Cristina quiere la cabeza de Losardo – 23 de diciembre 2020

Cristina abrió la temporada de caza de ministros vagos y/o miedosos. No hay otra forma de interpretar lo que está pasando. Quien quiera oír que oiga. Cristina, quiere que le lleven la cabeza de la ministra Marcela Losardo. Y si es posible, que sea en una bandeja de oro. Cristina se cansó y empezó a mandar a buscar otro laburo a los ministros que no soporta. Yo ayer se lo anticipé en esta columna y a la noche lo repetí en la tele. No es por hacer autobombo. Pero permítame por favor que le diga, textualmente lo mismo que ayer. Ahí va:
“Cristina, en la intimidad del Instituto Patria llama “macho del off the record” a Alberto como una forma de marcar que es un cobarde que no se anima a ir con todas sus fuerzas contra la justicia y los medios que la persiguen a ella. ¿O alguien cree que la responsable de que la impunidad todavía no sea una realidad es una ministra como Marcela Losardo que no sabe, no contesta”? ¿Será ella la próxima María Eugenia Bielsa? Durante años, fue la socia de Alberto en su estudio jurídico y hoy es su mano derecha. Si se va Losardo sería como amputarle un brazo al presidente. (…) La presión es para que se vayan los albertistas e ingresen los talibanes de Cristina. No quiero exagerar, pero Cristina siempre juega a fondo. No creo que se anime a poner directamente al doctor Eugenio Zaffaroni como ministro de Justicia en lugar de Losardo. Pero quien les dice. ¿Qué les parece Carlos Beraldi? Sería too much. O directamente que suba un escalón Juan Martín Mena y listo. Esos sí que son cuadros eficientes y valientes para atropellar a la Corte Suprema y a cualquier juez o fiscal que se atreva a mirar con sospecha a Cristina”.
¿Qué me cuenta? Tal vez alguien está pensando que tengo buena información. En este caso, no es cierto. Muchas veces tengo primicias por deducción. Solo analizando la manera en que razona y actúa Cristina uno puede advertir como viene la mano. Y Cristina es bastante previsible. Anoche el diputado Fernando Iglesias decía “siempre pienso que va a hacer lo peor y después me quedo corto”.
Repito, Cristina quiere la cabeza de Marcela Losardo y ayer le disparó un misil demoledor. ¿Cómo fue?
Un portal periodístico llamado “El disenso” publicó una denuncia muy fuerte contra la ministra. Mostraron documentación oficial de los Estados Unidos que certifica que Losardo y su esposo, el escribano Fernando Mitjans, en su momento, abrieron tres empresas off shore en Miami y dieron como domicilio un lujoso condominio llamado “The Waters”. La crónica también revela que luego, esas empresas fueron disueltas. Pero esto no fue todo. Un periodista llamado Tomás Méndez que suele actuar como vocero cristinista, tanto en la radio, como en el canal de Cristóbal López, no solamente repitió y avaló esta información, si no que agregó datos. Parecía que estaba leyendo algún informe al aire.
Habló de una relación de Losardo con el ministro macrista Germán Garavano, de la mesa judicial de Juntos por el Cambio y aseguró que ella mantuvo trabajando en su cartera durante un tiempo, a un funcionario del anterior gobierno. Ya era algo conocido, pero Méndez recordó que Losardo fue funcionaria de la Secretaría de Derechos Humanos de la administración anterior y que luego fue despedida e indemnizada. Se preguntó varias veces para que quería una funcionaria tener empresas off shore y levantó sospechas de negocios turbios, por ejemplo, en la provisión de viandas para las cárceles donde vinculó al esposo de Losardo.
Fue un embate muy duro contra la ministra de mayor confianza de Alberto Fernández. Y lo más llamativo es que se trató de fuego amigo. Las informaciones oscuras no fueron ventiladas por periodistas críticos del kirchnerismo ni de opositores que suelen denunciar la corrupción de Cristina y sus cómplices. Esta vez se disparó desde el fortín mediático de Cristóbal. Pregunta para un estudiante de primer año de Ciencias Políticas. ¿Es posible que en radio 10, un periodista que tiene la camiseta de Cristina puesta, haya hecho esos comentarios sin la venia o la autorización de los dueños del medio? ¿Es un favor de Cristóbal a Cristina o directamente una orden de Cristina?
