Crónicas de guerra Cristina es chavista K – 16 de abril 2020

Parte diario: 2.571 contagiados. 115 muertos. 631 recuperados.
Ayer, fui Trending Topic . Eso significa que mi nombre y apellido, en un momento, apareció primero en la tabla de posiciones de los temas que más se estaban hablando en Twitter. No se si eso es bueno o malo, pero ocurrió, y por eso me metí a ver cuáles habían sido los motivos. La primera razón fue bastante obvia: mi columna sobre Tinelli había generado una polémica muy masiva que potenciaron varios portales y programas de televisión. Pero la segunda razón fue un tiro por la culata que le salió a los cristinistas más fanáticos y agresivos. Le aclaro que ya estoy acostumbrado a que los grupos de tareas K en las redes, me insulten de arriba abajo y mientan descaradamente sobre mi vida y mi trabajo. Tengo el cuero duro y lo tomo como parte de mi oficio. Me molesta que sean cobardes y anónimos, pero nada más. Yo doy la cara, estampo mi firma, y en cada opinión, pongo en juego los niveles de audiencia, mi relación con los dueños de los medios donde trabajo y, fundamentalmente, mi credibilidad. ¿Se entiende? Me recontra banco todas las críticas pero las únicas que valen son las que tienen nombre y apellido. Las que tienen el coraje de no ocultarse detrás de una capucha cibernética. Pero insisto, ya estoy acostumbrado a las injurias permanentes. Pero ayer ocurrió algo especial. Un portal de operaciones de prensa que pertenece al clandestino pauta traficante Diego Gvirtz, reprodujo un tuit de uno de los abogados de Cristina y de varios integrantes del Cártel de los Pinguinos. El texto era respetuoso e incluso creativo en su chicana. Había 16 videos míos de TN en los que yo hacía mi columna donde criticaba a Cristina. El abogado acompañó esas imágenes diciendo: “Ay, de que hablará Leuco, hoy”. Una ironía tranqui. Pero ese sitio de operaciones del millonario Gvirtz, puso el siguiente resumen: “Insólita obsesión. No importa si hay pandemia, no importa quién gobierna, no importa cuando leas esto. Alfredo Leuco siempre habla de Cristina.” Eso provocó que la brigada tuitera de Cristina saliera a viralizar esa postura. Y muchos de los miles de oyentes o televidentes que me quieren y apoyan la manera en que ejerzo mi oficio, salieron a contestarles y a defenderme. Eso hizo que me convirtiera en Trendig Topic.
Fue tanta la gente que me defendió que me siento obligado a hacer algunas reflexiones al respecto.
Todo lo que dicen el abogado y el operador K, tienen razón. Voy a ratificar todo lo que dijeron y mostraron. Me siento orgulloso de lo que me acusan. Es verdad que si hay pandemia yo no le aflojo en mis críticas a Cristina. Es verdad que mantengo esa coherencia y esa línea sin que me importe quien gobierne. No quiero hacer autobombo, pero analizar con crudeza y sin eufemismos la gravedad de las acciones de Cristina cuando está en el llano, es fácil. Lo complicado es hacerlo mientras ella está en el poder. Lo hice durante sus dos presidencias y lo hago ahora que es vice presidenta. Por supuesto que eso tiene costos de todo tipo para mí. Pero siento que esa es la manera más auténtica de jerarquizar este oficio que tanto amo. Los periodistas debemos ser abogados del hombre común y fiscales del poder. De todos los poderes. Del político y el económico.
Por supuesto que no me fijo quien está en el gobierno para hacer mis comentarios, aun los más duros. Sería un oportunista o un especulador o un pecho frío si bajara el tono porque Cristina está en el poder. Ya hay demasiados periodistas y medios que por convicción o por dinero le chupan las medias a Cristina o miran para otro lado y se hacen los boludos. Yo puedo estar equivocado, pero mantengo mi pensamiento y mis valores. No me doy vuelta. No soy una veleta ni un panqueque. Si no les gusta lo que digo no me escuchen o no me vean. Pero no me critiquen por ser coherente.
