Eso dijo Julio de Vido. Un auténtico patotero autoritario que confirmó esta mañana, que vienen por todo. Y que volvieron mucho peores.
Julio de Vido está en libertad y el país tiene una vergüenza más. Es una de las señales más graves de la impunidad que se viene para todos y todas. Se paró frente a los micrófonos, levantó el dedito y exigió que se castigue a los jueces y a los periodistas que según él, fueron responsables de haberlo encarcelado. El mundo al revés. El gerente de las coimas y el lavado de los Kirchner, en lugar de agachar la cabeza y callarse la boca para celebrar la impunidad de la que goza, quiere que vayan presos los que lo denunciaron, lo investigaron y lo condenaron. Lo dice con una cara de mármol, como si se estuviera preparando para convertirse en un monumento. Porque en realidad, el cree que merece eso. Y tiene razón. Humildemente propongo que la democracia y la república le hagan un monumento a la corrupción. Es uno de los grandes íconos del robo más grande de la historia democrática que protagonizaron Néstor y Cristina, sus jefes.
De Vido tiene las manos manchadas con el dinero sucio de los negociados y ocho causas judiciales en curso. Ni siquiera Cristina, pidió nunca por él. Hasta los propios diputados del peronismo votaron el desafuero que le dio el último empujó al calabozo. Dijo que va a trabajar para que liberen a sus compañeros de fechorías a los que el definió como presos políticos: Amado Boudou, Luis D’Elía y Milagro Sala. No explicó cómo podrían ser liberados. Porque esos tres personajes nefastos no están con prisión preventiva como estaba él. Son delincuentes que tienen condenas. ¿Pretende un indulto de Alberto? Su presión es para que se caigan todas las causas porque, sostiene que son ilegales. O sea que se cree sus propias falsedades. Dice que fueron inventadas para perseguir a los K. Es una mentira colosal como la fortuna que Cristina y el cartel de los pingüinos le robaron al pueblo de la patria. De Ricardo Jaime, no dijo nada. Es que siempre se llevaron mal y Jaime es un corrupto confeso. El reconoció en la justicia que era muy amigo de lo ajeno. A José López, que era su mano derecha, lo tiró debajo de un camión. Dijo que no era un preso político y, escuche bien por favor semejante salvajada… De Vido dijo que su amigo de toda la vida y lugarteniente de las estafas José López, era “parte del otro lado de la grieta. Es parte del odio, la traición y el macrismo”. Eso dijo porque lo encontraron con las manos masa que eran bolsos con 9 millones de dólares, con un arma larga y con joyas que quiso esconder en un monasterio trucho de monjas truchas amigas de De Vido. Ya dijo Cristina que odia a José López. Es que este chivo expiatorio que se va a quedar a vivir en la cárcel, confesó que esa plata negra la había recibido de un secretario de Cristina y que tenía miedo de que ella lo mandara a matar porque era muy vengativa. Eso dijo López. Por eso De Vido lo niega.
Julio de Vido está en libertad y el país tiene una nueva vergüenza. Se hizo el guapito y dijo que varios de sus ex compañeros eran temerosos a una tapa de Clarín o La Nación. Apuntó contra Alberto Fernández porque dijo que su cárcel lo molestaba y le dio para que tengan a Gustavo Béliz, Santiago Cafiero, Jorge Arguello y a Felipe Solá, justo cuatro albertistas que, les guste o no su comportamiento político, no tienen ninguna denuncia por corrupción en la justicia. Parece que reconoce como sus compañeros solamente a los malandras. A Felipe le recordó que era gobernador cuando asesinaron a Kosteki y Santillán. Calificó a gran parte del gobierno como integrantes del pseudo peronismo de Capital y dijo que votó a Alberto pero que no se siente parte del oficialismo. Es que Don Julio Corleone es tan pianta votos y su imagen negativa es tan grande, que no lo quisieron poner ni en las listas. De hecho, De Vido fue candidato en Buenos Aires apoyando a un fascista peligroso que por supuesto sacó muy pocos votos.
De Vido tuvo el respaldo de Nicolás Maduro, otro fascista de izquierda peligoroso. Y él agradeció esa lealtad inquebrantable que viene de los tiempos de Hugo Chávez cuando en complicidad con Néstor Kirchner robaron montañas de dinero. El garante de esas operaciones ilegales fue Julio de Vido. El propio Claudio Uberti confesó ante la justicia que un avión trajo desde Caracas y en efectivo, 25 millones de dólares de coima para Néstor, el chavista patagónico.