Pero la cosa no quedó ahí. Méndez también sugirió que Eduardo Casal el procurador general que Cristina quiere echar, tiene una buena relación con Losardo y que la ministra no lo hostiga lo suficiente como para hacerlo renunciar. Y también destacó el vínculo de Losardo con el doctor Ricardo Lorenzetti, ex presidente de la Corte Suprema.
¿Cómo reaccionó Losardo? Habitualmente cultiva un perfil muy bajo. Pero esta vez salió con furibundos hilos de twitter desmintiendo todas y cada una de las informaciones. Fue claramente un carpetazo que los Kirchner históricamente suelen tirarles por la cabeza a jueces, fiscales, opositores o periodistas independientes. Pero esta vez fue contra una ministra del propio gobierno. Eso es lo que hizo sonar todas las alarmas institucionales. ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar Cristina? Ayer me pregunté si sería capaz de erosionar tanto la investidura presidencial como para dejar a Alberto colgado de un pincel. Todos los días lo vacía un poco más de autoridad. Ayer, Alberto, hizo una tibia defensa de sus ministros, pero el huracán Cristina redobla siempre la apuesta. Y mucho más en esta situación donde se está jugando la posibilidad de ir a la cárcel con su hijo Máximo. Esa espera, desespera a Cristina. Mira pasar las horas y los días y la impunidad que le prometió Alberto en el pacto tácito que firmaron, no llega. Esta vez Cristina está obligada a ir por todo. Insisto que no está buscando más poder o más dinero como antes. Está buscando asegurarse su libertad. Necesita zafar de una vez por todas de la posibilidad de ir presa. Ningún análisis político debe olvidar esta situación.
En este proceso, también van por la cabeza de Felipe Solá. El Canciller ayer se hizo el gracioso, como suele ser su costumbre. Dijo que le vendría bien otro laburo pero que no tiene tiempo. Felipe también está en la mira de Cristina porque no termina de consolidar las relaciones carnales con la Venezuela de Maduro ni el concubinato con la Rusia de Vladimir Putin. Por eso, un diputado ultra cristinista, llamado Nicolás Rodríguez Saa le pidió la renuncia a Felipe. “El pueblo merece respeto a las palabras de Cristina”, escribió. Y Solá le contestó con todo: “chanta, versero, berrreta. Buscá tu minuto de gloria laburando”. Calentitos los panchos. El horno no está para bollos en el gobierno.
En el Instituto Patria deslizaron a sus voceros periodísticos que quieren poner en su lugar a Jorge Taiana quien ya ocupó esa cartera. Veremos. Taiana también es demasiado tibio para Cristina. De hecho, en una ocasión, lo insultó groseramente. “Es un pelotudo”, dice en una de las famosas escuchas. Jorge Arguello es el candidato de Alberto y Cristina no lo aceptaría. Medio en broma, medio en serio mi pregunta es que les parece Carlos Raimundi como Canciller, o peor aún, Alicia Castro. Ella representa con rigurosidad el pensamiento jurásico de Cristina que se expresa en la complicidad con gobiernos condenados por la violación serial a los derechos humanos. Insisto con la idea, siempre hay que pensar que Cristina va a tomar la opción más autoritaria, la peor para la Argentina y encima, tal vez nos quedamos cortos.
Recuerden que en el tema de la reforma judicial, ella dijo que no era “su reforma”. Dejó mudo a Gustavo Béliz, uno de los autores del proyecto. De hecho en estos días Béliz no solamente está mudo, también se hizo invisible. ¿Uno más que se tiene que buscar otro laburo?
En estos momentos hay un terremoto en el poder. Se terminó la etapa de disimular los enfrentamientos. Ahora la pelea es a cielo abierto y de cara a la sociedad.
