Malvinas tiene su maestro héroe – 10 de junio 2021

Hoy es el día de la Afirmación de los Derechos argentinos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. Hace 192 años, se creó la comandancia sobre nuestras islas y se designó como su primer gobernador a Luis Vernet.
Y si hablamos de patria que mejor que hablar de educación como instrumento de soberanía. Hace tres años, nos enteramos de una noticia conmovedora. Claudio Avruj, el entonces secretario de Derechos Humanos le comunicó a Delmira, que se habían identificado los restos su hijo, Julio Rubén Cao. En ese momento, 92 tumbas en el cementerio de Darwin tuvieron su nombre y apellido y dejaron de ser designadas como “Soldado argentino solo conocido por Dios”. Si me permite, le quiero dar mi opinión sobre Malvinas y contarle la historia emocionante del soldado maestro Julio Cao.
Malvinas es el espejo de nuestras miserias y nuestras grandezas. Es la cara y cruz de lo que somos. La cara que mostramos y la cruz que llevamos. Las dos caras de la moneda. El coraje y la cobardía. El héroe y el traidor. Los dictadores y los combatientes.
El 10 de junio, como hoy y el 2 de abril deben ser nuestros días de luto. Nuestros días de reflexión para pensar en la patria. Pero en la verdadera patria. No en la de Galtieri, o Astiz, el lagarto cobarde que se rindió al primer amague. Las propias fuerzas armadas argentina recomendaron la pena de muerte para esos jefes despreciables.
Yo recuero a los que lucharon con dignidad. Los ex combatientes son la contracara de los terroristas de estado. Los pibes murieron por la patria y los dictadores mataron a la patria. No hay porque confundir las cosas.
Nosotros necesitamos por lo menos un par de días para pensar en ellos. En esos muchachos que fueron sin entrenamiento y sin el armamento necesario. En esos chicos estaqueados por robar la comida que les habían robado a ellos. En tantos colimbas que murieron sepultados en el mar con el hundimiento del Belgrano.
En esos hijos de la Argentina más humilde que, como siempre, fueron los primeros en morir. Igual que ahora. Igual que siempre. Así en la guerra como en la paz, el hilo siempre se corta por lo más delgado.
A ellos les debemos una explicación histórica. A ellos debemos pedirles perdón por la forma en que los mandaron al frente y por la forma en que los escondieron en el fondo a su regreso como si fueran delincuentes.
Ya pasaron 39 años y no puedo olvidar aquella fotografía, más negra que blanca, con los viejos fusiles FAL amontonados y cruzados como símbolo de la rendición en Malvinas. Mucho después, asocie políticamente ese momento a la capitulación que el general Mario Benjamín Menéndez firmó frente a su par británico, Jeremy Moore. Y mucho más tarde aprendí a mirar la guerra de Malvinas a través de los ojos de los héroes.
De los muchachos de carne y hueso que lucharon hasta el final. Y cómo un homenaje a los que murieron en aquellas tierras que pertenecen al pueblo argentino. Ya pasaron 39 años y hace tres años, volvió a mi corazón y a mi memoria el soldado maestro Julio Rubén Cao porque identificaron sus restos.
Justo ahora que hay un debate muy grande respecto del rol y del futuro de los docentes. Justo ahora que la crisis cuestiona hasta la vocación de los que levantan esa bandera de la educación pública.
Pocas horas antes de que la guerra terminara, Julio murió combatiendo en el Monto Longdon. Resistió como pudo el avance de las tropas enemigas. Literalmente, le puso el pecho a las balas para proteger a sus compañeros como lo hizo desde el primer minuto que llegó a Puerto Rivero, como se bautizó primero a Puerto Argentino. Hace 39 años que Julio entregó su vida por la patria y es desgarrador recordar que ni siquiera pudo conocer a su hijita, Julia que nació un par de meses después de su muerte.
Julio Cao acarició a Julia en la panza de Clara Barrios, el día que se despidió. Delmira, la abuela de Julia y la madre de Julio casi le rogó que se quedara: “Julito, no vayas. Si no te llamaron. Tengo miedo”. Julio, el maestro, le respondió como un maestro de la patria: “No me pidas eso mamá. ¿Con que cara yo podría dar clases sobre San Martín o Belgrano si me escondo debajo del pupitre?”. Fue uno de los pocos soldados voluntarios. Fue un apoyo permanente de sus compañeros de colimba del regimiento de Infantería Motorizada de La Tablada. Siempre con la misma alegría que tenía al frente del grado en su escuela. Siempre ayudando a escribir y a leer cartas el resto de los soldados. Siempre con optimismo.
