Hace menos de tres meses, el presidente Alberto Fernández envió a la sociedad una de las peores señales. Y mire que cometió muchas torpezas y atropellos de todo tipo. Pero colocar a Hugo Moyano en un altar como si fuera un santo fue como avalar y darle vía libre a los gremialistas para que sigan robando y a los jueces para que los sigan dejando en libertad. Moyano es uno de los dirigentes sindicales de mayor imagen negativa, un pianta votos que siempre esconden en época de elecciones. Vive como millonario, es un patotero que se lleva todo por delante, casi nunca hizo una licitación en su gremio y todo quedó en manos de la empresa de su esposa. Transparencia cero. Hace 33 años que conduce el gremio y no permite que haya nunca otra lista. Democracia Cero. Sin embargo, Alberto lo calificó de dirigente inmenso y ejemplar e incitó a sus hijos para que sean como él y no cedan. Uno de sus hijos, Pablo, ya es como él. O peor. Es su mano derecha tanto en el gremio como en Independiente donde cometieron las mismas trapisondas. Alberto quiere dirigentes como éstos. Eso dijo y eso los empoderó y los envalentonó. Ya no están a la defensiva tratando de explicar lo inexplicable de sus patrimonios. Ahora se sienten dueños del país y de la justicia. Ayer, Pablo, apodado “El Salvaje” por su comportamiento agresivo, dijo que quiere que lleven a los tribunales al ex presidente Macri como acusado por ser el jefe de los espías y pidió que “lo lleven de los pelos y con el casquito en la cabeza como verdugueaban a los compañeros. Todas las causas me las armaron con mentiras. Eran vigilantes y buchones”. En la jerga del hampa, ser vigilante o buchón es denunciar algún delito cometido por el grupo que se integra.
Ese respaldo de Alberto a lo peor del gremialismo también permitió que personajes temibles y mafiosos como Juan Pablo Medina (a) “El Pata”, se atreva a pedir la horca para el ex presidente Macri”. Es un “h de p, vendepatria, ese tipo tiene que estar colgado de la plaza de mayo”. Esta fue una definición que habla mucho de quien es el Pata Medina. Incluso dijo que “habría que matar a Macri” aunque él no tiene el coraje de hacerlo. Espero que semejante incitación al crimen pondrá a algún fiscal en movimiento.
Estamos hablando de uno de los caudillos más salvajemente violentos y corruptos. La valiente fiscal Silvia Cavallo lo acusó de extorsión, lavado de dinero y asociación ilícita. Ya elevó el pedido para que comience el juicio oral. Desde febrero está en prisión domiciliaria pero desde 2017 ocupó una celda en el penal de Ezeiza.
Estamos frente a una verdadera organización criminal cuyo jefe es el Pata Medina. Cuenta con un ejército de barras bravas disfrazados de trabajadores que andan armados, muchas veces borrachos e incluso drogados. Son pesados de verdad. Casi nadie se le atrevía al Pata. Todos le tenían miedo y a lo sumo, otros intendentes y gobernadores del peronismo negociaban, pactaban o entraban en complicidad con él. Medina se sentía tan todo poderoso que se atrincheró en su gremio dispuesto a resistir la orden de detención de la justicia. Llamó a sus muchachos, los agitó para que estén bien descontrolados y los abasteció de facas, bombas molotov, piedras y unos cables de acero que se utilizaron para atar postes de la luz y árboles y armar un cerco alrededor del edificio del gremio de la UOCRA de La Plata. Cuando llegaron 43 camiones con 400 integrantes de la Policía Federal, Gendarmería y Prefectura, lo pensó mejor, escapó por atrás de la sede del gremio y por unas horas no se supo su paradero. A la noche se entregó cuando las fuerzas del orden habían rodeado su casa de Punta Lara.
Medina estuvo históricamente enfrentado con Gerardo Martínez, el líder nacional de los albañiles y con los camioneros. Pero nadie olvidará jamás aquellas imágenes de terror con el chofer de Moyano, Madonna Quiróz, disparando su arma en medio de una batalla campal cuando se trasladaron los restos de Perón a la histórica quinta de San Vicente. No hubo muertos de milagro.
