Hoy, que todavía no todos tienen clases
presenciales en la provincia de Buenos Aires. Hoy que estamos padeciendo la profunda crisis educativa por tanto tiempo de aulas clausuradas. Hoy sabemos que nuestros chicos han perdido mucho y que va a costar mucho recuperarlo.
Hoy que los que manejan el ministerio son los sindicalistas del atraso y la no capacitación. Hoy que los jerarcas y burócratas de los gremios son bajadores de línea y adoctrinadores de los chicos. Hoy que no hay millones de argentinitos frente al misterio del pizarrón. Hoy que no se fomenta la excelencia ni la meritocracia.
Hoy más que nunca, la figura de Sarmiento y su apuesta a la educación como revolución igualitaria nos ayuda.
Es la contra cara de lo que vienen mostrando los provocadores del odio y la caricatura de la lucha de clases de la pre historia.
Frente a la barbarie de la prepotencia y de la utilización perversa de los más pobres, en lugar de quejarnos solamente, nos vendría bien, sobre todo en este día revisitar la civilización de un prócer que nos puede iluminar el camino cuando muchos no ven la salida.
Domingo Faustino Sarmiento dijo que combatía para “poder escribir porque escribir es pensar y combatir, en consecuencia, es realizar el pensamiento”. Su opinión sobre Juan Manuel de Rosas nos puede servir a la hora de juzgar a todos los tiranos de todos los colores y de todas las latitudes: “Lo que la República Argentina necesita ante todo, lo que Rosas no le dará jamás, es que la vida y la propiedad de los hombres no estén pendientes de una palabra indiscretamente pronunciada o de un capricho del que manda”. Capricho del que manda. ¿Le suena familiar?
El ministro Nicolas Trotta y los capangas de los sindicatos están ciegos por el fanatismo y la inflamación ideológica. No quisieron que hubiera quieren clases en la ciudad. No quieren que los chicos progresen. Pero lo justifican con una mentira y una acusación brutal. Los Roberto Baradel de la vida, dicen que Horacio Rodríguez Larreta quiere que se mueran los chicos pobres. Son caraduras y falaces. Nadie hizo tanto como Larreta en la Argentina por los estudiantes más pobre de los barrios más vulnerables de la ciudad. Hay que ir al barrio 31 para ver lo que son esas escuelas nuevas y confortables. No es casual que el ministerio de Educación de la Ciudad fue construido en ese lugar y funciona maravillosamente.
Por eso me pongo de pié por la manera en que Sarmiento, con un par de frases, definió casi un plan de gobierno: “Lo primero que debe atenderse en todo el país, es proporcionar a la clase más numerosa y menos acomodada, los medios que llenen sus primeras necesidades, particularmente aquellas que tienen directa influencia sobre la higiene y la salud: el buen salario, la comida abundante, el buen vestir, la libertad ilimitada, educan al adulto más que la escuela al niño.”
Habla de libertad ilimitada, de atender a los más necesitados y de no someterse a los caprichos de los autoritarios. Son los cimientos de la Nación que necesitamos construir. Sarmiento es la patria que necesitamos construir entre todos. Porque además fue la honradez en persona. Este domingo, yo voto por Sarmiento. O por sus valores.
Mañana es el día de Sarmiento, el maestro de la patria y el de todos los maestros con mayúsculas. Maestro de los maestros, como se dice cotidianamente. El talento e inteligencia de Domingo Faustino Sarmiento empujaron la movilidad social ascendente. La prueba es que nació en el Carrascal, un barrio pobre de San Juan, llegó a ser presidente de la Nación y murió a los 77 años tan pobre como había nacido.
Es la gran figura polémica de nuestra historia. Se puede hablar horas de sus grandezas y de sus miserias. No nos alcanzaría todo un año. Solo su obra escrita tiene 52 tomos y más de 15 mil páginas. Se puede decir que fue cascarrabias, mujeriego y que tuvo actitudes francamente discriminadoras sobre todo con los indios y los gauchos.
Pero el fanatismo de los cristinistas lo pretende borrar de la historia como si fuera un tirano.