La humedad criminal de los pozos de zorro, el viento que helaba el alma, el hambre que agujereaba por dentro y los bombardeos que destruían por fuera eran solo excusas para reforzar el coraje y para seguir yendo al frente. Así era el soldado maestro Julio Rubén Cao. Solidario, guapo, así en la paz como en la guerra. En las aulas se convertía en albañil para reparar los techos, o en carpintero para arreglar los viejos bancos de escuela. Hizo un profesorado en Literatura porque amaba a Serrat. Siempre soñó con ser docente porque admiraba a Ghandi y a la paz. Antes de embarcarse a Malvinas y después de besar el ombligo de su esposa, Julio plantó un árbol en el patio de la casa de su madre. Quiso respetar aquello de tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro. El libro no pudo concretarlo. Pero escribió cartas conmovedoras desde Malvinas. Una de ellas debería leerse en todos los colegios y dice así:
“A mis queridos alumnos de 3ro D:
No hemos tenido tiempo para despedirnos y eso me ha tenido preocupado muchas noches aquí en Malvinas, donde me encuentro cumpliendo mi labor de soldado: Defender la Bandera. Espero que ustedes no se preocupen mucho por mí porque muy pronto vamos a estar juntos nuevamente y vamos a cerrar los ojos y nos vamos a subir a nuestro inmenso Cóndor y le vamos a decir que nos lleve a todos al país de los cuentos que como ustedes saben queda muy cerca de las Malvinas.
Y ahora como el maestro conoce muy bien las islas no nos vamos a perder. Chicos, quiero que sepan que a las noches cuando me acuesto cierro los ojos y veo cada una de sus caritas riendo y jugando; cuando me duermo sueño que estoy con ustedes .Quiero que se pongan muy contentos porque su maestro es un soldado que los quiere y los extraña.
Ahora sólo le pido a Dios volver pronto con ustedes.
Muchos cariños de su maestro que nunca se olvida de ustedes”.
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Es desgarrador comprobar que solo le pidió a Dios volver y fue lo único que no pudo lograr. Hace 39 años que comenzó aquella guerra, su hija Julia, tiene 39 años. Su madre, doña Delmira todavía lo espera aunque muy delicada del corazón herido.
Cuando Julia cumplió 9 años, viajó con su abuela a Malvinas. En el cementerio de Darwin adoptaron una tumba y le dejaron una flor y muchas lágrimas. Hoy una tumba contiene sus restos identificados y la escuela Nro 32 de Lafferrere donde daba clases con su impecable guardapolvo blanco lleva su nombre: “Soldado maestro Julio Rubén Cao”. El árbol que plantó, ya tiene 10 metros de altura. Tras un manto de neblina no los hemos de olvidar. Ni a nuestras Malvinas ni a nuestros héroes.
Las dos islas que son un solo corazón. La melancolía de la soledad y la euforia de la Gran Malvina.
Las escarapelas en el pecho sobre un guardapolvo duro de almidón tembloroso, el pelo engominado, los zapatos bien lustrados y la celeste y blanca que sube flameando segura…
Segura de que algún día dejaran ser nuestras hermanitas perdidas.

La vergüenza de la diputada Vallejos – 9 de junio 2021

La diputada Fernanda Vallejos ya se ganó un lugar en el podio de quienes hacen las propuestas más jurásicas. Sus ideas y declaraciones, van a contramano del progreso, y apelan a conceptos dogmáticos de una presunta izquierda que fracasó en todos los países del mundo. Pero ella insiste. Acaba de cometer un sincericidio para respaldar el aumento del 40% de sueldos a los legisladores que decretaron Cristina y Sergio Massa.
Le pido que preste atención a sus
palabras en Twitter. Son una radiografía terrible de su falta absoluta de sensibilidad social pese a que dice defender a los pobres.
