Alberto intenta ser peor que Cristina – 18 de junio 2020

Si Alberto Fernández sigue por este camino, tal vez logre su objetivo de ser peor funcionario que Cristina. Hasta ahora, yo creía que lo de Cristina Fernández, era insuperable. Hoy tengo mis dudas. Siempre le dije y no me canso de decir que la actual vice presidenta y jefa política del gobierno era la persona que más daño le había hecho a la democracia y a la convivencia de los argentinos y la que más daño le puede seguir haciendo. Pero debo reconocer que Alberto está haciendo méritos y le pone garra. Tal vez consiga superarla como la patrona del mal de nuestro bendito país.
Cristina es autoritaria, corrupta, altanera, mentirosa, vengativa, mezquina y maltratadora. Pero sabe a dónde va. Tiene muy claro su rumbo que es llevar este país hacia un régimen antidemocrático como el de Venezuela o el de Santa Cruz, al que fundaron y fundieron, junto a su difunto marido.
Alberto ni siquiera sabe a dónde va. Está confundido, errático, va para allá y dice una cosa y después va para acá y dice otra. Ese truco falaz de decirle a cada uno lo que quiere escuchar, lo convirtió en esa patética marioneta que Lanata consagró en la tele y que en las redes se tradujo en los apodos de Alber- títere o Alverso.
Carlos Pagni esta mañana escribió que Alberto está a cargo del timón de un Titanic que ni siquiera tiene un témpano adelante.
El contenido ideológico chavista lo pone Cristina y Alberto aporta la mala gestión y el fracaso de sus medidas.
Vamos rumbo a los 100 días de la cuarentena más larga del mundo y Alberto se muestra desesperado porque viene el impacto más criminal de la pandemia. ¿Qué hicieron hasta ahora? ¿Tratar de culpabilizar a Horacio Rodríguez Larreta, Mauricio Macri y María Eugenia Vidal de los dramas que se vienen? Es la especialidad de este cuarto gobierno K: buscar culpables para tirarles el fardo en lugar de buscar soluciones a los problemas.
Primero le apuntaron a los chetos que viajan, después a los porteños, a los millenials estúpidos, a los periodistas que fomentan la angustia, a los vendedores de ropa, a los contadores, a los más humildes que viven en los barrios vulnerables y sobre todo al enemigo principal: los runners que corren en los parques. No se puede creer, pero es cierto. Todos los días demonizaron a alguien. El diputado Waldo Wolf hizo un resumen y le pidió a Alberto que dejara de dividir a los argentinos y lo llamó “déspota”.
Estigmatizar a personas que trotan al aire libre en una locura. Según todos los estudios, esa actividad es de bajísimo riesgo de contagio y por el contrario son los geriátricos, los hospitales, los lugares cerrados donde más se multiplica el virus. Pero además, el Conurbano está lleno de gente por las calles. Y en los sectores más pobres, el gobernador Kicillof no controla nadie. Muy pocos están haciendo la cuarentena estricta en la provincia. Axel y Alberto ven la paja en el ojo ajeno pero no ven la viga en el propio. Y como si esto fuera poco, la persona que más viajó por las provincias y que menos se cuidó fue el propio presidente. Sin barbijo, a los besos y los abrazos, con gente apretujada y sacándose selfies con medio mundo. Igual que un reto a chicos de jardín de infantes, Alberto dijo: “querían pasear, querían correr, salgan, ahí tienen las consecuencias”. Incomprensible.
Pero anoche por televisión, Alberto mostró otras caras peores que esta. Primero, minimizando la hecatombe económica que se ha generado y la bomba de fragmentación que significaría entrar en el noveno default. Argentina campeón del mundo. Dijo que no le preocupaba tanto el tema del default. Tiró la pelota afuera frente a las graves complicaciones que pueden potenciarse para conseguir un crédito para el estado, las provincias y las empresas privadas. Su postura canchera y displicente es un crimen de lesa irresponsabilidad. Y como si esto fuera poco anunciaron que se prolonga por 180 días la suspensión de la movilidad jubilatoria. Eso significa que a los adultos mayores les van a meter otra vez la mano en el bolsillo. También informaron que van a pagar en cuotas el aguinaldo de los empleados públicos. Hasta sindicalistas chavistas como Hugo Godoy o peronistas como Andrés Rodríguez, pusieron el grito en el cielo y repudiaron la decisión. Los 500 trabajadores del frigorífico Penta de Quilmes cortaron el puente Pueyrredón reclamando que el gobierno expropiara esa empresa. Por ahora no hay respuesta. El dueño, es un capanga insensible llamado Ricardo Bruzzese. Es el amigo de Cristina que inventó el programa “carne para todos”. Ahora podría hacer el “desocupación para todos”.
