Alberto, aislado y sin olfato político – 15 de abril 2021

En estas últimas horas, el presidente Alberto Fernández confirmó que está aislado en todo el sentido de la palabra, y que el Covid, le hizo perder incluso, el olfato político. Su comportamiento evidenció “una enorme distorsión de la realidad” y “una soledad “patética”. Me animo a utilizar estos conceptos tan ofensivos porque son los mismos que él utilizó contra Cristina. Por lo tanto no creo que Alberto se ofenda. ¿Se acuerda? Dijo que en la democracia recuperada el peronismo fue de todo: “Conservador con Luder, neoliberal con Menem, conservador popular con Duhalde, progresista con Néstor y patético con Cristina”. De mi propia cosecha, podría agregar que hasta ahora, el peronismo con Fernández es un recuerdo del pasado secuestrado y sometido por Cristina. Me auto limito con los adjetivos porque no es mi estilo hacer leña del árbol caído. Pero Alberto llegó a decir que Cristina “actuó como una psicópata”. Y a las pruebas me remito.
CAPTURA DEL TUIT DE ALBERTO.
Fue el 8 de diciembre de 2016. Entre los sinónimos de “psicópata”, aparecen “desequilibrado, demente y loco”, justo como Alberto se auto percibió, irónicamente, el otro día cuando dijo que estaba solo “como loco malo”.
Anoche, el presidente demostró en que lo han convertido. A esta altura la palabra títere no alcanza. Las torpezas que cometió, son producto de los despojos del político que fue. Cristina lo vació de autoridad y también de dignidad. Un meme en las redes decía “yo ví al progresismo K cerrar las aulas y golpear la puerta de los cuarteles”. Chicanero, por supuesto, como buena caricatura. Otro extraordinario, fue un dibujo era un dibujo de Alberto bajando el retrato de Sarmiento, bajo la atenta mirada de Roberto Baradel.
Son síntesis de mucho de lo que pasó. Expertos de todo el mundo y estadísticas del propio ministerio de Educación, certificaron que los contagios en la escuela fueron ínfimos, casi inexistentes. Sin embargo, Alberto ordenó por un decretazo inconsulto cerrar las aulas en toda el Área Metropolitana. Llegó al delirio de decir que los chicos jugaban a intercambiarse los barbijos. En ese mismo momento dejó colgados del pincel a su amigo y responsable del área, Nicolás Trotta que había dicho públicamente, todo lo contrario. Que los colegios son los último que se cierra y lo primero que se abre.
Hoy circuló la versión de que ese ninguneo a Trotta lo agobió como a Marcela Losardo y ya habría presentado la renuncia mientras le buscaban el premio de una embajada.
Una genialidad de Nik dibujó con ironía un gran resumen de la actualidad. Uno dice: “El virus corre, la inflación corre, la inseguridad corre”. Y el otro personaje le pregunta: ¿Y la educación? … Trotta”.
Como si esto fuera poco, en otro claro atropello inconstitucional, Alberto anunció que fuerzas de seguridad federales van a hacer cumplir su orden de virtual toque de queda y circulación prohibida a partir de las 20 horas. Y la insólita presencia de las Fuerzas Armadas en las calles de la ciudad. Dijo que era para asistir en lo sanitario. ¿Qué van a hacer los oficiales uniformados del Ejército, por ejemplo? ¿Repartirán alcohol en gel? Claramente, se militariza la ciudad (por más que no porten armas) como una manera de meter miedo. La propia presencia de los camiones y el personal militar, además de la Gendarmería, es disuasiva e intimidante.
Alberto, a sola firma y sin dialogar con nadie, en la práctica produjo una intervención federal disfrazada, pero intervención al fin que dinamita la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires. Es una usurpación y un recorte de derechos y eso solo se puede hacer por ley del Congreso.
En su irresponsabilidad, el presidente está jugando con fuego. El clima social es de bronca absoluta, y hay serios intentos de rebelión antes las medidas anunciadas. Cacerolazos de los ciudadanos, movilización de los padres y alumnos a las puertas de quinta de Olivos, protestas de los gastronómicos y hasta, cortes de calles de los piqueteros más radicalizados de la izquierda. Es un cóctel explosivo. Material inflamable que hay que tratar con mano de seda.
Es que todos notan la desesperación por la falta de vacunas, de testeos y de capacidad de planificación.