“Los diputados argentinos tenemos el salario más bajo (mucho más) de toda la región. Casi que da vergüenza. Los de JxC no están por esa plata. ¡Por favor! Ellos son todos ricos. Están porque capturando el Estado, garantizan los verdaderos negocios del poder económico al que responden”.
¿Qué me cuenta? Le da vergüenza ganar tan poco, mientras a la inmensa mayoría de nuestro pueblo le dá vergüenza que ganen tanto.
Le doy un solo dato. El sueldo mínimo hoy es de 25.572 pesos. Esa si, que es un vergüenza. Una diputada nacional como Vallejos recibe en mano, limpios de polvo y paja, por lo menos 175 mil pesos. Es decir, casi 7 veces el ingreso mínimo. ¿Cuál es el sueldo promedio? Según el Indec, es de 36.246 pesos. Es decir que un diputado gana más de 4 veces el sueldo promedio. Y eso que estoy analizando el ingreso pelado de un legislador. No cuento los pagos extras por desarraigo, pasajes, movilidad y otras yerbas. ¿Sabe cuánto gana de promedio un policía? 68 mil pesos. ¿Y una enfermera? 57 mil pesos.
La diputada Vallejos se tiene que comparar con la mayoría de los argentinos y no con los legisladores de otros países. Y ojo que yo no creo que los diputados y senadores tengan que ganar muy mal. Creo que deben ser bien remunerados para que no solo la gente pudiente se pueda dedicar a la política. Y para que los mejores profesionales y los más preparados no se vayan todos a la actividad privada y dejen libres los lugares para otra gente menos capacitada. Pero hay un elemento que es la vocación patriótica. Se supone que la política es para trabajar en construir un país mejor y más igualitario. Y nadie obliga a los legisladores a que se queden atornillados a sus bancas si el sueldo que reciben les parece una “vergüenza” como a la diputada Vallejos. Esas palabras son una humillación para tanto trabajadores que ganan mucho menos, para tantos desocupados y para tantos empresarios que vieron con horror como se fundían sus negocios edificados con años de sacrificio.
Pero como si esto fuera poco, la diputada acusa a los diputados de la principal oposición de ser “todos ricos”. Otra injusta arbitrariedad. Discrimina, como toda generalización. Primero que no es ningún pecado tener una buena posición económica si la ganó en forma honesta con su esfuerzo personal. Pero lo más grave es que su jefa política, Cristina, su jefe del bloque, Máximo y casi todos los ex funcionarios se hicieron mega millonarios en el estado y encima, no tienen forma de explicarlo. Montañas de dólares sucios de la corrupción fueron lavados por la jefa de la asociación ilícita dedicada a saquear al estado. Nunca hubo tantas pruebas documentales y testimonios de arrepentidos de ambos lados del mostrador del plan sistemático de coimas y sobre precios. El ejemplo que me gusta poner es bastante ilustrativo. Daniel Muñoz y Fabián Gutiérrez, los secretarios personales de Néstor y Cristina murieron con fortunas incalculables. Y eso, que solo se quedaron con los vueltos y los billetes que se caían de los bolsos de la cleptocracia kirchnerista.
Entre los legisladores opositores hay de todo. No creo que Vallejos crea que Graciela Ocaña, El Toty Flores o Fernando Iglesias, por poner solo tres ejemplos, sean magnates. Pero insisto, si fueran ricos por ser empresarios exitosos y honestos o profesionales destacados, ¿Cuál es el problema? La grieta es moral y no clasista. El combate debe ser contra los ladrones de estado y no contra los emprendedores que crecieron y se desarrollaron.
El propio dirigente peronista Florencio Randazzo, frente al aumento otorgado por Cristina y Massa, preguntó si habían perdido “el corazón o el sentido común”, frente a la hecatombe económica que estamos atravesando. Esteban Bullirch resolvió donar ese dinero a los que investigan la enfermedad terrible que está padeciendo. Patricia Bullrich, cómo gran parte de la sociedad, les pidió que se bajaran los sueldos. Un gesto de empatía solidaria con los argentinos que tanto están sufriendo. Y fue al revés: se los aumentaron en un 40%. “No tienen vergüenza”, dijo la jefa del Pro. El intendente de Córdoba, sus funcionarios y los integrantes del Consejo Deliberante redujeron sus sueldos y ese ahorro lo destinaron al sistema de salud pública. El gobernador Schiaretti, también se bajó el 45% del sueldo por cuatro meses. En Uruguay y en varios lugares pasó lo mismo. Alberto Fernández se negó en forma terminante siquiera a considerar la idea.
