No hay indulto que valga para Cristina – 15 de diciembre 2020

El presidente Alberto Fernández, ¿Aceptará indultar a Amado Boudou? La ley se lo permite. ¿Indultará también a Cristina? La ley no se lo permite. Los indultos son sobre las condenas. Y Cristina, todavía no tiene ninguna condena aunque varias causas tienen ese destino. ¿Cómo harán para destituir a la Corte Suprema? Son preguntas que parecían una locura de fanáticos hasta que habló Francisco “Paco” Olveira, el cura más radicalizado del cristinismo. Juega siempre al límite del sistema. Apoyó la legalización del aborto y dijo que los cristianos no podían votar por Macri. Por eso fue sancionado y le impidieron impartir misa en la parroquia de la Isla Maciel. Puso su acción pastoral militante al servicio de Cristina y del ex intendente de Avellaneda y hoy ministro, Jorge Ferraresi.
Olveira se nutre del pensamiento del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, algunos de cuyos integrantes, en los 70, acompañaron el foquismo guerrillero. Esta vez el cura escandalizó a la propia iglesia y a medio mundo laico porque le pidió a Alberto Fernández que indultara a Amado Boudou y que destituyera a la Corte Suprema. En una sola declaración, le exigió al presidente que cometa dos atropellos antidemocráticos.
1) Que deje perdone los delitos y deje en libertad a un delincuente de estado como el ex vicepresidente que fue recontra condenado por 15 jueces, 4 instancias y la Corte Suprema por unanimidad.
2) Que viole la Constitución Nacional y produzca un golpe de estado contra la Corte Suprema de Justicia. Dijo que si no puede ser por juicio político que lo haga como sea.
Olveira es un verdadero irresponsable y provocador. Pero deja una pista de hasta donde podría llegar Cristina con tal de conseguir la impunidad para ella y para todos sus cómplices. Olveira, fue uno de los organizadores de la modesta marcha de ayer a Tribunales donde hubo un espectáculo insólito y decadente. Banderas del Che Guevara y Estrellas federales que supieron utilizar los Montoneros, en nombre de los más pobres, defendiendo a millonarios, mafiosos y corruptos.
Hay que ser un negador serial para creer que Ricardo Jaime, Julio de Vido, Amado Boudou y la propia Cristina son angelitos inocentes perseguidos por el imperialismo, los medios de comunicación y los jueces.
Hasta Víctor Hugo, el relator del relato, antes de su panquequeada, tenía clara la cuestión de Boudou y Cristina. La definió como un tsunami moral y responsabilizó a todo el gobierno, incluso a Néstor Kirchner.
José Rusconi, un asambleísta barrial de Cristina, no anduvo con eufemismos para decirle al presidente Alberto Fernández por radio que si no está dispuesto a pagar el costo político de los indultos, se hubiera quedado a jugar al golf. “Es una facultad que sirve para estos casos y hay que tener la valentía de usarla”.
Pero la gran pregunta es de qué manera Cristina pretende que Alberto le otorgue la impunidad. Indulto, no puede ser. De todos modos, ¿Alberto estaría dispuesto a pagar semejante costo político ante la historia? ¿Ella se sentiría conforme con una medida excepcional que no borra los robos ni las estafas que cometió? Insisto: Un indulto no es factible porque ella no está condenada. ¿Cómo garantizar su libertad? ¿Cómo borrar de un plumazo tantos expedientes? ¿Cómo evitar la indignación popular de los banderazos y el escándalo internacional que sería título en todos los diarios del mundo?
¿Una amnistía o auto amnistía, mejor dicho? Se puede hacer por mayoría simple. Pero este mecanismo es muy complicado. Debe ser de carácter general y el caso de Cristina y su banda con casos particulares.
¿Cuál instrumento utilizará el “Operativo Impunidad para Cristina y libertad a los ladrones”?
No es tan sencillo borrar todas las huellas del robo del siglo. Las confesiones de los arrepentidos y todas las pruebas documentales confirman el lavado de dinero sucio de las coimas y el colosal enriquecimiento de todos los que rodearon a Néstor y Cristina.