¿Y sabe porque editorializo en forma permanente y con una valoración tan negativa a Cristina? Lo dije varias veces y lo voy a seguir diciendo en el futuro. Lo escribí en un libro que fue muy vendido. De arranque, desde la tapa, digo “Juicio y castigo”, con la foto de Cristina. “El autoritarismo K, la fracturas social expuesta que resucitó el odio, mega corrupción de estado y profanación de los derechos humanos”. Es apenas un resumen de lo que pienso y despliego en el libro y todos los días en mis columnas. El análisis político que hago es que Cristina, es la persona que más daño le causó a la Argentina y la que más daño le sigue causando. Y como si esto fuera poco, no es una dirigente marginal. Todo lo contrario, tiene un caudal electoral con un piso del 25% de los votos y una tropa muy organizada entre los jóvenes de La Cámpora, los actores militantes y los servicios de inteligencia que fueron sembrados de espías dedicados a armar operaciones en contra de los periodistas independientes y de los dirigentes opositores.
Por eso me dedico tanto a Cristina. Porque estoy convencido que la Argentina va a poder salir adelante y tener más justicia y más libertad cuando la ex presidenta sea reducida a una expresión partidaria minoritaria y testimonial. Pero hoy Cristina es muy poderosa y por momentos decide el rumbo del gobierno de Alberto Fernández. Lo presiona. Lo corre por izquierda y Alberto cede cada vez más. Trato de ser un periodista que defienda valores éticos. Y Cristina está a las antípodas de mi pensamiento. Fue la jefa de la asociación ilícita que saqueó al estado y multiplicó la semilla de la grieta que había sembrado su marido Néstor Kirchner. Disfraza su discurso para fingir ser una revolucionaria antimperialista que está con el pueblo y ella y su familia y sus testaferros son magnates que tienen propiedades en Puerto Madero, La Recoleta y Calafate. Nunca quiso ir a vivir a La Matanza pese a que el intendente le dijo varias veces que ese distrito era “su casa”. El nivel de hipocresía y agresión de Cristina la convierte en una chavista K. Y está claro que me parece preocupante y nefasto para el futuro de la Argentina que haya gente como ella, que nos quiere convertir en Venezuela. De hecho Cristina, que empezó a defender los derechos humanos muy pero muy tarde y en forma oportunista, no dice una palabra de los presos políticos y torturados por la narco dictadura de Maduro. Ella, sus hijos y su estado mayor, creen que Cuba es un paraíso, pero no dicen una palabra de los presos de conciencia ni de los perseguidos por ser disidentes o por ser homosexuales que llenan las cárceles o se van al exilio para siempre.
Cristina hoy conduce el operativo “Venganza e Impunidad para todos y todas”. Para eso, colocó a sus soldados en lugares claves donde pueden manejar suculentas cajas y/o presionar o extorsionar a jueces y fiscales. La consecuencia es que están saliendo todos los funcionarios y mafiosos presos y van a seguir saliendo. Incluso los que tiene condenas ratificadas por las instancias superiores, como las del malandra de estado, Amado Boudou. En un acto de verdadera provocación y exhibición de poder, para intimidar, Cristina colocó al segundo jefe de inteligencia de su gobierno, Juan Martín Mena en el lugar que debe proteger y custodiar a los testigos arrepentidos que denunciaron con pruebas y carpetas la delincuencia de los Kirchner. Un ejemplo: el ex contador de la familia presidencial, Víctor Manzanares va a ser “protegido” ,entre comillas por este militante ultra K. Es como poner al zorro a cuidar el gallinero. Es que son implacables. No tienen estómago y se mueven con una crueldad propia de los mesiánicos que se ven a sí mismos como salvadores de la patria. Mandan a Pablo Biró al mando del avión que va a China a traer insumos sanitarios. Quieren convertir en un héroe a un sindicalista feroz que se cansó de hacer paros en las aerolíneas y dejar a miles de pasajeros varados.
Al que fue y/o es abogado de Cristina, Amado Boudou, Guillermo Moreno, Nilda Garré y hasta de la mismísma Gils Carbó, no le envidio para nada su rol en la historia. Defender evidentes corruptos y delincuentes, debe ser bastante doloroso para los que tienen moral y rectitud. Quien quiera oír que oiga.

Crónicas de guerra Jaime, quiere imitar a Boudou – 15 de abril 2020

Parte diario: 2.443 contagiados. 110 muertos. 596 recuperados.
Ricardo Jaime es el único corrupto confeso. De todos los integrantes del “Cartel de los pingüinos”, es el único que confesó ante la justicia que cometió dos delitos. Todos los demás, que se enriquecieron robando para ellos y para la corona de la familia Kirchner, dicen que son perseguidos políticos. Nadie puede explicar la fortuna y los bienes que tienen pero todos dicen que fueron y son angelitos. Jaime hizo lo contrario: confesó. Su drama es que confesó en una sola causa y en todas las demás se van acumulando pedidos de años y más años de prisión.