Pero la diputada Vallejos no se rinde. Defiende sus convicciones revolucionarias sin que le importe demasiado la opinión de los demás. Propuso la expropiación de Vicentín y desató el primer gran fracaso del gobierno. Fogonea que el estado se quede con parte de las acciones de las empresas y fue la que dijo que “exportar alimentos era una maldición para la Argentina”. Es insólito, pero no es todo. Hace unos días dijo que hay que subir los impuestos directos como los Bienes Personales. También fue la promotora de la llamada «Proclama de mayo” donde se instigaba a defaultear todas las deudas argentinas y que fue firmada por talibanes cristinistas como Eugenio Zaffaroni, Víctor Hugo Morales, Amado Boudou, Luis D’Elia, Milagro Sala y Gildo Insfrán.
Vallejos es una de las legisladoras de mayor confianza de Cristina, trabajó con Axel Kicillof y es una dura combatiente contra la actividad privada. En otro tuit, se quejó de que un CEO de una empresa gane más que un representante de la voluntad popular.
Es porque según su delirante mirada económica, un Ceo “no tienen más responsabilidad que satisfacer el afán de lucro de un privado, aún a costa del pueblo”. Otra vez. Va de nuevo. En el sistema capitalista que Alberto dice que fracasó, esos trabajadores calificados, industriales y comerciantes, son los que generan riqueza, puestos de trabajo, progreso y pagan impuestos asfixiantes para que el estado pueda afrontar sus gastos descomunales entre los que está el sueldo que a Vallejos le dá vergüenza.
Vergüenza, es robar, me decía una maestra en el primario. Y un intelectual escribió: “Cuando los gobiernos pierden la vergüenza, los pueblos les pierden el respeto. Y algo de eso nos está pasando. Aquí y ahora.

Es un milagro si no va a la cárcel – 8 de junio 2021

Todas las fuentes consultadas en la justicia, dicen que solo un milagro la puede salvar de ir a una prisión federal. Estamos hablando de Milagro Sala, la comandante de la agrupación kirchnerista Tupac Amaru. El gobernador de Jujuy, Gerardo Morales pidió que Sala cumpla un total de 7 años en la cárcel de General Güemes, en Salta. Es por la condena que ella sufrió por haber amenazado y agredido a huevazos y sillazos y con elementos contundentes al actual jefe provincial en el año 2009. Su defensa presentó un pedido de prescripción, pero fue rechazado.
Luciano Manzana Riva, abogado del gobernador fue contundente: “Milagro no es una presa política, ni tampoco una política presa, es una delincuente condenada. No lo dice Gerardo Morales, ni la justicia de Jujuy. Lo dice la justicia federal, la Cámara de Casación Penal y la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Debe ser inminente el dictado de sentencia y el traslado para que cumpla la condena”.
Milagro Amalia Ángela Sala tiene el apoyo de los talibanes más radicalizados de Cristina y varias veces le han demandado al presidente Alberto Fernández que la ponga en libertad de cualquier manera.
Si Milagro Sala recibiera el indulto de Alberto Fernández como ella misma exigió, sería mucho más que un milagro penitenciario. Sería un escandaloso ataque a la justicia y una señal nefasta para la inmensa mayoría honesta y democrática de la sociedad. Nadie quiere venganza. Todos quieren juicio, castigo y condena. Amado Boudou ya se puso en la fila de los que piden indulto, amnistía o cualquier artefacto delictivo que les permita zafar de la cárcel a los ex funcionarios del ladri feudalismo K. Saben lo que quieren: impunidad y venganza. Pero no se ponen de acuerdo con los instrumentos. Porque no se puede salvar a los culpables de estafas y robos descarados sin violar las reglas básicas de convivencia de una verdadera república. Hablan de Milagro Sala como si fuera una militante social pacifista y honrada y en realidad es una delincuente que aprovechó su poder en la Tupac Amaru para robar fondos de todos y para reducir casi a la servidumbre y castigar a muchos piqueteros, sobre todo a las mujeres.