En plena crisis, donde miles y miles de puestos de trabajo se destruyen, Latam se va del país y deja a 1.500 trabajadores en la calle y el gobierno y la Cámpora lo sienten como un gran triunfo. Lograron echar a Latam. Le hicieron la vida imposible desde la fuerza que conduce Máximo Kirchner y gracias a un salvaje como Pablo Biró que además, propuso que el estado se quede con los aviones. ¿Cuántos juicios vamos a tener que pagar los argentinos después de este pésimo gobierno? ¿Soberanía aeronáutica o monopolio ineficiente de Aerolíneas? El mundo entero se rompe el lomo para facilitar inversiones privadas y Alberto y Cristina celebran que quiebren las empresas o que se vayan. Es cierto que la pandemia afecto a todas las empresas de aeronavegación. Pero Latam, que opera en muchos países, solamente se fue de un lugar: de Argentina. Una ironía de tuiter decía: “A partir de este momento Argentina anuncia que ha dejado de operar”.
Pero lo más grave desde lo institucional y republicano fue el desconocimiento que demostró de las leyes y el maltrato de machirulo del que hizo gala, tras una pregunta de nuestra compañera de radio Mitre, Cristina Pérez.
Esta mañana, Marcelo Longobardi dijo que Cristina le hizo “algunas preguntas muy apropiadas que generaron una reacción muy molesta del presidente. Se ve que no le gustan algunas preguntas. Alberto anoche, dijo Marcelo, mostró una versión más agresiva y más molesta de un presidente más radicalizado y más nervioso. Alberto ya lo había anticipado cuando dijo que los argentinos lo íbamos a entender “por las buenas o por las malas”.
Cristina Pérez fue muy profesional. Preguntó a fondo y puso el dedo en la llaga por la apropiación de Vicentín. Para eso estamos los periodistas, para incomodar al poder. Para ser la piedra en el zapato. Para ser abogados del hombre común y fiscales del poder. Por eso Cristina Pérez paró en seco al presidente y le dijo: “La periodistas soy yo y tengo derecho a preguntar lo que me parezca”.
Alberto montó en cólera y le quiso dar clases de periodismo. Dijo que no debía utilizar tantos adjetivos. ¿En dónde está escrito eso, profesor Fernández? ¿En qué facultad estudió periodismo usted? Después le quiso dar cátedra de su especialidad, el derecho. Y allí también se equivocó. El doctor Alejandro Fargosi aseguró como profesor de Concursos y Quiebras de varias universidades que, si un alumno le daba como respuesta lo que dijo el Presidente, lo bochaba y lo calificaba con un uno.
El feminismo es una bendición que lucha por los derechos, la igualdad y en contra de la violencia de género. Pero cuando una parte del movimiento es cooptada por el cristinismo, se transforma en una Unidad Básica que oculta los ataques a los que no piensan como ellas. Eso le quita legitimidad a esa lucha. La parcializa.
Hasta ahora esas agrupaciones no han dicho nada de la forma belicosa en la que Alberto se dirigió a Cristina. A Cristina Pérez, por supuesto. Con la vice, siempre se queda con la última palabra: “Si, Cristina, Si Cristina”.
Con la Pérez fue un matón. Pero con la Kirchner ni se inmutó cuando ella le expropió el sillón de Rivadavia. Fue por la soberanía cristinista.
Para el final, lo más bizarro. El actor Gastón Pauls puso en twitter: “Cristina Pérez, quiero decirte que no fue una buena idea querer explicarle la Constitución Nacional a un profesor de Derecho de la UBA, le hubieras preguntado por el color de sus ojos, como hiciste con el anterior”.
Esto escribió este mediocre actor que hizo su carrera apoyado en el color de sus ojos y en su cara linda. Ahora va mi tuit: “Gastón Pauls, quiero decirte que no fue una buena idea querer defender a Alberto en su condición de profesor de derecho de la UBA. Está lleno de profesores que defienden a los ladrones más grandes que tuvo este país y a los autoritarios más peligrosos. Y no importa cuál sea el color de sus ojos sino el color del dinero”.