Medina siempre militó dentro del peronismo y tuvo roces con todos. Pero, en las últimas campañas, apoyó la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner. Hay videos de actos que compartió con Daniel Scioli y fotos con Carlos Kunkel. Medina bancaba su aparato con delitos de todo tipo. Desde la tradicional coima que les cobraba a los empresarios de la construcción para no hacerles la vida imposible hasta la extorsión a la que los sometía obligándolos a contratar empresas de catering y transporte que eran de testaferros del Pata. Ese dinero negro recaudado era lavado en otras actividades. Aquí la lupa de la justicia está puesta sobre la empresa Abril Catering que además de proveer comida a los albañiles cambiaba cheques en efectivo y en una actividad totalmente ilegal. La organización de comidas y mordidas tenía 40 autos de alta gama, camiones utilitarios, un avión y un barco. Todos dicen que los que figuran como dueños son testaferros de Medina. Por eso Medina se llena la boca hablando de Perón, Evita y Cristina y de la defensa de los trabajadores pero él tiene un nivel de vida imposible de explicar. Muchos quieren saber que otras mercaderías traficaban en el avión de Abril.
En ese momento, Medina, tuvo mala pata. Por un momento pensamos que se le había terminado la impunidad. En el penal de Ezeiza, ocupó el pabellón Néstor Kirchner, como decían con ironía los tuiter. Estuvo bajo el mismo techo que otros mafiosos kirchneristas pero de guante blanco. Hablo de Lázaro Báez, Ricardo Jaime, José López, el Mono Minicelli, y siguen las firmas, de los que todavía están presos pero que seguramente pronto van a salir.
El Pata Medina se sentía tan impune e intocable que amenazó con incendiar la provincia si la gendarmería cumplía con la orden de detención del juez. Por eso el fiscal Guillermo Marijuan, en su momento lo denunció por el delito de intimidación pública. Hizo confusas declaraciones respecto a que no quería que se produjeran más casos como el de Santiago Maldonado y se proclamó un perseguido político del presidente Mauricio Macri.
Por ese entonces, el presidente solamente dijo que “no hay lugar para comportamientos mafiosos de los que creen que tienen derechos especiales”.
Parece mentira que estos malandras millonarios que representan a trabajadores pobres quieran victimizarse como presos políticos. Representan lo peor de la corporación sindical que, por supuesto, también tiene otros dirigentes que son honrados y democráticos. Pero Medina es el emblema de la patota sindical y de la corrupción. Es la pata de la sota de los negociados y la intimidación permanente a los que quieren trabajar en paz. Para construir un departamento chico, una ruta o un hotel había que pedirle permiso a Medina y dejar la coima correspondiente. Por eso el metro cuadrado en La Plata y la zona siempre fue un 40% más caro. La obra programada en aquella época en la destilería iba a tener un sobreprecio de 300 millones de dólares que íbamos a tener que pagar todos para enriquecer al Pata Medina. ¿Qué me cuenta? Fue muy claro el ministro de trabajo de la provincia, de ese momento, Marcelo Villegas dijo bien: “Nadie está preso por defender el derecho de los trabajadores: no combatimos los sindicatos, combatimos las mafias sindicales”.
El Pata ya estuvo preso durante cuatro años por delitos similares.
Una vez amenazó con hacer estallar la destilería de YPF en Ensenada. Gana obras para sus trabajadores a los tiros. Su hija, Analía, destrozó un restaurante en la ciudad. El Pata no quiso someterse a un control de alcoholemia y se quedó adentro del auto. Ante la insistencia, le partió el tabique nasal de una trompada a una mujer policía. Pero seguía libre sin que nadie lo molestara. Tenía paralizadas varias obras privadas y obras públicas necesarias para los sectores más humildes de la zona.
Cuando estuvo preso no aprendió. Tal vez por eso eligió como abogado a un personaje nefasto llamado Víctor Hortel. ¿Se acuerda? Fue el jefe del Servicio Penitenciario Nacional y líder de Vatayón Militante, esa agrupación de presos que eran sacados de sus celdas para que participaran de actos kirchneristas vendidos como eventos culturales.