La patética soledad se hizo peligrosa institucionalmente con el amparo que Horacio Rodríguez Larreta presentó ante la Corte Suprema y ante el rechazo de varios gobernadores de las provincias más grandes a seguir sus indicaciones. Pensar que Fernández dijo que iba a ser el Presidente de los 24 gobernadores. Y al otro día se convirtió en la mascota de Cristina.
Fue tan obscena su incapacidad que hizo enojar a gran parte de la comunidad sanitaria cuando los acusó de relajarse y a otros países a los que acusó de “acaparar vacunas”. Alberto no pegó una. Ante la opinión pública su imagen sigue cayendo a pique porque lo ven como un vocero de Cristina, Máximo, Kicillof, Gollan Kreplak y el dogmático gremialismo K de los docentes. Parece mentira pero hemos tocado fondo en lo educativo. Hugo Yasky y Roberto Baradel son a la educación pública lo que Los Moyano son a la actividad privada. Unos bloquean con camiones a las empresas y otros bloquean las aulas con su fanatismo. Como dijo Larreta, “el aula más peligrosa es la que está cerrada”. Por eso prometió hacer todo lo posible para que no se cumpla la orden de cerrar las escuelas a partir del lunes.
Como si la catástrofe sanitaria, la hecatombe económica y la inseguridad galopante no alcanzaran, Alberto desafió a Larreta a una pulseada política. Está claro que Fernández quedó contra las cuerdas, confundido y en medio de una patética soledad.

Segunda ola de mala praxis – 14 de abril 2021

Nunca es bueno negar la realidad. Y mucho menos cuando los contagiados y los muertos aumentan todos los días. Eso genera angustia. Estamos en el medio de una catástrofe sanitaria. Y todo el mundo se inquieta porque ve al gobierno produciendo una segunda ola de mala praxis. Otra vez, comete los mismos errores. Consulta al mismo grupo de científicos que tanto se equivocaron en la primera ola. Otra vez es un grupo cerrado sobre sí mismo. No escuchan el reclamo de que lo mejor es ampliar las miradas y las profesiones y las experiencia de los que aportan sus ideas y conocimientos. La definición de locura que le atribuyen a Einstein, es hacer lo mismo y esperar un resultado distinto. No está claro cuál es el plan de contingencia que tiene el gobierno para el caso de que estalle el sistema de salud. Y no estamos demasiado lejos de es hecatombe humanitaria. Tampoco se sabe cuál plan de derivación de pacientes a terapia intensiva se va a realizar en forma transparente, eficiente y que no repita la vergüenza inmoral del tráfico de vacunas para los privilegiados del poder.
Es tan inoperante el gobierno nacional que en el Presupuesto, la ley de leyes, ni siquiera destinó fondos para enfrentar este “tsunami” como lo calificó Kicillof.
El miedo útil nos hace levantar la guardia y encender la luz roja de alerta. Con el riesgo de simplificar en exceso, mucha gente define este momento estremecedor con un juego de palabras: “Faltan vacunas y sobran ladrones”. No solamente no llegaron las 10 millones de vacunas que Alberto Fernández prometió. Además, ahora, la ministra Vizzotti ni siquiera se anima a decir ni una palabra al respecto. No sabe/ no contesta cuando los periodistas le preguntan qué día y que cantidad de dosis van a venir. Eso produce más preocupación todavía. Porque exhibe la fragilidad de la gestión y el fracaso contundente en la adquisición de vacunas. Todos los países o casi todos, tienen suficiente cantidad. Pero acá faltan vacunas y sobran ladrones. No solamente los corruptos de estado que se enriquecieron en los anteriores gobiernos kirchneristas. Ahora hablamos de ladrones de vacunas. No solamente de muchachos camporistas que se creen revolucionarios y muestran su brazo con la jeringa y los dedos en vé. Hablo de los dirigentes que derrumbaron la confianza y la imagen de este gobierno al violar la ley y el orden establecido para la vacunación de protocolos científicos e igualitarios. Hablo de personajes oscuros que alguna vez van a tener que dar explicaciones a la justicia como Zannini, Ferraresi, Massa, Eduardo Valdés, Jorge Taiana y Horacio Verbitsky, entre otros.
Como dice Jorge Fernández Días, estos muchachos buscan la impunidad de rebaño y “la gente se da cuenta de que son unos truchos”. ¿Se viene un cierre parcial, focalizado, intenso y a plazo fijo? ¿Y si no se vacuna, después viene un cierre total y absoluto? ¿Aguanta la población que se quedó sin trabajo una nueva cuarentena eterna?