Julio de Vido está en libertad y el país tiene una nueva vergüenza. El martes que viene, ciudadanos republicanos e independientes van a hacer oír sus gritos de protesta frente al Congreso. Es contra la intervención a la justicia de Jujuy y contra todo tipo de impunidad. Seguramente la novedad de que De Vido esté caminando por las calles como si fuera una persona honrada va a potenciar esa movilización. Veremos.
Volvió a su mansión de Puerto Panal pero sin tobillera electrónica. Es que tiene una fortuna que no puede explicar. Es un barrio cerrado de chacras en donde no casualmente también tienen casa Máximo Kirchner, Fabián de Sousa y el Bochi Sanfelice. No fue magia, fue mafia.
Cristina apareció con una decena de tuits en el mismo momento en el que la justicia ordenaba liberar a De Vido. Con ese mecanismo de las redes exigió lo mismo que De Vido. Que ahora vayan presos los honestos. Siglo XX cambalache. Cristina le exigió a la Corte Suprema que se hiciera cargo de este tema. Si ellos fueron perseguidos por la justicia, el periodismo independiente, los Estados Unidos y Macri, ahora deberían castigar a los perseguidores. Una falsedad que de esta manera le resulta absolutamente funcional. Esta mañana, Jorge Fernández Díaz dijo que en este país, colonizado por el cuarto gobierno kirchnerista, hubieran sido detenidos Bob Woodward y Bernstein en lugar de que Richard Nixon renunciara. Un Watergate al revés. Y definió todo lo que está pasando como “una monumental operación de autoamnistía” propulsada por el “ministerio de la Impunidad y la Venganza”. Jorge también dijo que el Lawfare, que utilizan como excusa hasta el Pata Medina y el Caballo Suárez “ es un truco de vivillos para pavotes”.
Como si fuera un héroe revolucionario rescatado de las mazmorras de una dictadura, De Vido dijo que le debía su libertad “a la voluntad soberana del pueblo argentino que votó para echar a Macri”. No dijo una palabra de los cuatro votos que sacó su lista en la provincia, también por la voluntad soberana, ni que varias de las principales causas que tienen se iniciaron mucho antes de que Macri llegara a la presidencia.
Tal vez la humillación más terrible que cometió esta mañana fue haber señalado que en el siniestro de estación Once, donde está condenado, la “causa se va caer si es que hay justicia”. Los familiares de las víctimas lo sintieron como una nueva agresión. María Luján Rey dijo con toda contundencia que debería estar cumpliendo la condena pero siguen esperando la decisión de la Cámara de Casación. La demora intolerable de la justicia hace que los delincuentes no teman ningún castigo y que siempre encuentren alguna chicana para zafar.
Julio de Vido estuvo 900 días preso y fue el que más presionó al presidente para que hicieran todo lo necesario para salir en libertad. Por radio dijo que más que un preso se sentía un pelotudo.
Julio de Vido está en libertad. Cuidado con los bolsillos. Tenía un traje blanco y la conciencia negra. Viene por todo. Salió de la cárcel y ahora quiere ser carcelero. De Vido, ahora quiere un monumento.
El golpe K a la justicia – 4 de marzo 2020
El intento golpista del cristinismo contra la justicia, es de una gravedad institucional inmensa. La autora intelectual de esta obsesión por lograr la impunidad es Cristina y el autor material es el ex espía Juan Martín Mena quien, además, está procesado en la causa por el encubrimiento a los terroristas que volaron la AMIA. La brigada que intenta tomar por asalto a la justicia ya está en operaciones. Avanzan a paso redoblado y a tambor batiente.
Ese pacto de impunidad, ese pacto negro, es el ADN, el núcleo duro de coincidencias del matrimonio político por conveniencia que celebraron Alberto y Cristina. Pero Alberto se demora. No quiere o no puede llevarse por delante la independencia de los poderes. Pero Cristina está sumamente apurada y no se fija en formalidades republicanas. Nunca respetó la Constitución. Mucho menos lo va a hacer ahora.