La única realidad es que el pacto espurio que le permitió a Alberto llegar a la presidencia, fue una jugada astuta para ganar las elecciones, pero es una trampa que no permite gobernar. Ya se lo dije en otra ocasión. Es un pacto espurio de cumplimiento imposible. Cristina le cambió el sillón de Rivadavia por la impunidad. Roberts, en La Nación escribió que ella le “cambió la ficción de que Alberto sea presidente por la ficción de que ella sea inocente”.
La doctora Elisa Carrió y la mesa directiva de Juntos por el Cambio, advirtieron la gravedad institucional de la feroz agresión de Cristina a la Corte Suprema. No hay antecedente en democracia de semejante salvajada institucional. Carrió le pide el juicio político a la vice presidenta de la Nación. No le dan los números, pero es un hecho político contundente. La acusa de “atentar contra la división de poderes” y de ser “una golpista y una ladrona en proceso” de ser condenada. Y de paso recuerda que la vice presidencia “no tiene fueros, no tiene excepción de arresto”.
Por su parte, la coalición opositora, emitió un comunicado durísimo titulado “El ataque a la Corte es un golpea a nuestra Constitución Nacional”. Allí dicen que Cristina “busca reformar la Constitución para romper definitivamente el sistema republicano”.
Es que el propio abogado de Cristina y estrella de la comisión asesora de Alberto, el doctor Carlos Beraldi, en un sincericidio confesó por radio que “estamos pensando procedimientos para que la Corte cumpla sus objetivos” Si, “procedimientos”, usted me entiende, no?)
¿Escuchó bien? Beraldi el abogado en jefe de la jefa, quiere ayudar a la Corte para que cumpla sus objetivos. ¿A cuales objetivos se refiere? ¿Quiere que facilite que Cristina borre en un pase de magia o de mafia todas las causas que tiene y su prontuario quede virgen como si fuera la Madre Teresa?
Milagro Sala, otra delincuente presa que está condenada en todas las instancias y con todas las garantías le dijo directamente a Alberto que “debe arreglar las cosas” en la Corte porque parece que “sigue el gobierno de Macri”.
El concepto de Santiago Kovadloff es la mejor de todas las síntesis: “Cristina convierte a los delincuentes en mártires. Han cometido actos aberrantes como haber saqueado el estado”.
Furiosa y desesperada, Cristina se dio cuenta que está atrapada por los graves delitos que cometió. Que no tiene otra salida que romper el régimen democrático, tal como lo conocemos. Por eso, el espacio republicano debe estar muy atento y demostrar mucha firmeza. Estamos hablando de un sistema que nos costó mucho conseguir a los argentinos. Y que cuando se perdió, sembró de terror y crímenes esta bendita tierra.
Ella produjo un micro golpe de estado, como lo definió Daniel Sabsay.
Cristina está atrapada porque a un año de gobierno, no logró voltear ninguna de las causas que la condenan. Todo lo contrario, varios de esos expedientes, avanzan sin prisa pero sin pausa, y pueden llevarla a la cárcel como ocurrió con otros presidentes de América Latina. Ese es el único motor que mueve a Cristina. Evitar que su relato épico termine en un calabozo del penal de Ezeiza. Y frenar que semejante castigo caiga sobre su hijo Máximo.
Cristina está atrapada. De eso no hay duda. La gran incógnita a despejar es si encontrará alguna salida. Porque los caminos autoritarios, pero dentro de ley que existen, necesitan de una mayoría especial de votos que el oficialismo no tiene.
No cuentan con los senadores suficientes como para ampliar los miembros de la Corte ni para iniciarles juicio político ni para establecer un tribunal intermedio como sugirió la comisión Beraldi?
Por eso insisto con las preguntas.
¿Qué puede hacer Alberto para cumplir con su parte del pacto con Cristina?
Pasa el tiempo, Cristina espera y desespera y la impunidad no aparece. Cristina cargó con todo su resentimiento contra la Corte Suprema y también contra Alberto. Pero por lo menos por ahora, no ofrece públicamente una solución.
Supongamos que Alberto no sea un traidor como dicen en el Instituto Patria. Supongamos que quiere cumplir su parte del pacto. ¿Cómo hace? ¿Qué medidas tiene que tomar? Cristina no lo sabe. Sus voceros más fanáticos proponen un juicio político a la Corte. “Salvemos a la Constitución de esta Corte”, dijo el impresentable de Leopoldo Moreau.
