El lúcido humor editorial de Alejandro Borensztein definió con un estilete lingüístico a un personaje siniestro llamado Aníbal Domingo Fernández. En su columna, el heredero de Tato Bores, en todo el sentido de la palabra heredero, escribió que “Aníbal es el mejor de todos a la hora de arruinar el peronismo”. Y luego se preguntó chicanero, “cuantos ceros tendrá el cheque que Jaime Durán Barba” le pasa a Aníbal por semejante ayuda.
Por supuesto que Aníbal hace ese trabajo absolutamente gratis. Esa actitud perversa y misógina le sale del alma. Es parte de su ADN. No es casual que integre el podio de los argentinos con mayor imagen negativa y se haya convertido el mariscal de la derrota de 2015 junto a Cristina tanto en la provincia como en su propio distrito de Quilmes. Menos presidente o vice ocupó todos los cargos habidos y por haber en el kirchnerato. Ahora intentará ser consejal por Pinamar. Es todo un desafío y demuestra el nivel de su decadencia. Los más informados dicen que pateó el avispero a propósito, de bronca y como venganza porque el día que Máximo cerró las listas de candidatos lo tuvo hasta las dos de la mañana teniendo la vela junto a Felipe Solá y al final, le dijeron: “Para ustedes no hay nada muchachos”.
Todos apuntan contra María Eugenia Vidal, la persona con mayor imagen positiva de la Argentina. Pero solo Cristina y Aníbal se animaron a tanto. Ambos se metieron con su condición de mujer de la peor manera. Ejerciendo de machirula y machirulo. Todavía no ocurrió pero estoy seguro que en las próximas horas habrá algún comunicado repudiando esto por parte del colectivo de mujeres que organiza la extraordinaria marcha del “Ni una menos”. Salvo que como la conducción fue copada por mujeres K, solamente protesten cuando la agredida es una mujer del palo y no una de la “derecha oligárquica patriarcal” como suelen definir al gobierno de Macri. Sospecho que la misma ex presidenta debería repudiar lo que dijo Aníbal. Pero tengo mis dudas porque en su libro y en una presentación habló del “hada virginal que está divorciada” reclamando que los medios se metieran con su vida privada. Un verdadero despropósito que no se le escapó de casualidad en una charla de café: está escrito en su libro.
Ahora, Cristina tiene la gran oportunidad de pedir disculpas por lo que dijo ella y por lo que dijo Aníbal que es mucho más grave.
Existe un ejercicio para comprobar la profundidad de la violencia verbal ejercida: consiste en cambiar los protagonistas.
Supongamos que Mauricio Macri o Rogelio Frigerio hubieran dicho que prefieren dejar sus hijos con Ricardo Barreda antes que con Cristina. ¿Se imaginan ustedes el escándalo nacional que se hubiera armado? Los artistas K movilizando a Plaza de Mayo, por lo menos. La Cámpora se quedaría calladita porque tiene la cola muy sucia. Son varios los casos de violencia de género que se produjeron en sus filas y ninguno fue lo suficientemente condenado. Y sus culpables todavía andan por ahí, escondidos en los pliegues del estado o de la agrupación que funciona como guardia pretoriana de Cristina.
Insisto: ¿Qué terremoto se hubiera producido en Argentina si Macri o alguno de sus ministros cometiera la locura de comparar a la dos veces ex presidenta con un múltiple femicida que además es filicida porque asesinó a sus hijas. No debe haber símbolo más perfecto del criminal de mujeres como Barreda.
¿Se armó esa protesta colectiva para castigar socialmente a Aníbal? No, la verdad que no. De parte de sus compañeros y compañeras de ruta hubo silencio o tibias críticas o incluso, justificaciones, como la de Graciana Peñafort, la abogada de Amado Boudou. Para defender a Aníbal le contestó a la precandidata a legisladora, Ofelia Fernández. La militante estudiantil había caracterizado muy tibiamente al ex jefe de gabinete de Cristina como “salame”. Fue casi un elogio. Salame en un tonto. Y Aníbal no tiene un pelo de sonso. Hasta la propia iglesia católica militó en su contra en el 2015. Las parroquias tenían orden de frenar todo lo que tuviera tufillo a narcotráfico y triple crimen.