Quien se mostró con más firmeza en la resistencia activa y pacífica a semejante atropello, fue la doctora Elisa Carrió, poco antes de dejar de ser diputada. Denunció directamente y sin eufemismos un “golpe institucional” y le exigió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que repudie la violación del régimen de protección a testigos y a arrepentidos. Alberto mediante un decretazo puso ese programa bajo las órdenes del Poder Ejecutivo. Es decir que puso al lobo a cuidar a las ovejas. O más grave todavía, dejó a la intemperie a los valientes denunciantes de la corrupción. Los convirtió en un blanco móvil. Si algo malo le llegara a pasar, por ejemplo, a Víctor Manzanares, el ex contador de los Kirchner, la responsabilidad caerá en la espalda de Alberto y Cristina. Los tiraron debajo de un camión. Los arrojaron a la jaula de los leones. No tuvieron escrúpulos ni estómago. Por suerte, hasta ahora, esta grosera intimidación y amenaza no logró su objetivo: que los arrepentidos se arrepientan de haberse arrepentido. Todo lo contrario. Alejandro Vandenbroele, ex testaferro de Amado Boudou, dijo claramente que las coimas se las pagaron el ex vicepresidente hoy preso y el actual gobernador de Formosa, el señor feudal Gildo Insfrán. Y también se puso en manos de la entidad de defensa de los derechos humanos de la Organización de Estados Americanos.
Esta salvajada puede traer consecuencias terribles y significa la utilización del aparato del estado para perseguir a aquellos que combaten la mega corrupción del gobierno K que durante 12 años, cometió la mayor cantidad de delitos de la historia y por fortunas colosales.
Pero este fue solamente un eslabón en la cadena que busca la impunidad de Cristina, su familia y sus funcionarios asfixiando a la justicia independiente y a los medios de comunicación que no se rinden ni se arrodillan.
El proyecto de las senadoras cristinistas fue del más explícito autoritarismo chavista. Por ahora y solo por ahora, fue abortado pero fue un globo de ensayo. Intentaron envenenar el trabajo de los periodistas de investigación para que nadie denuncie nunca más la corrupción K. El texto proponía anular las prisiones preventivas si los medios “afectaban la presunción de inocencia”. Eso y decir que no hay que informar nada es lo mismo. Un mamarracho anticonstitucional. Solo les faltó proponer que dejaran libres a Boudou y a De Vido y que encarcelaran a Diego Cabot o Jorge Lanata. Fue tan feroz que tuvieron que retroceder aunque sea por ahora. Pero describe con claridad lo que los fanáticos de Cristina piensan sobre la libertad de prensa. Lo mismo que los venezolanos de Nicolás Maduro y sus socios cubanos.
Pero el plan “Impunidad para todos y todas”, tiene infinidad de alternativas. El eje central es colonizar definitivamente a la justicia. Ponerle camiseta partidaria. Transformar a los tribunales en Unidades Básicas K. Los más talibanes como Fernando Esteche, ex comandante de Quebracho que sufrió un intento de asesinato por sus propios ex camaradas, planteó hacer tierra arrasada. Poner a todos los jueces en comisión y tirar por las ventanas de los tribunales a los que no se subordinen a Cristina. Y colocar en su lugar a militantes dispuestos a todo.
El camino elegido, al parecer, va a tener el mismo objetivo pero va a ser un poco más sofisticado con la reforma judicial que detallará Alberto en estos días Alberto. La idea es llenar de jueces federales el país para diluir el poder actual de Comodoro Py, aprovechar el nuevo Código Penal y darle un lugar preponderante en el sistema acusatorio a los fiscales. Como si esto fuera poco, tal como es su costumbre, el cuarto gobierno kirchnerista, profanó un reclamo sagrado respecto de eliminar la jubilaciones de privilegio. Más allá de la forma con la que le dieron media sanción al proyecto con la payasada inmoral del “dipu-embajador” Daniel Scioli, en lugar de llevar más equidad, están a punto de lograr que alrededor de 400 jueces pidan su jubilación inmediata. Scioli hizo la “ve” de la victoria y todos los diputados peronistas se rieron de nosotros. Saben que por más que protesten, si el Senado la convierte en ley, todas esas vacantes serán cubiertas con magistrados soldados de Cristina.
La frutilla del postre será el intento de poner como jefe de todos los fiscales a Daniel Rafecas. Sería un verdadero escándalo de complicidad que algún senador del radicalismo o del PRO, vote por este hombre que se movió con tanta parcialidad y que tantos favores importantes le hizo a los actuales gobernantes.