Durante el anterior gobierno de Cristina, el intelectual camporista Juan Cabandié no anduvo con sutilezas para descalificar a Sarmiento: “Era de derecha”, sentenció. Le faltó agregar: “Como Macri”. Desde Paka Paka lo atacaban como si fuera el diablo. Menos mal que a ningún talibán kirchnerista se le ocurrió declarar de interés público y sujeto a expropiación a la calle Sarmiento para rebautizarla Néstor Kirchner quien nunca escribió un libro y del que se sospecha que tampoco leyó alguno.
Cristina hablaba hasta por los codos. Pero la presidenta y su gobierno en su momento no hicieron un solo comentario ni acto para recordar a Sarmiento. El año pasado, el presidente testimonial, Alberto Fernández no participó ni propició ningún acto. Apenas un modesto tuit donde felicitaba a los docentes y sin decir ni una palabra de Sarmiento. ¿El ministro Trotta que opina de Sarmiento?¿Cómo les explicarán a los chicos porque es el día del maestro? ¿Quisieron borrar de la historia argentina a Sarmiento? ¿Son tan omnipotentes, autoritarios y caraduras?
Pero hoy debo rescatar lo mejor de su luz de educador. Un poema dice que “sembró escuelas como soles a lo largo de la patria”. Su dimensión de estadista lo llevó a fundar 800 escuelas en un país que según el primer censo que el propio Sarmiento ordenó padecía un drama: 7 de cada 10 argentinos eran analfabetos. En 1871, la población de nuestro país era de 1.836.000 personas entre las que se encontraban 194 ingenieros y 1.047 curanderos, por ejemplo. En ese país de la injusticia y la oscuridad, Sarmiento fue el motor de la educación como igualador social y como principal instrumento del desarrollo.
Eso no se lo vamos a terminar de agradecer nunca. Fue el mejor combatiente contra la ignorancia y eso solo lo coloca como uno de los principales impulsores de la democracia y de los derechos de los más pobres. Decretó la ley de enseñanza primaria obligatoria. ¿Se imaginan la aceleración del progreso que eso significó? Cuando asumió había 30 mil y cuando dejó la presidencia ya eran 100 mil los chicos que concurrían a la escuela. Es que eran leyes revolucionarias. Cambiaban la estructura de la sociedad y la hacían más justa y realmente progresista.
Le recuerdo solo algunos de los conceptos y valores que Sarmiento instaló para siempre en el inconsciente colectivo de los argentinos:” todos los problemas son problemas de educación.
Las escuelas son la base de la civilización.” Faltaban 30 años para el 1900 y Sarmiento ya decía que “se puede juzgar el grado de civilización de un pueblo por la posición social de la mujer”. Fue un verdadero visionario, un genio en su capacidad de enseñanza, un escritor colosal y un combativo periodista y político. Su concepto de educación para el desarrollo se adelantó un siglo. Gran parte de sus construcciones teóricas se siguen utilizando en la actualidad.
No quiso que el saber fuera un privilegio de pocos. Propuso que toda la República fuera una escuela. Apostó al progreso científico, a las comunicaciones. El correo y el ferrocarril en ese entonces eran catalizadores de las mejores ideas y soluciones concretas. Fue un férreo defensor de las libertades civiles y un opositor feroz a los dictadores. “Bárbaros, las ideas no se matan”, dejó grabado por los siglos de los siglos.
En su primer discurso presidencial dijo algo que todavía hoy tiene una vigencia impresionante y que es la síntesis más perfecta de lo que debería ser la política: “el gobierno está para distribuir la mayor porción posible de felicidad sobre el mayor número posible de ciudadanos”. ¿Qué me cuenta? Ojalá fuera el objetivo que guíe a todos nuestros gobernantes.
José Clemente, su padre fue peón de campo y arriero y combatió en las guerras por la independencia junto a Belgrano y San Martín.
Paula Albarracín, su madre, le quiso poner Domingo pero no pudo. Por eso en su partida de nacimiento figura como Faustino Valentín Quiroga Sarmiento. A los 4 años ya leía de corrido y a los 15, era maestro, tal vez su principal condición que no abandonó jamás. Hasta en la cárcel, mientras fue preso político, se dedicó a enseñar a sus compañeros de celda.
