Hoy Alberto Fernández cumple tres meses como presidente. El final de la llamada luna de miel lo encuentra en medio de un pantano. Erosionado en su investidura producto del fuego amigo de Cristina y su banda y sin haber solucionado ni uno solo de los problemas que existían. Peor aún, la gestión mediocre y sin ideas generó nuevas dificultades prácticamente en todos los planos. Hoy todos los indicadores económicos son peores que los que recibió.
El filósofo humorista Rolo Villar lo definió con rigurosidad esta mañana. Caricaturizó a Alberto diciendo: “No me puedo quejar de estos tres meses… Cristina no me deja”.
Lo que pasa con el campo es apenas un ejemplo que resume la confusión de los albertistas y el autoritarismo chavista de los cristinistas que todos los días le marcan la cancha y la agenda.
Anoche, el jefe de estado dijo que los “autoconvocados son opositores disfrazados de chacareros”.
Eso es una falsedad tan grande como el campo argentino. Los que trabajan la tierra de sol a sol son el sector económico más competitivo de este país. Son la fábrica de dólares que el estado nacional no puede fabricar. Esos autoconvocados son gente pacífica que produce granos y carne pero que está absolutamente harta de que le metan la mano en el bolsillo al límite de que muchos de ellos están al borde de la quiebra. ¿Es tan difícil de entender esa situación? El discurso del gobierno y de los periodistas militantes es que es una locura que hayan decretado un paro de comercialización cuando “apenas” se aumentó un tres por ciento al uno por ciento de los productores. Bad information, señores. Primero que el aumento de 30 a 33 es del 10 %. Tres puntos es el 10% de 30. Segundo, que en tres meses ya le aumentaron alrededor de 9 puntos. Es decir más de 30%. En noviembre de 2019 las retenciones a la exportación de soja eran del 24,7 %. Y ahora del 33%.
Le recuerdo que Cristina quiso imponer en su gobierno el 35% de retenciones. Y que la soja en ese momento tenía un precio promedio de 550 dólares la tonelada. Hoy apenas anda cerca de los 220 dólares por tonelada. Son valores muy diferentes que hacen mucho menos rentable la ecuación.
A nadie le gusta que en tres meses el gobierno se quede con gran parte de tu esfuerzo, además de los otros impuestos nacionales, provinciales y municipales que hacen poco o nada rentable tu actividad. Pero como si esto fuera poco, los kirchneristas de escritorio e ideología jurásica, no saben o no quieren saber que el productor agropecuario de cualquier tamaño, tiene que comprar los insumos a un dólar altísimo de 82 pesos y cuando vende sus granos o la carne, le pagan con un dólar bajísimo de 40 pesos.
Todo esto puso en estado de alerta e indignación a los autoconvocados. No son militantes del PRO como dijo Alberto. Están peleando por su subsistencia. Están resistiendo el atropello. Hay una rebelión campesina que incluso puso en jaque a las conducciones de la Mesa de Enlace.
No están afectando el abastecimiento de alimentos ni están cortando las rutas. Hacen oír su grito de protesta. Sienten que los empujan rumbo al precipicio, a fundirse y que a nadie le importa.
Esos autoconvocados han sido muy críticos y apasionados con sus palabras. Pero no fueron agresivos, hirientes ni irrespetuosos. Si fueran solamente opositores a los K, cosa que tampoco está prohibida, hubieran dicho que este es un gobierno repleto de ladrones que protege a ladrones de estado y que tiene el autoritarismo metido adentro con Cristina y sus fanáticos.
Alberto dijo anoche que Cristina fue y es una víctima de la mala justicia y que su hija Florencia “pagó el costo de ser hija de… e involucraron a sus padres en cosas que no hicieron”.