Ahora está en el penal de Ezeiza. Ya le rechazaron varias veces sus pedidos para seguir el camino de Amado Boudou. Jaime también se quiere ir a su casa, a una detención domiciliaria. No sabemos a cuál de las casas que tiene. Creo que la justicia no investigó a fondo este tema. Pero le doy unos datos: en exclusivo Barrio Cerrado Cuatro Hojas, muy cerca de Mendiolaza en Córdoba, Jaimito tenía cinco casas con vista privilegiada a las Sierras Chicas. Podía caminar entre los árboles, jugar al fútbol, tenis o squash o practicar alguna arte marcial que siempre lo mantuvo en forma física. Tiene seguridad privada con circuito cerrado de televisión de última tecnología. De las 5 casas que tenía vendió dos y en las otras viven su mujer y las hijas de ella, que también han quedado salpicadas en algunas causas.
Pero hoy Jaime no tiene esa autorización. El se queja y se pregunta: ¿Por qué Boudou puede y yo no? Como la justicia lo rebotó varias veces, el ex Secretario de Transporte inició una huelga de hambre en el calabozo. Veremos si esto tiene algún resultado. Jaime argumenta que integra la población de riesgo porque tiene 65 años y padece hipertensión arterial. Incluso, en una ocasión sugirió que había tenido un intento de suicidio producto de la depresión por el encierro. Tal vez sea junto a José López, uno de los pocos que Cristina no va a defender. Cristina odia a Lopecito. Lo dijo ella entre sollozos: “Llegué a odiarlo”. Y Cristina, nunca quiso a Jaime. Ricardito era muy picaflor y tenía llegada directa a Néstor. No pasaba por el peaje de su jefe formal, Julio de Vido. Cristina siempre sospechó que Jaime llevaba a Néstor por el mal camino de la noche roja y las tentaciones de la carne en Río Gallegos. Y además, insisto; Jaime confesó que cometió dos delitos. Cayó preso muy rápido y pensó que eso lo iba a beneficiar. Está entre rejas por enriquecimiento ilícito desde Abril de 2016. Lleva cuatro años y casi no abrió la boca.
Su drama mayor es que la Cámara Federal de Casación Penal rechazó hace una semana su pedido de ir a una detención domiciliaria. Pero presiona con su huelga porque esa misma instancia ahora recomendó a los jueces federales que concedan esos pedidos, si es que no hay peligro de fuga. Tal vez en las próximas horas o días, Ricardo Jaime esté nuevamente fuera de la prisión, igual que Boudou. Será otro tiro para el lado de la injusticia. Una pésima señal que les da privilegios a los funcionarios que robaron. Y que le hace bajar los brazos de desilusión a los ciudadanos honestos que pensaron que iba a haber castigo a los culplables de integrar el sistema de la Cleptocracia que armaron Néstor y Cristina.
Mientras estaba en prisión, Jaime, además, fue condenado a 8 años más por el siniestro de la estación Once, decisión que fue confirmada por la instancia superior. Ahí está acusado de administración fraudulenta, de haber cobrado suculentas coimas y de haber robado documentación en un claro intento de obstaculizar la investigación.
Como si esto fuera poco, le decretaron otra prisión preventiva, sobre llovido mojado, por la compra de trenes chatarra a España y Portugal. Dicen que el estado argentino, es decir todos nosotros, fuimos estafados en 100 millones de euros, solo con esa truchada. El fiscal dijo que eso fue “un verdadero saqueo al estado” Dice el dictamen que está comprobado que además de haber comprado material rodante –buena parte inutilizable- por unos 100 millones de euros hubo pago de coimas que llegó a manos de Jaime y su testaferro Manuel Vázquez.
Durante varios años, Jaime acusó al periodismo de mentiroso. Finalmente, los colegas que lo investigaron tenían razón.
Jaime reconoció que recibió coimas por parte de dos empresas a las que debía controlar. Una de ellas le pagaba con viajes en avión a distintos destinos y otra se hacía cargo del alquiler de dos lujosos departamentos. ¿Se entiende la gravedad del tema? Un funcionario que debía velar por la seguridad y la eficiencia en el transporte para todos los argentinos no controlaba nada. Miraba para otro lado y a cambio recibía viajes y alquileres. El tercer delito por la que ya fue condenado es por haber robado pruebas que lo incriminaban en medio de un operativo policial.
