dijo?
¿Cristina, o alguno de sus soldados, salió a repudiar a Fernanda Vallejos y a respaldar al jefe del estado? Nadie. Silencio cómplice. Sonrisitas escondidas como diciendo: “que bien que estuvo Fernanda”. En el bloque de diputados la convirtieron en una heroína.
Le aseguro que yo hubiera denunciado con nombre y apellido a estos muchachotes camporistas que hicieron la pregunta sobre la renuncia de Alberto. No lo hago porque de inmediato aclararon que se referían a la presidencia del Partido Justicialista y no a la presidencia de la Nación. En ese caso, que se arreglen entre ellos. Es una batalla interna. Ellos ponían como ejemplo que hasta su adorado Néstor Kirchner había renunciado a la jefatura del partido cuando perdió las elecciones. Es un gesto. Una forma de hacerse cargo y asumir las culpas por la derrota electoral por más de dos millones de votos. O por los 5 millones 200 mil votos que perdieron en dos años. Pero Alberto no renunció al Pejota ni va a renunciar porque según su auto engaño, ellos no perdieron las elecciones. En lugar de la renuncia, la autocrítica, la identificación de los errores y los horrores cometidos y la promesa de cambiar para mejorar, se mandaron un acto de celebración. Nunca visto en la historia.
De todas maneras, a Alberto le salió el tiro por la culata porque quedó más debilitado después de esa demostración forzada. Apenas pudo reunir un puñado de gobernadores, sus amigos del gabinete, los mismos que invita a su cumpleaños y el aparato del Movimiento Evita y algunos gremios de los gordos millonarios de la CGT. Fue una exhibición de debilidad de Alberto y no de fortaleza. Se hizo el guapo prometiendo internas para elegir a los próximos candidatos y se animó a ignorar a Cristina. Elogió a Perón, Evita y a Néstor pero a ella la llamó la vice y en una sola ocasión. La vice jugó más fuerte que Alberto, como siempre. Mantiene un silencio atronador que habla de su enojo con el Presidente y mandó a su guardia de hierro de La Cámpora a escenificar, en vivo y en directo, la grieta que hay entre ambos. Geográficamente, la marcha se hizo en una plaza que no estaba repleta y la columna disciplinada de La Cámpora se quedó en el Obelisco, lejos de Alberto, lejos del gobierno. Parrilli hizo lo mismo. Horacio Pietragalla, también. Wado de Pedro, el jefe de la sublevación que ordenó Cristina después de las PASO, llegó tarde a la Casa Rosada, casi de última. “Juntos pero no revueltos”, decían en voz baja los camporistas. Y delante de los compañeros de los móviles de todos los medios de comunicación hicieron su exhibición de fortaleza. ¿A quién fue dirigida esa muestra de capacidad de movilización? A Alberto. Fue un mensaje, casi una extorsión que dice: “Estamos acá pero solo si haces lo que nosotros queremos”. Otra vez, la tropa de Máximo, apeló a los gestos antidemocráticos de desestabilizar y erosionar la investidura presidencial.
¿Vio marchar a Máximo, rodeado de su estado mayor y protegido por un corralito de militantes de seguridad?
Se creen la vanguardia iluminada. ¿Serán imberbes y estúpidos como Perón les dijo a los montoneros cuando los echó de la Plaza? ¿Pensarán que está lleno de gorilas o de tibios acuerdistas con el Fondo el gobierno de Alberto? ¿Hasta dónde van a llegar? La historia dice que en algún momento podrían llegar a sacarle la escalera a Alberto y dejarlo colgado del pincel? Empujarlo. Obligarlo a renunciar. Digo la historia porque es lo que los Kirchner, Néstor y Cristina, hicieron en su feudo de Santa Cruz. Cuando Sergio Acevedo y Carlos Sancho les dejaron de ser útiles, los voltearon y sanseacabó.
-¿Qué espera Alberto para renunciar?, fue la pregunta que disparó esta reflexión. Los camporistas ven la paja en el ojo de Alberto, pero no ven la viga en el propio. Porque Máximo también perdió en Buenos Aires y tampoco renunció a la presidencia del justicialismo bonaerense. Es más, impuso su candidatura de prepo, y todavía no pudo asumir. Fue un gran responsable de la paliza electoral que recibieron porque bajó en forma autoritaria todas las listas que querían competir con la de ellos y colocó a amigotes casi desconocidos en el territorio. Por eso los intendentes tienen tanta bronca y por eso trabajaron a reglamento en las primarias. Por eso Alberto planteó elecciones abiertas para elegir a los candidatos para el 2023 y va a buscar todas las trampas posibles para habilitar nuevamente la reelección indefinida de los intendentes.