Por eso le digo que un indulto para Milagro con mayúscula, sería un milagro con minúscula. Un disparo al corazón de la independencia de los poderes. Un despropósito antidemocrático. En este sistema nadie tiene coronita. Los que cometieron delitos, la tienen que pagar. La verdad es que Cristina ordenó que liberen a Milagro Sala lo antes posible y que nada ni nadie los detenga. Repito. Que nadie ni nadie los detenga: ni la ley, ni la Constitución y ni el sentido común. Por eso, su estado mayor para la “Impunidad de todos y de todas” avanzó con diversas operaciones lideradas por Eugenio Zaffaroni y Horacio Verbistsky. Llegaron a plantear tribunales especiales y el delirio golpista de intervenir la justicia de Jujuy o directamente toda la provincia.
Cristina ordenó que liberen a Milagro Sala porque entiende que si la delincuente más condenada y más complicada en la justicia queda libre, todos y todas podrán salir con mayor rapidez de la cárcel y todas las causas por corrupción se irán cayendo aceleradamente. Ese es el plan: si logran lo más, será más fácil lograr lo menos.
Alberto, ¿se atreverá a quedar en la historia como el que perpetró un zafarrancho anti republicano que casi no tiene antecedentes?
¿Vale la pena pagar tanto costo político por liberar a una dirigente democráticamente condenada, con todas las garantías y que además, tiene un bajísimo nivel de representatividad?
Milagro no produce movilizaciones importantes que pidan por su libertad.
A Milagro le decían “la gobernadora” por el poder y el dinero que le dio Cristina cuando fue presidenta. Pero ahora, en el llano y en la prisión domiciliaria se fue apagando su estrella. Fustiga a Alberto pero no la escuchan demasiado.
En su momento, en las elecciones internas, sacó menos votos que la cantidad de afiliados de la Tupac Amaru. Eso demuestra que muchos jujeños y jujeñas humildes se sumaron a su agrupación porque fueron extorsionados con violencia o porque era la única posibilidad de acceder a una vacante en una escuela o de aspirar a tener una casa prestada por Milagro Sala. A la hora de votar, el secreto le permitió a mucha gente, elegir otra cosa. La inmensa mayoría de Jujuy no quiere libre a Milagro. Le tienen pánico porque fue golpeadora y autoritaria con todos pero sobre todo con las mujeres y los más pobres. Todos recibían un trato humillante y, en muchos casos, eran reducidos a la esclavitud. Hay decenas de testimonios de patoteadas, malos tratos, cachetazos y hasta latigazos de Milagro para imponer sus proyectos.
La cleptocracia de Cristina y Milagro debe tener su juicio y castigo. Si nadie paga por los robos desde el estado, la señal es que todo vale y la honradez se transforma en una mala palabra.
Milagro Sala no es una carmelita descalza perseguida por la oligarquía, los medios y el imperialismo como nos quieren hacer creer. Y tampoco está presa arbitrariamente. Tiene 4 condenas. ¿Escuchó bien? Milagro tiene 4 condenas. El milagro es que siga en prisión domiciliaria. Eso es un verdadero privilegio. Una de las causas es la que estamos analizando ahora. Condena confirmada por la Corte Suprema. Las tres causas restantes en la que está condenada se iniciaron durante el gobierno justicialista, antes que Gerardo Morales llegara al poder. Fue condenada a 4 años en la causa de Lucas Arias, a 2 años por las amenazas de bomba a policías y eso fue ratificado por la Corte.
La causa llamada “Pibes Villeros” le significó una condena a 13 años de prisión. Fue un tiempito antes de que asuma Morales. Y sacaron 29 millones del banco, directamente de la ventanilla, como era su costumbre y se los robaron. Es dinero que no aparece por ningún lado hasta el día de hoy. Los bolsos fueron directamente a la casa de Milagro y como por arte de mafia, desparecieron.
¿De qué persecución de Cambiemos hablan? La mayoría de los jueces que intervinieron fueron designados por las administraciones peronistas de Eduardo Fellner y Walter Barrionuevo.
Milagro no combatió la pobreza. Ella combatió, maltrató y agredió a muchos pobres. Los estafó. Miente Milagro Sala cuando se victimiza y dice que la persiguen por negra y coya. Hay que sacarle la careta a los que mienten. Las mentiras no hacen milagros. La impunidad son delitos que vuelven. Solo la verdad nos hará libres.