Los delitos que cometieron los traficantes
de vacunas pueden ser varios: abuso de poder y malversación de fondos y documentos públicos, entre otros. Espero que más temprano que tarde, la justicia de su veredicto. Pero gran parte de los argentinos ya juzgaron esta actitud aberrante, insolidaria e inhumana. Se trata de una de las humillaciones más repugnantes que los funcionarios, que se creen reyes, cometieron contra los plebeyos, ciudadanos comunes. Fue una provocación que en muchos casos se exhibió en forma desafiante con fotos de chicos y chicas de La Cámpora con los dedos en “ve” y el hombro vacunado.
Por suerte la justicia acaba dio un paso importante contra la impunidad de los que le robaron a padres, abuelos, médicos y enfermeros la posibilidad de salvar su vida. Se salvaron solos y condenaron a otros a la muerte. Algún día sabremos a cuantos. Es imperdonable que fanáticos que se llenan la boca hablando del pueblo y de la igualdad, a la hora de la verdad, se hayan apropiado de los salvavidas y arrojaron del barco a los demás. Los empujaron a un mar repleto de tiburones. Y encima, se auto perciben revolucionarios y esa traición es de una mezquindad y salvajismo pocas veces visto.
El fiscal Sergio Rodríguez, procurador de investigaciones administrativas, produjo un informe donde confirma que, solo en el Hospital Posadas, hubo 385 vacunados vip que figuraban como personal de salud y no lo eran. Es un misíl en la línea de flotación de la credibilidad de un gobierno que tuvo que expulsar de sus filas al jefe de esta banda llamado Ginés González García. El ex ministro fue el responsable principal y está imputado en la causa que investigan el fiscal Eduardo Taiano y la jueza María Eugenia Capuchetti. Ginés fue el autor intelectual y material de la estafa moral. Pero está clara la complicidad de la actual ministra Carla Vizzotti. La vacunación vip se hizo en un despacho que estaba al lado del suyo, mintió cuando minimizó todos los casos y encima inmunizó a sus padres cuando tampoco les correspondía. El doctor Carlos Kambourián, a través de Twitter fue contundente: “Ella se hace la distraída y es culpable de la muerte de igual número de personas”.
Los beneficiados con esta maniobra tenebrosa fueron, entre otros funcionarios, familiares, amigos, favorecedores y hasta amantes de los jerarcas que mandan en este país. Hablo de Carlos Zannini y su esposa, de Horacio Verbitsky, de Hugo Moyano, su esposa y su hijo de 20 años, de la familia Duhalde, de Eduardo Valdés y Jorge Taiana, entre otros monarcas y malandras de estado.
Cuando un barco se hunde, el grito es “las mujeres y los niños primero”. Estos salvajes gritaron en silencio: “Primero nosotros, los kirchneristas”. Esta concepción estalinista de la superioridad moral sobre el pueblo ignorante que debe ser conducido, la confeso el propio Zannini. Retó a Verbitsky porque sentía culpa y había pedido tibias disculpas. “Vos sos una personalidad que la sociedad debe proteger”, le dijo el jefe de todos los abogados del estado al jefe informal del espionaje cristinista.
Los 385 vacunados vip del Hospital Posadas son apenas la punta del iceberg. Falta mucho por investigar y condenar. Por ejemplo, las vacunas que fueron en un vuelo especial de Aerolíneas Argentinas hasta El Calafate, el lugar en el mundo de Cristina. Hay un silencio absoluto, casi de omertá sobre esta trampa. Porque en el hospital de El Calafate, dicen que no tienen registros de la llegada de ninguna vacuna.
Los argentinos necesitamos aplanar la
curva de las mentiras y los fracasos del gobierno de los Fernández. Necesitamos tomar distancia social de Alberto, Cristina, Ginés y Vizzotti para no contagiarnos de tanta mala praxis y falsedades. Necesitamos una vacuna que nos inmunice frente a tantas promesas incumplidas que han generado un desastre nacional en todos los planos.
Menos mal que algunos medios y dirigentes políticos han puesto su lupa sobre los mamarrachos que vienen haciendo en este combate contra el covid. El viaje de placer de Ginés a España y su regreso triunfal protegido e impune demuestra que no tiene escrúpulos ni pudor. Un chanta que fue repudiado por otros pasajeros.