Pero insisto: no le dan los números para esa patoteada institucional.
Porque nunca hubo en la historia argentina un robo de esa magnitud colosal. Solo con el enriquecimiento monumental de los secretarios personales del matrimonio podemos tener una dimensión de lo que fue semejante latrocinio y cleptocracia. Si Cristina concreta sus planes, si la República Argentina se transforma en República Cristina será la ruta más veloz hacia el chavismo K o hacia el ladri feudalismo de Santa Cruz. La historia la juzgará y nos juzgará. Ella sueña con instalar un Cristinato, o una Cristinocracia. Sería algo así como una democradura.
Hebe de Bonafini suele expresar el pensamiento más descarnado de Cristina. Dijo que Alberto no escucha al pueblo y “permitió que la Corte Suprema confirmara la condena contra Boudou”. ¿Qué pretendían Hebe y Cristina? ¿Qué les hubiera gustado que hiciera para proteger a Boudou? ¿Mandar un par de camiones del ejército y encarcelar a los miembros de la Corte por ser los jefes de de la persecución que Cristina inventó? ¿Mandar miles de piqueteros a amenazar a los supremos? Insisto con esta teoría. No hay camino posible dentro de la legalidad democrática.
¿Qué trampa van a inventar? ¿Hay planes destituyentes? ¿Son capaces de hacer renunciar a Alberto? Creo que Cristina siempre es capaz de cualquier cosa. Sobre todo en la desesperación por no ir a la cárcel. Pero por ahora, no hay indulto que valga.

El pan más dulce de La Juanita – 14 de diciembre 2020

Todos los años, casi como un rito, me gusta hablar sobre la cooperativa La Juanita con la excusa de su pan dulce, que es el más dulce de todos porque es el pan de la solidaridad y de la dignidad. Ayer recibí ese manjar y me acordé que debo difundir la obra de Silvia y Toty Flores. Aspiran, como siempre, a vender miles y miles de kilos. ¿Escuchó bien? En plena catástrofe económica, sanitaria y educativa, quieren superar el record absoluto de vender más de 60 mil panes dulces. Y van por más porque todavía falta para Navidad. En la caja, han escrito varios de sus objetivos y los nombres de los colaboradores en esta tarea maravillosa y titánica de la solidaridad activa que no pide planes, pero que construye ciudadanía.
Además, hay momentos en que uno se intoxica con el veneno que todos los días arrojan los funcionarios de la impunidad y la venganza para Cristina, sus hijos y sus cómplices.
Hay momentos en donde conviene abrir una ventana de aire fresco para confirmar que no todos los dirigentes o funcionarios son iguales. Que hay muchos que tienen sensibilidad, grandeza, buen trato y nos transmiten esperanza en lugar de diseminar bronca, corrupción y autoritarismo.
Este grupo heroico de compatriotas, se cayó cuando la Argentina se derrumbó, pero decidió levantarse con su propio esfuerzo, militando en la cultura del trabajo cooperativo. Hoy La Juanita es un faro de luz. Muchos creen que allí, solo se producen remeras, guardapolvos y los mejores panes dulces del mundo. Pero hay otro extraordinario impacto que salió de la cabeza innovadora y patriótica de Juan José Campanella: los potreros digitales. Son centros de capacitación para jóvenes desde los 18 años, que en el 80 %, ya consiguieron trabajo en la actividad privada. Casi como jugando con las computadoras, aprenden programación, robótica, inglés y habilidades interpersonales para poder afrontar con éxito una entrevista con un empleador. Insisto, 8 de cada 10 muchachos y muchachas de los que estudiaron en esos potreros digitales de La Juanita, ya tuvieron su salida laboral. Son pibes que están orgullosos. Zafaron de la marginalidad, del clientelismo de muchos grupos piqueteros y entraron a una vida digna y pueden ejercer su libertad de elección en forma absoluta. Las empresas van a buscar ahí la mano de obra digital y los títulos que se otorgan tienen la certificación de la UTN y Google. Es una experiencia tan exitosa, que se está replicando en muchos lugares.