Esta cultura del apriete, de la intimidación pública y del vamos por todo es parte de la herencia maldita que dejaron los K y que hoy resucita. Son conceptos antidemocráticos y reñidos con la ley. Bien dijo el comunicado del gremio nacional que de inmediato se quiso despegar de este personaje temible: “Dentro de la ley, todo, fuera de la ley nada”.
El Pata Medina estuvo preso junto a su esposa, la ex policía bonaerense María Fabiola García (a) “La Dueña”, un hijo, una hijastra y otros 5 integrantes de una empresa de catering que conformaban la asociación ilícita. Es su estado mayor de la corrupción. Es la oligarquía sindical.
El Pata hoy está en su casa. Tiene prisión domiciliaria. La justicia avanza hacia el juicio oral. ¿El gobierno de los Fernández será capaz de salvar también a este personaje nefasto? ¿Alberto también lo considera un dirigente inmenso y ejemplar como a Hugo Moyano? Avanza la impunidad para todos y todas.
Banderazo y derrota de los Fernández – 22 de junio 2020
El banderazo fue, claramente contra el patoterismo de estado de Alberto y Cristina. Fue una catarsis de miles y miles de argentinos en 80 localidades del país productivo. En un grito, el banderazo, resumió el hartazgo de gran parte de la población. Las clases medias urbanas y rurales, le propinaron al gobierno, la peor derrota política, en su peor semana. Fue un multitudinario voto no positivo.
Cada uno llevó su reclamo y su cartelito.
Cuidemos lo nuestro. Hoy es Vicentín y mañana sos vos. Respeto por la Constitución. Devuelvan lo que robaron. Cárcel a los ladrones. ¿Hasta cuándo habrá superpoderes? No al plan sistemático de impunidad y venganza. No se atrevan a armar una Corte Suprema con mayorías automáticas. Basta de atacar al campo con retenciones, dólar caro para comprar insumos y baratos para vender la cosecha. Por lo menos disimulen y condenen públicamente los robos de ganado, la destrucción de silo bolsas, el incendio de campos que goza de una impunidad sospechosa. Vayamos a una cuarentena inteligente y focalizada para que nadie muera por el virus pero, para que tampoco nadie, se muera de hambre ni de frustración. No aprovechen la pandemia para copar la justicia con autoritarios. Los jubilados, también se expresaron. Porque otra vez le metieron la mano en el bolsillo mientras le van a dar a un delincuente condenado en dos instancias como Boudou, 400 mil pesos por mes durante toda su vida y 17 millones de pesos de haberes que no cobró.
Había cientos de críticas diversas entre semejante multitud. Pero todas se unificaron el día de la bandera que se transformó en el día del banderazo contra todo tipo de atropello.
Las anteojeras ideológicas del fanatismo, no le permiten ver a muchos funcionarios y militantes del cristinismo que en los pueblos del interior hay agradecimiento a las empresas familiares que durante 90 años dieron trabajo y progreso. Permitieron el arraigo. Para felicidad de los padres, abrieron la posibilidad de que sus hijos, tuvieran futuro en su tierra, sin tener que emigrar a otras provincias. Crearon fuentes de trabajo y capacitación a pocas cuadras de donde viven. Eso vale oro. No tiene precio. Es lo que el peronismo no hizo en la provincia de Buenos Aires y por eso tantos cientos de miles tienen que ir a la Ciudad de Buenos Aires a ganarse la vida con un empleo que, en el Conurbano no se consigue.
Los K ven oligarcas y conspiraciones que no existen. El pensamiento congelado los hace caer en diagnósticos equivocados.
¿En qué, quedamos presidente? Alberto cambia de opinión cada 24 horas. Se radicaliza y parece Hugo Chávez, pero al otro día recula en chancletas y parece Fernando de la Rúa por su mala gestión y sus dudas. Lanata dijo que “no saben ni regalar plata”. Alberto se compara con Raúl Alfonsín, pero no le llega ni a la suela de sus zapatos.