Hay muchos peligros de gravedad institucional que ha desatado este matrimonio por conveniencia que fue muy útil para ganar las elecciones y muy inútil para gobernar. La sangre está cada vez más cerca del río. La oposición, cometería un error monumental si toma partido por alguno y se deja envolver por esa pelea del peronismo que históricamente suele ser encarnizada. Que el Frente para Todos resuelva su interna sin que involucre a todos los argentinos.
En su descargo por Twitter, la ministra Marcela Losardo negó todas y cada una de las acusaciones y también le mandó un mensaje a Cristina: “No tengo ni tuve relación con operadores judiciales. No fui, no, soy ni seré operadora judicial. Mi relación con la justicia es y será siempre institucional” Es como decirle a Cristina que no cuente con ella para apretar jueces y fiscales. Y eso Cristina no lo puede tolerar. Hagan sus apuestas señores. ¿En esta pulseada quien va a ganar? ¿Cristina o Marcela? Yo juego unas fichas a la exitosa abogada que nunca ganó un juicio pero lo perdió varias veces. Si Cristina gana y le entregan la cabeza de Losardo en su despacho, seguro que habrán perdido las instituciones republicanas y la independencia de los poderes. Y Alberto seguirá contra las cuerdas, groggy, como dijo Eduardo Duhalde.

Los Moyano tienen abogado: Alberto – 22 de diciembre 2020

“Alberto es el abogado de los Moyano”. Con esa capacidad de síntesis brutal, un altísimo dirigente de la CGT me resumió el motivo por el que Pablo Moyano fue absuelto en un fallo escandaloso.
“Alberto es el abogado de los Moyano”, es una conclusión política porque, formalmente, el que cumple esa tarea, es el doctor Daniel Llermanos, esposo de Rosario Lufrano designada por Alberto Fernández como Presidenta de Radio y Televisión Argentina.
“Alberto es el abogado de los Moyano”, es la explicación que encontraron en la CGT para dos situaciones absolutamente inexplicables: que la jueza haya sobreseído a Pablo Moyano como jefe de una asociación ilícita para defraudar al club Independiente y que el presidente de la Nación se haya reunido tantas veces con el clan Moyano y los haya tapado de elogios que nadie se atreve a pronunciar ante el apellido más desprestigiado del sindicalismo argentino.
La información indica que la jueza Brenda Leticia Madrid, en un texto de 16 páginas aseguró que “existe una organización criminal, pero no se encuentra acreditado que Pablo Moyano, haya tenido algún nivel de participación”. El fiscal Sebastián Scalera que apelará esa decisión, por el contrario, asegura “que hay pruebas suficientes”.
La magistrada Madrid nunca ocultó sus simpatías kirchneristas. Llegó al cargo producto de su vínculo político con Luis Genoud, histórico justicialista que hoy integra la Suprema Corte provincial y con Julián Alvarez, militante de La Cámpora y ex secretario de Justicia del gobierno de Cristina.
Florencia Arietto, una de las dirigentes que más conoce los delitos en Independiente y la trama mafiosa del sindicato de camioneros, definió esta situación lisa y llanamente como “impunidad”. Es que los testimonios de dos de los capos de la barra brava de los diablos de Avellaneda, apuntaron con datos concretos contra Pablo Moyano como jefe de esa organización criminal. Tanto Pablo “Bebote” Alvarez como Roberto “El Polaco” Petrov, como arrepentidos colaboradores dieron detalles de la defraudación y las estafas. Entradas truchas y abonos falsificados y revendidos, amenazas extorsivas y violentas contra el anterior presidente del club, viajes pagos de los patoteros a los mundiales de Sudáfrica y Brasil, son solo algunos de los delitos cometidos por esa banda.
Bebote y el Polaco dieron direcciones, aportaron listas y hasta audios de conversaciones. El Polaco además fue guardaespaldas de la familia Moyano. Ambos estuvieron presos en la cárcel y ahora están en detenidos en su domicilio y con tobillera electrónica. Los otros dos integrantes también estuvieron detenidos. Son nada menos que Noray Nakis, quien fuera vicepresidente de Hugo Moyano y Héctor “Yoyo” Maldonado, secretario del club y mano derecha del líder camionero.