¿Qué parte de esta historia dramática no entienden? Vamos camino a los 100 mil muertos ¿Nadie renuncia después de semejante delirio? Todo es oscurantismo y falta de transparencia.
Nunca es bueno negar la realidad. Y mucho menos cuando los contagiados y los muertos aumentan todos los días. Eso genera angustia. Estamos en el medio de una catástrofe sanitaria. Y todo el mundo se inquieta porque ve al gobierno produciendo una segunda ola de mala praxis. Otra vez, cometen los mismos errores. Consultan al mismo grupo de científicos que tanto se equivocaron en la primera ola. Otra vez es un grupo cerrado sobre sí mismo. No escuchan el reclamo de que lo mejor es ampliar las miradas y las profesiones y las experiencia de los que aportan sus ideas y conocimientos. La definición de locura que le atribuyen a Einstein, es hacer lo mismo y esperar un resultado distinto. Buscan la impunidad de rebaño.
Este gobierno de mediocres y no de científicos, está desarrollando un plan de impunidad para Cristina y no logra establecer un buen plan de vacunación. No es tan complicado. Lo que pasa es
Deberían dejar de mirar para otro lado y multiplicar las vacunas y los testeos. No hay otro camino. Con ideología y magia esto no se soluciona.
Es imposible olvidar cuando, desde el gobierno, se dijo que si hubiera estado Mauricio Macri de presidente, los fallecidos hubiesen llegado a 10 mil. Eso se llama escupir sangre para arriba. Eso se llama triunfalismo vacío.
Y eso que se hizo la cuarentena más estricta y larga del mundo. Fracaso absoluto. Este crimen de lesa inutilidad tiene varios responsables, empezando por el presidente de la Nación, Alberto Fernández que se cansó de hacer mamarrachos con forma de filminas y de decir barbaridades dignas de una persona que no entendió nunca lo que estaba pasando.
Todo esto es grave. Pero lo más terrible fueron los traficantes de vacunas. Ni olvido ni perdón.
Córdoba es rebeldía más libertad – 6 de julio 2021
Soy cordobés hasta la médula porque amo profundamente mis raíces. Soy orgulloso de mi pertenencia y de dónde vengo. Basta que ponga un pie en tierra cordobesa y me cambia el humor, soy feliz, siento que es mi lugar en el mundo. Y no solamente porque tengo a mis padres, a mi hermana y a parte de mi familia. Tengo la sensación de que el ADN cordobés es parte indisoluble de lo que soy, de mi identidad. Muchos historiadores dicen que la actitud que articula toda la historia de Córdoba desde sus comienzos es la rebeldía.
Jerónimo Luis de Cabrera la fundó un día como hoy de hace 448 años y lo hizo en un claro acto de desobediencia al Virrey. A lo largo de su historia, Córdoba demostró su impronta combativa en defensa de la libertad y en contra de todo tipo de autoritarismo. Eso me alegra el alma y siempre trato de estar a la altura de ese coraje.
Hablo de la Córdoba de la Reforma Universitaria que fue un faro para toda América Latina. “Obreros y estudiantes/ unidos adelante”, gritaban los manifestantes en la calle hace 103 años. Se levantaron en ideas contra el atraso, la pacatería y el oscurantismo de la rancia oligarquía, entre otras cosas. El manifiesto liminar que todos deberíamos estudiar y tener presente dice: “Los dolores que nos quedan, son las libertades que nos faltan”.
Hablo de la resistencia al autoritarismo del peor Juan Domingo Perón. De la lucha contra un personalismo que obligaba gente a afiliarse el justicialismo, a llevar luto por Evita, a delatar y encarcelar a los contreras y a llevarse todo por delante.
No reivindico la violencia de los comandos civiles, pero es cierto que hubo cordobeses que estuvieron dispuestos a dar la vida en contra de los prepotentes y de los que se sentían dueños de la patria y de la verdad.
Hablo del Cordobazo y el Viborazo que fueron puebladas contra los fascistas con y sin uniforme que nos quisieron llevar a la edad media con un integrismo que cortaba cabelleras y alargaba minifaldas, encarcelaba disidentes y reprimía a mansalva.
Eran épocas de dirigentes sindicales representativos que vivían como pensaban, con honradez y austeridad como el Gringo Tosco, el Chancho Salamanca o el Negro Atilio López que desde su gremialismo de colectivero llegó a ser vice gobernador de la provincia.