Alberto negó la realidad. Celebró su estrepitoso fracaso. Inventó una conspiración de los medios y la oposición y la conspiración es de su propio espacio. Hoy está más débil que el domingo y encima profundizó la grieta con Cristina. Ojalá no metan a todos los argentinos en esa batalla por el poder y la impunidad. Ojalá no se lleven puestos al país con esta pelea que recién empieza. Repito: recién empieza.

Que la pésima gestión no tape la corrupción K – 17 de noviembre 2021

Que el árbol de la pésima gestión del
gobierno no nos tape el bosque de la corrupción de Cristina. Son muchas las noticias demoledoras para la jefa del jefe del estado, sus hijos y el Cártel de los Pingüinos Millonarios. La peor paliza electoral en todo el país y la pérdida del quorum en el Senado por primera vez en 38 años, fue un impacto brutal sobre su futuro. En lo político, porque su liderazgo es cada vez más tóxico y cosecha más rechazos en el peronismo y en lo judicial, porque la impunidad que la desespera está cada vez más lejos. Hay jueces y fiscales valientes e independientes que avanzan con su tarea del juicio, castigo y condena a los culpables del robo más grande del siglo desde el estado.
Y a las pruebas me remito.
El fiscal federal Diego Velasco sostuvo ante el Tribunal Oral Federal 5 (TOF 5) que el juicio en los casos Hotesur SA y Los Sauces SA -las empresas de la familia Kirchner investigadas por lavado dinero- debe realizarse, y en ese marco determinar si la vicepresidenta, sus hijos Máximo y Florencia, Lázaro Báez, entre otros imputados, son culpables o inocentes. El planteo es un rechazo al pedido de sobreseimiento de Cristina Kirchner.
La vice presidenta del cuarto gobierno kirchnerista había pedido ser sobreseída sin concurrir al juicio oral, tal como hizo en las causas del “Dólar futuro” y el siniestro pacto con Irán.
En esos dos casos, por distintos motivos, tuvo éxito y por ahora, se sacó el problema de encima. En el caso de la denuncia del fiscal Alberto Nisman por encubrimiento a los terroristas que volaron la AMIA, el tribunal insólitamente
sobreseyó a los acusados por “inexistencia de delito”. Pero hay que esperar las apelaciones para ver si zafa definitivamente o no.
El expediente de Hotesur y Los Sauces es uno de los que más la tiene alterada y preocupada a Cristina. Entre otras cosas, porque involucra a sus hijos Máximo y Florencia y porque ya fue elevado a juicio oral hace tres años. ¿Escuchó bien? Hace tres años que fue elevado a juicio oral y Cristina con chicanas y poder político logró patearlo para adelante en forma indefinida. Pero llega la hora de la verdad. Y además Cristina que aún no dijo una sola palabra, salió muy erosionada en su poder después de semejante derrota en las urnas.
Diego Velasco, como representante del Ministerio Público Fiscal consideró que el pedido de sobreseimiento sin realizar el juicio oral, no corresponde, «es que los jueces de esta etapa NO tienen jurisdicción para resolver lo que en este momento se plantea y que recién se habilitaría la misma una vez iniciado el debate».
En estas dos causas se investigaron los negocios familiares de los Kirchner, realizados mientras tenían casi la suma del poder público y junto con los contratistas de obra pública Lázaro Báez y Cristóbal López. Por un lado, en Hotesur -firma dedicada al rubro hotelero- se analizaron los negocios con Báez, responsable de administrar tres hoteles de la familia Kirchner. En el caso de Los Sauces, se planteó una estructura de lavado de activos a través de la simulación de alquileres de propiedades que administraba esa inmobiliaria familiar.
En el caso de Los Sauces se estimaron operaciones por encima de 30 millones de pesos, y con la empresa hotelera la justicia cree que se blanquearon unos 80 millones de pesos. En ambas operaciones intervino Báez con su holding, el cual en simultáneo tenía como único cliente al Estado nacional. ¿Escuchó bien? Báez que está en descansando en una mansión, tenía como único cliente al estado. Testaferro, amigo, empleado, socio y cómplice de la familia Kirchner. Hasta que la muerte los separó y por eso construyó ese faraónico mausoleo para su adorado Néstor.