El odio de Cristina al periodismo – 17 de junio 2020

Cristina odia al periodismo. Es un odio ciego, sin límites, absolutamente irracional. Cristina es la principal enemiga de los medios de comunicación independientes. Si pudiera, los borraría de la faz de la tierra. Desde el origen de la dinastía Kirchner, en Río Gallegos, tanto Néstor como Cristina montaron un plan sistemático para comprar a los periodistas corruptos y para castigar a los cronistas independientes que no se vendieron ni se callaron. Hay cientos de ejemplos. La imagen del látigo o la billetera fue muy utilizada porque ilustra muy bien la calaña de estos totalitarios que están en el poder por cuarta vez.
En democracia, nadie hostigó ni atacó tanto a los trabajadores de prensa.
Le doy un ejemplo muy claro de estos días, que me involucra. En ese video de ficción que publicó en las redes y con el que Cristina se auto engaña, solamente aparecen las caras de los periodistas. En esa farsa que editó Tristán, el ministro de la propaganda y la venganza, Cristina, en tono melodramático miente con descaro y acusa a políticos, narcos, fuerzas de seguridad, jueces y medios de haber integrado una asociación ilícita para perseguirla.
La primera cara que aparece es de este humilde servidor en dos ocasiones y la “denunciadora serial” Mariana Zuvic, que tiene el dudoso orgullo de ser la única dirigente política escrachada. El resto son, somos, periodistas.
Inmediatamente se apunta a dos de los periodistas de investigación que con mayor coraje investigaron los delitos que llevaron a jueces y fiscales a determinar que Cristina fue la jefa de una asociación ilícita destinada a saquear al estado. Hablo de Nicolás Wiñazky y Daniel Santoro. Ambos fueron perseguidos y amenazados. Nico tuvo custodia policial durante meses y un día su auto, en la puerta de su casa apareció con alambres de púas alrededor. Con Santoro, montaron una operación judicial llena de mentiras y lograron procesarlo con falsos testigos K y con un juez ultra K.
Nicolás y Daniel están en el programa “La Cornisa” de Luis Majul que hizo una denuncia penal porque le mandaron a su teléfono celular imágenes para intimidarlo. Se muestra también el libro “La dueña”, una radiografía que Nico escribió con su padre Miguel, que prueba que los Kirchner lideraron el robo del siglo. No hubo en democracia una era en la que se hayan producido tantos delitos y por sumas colosales que enriquecieron ilícitamente al matrimonio Kirchner y todo su entorno del Cartel de los Pingüinos.
No podía faltar Jorge Lanata en la lista de enemigos señalados por Cristina. Está en el programa de Maximiliano Montenegro en canal 26.
Jorge fue el primer periodista que en la televisión abierta, en canal 13, quebró el pánico que el kirchnerismo había instalado en gran parte de la sociedad. Nunca nadie mostró tantas pruebas, arrepentidos y testimonios sobre los ladrones de estado como el matrimonio presidencial, Amado Boudou, Julio de Vido, Lázaro Báez, Milagro Sala, José López y siguen las firmas de los integrantes de la banda. Quedaron en la historia de la televisión las imágenes de La Rosadita contando dólares con maquinitas, el revoleo de bolsos al monasterio, el lavado de los hoteles vacíos, las camionetas sacando fortunas del banco de Jujuy, entre tantas rutas de todos los dineros K.
Finalmente Tristán y Cristina, muestran rotativas imprimiendo diarios. Cristina los nombra como “medios hegemónicos” pero se supone que la amenaza es para Clarín y La Nación.
La semana pasada, se lo adelanté. Textualmente le dije:
“Ojo que Mariotto, también habló de la ley de medios. No vaya a ser que en un par de semanas, Alberto sea hablado por boca de Cristina y diga que la información es un bien social y que van a expropiar algún medio de comunicación para garantizar “la soberanía informativa”.
¿O la comunicación no es estratégica para el proyecto de Cristina? ¿O no acusa a los medios de ser parte de su persecución y del Lawfare?
