La farsa de Cristina – 29 de julio 2016

La historia se repite dos veces: la primera como tragedia y la segunda como farsa. Karl Marx aportó esta conclusión, en “El 18 Brumario”, completando el pensamiento de Hegel al comparar la actuación de Napoleón Bonaparte con la de su sobrino Luis.
En el caso del cristinismo, la historia de la tragedia que instalaron en la Argentina, por suerte, ya terminó. Ahora estamos en plena etapa de la farsa. Y digo farsa en las dos principales acepciones de la palabra. Farsa como obra de teatro burlesca que nos hace reir o un enredo que tiene como objetivo engañar.
Hay postales de ridículas de las últimas imágenes del naufragio kirchnerista. Sobre todo en Cristina que dice mentiras gigantescas pero que son muy fáciles de descubrir. O se engaña demasiado a si misma o subestima exageradamente la capacidad del pueblo argentino y su inteligencia.
Cristina dice que la persiguen y fue la presidenta que más persiguió desde el retorno de la democracia. La que más utilizó la maquinaria del estado para atacar, insultar y quebrar la voluntad de los disidentes políticos y de los periodistas independientes.
Cristina dice que es una víctima cuando durante años junto a su marido tuvieron casi la suma del poder público para ser victimarios políticos de todo el que se atreviera a contradecirlos y a no arrodillarse, como le dije ayer, ante el altar de su altanería.
Cristina dice que Mauricio Macri está construyendo un estado policial y nadie como ella hizo uso y abuso de los carpetazos extorsionadores de los servicios de inteligencia y los aprietes de la AFIP. Fogoneó escraches desde los medios estatales pagados por todos, juicios populares en las plazas y todo tipo de actitud violenta y agresiva para intimidar a los críticos.
Cristina dice que le gusta el humor y que no le molesta que se rían de ella y fue feroz en sus presiones para evitar que los actores y actrices la imitaran en la radio y en la tele.
Cristina dice que Hugo Chávez ayudó mucho a los argentinos y es una verdad parcial. Ayudó mucho a varios delincuentes que se enriquecieron con los manejos corruptos de la relación con Venezuela. Ejemplos sobran: Antonini Wilson, Claudio Uberti, La maquinaria agrícola, los alimentos, la energía, y, sobre todo, el fideicomiso que fue un agujero negro donde robaron a ambos pueblos con coimas, sobreprecios y bicicletas financieras en el mercado negro de dólares. Todo muy emancipador, bolivariano y socialista del siglo XXI como se dan cuenta. Hoy mismo Daniel Santoro en Clarín descubre a un nuevo integrante del Cártel de Cristina y De Vido: un tal Juan José Levy al que acaban de embargar por 300 millones de pesos por varias estafas que hizo con sobreprecios de hasta 1.000% y por lavado de dinero negro y sucio en la relación comercial con el chavismo. Estamos hablando de maniobras cercanas a los 530 millones de dólares. ¿Qué tal?
Cristina dice que la patria es el otro y que hay que sembrar amor y su vocera preferida es Hebe de Bonafini, según lo que confesó la mismísima Estela Carlotto la semana pasada en lo de Mirtha. ¿Cuál fue la última salvajada conceptual de Hebe? Dijo que se había equivocado en calificar a Mauricio Macri como Mussollini. Que en realidad el actual presidente democrático de la Argentina es Hitler. La intolerancia beligerante supera todos los límites y ofende incluso a los millones de personas que fueron exterminados durante el nazismo. Porque banaliza al mayor criminal y terrorista de estado de la historia. Que yo sepa, Mauricio Macri nunca mató ni una mosca.
Cristina dice que hay que ser pacífico y no fomentar la violencia pero uno de sus futuros candidatos es un patotero como Guillermo Moreno que acaba de filmar un video bizarro donde hace de mal actor: muestra una olla sin sopa y dice “Bestias, le sacaron de la boca la comida al pueblo”. Ni que hablar de provocadores profesionales que hoy tienen como líder a Cristina como Luis D’Elía y Fernando Esteche, los muchachos admiradores de Irán y Cuba que fomentan situaciones incendiarias y el fusilamientos de los que piensen distintos.
Cristina dice que nadie habla de los Panamá Papers que salpican a Mauricio Macri y Néstor Grindetti pero no registra dos cosas. Primero que esa investigación internacional tuvo su anclaje argentino con periodistas de Clarín y La Nación que ella se encargó de humillar mil veces. Y segundo que el saqueo del estado durante la era de los pingüinos tiene dimensiones imposibles de comparar con otros delitos. Repito lo del otro día: Los Kirchner son los subcampeones mundiales de la corrupción. Solo Suharto en Indonesia robó más que ellos.
Cristina dice que en todo gobierno hay algún corrupto y los pinta como lobos solitarios pero el plan sistemático fue producto de una asociación ilícita para delinquir casi en todos los ministerios. Julio de Vido, un botón de muestra, gastó solo en sus producciones televisivas la friolera de 1.125 millones para comprar conciencias de artistas y contenidos propagandísticos. Y como si esto fuera poco una productora propiedad de la esposa del ministro, Alessandra Miniccelli y Marta Cascales, la esposa de Moreno, embolsó casi 5 millones de pesos para hacer un porquería televisiva mentirosa llamada “El Pacto” que nadie vió y a nadie convenció. José López, el lugarteniente y valijero de Julio de Vido, que hoy está preso en Ezeiza acaba de presentar la renuncia como diputado del Parlasur y se supo que le había construido un jacuzzi en el monasterio al obispo Rubén Di Monte. ¿Lo habrá llenado con agua bendita al jacuzzi?
Hoy estamos recordando la terrible “Noche de los Bastones Largos”. Por culpa de la represión en la universidad de la dictadura fascista de Juan Carlos Onganía perdimos a más de 1.300 de los mejores científicos e intelectuales que se exiliaron para huir del oscurantismo retrógrado y reaccionario. Hay que decir también que por otros caminos y desde la democracia, Cristina prostituyó a muchas universidades que se prestaron para hacer triangulaciones para desviar fondos de todos a los bolsillos de los jerarcas del régimen. Por eso toda la runfla K es millonaria. Es difícil encontrar un funcionario honrado y una verdad en el discurso de Cristina.
Hoy la verdad está desnuda a la vista de todos y todas.
La reina Cristina ya no reina y su territorio está en los tribunales. Fue la jefa de la tragedia y ahora es la jefa de la farsa. Antes daba miedo. Después dio vergüenza ajena. Ahora, Cristina da pena.