Hoy, hace exactamente un año, se desató un momento histórico para la lucha contra los ladrones de estado. Oscar Centeno, con sus muñecas esposadas confirmaba la veracidad de esos cuadernos que fueron letales para la banda delictiva de los Kirchner. Esa madrugada, fueron detenidos varios de los empresarios más importantes del país. Los corruptos entraron en pánico.
Hoy, hace exactamente un año, el chofer Oscar Centeno ingresaba en el programa de arrepentidos. Los resultados, hasta ahora, fueron abrumadores. Hoy hay 172 procesados, 71 de los cuales están confirmados por la Cámara Federal y listos para el juicio oral. Entre ellos hay 132 empresarios, 22 ex funcionarios y 14 testaferros. Lo más trascendente es que 31 arrepentidos contaron todo con lujo de detalles. Solo hay 7 detenidos: Julio de Vido, Roberto Baratta, Lázaro Báez, Cristóbal López, Fabián de Sousa, y Gerardo Ferreyra y Oscar Thomas que con tobillera electrónica gozan del beneficio de la prisión domiciliaria. Pero… Todos los caminos de la corrupción conducen a Cristina. Ningún gobierno democrático cometió tantos delitos por tanto dinero y por tanto tiempo. Las pruebas que hay en todos los expedientes son contundentes.
El fiscal Carlos Stornelli, con un trabajo riguroso de 678 páginas le solicitó al juez Claudio Bonadio que eleve el primer tramo a juicio oral y público. Ese texto voluminoso está repleto de medidas probatorias. Son 525 entre “oficios a organismos, informes de inteligencia, declaraciones testimoniales, pericias sobre computadoras o memorias telefónicas, allanamientos y lista de vuelos oficiales”, entre otras. Esto lo reveló Diego Cabot, el responsable del logro más importante de la historia argentina en la investigación periodística de la corrupción. Es insólito que en su negacionismo más fanático Cristina y su banda se refieran a este trabajo peyorativamente como “la causa de las fotocopias” y que traten de voltear la causa de cualquier manera.
En esta causa, el juez ya pidió a prisión preventiva para Cristina pero sus fueros como senadora por la minoría lo impidieron. Es que la acusación que pesa sobre Cristina es demoledora. La responsabilizan de ser la jefa de una asociación ilícita que durante 12 años recaudó fondos ilegales y coimas que aportaban contratistas del estado. A Cristina se la acusa concretamente, de haber cobrado coimas en 40 oportunidades por un monto superior a los 19 millones de dólares. Pero hay medio centenar de involucrados en esta monumental maniobra delictiva. Esta “el estado mayor de los retornos y las coimas”, y a cargo del engranaje financiero, Ernesto Clarens y Carlos Wagner, el coordinador de todos los empresarios que participaron de la estafa. Le recuerdo que varios de estos empresarios dicen que fueron obligados, extorsionados pero en muchos casos, ellos estaban felices de participar en esa cartelización nefasta. No estaban obligados a competir, ponían el precio que más le gustaba y le cargaban sobreprecios de hasta el 50% o más en algunos casos y de allí, salían las coimas, el retorno, o como usted las quiera llamar. ¿Se entiende? Los empresarios no pagaban las coimas de sus ganancias. De ninguna manera. La sacaban de los sobreprecios. Por lo tanto todos los argentinos pagamos esas malditas coimas.
Dice la presentación del fiscal Srtornelli que en muchos casos utilizaban ese dinero para cometer nuevos delitos: como blanquear el dinero y comprar casas lujosas, aviones, yates y demás insumos del campo popular.
La mayoría de los empresarios involucrados, son cómplices del kirchnerismo como los dueños de Electro Ingeniería. Gerardo Ferreyra está ahora en prisión domiciliaria con una tobillera con GPS. Le dieron ese privilegio porque aduce que está enfermo. Tanto Ferreyra como su socio, Osvaldo Acosta están acusados de pagar más de 12 millones y medio de dólares cada uno. ¿Escuchó bien? Solo Electro ingeniería pagó más de 25 millones de dólares de retornos.
El primo del presidente Macri, también está hasta las manos porque según el fiscal, pagó 1.600.000 dólares de retornos al estado K.