¿Por qué no avanza con la expropiación? Por la gran protesta del banderazo. Porque ese fuerte repudio, puso en alerta a los diputados de Córdoba, Entre Ríos y Santa Fé. Comprendieron que si dan quorum al debate expropiador, podrían ganarse el castigo en las urnas de su propia gente. Por lo tanto, hay serias dudas de que ese proyecto pueda lograr la media sanción. Todo lo contrario. Muchos legisladores oficialistas dicen que puede ser una 250. Es decir el doble de costo político que la 125.
La erupción de la movilización fue en respuesta a un gobierno que se quiere llevar todo por delante. Alberto lo hizo. O Cristina lo hizo. En realidad fueron ambos. Un tuit muy creativo editorializó en las redes diciendo: “El orden de los Fernández no altera el producto”.
Cristina no dijo una sola palabra. Tira la piedra y esconde la mano. Ella dirige la batuta y le expropia el sillón de Rivadavia, la banda y el bastón al presidente que mira sin comprender como se evapora su autoridad y como se erosiona su investidura. Tal vez por eso apele tan seguido a las bravuconadas. No se puede creer que, en su intento de sacarse las culpas de encima, haya apuntados otra vez a los que salen a correr, a pasear o (atentos) a los que quieren abrir sus negocios.
¿El Presidente, no se da cuenta que muchos perdieron el esfuerzo de toda su vida y se fundieron? No están confundidos, están fundidos ¿O que la gente necesita trabajar para vivir y para soñar? Los funcionarios siguen ganando lo mismo. Ni siquiera se bajaron el sueldo. Pero los comerciantes y muchos cuentapropistas, casi no tienen ingresos. ¿Es tan difícil entender eso?
Todo fue producto de una sucesión de errores, que la cuarentena fue acolchonando, pero la caldera se fue calentando y un día explotó. Y el último empujón se lo dio Alberto con su maltrato y soberbia. Despreció y descalificó a los periodistas o a los dirigentes políticos que le advirtieron que va por el camino equivocado. Que va a chocar contra una pared humana. Y chocó la calesita.
A Cristina Pérez la mandó a leer la Constitución. Al impecable juez Fabián Lorenzini lo quiso correr con las jinetas. “Él es un juez concursal y yo soy el presidente de la Nación. Hay que explicarle que un DNU es igual que una ley”.
Su despropósito aumentó cuando dijo que la gente en asamblea, estaba avalando a directivos que están siendo investigados en la justicia. Nadie dijo semejante cosa. Nadie planteó que se oponía a que continuara cualquier investigación seria. De hecho las autoridades manifestaron que no tienen nada que ocultar y que están a disposición de cualquier juez. Pero si se trata de avalar, es Alberto el que avala a Cristina, Boudou, Lázaro, De Vido, y siguen los autores del robo del siglo.
Le dije hace poco que Alberto está haciendo méritos para ser peor que Cristina. Es una tarea titánica. Pero va sumando. Por eso, esto hay que anotarlo entre las cosas más graves que Alberto dijo e hizo, como presidente y como profesor de Derecho de la Universidad. Presidente: En este y en cualquier expediente, el juez tiene más autoridad que usted porque hay división de poderes en la Argentina. Por lo menos por ahora. Los mejores constitucionalistas, le dieron la razón a Cristina Pérez. Es usted el que tiene que leer la Constitución. El doctor Roberto Gargarella le dijo que los DNU no tienen estatus legal y que tienen un rango inferior a las leyes. Otro prestigioso experto en la Constitución, Daniel Sabsay le recordó que usted, según la Carta Magna, tiene prohibido intervenir en causas judiciales”. La Federación Argentina de la Magistratura, que nuclea a más de 15 mil jueces y funcionarios del Poder Judicial, respaldó al juez del concurso. Además, si un DNU vale igual que una ley, es como decir que van a cerrar el Congreso. Perder el olfato es un síntoma del Covid 19. Pero perder el olfato político es un síntoma de aislamiento y tozudez.