El radicalismo cordobés siempre fue potente y en muchos casos con inserción popular y hasta con secretarios generales de gremios. Desde el legendario Amadeo Sabattini y Santiago del Castillo hasta los Arturo, Illia y Zanichelli.
Hablo de los límites que la mayoría del pueblo de Córdoba le puso a la cleptocracia y a los intentos hegemónicos y patoteros de Néstor y Cristina Kirchner. Nunca en sus más de 12 años, el matrimonio presidencial consiguió hacer pie electoralmente en la provincia que late como el corazón de la Argentina productiva. Al Alberto Fernández cristinista, le pasa lo mismo. Las últimas encuestas ubican en el cuarto lugar el kirchnerismo más dogmático.
Y digo corazón productivo porque hablo de sus gringos del campo que dejan la espalda rota trabajando de sol a sol e incorporan la innovación tecnológica y la excelencia en la maquinaria agrícola. Si el gobierno nacional no fuera tan fanático del pasado, Córdoba sería la gran locomotora del cambio de la maravillosa Argentina posible, como dice Héctor Huergo. Me saco el sombrero ante los Pagani de Arroyito, los Mainero de Bell Ville, los Zanello de Las Varillas, los Gaviglio de San Francisco, los Ascanelli de Río Tercero, los Negrini de Monte Maíz, los Monteverde de Monte Buey, los Urquía de General Deheza y todos los que sostienen la Argentina desde sus hombros en Marcos Juárez, Arias, Inriville, Villa María o Río Cuarto, solo por nombrar algunos.
Hoy por primera vez en la historia estamos a la cabeza de la cosecha nacional en soja, maíz y trigo. Hemos desplazado a Buenos Aires y Santa Fe y eso que no tenemos puerto. Porque en La Cañada solo hay sueños.
Hablo de las grandes industrias y fábricas automotrices y de la potencia creativa e intelectual de las universidades que supieron recoger argentinos de todas las provincias y extranjeros que venían en busca del conocimiento de avanzada.
Córdoba es muchas cosas, por supuesto. La heroica, la docta, la Córdoba de las Campanas de don Arturo Capdevilla que nos habla de las cúpulas de tantas iglesias hermosas y antiguas y de una peso específico del clero que en algunos aspectos convierte una parte de la cultura en conservadora.
Córdoba para mi es su humor repentino, de tribuna futbolera, de tonada, y de esa broma que explica muchas cosas. Dicen que el cordobés es una mezcla de cuartetazo, vino dulce y chipaca. Tal vez el territorio nacional nos identifique con ídolos populares como La Mona Jiménez o Rodrigo cantando soy cordobés. El instaló para siempre que anda sin documentos porque lleva al acento de Córdoba Capital y que toma el vino sin soda porque así pega más.
Y agrega “Soy de Alta Córdoba dónde está «la Gloria» o en Jardín Espinosa a Talleres tu lo ves y si querés yo te llevo para Alberdi dónde están los celestes mi pirata cordobés.” Tal vez ese gusto por el vino dulce nos haya empujado a ser los principales consumidores de Fernet con Coca.
Una de las fotos que más quiero es la de la entrega de la distinción como “ciudadano ilustre” que me hicieron. No puedo creer cuando me veo entreverado con monumentos de la talla de Marcelo Milanesio o Fabricio Oberto en el básquet, o David Nalbandian en el tenis, o Daniel Salzano que todavía toma café en el Sorocabana frente a la Plaza San Martín donde inexorablemente terminaban mis sábados con desayuno y La Voz del Interior. En esa foto está mi adorado ídolo de chico, el Daniel de los Estadios, Daniel Willington que siempre será un poster pegado en mi habitación. Y encima estoy al lado de Jairo, otra luminaria nacida en Cruz del Eje.
Córdoba es un sentimiento. Es el primario en el colegio Ortiz de Ocampo, en la calle Salta o la excelencia y el compromiso del Manuel Belgrano o la facultad de Ciencias de la Información, con tantos compañeros desaparecidos empezando por los hermanos de Norma Morandini. Córdoba es mi cuna y tal vez sea mi tumba. Una pintada que hice entre tantas, pidiendo por la libertad del Luis Aráoz y la cárcel de los fachos del comisario Telleldín, en la comisaria feroz al lado del Cabildo, donde me dieron para que tenga y guarde. O la peña del Chito donde conocí al Horacio y a Tejada. En esa Córdoba me formé y no me arrepiento de nada. Aunque ahora unos pocos sectarios me odien y sigan apostando a los estalinismos y a los ladrones de la Patagonia kirchnerista.