Madre mía, que estómago hay que tener para tragarse semejante sapo. Se pueden hacer varios programas y algunos hemos hecho, con los audios y los videos de Alberto diciendo todo lo contrario de Cristina. No decía que era una víctima. Decía que era “cínicamente delirante”, que se hizo votar una ley en el Congreso para garantizar su impunidad. Quedó para la historia aquel tuit donde Alberto caracterizó al gobierno de Cristina como “psicótico” y denunció que ella actuaba como una “psicópata”. Y tampoco olvidamos cuando reveló que ella “somete a las instituciones”. Y hay otro video donde el actual presidente dice que fue “deplorable” toda la acción institucional y el intento de copamiento de la justicia”.
Ahora no le conviene recordar esto. Ahora tiene que hacer buena letra con Cristina y respetar el pacto de impunidad que los une y que lo llevó al sillón de Rivadavia. Por eso está obligado a decir que Cristina fue y es una víctima de la mala justicia. Nadie ignora que Cristina fue la jefa de una asociación ilícita destinada a saquear al estado y que ella y su familia se enriquecieron en forma colosal.
Alberto está obligado a engañarse a sí mismo. Y a tolerar que mientras él ordena a su gente que sea prudente para no hacer escalar el conflicto con el campo, los voceros de Cristina le declaren la guerra a los productores agropecuarios con palabras cargadas de odio y pólvora.
Hablo de Oscar Parrillitudo diciendo que es un “orgullo” que el campo haya declarado el paro. Dijo que es el sector de los “que se enriquecieron, fugaron el dinero y son los responsables de la crisis económica que vivimos”. Y concluyó que “Este paro demuestra que estamos en la senda correcta”.
El parásito de Juan Grabois, los trató de parásitos y descargó sobre los chacareros todo ese veneno estalinista que fracasó en todo el mundo. Propone una reforma agraria jurásica, inventa datos y propone barrer para siempre con los parásitos del campo. No explica cuál sería el método elegido. ¿Los va a multar, los va a encarcelar o barrerlos significa fumigarlos y exterminarlos como a los parásitos de los granos?
Grabois trabaja para Cristina pero es una mochila de piedras para Alberto. Dinamita todos los días los que podrían ser los grandes motores del crecimiento argentino: el campo, Vaca Muerta ahora más muerta que nunca y la industria de la inteligencia artificial. Grabois con su pensamiento pobrista extrema el pensamiento del Papa Francisco y en cualquier lugar de progreso solo ve explotadores capitalistas, neoliberales, contaminadores y consumistas carentes de espíritu solidario. Grabois quiere producir más pobres porque de ellos vive.
Pero la cumbre de la provocación la tocó el escribiente Mempo Giardinelli. Ya viene proponiendo una reforma de la Constitución a imagen y semejanza del chavismo. Pero ahora trató de “terrorismo agrario” a los reclamos del campo. Fue más a fondo aún. Como un talibán K dijo que los que protestan “son multinacionales latifundistas que defecan sobre lo que votó el Congreso” y “se lanzan al golpismo para eternizar los privilegios que le dio el macrismo radicalismo genuflexo”. En un delirio lleno de falsedades escribió que han envenenado a los campos “con 500 millones de litros de agrotóxicos” y que por eso “en una ensalada hay 60 tipos diferentes de contaminantes”. Este francotirador enajenado debería denunciar esto ante Ginés González García. Semejante atentado a la salud de los argentinos merece que el ministro tome medidas en el asunto y prohíba las ensaladas de la oligarquía.
Ojalá entiendan que el camino es fortalecer y apoyar al campo para que agregue valor en el territorio y pase de ser el granero al supermercado del mundo.
Cualquier semejanza con la locura de Cristina durante la 125 no es pura coincidencia. Es el mismo pensamiento del atraso y la decadencia. En aquella ocasión Cristina los humilló como “piquetes de la abundancia con generales mediáticos” y su tropa habló de “agrogarcas”. Incluso Cristina acusó al inolvidable Hermenegildo Sábat de ser un “cuasi mafioso”.
