Axel Kicillof está atrapado por arenas movedizas. Por eso se mueve poco. Pero cada vez que se mueve, se hunde más. La tierra arcillosa de la gestión lo va tragando lentamente. Le va a costar salir de ese lugar antes de ser engullido en su totalidad.
Hay que recordar que su tarea como Ministro de Economía lo consagró como uno de los peores y de los más fanfarrones de la historia. Nos hizo perder fortunas a los argentinos. Y siempre, en el nombre de la emancipación anti imperialista le llenó la cara de billetes a los acreedores de todo tipo. Pero hoy, la administración del gobernador es tan deficiente que su imagen negativa crece geométricamente en el corazón del electorado de la provincia de Buenos Aires. Su codicia por el poder absoluto para La Cámpora lo llevó por el peor de los caminos. Miró para otro lado ante el tráfico de vacunas y las aplicaciones vip y clandestinas y puso en manos de la militancia la responsabilidad de la inmunización. Se apropiaron de todo el mecanismo vacunatorio con la idea de llevarse todo el rédito político. Pero fue tanta la mala praxis que sembraron que, en realidad, está cosechando imagen negativa y rechazos a granel. Esa avaricia por manejar solos el tema lo llevó a rechazar los ofrecimientos de los intendentes para que se vacunara en centros muy bien preparados y con gran experiencia. Pero ellos prefirieron locales partidarios, sindicatos de Baradel y edificios provinciales. Por eso, Kicillof, acaba de pegarse un misíl en los pies con el tema de la vacunación en el Estadio Único de La Plata al que manejan como si fuera propio. El intendente Julio Garro puso a disposición de la provincia 46 centros de salud con gente muy capacitada. Pero Axel y sus camporitas se empeñaron en que vacunara su gente y en el estadio. ¿Qué pasó? Hoy suspendieron la vacunación porque juega River contra Atlético de Tucumán por la Copa Argentina. Los pobres jubilados se quedaron sin su vacuna. Muchos adultos mayores no recibieron a tiempo la notificación de la reprogramación y fueron lo mismo al estadio a vacunarse. Estaban que volaban de bronca y de tristeza.
Esta es una y solo una de las metidas de pata del Chiquito, como lo llama Cristina.
Como si esto fuera poco, ayer se habló encima y se ganó el repudio de varios dirigentes de Juntos por el Cambio. Sobre el comunicado opositor dijo que “no se, si existe otro caso de tanta irresponsabilidad y oportunismo. Pensé que ya nada podía sorprenderme del macrismo”. Al minuto, el diputado Mario Negri le dijo por televisión: “mentiroso. En lugar de buscar peleas callejeras, debería estar a la altura”.
Kicillof en su tuit acusó de “hipócritas” a intendentes y gobernadores que en sus distritos colocan restricciones y las rechazan a nivel nacional. Y remató apuntando a “Cornejo, que firma el vergonzoso comunicado” y agregó “pareciera que está bien cuidar a Mendoza, pero quiere que el resto del país esté desprotegido.¿ Como se explica este disparate? ¿Querrán responsabilizarnos, después, de las muertes cuando ahora boicotean las medidas de cuidado?
Cornejo, presidente del radicalismo y ex gobernador de Mendoza, no anda con vueltas ni tiene demasiadas pulgas. Rápidamente le contestó: “vergonzosa es tu gestión. Vacunados vip y súmale a los bonaerenses sumidos en una ola de inseguridad tremenda y vos siempre mirando al costado… Fracasaste y no te querés hacer cargo”.
Patricia Bullrich utilizó la ironía en su contragolpe: “Hay que enseñarle a leer a Kicillof. Se ve que en la facultad aprendió números y no lectura. Lo que planteamos es que hay que cuidar la libertad, la economía, la educación y la salud; es decir hay que tener una cuarentena responsable, pero no un cierre y una restricción que nos vuelva a destruir como pasó el año pasado. Con la cuarentena eterna, nos fue como el traste. Doblamos en perdida del PBI a toda América Latina y tuvimos los mismos muertos como si no hubiéramos cerrado nada”.