El presidente no dejó de pegarse tiros en los pies. Antes de las multitudinarias marchas, sin banderas partidarias ni aparatos, les mojó la oreja a los que iban a participar: “Son gente confundida”, los subestimó cuando en realidad el confundido era él.
Otra vez le tiró la cola al león. Les mojó la oreja. Hizo enojar a los mansos. Por eso en las redes se repitió el rótulo de “La rebelión de los confundidos”. Y algunos mensajes fueron demoledores y repasaron todas sus declaraciones y acciones absolutamente contradictorias.
Fue el propio Presidente el que dijo que si lo veían transitar por un camino equivocado que salieran a la calle para decírselo.
Y eso fue lo que pasó. Complacieron su pedido: salieron a la calle a decírselo. Pero como no fueron escuchados, se vieron obligados a gritar cada vez más fuerte y a gritar cada vez más cerca del jefe de estado. Por eso también llenaron las calles que rodean a la Quinta de Olivos. Hasta que lo bocinazos y los cacerolazos aturdan al Presidente.
Todas estas cuestiones son las que van llenando de bronca a mucha gente. No es tan fácil llevar al país hacia Venezuela o hacia Santa Cruz. Los regímenes anti democráticos tienen poco espacio y apoyo en la Argentina. Diez millones de personas no votaron este gobierno y muchos de los que si votaron a Alberto, tampoco quieren un giro hacia posturas extremistas y autoritarias.
Defienden la libertad. Y están dispuestos a ponerles límite al patoterismo de estado que se expresa en muchas de las acciones y decisiones de los Fernández. Por algo entre Avellaneda y Reconquista sonó nuestra cortina y arenga de “Resistiré”. El intendente Dionisio Scarpin explicó que el crecimiento monumental de su distrito y de Vicentín se hizo con el esfuerzo y la innovación de trabajadores y empresarios privados. El estado solo puso piedras en el camino. Le sacaron el tren, le sacaron el puerto y agregó “No pueden ni cortar el pasto en la ruta 11”.
Una pancarta, en ese hervidero de la ruta, confirmaba este pensamiento: “Seamos libres, lo demás se arregla”.
Era una versión del extraordinario legado de don José de San Martin. Hablo del corazón conceptual de la Orden General a “sus compañeros del Ejército de los Andes”, en 1819. En este momento, esas palabras, cobran un valor extraordinario: “Si no tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos va a faltar. Cuando se acaben los vestuarios nos vestiremos con la bayetilla que nos trabajen nuestras mujeres y si no, andaremos en pelotas como nuestros paisanos, los indios: Seamos libres, lo demás no importa nada”.
También dijo San Martín que él y sus oficiales iban a dar “el ejemplo en las privaciones y el trabajo y que prefería la muerte a ser esclavo”.
Traducido a la música, podríamos resumirlo en Atahualpa y Mercedes: “Yo tengo tantos hermanos que no los puedo nombrar y una hermana muy hermosa que se llama libertad”.
Muñoz, millonario por arte de mafia – 19 de junio 2020
Una catarata nacional de indignación y bronca produjo la orden de Carlos Zannini para favorecer a un delincuente condenado en segunda instancia como Amado Boudou. El procurador general del tesoro, que debe defender al estado, decidió que el estado al que Boudou defraudó, le pague 400 mil pesos por mes de jubilación para toda la vida. ¿Escuchó bien? En forma vitalicia. Y como si esto fuera poco, el ANSES tendrá que abonarle los sueldos que no percibió durante los cuatro años del gobierno de Macri. Estamos hablando de alrededor de 20 millones de pesos de arranque. ¿Hay otra forma más humillante de mojarle la oreja y provocar a la sociedad?
Si. El caso del fallecido Daniel Muñoz.
Fue un integrante clave del Cartel de los Pinguinos enriquecidos en forma ilegal y colosal. Hablo de Rudy Ulloa Igor, Julio de Vido, Roberto Baratta, José López, Lázaro Báez y Cristóbal López, entre otros patagónicos amigos, cómplices y socios del matrimonio Kirchner.