El resultado de ese capricho intolerante de Cristina fue letal para ella. Sufrió tres derrotas. La primera en la calle cuando verdaderas multitudes participaron de los actos en el Monumento a la Bandera de Rosario y en el Monumento a los Españoles de la Capital.
La segunda fue legislativa. Con el voto no positivo de Julio Cobos. Eso dejó al gobierno sin vicepresidente y al mendocino girando en el vacío. Esa noche Cristina amenazó con renunciar. “Este pueblo no nos merece, Nestor”, decía la hoy vice. Solo un llamado oportuno de Lula calmó esa bronca auto destituyente.
La tercera derrota fue en las urnas. Aquella elección parlamentaria en la que la boleta encabezada por Néstor Kirchner, Daniel Scioli y Sergio Massa perdió frente a un casi recién llegado a la política como Francisco de Narváez.
Hoy el gobierno está en una situación compleja y en muchos aspectos se debe a su propia ineficiencia y pelea interna.
Todos los sectores deben ser respetuosos del resultado electoral y de la democracia. Es correcto marcar con energía y movilizaciones las disidencias y las críticas a esta gestión. Pero hay que levantar la bandera de la responsabilidad institucional y respetar la ley más que nunca. El autoritarismo no se combate con más autoritarismo. Se lo enfrenta defendiendo la independencia de poderes, la libertad y la justicia independiente. No sirve de nada comerse al caníbal.
Miguel Wiñazki recordó una frase del húngaro Sandor Marai que nos define la situación: “Nunca son tan peligrosos los hombres como cuando se vengan de los crímenes que ellos mismos han cometido”.
El milagro de la impunidad para todos – 9 de marzo 2020
Cristina ordenó que liberen a Milagro Sala lo antes posible y que nada ni nadie los detenga. Repito. Que nadie ni nadie los detenga: ni la ley, ni la Constitución y ni el sentido común. Por eso, su estado mayor para la “Impunidad de todos y de todas” avanzó con diversas operaciones lideradas por Eugenio Zaffaroni, Horacio Verbistsky y la ministra Elizabeth Gómez Alcorta.
Cristina ordenó que liberen a Milagro Sala porque entiende que si la delincuente más condenada y más complicada en la justicia queda libre, todos y todas podrán salir con mayor rapidez de la cárcel y todas las causas por corrupción se irán cayendo aceleradamente. Ese es el plan: si logran lo más, será más fácil lograr lo menos.
En ese camino, hay que hacer una denuncia de extrema gravedad institucional. Mañana van a intentar que el gobierno de Alberto intervenga la justicia de Jujuy y eso destruye el federalismo, genera un conflicto peligroso y abre una nueva grieta absolutamente innecesaria. ¿El resto de los representantes de las provincias van a admitir semejante avance unitario? ¿El presidente se atreverá a quedar en la historia como el que perpetró un mamarracho anti republicano que casi no tiene antecedentes? Le recuerdo que el único dato disponible desde el regreso de las instituciones, hace 37 años, fue la intervención a la justicia catamarqueña del feudalismo de los Saadi luego del asesinato brutal de María Soledad Morales. El país estaba conmovido por aquel femicidio feroz. El poder político estaba involucrado y la justicia prácticamente era un apéndice del peronismo gobernante. Eso justificó la intervención de Carlos Menem. Pero ahora las cosas son totalmente distintas.
¿Vale la pena pagar tanto costo político por liberar a una dirigente democráticamente condenada, con todas las garantías y que además, tiene un bajísimo nivel de representatividad? Milagro no produce movilizaciones importantes que pidan por su libertad. En las elecciones internas sacó menos votos que la cantidad de afiliados de su agrupación, la Tupac Amaru. Eso demuestra que muchos jujeños y jujeñas humildes se sumaron porque fueron extorsionados con violencia o porque era la única posibilidad de acceder a una vacante en una escuela o de aspirar a tener una casa prestada por Milagro Sala. A la hora de votar, el secreto le permitió a mucha gente, elegir otra cosa. La inmensa mayoría de Jujuy no quiere libre a Milagro. Le tienen pánico porque fue golpeadora y autoritaria con todos pero sobre todo con las mujeres y los más pobres. Todos recibían un trato humillante y, en muchos casos, eran reducidos a la esclavitud. Hay decenas de testimonios de patoteadas, malos tratos, cachetazos y hasta latigazos de Milagro para imponer sus proyectos.