Esto es el producto de la mixtura de la igualdad de oportunidades y la apuesta al mérito. Es una manera de afrontar y superar el analfabetismo tecnológico para integrarse a los nuevos trabajos que se vienen.
Es cierto que todas las manos todas, generan muchos de esos productos. Pero la edificación más grande que han levantado es la capacidad de juntarse y avanzar colectivamente.
Hoy tienen hasta un call center donde trabajan 78 personas que antes eran vendedores ambulantes o empleadas domésticas. Hay que verlas, felices, con aire acondicionado y frente a sus computadoras. O los servicios digitales que prestan a distintas empresas. Es emocionante. Repito: son libres. Lo demás no importa nada. Dependen de su esfuerzo y de su capacidad. Se igualaron sus oportunidades. Eso es progresismo de verdad. Con problemas o peleítas como en todos lados, por supuesto. Pero con un objetivo de libertad absoluta que solo se consigue cuando todos se convierten en uno y uno se transforma en todos. En la Juanita nada se pierde, todo se transforma y se multiplica como los panes y los peces. Amanece que no es poco. Es el milagro de la dignidad.
Venga conmigo. Lo quiero invitar a un viaje a la esperanza. Vamos juntos al corazón pobre de La Matanza, a Gregorio de Laferrere. Allí donde se fabrica la dignidad. Allí donde no hay resentimientos y se combaten los prejuicios. Donde un grupo de argentinos admirables, levantaron con sus propias manos y con el sudor de su frente la cooperativa La Juanita. Tienen una energía renovable y perfumada porque su motor funciona a Flores. A Toty Flores, la génesis del fundador y a Silvia Flores, la utopía en marcha. El padre y la hija son el eje de una comunidad que resolvió pelearle a las injusticias con las mejores armas de la integración y la educación.
En pleno terremoto del sálvese quien pueda, los piqueteros del MTD (Movimiento de Trabajadores Desocupados) de la Matanza hicieron un gesto revolucionario y pacífico: le dijeron no a los planes asistenciales y al clientelismo que los encarcela. Decidieron no rendirse jamás, no bajar los brazos pero no cambiar dignidad por votos. Cada uno se la arreglaba como podía para darle de comer a sus hijos y para subsistir. Los del MTD del Toty Flores eligieron otro camino más largo tal vez, mas sacrificado seguro, pero infinitamente más profundo y definitivo. El camino de los valores.
De la revalorización de los mejores sentimientos y comportamientos que tenemos los seres humanos. Decidieron actuar en defensa propia ayudándose, ayudando a los demás. Crecer como seres humanos y dejar de depender de los humores, los caprichos, el panquequismo y la arbitrariedad de los punteros políticos. Saltaron el abismo y se pusieron a reconstruir los lazos solidarios. Desde abajo, ladrillo por ladrillo, tomados de la mano, afrontando con alegría y coraje todas las dificultades. Y no pararon nunca de crecer.
Por algo el logotipo que los identifica en su orgullo es una mano tendida que florece. La tarea cotidiana que realizaron se convirtió en un espejo donde mirarse. En un imán que incita a integrarse y a participar.
Es el milagro de la dignidad. Por eso Martín Churba se empeñó en capacitarlos en el arte del diseño. Un talento sin igual, puesto al servicio de los que más necesitan. Por eso Maru Botana les reveló los secretos de sus mejores manjares y le enseño el oficio de amasar el mejor de los “pan dulces”, el de la solidaridad. Por eso Los Faerman, también ponen su granito de arena.
Por eso el maestro, Oscar Alvarado, antes de morir, les dejó lo mejor que tenía. Y solo estoy nombrando a algunos pero son cientos los que se sintieron convocados por la potencia que transforma gente con necesidades básicas insatisfechas en ciudadanos plenos. Solo hay que darse una vuelta por la cooperativa para sentirse contagiado por esa experiencia. Los cimientos son los valores. Nada se regala. Todo se logra por esfuerzo propio. Y así pasa con las serigrafías y esas remeras que exportaron a Italia con la consigna que en el pecho dice “La fibra de la dignidad”. O esos guardapolvos que se vendieron a Japón con diseño made in La Juanita y Churba. O ese jardín de infantes donde nacen los arcos iris que no cobra un centavo a nadie pero obliga a que los padres y las madres participen del proceso pedagógico de sus hijos. Potencian el aprendizaje. Le dan solidez a la familia.