Este gobierno de mediocres y no de científicos, está desarrollando un plan de impunidad para Cristina y no logra establecer un buen plan de vacunación. No es tan complicado. Lo que pasa es que politizaron todo en lugar de profesionalizarlo. Hicieron clientelismo con la enfermedad. Vacunan lejos de los centros especializados y vacunan voluntarios que tienen a Cristina en el corazón y que fueron capacitados a medias, casi en forma clandestina. Y encima insisten con esa idea hostil y anti democrática de buscar culpables en lugar de soluciones. Todo el tiempo se sacan de encima la responsabilidad y apuntan contra la Ciudad de Buenos Aires, Juntos por el Cambio o los medios de comunicación. Wado de Pedro llegó a la grave irresponsabilidad de hablar de una cepa “Buenos Aires”. ¿Y qué tal si a esa nueva cepa que ojalá no llegue nunca se la llama cepa Argentina o cepa K? Que forma de dispararse en los pies y de producir bronca y hostilidad.
Fernanda Vallejos que suele hablar por boca de Cristina llegó a decir que Larreta tiene “actitudes criminales” y Sergio Berni sobreactuó una mentira al decir que la ciudad está “absolutamente colapsada”. ¿Y por casa, como andamos, Berni? En el Conurbano, ¿Todo, está tranquilo? La gente respeta los protocolos y no crecen los casos? Está claro que el Conurbano es una bomba viral. Porque todo el tiempo estamos viendo que la mitad de los casos provienen de la provincia de Buenos Aires. Deberían dejar de mirar para otro lado y multiplicar las vacunas y los testeos. No hay otro camino. Con ideología y magia esto no se soluciona. Es insólito que el ministro Daniel Gollán haya dicho que “hay que cruzar los brazos” para que vengan las vacunas. No es una cuestión de fé o de suerte. Nada viene del cielo. Los planes serios y rigurosos hay que construirlos, no vienen hechos. La ciudad se queda sin vacunas en 15 minutos, Córdoba ya no tiene que aplicar, y otras provincias están al límite. Tener que suspender la vacunación es el resultado de esta segunda ola de mala praxis con que castigan al pueblo argentino.
Es imposible olvidar cuando, desde el gobierno, se dijo que si hubiera estado Mauricio Macri de presidente, los fallecidos hubiesen llegado a 10 mil. Eso se llama escupir sangre para arriba. Eso se llama triunfalismo vacío.
Y eso que se hizo la cuarentena más estricta y larga del mundo. Fracaso absoluto. Este crimen de lesa inutilidad tiene varios responsables, empezando por el presidente de la Nación, Alberto Fernández que se cansó de hacer mamarrachos con forma de filminas y de decir barbaridades dignas de una persona que no entendió nunca lo que estaba pasando.
El virus más peligroso es el del cristinismo chavista, autoritario y manipulador. Y las peleas de poder son a esta altura una provocación explosiva. Uno se pregunta ¿Dónde está el piloto? ¿Dónde está Cristina? Esta gente pasa del abuso de poder a la falta de poder. Enrique Tierno Galván, el ex alcalde socialista de Madrid, dejó una definición extraordinaria: “El poder es como un explosivo, o se lo maneja con cuidado o explota”. El gobierno de los Fernández, debería tomar nota.

Argentina solo recibe cachetadas – 13 de abril 2021

Cristina, y Axel Kicillof, entre otros, recibieron el sobreseimiento de la Casación en la causa del dólar futuro. El tribunal ordenó archivar la causa y los acusados no van a ir a juicio oral.
Simultáneamente, hay millones de argentinos que solamente reciben cachetadas por parte del gobierno.
Los más pobres, los más chicos y los más débiles, viven en carne propia y en su desnutrición, la falta de futuro y el drama de la indigencia que aumenta todos los días. Se funden empresas y se dinamitan fuentes de trabajo. Es una hecatombe económica.
Todas las clases sociales sufren y temen al virus en medio de esta catástrofe sanitaria que también aumenta todos los días. Crece la angustia a medida que se multiplican y aceleran los contagios, los enfermos y los muertos. Faltan vacunas, camas de terapia y respiradores.
Cada día hay más robos, violaciones, asesinatos y delitos de todo tipo y la justicia y la policía están desbordadas para contener al crimen organizado y, en muchos casos, se transforman en cómplices o socios de los bandidos por la inmoralidad económica de recibir coimas o por la ceguera del fanatismo zaffaroniano que siempre privilegia a los victimarios y castiga a las víctimas.