Pero a la doctora Peñafort no le pareció suave el mote de “salame”. Y salió en su defensa con un lenguaje más soez: “Los propios y ajenos, me tienen las bolas al plato con discutir lo que dijo Aníbal. Lo que dijo es una pelotudez, que con un eufemismo se podría traducir a “expresión desafortunada”. Aníbal no es ningún imbécil, es alguien que se equivocó.” Hasta ahí lo que dijo la defensora de Amado Boudou. Pregunta: ¿Y Boudou también se equivocó al robarse la fábrica de billetes, tema por el que ya tiene condena firme por la justicia? ¿Es machirulo Boudou por haberle pirateado a la mitad de su auto a su esposa cuando se divorciaron?
Pobre Ofelia, que se llama como la madre de Cristina y tiene el apellido del padre de Cristina. Le tiró casi una caricia a Aníbal y fue ella la que recibió los repudios. Además de Peñafort, la senadora provincial K, María Teresa García, fue bien a fondo. Escuche bien por favor porque no tiene desperdicio: García le escribió: “Mire Ofelia Fernández, en el peronismo no nos tratamos de imbéciles. Hágalo en persona si tiene que decirle algo a Aníbal. Nuestro enemigo es otro. Yo sé que a usted, Perón no la completa, pero hágase un favor: milite”.
No tiene desperdicio esto. Primero una verdad a medias: es verdad que en el peronismo no se tratan de imbécil ni de salame. Directamente se tratan de facho asqueroso o de Monto falopero o de asesinos en los casos de López Rega y la Triple A y de los que acribillaron a José Ignacio Rucci, uno de los mejores amigos de Perón, tal vez porque Perón tampoco los completaba.
El preso por corrupción, Julio de Vido, desde la cárcel y como candidato a diputado de un nazi, fue por el mismo lado. Cristina lo dejó afuera de todo y jamás dijo una palabra solidaria sobre él pero aseguró que “A nosotros Perón si nos completa”. Don Julio, ya que los tiene cerca, Por favor, le podría preguntar a Lázaro Báez, José López, el corrupto confeso Ricardo Jaime y al terrorista de estado Cesar Milani si Perón también los completa? Gracias y disculpe por la molestia.
Pobre Ofelia Fernández, fue más castigada por sus propios compañeros cristinistas que Aníbal. La experta en leyes Peñafort dijo que Aníbal apenas es alguien que se equivocó. Insisto: También se equivocó cuando dijo que en Alemania había más pobres que en Argentina o que la inseguridad era solo una sensación o que este, era un país de paso del narcotráfico?
Suele pasar en el kirchnerismo, que resucitó lo peor del peronismo. Al amigo todo. Protección e impunidad. Si es de los nuestros hay que ocultar lo que hizo. Ya sea que haya torturado gente o robado como Milani, o haya robado como Lázaro o que haya estado 12 años contra el aborto, como Cristina.
Esta es la lección que tal vez aprendió muy rápido Ofelia Fernández. En el cristinismo no hay demasiado espacio para el debate. Verticalismo y disciplina partidaria. Subordinación y valor para defender a Cristina. Ella dijo que “para eso estamos las feministas, para ubicar a estos salames y pedirles, poco amablemente, que nos dejen la política a nosotras”.
Kicillof dijo que le pareció “penoso”, el ataque de Aníbal. Matías Lammens, el cuestionado presidente de San Lorenzo que se propone ser jefe de gobierno de la ciudad por el kirchnerismo calificó los insultos de Aníbal como “una locura, algo demencial, porque María Eugenia es una buena persona” y Facundo Moyano aseguró que Aníbal “dañó la excelente campaña de Kicillof”.
La gran novedad es que reapareció con fuerza el fantasma piantavotos de Aníbal cuando Macri y Vidal más lo necesitaban. Puso las cosas en claro: hay que elegir entre Vidal o Barreda. Cristina y Alberto no dijeron una sola palabra. Aníbal eligió a Barreda. ¿Usted señora oyente, a quien elige?
Los camioneros del diablo – 24 de julio 2019
Los Moyano son los capos del gremio de los camioneros y del Club Atlético Independiente, conocido como “Los diablos rojos de Avellaneda”. Los Moyano están acorralados por la justicia en varias causas que los colocan en el lugar de mafiosos extorsionadores que se han enriquecido ilícitamente con los dineros de los afiliados al sindicato y de los socios del club. Aparecen como los camioneros del diablo. Tanto Hugo como su hijo Pablo ocupan los lugares más altos en la tabla de posiciones del desprestigio social. Su imagen negativa es altísima porque su metodología patotera, su vocación de llevarse todo por delante, incluso a un gobierno democrático y los negocios sucios que han hecho con empresas de su familia no tienen un gramo de inocencia.