En sus mejores sueños, que son nuestras peores pesadillas, Cristina ve a Tristán como el gran editor de todas las noticias de la Argentina. Una especie de Gran Hermano que utilice las cámaras solamente para elogiar y darle impunidad a Cristina y para fustigar y castigar a los argentinos que se atrevan a denunciarla o cuestionarla. Ya lo hizo con su burda película panfleto y ahora sigue en formato videos por episodios, como una serie de Neflix del nacional populismo o del chavismo K, ladri feudal. Tristán es un ministro que debería fomentar la cultura de todos. Pero es solamente un fanático que no duda en involucrar muñecos, dibujitos animados para adoctrinar chicos con su ideologismo setentista y jurásico.
Mientras Alberto está tratando de evitar que los muertos se cuenten de a cientos, y la gente está preocupada por la cuarentena, Cristina le rodeó el rancho y le expropió el Sillón de Rivadavia. Este zarpazo metafórico de la banda y el bastón presidencial por parte de Cristina, es mucho más grave que el robo por encargo que se produjo en Vicentín. Lo de la agroexportadora es solo un síntoma. La enfermedad es otra: la tiranía que avanza en silencio pero a mil por hora. Pronto se viene una Corte Suprema ampliada y con mayorías automáticas, un Congreso con diputados y senadores comprados y un avance brutal sobre la libertad de expresión. La tan añorada suma de poder público. Ese es el objetivo proclamado de ir por todo. O de la Cristina eterna.
Algunos advierten estos peligros anti democráticos y por eso hubo varias reacciones muy valiosas que encendieron las luces rojas de las alarmas del sistema republicano.
Alfredo Cornejo y el resto de la conducción de juntos por el cambio emitieron un documento que denuncia esto que le digo. Dicen que los K “solo buscan venganza e impunidad” y que tienen un plan “para eludir la justicia pese a que hay “pruebas abrumadoras del saqueo y la asociación ilícita”. Varios intelectuales y referentes sociales también suscribieron ese texto que intenta poner en guardia a la sociedad frente a “la venganza, con calumnias e injurias, que impulsan contra quienes los llevaron al banquillo de los acusados y al mismo tiempo quieren sembrar temor y desalentar futuras denuncias”.
Joaquín Morales Solá, flamante presidente de la Academia Nacional de Periodismo, en su columna de La Nación recordó que esto está en el ADN de Cristina. En el 2103, hace 7 años, seis periodistas hicimos una denuncia en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Magdalena Ruiz Guiñazú, Nelson Castro, Pepe Eliaschev, Mariano Obarrio, Joaquin y yo, expusimos en un escrito detallado y minucioso, “las intimidaciones públicas, espionajes telefónicos y por mail y una red de propaganda oficial para difamar periodistas, con escraches y prepotencia callejera fomentados desde el estado”. El organismo de la OEA, conminó a la actual vice a “respetar la libertad y la integridad de los periodistas”.
Muchos recordarán que eran tiempos de patotas, de juicios populares en las plazas públicas, de afiches con el rostro de periodistas que incitaban a escupir, incluso a chicos, a fusilamientos mediáticos desde los medios públicos y otras salvajadas por el estilo.
Morales Solá tuvo el coraje de definir a Cristina como “un elemento tóxico para la democracia” y recordó que fue el mismísimo Alberto Fernández, el actual presidente “testigo”, el que denunció a Cristina por espionaje, porque le habían “pinchado los teléfonos”. Le descubrieron una reunión reservada que había pactado con Julio Cobos, el vicepresidente de entonces. Y también recuerda que un juez federal encontró en la casa de Cristina carpetas con parte de inteligencia sobre varias personas disidentes de sus políticas.
La misma preocupación expresó Jorge Fernández Díaz y responsabilizó personalmente a Cristina “por cualquier incidente violento que los aludidos sufran en la calle”.
Cristina será querellante y asegura que le inventaron 4 causas por asociación ilícita con ella como jefa. Pero no coinciden las fechas. Todos esos expedientes se iniciaron durante su propio gobierno. Por lo tanto es imposible que hayan intervenido Macri, y sus funcionarios o sus servicios de inteligencia. La falsa perseguida ahora anuncia que va a perseguir. Su grupo de tareas en las redes me acusan de hablar demasiado de Cristina. Y eso no lo niego. Ya les dije que insisto con ella y voy a seguir insistiendo, porque creo que es la persona que más daño le hizo a la democracia y a la convivencia de los argentinos y la que más daño le puede seguir haciendo. Morales Sola, durante una entrevista con Clarín, aseguró que Cristina entiende que la única solución a sus problemas es “exterminar al periodismo”.