Es muy extraño que haya una asociación ilícita sin jefe. Y que todos vayan a juicio oral, menos Pablo, la cabeza del grupo, al que llamaban “El Salvaje” y que quedó totalmente al margen, como si fuera inocente de toda inocencia. Impunidad, es la mejor palabra. Y complicidad política, agregaría. Pablo Moyano en todo momento se sintió respaldado por el gobierno. Cinco veces rehuyó la declaración indagatoria con excusas pueriles. Mansita, la jueza, aceptó todo. Y cuando finalmente tuvo que exponer, lo hizo en forma virtual por su condición de hipertenso. Otro de los privilegios que hoy se tienen por pertenecer. Si hasta Amado Boudou no vuelve al penal de Ezeiza para cuidar que sus hijos no padezcan esa situación. Nos estamos acostumbrando demasiado rápido a que los amigos del poder hagan lo que quieran. Pronto algún ladrón de bancos o un asesino van a decir que quieren ir a su casa con una tobillera porque la cárcel afecta a sus hijos o que son hipertensos o que la “cárcel no sirve para la reeducación”, como dijo la ministra de inseguridad, Sabrina Fréderic sin que se le cayera la cara de vergüenza.
Pero lo del clan Moyano está muy claro y fue realizado a la luz del día. La primera escena de relaciones carnales fue en la inauguración del Sanatorio Antártida de los camioneros. El Presidente presentó a Hugo Moyano como si fuera una mezcla de Nelson Mandela y Favaloro. Les dijo a sus hijos que Hugo era un dirigente “ejemplar”.
Vergüenza ajena es lo que produjo, pero nadie se escandalizó lo suficiente. Después el matrimonio Moyano con su hijo menor, fue a almorzar a Olivos con el matrimonio Fernández. La foto la tuiteó Pablo. No hubo distancia social ni escrúpulos.
Los camioneros devolvieron los favores con aprietes a distintos empresarios, Mercado Libre, por ejemplo y con marchas en apoyo al gobierno. Pablo fue recibido por Wado de Pedro en la Casa Rosada.
Y en el día de los camioneros, Alberto apareció otra vez en el escenario y dijo que “gracias a Dios, pudimos contar con los Moyano”.
Por la tarde, otra vez Pablo fue a la Casa Rosada pero al despacho del presidente. Y exactamente, siete días después, la jueza Madrid bendijo a Pablo Moyano y lo dejó libre de culpa y cargo.
Lo de gracias a Dios que dijo Alberto, muchos lo interpretaron por la extraordinaria relación del Vaticano con la familia camionera. Ya contamos que el Papa Francisco tiene como mano derecha en todo el sentido de la palabra derecha, a Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo que organizó un congreso sobre las mafias con Hugo y Pablo Moyano. Aclaro que según el cartel del encuentro era en contra las mafias. Fue en un local de camioneros. Más o menos como hablar de la virginidad en un prostíbulo.
La oligarquía gremial, propietaria del sindicato de camioneros, siempre utiliza el mecanismo ilegal de la patota, el bloqueo y la extorsión. El último atropello brutal tuvo como objetivo fue intimidar con su violencia a la empresa más grande e innovadora de la Argentina: Mercado Libre. Con Hugo, en cuarentena en su mansión de Parque Leloir, la operación quedó a cargo su hijo Pablo.
Le aclaro que el bloque como instrumento de protesta no está contemplado en ninguna legislación laboral. Es un delito que los Moyano repiten una y otra vez y por el cual nunca han sido sancionados. Repito: jamás han sido sancionados. Son impunes. La justicia en general y la laboral en particular les tienen pánico a estos muchachos peligrosos. En aquel momento, cantaron que son camioneros, pero esa melodía tiene una letra que los define: “Ohh soy camionero/ Estamos todos de la cabeza/ Pero eso a Moyano no le interesa/ tomamos vino en damajuana/ y nos fumamos toda la marihuana/ Ohh soy camionero”.
Esos son sus valores. Se manifiestan orgullosos de los puñetazos y las patadas, del vino y la marihuana.