Jaime es un icono del gobierno más corrupto de la historia democrática..
Hay que recordar que con sus más de 20 causas abiertas por corrupción es uno de los ex funcionarios record en esta materia en toda la historia judicial argentina.
Ese triste record lo convierte en un emblema. Jaime está acusado de distintos delitos. Sobre todo de haber recibido coimas y regalos como autos, aviones, yates y alquileres de empresarios beneficiados por montañas de subsidios millonarios que Jaime debía controlar. Pero lo más grave, lo imperdonable es la causa por la tragedia de Once. Como bien la caratuló el periodista Omar Lavieri, “fue corrupción seguida de muerte”.
La corrupción, la estafa, el choreo, las coimas, el enriquecimiento ilícito, llámele como quiera, siempre es incompatible con la ética de cualquier gobierno que se diga progresista. Y mucho más si en estos negociados se asociaron con empresarios como los hermanos Cirigliano o sindicalistas como José Pedraza, que falleció a fin del 2018 pero que estuvo preso por el asesinato de Mariano Ferreyra, el militante del Partido Obrero.
Un sector de los jueces y fiscales fue presionado, perseguido, y vigilado por el ex gobierno y sus aparatos de inteligencia, como si se tratara de peligrosos enemigos. Muchos de esos funcionarios judiciales, después fueron a fondo con mayor tranquilidad. Esto es lo que simboliza Ricardo Jaime. Porque no es un funcionario del montón que cobró una coima y chau, como puede haber en cualquier gobierno. No es una funcionaria como la condenada ex ministra de Economía, Felisa Miceli que no pudo explicar de dónde sacó el dinero que tenía escondido en el baño. No se trata de los hermanos Schocklender que con Hebe Bonafini transformaron millonarios aportes del estado en pesadillas compartidas. Ni siquiera es Juan José Zanola que con la mafia de los medicamentos participó también del sistema de financiamiento de la campaña electoral de Cristina Fernández. Lo de Jaime es peor aún que la avalancha de expedientes que sepultaron al ex vicepresidente Amado Boudou, antes de que lo largaran. El caso Jaime integra el mismo equipo que el de Lázaro Báez. Porque ambos “robaron para la corona”. Ambos son parte de los mecanismos corruptos que malversaron fortunas desde que arrancaron en Santa Cruz con Néstor Kirchner. Ni Jaime ni Báez podrían haber hecho lo que hicieron sin tener como socio al ex presidente. Hay complicidad de estado. Matriz mafiosa. Asociación ilícita. La buena noticia es que la justicia resolvió entregarle en custodia al ejército muchos bienes de Lázaro en Santa Cruz para que lo utilicen en su lucha contra la pandemia. Un terreno a la entrada de Río Gallegos valuado en más de 150 millones de pesos.17 contenedores para cocin, ducha y alojamiento, 300 equipos de protección, chapas, 14 módulos habitacionales, entre otras cosas ahora serán útiles para que lo uniformados combatan al maldito Covid 19.
Pero la hiper corrupción de estado será verdad más triste que dejará aquella docena de años ganada por los capitalistas amigos y los ladriprogresistas feudales. ¿Habrá juicio y castigo o impunidad? ¿La ética y estética menemista de Ricardo Jaime lo igualarán con María Julia Alsogaray? No es el único preso del ladrikirchnerismo. ¿Prenderá el ventilador? Hay algo que se puede afirmar con contundencia en esta tenebrosa película de humor negro: No se trata de un chiste de Jaimito. Esto no le causa gracia a nadie.

Crónicas de guerra Tinelli miente – 14 de abril 2020

Parte diario: 2.277 contagiados. 102 muertos. 559 recuperados.
Tinelli miente. Las opiniones son libres, pero los hechos son sagrados. Eso es lo primero que se aprende en cualquier facultad de periodismo. Y la información que publicó Carlos Guajardo, el corresponsal en Chubut del diario Clarín es rigurosamente cierta. Es información oficial y confirmada. El colega no inventó nada.
Es Tinelli el que miente. Porque hay una causa en la justicia caratulada “como averiguación de delito” y está radicada en el juzgado del doctor Guido Otranto, que es el juez federal de Esquel, el mismo que tomó en un principio la investigación por la muerte por ahogamiento de Santiago Maldonado.