Ante el análisis de los argumentos formulados por Cristina para evitar el juicio por lavado de dinero, el fiscal recordó que el juicio es la instancia «en la que se resuelven definitivamente las cuestiones de prueba y de procedimiento; y a partir de ellos se podrán recurrir la sentencia y las cuestiones procesales que se rechacen pudiendo concurrir inclusive a la Corte Suprema de Justicia».
Cristina sabe que ya no tiene mayoría en ambas cámaras y que entró en el ocaso su conducción política y que por lo tanto, ya no le será tan fácil conseguir la impunidad que lograron varios integrantes de su banda delictiva. Todavía queda preso Ricardo Jaime, corrupto confeso. Se complica incluso la situación para su esposa y su hija. Pero Juan Pablo Schiavi ya está gozando de la libertad condicional al cumplir los dos tercios de su condena a cinco años y seis meses de prisión. Como viene ocurriendo en todos los casos, se benefició además porque en la cárcel, hizo insólitos cursos de ukelele, jardinería y ajedrez por los que la justicia la redujo la pena. Vergonzoso.
Le recuerdo que el siniestro de estación Once, siniestro en todo el sentido de la palabra ocurrió el 22 de febrero de 2012. Dentro de menos de tres meses se cumplen los diez años de la muerte de 52 personas.
Otros que fueron excarcelados y beneficiados por los cursos y la justicia adicta a Cristina, fueron José López, el caso más escandaloso que todos vimos por televisión cuando llevaba 9 millones de dólares a un falso monasterio. Luego, arrepentido, confesó que se los había entregado un secretario de Cristina. A confesión de partes, relevo de pruebas. Pero está en libertad.
Josesito, arrepentido de la corrupción K y ex mano derecha de Julio de Vido quien, también, por supuesto, está de joda en su castillo. Le recuerdo que fue el gerente de coimas y retornos de Cristina.
Pero como si esto fuera poco, un ladrón de alta escuela como Amado Boudou, condenado por 20 jueces y la Corte Suprema también salió por el mismo camino junto a Roberto Baratta, Carlos Santiago Kirchner, Cristóbal López, Fabián de Sousa, Gerardo Ferreyra, Lázaro Báez, Luis D’Eia, José María Nuñez Carmona, Omar “El Caballo” Suárez, el “Pata” Medina y otras carmelitas descalzas que nunca se quedaron con un vuelto.
Lograron la impunidad por la que Cristina todavía pelea. Venía bien encaminada. Pero la caída de las elecciones y la decisión del fiscal Velasco, la llenaron de inquietudes. Tal vez, algún día se haga justicia. Tal vez, los que levantaron en pala mecánica la plata del pueblo pobre, alguna vez paguen por sus delitos. Veremos. Por ahora solo podemos decir que el árbol de la pésima gestión de Alberto, no nos tape el bosque de la corrupción de Cristina. ¿Será justicia?

Volvieron mucho peores – 16 de noviembre 2021

Volvieron mucho peores. Por eso
perdieron 5 millones 200 mil votos en dos años, un record histórico. Como precisó Carlos Pagni, el gobierno de los Fernández perdió el 40% del apoyo en las urnas que habían logrado en el 2019.
Es porque volvieron mucho peores en todo sentido. Sus trucos y mentiras cada vez engañan a menos gente.
Otra vez el ataque a los periodistas por parte de 67 chorro. En su momento hacía daño e intimidaba. Ahora produce pena. Es un mecanismo oxidado que dispara balas de fogueo.
Otra vez Amado Boudou al frente de una brigada chavista que propone copar la justicia y los medios de comunicación. Un soberano delincuente, condenado por 20 jueces y confirmado por la Corte Suprema, es el gurú ideológico de Alicia Castro, Gabriel Mariotto y Mempo Giardinelli. Es tragicómico. Dan pena. Están envejecidos en sus ideas y en su metodología. Le juegan por izquierda a Alberto y tienen como manifiestó liminar el discurso de Fernanda Vallejos, la que incitó a un golpe blando contra el presidente al que insultó de arriba abajo. Mequetrefe y ocupa, es lo más suave que le dijo. Atrasan.
Otra vez, otro delincuente de actitudes violentas y mafiosas como Pablo Moyano, lleva de las narices a los gordos millonarios de la CGT. Amenazan con escarmientos, patotas y bloqueos. Moyano ataca a la derecha como si el fuera un sindicalista clasista y trosko.