Y luego se convirtió en un monumento vivo a los docentes y no paró nunca de construir bibliotecas populares. El filósofo Tomas Abraham lo definió como el hombre más grande que dio esta tierra. Su himno que es el himno que nos ilumina, reclama honor y gratitud para él y lo bautiza como corresponde: Domingo Faustino Sarmiento, Padre del Aula. Si San Martín fue el Santo de la Espada, Sarmiento fue el Santo de la palabra. San Sarmiento de la Educación, es la patria que necesitamos. Es la patria que tenemos que votar.
Cristóbal + Marcó del Pont = impunidad – 9 de septiembre 2021
En este caso insólito, la fórmula
matemática de la impunidad es Cristóbal López más Mercedes Marcó del Pont. La jefa de la AFIP ordenó que el organismo se retire de la acusación contra el empresario ultra kirchnerista. No hay antecedentes de semejante mamarracho. Eso dejará a Marcó del Pont registrada en la historia política como la que firmó la impunidad del dueño de C5N, el canal más cristinista que Cristina. Justo un día antes de que la AFIP tuviera que alegar en el juicio, y a días de las elecciones primarias, la funcionaria optó por desistir de la acción judicial. Los argumentos son de una subjetividad política intolerable porque hablan de “una persecución, hostigamiento y arbitrariedades por el gobierno de Macri”. Tal vez a esta altura, Marcó del Pont esté tan jugada y tan al servicio de Cristina, que no le importe la posibilidad de que esto tenga consecuencias legales y alguna denuncia por beneficiar a alguien que se quedó con el dinero del impuesto a los combustibles y por no defender los intereses de los argentinos. ¿Tanto le piden? ¿Es fanatismo político, disciplina partidaria o pérdida del sentido de realidad? Marcó del Pont es una histórica funcionaria con fama de no ser una salvaje ni de someterse a los caprichos de Cristina. Por eso se fue enojada del gobierno que encabezó la arquitecta egipcia. Pero con esta decisión ató su suerte y su honra al destino de la actual jefa del jefe del estado. Alguna vez habrá que estudiar cual es el mecanismo que lleva a una persona a incinerarse en el altar de un líder político.
Esta arbitrariedad tan manifiesta también benefició a Fabián de Sousa y a Ricardo Echegaray, otros santos devotos del cristicamporismo.
En lo concreto, Cristóbal descubrió la impunidad. Desde que asumió el gobierno de los Fernández, todos los caminos apuntaron a que, en lugar de tener un castigo legal, reciba un premio por su patriotismo y le devuelvan sus empresas de inmediato. Ya hubo una moratoria escandalosa, como traje a medida porque incluyó por primera vez al impuesto a la transferencia de combustibles. Así fue como Cristóbal levantó la quiebra.
Le recuerdo que la Cámara de Apelaciones en lo Comercial definió el accionar de Cristóbal como “ruinoso y fraudulento”.
No podemos olvidar en este análisis que Alberto Fernández le autorizó a abrir un par de sus casinos pese a que todavía no habían vuelto las clases a las escuelas. “Timba si, educación, no”, se burlaban las redes. Y como si esto fuera poco, el presidente todavía no explicó con claridad su inexplicable factura por 436 mil pesos a Oil Combustible, la nave insignia de Cristóbal que Alberto no supo no quiso o no pudo aclarar.
Millones de compatriotas que se rompen el lomo trabajando de sol a sol y que pagan sus impuestos religiosamente con un esfuerzo titánico y privándose muchas veces de cosas imprescindibles, tuvieron la sensación de que se burlaron de nosotros, que nos tomaron de tontos y nos mojaron la oreja.
La mayoría de los comentarios en el supermercado, en la cola del cine o en las redes sociales era el siguiente: yo no pago más los impuestos y si me intiman les mando una foto de Cristóbal. Eso es terrible. Fomenta la rebelión fiscal que es un delito gravísimo.
Pensar que Néstor Kirchner, el mejor amigo político de Cristobal López allá lejos y hace tiempo había dicho “Para los evasores, traje a rayas”. Y eso que Cristóbal es mucho peor que un evasor.