Esto es solo la punta del iceberg. La estafa de los pingüinos buitres al pueblo pobre de la patria tiene dimensiones colosales. Y en muchos casos, está probado que ese dinero sucio e ilegal iba a tres lugares básicamente: a la quinta de Olivos, al departamento de Juncal y Uruguay y a la casa de María Ostoic, la madre de Néstor. Se sintieron tan impunes que dejaron los dedos pegados por todos lados.
La cantidad de información y documentación que aportaron los arrepentidos ante la justicia dejaron desnuda a Cristina. La tienen acorralada. Ya nadie puede dudar que fue la “jefa” que sucedió a Néstor, el jefe.
Está claro que cuando Néstor se murió, ella asumió la conducción política de su espacio pero también la gerencia administrativa de coimas, lavado y mega corrupción de estado.
Los Kirchner batieron todos los records de bulimia por el poder y por el dinero y produjeron los 12 años de mayor corrupción de la historia argentina y, probablemente, del mundo. Laura Alonso, que conduce la Oficina Anticorrupción, dice que están en Olimpo junto a los mayores cleptócratas del mundo. Al lado del matrimonio dictatorial de Filipinas, Ferdinando e Imelda Marcos.
Cada vez que un arrepentido del entorno más cercano habla, aparece con más claridad el mecanismo de relojería del sistema de recolección de coimas. Hay revelaciones asombrosas. Hoy se están buscando alrededor de 500 millones de dólares. Y una parte importante se va a poder recuperar. La compra de propiedades y negocios de alta gama en Estados Unidos no los muestra muy antiimperialistas que digamos. Mucho menos cuando de las dos propiedades que compraron en el emblemático Plaza Hotel de New York, en la Quinta Avenida hay una que costó 13 millones de dólares y es de un lujo digno de un jeque patagónico. En ese lugar estuvieron los Rolling Stones, Los Beatles y celebridades como Truman Capote. Pero lo que hace temblar a Cristina y su banda es que hay dos fiscales norteamericanos investigando a fondo toda esta operación escandalosa. Para equilibrar y potenciar su empatía con las revoluciones chavista y castrista, no se privaron de comprar un loft de pesca en Cuba. Seremos como el Che, les faltó decir.
El contador arrepentido que sabe todo, Víctor Manzanares vomitó que Los Sauces era la inmobiliaria con solamente dos clientes, Lázaro y Cristobal y que Hotesur dueña del Hotel Alto Calafate con habitaciones vacías ficticiamente llenas, eran para recibir los retornos de la obra pública y lavar dinero.
También se hicieron muchas inversiones de los dólares robados al pueblo en empresas farmacéuticas, de insumos hospitalarios, de transporte y Ricardo Barreiro, otro secretario que pasó de jardinero a millonario, fue otro gran testaferro.
Hay algunos caraduras y fanáticos K que todavía dicen que se trata de mentiras y de una persecución política a Cristina.
Dicen que la causa, poco menos, la inventó la CIA y Clarín. Pero la causa en realidad, debería llamarse “De los arrepentidos”. Los cuadernos de Oscar Centeno fueron la guía turística que llevó a descubrir a los funcionarios más ladrones, a los empresarios más cómplices y a los jueces más venales. Ahora las pruebas demoledoras e irrefutables son los testimonios de tanta gente de confianza de los Kirchner que se juega la vida y dice la verdad.
¿Alguien puede creer que la CIA o Macri pueden convencer a estos personajes de que cuenten toda la verdad y nada más que la verdad? Son colaboradores y cómplices que tienen años de historia junto al matrimonio K. Estamos hablando de Víctor Manzanares, de Carolina Pochetti, la viuda de Daniel Muñoz, el secretario privado y de mayor confianza de Néstor, de Claudio Uberti, Juan Manuel Campillo, y Ernesto Clarens. Todos apuntan al matrimonio de magnates patagónicos. Hasta José López los mandó al frente y dijo que tenía miedo a Cristina por lo vengativa que era. Pochetti dijo que Muñoz le decía “la loca” a Cristina.
A la exitosa abogada ya no la pueden defender porque las pruebas y testimonios son abrumadores. Pasaron entonces a la fase dos: extorsionar e injuriar con falsedades absolutas y algunas muy burdas a jueces, fiscales y periodistas independientes.
En los cuadernos de Cristina está escrito que ella quedó atrapada y sin salida entre la posibilidad de volver al poder por la urnas, o ir a la cárcel por la verdad y la justicia. Del pueblo argentino depende.