Se plantan con su identidad en la tierra como las mejores raíces. Como ese árbol de eucaliptus que les dio sombra desde siempre y que ahora les da aliento y les abre los pulmones. Con esas ramas eternas que mezclan sus hojas para convertirse en techo de las mejores asambleas.
Por eso la más grande de las utopías que tenían se hizo realidad y nosotros pudimos acompañarlos en esa marcha contra la dependencia y la sumisión. Y así surgió después de grandes esfuerzos y manos callosas y espaldas partidas, la escuela primaria, “Crecer en Libertad”, que es un verdadero modelo de como la solidaridad puede transformarse en cemento. Ese edificio escolar se llenó de sol y sabiduría y un día nació el mayor de los tesoros que es la igualdad de oportunidades para todos.
Como es habitual, pidieron un crédito y lo pagaron en tiempo y forma a pulmón.
Hay más informaciones para este boletín de la utopía. La justicia recuperó un predio de 1.800 metros cuadrados en donde funcionaba un boliche llamado Mambo, en Isidro Casanova donde corría la droga, entre otros delitos. Le entregaron esos terrenos a La Cooperativa La Juanita que ya limpió ese lugar para convertirlo en un templo del estudio, el trabajo y de la cultura.
Desde que comenzó la cuarentena, acompañaron a 89 ollas populares y comedores de La Matanza, Ciudad de Buenos Aires, Morón, Quilmes… entre otros. Fueron puente entre empresas y particulares que querían ayudar.
Asistieron a más de 40.000 personas y entregaron más de 160 toneladas de alimentos.
Hoy que la economía solo trae malas noticias, hoy que la desocupación y la pobreza están creciendo geométricamente, hoy que estamos transitando un túnel muy complicado hasta ver la luz de un país mejor, vale la pena multiplicar el ejemplo de La Juanita.
Los argentinos estamos hartos del roba pero hace. Eso tiene patas cortas como la mentira. Igual que el clientelismo que te deja cautivo del que te da un plan cuando quiere. Hay otra Argentina posible. Por eso es tiempo de levantar la bandera de La Juanita. Son hombres y mujeres que luchan toda la vida y por eso son imprescindibles. Ellos no roban pero hacen. Son lo mejor de una patria que viene.

Las catástrofes que produjo Alberto – 11 de diciembre 2020

Casi, casi que lo bautizó Cristina. Alberto es el presidente que no preside. El más alto funcionario que no funciona. Es el balance de un año de desgobierno que produjo una verdadera catástrofe sanitaria, económica, moral e institucional. No hay un solo indicador que haya mejorado. Los opositores en las redes sociales instalaron el hashtag “#el peor gobierno de la historia”. Pero hay otras voces más independientes o directamente peronistas que lo definen con conceptos muy similares. Joaquín Morales Solá escribió que “Alberto está a un paso de la rendición” y advirtió sobre un golpe palaciego. Fue muy a fondo al afirmar que en el peronismo se preguntan en que momento estallará todo esto. Se refiere al gobierno como “inoperante e inepto” con un gabinete, “esencialmente malo y de escaso valor político e intelectual”. Jorge Lanata dice que Alberto es el secretario de Cristina. Carlos Reymundo Roberts habla del “tercer gobierno de Cristina”. Pepe Nun dijo que “Cristina es la presidenta de facto”. Pero lo más grave es lo que ha dicho Eduardo Duhalde. Nadie puede acusarlo de gorila ni de oligarca. Es peronista hasta los huesos. Duhalde no anduvo con eufemismos. El ex presidente, ex gobernador y ex íntimo asesor de Alberto fue demoledor: “El presidente no está en su sano juicio”. Eso dijo. Sostiene hace tiempo que Alberto, acosado por Cristina y por su propia ineficiencia, está “groggy”, sin reacción, contra las cuerdas, tambaleante y se parece cada vez más a Fernando de la Rúa.
El honesto y valiente fiscal José María Campagnoli dijo que estamos frente “a un abismo institucional”, porque el gobierno, se siente cercado por la justicia y está dispuesto a patear el tablero.