Hablo de la Córdoba de la Noar y el básquet de los amigos, del Cabezón y el Alfredo dispuestos a levantar lo que se pueda y a bailar en Carlos Paz o en donde sea. A la Córdoba de conventillos de Barrio La Cruz que llegó mi viejo huyendo del nazismo.
A esa Córdoba le doy las gracias en su cumpleaños.
Me enorgullezco de ser cordobés porque a mí tampoco me gustan los autoritarios ni los dictadores. Yo también creo en el derecho de decir que no. No a la injusticia, no a los corruptos, no a los extorsionadores y mafiosos. Decir que no es el principal derecho de una República.
Desobedecer, patear el tablero si es necesario, no ser sumiso. Sin soberbia y sin cobardía. Ser rebelde y defender la libertad, como Córdoba.
Zannini, de monje negro a verdugo – 5 de julio 2021
Como el virus, Carlos Zannini fue
mutando. Pasó de ser el alter ego y el monje negro de Cristina, a convertirse en el verdugo ejecutor de sus órdenes. La nueva cepa del Chino Zannini se puede explicar con sus últimas actuaciones. Nadie se había atrevido a humillar a los familiares de la AMIA como él lo hizo. Fue el que le dio apoyo a los usurpadores violentos de la Patagonia que se auto perciben como mapuches. Es el encargado de perseguir al ex presidente Mauricio Macri y sus hijos y el ideólogo del giro hacia las relaciones carnales con los países que más violan los derechos humanos y el que está diseñando un traje a medida para que la caja millonaria de la Hidrovía quede en manos de una empresa china y de Gerardo Ferreyra, dueño de Electroingeniería y ex compañero de Zannini en las cárceles de la dictadura.
Todas estas movidas tienen el sello de Cristina. Sobre ella, Zannini dijo esa frase tan castrense como castrista: “A ella no se le habla, se la escucha”. Semejante nivel de sumisión lo convirtió en Procurador del Tesoro, es decir en el jefe de todos los abogados del estado y en el principal guarda espaldas legal de Cristina. Ahora es el principal operador de Cristina en la justicia junto al ex jefe de contra inteligencia, Juan Martín Mena.
El mismo que hoy dijo que la carta de Macri por el tema del Correo era algo “típico de un mafioso de poca monta”.
Son los encargados de apretar a los jueces, tal como la misma Cristina le ordenó a Parrilli en una escucha telefónica inolvidable que desnudó ese mecanismo perverso y delictivo.
Se siente tan impune que con semejante cargo institucional, insultó a las personas que perdieron a sus seres queridos en el atentado terrorista de la AMIA cuando dijo que “le temen a la verdad”. Todo para criticar el intento de apartar a los jueces que están a cargo del juicio que más preocupa a Cristina: el del encubrimiento a los terroristas iraníes que dinamitaron la sede de la mutual judía. Dentro de dos semanas se cumplen 27 años de ese asesinato masivo de 85 personas y 27 años de impunidad absoluta. Y Zannini fue capaz de ofender a los familiares con algo tan perverso y tenebroso que jamás dijo de los asesinos.
En pleno ejercicio de su cargo y de sus facultades mentales, Zannini ordenó abandonar la querella del estado contra la toma de tierras en Villa Mascardi. Otra vez les pegó un cachetazo a las víctimas del delito y se abrazó a los victimarios. Desistir de las acciones legales contra estos grupos autoritarios que no reconocen al estado ni a la justicia argentina, es un respaldo a delincuentes que se apropiaron ilegalmente de un predio de 30 hectáreas que nos pertenecen a todos nosotros. La señal de apoyo a quienes ocupan propiedades, atacan con palos, piedras y golpes, incendian cabañas y herramientas, es de extrema gravedad institucional. El jefe de los abogados del estado debe defender a los ciudadanos decentes y condenar a los que violan la ley. Zannini hizo todo lo contrario.