Las novedades más graves indican que la causa sobre la asociación ilícita para defraudar a Independiente avanza hacia el juicio oral y que dos jefes de la barra brava acusaron directamente a los Moyano de ser los jefes de esa banda delictiva.
Pero hay algo más insólito y tragicómico que demuestra que uno de los grandes problemas de Moyano es falta de capacidad profesional de su abogado Daniel Llermanos. Parece que a Moyano lo asesoran los enemigos. Se acaba de tirar un tiro en sus pies producto de una demanda que le hizo en la justicia a la productora Pol-Ka de Adrián Suar y al prestigioso actor Julio Chávez que protagoniza “El Tigre Verón” por Canal 13. En su presentación reclaman una indemnización o una participación de las ganancias de la serie porque dicen que está basada en la vida de Hugo Moyano y lo han hecho sin su consentimiento. Le cuento que la novela se mete en el mundo de la violencia y la corrupción sindical y muestra con creatividad y profesionalismo los aprietes, negociados y la utilización de armas y matones para resolver conflictos. Lo lógico es que Moyano hubiera dicho que esa es una mirada prejuiciosa y gorila de la vida sindical, que los gremialistas defienden a los trabajadores de la voracidad patronal y cosas por el estilo.
Pero no. Es tragicómico que asesorado por Llermanos, Hugo diga que esa es una pintura sobre su vida. A confesión de parte, relevo de pruebas. Por esa torpeza política cualquier dirigente ya hubiese despedido a su abogado. Pero hay más errores no forzados todavía.
Moyano no solamente se coloca el sayo y dice que ese personaje siniestro es él sino que con esta presentación ayuda a potenciar el rating de la creación de Suar porque despierta mayor interés todavía. Pero como si esto fuera poco, Moyano de la mano de Llermanos atenta contra la libertad de expresión. No hay delito en el trabajo de Suar y Chávez. Pueden opinar y decir lo que quieran en una serie de ficción. ¿Desde cuándo un sindicalista pretende decidir que se puede y no se puede ver en la tele? Ni en la ficción ni en la realidad.
Hace poco le dije que Moyano con el poder que tiene y su condición de millonario, debería tener un abogado de otro nivel profesional. Un Carlos Beraldi, un Maximiliano Rusconi, por ejemplo, que son expertos en leyes y no tienen problemas en tomar estos casos. Pero Llermanos tiene dificultades en su sintaxis y en su ortogragía, le falta solidez jurídica y por eso le come la billetera a Moyano. Hace tiempo que le viene haciendo meter la pata a Moyano. Pero con esta historieta batió todos los records. Demandar a Adrián Suar y a Julio Chávez es un papelón que no tiene pies ni cabeza y que lo expone mucho más al jefe del clan.
Pero volvamos al caso del fraude en Independiente porque hay muchas malas noticias para la familia de los camioneros del diablo.
Le otorgaron la detención domiciliaria a dos de los líderes de la barra brava: Pablo Bebote Alvarez y Damián Lagaronne. Ambos con tobilleras electrónicas pero fuera de la cárcel y eso para ellos es una gran mejora de su condición. Sus largos testimonios ante la justicia han sido minuciosos en describir la forma en que se hicieron varios negociados. Y los allanamientos que se dispusieron encontraron algunas pruebas concretas de que todo eso era cierto. Una lista de 1.200 socios cuyos pagos de cuota mensual no ingresaron nunca al club y que iban a parar a los bolsillos de los Moyano. El manejo de dinero en forma ilegal entre el gremio y el club. La utilización de la barra brava para distintas tareas extorsivas, el manejo oscuro de la fortuna que ingresó por la venta de algún jugador. Son muchos los actos de corrupción y tanto Bebote Alvarez como Lagaronne aseguraron que los comandantes de esa banda eran Hugo y Pablo.
La jueza Brenda Madrid y el fiscal Sebastián Scalera avanzan con firmeza pese a la demora inexplicable de algunas pericias que solicitaron. Le recuerdo que la doctora Madrid reemplazó a su colega Luis Carzoglio, un protegido de Eduardo Duhalde que hizo hasta lo imposible para darle impunidad y blindar a los Moyano. A esta altura es un clásico la escucha telefónica donde Pablo cuenta que él y su padre, conversaron amablemente más de cinco horas con el magistrado y que estuvieron tomando unos champusardos y que todo quedó arreglado y no va a pasar nada. Después, como no podía ser de otra manera, Carzoglio fue apartado de su cargo y hoy está sometido a un juicio para su destitución.