Le recuerdo que apelando a la metáfora y terminología de la época yo le dije que Cristina le había expropiado el sillón de Rivadavia a Alberto y que le habían tomado la Casa Rosada. Miguel Wiñazki, filósofo y compañero de radio Mitre lo dijo casi poéticamente: “Alberto Fernández ejerce un poder que no tiene. Dice lo que no hace. Hace lo que no dice. Descubre lo que no ocurre y ocurre lo que no dice”. Desde el humor, editorializa Nik, también con la metáfora del megáfono que tanto impacto tuvo.
“Cristina, con cada tema importante del país yo siempre te voy a escuchar primero a vos…, dice Alberto. Pero su jefa política, con la banda presidencial colocada, le contesta: “Igualmente, Alberto, con cada tema importante yo también me voy a escuchar primero a mi…”. Ironías y realidad que Gaturro, vestido de gaucho remata: “Don Segundo Sombra. Segundo y a la sombra de ella”.
Un tuit decía que Alberto no tiene nada para celebrar en este primer año en el gobierno, pero no en el poder. Alberto está en el “no poder”. Es Cristina la que dirige la batuta.
Los bandazos de la gestión chocan contra el nacional populismo chavista por un lado y por el otro contra el intento de hacer los deberes con el Fondo Monetario con un ajuste feroz. Por eso hay declaraciones tan contradictorias y tantos errores de instrumentación. Por eso la administración va un día para un lado y enseguida para el otro. El papelón que hizo Alberto en el tema jubilatorio fue tremendo. Trabajó 5 meses para encontrar una fórmula que agradara al Fondo y fue hundida en cinco minutos y de un plumazo por Cristina. ¿Qué hizo Alberto? Salió alegremente a decir que la idea de Cristina era mejor.
¿Qué otro camino tenía? ¿Alberto tiene el coraje y la capacidad política como para enfrentar a Cristina? ¿Tendría el apoyo de varios gobernadores e intendentes o lo dejarían solo contra la reina, como ocurre ahora?
Los resultados puros y duros hablan de un fracaso patético, prácticamente en todos los rubros. Dijo que había que elegir entre la salud y la economía y chocó las dos.
Lo sanitario fue doloroso y humillante para nuestro país. Filminas que no eran ciertas, errores groseros, declaraciones inoportunas y frívolas, peleas con varios países y como si esto fuera poco, superamos los 40 mil muertos, con un millón y medio, estamos entre los diez países con más contagios de la tierra, en el marco de la cuarentena más larga y con menos clases del mundo y con una cifra entre las más altas de la cantidad de muertos por millón de habitantes. Altanero e irresponsable, el gobierno había dicho que con Macri hubiéramos llegado a los 10 mil muertos. Hoy sin Macri y con Alberto, estamos a punto de superar los 40 mil.
En lo económico, estamos viviendo una verdadera hecatombe, pese a los 16 impuestos que puso o aumentó este gobierno. Las cifras de pobreza en general, y entre los niños en particular, son de terror: más de 20 millones de compatriotas padecen ese drama. La destrucción de casi 3 millones y medio de puestos de trabajo en un año es imperdonable. Y ni hablar de los comercios y las pequeñas y medianas industrias destruidas. Con meses y meses de cuarentena y consumo casi congelado, la inflación sigue siendo una amenaza brutal. En octubre fue del 3,8 % y nada indica que el año que viene estemos lejos del 50%. Compartimos el podio con los países más atrasados del mundo. El riesgo país de Argentina es de 1.422 puntos, el de Uruguay, apenas 146. Eso hace que nuestros hermanos pueden tomar deuda al 5% y que nosotros, en el caso de que nos permitieran algún prestamos no pagaríamos menos del 16% de intereses. Datos duros matan relato.
Nos va a llevar años salir de semejante pantano que multiplicó todos las malas noticias.
Pese a esta contundencia aritmética, Alberto tiene la cara de acero como para decirle a los empresarios que nadie pasa hambre en la Argentina. Un informe de la UCA hoy asegura que más de dos millones de chicos sufren hambre al que científicamente llaman insuficiencia alimentaria severa y hay otros dos millones y medio que no alcanzaron a recibir las cuatro comidas diarias. ¿Cómo se llama eso? El horror del hambre. En el país que puede producir alimentos para más de 400 millones de personas. Por eso le digo que Alberto no quiere ver la pobreza, no quiere ver el ajuste. No quiere ver lo que no le conviene que es su imagen ante el espejo de la opinión pública. Su gran amigo, Claudio Moroni llegó a decir que estaba contento con el desempeño del salario real. Desde marzo, cayó el 7,4%. ¿Qué le produce alegría, ministro?