La Cámpora salió a respaldar a Axel con un documento igualmente fuerte. Aseguraron que los opositores “buscan el colapso del sistema sanitario y usan el odio para dividir a la sociedad. Ante la perversidad y la mezquindad, mas trabajo y solidaridad”, proclamaron mientras acusaban a Macri y María Eugenia Vidal de haber abandonado el sistema hospitalario provincial. Y agregaron que Juntos por l Cambio “ se niega a tomar medidas para cuidar a la gente porque anteponen su ambición y egoísmo”.
Hoy Axel, es el hijo putativo de Cristina y el instrumento político de Máximo. Jamás en su vida fue peronista pero tuvo que aprender la marchita de apuro porque fue designado como vicepresidente del Partido Justicialista. Hizo un giro ideológico inverso al de Amado Boudou. El delincuente condenado y ex ministro de Economía, pasó del liberalismo de Alsogaray al marxismo cristinista de mentirita. Y Axel pasó de enseñar marxismo en la facultad a las 20 verdades de Perón. Fue meteórica su carrera. Se afilió en febrero al justicialismo y un par de semanas después fue elegido en la conducción, junto con Alberto Fernández. Todo ocurrió en un santiamén. Por eso los derechosos duros y ortodoxos como Guillermo Moreno y Julio de Vido, le tienen tanta bronca. La carta orgánica le exige como mínimo dos años de afiliación pero, ya saben todos por donde se pasan los Kirchner las reglas y las normas.
Pasó de ser el ideólogo de la agrupación de la izquierda universitaria “Tontos pero no Tanto” a gobernador de la provincia que más votos le aportó históricamente al peronismo. Por eso hasta los intendentes lo miran con recelo y sospecha. Lo ven como un sapo de otro pozo, como un bicho raro. Pero todos acatan vertical y disciplinadamente lo que ordena Cristina. Todos callan y miran para otro lado. Pero no sabemos si lo van a ayudar a salir de esas arenas movedizas de la mala gestión que lo tienen atrapado.
A esta altura, la grieta que los Kirchner cavaron en la Argentina, ya tiene dimensiones de abismo.
La Matanza en particular y la provincia de Buenos Aires están con un nivel de deterioro brutal. Porque es verdad que no hay cloacas ni agua suficientes y que las calles son un desastre y la luz y el gas falta en muchos lugares.
Cristina debería saber, en realidad lo sabe, pero finge que no sabe, que en 36 años de democracia recuperada, la provincia que representa casi el 40 % del padrón, fue gobernada solo en dos períodos de 4 años por no peronistas: Alejandro Armendáriz, empujado por el huracán alfonsinista y María Eugenia Vidal. Esa provincia tan golpeada y con tantas carencias fue gobernada durante 28 años, repito 28 años, por el peronismo en todas sus variantes. Y ni que hablar de La Matanza. Federico Russo, Héctor Cozzi, Alberto Balestrini, Fernando Espinoza, Verónica Magario y ahora nuevamente Fernando Espinoza. En los últimos 36 años solamente gobernaron dirigentes peronistas. Ellos son los responsables de las humillaciones a las que han sometido a los ciudadanos y de las necesidades básicas insatisfechas que tiene ese distrito.
El reino del revés de Cristina – 6 de abril 2021
La sabiduría de María Elena Walsh lo dijo todo: “Me dijeron que en el Reino del Revés/ nadie baila con los pies/ que un ladrón es vigilante y otro es juez/ y que dos y dos son tres”.