Un gran PASO democrático – 31 de julio 2019
Faltan apenas 11 días para que los argentinos seamos protagonistas de nuestro destino. Es obligatorio que el domingo 11 de agosto vayamos a votar con nuestro corazón, con nuestra conciencia ciudadana y con nuestro último DNI. No es una elección más. Estas PASO son, tal vez, los comicios más trascendentes en mucho tiempo. Es un día clave para consolidar o para debilitar el sistema democrático y republicano.
En la práctica estas primarias se convirtieron en una virtual primera vuelta. Va a marcar a fuego los próximos 20 años de la Argentina. Las urnas van a emitir una señal clara de hacia dónde queremos ir los argentinos. Vamos todos a conocer si somos mayoría los que aspiramos a profundizar la democracia republicana que con sus aciertos y errores nos permite seguir mejorando y eligiendo mejores dirigentes o el chavismo K, el nacional populismo que nos lleva a fuera del sistema y que nos quiere convertir en Venezuela.
El propio presidente Mauricio Macri protagoniza un spot de campaña donde textualmente “pide por favor que lo acompañen con su voto” y agrega que “no es igual si no votas, cada voto define el país que queremos”.
El gobierno y los candidatos están reforzando este mensaje por todos los medios posibles. El 11 de agosto es obligatorio votar y además es un compromiso moral y ético. Para participar no alcanza con los cacerolazos o los llamados a las radios o los mensajitos en las redes sociales. El 11 de agosto todos valemos igual, todos valemos un voto y el resultado puede ser un fuerte respaldo para la fórmula Macri-Pichetto o para la vuelta de Cristina al poder con todos los peligros que eso implica.
Hagamos dos hipótesis solamente para que quede claro que en las PASO se elige el tipo de país que queremos construir para nuestros hijos.
Supongamos que el domingo a la noche, después que se cuenten los votos Cristina haya sacado 10 puntos de diferencia sobre Macri. ¿Se imagina lo que puede ocurrir al día siguiente? Ya se sabe lo que hacen los tiburones cuando huelen sangre. Van por todo. Son implacables en destruir al que se muestra herido. Si Cristina saca 10 puntos o más de diferencia, la opinión pública va a dar por descontado que seguirá reinando con su testaferro Alberto Fernández en el sillón de Rivadavia. Los gremios de Moyano y compañía multiplicarán sus paros y medidas de fuerza argumentando que el pueblo ya rechazó la continuidad de Macri. Los piqueteros ganarán las calles y las rutas para acelerar la retirada de Macri como ya ocurrió en otras ocasiones. Muchos intentarán generar hechos de violencia. Son los del club del helicóptero que todavía sueñan con que Macri no termine su mandato y se convierta en otro Fernando de la Rúa que tenga que huir en helicóptero desde los techos de la casa rosada. Eso ya pasó y puede volver a pasar. Y ahora más que nunca porque el kirchnerismo no se está jugando solamente su vuelta al poder. Se está jugando la libertad o no de Cristina, de Moyano y de todo el estado mayor de la corrupción que están presos por ladrones de estado.
Eso podrían hacer los gremios y los piqueteros más extorsionadores y patoteros, pero el mercado también va a apostar fuerte con su codicia habitual. Insisto, no digo que esto pase, pero cualquier análisis serio tiene que estudiar todas las posibilidades. Si Cristina gana por 10 puntos, el dólar y la calma financiera pueden entrar en una espiral de turbulencia que no sabemos cómo termina. Sobre todo teniendo en cuenta la fragilidad de la economía que está agarrada con alfileres.
Ahora imaginemos que ocurra lo contrario. La hipótesis dos plantea que Macri pierda por un par de puntos, esté parejo o gane las PASO. En ese caso el círculo vicioso se transformará en círculo virtuoso para el gobierno y para Cambiemos. La sociedad va a dar por descontada la victoria del oficialismo, las inversiones van a potenciar su esperanza y la rueda de la economía seguirá normalizándose hasta lograr más trabajo genuino privado y en blanco, más consumo y menos pobreza e inflación. Las correcciones más duras ya se hicieron. Ya se repararon la mayoría de los agujeros negros que dejaron Cristina y su banda. Ya hay datos de la economía real que todavía son muy preocupantes, pero que ya empiezan lenta pero firmemente a mejorar. Sería una locura cortar ese proceso de cambio para volver al pasado autoritario, cleptocrático y vengativo.