Recuerdo que el presidente Alberto Fernández, miró para otro lado y ante la pregunta de un periodista dijo que no estaba al tanto del motivo del conflicto. Pero la historia reciente lo condena. Alberto asegura que quiere defender a los pobres. Pero puso como ejemplares a estos burócratas sindicales que viven como millonarios y encima, les dice a sus hijos que sigan su ejemplo. Alberto le dio aquel día un cheque en blanco a los Moyano, los empoderó más todavía. Llegó a decir que los empresarios no lo quieren porque Moyano cuida a los trabajadores.
Si Moyano, como dice Alberto, es el dirigente sindical ejemplar en el que se tienen que mirar todos sus pares, este país no tiene salida.
Hugo se formó en el peronismo derechoso y violento que, en los 70, hacía caza de brujas contra la Juventud Peronista que Cristina pretende representar. Con Moyano fue sepultada la alternancia. Es un gremio monárquico que heredan sus hijos. Son ejemplo de personajes antidemocráticos y nada transparentes. Mucha gente lo quiere ver presos. O por lo menos que Dios y la patria se los demanden.
Tiene fobia por los periodistas y eso lo une a Cristina. En su momento, con lenguaje de matón dijo que “los periodistas la van a pagar. Que han hecho mucho daño y que la tienen que pagar. No puede ser gratis lo que dijeron o lo que le mandaron a decir.” En aquel momento me hicieron una denuncia ridícula. Me acusaban a mí y a otros periodistas, de ser parte de una asociación ilícita para desprestigiar a los Moyano. Una falsedad grande como un camión con acoplado. “Con la verdad no ofendo ni temo”, pensé yo. Pero hace unos días volvieron a la carga con la misma denuncia mentirosa. Sigo pensando igual: “Con la verdad, no ofendo ni temo”. Solo que ahora me quedó repiqueteando en la cabeza la frase que me dijo ese capo de la CGT: “Alberto es el abogado de los Moyano”.

Cristina le busca laburo a Alberto – 21 de diciembre 2020

No miremos para otro lado. No disimulemos la gravedad de lo que está pasando. No miremos para otro lado como hace Alberto en la foto que Cristina está sacando la lengua. No miremos para otro lado. El cachetazo público y verbal de Cristina no fue para los ministros. Fue para Alberto. La jefa del jefe del estado dijo con toda claridad que los que tengan miedo o sean inútiles o vagos se tienen que ir del gobierno. Por varios motivos esa bofetada de poder estalló en la mejilla de Alberto.
No miremos para otro lado. No disimulemos la gravedad del asalto al poder que Cristina está produciendo. Las instituciones republicanas crujen. Cristina exhibió un pliego de condiciones delante de la cúpula del oficialismo. Le reclamó a Alberto que deje de ser tibio, en línea con los insultos nunca contestados del dictador chavista Diosdado Cabello. Es casi una intimación de desalojo de Cristina. ¿Quién es el que designa y expulsa a los ministros? Alberto. ¿Quién es el que le dá las ordenes a los ministros? Alberto. El periodista Santiago Fioritti, un inteligente observador de la trastienda del gobierno, lo escribió este domingo sin eufemismos. Dijo que los talibanes del cristinismo, aseguran que Cristina se contuvo y que al revés de lo que piensan muchos, estuvo “demasiado moderada en sus críticas” y que “Ojalá fueran solo ministros que tienen miedo o que no funcionan. Es el gobierno. Es Alberto Fernández. Eso es lo que piensa”.
Eso es lo que piensa Cristina. ¿Alguien tiene dudas? Cristina en la intimidad del Instituto Patria llama “macho del off the record” a Alberto como una forma de marcar que es un cobarde que no se anima a ir con todas sus fuerzas contra la justicia y los medios que persiguen a ella. ¿O alguien cree que la responsable de que la impunidad todavía no sea una realidad es una ministra como Marcela Losardo que no sabe, no contesta”? ¿Será ella la próxima María Eugenia Bielsa? Durante años, fue la socia de Alberto en su estudio jurídico, es su mano derecha. Si se va Losardo sería como amputarle un brazo al presidente. La teoría irónica pero muy real de Alejandro Borensztein, dice que no hay que pedir la renuncia de Ginés porque (fiel a su costumbre) el cuarto gobierno kirchnerista lo va a reemplazar con alguien peor. Más allá de que sería difícil encontrar a alguien peor que Ginés, lo cierto es que ese es el clima que flota en el oficialismo.