En el reino de Cristina, muchos ladrones son vigilantes y otros son jueces que roban para la corona o que están al servicio de esta monarquía hereditaria. La ética y la verdad se dieron vuelta y los inmorales no solamente nos han igualado. Nos han superado y levantan el dedito para darnos clases. Amado Boudou dará cátedra en la Universidad de Buenos Aires y esa señal hacia los estudiantes es que ser un delincuente con la camiseta del Che o de Néstor, está bien. Porque eso es Boudou, un ex vicepresidente, condenado a 5 años y 10 meses de prisión por 16 jueces en todas las instancias, con todas las garantías constitucionales y con la confirmación de la mismísima Corte Suprema de Justicia. Es un ladrón y un estafador con condena recontra firme que además tiene varias causas más en la que también va a ser condenado. Sin embargo, el milagro cristinista de la impunidad y la venganza, logró que este despreciable forajido pase sus días en una mansión de cuatro pisos, con pileta y ascensor y 7 baños. Boudou vive como un magnate y es el que le robó dos millones de dólares al pueblo pobre de Formosa en complicidad con el gobernador Gildo Insfran. Este malandra de estado disfrazado de revolucionario va a dictar un seminario en la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires. Qué lástima que estos claustros sagrados se manchen con los dólares sucios y negros de la mega corrupción de estado. ¿Clases de que va a dar Boudou? ¿De cómo meter la mano en la lata? ¿De cómo recibió coimas y se intentó quedar con la fábrica de hacer billetes? ¿De cómo se falsifican documentos públicos? No. El caradura va a ofrecer su sabiduría a los alumnos en el tema noticias falsas y guerra de la justicia. Un victimario que les robó a los argentinos, se transformó una víctima de la persecución de los poderes concentrados. Eso es lo que dicen quienes lo convocaron, Gustavo Bulla y Daniel Rosso, dos adoctrinadores que ya convocaron para la misma tarea a ciertos periodistas militantes de segundo nivel y al gran Totem intocable del cristinismo que libera delincuentes: Eugenio Zaffaroni. El ex miembro de la Corte y funcionario de tres dictaduras a falta de una, es el que inventó el término de “terrorismo mediático” para referirse a los que hacemos periodismo sin camisetas partidarias.
Convirtieron a esas aulas en un aguantadero de hampones. Un ladrón es vigilante y el otro es juez. El Reino del Revés. Creo que la nómina de disertantes está incompleta. Deberían sumar al Gordo Valor y a Sergio Schoklender.
Lo mismo un burro que un gran profesor. Todo es igual, nada es mejor. Hoy resulta que, para esos profesores, “es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio o chorro, pretencioso estafador”.
Los piqueteros de Luis D’Elía realizaron una marcha para pedir su libertad y la de otros “presos y perseguidos políticos”. En la bandera incluyeron los nombres de chorros y pretenciosos estafadores como Milagro Sala, Julio de Vido, el mismo Amado Boudou y hasta Jones Huala.
Hay que ser fanático para definir como preso político a ese violento incendiario que se autotitula representante de los Mapuches y que está detenido en Chile. Fue condenado a 9 años de prisión por haberle prendido fuego a una casa y por tenencia de arma de guerra.
Cristina es la reina del Reino del Revés y también está reclamando un monumento a la honradez. Montada en una operación insólita que pretende destituir a jueces solo por haber visitado al ex presidente Macri, va a pedir la nulidad de todo lo actuado por esos magistrados. Tal como dijo Martin Soria, ella no quiere indulto ni amnistía. Quiere que la justicia diga que es inocente, que nunca se quedó con ningún vuelto y que es la persona más inteligente que pisó el suelo patrio. Ahora pide la nulidad de la causa por el tenebroso pacto que firmó con Irán y luego van a repetir el mecanismo con todas las causas. Pero además, la jefa del jefe del estado exige que le devuelvan toda su cadena hotelera, todas sus propiedades y los negocios levantados con el dinero sucio de la corrupción. Cristóbal López pide lo mismo. En cualquier momento piden un resarcimiento, alguna indemnización y van a terminar libres de culpa y cargo y más magnates que antes. Sería la consagración de la impunidad y la victoria del chavismo K en nuestra querida Argentina. Sería la confirmación de lo que María Elena Walsh anticipó hace tantos años. Argentina convertida en un Reino del Revés, donde muchos ladrones son policías y jueces. Y muchos republicanos honestos están dispuestos a utilizar todos los mecanismos democráticos para tener un país sano sin nacional populismo cleptocrático. Y esa es la dimensión de la grieta.
El correntino héroe de Malvinas – 2 de abril 2021
Gabino se ganaba unos pocos pesos cosechando tabaco y vendiendo sandías. No hay muchas otras fuentes de trabajo en ese pueblito. Colonia Pando hoy tiene menos de 500 habitantes. ¿Se imaginan lo que sería en 1982, poco antes de la guerra de Malvinas?