El poder central deberá colocar todos estos elementos en la balanza ante la posibilidad descabellada de intervenir la justicia jujeña. Alberto Fernández estará ante ese dilema de hierro. Y todos estaremos atentos a lo que suceda mañana.
Afuera del Congreso, habrá una fuerte movilización convocada en las redes por republicanos sin partido e independientes de Banquemos bajo la consigna: “Con la justicia, No. Todos al Congreso”. Es en rechazo del intento de liberar a Milagro Sala pero también en contra del atropello a la justicia en general a la que Cristina quiere llenar de militantes y amigos.
La semana pasada, el gobernador Gerardo Morales encabezó una marcha multitudinaria, con banderas argentinas y una alerta sobre los intentos de llevarse por delante las instituciones de Jujuy. La gente les advertía a Cristina y a Alberto que no se atrevieran a poner sus manos en Jujuy. Que no iban a tolerar que nadie violara el límite de la defensa de la independencia de los poderes y las autonomías provinciales. “Jujuy no se toca”, decían las pancartas.
Pasado mañana, todos los dirigentes nacionales, más importantes de Juntos por el Cambio van a estar al lado del gobernador, espalda contra espalda para rechazar cualquier tipo de avasallamiento y atentado al estado de derecho.
Adentro del Congreso podría llegar a ejecutarse un crimen de lesa legalidad. La Comisión de Asuntos Constitucionales, presidida por la ultra cristinista María de los Angeles Sacnun, puede darle curso hacia el recinto al nefasto proyecto del senador Guillermo Snopek. Si eso ocurre, con dictamen de comisión, con mayoría simple de los votos, Cristina podría lograr su objetivo de intervenir la justicia jujeña. Porque no necesitan una mayoría calificada para concretar tamaña movida chavista. Si esa tragedia ocurriera, Alberto debería designar un interventor con capacidad para destituir jueces de un plumazo.
Debería sonar una alarma y encenderse una luz roja. Pisotear al federalismo, la justicia y la Constitución en un mismo acto, es un paso decidido hacia convertirnos en la Venezuela de Maduro.
Ya lo expresó con toda contundencia un bufón de la reina llamado Brieva cuando planteó la Conadep del periodismo y la idea de no irse nunca más del poder. Sería la concreción del delirio “Cristina eterna” que anticipó Diana Conti.
Veremos que actitud toma el presidente Fernández y los senadores justicialistas que no simpatizan con Cristina. Veremos si tienen el coraje suficiente como para no votar esta locura pinguina. Jorge Fernández Díaz dijo que sería un “punto final” para las causas sobre corrupción, una “verdadera, monumental y escandalosa operación de autoamnistía peronista”.
La cleptocracia de Cristina y Milagro debe tener su juicio y castigo. Si nadie paga por los robos desde el estado, la señal es que todo vale y la honradez se transforma en una mala palabra.
El operativo “libertad a Milagro” es solo un eslabón de la cadena para aprisionar a los jueces que, entre Oscar Parrilli y Florencia Kirchner, definieron como “orangutanes sarnosos”. Desde las PASO, se levantaron todos los pedidos de prisión preventiva para Cristina y 15 integrantes del Cartel de los Pinguinos se beneficiaron con libertades, nulidades o sobreseimientos.
Pero Milagro es un símbolo.
Por eso Horacio Verbitsky presionó tanto al Presidente Fernández en este tema. Respaldó la intervención y en una entrevista intentó acorralar al jefe de estado y obligarlo a una definición a gusto de su paladar antidemocrático.