Pero hay un tiro de gracia a la esperanza de millones de argentinos. Se trata de la pandemia de impunidad. En medio de tanto sufrimiento, de tanto esfuerzo que están haciendo nuestros compatriotas para no bajar los brazos, aparecen las bofetadas más duras. La que convierte en tontos a las personas honradas que cumplen con las normas y la ley. Porque todos los días vemos asombrados e indignados como los inmorales no han igualado en este Cambalache del cuarto gobierno kirchnerista. Se lo dije el otro día con María Elena Walsh: en el reino del revés, un ladrón es vigilante y otro es juez.
Los traficantes de vacunas no tienen vergüenza ni castigo. Casi que nos mojan la oreja y nos provocan cuando se exhiben en las redes con la jeringa en sus brazos y haciendo la “v” de la victoria de Cristina y su banda. Y no solo se trata de jóvenes militantes de La Cámpora que creen que así hacen la revolución. Hablo de dirigentes caraduras que hacen de la ilegalidad una costumbre. Hablo de personajes despreciables como Carlos Zannini, Jorge Ferraresi, Sergio Massa, Eduardo Duhalde, Eduardo Valdes, Jorge Taiana y Horacio Verbtisky, entre otros. Quiero creer que la mayoría de los argentinos les va a pasar la factura y no va a olvidar la humillación a la que nos sometieron los vacunados vip.
Pero la lista de obscenidades contra la ética no tiene fin. Todos los días hay una granada de impunidad que estalla en el corazón de la convivencia democrática. Ya hablamos de la señal triunfal del delito que ofrece Amado Boudou cuando se lo elige para dar clases en la prestigiosa Universidad de Buenos Aires.
Hay protestas, reclamos y solicitadas pero al final, la sociedad civil se traga ese sapo envenenado. Es que cada día, la justicia se transforma más rápido en un coto de caza de Cristina. Cada vez más hacen lo que quieren. Premian a sus soldados y castigan a sus opositores políticos y a jueces, fiscales y periodistas independientes.
Hoy nos enteramos de que Julio de Vido, igual que Boudou, nunca más va a volver a la cárcel. Disfrutan de la vida en libertad como si fueran personas honradas y solidarias. La pregunta es ¿Para cuándo una clase sobre ética en la facultad de Filosofía a cargo de Julio de Vido? Es un experto. Fue el gerente de las coimas, sobre precios y lavado de dinero de la asociación ilícita que lideró Cristina.
Como por arte de mafia, aparecieron 200 vacas robadas en un campo del senador José Alperovich. No tienen límites estos malandras de estado. No paran un minuto. La codicia y la bulimia de poder y de dinero de los Alperovich, es igual a la de los Kirchner. Tienen fortunas, montañas de dólares sucios pero no se conforman. Quieren más y más. Se atragantan con los billetes ajenos. Un meme de humor negro que se viralizó decía que “los kirchneristas, para cumplir con el tema de los géneros, se roban vacunas y vacunos”. Encima Alperovich espera que pase el tiempo, que la gente olvide y la justicia permita la prescripción de las gravísimas acusaciones de violación a una jovencita que encima, era familiar suya. Es un caso bastante fácil de probar. Pero la justicia no se mete con algunos poderosos.
Y como si esto fuera poco, mientras Martin Soria, Juan Martín Mena y Rodolfo Tailhade planifican el asalto final a los tribunales para pasar a degüello a los jueces que se niegan a ponerse la camiseta de Cristina, lograron liberar a Josesito López. Si, así como lo escucha. José Lopez era la mano derecha de Julio de Vido. No debe haber nadie en la historia delictiva que haya sido descubierto tan explícitamente con las manos en la masa.
Lo vimos todos por televisión. Parece una serie de Netflix, pero es la Argentina del kirchnerismo explícito. Los bolsos llenos de dólares de la cleptocracia, el arma, el falso convento, las falsas monjas y la confesión de López que dijo que un secretario de Cristina le pidió ese dinero robado. Fue condenado a 7 años de prisión por enriquecimiento ilícito. Pero, todavía no tiene condena firme y ya lleva 4 años y diez meses de cárcel. Por eso el fiscal Miguel Angel Osorio, amigo de Zannini, aconsejó que sea liberado lo antes posible. El Tribunal Oral Federal Número 1, lo excarceló. Se atrevieron a soltar a semejante delincuente. Otro cachetazo para millones de argentinos.