Cristina chavista – 28 de julio 2016

Cristina es cada vez más chavista. En su comportamiento, la ex presidenta mezcla dosis de hipocresía y sincericidio. Hipocresía porque se victimiza y dice que es una perseguida política cuando a todas luces la justicia la investiga para que rinda cuentas del plan sistemático de saqueo al estado que ella encabezó con su marido. Nadie la persigue por sus ideas. Es tan grande su doble discurso que dice que Macri está armando un estado policial cuando su gobierno fue el que más atacó y persiguió a disidentes y periodistas independientes. Ella utilizó toda la maquinaria estatal para castigar con los servicios de inteligencia, la AFIP, y unidad de investigación financiera a los que se negaron a arrodillarse ante su altar tan altanero.
Cristina también comete un sincericidio cuando expresa sus concepciones ideológicas cada vez más chavistas. Esta noche viene especialmente desde el sur para participar de un homenaje que se le va a hacer a Hugo Chávez el día que cumpliría 62 años. El Instituto Patria que ella conduce y la embajada de Venezuela organizaron un acto que Cristina no quiere perderse.
La mayoría de los argentinos sabe que Chávez fue el espejo en donde los Kirchner se quisieron reflejar. Y que Chávez fue la versión moderna del jurásico Fidel Castro en Cuba. Es irracional a esta altura defender a un régimen que en su versión Nicolás Maduro, llevó a Venezuela al peor momento de su historia. El país bate todos los días los records más negativos. La inflación no tiene antecedentes, la pobreza multiplicada y los desabastecimientos que generan hambrunas que llevan a los ciudadanos a cruzar desesperadamente la frontera para buscar alimentos no se compara con el nivel de autoritarismo feroz que se ejerce con el Ejército mal llamado bolivariano en la calle. Hoy mismo se están denunciando torturas con picana eléctrica a los presos políticos Se censura a los periodistas y se cierran medios de comunicación. Se encarcela a los opositores y cada vez hay menos libertades democráticas y más cesarismo y corrupción. Un presidente que habla con pajaritos que no son de Twitter hoy dijo que la cultura de la muerte del capitalismo creó a propósito el jueguito de moda llamado “Pokemon go”. De todos lados se vuelve menos del ridículo, decía Perón.
Hoy Venezuela es el ejemplo más claro de lo que una gran mayoría de los argentinos no quiere como país. Y ese era el puerto a donde iba la nave kirchnerista. Si no se hubiera muerto Néstor Kirchner. Si hubiera ganado Daniel Scioli, nuestro querido país estaría más cerca de ser Venezuela que una nación republicana igualitaria y desarrollada. Estuvimos ahí, pegamos en el poste. Nos asomamos al precipicio. Hugo Chávez es un emblema de lo que pudimos ser y por suerte no fuimos.
Chávez fue el cómplice estratégico de los Kirchner. El que les dio la coartada ideológica. Si el kirchnerismo fue la etapa infantil del peronismo, el chavismo fue su etapa delirante y farsesca.
Cada día más aislados del mundo. Cada día más lejos de la realidad. Cada día más cerca de las mentiras y los falsos relatos heróicos.
El concubinato entre Chávez y los Kirchner fue una alianza de hierro que fue abonada con algo de ideología presuntamente revolucionaria pero con mucho dinero cargado de sospechas de corrupción. Todavía hoy no se sabe cuánta plata le debemos a los venezolanos. Hubo dibujos y ocultamientos escandalosos. Está la famosa valija de Antonini Wilson con 800 mil dólares. Hay que recordar que Antonini, luego de ser descubierto fue a un acto en la Casa Rosada invitado por Julio de Vido. Eso se pudo certificar por un video de canal 7 pese a que Aníbal Fernández lo había negado. ? Se acuerda de la embajada paralela de los negocios y negociados? La encabezó Claudio Uberti que fue eyectado del gobierno porque había dejado los dedos pegados por todos lados y porque lo primero que hizo cuando llegó en el avión con Antonini fue llamar a Néstor Kirchner. Hay que averiguar cómo se pagaron y cuanto falta pagar de los buques repletos de combustibles que nos mandaron para atender la crisis energética o los retornos y coimas que había que dejar a la hora de vender maquinaria agrícola. Toda la relación estuvo sembrada de relatos emancipadores pero también de dólares negros venezolanos.
Chavez, en su última elección consiguió 8 millones de votos contra los 6 millones y medio de Henrique Capriles. Esa sociedad fracturada casi en mitades abrió más su brecha con Maduro. Porque Chavez supo atender los reclamos de los más humildes que habían sido ninguneados por los partidos tradicionales. Porque aprovechó la multimillonaria renta petrolera (que es como la soja para nosotros) para levantar escuelas, hospitales y llevar agua potable a los barrios más necesitados. Bajó la pobreza a la mitad. Para esa franja de la sociedad, Hugo Chávez se convirtió en poco menos que Dios. Fue un ángel protector y por eso lo apoyaron hasta el último día. Para los sectores medios y altos, Chávez fue poco menos que el Diablo. Fue un demonio y por eso lo combatieron hasta el último día. Instaló el odio irreconciliable. El crimen callejero como norma. Hoy Caracas es la ciudad con más asesinatos por día en el mundo y un caudillismo autoritario intolerante e intolerable. Encima transformó a Venezuela en la cabecera de playa de Irán y Siria, donde se violan los derechos humanos casi como política de estado. Eso fue Chávez. Las dos cosas. Un demonio que supo liderar un golpe de estado contra un gobierno democrático y un presidente elegido por el voto popular que debió padecer un intento de golpe de estado.
Asi como Carlos Menem estableció su alianza estratégica con George Bush, los Kirchner lo hicieron con Hugo Chávez. Relaciones con las dos veredas ideológicas que muestran el pragmatismo flexible del peronismo. Relaciones carnales que nos perjudicaron. Relaciones carnales en donde Argentina puso la peor parte. No quiero ser grosero pero, Usted me entiende, ¿no?
Cristina rendirá hoy su homenaje a Chávez. A confesión de partes, relevo de pruebas. Cada día es más chavista y cada día está más lejos de las grandes mayorías argentinas. Cada uno se suicida políticamente como quiere. Cada loco con su tema.