Milagro Sala no es una carmelita descalza perseguida por la oligarquía, los medios y el imperialismo como nos quieren hacer creer. Y tampoco está presa arbitrariamente. Tiene 4 condenas. ¿Escuchó bien? Milagro tiene 4 condenas. El milagro es que siga en prisión domiciliaria. Eso es un verdadero privilegio. Debería ir a una cárcel común. Pero otra vez la amenaza del bufón Brieva fue que se iba a armar “kilombo”, asi lo dijo, si la presa se moría en la cárcel.
De las 4 condenas, una es de un tribunal federal de Comodoro Py, en la que se expidió hasta la Corte Suprema de Justicia. O sea que, aunque intervengan la justicia jujeña y hagan un indulto generalizado, esta causa que es federal seguiría en pie. Salvo que coloquen dos nuevas juezas para lograr una mayoría en la Corte Suprema y cambien todo. Dicen que una de las propuestas para sumarse al máximo tribunal es Elizabeth Gómez Alcorta, militante del partido de Juan Grabois y abogada de Milagro Sala. Todo muy imparcial y equilibrado como se ve.
Tres de las causas en las que Milagro Sala está condenada se iniciaron durante el gobierno justicialista, antes que Gerardo Morales llegara al poder. Fue condenada a 4 años en la causa de Lucas Arias, a 2 años por las amenazas de bomba a policías.
La causa llamada “Pibes Villeros” le significó una condena a 13 años de prisión. Fue un tiempito antes de que asuma Morales. Y sacaron 29 millones del banco, directamente de la ventanilla, como era su costumbre y se los robaron. Es dinero que no aparece por ningún lado hasta el día de hoy. Los bolsos fueron directamente a la casa de Milagro y como por arte de mafia, desparecieron.
¿De que persecución de Cambiemos hablan? La mayoría de los jueces que intervinieron fueron designados por las administraciones peronistas de Eduardo Fellner y Walter Barrionuevo. Recibieron fondos millonarios por parte de Cristina. Eran para construir 6.500 viviendas y dejaron 2 mil sin edificiar. Ese es una estafa al estado por 5.500 millones de pesos a valores de hoy.
Le recuerdo que Alberto, le dijo a Rafael Correa, un prófugo de la justicia de Ecuador, que lo entrevistó para la televisión rusa que “Milagro Sala no merece estar presa” y que “su detención es ilegal”. Eso lo dijo públicamente. En privado, le dijo al gobernador Morales que no avala la intervención a la provincia de Jujuy. Llegó la hora de la verdad.
Ella no combatió la pobreza. Ella combatió, maltrató y agredió a muchos pobres. Los estafó. Miente Milagro Sala cuando se victimiza y dice que la persiguen por negra y coya. Hay que sacarle la careta a los que mienten. Las mentiras no hacen milagros. La impunidad son delitos que vuelven. Solo la verdad nos hará libres.
Palito cumpleaños – 6 de marzo 2020
Después de varios días de columnas de denuncias del autoritarismo que se multiplica y la impunidad que avanza, me permito abrir un poco la ventana del aire fresco y de las cosas buenas.
Palito Ortega cumple años pasado mañana. A esta altura hay que decir que Palito Ortega se convirtió en el rey de la solidaridad. Hace un tiempo que está dedicado a cantar para ser feliz y hacer feliz a los demás, pero también a devolver todo lo que la vida le dio y él se ganó con un esfuerzo titánico y una sensibilidad popular infrecuente. Palito es una especie de ángel de la guarda que ayudó a salir del infierno de las drogas a Charly García y que en su momento, puso toda su popularidad al servicio de Cacho Castaña. Incluso cantaron juntos en el Luna Park y eso fue una fiesta popular prolongada que disfruté muchísimo.