¿Se da cuenta porque es importante que vote la mayor cantidad de gente? En las PASO anteriores votaron 2 millones de personas menos que en las generales. Si eso ocurre nuevamente aumentan las chances de Cristina. El voto K es más militante, duro y disciplinado. Van a votar todos aunque llueva o truene y no les importan cien videos o procesamientos de la justicia sobre el colosal saqueo al estado que provocaron. Ya lo dijo Pablo Echarri. Si se comprueba que Cristina robó, me voy a desilusionar, pero la voy a votar lo mismo. Hoy resulta que es lo mismo, ser derecho que traidor. Ignorante, sabio, chorro
Generoso o estafador
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
El votante de Macri es todo lo contrario. Tienen menor información e interés por la política, es más independiente y tiene más tendencia a faltar el día de la elección. Eso aumenta las posibilidades de triunfo de Cristina. Y el voto en blanco también. Y las otras listas, también. Esta vez no sirve decir yo voto a otro en las PASO y después el 27 de octubre veo que hago. Porque esta vez las PASO son la primera vuelta. Y si Cristina saca 10 puntos de diferencia se podría decir que la elección está casi terminada en primera vuelta. Le recuerdo que la polarización es tan grande que tanto Cristina como Macri están cerca del número mágico. Si el 27 de octubre alguna fórmula obtiene el 45% de los votos positivos más uno, inmediatamente se consagrará ganador del premio mayor: la presidencia de la Nación.
No quiero exagerar, pero políticamente, las PASO son de vida o muerte. Es un ajedrez que le puede dar jaque mate tanto a Cristina como a Macri. Es el pueblo argentino el que decidirá.
Si el 11 de agosto gana Cristina con amplitud empieza el regreso del chavismo criollo. Si es parejo o gana Macri, el presidente al día siguiente comienza su segundo mandato.
Y como si esto fuera poco, hay que agregarle la elección clave de la provincia de Buenos Aires. Ahí María Eugenia la tiene más complicada porque no hay segunda vuelta. Mucha gente no lo sabe, pero a nivel nacional hay balotaje pero en la provincia no. Si Axel Kicillof el 11 de agosto saca un solo voto más votos que Vidal puede ser catastrófico para Macri. Anticiparía una derrota en la provincia que es la madre de todas las batallas. Ese distrito quedaría en manos de La Campora y podría genera un efecto arrastre y cascada que se lo lleve puesto a Macri. Sería una tragedia para la coalición oficialista. Vidal, la persona con mayor imagen positiva en la Argentina y uno de los cuadros con mayor proyección quedaría afuera del juego democrático derrotada por La Cámpora. ¿Se imagina el país que nos espera?
Por eso el gobierno está reforzando todo. Elisa Carrió, Rodríguez Larreta y Loustou apoyando a Vidal. Los defensores del cambio están entusiasmando para que vayan a votar los mayores de edad que no tienen obligación de hacerlo y fortaleciendo esta idea de que las PASO son el primer gran paso hacia una mejor democracia o hacia un peor autoritarismo. Votar en las PASO es dar el primer paso al país que soñamos y cerrarle definitivamente el paso al chavismo.
Hay una frase que lo define todo: en democracia es normal perder una elección. Lo malo es perder la democracia en una elección. Siempre digo que no se puede poner en igualdad de condiciones a la que puso la bomba social con el que no fue eficiente en desactivarla del todo.
El 11 de agosto Argentina juega al todo no nada. Hay una epopeya democrática que los argentinos deben construir. Quien quiere oír que oiga. Antes de que sea demasiado tarde para lágrimas.
CFK, igual que Venezuela – 30 de julio 2019
En la página 43 de mi libro “Juicio y Castigo”, hay una columna titulada “Cristina es Maduro”. Hoy no me queda otra que reafirmar esta definición política y aportar más datos todavía.
Es que Cristina se tiró un misil en sus pies. Con ese tono cheto y sobreactuado que mezcla palabras en inglés con mentiras seriales, dijo algo antológico: “Sorry, con la comida hoy estamos igual que Venezuela”.
Bad information, doctora. ¿Cristina dijo semejante falsedad por ignorancia, por fanatismo, por frivolidad o por todo eso junto? Los exiliados venezolanos en la Argentina le saltaron a la yugular. Una jovencita grabó un video donde le pregunta: “Señora Cristina, si se la puede llamar así. ¿Cómo se atreve a burlarse así del sufrimiento de millones de venezolanos?