Alberto no está pensando en sacarle tarjeta roja a Agustín Rossi ni a Juan Cabandié que también son funcionarios que no funcionan. Pero ellos se sumaron al reclamo de los cristinistas al asegurar que hay “presos políticos” en Argentina, pese a que el presidente, todavía no dijo lo mismo. Sostiene Alberto que hay detenidos en forma arbitraria y que Cristina es una perseguida. Pero todavía no dijo que “hay presos políticos”. Sería un tiro en un pié. Reconocer que a un año de su gobierno, hay encarcelados por sus ideas.
La presión es para que se vayan los albertistas e ingresen los que Cristina mande. No quiero exagerar, pero Cristina siempre juega a fondo. No creo que se anime a poner directamente al doctor Eugenio Zaffaroni como ministro de Justicia en lugar de Losardo. Pero quien les dice. ¿Qué les parece Carlos Beraldi? O automáticamente, que suba un escalón Juan Martín Mena y listo. Esos sí que son cuadros eficientes y valientes para atropellar a la Corte Suprema y a cualquier juez o fiscal que se atreva a mirar con sospecha a Cristina.
¿Cómo les suena Carlos Raimundi en lugar de Felipe Sola? ¿O directamente Alicia Castro? Por algo están proponiendo que Venezuela, repudiada mundialmente por su terrorismo de estado, vuelva al Mercosur. Castro es la que expresa con mayor rigurosidad la política exterior de Cristina. Las relaciones carnales con el chavismo de Maduro y el concubinato con la Rusia de Vladimir Putin. Su apellido ayuda a marcar la tendencia. El “castrismo” fashion de Alicia, la zarina. Con Cristina no comparte solamente la ideología jurásica y la defensa de estos violadores seriales de los derechos humanos. También comparten la opción por los perfumes, las joyas, las carteras carísimas y los lugares chetos y elegantes para vivir.
Que sea fashion, el “castrismo de Alicia no significa que tenga menos intensidad su estalinismo. Quedará en la historia del autoritarismo argentino su denuncia a un funcionario que tuvo la osadía contra revolucionaria de no aplaudir a Cristina. Castigos en La Siberia como en la era soviética, todavía no hay por estas pampas. Todavía. Pero la ex sindicalista y azafata, con un tuit, puso en la parrilla a Juan Pablo Biondi.
Lo mandó al frente por ser un inútil en su gestión de comunicación oficial y porque se quedó de brazos cruzados cuando hablaba Cristina. Y se sumó al hashtag #Vayan a buscar otro laburo. En la foto, Biondi está señalado con un marcador rojo. Está marcado. Estas nominado, Biondi. Preparate para salir de la casa, dirían en el Gran Hermano K.
¿Una pregunta chicanera? ¿Cuántas veces Cristina lo aplaudió a Alberto? Sospecho que ninguna. Estaba tan nervioso Alberto que casi dice una verdad. Tuvo un acto fallido cuando hablo de los “hoteles”, en lugar de los “hospitales” que había construido Cristina. Se corrigió rápidamente. De lo contrario hubiera ardido Troya. O el estado Único de la Plata.
La reacción más dura fue de Juan José Campanella: “Aplaudan aunque no estén de acuerdo. La reina es la reina y ustedes son los zánganos. Si es posible, de rodillas y lamiendo los zapatos”.
Alicia del castrismo fashion también chocó en Twitter con Diego Cabot y demostró cuál es su verdadero interés y el de Cristina. Lo acusó de confundir “fotocopias con cuadernos y periodismo con operaciones”. Es increíble la subordinación que Cristina impone a su tropa y la negación extrema que les genera. Cabot, es un prestigioso colega que reveló con lujo de detalles, luego confirmados, el robo del siglo, el colosal plan sistemático de sobre precios, coimas, lavado y enriquecimiento ilícito de los Kirchner. Hay cientos de pruebas documentales y testimonios de empresarios y funcionarios muy cercanos a Cristina que confesaron esos delitos de lesa indignidad. Cabot le contestó con rigurosidad a Alicia Castro: “no leyó su propio texto, difícilmente lea una causa penal para no argumentar falsedades”. Game over.