Palito lo sacó de los teatros chicos y juntos llenaron al Luna Park. Ahí fueron pasión de multitudes. Cacho, en agradecimiento, le compuso un tema a Palito que llamó “El último rey” y lo cantó esa noche mágica. Ahí le dice, changuito cañero, amigo de ley, llegó a Buenos Aires, vendiendo café. Le hicieron un trono de caña de azúcar, con una corona de chala y de miel.
Palito es el artista más popular de la historia argentina. El de mayor trayectoria y permanencia en el tiempo. El que más discos vendió, el que más gente congregó en sus actuaciones, el que más éxitos metió en la memoria colectiva de los argentinos. En su época, competía con dos grandes que ya se fueron de gira: Leonardo Favio y Sandro, dos talentos que la vida se llevó. Actuaban en estadios de fútbol. Sus recitales eran un carnaval. Hacían películas sencillas que llenaban los cines de todos los rincones de la patria. Las revistas hablaban de sus romances y sus desengaños. Los jóvenes de entonces imitaban su ropa, sus cortes de pelo y el pasito que hacían para bailar. Eran el “Club del Clan” o la Nueva Ola, una movida cultural que los intelectuales de la presunta izquierda de entonces despreciaban por su frivolidad. Decían muchos de mis compañeros de entonces que eran poco menos que la representación del imperialismo. León Gieco le compuso un panfleto que decía “Cantorcito a contramano” y un día en un estudio de radio me confesó que debía revisar esos conceptos por la generosidad y el corazón inmenso que Palito había demostrado al apostar todo a la recuperación de Charly García. Palito puso todo. Su casa, su energía, sus contactos, su dinero, su contención y hasta su familia. Charly estaba perdido, al borde del precipicio y ahora llena teatros y recupera la sonrisa de ganarse el pan con el talento de su frente y de su oído absoluto. La magia maravillosa de la vida solidaria hizo que Rosario, la talentosa hija de Palito Ortega hoy integre el grupo musical que acompaña al gran Charly yendo de la cama al living.
Quiero mucho a Palito y a Evangelina. Han formado una pareja sólida que derivó en una familia espectacular, con montañas de amor, diversidad y talentosa por donde se la mire, plural y con nietos que alegran la vida de ese rey que tiene un solo defecto: es de River.
Hace un tiempo, Palito y Evangelina se casaron nuevamente ante el Papa Francisco. Disfrutan de estar juntos hasta que la muerte los separe. Dan sana envidia. Ella dejó todo por Palito y para edificar esa descendencia de hijos y nietos hermosos que tienen. A los 19 años ganó el premio a la mejor actriz en el Festival de San Sebastián y sin embargo colgó los hábitos de actriz para cumplir con los latidos de su corazón.
Me resulta impactante la biografía de Palito. Pocos argentinos salieron de tan abajo y llegaron tan arriba. Me emociona escuchar la despedida de su padre en la estación ferroviaria del pueblito de Lules: “Cuidese changuito”, le dijo sin tutear al chico de 14 años que se iba en busca de sus sueños. No tenía un peso partido por la mitad. Te vas a morir de hambre, le decían los muchachos. Durmió en bancos de plazas. Fue lustrabotas. Hizo de todo para poder comer y vivir con cierta dignidad en pensiones de mala muerte. Fue reducido a la esclavitud por un comerciante que lo obligaba a dormir en el sótano y que le abría esa puerta candado a la mañana para que barriera el piso y limpiara. Era Ramón Bautista Ortega, el de la sonrisa triste de la Gioconda. Se imaginaba cantando con su guitarrita para miles y miles de personas pero parecía una utopía que como tal, era casi imposible de cumplir. Primero fue Nery Nelson e hizo rock and roll tradicional y más o menos funcionó. Pero después se hizo Palito Ortega y ese cafetero amable que transitaba los pasillos de los canales de televisión de a poco se transformó en una leyenda. Hoy Palito es una leyenda. Como Gardel. En su casa, Ramón guarda muchos tesoros junto a la admiración de sus hijos. Tiene colgado su retrato gigante que Carlos Alonso pintó y le regaló. Alonso es uno de los más grandes artistas plásticos que dio la patria. Sus cuadros cuestan fortunas y hasta Pablo Picasso elogió su mano talentosa. Pero su corazón quedó herido para siempre cuando la dictadura militar secuestró y desapareció a su hija Paloma. Su mirada húmeda se hizo triste en forma vitalicia y ese dolor interminable se pegó a sus óleos y acuarelas.