De inmediato se viralizó un hashtag que decía “Señora Cristina, le cuento que…” mientras le detallaban la brutal crisis humanitaria que está viviendo Venezuela y la invitaban a que recorriera el país y que se atreviera a darle su apoyo público a Nicolás Maduro.
Por las redes, le contaron a Cristina, sorry, que con un salario mínimo se pueden comprar 4 litros de leche y que en Argentina se pueden comprar 297. O que desde el 2017 se mueren 5 chicos por semana de hambre. Y que el 64% de los venezolanos bajó 11 kilos de peso con la dieta macabra del chavismo. Muchos le pidieron que no banalizara ni minimizara la emergencia que vive el país en una crisis de la que “usted, señora Cristina, fue cómplice”.
Eso fue por las redes. Pero institucional y formalmente, entidades muy confiables como Cáritas de Venezuela precisaron que “casi 7 de los 30 millones de habitantes están desnutridos y que el 80%, es decir 8 de cada 10 venezolanos no puede acceder a la canasta básica alimentaria. Textualmente dice un informa de Cáritas que “creció la pobreza en forma impune durante 10 años, menguando a niños que ya enterramos, que se tuvieron que ir (hay 5 millones que huyeron de Venezuela y viven en el exterior) y chicos que dejaron de crecer: un tercio sufre retraso en el crecimiento y rezago cognitivo”.
Insisto. No es una opinión de Donald Trump ni de la CIA. Es Cáritas de Venezuela. Y Cristina tuvo la cara dura de decir que Argentina está igual en el tema alimentos.
Hay otra pregunta para hacerle a la exitosa abogada: ¿Y en el tema torturas, presos políticos y crímenes de lesa humanidad, también estamos igual? Se lo pregunto porque la ex presidenta chilena, Michelle Bachellet, socialista y heredera de Salvador Allende a quien nadie puede acusar de derechista oligárquica, informó con rigurosidad que los asesinatos ya superaron los 6 mil en Venezuela. ¿Cómo se llama eso, doctora? Eso se llama terrorismo de estado. Eso se llama narco dictadura aunque usted calle y mire para otro lado.
Pero no solo Bachellet fue realista desde la izquierda no mesiánica ni jurásica. También los tres capos del Frente Amplio acaban de definir al gobierno de Maduro como una dictadura. Primero el ícono y ex presidente Pepe Mujica, segundo el actual candidato a presidente Daniel Martínez y después el ministro de economía Danilo Astori. Otra vez doctora: ¿Usted diría que Bachellet y Pepe Mujica mienten por orden de los yankys o están describiendo la realidad?
Sin embargo usted mantiene su silencio cómplice. Y frente a semejante desmesura de compararnos con Venezuela, hasta su títere, Alberto Fernández tuvo que salir a tomar distancia. Dijo que, obviamente la situación en Venezuela es mucho más grave aunque trató de justificar a Cristina con un informe de la FAO que no dice lo que Cristina dijo. Fue en ese organismo donde Cristina rompió todos los records del delirio estadístico: Dijo que en Argentina había solo 5% de pobres y según la Universidad Católica Argentina había 29%. ¿Y el Indec que decía? Había sido dinamitada su credibilidad e intervenido a punta de pistola y con patotas por Guillermo Moreno.
Como dijo el doctor Raúl Alfonsín: “es imposible discutir con un populista”. Es que contesta con voluntarismo, con slogan, como un inescrupuloso, con demagogia y entonces la cosa se hace mucho más ramplona de lo que el pueblo argentino merece”.
Después de las elecciones nadie podrá decir que fue engañado por los chupamedias que dicen que Cristina cambió y ahora es más republicana y prudente. Juan Grabois dijo que Cristina maduró. Yo le saco el acento. Cristina es maduro, no maduró. Por el contrario, viene por todo, por la venganza y por la búsqueda de impunidad y libertad a todos los ladrones de estado.
Cada tanto se les escapan sus verdaderos propósitos porque no pueden con su genio. Zaffaroni, Giardinelli, Durañona, piden suprimir el poder judicial, pilar de la República o coparlo con militantes propios o directamente buscar una ley especial que deje como héroes al estado mayor de la corrupción de Cristina. Grabois dice que Julio de Vido es lo peor que le pasó a la Argentina y que lo quiere lejos.