Las últimas imágenes del naufragio de Daniel Muñoz son escandalosas. El juez Marcelo Martínez de Giorgi envió un exhorto a Suiza y las Islas Vírgenes Británicas para que se congelen los fondos y se embarguen las cuentas de sus testaferros, cómplices y de varias sociedades fantasmas.
Mariana Zuvic, una de las principales denunciantes de estos ladrones de estado, escribió un tuit que dice: “Señor presidente, acá tiene 5 millones de dólares más para recuperar de la corrupción, con los que se podrían comprar 456 respiradores. ¿Y si recuperamos lo robado en vez de expropiar empresas?
Esa cifra es la suma de tres operaciones que se hicieron, para la compra que hizo Muñoz de la empresa de nebulizadores y artículos médicos, llamada San-Up. Todo a través de testaferros como Carlos Temístocles Cortez, que fue procesado por lavado de dinero. De cuentas a su nombre se hicieron algunas de las increíbles compras de inmuebles en los Estados Unidos.
La repugnante historia corrupta de Daniel Muñoz parece una novela policial pero, lamentablemente, es la realidad.
Muñoz era un petiso, rubio y gordito, muy parecido al humorista británico Benny Hill. Pero no era ningún gil. Por lo menos él se creía muy vivo. Conoció a los Kirchner cuando entró a trabajar como cobrador a su estudio jurídico. Se podría decir que siempre tuvo ese rol, el de cobrador. Porque fue el principal recaudador de fondos de coimas del gigantesco sistema de corrupción que instalaron los Kirchner. Muñoz era el encargado de recibir los bolsos, valijas y mochilas cargados de dólares y euros sucios, esconderlos en el sur y luego lavarlos. Todos los caminos llevaban a Muñoz que, en casi todos los casos atendía en el departamento de Recoleta donde vivió el matrimonio presidencial y en donde todavía vive Cristina. Cuando Muñoz se incorporó al gobierno nacional como secretario privado de Néstor, declaró como único patrimonio un VW Gol modelo 99. Cuando se murió, según el cálculo de Víctor Manzanares, el arrepentido ex contador de los Kirchner, Carolina Pochetti, la viuda de Muñoz tenía alrededor de 200 millones de dólares, invertidos en su mayoría en empresas y propiedades lujosas. ¿Escuchó bien? Doscientos millones de dólares. De un Gol modelo 99 a la fortuna propia de un magnate. La gran pregunta de ese momento fue si semejante riqueza era de Néstor y Muñoz actuaba solo como testaferro de su jefe o si Muñoz, se la había robado durante tantos años apostando al dicho del que le roba a un ladrón tiene 100 años de perdón. De todos modos eso da una magnitud del total robado al pueblo argentino. Son cifras siderales. A eso hay que sumarle los 50 millones de dólares en billetes que Hugo Chávez compartió con Néstor según la denuncia de otro arrepentido y funcionario de mucha confianza de los Kirchner: Claudio Uberti.
Está claro que fueron los patrones del mal de Santa Cruz.
Muñoz era muy maltratado por Néstor. Era una costumbre del ex presidente, manosear el trasero o empujar o directamente pegarle un cachetazo a sus colaboradores de menor rango. Muñoz la ligaba siempre. Incluso le pegada delante de los periodistas. Varias veces se le tiraba encima de su cama durante la madrugada para despertar a Muñoz y le decía: “Dónde me guardaste las pastillas, gordo”. Manzanares se compadecía de ese sufrimiento y para darle una alegría le “fabricaba”, con los dibujos contables, dinero blanco para que se pudiera comprar lo que quisiera y acolchonar tanto sopapo.
El océano de billetes viajaba en el avión presidencial, algo que el propio piloto confirmó y en el aeropuerto nadie se atrevía a revisar la camioneta en la que se llevaban los bolsos a la casa de María Ostoic, la madre de Néstor.
En su impunidad absoluta, llegaron a comprar un hotel flotante de 5 estrellas que navegaba por el Lago Argentino.