Gabino llegó cabalgando su tordillo negro a la casa familiar y se abrazó con sus siete hermanos, con su padre que le había regalado ese caballo maravilloso y con Elma, su madre del alma. El corazón se le salía por la boca. Por la emoción y también un poquitito por el miedo. Jamás un correntino de ley confesaría su temor, pero para Gabino todo era novedad e incertidumbre. Lo convocaban a luchar contra los ingleses. Tanía poca instrucción militar y hasta sus ropas no eran las adecuadas para semejante clima y desafío. Le cuento un dato: la única foto que se sacó Gabino en su vida fue cuando salió por primera vez de franco. Su corbata, la chaqueta militar, y el birrete con la escarapela argentina clavada en el medio. Su madre lo abrazó profundamente, le deseó toda la suerte del mundo y puso unos pocos pesos en el bolsillo y le dijo: “Tomá, cambacito querido. Tal vez te sirva para algo”. Cambacito es el diminutivo de Cambá, que en guaraní es una forma cariñosa de decirle negrito. Comieron como si fuera navidad. Estofado de pollo y fideos. La pobreza todavía no le había arrebatado a la familia numerosa Ruiz Díaz la posibilidad de almorzar en forma nutritiva por lo menos una ver por día.
Doña Elma, con una mezcla de orgullo y pánico, vió irse a su soldadito rumbo al cuartel. Tenía un saco azul con botones de madera que ella misma le había tejido. Los integrantes del Regimiento de Infantería 12 de Mercedes se diseminaron en una franja estratégica en la defensa llamada “Pradera del Ganso”, o Goose Green como le decían los kelpers.
El cambacito Gabino apenas vió como venía la mano le escribió una carta a su vieja. Como una premonición, le dijo textualmente con letra temblorosa: “Mami: Si Dios me levanta en este lugar, si ya no regreso, no llore por mi porque estoy luchando por la patria”.
Doña Elma hoy se aferra a esos dos papeles como si fuera el cuerpo de su cambacito Gabino. La carta amarillenta y la foto con birrete.
La noche del 28 de mayo de 1982 fue una pesadilla de fuegos quemantes y dinamita que caía del cielo y aniquilaba soldaditos. Hubo 50 muertos y más de 140 heridos. Fue la batalla de Goose Green. Los ingleses primero batieron con bombardeo aéreo la zona y después cayeron los paracaidistas que están entre los profesionales mejor preparados del mundo, a terminar con toda resistencia. Gabino combatió como un guerrero. Resistió con su fusil y sus pocas municiones. El héroe de Colonia Pando se quebró en llanto al ver a su compañero de trinchera degollado por una maldita esquirla. Siguió disparando escondido, pero finalmente el correntino corajudo regó con su sangre esas tierras argentinas. Y ahí quedó.
Gabino, su muerte temprana de 18 años y sus ilusiones fueron sepultados en el cementerio de Darwin. Era uno de los que estaban a un metro y medio bajo tierra, con una cruz de respeto y una sola identificación: “Soldado argentino solo conocido por Dios”. Un anónimo cambacito correntino puso el pecho por todos y entregó su vida por millones de argentinos, pese a que el país solo le había dado privaciones y aislamiento. Su madre nunca pudo tolerar esa idea de no saber que fue de su cuerpo. En un viaje que hicieron los familiares, dejó un rosario y unas flores azules de papel en una tumba. No se pueden llevar flores de verdad a las islas y ella eligió esa cruz porque su corazón le dijo que Gabino estaba cerca, con su sonrisa de pibe, disfrutando ese estofado de pollo en familia. Lo sintió en el corazón y en las tripas.
Pasó el tiempo, ella enfermó y la diabetes le amputó sus dos piernas. La tristeza y los ojos secos de tanto llorar se instalaron para siempre en esa casita humilde tan cerca de los esteros de Santa Lucía y tan lejos de Dios.
Pero un día luminoso, pasó el ex combatiente Julio Aro y le contó que habían identificado los restos de su hijo. Ella se estremeció. Le rogó al cielo que le diera salud para poder abrazarse a esa cruz de Malvinas. Aro y el capitán del ejército inglés, Geoffrey Cardozo fueron nominados para el premio Nobel de la Paz por la tarea titánica y solidaria que realizaron. Junto a otros ex combatientes, al aporte invalorable del Equipo Argentino de Antropología Forense y la Cruz Roja Internacional lograron identificar a 115 compatriotas caídos en combate. Solo les quedan 7 para lograrlo en su totalidad. Aro y otros compañeros fundaron la “Fundación No me Olvides”, en Mar del Plata. Dedicó toda su energía a eso desde el día que propia madre le dijo que ella no lo hubiera dejado de buscar ni un minuto. Julio jamás olvidó las palabras de su madre y fue suficiente para que se pusiera el servicio de todas las madres de sus compañeros.