Esto es lo que pienso de Cristina hace mucho tiempo. Incluso lo expresé con un libro donde planteo que “un juicio y castigo” es el camino democrático para combatir la mega corrupción de estado, el cristinato como régimen anti republicano, la fractura social expuesta de la sociedad y la profanación de los derechos humanos.
Ese es mi análisis político. Y para que no se gaste, le cuento que no conozco a ningún agente de inteligencia ni jamás me reuní con un espía. No frecuento ese mundo sucio al que nunca le creo nada. Mis críticas son producto del análisis político y no creo que en la Argentina se haya instaurado el delito de opinión. Por lo menos por ahora. Mientras tanto seguiré diciendo lo que siento y lo que pienso sin ningún tipo de auto censura. No me dejo intimidar. No me arrodillo ante nadie y no me interesó jamás hacer arrodillar a nadie.
Creo firmemente, como dijo San Martín, que el grito de una sola persona se escucha más que el silencio de miles y que a todo puede renunciar el hombre sin dejar de ser hombre, a todo puede renunciar, menos a la libertad.

Celebremos a Jairo – 16 de junio 2020

Hoy tenemos que celebrar el cumpleaños de la mejor voz de la Argentina. Y también, una de sus mejores conciencias éticas. Hablo del querido Jairo. Fue la música, la banda de sonido de una película de la vida contra la muerte, el himno de la democracia a la hora de su retorno para siempre. Con María Elena Walsh tejió su grito de Venceremos y el desafío de no tener miedo nunca más.
Hoy es urgente recuperar aquellos valores y firmar un nuevo contrato republicano. Para decir como siempre, Nunca Más a las dictaduras. Pero también, para llenar de contenido igualitario y honrado a la democracia. Y decir Nunca más a los ladrones y los autoritarios. Y la imagen de Jairo nos puede servir como ejemplo.
Por eso, nunca me canso de repetir que Jairo es un artista descomunal y que representa en sus valores lo mejor de la cultura argentina. Su pluralismo y el arcoiris de su mirada fue capaz de cantar como Los Beatles y también de “robarle” una letra a Palito Ortega. De transformar algo festivo como «Corazón contento», en una declaración de amor a su mujer que estaba peleando contra la muerte en terapia intensiva. Ahí le confiesa a Teresa que su vida comenzó cuando la conoció a ella. Conmovedor el texto y la voz. Desgarran el alma y mixturan lágrimas con felicidad.
Hace unos días y tal vez con la misma intención de inyectarse energía positiva, Jairo cantó en plena cuarentena y por zoom con sus cuatro hijos: Iván, Yaco, Mario y Lucía. Cada uno desde su casa. Entonaron una hermosa canción de amor y alegría llamada “Podría bailar contigo toda la noche”. Y su esposa, Teresita, seguramente pudo sonreír de esperanza en medio de su grave enfermedad.
Jairo es luz desde su nombre. Y por eso ilumina todo lo que toca. Son maravillosas las paredes que tira dentro del área con Daniel Salzano, que en paz descanse y que ojalá que cada tanto, pueda ir a ver a Talleres, tomar un café en el Sorocabana y pasear por La Cañada.
Hoy es su cumpleaños y este es un humilde homenaje a Marito González, un orgullo nacional y provincial.
Un día, Jairo, contó que de pronto, como un milagro, la negra Mercedes Sosa se le sentó al lado en su lecho de enfermo. El estaba en terapia intensiva, aturdido de medicamentos y calmantes, batallando contra la muerte. Mercedes se agachó y le cantó a Jairo al oído: “Duerme, duerme negrito, que tu mama está en el campo”. Cuando se recuperó, Jairo les dijo a sus hijos: “Pensé que me había ido para el otro barrio: escuché una voz celestial”.
En ese momento, yo pensé que después del paso de la Negra a la eternidad, la gran voz argentina es la de Jairo. Por su caudal incomparable, por su personalidad, por la transparencia de su corazón y porque es capaz de convertir en oro cualquier canción que caiga en sus manos. Un médico especialista en gargantas de cantores llegó a decir que las cuerdas vocales de Jairo eran fuertes como las piernas de un futbolista.