La gran novedad de estas últimas horas es insólita. Por medio de familiares y testaferros, el matrimonio Muñoz compró
5 terrenos en el paradisíaco archipiélago de Turks and Caicos. Están al lado del lujoso hotel Amanyara y tenían pensado construir un resort para millonarios vip. Es que las 40 islas que pertenecen a Gran Bretaña tienen una barrera de coral de 14 millas y un hermoso mar cristalino. La justicia argentina quiso embargar esos bienes pero como se trata de un parque nacional, hay un conflicto legal con las autoridades que tratan de recuperar esas tierras tan valiosas. Por esto y por las propiedades que compraron en Miami y en Nueva York, intervino el FBI y las cosas se están poniendo más complicadas para el entorno de los K y para la propia Cristina. Porque la inquietud principal es: ¿De dónde sacaron los Muñoz esos 30 millones de dólares? ¿Y de dónde sacaron los Kirchner, semejante opulencia casi de jeque árabe? Corrupción. Coimas. Lavado. Delincuencia de estado. Esas son las respuestas y al FBI no le pueden ir con el cuentito ese de que los persiguen por ser revolucionarios.
Las empresas fantasmas y las cuentas de esta estafa kirchnerista liderada por Daniel Muñoz están ubicado en guaridas fiscales, Islas Vírgenes, Monterrey, Hong Kong, Andorra y todo eso los llevó a aparecer en la investigación de los Panamá Papers. Era tanto el dinero que también pudieron comprar en Argentina empresas del rubro petrolero, inmobiliario, de insumos farmacéuticos y en Miami hasta un supermercado. La frutilla del postre, la cima de la delincuencia es que se atrevieron a comprar un departamento en el legendario Plaza Hotel, en el corazón de Nueva York. Les costó 14 millones de dólares. Es un lugar reservado para las grandes figuras del mundo del espectáculo como Mick Jagger, Marlene Dietrich, Marilyn Monroe, o Frank Sinatra, entre otros. Hasta ese lugar llegó el secretario privado de Néstor y Cristina Kirchner.
Manzanares le contó a la justicia, es decir que figura en el expediente de su declaración, que cuando murió Néstor y llegó al aeropuerto Daniel Muñoz, había varios desesperados de codicia que se peleaban por lo que llamaban “las llaves del tesoro”, donde estaba guardado el producto de la corrupción de estado. Fue tan grande la voracidad por los billetes que hasta Muñoz se sintió mal y dijo “Nunca podré olvidar la cara del Bochi Sanfelice.” Este personaje que era el socio de Néstor y Máximo en la inmobiliaria, vive actualmente en el barrio de chacras con puerto, donde tienen sus mansiones Julio de Vido, Máximo Kirchner y Fabian de Souza, entre otros. El contador Manzanares definió al Bochi “como el López Rega de Néstor”.
El juez Claudio Bonadío escribió que
“esta era una organización criminal liderada por Cristina para recaudar fondos ilegales” y tal vez por eso, la ex presidenta dijo “menos mal que se murió Muñoz”. Todavía no se habían arrepentido tanto Carolina Pochetti como Víctor Manzanares. Ella estuvo 4 meses presa. Y el estuvo como testigo protegido hasta que renunció y se fue a Rio Gallegos donde pidió perdón públicamente a Dios, a su familia y al pueblo argentino”.
Manzanares fue el que contó con lujo de detalles como Néstor lo mandó a hablar a la SIDE con Javier Fernández y Norberto Oyarbide para dibujar una pericia contable. Ahora la jueza María Eugenia Capuchetti está investigando el cierre fraudulento que hizo Oyarbide que después lloró y dijo que lo habían agarrado del cogote. Pero en ese momento, celebraron y Manzanares pidió un té. Sus acompañantes se rieron y le dijeron: “Pibe, acá se toma champagne” y procedieron a descorchar. Será Justicia.
Esta es apenas un capítulo de la serie nefasta de Daniel Muñoz. De un auto modelo 99 pasó a ser un potentado ultra millonario, solo por ser el secretario privado de Néstor y Cristina Kirchner. Un cadete, un corre ve y dile con 200 millones de dólares. Solo en la Argentina K podía ocurrir eso. Nunca trabajó de nada que no fuera secretario de Néstor. Por eso digo que Daniel Muñoz, se enriqueció como por arte de mafia.