Otra vez las mentiras groseras pero dichas desde lo más alto del poder y en la cara de la gente. Un presidente que convoca a un acto para celebrar una derrota monumental a la que llama victoria genera preocupación e inquietud social porque no sabemos en qué planeta está perdida su cabeza. Los hechos son sagrados y las opiniones son libres. Alberto podría haber dicho que los que no votaron el proyecto de Cristina están equivocados, son gorilas o lo que le plazca. Son opiniones. Pero decir que ganaron la elección es un delirio. Porque la realidad fría e implacable de los números dice que Juntos por el Cambio sacó dos millones de votos más que el oficialismo. ¿Me escuchó bien? No es que el gobierno perdió sobre la hora por un penal mal cobrado. Perdió por goleada: casi 9 puntos de diferencia lo que traducido son dos millones de votos. ¿Cómo se llama eso?
Esto es lo más riesgoso que ocurrió hasta ahora. Porque si Alberto niega los datos objetivos, no podrá resolver absolutamente, nada. Si no reconoce que 9 millones de argentinos le bajaron el pulgar, va a seguir en el mismo rumbo equivocado que lo trajo hasta este fracaso colosal. Dicen los médicos que si no se reconoce la enfermedad es imposible encontrar el remedio adecuado. El doctor Facundo Manes utilizó un término de la neurología. Lo describió como “anosognosia”.
Y si no se reconoce una derrota tan contundente, la palabra del presidente se devalúa hasta el precipicio, se consolida como un jefe de estado autoritario que ignora los pronunciamientos populares y queda encerrado en sus propias falsedades. Alberto, Cristina, y Massa perdieron en sus distritos y además lograron batir el record del peor resultado del peronismo en 11 elecciones legislativas y 9 presidenciales. Nunca antes el justicialismo había sacado el magro 33,57% de los sufragios. La peor actuación anterior a esta fueron las parlamentarias del 97 donde consiguieron el 36,37%.
¿Qué van a celebrar mañana? ¿Qué perdieron 5 millones 200 mil votos en dos años?¿ Que perdieron el domingo por 2 millones de votos? ¿Qué perdieron el quorum en el senado por primera vez en 38 años? ¿Qué perdieron en 15 provincias, incluidas las cinco con mayor cantidad de habitantes? Repito, ¿Qué van a celebrar mañana? ¿Qué perdieron?
Será la marcha de la derrota malversada en victoria. El acto del autoengaño. Siguen en la línea de la más repudiable actitud antidemocrática de Cristina que se negó a ceder los atributos del mando a Mauricio Macri. Ella jamás felicitó al ganador. Solo le dio vuelta la cara de asco que puso. No felicitan a los vencedores porque creen que los vencedores son ellos. ¿Será una psicópata como dijo Alberto el 8 de diciembre de 2016?
Siguen en la línea de la más repudiable negación de la verdad como cuando mintieron y malversaron las cifras de la inflación e intervinieron el INDEC a punta de ametralladora, o dijeron que la inseguridad era una sensación o que en Alemania había menos pobres o que en Suiza todo era más aburrido.
Decir que ganaron cuando perdieron es poner en tensión la institucionalidad republicana. ¿Estará Alberto en su sano juicio?, se pregunta millones de argentinos. ¿Necesitan terapia de grupo?, como dijo el diputado Negri. ¿Son tan caraduras que Aníbal propuso la reelección de Alberto?
Volvieron mucho peores. Ya dejaron libres a más de 20 funcionarios kirchneristas corruptos. ¿Harán un patronato de liberados kirchneristas?
El que apuesta a la mentira, pierde.
El propio Roberto Feletti aseguró que el pueblo se había pronunciado y habían sido derrotados. Victoria Tolosa Paz dijo que saludó a Diego Santilli porque “reconoció” el resultado. Coco Silly, fanático cristinista hasta hace 15 minutos, los llamó cabezas de termo por su dogmatismo ciego, incluso Gabriela Cerruti habló de empate en la provincia de Buenos Aires. Paco Durañona, ultra k y ex intendente de Areco se preguntó con el mapa electoral a mano si eran un movimiento nacional o un partido del AMBA.
Solo Alberto llamó a festejar la victoria y se habló encima. No sabe que solo la verdad nos hará libres. Y que 7 de cada diez argentinos ya se dieron cuenta: volvieron mucho peores. El rey está desnudo. Y la reina también. Nunca es triste la verdad. Lo que no tiene es remedio.