Se lo cuento en la forma más sencilla posible. La empresa de Cristóbal y su socio Fabián de Sousa, recibía el impuesto al combustible cada vez que alguien cargaba nafta en sus estaciones de servicio. Ellos solo debían actuar como agentes de retención. No es dinero de ellos. Es de todos los argentinos. Por lo tanto una vez que lo cobran lo deben transferir al estado. Ellos se quedaron con 8 mil millones de pesos de entonces. No evadieron un impuesto a las ganancias o se demoraron en pagar el monotributo. Se robaron los millones que no eran de ellos. Ese monto ahora se multiplicó geométricamente. Es una fortuna. ¿Cuándo pedirá que le hagamos un monumento en la puerta de los casinos? Está clarísimo que esa metodología de quedarse con los impuestos fue la forma que utilizaron en varios casos para financiarse y comprar otras empresas. Lo mismo hicieron con Vialidad nacional y los impuestos a los peajes que no le transfirieron al estado. Se compraron compañías de todo tipo, entre ellas, el grupo de medios que se puso la camiseta de Cristina y que humilló a todos los periodistas independientes y políticos disidentes que expresaron alguna crítica durante los 12 años de kirchnerato.
Cristóbal, antes de Néstor tenía 9 empresas y después de Cristina, llegó a tener 170 empresas. Y 360 estaciones de servicio, entre otros negocios. Y casinos, y petróleo y constructoras y medios de comunicación al servicio de la mentira, y la lista es interminable.
A Cristina y Cristóbal los une el espanto a ser condenados y que uno enriqueció al otro. Cristina enriqueció a Cristóbal y Cristóbal enriqueció a Cristina. Todos negociados ilícitos. Sobre precios, retornos, apropiación de impuestos. No dejaron delito por cometer desde el estado y desde una falsa actividad privada. Hoy Mercedes Marcó del Pont manchó sus manos y ayudó a darle la impunidad a Cristóbal. Y así nos va.
La esperanza se siembra – 8 de septiembre 2021
Hoy es el Día del Agricultor. Y creo que ellos todavía no tienen el reconocimiento social que se merecen. Por eso no me canso de repetir estas ideas a modo de humilde homenaje.
En su día me gustaría darle un abrazo a cada uno de los productores que han construido la agricultura más competitiva del mundo. Son nuestros hermanos del campo que están trabajando para dejarles a nuestros hijos mejores tierras que las que nos dejaron nuestros padres. Con innovación y tecnología están evitando la degradación de los suelos por erosión. Quiero que tengan en cuenta que la agricultura nació en Irán y en Irak hace 10.000 años y hoy, en esos países solo quedan desiertos polvorientos.
Fue la siembra directa la que desató la revolución verde. Pocos saben que una semilla tiene más valor agregado y conocimiento que un auto. La ingeniería genética, la biotecnología son las locomotoras del futuro de la patria.
Por eso le repito, corrijo y aumento mis buenos deseos. Porque todo trabajo dignifica. Y todos los trabajadores se ganan el pan con el sudor de la frente. Pero esos hombres y mujeres transforman a la tierra en una fábrica de alimentos. Le cuento que en los próximos años con China y la India a la cabeza se van a consumir más alimentos que en toda la historia de la humanidad. A los que se rompen el lomo de sol a sol y rezan al cielo para que llueva o para que deje de llover. A esa mixtura maravillosa del abuelo gringo que llegó y se arremangó con el abuelo indio que jamás se resignó, como dice la canción.
Me parece mágico y premonitorio que hoy se celebre el Día del Agricultor, en recuerdo de la fundación de la primera colonia agrícola allá por 1856 en Esperanza, en el medio de la provincia de Santa Fe. La sensibilidad campesina de don José Pedroni la describió como “boya del trigo verde/ corazón de la pampa”. Más que nombres son señales. La fe necesaria para seguir firme en el surco. Aferrados al tractor y la esperanza que es lo que vendrá. El desarrollo para todos que podemos construir con nuestro esfuerzo. Con la cultura del trabajo. Esperanza es ciudad y es bandera. Es lo último que se pierde. Verde es el color de la esperanza. Es no darse por vencido ni aún vencido. Para defender a los pueblos del interior de las sequías, las inundaciones, los incendios, las plagas y las políticas depredadoras de aquellos autoritarios que viven de viejos dogmas jurásicos o que ven al campo como un gigantesco bolsillo para meterles la mano. Los castigaron doce años con el unitarismo extorsivo y una actitud confiscatoria. Los Kirchner fueron los autores intelectuales y materiales del asesinato del federalismo.