Hay una causa judicial. Eso no se puede inventar. Todo lo contrario. Ya citó a declarar a dos empleados del aeropuerto y es muy probable que el magistrado cite a declaración indagatoria al conductor televisivo y empresario de medios.
Es Tinelli el que miente. Porque esa causa judicial fue producto de dos denuncias formales de autoridades del aeropuerto a donde llegó el taxi aéreo que Tinelli contrató. Primero fue el jefe de la estación aérea, Luis Alberto Cavero y después los responsables de la Policía de Seguridad Aeroportuaria que levantaron un acta y se la presentaron al juez.
Es Tinelli el que miente. Porque el vuelo de la empresa Buenos Aires Fly, de Luis Grande, tuvo que pedir una autorización especial al ANAC (Administración Nacional de la Aviación Civil) porque los aeropuertos de Chubut están cerrados y ellos quieren mantener un cuidado extremo porque es una de las tres provincias que no tienen ni un solo caso sospechoso de coronavirus. Mediante una declaración jurada aseguraron que la valija que se iba a transportar llevaba medicamentos y eso le dio al vuelo el carácter de excepción que fue caratulado como “vuelo humanitario”. Advertencia: ojo que si alguien mintió en esa declaración jurada podría tener consecuencias penales en los tribunales. Esto no está confirmado pero dos fuentes confesaron que en la valija no había un solo medicamento, que había camperas, sueters y chocolates. Raro, muy raro teniendo en cuenta que en Esquel hay esos productos y son de excelencia.
Todo esto informó Clarín con precisión quirúrgica. En Aeroparque, nadie controló el contenido de esa valija violeta. Ya hay un sumario abierto porque podría haber llevado cualquier otra cosa y no medicamentos. Por ahora en la pista de aterrizaje de Esquel tienen guardado bajo 7 llaves el secreto del escaneo de esa valija. Ahí vieron algo que no les cerraba, algo que no correspondía y por eso dieron aviso a la policía.
Es Tinelli el que miente. Porque dijo que se trataba de remedios para un tratamiento que está siguiendo él y su hija que, en Esquel, no se consiguen. Cuenta el corresponsal Guajardo que todas las farmacias de la ciudad traen en 24 horas cualquier remedio que en ese momento no tengan en existencia. De todos modos, ese debería haber sido el procedimiento correcto de cualquier hijo de vecinos. Pero a veces, la popularidad y la fama, hizo que Tinelli se considere un ciudadano con privilegios. Y el coronavirus no le da coronita a nadie. Ante la cuarentena y los protocolos somos todos iguales ante la ley. No hay privilegios para nadie.
Es Tinelli el que miente. El colega de Chubut no inventó ni una coma. Es Tinelli el que viajó a su estancia con vista a la cordillera para pasar la cuarentena cuando se pedía a todos que se quedaran en sus domicilios. Tinelli llegó y mintió. Dijo que era un vecino de Esquel, cosa que enardeció a los verdaderos habitantes y residentes de esa maravillosa ciudad. Tinelli vota en Capital porque tiene residencia en la Avenida Figueroa Alcorta al 3.500. Todo el mundo lo sabe. Y alguna vez durante el año, se hace una escapada a la bellísima mansión que posee.
Es Tinelli el que miente. Al jefe del aeropuerto le llamó la atención que la valija fuera retirada por Juan Sebastián Burguburu, en una imponente camioneta RAM. El señor es el encargado y capataz de la estancia y en ese mismo vehículo se trasladó Tinelli y su familia cuando arribó a Esquel.
Es Tinelli el que miente. Asegura que es comunicador y por lo tanto puede circular por todo el país. No es cierto. Nosotros, los periodistas, prestamos un servicio considerado “esencial” y por eso estamos autorizados a ir de nuestra casa al trabajo y del trabajo a casa. O a hacer una nota. No podemos circular para cualquier cosa.
Es Tinelli el que miente cuando repudia el retuit de Alberto Fernández contra Jhonatan Viale y dice que también repudia que lo hayan tratado de pelotudo en Clarín. Dice que respeta muchísimo al autor de esas notas, el talentoso Alejandro Borensztein pero que le faltaron el respeto. Dos reflexiones. Primero, Tinelli utilizó asiduamente el humor y la caricatura política en sus programas. Sabe que la ironía hacia los hombres públicos viene desde el fondo de los tiempos de Caras y Caretas y de la libertad de prensa. Tinelli saltó a la política y por lo tanto ingresó en el radar temático del hijo del legendario Tato Bores. No se puede comparar con el agravio avalado por el Presidente contra un periodista. La disparidad de poder y la capacidad de generar reacciones peligrosas entre sus seguidores que tiene un jefe de estado, no tiene ni punto de cercanía con la mordacidad de un humorista que sigue la tradición del teatro de revistas desde los monólogos de Florencio Parravicini o Dringue Farías.