Otro tiro para el lado de la injusticia fue el pedido que hizo un senador jujeño de intervenir la justicia de esa provincia. Directamente, sin medias tintas, Guillermo Snopek, pidió romper el federalismo con la idea de liberar a Milagro Sala a la que insisten en calificar como presa política pese a que está condenada en cuatro instancias por corrupción de alta envergadura, por hechos de violencia y por haber sometido casi a la esclavitud a gente de su agrupación, sobre todo a mujeres a las que golpeaba y castigaba con latigazos. Solo basta leer las declaraciones de las víctimas para comprender el nivel de robo y patoterismo que lideró la jefa de la Tupac Amaru a la que la mayoría de los jujeños, no defienden.
El que “si” la defiende, insólitamente, es el actual presidente pese a ser profesor de la facultad de Derecho. Alberto compró todo el discurso mentiroso del Lawfare que Cristina intenta venderle a la Argentina con la anuencia del Papa Francisco. Si Boudou y Milagro Sala son presos políticos yo soy Manuel Belgrano.
Forzar tanto la realidad con falsedades permanentes es necesario para que Cristina pueda zafar de todas las causas que tiene, de sus procesamientos y del juicio oral que está en marcha. Cristina se lo dijo en la cara a los jueces en su momento: “Ustedes son los que van a tener que responder preguntas”. ¿Se acuerda? Y su abogada y jefa legal de
Asesores en el Senado, Graciana Peñafort también lo señaló pero en forma un poco más grosera cuando le dijo a los jueces que “muevan el culo”.
Someter al poder Judicial es una forma de denigrar a la democracia. Y utilizar al poder legislativo en ese trabajo sucio es una mancha imborrable en la memoria colectiva. Elisa Carrió dijo que Cristina, con su intento de golpe judicial, erosiona y lastima la autoridad presidencial y eso también constituye un desafío populista cargado de acechanzas. El fuego amigo está dañando demasiado a Alberto Fernández. La principal responsable de ese deterioro de la investidura es Cristina, su compañera de fórmula. Asi como Alberto fue el principal crítico de Cristina, hoy es ella la que más daño le produce. Alberto tiene una tarea muy difícil que es administrar la Argentina. Pero tiene una tarea imposible: gobernar a Cristina. Por ahora fracasó en el intento. Hoy todo indica que Cristina manda y Alberto obedece. Pero esa es otra historia.
Axel y CFK contra los porteños – 3 de marzo 2020
Hace un par de meses ya le di mi opinión sobre esta idea falsa. Había sido Cristina la avanzó con este relato mentiroso y la que puso el dedo en la llaga. Pero en su discurso de ayer, el gobernador Axel Kicillof insistió en echarle la culpa de los padecimientos de los bonaerenses a la cantidad de fondos coparticipables que recibe la Ciudad de Buenos Aires.
La frase que más rebotó dice que “de una lado de la General Paz hay plazas colgando de las paredes y del otro hay caminos de tierra y falta de cloacas”. Ante la presencia de pocos intendentes, Axel, con sus formas de dirigente estudiantil de barricada, abundó en datos para argumentar su insólita postura. Dijo que “todos los municipios de la provincia sumaron el año pasado un presupuesto de 380 mil millones de pesos y que solo la Ciudad tuvo 350 mil millones. Hay 3 millones de habitantes en la capital y 17 en la provincia”.
Marcela Campagnoli, la diputada de la Coalición Civica, salió con los tapones de punta con un tuit: “las plazas están en vuestras mansiones. Vidal no tiene casa y se olvida el gobernador que el peronismo gobernó durante 28 años esa provincia”.
A esta altura, la grieta que los Kirchner cavaron en la Argentina, ya tiene dimensiones de abismo. Pero semejante drama, a Cristina, no le parece suficiente. La jefa del presidente Fernández, fomenta más división todavía, para seguir reinando. Para garantizar la continuidad de la dinastía con el príncipe Máximo. Fogonear un enfrentamiento entre porteños y bonaerenses es de una irresponsabilidad muy peligrosa. Y eso es lo que hizo Cristina en sus últimas apariciones. Con hipocresía y mentiras estadísticas dijo más o menos, que los porteños viven como reyes y que, los habitantes de La Matanza, como mendigos. Exageró al plantear que en Capital hasta los helechos tienen luz y agua y que se cambian las baldosas a cada rato para que las veredas estén cada día más brillantes mientras que los matanceros viven chapaleando en el barro porque ese territorio se inunda cada vez que llueve.