Pero es una falsificación de la verdad. Julio de Vido es un corrupto, gerente de coimas y sobre precios pero no lo hizo solo para su enriquecimiento personal. Robó toda la vida, desde Rio Gallegos para la corona de la reina Cristina y su fallecido esposo Néstor. ¿Quién puede creer que la montaña colosal de dinero que saquearon mediante una asociación ilícita fue solo responsabilidad de don Julio? Pobre don Julio, Cristina ni lo saluda, y lo obligó a ir como candidato a diputado desde la cárcel por la lista de un nazi como Santiago Cúneo.
El autoritarismo patotero les sale por todos lados. Les explota cotidianamente. Con un gil a cuadros, llamado Claudio Turi, en Córdoba insultando al presidente Macri, igual que sus coterráneos en Suiza, engañando en su buena fe al jefe de estado. O Con Alberto Fernández tratando de producir una corrida del dólar para romper la estabilidad cambiaria. O Raúl Rizzo augurando una guerra civil si gana Macri. Ni hablar de la funcionaria de Moreno que invita a escrachar a la gobernadora Vidal o de los insultos que sufrieron diversos intelectuales por expresar su voto hacia el oficialismo nacional.
Ni que hablar de la Conadep para el periodismo que propuso Dady Brieva al que le ordenaron callarse de inmediato o de la intención manifiesta de voltear a Macri que expresó el sindicalista Pablo Biró que encima utilizó los altoparlantes de los aviones para hacer campaña para Cristina. O el escrache violento a Luis Otero por los kirchneristas de Avellaneda.
A la hora de la verdad, cuando hay que
elegir, Cristina mostró su verdadero
pensamiento: quedó del lado de una dictadura militar y narco que
sostiene a un títere que está tan podrido que se cae de Maduro.
De hecho cuando los K estuvieron en el
poder, las relaciones carnales que
establecieron con Venezuela fueron muy
intensas y por supuesto, sazonadas con
negociados sucios y delictivos de todo tipo. Es un régimen típico del pasado estalinista, donde está prohibido pensar distinto. O mejor dicho, está prohibido pensar.
Nunca vamos a olvidar lo que el chavismo y el kirchnerismo hicieron para estafar a ambos pueblos: Prestamos de dinero a tasas del 15 % que nos perjudicaron muchísimo.
Bicicletas con el dólar en el mercado negro. La valija de dólares sucios de Antonini Wilson que llegó para la campaña de Cristina. Los negociados de Julio de Vido con el tema petrolero y los barcos que nadie sabe cuántos fueron ni cuanto nos costaron. Y las coimas que hubo que pagar con la maquinaria agrícola.
? Se acuerda de la embajada paralela de los negocios y negociados? La encabezó
Claudio Uberti, hoy arrepentido. Néstor Kirchner y Hugo Chávez quisieron
quedar en la historia como San Martín y
Bolívar, los próceres de la Patria Grande.
Pero a medida que se conoce información más detallada de las corrupciones colosales que Néstor y Chávez cometieron, van rumbo
a convertirse en el Gordo Valor y La Garza Sosa, los ladrones de la Plata Grande. Los presuntos libertadores de América en realidad se hicieron millonarios, como los estafadores de América, porque se quedaron
con mucho dinero de los argentinos y
venezolanos más pobres.
Uberti confesó ante la justicia que en una sola operación trucha realizada con bonos de la deuda argentina en 2007, Néstor y Chávez se quedaron con 25 millones de dólares cada uno. Y que la parte del presidente argentino llegó al país en billetes verdes en aviones especialmente fletados.
Y como si esto fuera poco, entre el chavismo y el kirchnerismo construyeron un puente de plata (en el más amplio sentido de la palabra plata) con Irán.
La rebeldía pacífica siempre es sana. Nadie debería rendirse frente a un ejército opresor interno. Hay que
ponerse de pié y no dejarse arrodillar por los autoritarios. Para construir un país para todos. Para repudiar a los salvajes antidemocráticos y los ladrones. Tanto en Venezuela como en Argentina. Para vivir en paz. Para que no haya más ningún Maduro. Para que Cristina lo sepa. Jean Paul Sartre dijo que “a todo puede renunciar el hombre, sin dejar de ser hombre. A todo, menos a la libertad”. Y está todo dicho.