Y ni hablar de la catástrofe moral e institucional. De liberar presos y de darles siempre privilegio a los delincuentes y desprotección y ninguneo a las víctimas de la inseguridad y el narcotráfico. En el rubro inseguridad, el retroceso fue asombroso. Ni hablar de la complicidad que muchos funcionarios tienen con los grupos violentos que se auto denominan mapuches, pero que son delincuentes comunes. La ministra de Inseguridad, Sabina Fréderic, cada vez que puede, justifica, apaña y protege a los delincuentes. Hasta Sergio Berni salió a diferenciarse y a criticarla pese a que ambos juegan para Cristina.
El intento permanente por conseguir impunidad para Cristina y su banda y el “Operativo venganza”, avanzan a toda marcha. El pliego de condiciones que le puso la vice a la Corte Suprema no tiene antecedentes por su virulencia. Un mini golpe de estado como dice el doctor Daniel Sabsay. Un golpe palaciego.
Cristinistas ya coparon gran parte de los lugares claves de la justicia pero todavía están en operaciones para destituir al procurador Eduardo Casal y poner a un soldado de Cristina y para ampliar los miembros de la Corte y diluir el poder de la actual generando una mayoría automática como en los tiempos de Menem.
Desde lo cultural, la glorificación de los barras brava, los presos y la guerrilla setentista es irracional. Ayer mismo, en la ex ESMA ante una mención de Lita Boitano, todos aplaudieron cuando ella dijo que las víctimas de ese campo de concentración eran “todos peronistas y montoneros”. Aplaudieron todos, incluso Cristina y Alberto. No se puede obviar el lavado de cerebros y adoctrinamiento de los estudiantes, desde la primaria y hasta la universidad. Hemos asistido a espectáculos típicos del fascismo educativo.
Pero también es desolador el silencio frente al fraude de la narco dictadura de Venezuela. El que calla, otorga. Quedamos del lado de Rusia, Cuba, Nicaragua e Irán. Se violan los derechos humanos, hay terrorismo de estado y el gobierno de Cristina no dice una palabra. Pero para el presidente formal, debe ser muy triste que nadie de su gobierno ni de su partido lo defienda o salga al cruce de dictadorzuelos de cuarta como el chavista Diosdado Cabello. El poder detrás de Maduro ya lo castigó varias veces a Alberto. Lo maltrata y nadie le contesta. Hace unos días le dijo “tibio, fío, tonto y pendejo”.
Es increíble porque más allá de su gestión decadente y sin rumbo, Alberto, es el presidente de la Nación. Pero el oficialismo no cuida su investidura. Todo lo contrario, Cristina en poco tiempo, lo vació de poder y lo dejó hecho un muñeco de torta. Se masificó mucho la figura del títere producto de las propias palabras de Alberto. ¿Se acuerda?
Pero la realidad es que más que títere, se parece a Chirolita, el instrumento de una ventrílocua. Esta palabra viene del latín y significa “el que habla con el vientre”. Y eso es lo más parecido a la realidad. Cuando Alberto dice sin convencimiento alguno o resignado que Cristina y el son lo mismo, y que nunca se va a pelear con ella, en realidad es hablado por Cristina. Solo falta que lo siente sobre sus rodillas. Sería el máximo símbolo de la sumisión a la que fue sometido. De hecho, los primeros vestigios de ventriloquía se han encontrado en el arte egipcio. ¿Tendrá algo que ver con la arquitecta egipcia?
Más allá de las chicanas, hay imágenes que son pesadillas. La implosión de la educación, producto del record mundial de aulas y días sin clases por orden de los jerarcas sindicales y la incapacidad de organizar el velorio de Maradona que terminó como una metáfora de los peligros que se vienen. Un año nefasto. Por culpa de la pandemia, pero también de un gobierno desastroso que produce mentiras y catástrofes.