Pero hay otro tema. Eduardo Valdés, uno de los mejores amigos de Alberto Fernández y del Papa Francisco, sorprendió a Viviana Canosa y se ligó un cachetazo conceptual de padre y señor nuestro. Al final de la entrevista, Valdés, le dijo: “Que boca sucia es tu ex marido”. Canosa que está separada, y que tiene una hija en común llamada Martina con Alejandro, le saltó a la yugular con argumentos demoledores. “Tinelli debería envidiar la dignidad de Alejandro. Puedo estar de acuerdo o no en muchas cosas con él, pero tiene el culo muy limpio, cosa que otros no pueden decir lo mismo. Y por eso estoy orgullosa”.
Es Tinelli el que miente. No es cierto que el diario Clarín ejerce una persecución o un hostigamiento sistemático, como dijo. No hay casi informaciones negativas sobre su persona, salvo cuando se fue a Esquel a pasar la cuarentena y ahora. Hostigamiento mediático es lo que hacían los cristinistas de 67chorro con el pauta traficante Diego Gvirtz a la cabeza. Eso era un fusilamiento mediático diario contra toda persona que opinara distinto que la reina Cristina. Y para colmo Tinelli utilizó una consigna y una falsedad que inventó Néstor Kirchner: “Hoy, titulo yo: Clarin Miente”.
Esos son los hechos sagrados que Tinelli tiene que aceptar. Porque todo es cierto y no hay un solo dato falso.
Pero también tengo una opinión que es libre. Me llama la atención la cantidad de errores no forzados que viene cometiendo Tinelli en los últimos tiempos. Y no estoy hablando de su apoyo a Daniel Scioli ni a Carlos Menem en sus populares programas. Son opciones políticas y cada uno sabe lo que hace. Me refiero a la sociedad comercial que hizo con Cristóbal López. Eso no tiene perdón de Dios. Todo el mundo sabía quién era Cristóbal y los negocios y los negociados que hacía con los Kirchner. Tinelli vió una oportunidad para calentarse con el sol y los dólares del poder y allí fue. Sin importarle la calaña moral de sus socios. Después, como lo dejaron colgado del pincel con mucho dinero, acusó a Cristóbal de todo lo malo. Menos lindo le dijo de todo. Hasta que llegaron a un acuerdo económico y de pronto, volvieron a ser amigos. “Estos son mis principios, pero si nos les gustan, tengo otros”, decía como chicana Groucho Marx.
Ya en marzo del año pasado, mediante una columna como esta fui crítico de una de sus declaraciones. “Cristina y Macri son dos caras de la misma moneda que ya tienen picado el boleto”. Eso dijo.
Se equivocó Tinelli al poner en un mismo plano a Cristina y Macri. Es un error grave y podría producir un retroceso gigante si entre las mayorías se instala ese concepto injusto de que son todos iguales. Porque no son todos iguales.
No es razonable meter en la misma bolsa a la que puso la bomba social y económica con el que no tuvo éxito en desactivarla. Es un infantilismo frívolo empatar a Cristina que fue la jefa de la asociación ilícita para producir el robo del siglo, con Macri que abrió todos los canales informativos que reclamaron los jueces para meter presos por mega corrupción a varios de los funcionarios más cercanos a Cristina y a varios empresarios, algo que no había ocurrido nunca en la historia. Una edificó la mafia de los sobre precios y las coimas y el otro generó las condiciones para que la justicia la demoliera. Bajar a Macri al nivel de Cristina es favorecer a la ex presidenta de manera brutal. Y no explica con honestidad intelectual lo que ocurrió en los últimos años. Yo creo que no es lo mismo un piromaníaco que un bombero ineficiente.
Unos días después, Tinelli retrocedió y corrigió sus propias palabras. Ahí confesó que: “Yo hablo con todo el mundo, menos con Cristina. Ella me trató varias veces de idiota”. Ayer Tinelli mintió y utilizó una frase típica de Cristina, la que varias veces lo trató de idiota.