El ex presidente Mauricio Macri en una carta pública denunció la “persecución y venganza” a la que se siente sometido en la causa por el Correo Argentino al que esta tarde le decretaron la quiebra. Macri aseguró que Zannini es el jefe del hostigamiento que intenta castigarlo a él y a sus hijos que son accionistas de esa empresa. No hay antecedentes de que se haya ofrecido pagar el 100% de la deuda y que una autoridad se haya negado a aceptar, como Zannini se negó. Eso demuestra que su intención y la de la fiscal Gabriela Boquín no es hacer justicia. Solo les interesa quebrar la empresa y quebrar la voluntad de Macri con el intento de encarcelarlo a él y a sus hijos. La parcialidad militante es tan evidente que se puede ver en el trato que recibió la causa de Oil Combustibles de Cristóbal López donde se hizo todo para favorecerlo. “Nos quieren llevar a Argenzuela”, pronosticó Macri quien asegura que esto perjudica a los acreedores que quieren cobrar la deuda y al estado argentino.
Lo de la Hidrovía, ya lo hemos comentado. El primer paso fue dado con la estatización de la caja registradora por un año. Pero el objetivo final, es que con una licitación amañada, se haga cargo un grupo empresario de dragado de origen chino en sociedad o complicidad con, Gerardo Ferreyra, uno de los empresarios más confiables de Cristina y Zannini. Compañeros de detención en Córdoba, no compartieron el lugar de militancia. Mientras Zannini pertenecía a la Vanguardia Comunista que tributaba a la experiencia maoísta de Albania, Ferreyra había integrado las tropas del Ejército Revolucionario del Pueblo.
Ambos volvieron a la cárcel en democracia y hace poco. Zannini por la misma causa de encubrimiento a los terroristas iraníes y Ferrerya por las coimas de los cuadernos de Centeno.
Zannini siempre fue partícipe necesario en las movidas más radicalizadas y nefastas de Cristina. Por eso, se ganó el mote de monje negro. Por su perfil bajo, casi de clandestinidad. Pero ahora salió del placard y tripula personalmente las operaciones.
Provocó la indignación y el repudio de gran parte de los ciudadanos cuando se supo que fue uno de los traficantes de vacunas. Se inoculó él y su esposa mucho antes de lo que le correspondía. Eso solo ya lo descalifica éticamente. Pero fue mucho más allá. Malversó y tergiversó un documento público y una declaración jurada porque justificó ese delito con la mentira de que ambos eran personal esencial de salud.
Pero como si esto fuera poco, no solamente no se arrepintió. Todo lo contrario, dijo que solo estaba arrepentido de no haberse sacado una foto y en el colmo de la superioridad moral que se siente, le recomendó a otro traficante de vacunas, Horacio Verbitsky que no sintiera culpa. Hablan de socialismo e igualdad pero son elitistas y burócratas como los fascistas. Discriminan groseramente entre los tontos ciudadanos comunes que somos todos nosotros y los brillantes conductores que son todos ellos.
Lo dijo, muy suelto de cuerpo, en el canal de Cristóbal López conocido como Cristina 5 Néstor. Ellos son personalidades y tienen que vacunarse antes que los médicos y enfermeros o nuestros padres o abuelos. Hay que ser un fanático insensible para pensar y decir eso.
Mariana Zúvic, lo explicó: “sienten que pertenecen a una casta privilegiada que tiene el derecho de apropiarse de los bienes del estado”, ya sean vacunas o el dinero de todos. Se roban todo. Ellos deciden cual es la vida que vale más y cual vale menos. Según su convicción, todos somos iguales ante Dios y ante la ley, menos ante Zannini. El decide quien se salva y quien se muere
Zannini, el flamante verdugo, es, sobre todo el que diseñó el plan sistemático para la impunidad de Cristina y del Cártel de los Pingüinos y la venganza contra los jueces y periodistas que se atrevieron a denunciarla o investigarla.
Esa concepción irracional es la que llevó a este gobierno y a estos muchachos a colocarse del lado de dictaduras como la venezolana o la cubana y a proteger en su declaración oficial a la organización terrorista Hamas, apoyada por Irán.
Sintetizan todo lo que está mal. Lo antidemocrático y el nacional populismo autoritario. Cristina ordena y Zannini, ejecuta. Así nos va.