Confieso que vivo sus recitales en estado de felicidad completa. Pocas veces la emoción se hace catarata de excelencia musical. El orgullo de cantar el traje a medida que le compusieron Astor Piazzolla y Horacio Ferrer. La poesía arisca y despojada de Don Ata que lo distinguió con su amistad y le hizo decir como declaración de principios: “Yo tengo tanto hermanos que no los puedo nombrar y una hermana muy hermosa que se llama libertad”. Y esa es la palabra, libertad, ese el emblema de lucha de todo artista popular insobornable como Jairo. Libertad para vivir y para crear. Libertad en las formas y en el fondo. Por eso hay pocos que cantan el himno o el Ave María como Jairo. Son como plegarias de coraje y bienaventuranza para su gente. Es como si se hubiera contagiado de la honradez y la humildad del médico de su familia, el ex presidente don Arturo Illia.
Una noche de gloria Jairo contó una vivencia estremecedora de su Cruz del Eje natal. Una madrugada su hermanita no paraba de temblar mientras se iba poniendo morada. Sus padres estaban desesperados. No sabían que hacer. Temían que se les muriera y fueron a golpear la puerta de la casa del médico del pueblo. El doctor Arturo Illia se puso un sobretodo sobre el pijama, se trepó a su bicicleta y pedaleó hasta la casa de los González. Apenas vio a la nenita dijo: “Hipotermia”. “No sé si mi padre entendió lo que esa palabra rara quería decir”, contó Jairo. La sabiduría del médico ordenó algo muy simple y profundo. Que el padre se sacara la camisa, el abrigo y que con su torso desnudo abrazara fuertemente a la chiquita a la que cubrieron con un par de mantas. “¿No le va a dar un remedio, doctor?”, preguntó ansiosa la madre. Y Arturo Illia le dijo que para esos temblores no había mejor medicamento que el calor del cuerpo de su padre.
A la hora la chiquita empezó a recuperar los colores. Y a las 5 de la mañana, cuando ya estaba totalmente repuesta, don Arturo se puso otra vez su gastado sobretodo, se subió a la bicicleta y se perdió en la noche.
Tal vez esa sabiduría popular, esa actitud solidaria, esa austeridad franciscana lo marcó para siempre.
Y eso no lo priva de volar por Paris cuando canta en francés con su hijo Yaco al piano. Y el tema que escribió a modo de despedida y buenos deseos cuando su hija Lucía se fue a vivir a España.
Y el recuerdo para Felix Luna con el antiguo dueño de las flechas que hace temblar el teatro y que todos llaman “Indio toba”. Jairo luce como una perla tanto en diálogo con Julio Cortázar en Champs Elysées como invitando a la Moña Jiménez a cantar en nuestro teatro Colón de Córdoba, a donde la Mona no podía entrar por pobre, morocho y cuartetero.
Jairo es un ejemplo. Siempre con la democracia. Siempre contra todo tipo de autoritarismo. Siempre la siembra y nunca la destrucción. Jamás un escándalo, una aflojada. Ética y estética con tonada cordobesa y cadencia de Montmartre. Al final no tuve más remedio que preguntarme por deformación profesional: ¿Cuántos Jairos necesitamos los argentinos para convertirnos en una Nación de ciudadanos? ¿Cuántos artistas populares resumen en forma tan contundente la identidad, la honestidad, la excelencia y el compromiso comunitario que tanta falta nos hace en todos los niveles? Como hincha de Talleres que soy, el único defecto que le conozco a Jairo es que lleva los colores de Instituto en su corazón. Algo de la gloria siempre tuvo y tendrá, lo debo reconocer. Cruz del Eje se llama así porque el eje de una carreta de los conquistadores se utilizó para clavar un crucifijo sobre la tumba de un valiente cacique Comechingón. Allí nació el hijo de Ramón, el ferroviario riojano y Esther, la tana, en el barrio de La Banda.
Allí nació ese muchacho que deslumbro al mundo desde el Olimpia de Paris donde cantó 87 veces. ¿Escuchó bien? Este muchacho sencillo y amable cantó 87 veces en el Olimpia de Paris. Se atreve a todo porque le da el cuero y el talento para todo. Hace un tiempo largo, le dieron uno de los premios más merecidos: el Gardel a la trayectoria. Así se hizo gigante y se llamó Jairo. De ese nombre bíblico que en arameo significa iluminado fiel a este morocho argentino que cada día canta mejor y se parece cada vez más a Gardel.