En la causa, también están detenidos otro peso pesado como Roberto Petrov (a) el Polaco, el ex dirigente Noray Nakis y hasta el ex piloto del TC 2000, “el Yoyo” Maldonado, entre otros.
Los arrepentidos de la causa confesaron con lujo de detalles, cómo era el mecanismo delictivo. Hugo Moyano supervisaba todo y fue el que firmó el fideicomiso por el que circulaba el dinero que se lavaba y se perdía por las cloacas de la corrupción. Y Pablo era el jefe que les repartía el dinero y las entradas y les daba las órdenes. Los malandras cobraban 400 mil pesos por cada torneo y 30 mil pesos por partido. Todo en bolsas de plástico negras de consorcio y en sobres de papel madera. Mercenarios aptos para todo servicio. Uno de los premios que recibieron fue ir al mundial de Brasil con todos los gastos pagos, por supuesto. Es decir que los socios del club y los afiliados al gremio bancaron a esta manga de zánganos violentos.
La organización para los negocios del clan Moyano está muy diversificada en varias empresas que son propiedad de Liliana Zulet, la esposa de Moyano. El modus operandi siempre es el mismo. Esas empresas de salud, constructoras o de seguridad, por ejemplo son proveedoras de Independiente o de Camioneros sin ningún tipo de licitación y con adjudicación directa. Esto no hace falta probarlo. El propio Moyano lo reconoció y dijo que eso ocurre porque el sabe que los precios que fija su esposa son los más convenientes para socios y afiliados. Pero así no se manejan los dineros públicos. Empresas como Covelia y OCA también están mixturadas con estas operaciones inexplicables.
Los jueces Luis Armella y Néstor Barral son los que entienden en estas causas. Este último está estudiando intervenir o directamente liquidar la mutual de Camioneros porque funciona solo como caja negra de la familia que tiene un nivel de vida de millonarios y que logró colocar al personaje más fashion de la familia, Facundo Moyano, como candidato a diputado de Cristina y La Cámpora.
El temor a ir preso también explica la nueva alianza política de los Moyano con los Kirchner. Hoy trabajan espalda contra espalda para evitar que Macri logre su reelección. Pero lo más inexplicable es su extraordinaria relación con un sector del Vaticano que encabeza el obispo Marcelo Sánchez Sorondo, mano derecha del Papa en todo el sentido de la palabra. Juntos organizaron un congreso anti mafia en el sindicato de camioneros. Es algo asi como presentar un plan contra la violencia de género y convocar al multi femicida de Ricardo Barreda para que lo difunda. Es como hablar de la santidad y convocar a los diablos camioneros. La biblia y el calefón.
Ladri progresismo pindonga – 23 de julio 2019
Néstor y Cristina Kirchner le han hecho mucho daño a la democracia republicana. Y Cristina le puede seguir haciendo mucho daño si vuelve al poder con su autoritarismo cleptocrático, vengativo y chavista. La lista de salvajadas que perpetraron es larga. Pero la profanación del progresismo y los derechos humanos tal vez sea la más grave en términos de cultura cívica. Podríamos decir que diseñaron un esquema totalmente contrario llamado ladri progresismo jurásico. O Progresismo Pindonga o Cuchuflito, para usar la terminología de la reina Cristina.
Lo primero que dinamitaron fue el concepto de honradez. La decencia, las manos limpias y las uñas cortas fue siempre un valor del hombre nuevo que el progresismo o la centro izquierda intentaron instalar. Ese hombre nuevo lleno de virtudes no tenía como motor ni la codicia ni el enriquecimiento y mucho menos el robo del siglo que fue el saqueo al estado del kirchnerato. Todo lo contrario, se proclamaba que el egoísmo y el delito económico eran parte del ADN de la derecha oligárquica. El progresista era un hombre generoso, solidario que apostaba a un proyecto colectivo de igualdad y no a convertirse en millonario robando en la política.
Hoy muchos intelectuales, artistas y la militancia camporista se han convertido en “negacionista” de la mega corrupción de estado a la que sometieron al país durante más de una docena de años. Algunos como Diana Conti se atrevieron a decir hace un tiempo, que los Kirchner necesitaban mucho dinero para hacer política. Algo asi como “robamos a los pobres para poder ayudar a los pobres”. Un delirio vergonzoso. Otros directamente se tapan los ojos y no quieren ver el robo sistemático y colosal que padecimos. Dicen que es un invento del imperialismo norteamericano, Clarín y los jueces. Gritan que es una persecución política a los líderes populares como Cristina. Parece mentira pero de tanto repetirla han llegado a creer semejante mentira.