A María Elena, tal vez la mejor poetiza que tuvimos los argentinos, no se le cayeron los anillos por componer con Palito “La canción del Jacarandá”. Claro, ella, hacía mucho que había dinamitado todos esos dogmas que enyesan las neuronas.
Irineo Leguisamo, el jockey más consagrado de todos los tiempos se consideraba un padre de Palito. “Leguisamo solo”, cantaba Carlos Gardel hasta que se hicieron amigos. Primero los unió el amor por los burros y el camino a los hipódromos. Después se hicieron uno para el otro. Amigos del alma hasta que Gardel y su avión se estrellaron contra la tierra. Irineo recibió de Gardel un álbum de fotografías de la extraordinaria película “Rubias de New York”. Es un muestrario histórico del vestuario, las luces y las pruebas de cámara y ropa que hicieron en Estados Unidos. Ese objeto sagrado del tango y el cine de Gardel hoy está en manos de Palito Ortega. El lo acaricia como lo que es: un tesoro y un legado. Irineo decía que Palito fue el sucesor de Gardel a la hora de vivir en el corazón de los argentinos.
Aquel Ramón que salió de Lules y que me inspiró para decirle a mi hijo Diego, “cuídate changuito”, se hizo Palito, el último rey, el número uno, el que logró que el pueblo silbara, cantara y bailara cientos de sus canciones. Fue un éxito arrasador en toda América. Es un compositor de una sensibilidad única. Hay pocos artistas que logran sintonizar tanto y tan seguido con la piel del ciudadano común. De los cañaverales Palito llegó a la cumbre. Trajo a Frank Sinatra y la economía inflacionaria argentina le dinamitó sus finanzas y sus ahorros. Tuvo que empezar de nuevo y pagó, peso por peso, todas sus deudas.
Hoy está más allá de todo. Fue gobernador de Tucumán y venció al dictador Antonio Domingo Bussi. Le llenó las urnas de votos. Solo por ese triunfo, Mercedes Sosa su amiga, aceptó volver a su tierra y celebrar la democracia que por fin había retirado a ese general fascista.
Una vez Mercedes Sosa llevó a Palito a la Federación de Box para un festival por la libertad de los presos políticos. Había que tener huevos para ir a esos lugares que solían terminar con gente en cana y palazos en la cabeza. Pero muchos jóvenes con banderas rojas, silbaron a quien ese momento era el cantor más popular de la América Latina. Vendía miles y miles de discos para el Wincofon. Lo dejaron cantar solamente porque la Negra Sosa salió a bancar la parada. Claro, la Negra, que en música descanse, siempre rompió todos los dogmas y abrió el folcklore tradicional al desprejuicio del rock.
Cuando Cacho Castaña estaba sin reaccionar, en coma y con una traqueotomía en terapia intensiva, con una neumopatía aguda, Palito iba todos los días a visitarlo. Le cantaba al oído y le aseguraba que se iba a recuperar pronto para hace un show juntos. Muchos creían que era una despedida o una mera expresión de deseo. Pero el milagro se hizo y volvió a la vida hasta que finalmente le llegó la muerte en octubre del año pasado.
Palito hoy es un rey solidario y este domingo podrá festejar su cumpleaños rodeado de esa familia extraordinaria que edificó con Evangelina. Me gustaría regalarle esas metáforas tan precisas y emotivas que escribió Cacho…