El príncipe heredero Máximo utilizó metáforas de la Fórmula 1. Sostuvo que hay que cambiar las cubiertas del auto del gobierno porque empezó con sol y ahora llueve. En realidad lo que los Kirchner sueñan es con cambiar al piloto y no las gomas. ¿Será Alberto el que tendrá que buscarse otro laburo? ¿Llegarán a tanto en su violación de las leyes?
Alberto acusó el golpe esta mañana y por primera vez reaccionó con una declaración en Tierra del Fuego. Respaldó a sus ministros, gobernadores e intendentes y dijo que siente “gratitud y reconocimiento por cada uno de ellos, porque se corrieron de la política para sacar a país adelante”. Y también cruzó el concepto de Cristina de funcionarios temerosos. Dijo Alberto que “hay que tener coraje para gobernar durante la pandemia”.
El propio Alberto, en el escenario, al lado de Cristina, seguramente sorprendido solo atinó a decir como un chico de los mandados: “Yo hice lo que me mandaste”.
El primer mandatario es mandado por la vice. Y encima la vice no está conforme y se queja porque Alberto no hizo lo que ella le mandó. ¿Se cortó la cadena de mandos?
Después, Alberto dijo que nada iba a romper la amistad que tiene con Cristina. La amistad es una relación horizontal de mutuo afecto y entre pares. La sumisión es verticalismo vengativo y ocurre de arriba hacia abajo. Alberto y Cristina, ¿Son amigos o enemigos? Ella es la que manda en el país o la jefa de la oposición?
Y finalmente, el presidente quiso explicar lo inexplicable: «si hablo con Cristina, dicen que soy un títere y si no hablo dicen que hay una crisis institucional y que estamos peleados.” Frente a esas palabras, el diputado opositor Fernando Iglesias escribió: “Exactamente”.
Los que dicen lo que Cristina todavía no puede decir, plantean tres exigencias básicas: el indulto para todos y todas, la designación de un jefe de todos los fiscales con camiseta de Cristina y el control absoluto y militante de la Corte Suprema de Justicia.
El problema es que no está claro de qué manera se puede llevar adelante semejante salvajada anti democrática sin romper el sistema tal como lo conocemos.
Sería un escándalo nacional e internacional, pero el indulto puede ser para los condenados: Amado Boudou y Milagro Sala, por ejemplo. Pero no para Cristina que sufre 8 juicios orales por corrupción en marcha, embargos por más de 12 mil millones de pesos, hijos procesados por lavado de dinero y empresas familiares intervenidas.
Lo único posible es el cambio de ley para designar sin mayorías especiales al Procurador General y reemplazar a Eduardo Casal. Eso lo van a perpetrar más temprano que tarde.
Pero, ¿Cómo anular a la Corte? Aumentar los miembros y designar militantes no pueden, porque no tienen los legisladores necesarios. Solo les queda inventar un tribunal intermedio pero tampoco van a poder designar a sus integrantes. No la tienen fácil. Ni Cristina ni Alberto.
Hasta otro castrista fashion como Juan Grabois fue duro con el gobierno. Le exigió a Santiago Cafiero que sea “más enérgico, que saque el sable y el látigo” y que a los ministros “hay que tenerlos cagando y al que no funcione, que se vaya”. ¿También lo dice por Alberto? ¿Contra quién debería utilizar el sable y el látigo Santiago Cafiero? Grabois dijo que hay que “ponerse los pantalones largos contra los poderes fácticos y puso como ejemplo la negociación con el Fondo Monetario a la que calificó como “mala y ruinosa”.
Alberto defendió a los ministros. Cristina les dijo que se vayan buscando otro laburo. ¿También estará buscando otro laburo para Alberto o es too much? Habrá más informaciones para este boletín.