Directamente entró en un delirio cargado de resentimiento al descalificar el Paseo del Bajo, una de las obras de infraestructura, más útiles para bajar la contaminación que producen los camiones y para mejorar su rendimiento productivo porque se ahorran mucho combustible y tiempo. Para Cristina, eso solo fue un túnel para que los vecinos ricos de Puerto Madero no tengan tantos problemas con el tránsito.
El doble discurso es patético. Hace que defiende a los pobres con las palabras, pero en la realidad, Cristina vive en el corazón de la Recoleta hace años y compró departamentos y cocheras en Puerto Madero. Son dos de los barrios donde más caro cuesta el metro cuadrado. Quiere ser una líder popular pero no come vidrio. Porque sería una jugada coherente con su relato que Cristina se mudara a algún barrio de La Matanza. Lo mismo para Axel que vive en Parque Chas. Así sería más creíble su discurso. ¿Se imaginan los títulos de los diarios? La vice presidenta se mudó a La Matanza? De hecho Fernando Espinoza se lo insinuó: “esta es la capital del peronismo y fue, es y será tu casa, Cristina”.
La demagogia y la falsedad hacen que Cristina no se pregunte porque La Matanza en particular y la provincia de Buenos Aires en están con un nivel de deterioro brutal. Porque es verdad que no hay cloacas ni agua suficientes y que las calles son un desastre y la luz y el gas falta en muchos lugares.
Cristina debería saber, en realidad lo sabe, pero finge que no sabe, que en 36 años de democracia recuperada, la provincia que representa casi el 40 % del padrón, fue gobernada solo en dos períodos de 4 años por no peronistas: Alejandro Armendáriz, empujado por el huracán alfonsinista y María Eugenia Vidal. Esa provincia tan golpeada y con tantas carencias fue gobernada durante 28 años, repito 28 años, por el peronismo en todas sus variantes. Y ni que hablar de La Matanza. Federico Russo, Héctor Cozzi, Alberto Balestrini, Fernando Espinoza, Verónica Magario y ahora nuevamente Fernando Espinoza. En los últimos 36 años solamente gobernaron dirigentes peronistas. Ellos son los responsables de las humillaciones a las que han sometido a los ciudadanos y de las necesidades básicas insatisfechas que tiene ese distrito.
Cristina nos quiere hacer creer que la culpa la tienen los porteños. O una mala asignación de los recursos coparticipables. La Nación recibe el 25% de su recaudación de la ciudad de Buenos Aires que, solamente, recupera el 3,5%. La gran diferencia es que en la Ciudad, en general, se gobernó con eficiencia y honradez y que en la Matanza, se hizo clientelismo populista y corrupto.
Basta de construir nuevas grietas. ¿No le alcanza a Cristina con las que ya instalaron? ¿Con peronismo- antiperonismo? ¿O con el pueblo contra los oligarcas? ¿O los chavistas revolucionarios enfrentados a los capitalistas republicanos? ¿Es necesario sumar una pelea entre porteños y bonaerenses?
Y Axel, el niño mimado y mejor alumno de Cristina, encima rescató de la derrota electoral a Florencia Saintout para ponerla al frente de un nuevo organismo que va a coordinar la política universitaria. Resultado: habrá más adoctrinamiento burdo a los alumnos por parte de quien hizo profesor a Fernando Esteche y homenajeó a Hugo Chávez por su aporte a la libertad de prensa.
El 6 de diciembre del año pasado en su oficina de San Telmo, el presidente electo que iba a asumir 4 días después, le anticipó a Horacio Rodríguez Larreta que le iba a reducir por decreto por lo menos un punto de los fondos coparticipables. Eso significa que el gobierno porteño va a perder alrededor de 36 mil millones de pesos por año. El jefe de gobierno de la Ciudad, fiel a su estilo, no levantó la voz y se dedicó a dialogar y a negociar que ese decreto de Alberto no se firme o sea por un porcentaje menor.
Esa moneda está en el aire y veremos cómo resuelven el tema. Pero no se puede permitir que se fomente un enfrentamiento entre bonaerenses ni porteños y que no se explique que gran parte de los dramas que viven los bonaerenses es producto de la corrupción y la ineficiencia de sus gobernantes.
El peronismo no se puede lavar las manos ni hacerse el distraído. Y es una locura alimentar nuevas grietas. Ya bastantes divisiones tenemos los argentinos. ¿No le parece?