Los productores agropecuarios se transformaron a sí mismos. Supieron salir de sus tranqueras para desmentir que mansedumbre sea sinónimo de sumisión. Y dieron la batalla política más grande frente a los que los quisieron poner de rodillas con ofensas difíciles de olvidar. Piquetes de la abundancia, golpistas, grupos de tareas, oligarcas, todos los insultos todos. Hasta que dijeron basta. Fue la rebelión de los pueblos del interior contra una forma injusta de repartir la coparticipación federal y contra el maltrato y el odio.
Los agricultores no reclaman nada raro. Los chacareros no quieren ni prebendas ni subsidios. Solo diálogo franco, soluciones racionales, buen trato para producir la mayor cantidad de alimentos posibles para atender la mesa de los argentinos primero y para exportar lo más que se pueda después. De esa manera se combate la concentración y la extranjerización de la tierra. Con respeto por los que viven tierra adentro. Sin agresiones. Eso es combatir la pobreza con armas genuinas. Eso es fortalecer la identidad cultural de criollos e inmigrantes. Eso es echar raíces, sembrarse en tu propia cultura para resistirse a engrosar esos conurbanos que son las espaldas injustas de las grandes ciudades.
Tiene razón la Sole cuando revolea su poncho y dice que “Estaba donde nací/ lo que buscaba por ahí/”. Habla de las raíces y la tierra. Y de ese dolor profundo que es el desarraigo y el destierro. Por eso nos cuenta que fue mucho su penar andando lejos del pago. Tanto correr para llegar a ningún lado.
Por las noches, en las villas miserias de los grandes conurbanos se escuchan los lamentos con música de chamamé, chacarera o cuartetazo. Porque muchos correntinos, santiagueños y cordobeses, entre otros hermanos provincianos, tuvieron que marchar al exilio económico. Fueron a buscar el cielo y se encontraron con el infierno. Buscan mejores escuelas y hospitales para sus hijos y encuentran largas colas de madrugada para conseguir un turno, hacinamiento o discriminación por color de piel y tonada. Se van de su tierra para sobrevivir y terminan sobremuriendo lejos de sus afectos y sus climas. Añoran la madre tierra y su madre biológica.
Desarraigo significa lejos de sus raíces. Es muy fácil comprobar lo que le pasa a cualquier planta cuando se le arranca sus raíces.
Y el castigo más antiguo era la condena al destierro. Expulsar de su tierra. Atahualpa Yupanqui que lo padeció lo transformó en poesía desgarradora: “Tira el caballo adelante y el alma tira pa’ atrás”. Por eso las viejas sabias dicen que cuando uno vuelve a su casa, le vuelve el alma al cuerpo. Por eso la agricultura y el agricultor son tan importantes para nuestra bendita Argentina. Es que la patria se construye de muchas maneras.
En las fábricas, en las universidades, apostando a la solidaridad y la igualdad de oportunidades. A lo mejor sea cierto eso de que nadie es profeta en su tierra. Pero ningún país es un país para todos si castiga a su tierra y a quien la trabaja.
Todo comenzó en 1856 cuando 1162 colonos suizos llegaron a Esperanza y recibieron 33 hectáreas, algunos animales y herramientas muy rudimentarias. Usaban sombreros de ala ancha, tiradores, pañuelos al cuello y unos bigotazos tan grande como su coraje. Entendieron que la tierra es madre y alimenta. Mucho más tarde vendría Diego Torres a certificar que “Pintarse la cara color esperanza/ tentar al futuro con el corazón/ saber que se puede, querer que se pueda.
Eso son nuestros chacareros del alma: los que saben que se puede y quieren que se pueda.
En el día del agricultor pedimos tres deseos:
Que de la tierra arrasada que dejaron los ladrones y autoritarios pasemos a la tierra prometida.
Que de la Argentina que tenemos pasemos a la Argentina que queremos y necesitamos.
Y si nos han prestado la vida y tenemos que devolverla, cuando el creador nos llame para la entrega, que nuestros huesos, piel y sal, abonen nuestro sueño natal.
Para sembrar esperanza. Y cosechar futuro.