Julio y Geoffrey están contentos porque con solo haber sido nominados para el Nobel, la tarea que hacen con tanto esfuerzo y sacrificio recibió un gran impulso.
Son un ejemplo de templanza, un mensaje de no rendirse jamás, de apostar a la convivencia pacífica y de demostrar que dos personas que estuvieron en distintos bandos en una guerra, pueden ser amigos como Julio y Geoffrey. Se conocieron en Londres cuando Cardozo, cuyo apellido denota sus antepasados hispanos, fue el traductor en un congreso donde se estudiaron las distintas y mejores maneras de afrontar el stress post traumático de quienes regresan de una tremenda confrontación bélica.
El destino quiso que Geofrrey confiara en la transparencia de Julio y le confesara que fue el creador, por orden de sus superiores, del cementerio de Darwin. Tenía anotaciones, mapas, coordenadas que podían ayudar a identificar a los caídos. En esa época no había ADN. Había que guiarse por otros elementos. Hoy ya se dispone de un scanner que puede advertir si un soldado tiene algo escondido en sus botas, por ejemplo. El trabajo fue agotador. Pero ninguno aflojó. Fue una guerra permanente contra el olvido y el resentimiento. Una apuesta humanitaria para que todos dejaran de ser un número en una planilla y recuperaran su nombre, su apellido y su dignidad. Para que sus familias supieran en donde descansan en paz, después de la guerra, los restos de sus seres queridos.
Uno de los que estaba enterrado como NN, resultó ser Gabino, nuestro admirado correntino del pueblito de Colonia Pando. El cambacito, como le decía y le dice su madre, tenía en el bolsillo un viejo reloj que su padre le había comprado en la joyería “La Perla” y un pañuelito de mujer. En esa época las novias, le solían dar a los soldados, un pañuelito con su perfume para que no olvidaran su amor, en el fragor de los tiroteos.
Gabriela Cocciffi directora del portal Infobae, es una de las personas que más empujó para que todo esto fuera realidad. Puso su pluma, su sensibilidad y su valentía en esta utopía. Ella cuenta que finalmente lograron llevar a doña Elma al cementerio que está a 88 kilómetros de Puerto Argentino. Hubo aportes y colaboraciones de todo tipo. Julio Aro empujaba la silla de ruedas por esas piedritas que tanto significan. Elma llegó y se abrazó a una cruz blanca que estaba al lado de la tumba en la que ella había sentido que era la de su hijo. “Estaba cerca el cambacito. Me latió fuerte el corazón en este lugar”, dijo Elma entre lágrimas.
Los ingleses le pusieron protocolo y respeto a semejante momento. Todos formados y uniformados alrededor de ella. La trompeta ejecutaba “The Last Post”, y ese sonido cruzaba el viento. Un teniente de aviación inglés, con su traje camuflado de combate, que además es sacerdote, se arrodilló ante Elma y rezó con ella. Era conmovedor ver a ese gigante soldado inglés de casi dos metros, abrazado a la madre de un soldado argentino. Ambos lloraban. En ese preciso instante, Malvinas se transformó en una herida y una esperanza. Una llaga abierta y un gesto de hermandad entre seres humanos, sin distinción de nacionalidades.
Elma se quedó un par de horas ante la tumba de Gabino. Cuando se fueron su cara tenía cierta paz espiritual. Julio Aro le dijo que Gabino no iba a morir mientras todos nos acordáramos de él. Y eso es lo que estamos haciendo. Pero ahora queremos tener memoria por todos los Gabinos que la guerra asesinó. Para que todos los Gabinos sepan que no nos vamos a olvidar. Y solo eso, los hace inmortales. Como dice Alejandro Lerner:
Madre, me voy a la isla, no se contra quién pelear;
Tal vez luche o me resista, o tal vez me muera allá.
Creo que hace mucho frío por allá;
Hay más miedos como el mío en la ciudad.
Qué haré con el uniforme cuando empiece a pelear,
Con el casco y con las botas, ni siquiera sé marchar.
No hay mal que no venga al Hombre, no hay un Dios a quien orar.
No hay hermanos ni soldados, ya no hay jueces ni jurados,
Sólo hay una guerra más.