De Vido más turbio – 26 de julio 2016

El futuro de Julio de Vido está cada día más turbio. Está acosado por tres procesamientos de la justicia y embargos por más de 1.000 millones de pesos. Y seguramente esto es solo el comienzo de sus múltiples recorridos por tribunales. El último escándalo que estalló tiene que ver con la empresa Yacimientos Carboníferos de Rio Turbio, casi un coto de caza de quien fuera un poderoso e intocable soldado de Cristina.
Se lo resumo: en Rio Turbio, el comandante De Vido utilizó todos los mecanismos de corrupción que hicieron famoso mundialmente a su Frente para la Valija. El sistema más utilizado fue la triangulación con universidades para desviar fondos hacia los bolsillos de sus cómplices. Se firmaron convenios con la Tecnológica de Santa Cruz, con la Universidad de Buenos Aires y con la de la Matanza. El operador de estas estafas fue Roberto Baratta, pero ya se sabe, lo barato sale caro. Nos costó carísimo a todos los argentinos. Esos acuerdos con la pátina de respetabilidad que tiene una casa de altos estudios tenía el objetivo de evitar controles y gambetear licitaciones. Todos dicen que fue un invento de Julio de Vido que se aplicó en distintas circunstancias. Creativo para el mal como la mayoría de los cómplices de Cristina. Estamos hablando de verdaderas fortunas robadas en forma de sobreprecios. Todo tipo de maniobras fraudulentas. Y como si esto fuera poco la auditoría que realizó la nueva intervención encontró varias salvajadas. Escuche, por favor: en Rio Turbio se alquilaban tres casas que nadie habitaba. Estaban listas para recibir al zar Julio de Vido o a Baratta o a José López, todos integrantes de la banda de infraestructura. ¿Sabe cuándo pagaban de alquiler por esas tres casas? 400 mil pesos por mes. ¿Eran mansiones o la propietaria era Cristina? En Buenos Aires también alquilaban un departamento para cuando las autoridades de la empresa tuvieran alguna reunión con el ministro De Vido. ¿Sabe cuánto pagaban de alquiler mensual? 200 mil pesos. ¿Escuchó bien? ¿Cuántos departamentos conoce usted que justifiquen pagar 200 mil pesos mensuales de alquiler? No se privaban de nada los integrantes del Cártel de De Vido.
Además hubo gastos siderales en publicidad con medios y periodistas adictos. Se le pagaba los celulares a gente que no trabajaba en la empresa. Un descontrol. Un verdadero festival de corrupción del rey de la chequera que llegó a manejar la friolera de 740.560 millones de pesos. Eso sin contar que utilizó parte de ese dinero para comprar voluntades políticas ajenas y enriquecer bolsillos propios. Por eso el fracaso brutal del agujero negro energético que nos dejó como una bomba de fragmentación.
Por eso decimos que a Julio de Vido se le viene la noche y su futuro es cada vez más turbio. El jefe de la transparencia cero. El que llegó a ser controlado desde la SIGEN por su propia esposa que también va a tener que dar explicaciones por su fundación y por la empresa que armó con Marta Cascalles la mujer de Guillermo Moreno.
El juez Claudio Bonadío lo procesó por el siniestro de la estación Once donde murieron 52 personas.
El juez Julián Ercolini lo procesó por coimas en la compra de trenes a España y Portugal.
El juez Sebastián Ramos lo procesó por la no renegociación de contratos ferroviarios.
Pero, insisto, esto es solo el comienzo de quien acompañó a Néstor y Cristina desde el principio y hasta el final.
Hasta su hijo Juan Manuel de Vido, fue denunciado por la Procelac (Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos) por un soborno que se le pagó a un ministro de Venezuela. Todo vinculado a la empresa de alimentos de los hermanos Vignatti que en el 2014 exportaron más de 100 mil toneladas de arroz y maíz, con sobreprecios de alrededor del 80%.
La Venezuela chavista fue otra puerta abierta a la delincuencia de estado. Desde Antonini Wilson hasta Claudio Uberti pasando por la compra de gas con sobreprecios y las bicicletas financieras con dólares bolivarianos negociados en el mercado negro.
El hombre tiene la cara de piedra y fue capaz de decir que José López no era su mano derecha después de que la televisión se cansó de mostrar el video en donde lo decía. Mentir así en la cara a todos los argentinos delante de las cámaras habla de su irracionalidad. Es el colmo de un ladrón. Que encima nos trate a todos como boludos. Porque eso es lo que está haciendo. En cualquier momento va a decir que nunca fue ministro. Josesito López, Ricardo Jaime, dos de sus subordinados y Lázaro Báez, el principal beneficiado de obras públicas lo esperan en un pabellón de Ezeiza. Seguramente tienen mucho para conversar de los viejos tiempos donde el dinero brotaba de la tierra y de las privaciones de los argentinos más pobres. Por eso no me canso de decir que fueron mucho más buitres que pingüinos. Más carroñeros que simpáticos.
Julio de Vido se enfrenta al peor de los mundos. Al peor momento de su vida.
Pese a las órdenes que dio Cristina de convertir a la Cámara de Diputados en un aguantadero y proteger a De Vido, solamente consiguió el respaldo de 49 legisladores. Muy poco. Fueron muchos los que faltaron y los que le soltaron la mano. Lo acompañaron hasta el cementerio pero no se quisieron enterrar con él. Del otro lado 137 diputados dieron la autorización para que la justicia allanara todos los domicilios de Julio De Vido.
En un par de semanas, De Vido va a tener que declarar por la corrupción en la construcción de viviendas del programa “Sueños Compartidos” que fue la pesadilla que ensució el pañuelo blanco de Hebe Bonafini asociada a Sergio Schocklender. Pero el dinero era entregado por De Vido por orden de Néstor y Cristina.
Fue funcionario eterno del matrimonio Kirchner. Jamás dejó de ser ministro ni en la Nación ni en la provincia de Santa Cruz. Ahora que se rompió el dique de contención de sus hechos de corrupción es posible que empiece a llover sobre De Vido una catarata de acusaciones.
Por algo la doctora Elisa Carrió dijo que ella va a ser feliz el día que vea preso a Julio de Vido. Es que ella lo denunció como cajero de Néstor Kirchner en el 2004 y recién ahora, 12 años después, don Julio empieza a caminar por el terreno minado de Comodoro Py.
Pero lo más increíble es que se está buscando un buque ruso lleno de gas licuado que se pagó una fortuna y nunca llegó a Buenos Aires. No está. Se fue. ¿Se habrá hundido en el Triángulo de las Bermudas o en el pantano de la corrupción del kirchnerismo que en este caso batiría todos los records de truchadas? Hasta ahora nadie se había afanado un barco ruso lleno de gas. Se nota que a De Vido le empezaron a entrar las balas. Tiene que dar explicaciones sobre el millonario nivel de vida que disfruta pese a que hace casi tres décadas que es funcionario y cobra sueldos como empleado del estado. Hay muchas sospechas pero la más grande tiene que ver con la chacra que el matrimonio de Vido compró en Zárate para disfrutar de la paz de la naturaleza y que le está trayendo muchos dolores de cabeza. Es que vive como un excéntrico magnate berlusconiano.
En cualquier olla que se destape aparece don Julio. Va a desfilar por tribunales y va a tener que ir a declarar ante los jueces. Es diputado pero está más cerca de la cárcel que de su banca. Su futuro es cada vez más turbio.