Mi conclusión es que no se puede ayudar a parir una sociedad más igualitaria desde el delito. Eso le quita autoridad moral a Cristina y a todos los que robaron o fueron cómplices o miran para otro lado.
Algo muy parecido hicieron con los derechos humanos. Uno de los activos que la sociedad democrática logró, fue la firma en 1983 del contrato del Nunca Más a los golpes militares ni al terrorismo de estado. Los derechos humanos fueron durante un tiempo un patrimonio de todos los argentinos. Fue algo ecuménico, plural y tan masivo que atravesó todas las clases sociales y todas las agrupaciones políticas.
Los Kirchner rompieron esa diversidad y le pusieron camiseta partidaria a los derechos humanos. Cooptaron a sus dirigentes y los volvieron sectarios, representantes de una sola facción. Los achicaron en su alcance, y a varios de ellos, los corrompieron con dinero sucio. El caso más grave y más imperdonable, pero no el único, fue el de Hebe Bonafini. En lugar de sueños fueron pesadillas compartidas y con los Schocklender de cómplices, hubo metida de manos en la lata en varias actividades, incluso en la Universidad de las Madres. Fue tan grave esta estafa, que se hizo necesario la aparición de nuevos organismos que representen a todos los argentinos y no solo a los kirchneristas. De hecho fueron surgiendo, La Madres del Dolor, Usina de Justicia y varios más.
Otro de los disvalores que incorporaron desde el nacional populismo es la teoría conspirativa congelada en el pasado de que cualquier uniforme es sinónimo de genocida o dictador. Es lo que se expresó el otro día con el maltrato al que algunos padres presuntos progres sometieron a dos pilotos, héroes de Malvinas en el Colegio Nacional Buenos
Aires. Para estos setentistas tilingos y tardíos sin autocrítica, Montoneros sigue siendo un grupo para adorar y todo militar es Videla. Salvo que ese militar sea chavista como el general César Milani que fue claramente un engranaje del terrorismo de estado de Videla y del robo a mano armada del kirchnerismo. Por eso está preso y por eso está siendo juzgado con todas las pruebas y garantías.
Estas malversación del pensamiento progresista hace que los K miren con simpatía regímenes narco dictatoriales como los de Cuba y Venezuela. Por eso no condenan los más de 6 mil crímenes de lesa humanidad cometidos por el chavismo y denunciados por casi todos los líderes democráticos de la región y por Michelle Bachellet, ex presidenta del Chile socialista y heredera de Salvador Allende.
Pero muchos K son ladri progresistas que justifican y llaman a imitar ese modelo de multiplicación de la pobreza, crisis humanitaria y enriquecimiento de los militares y la jerarquía chavista. Eso les quita autoridad moral para calificar a Macri como parte de la dictadura. Cristina dijo que este gobierno tiene un blindaje mediático comparable con la dictadura. Más de cien periodistas desaparecidos y el silencio absoluto de los Kirchner en Rio Gallegos me evitan cualquier comentario.
En los últimos días pasó algo similar con la identificación de Hezbollah como grupo terrorista. La justicia los responsabiliza por los atentados a la AMIA y a la embajada de Israel y los escribas kirchneristas como Horacio Verbitsky, Raúl Kollman o Pedro Brieguer plantean que Hezbollah es un partido político y en su odio hacia el estado de Israel, son capaces de justificar a un régimen que lapida mujeres y asesina homosexuales como el de Irán. Incluso sugieren que, tal como ocurrió con el pacto con Irán, hay que someterse a los iraníes y no criticarlos porque eso podría generar una represalia brutal con un nuevo atentado. Ese concepto de sumisión ante los terroristas es lo más lejano que existe a un progresismo social demócrata que apuesta a la paz y a extirpar del país a aquellos que fomentan el crimen y los atentados como instrumento político. Semejante inflamación ideológica los conduce a un claro antisemitismo. Este domingo Jorge Fernández Díaz, en su extraordinaria columna en La Nación recordó expresiones antijudías brutales de Hugo Chávez y la insistencia de Cristina en vincular siempre todo lo judío o lo israelí a los fondos buitres o la codicia por el dinero. Incluso recordó el despropósito que ella cometió al recomendarle a un grupo de niños la lectura de “El Mercader de Venecia”, una obra emblemática de los antisemitas que tienen en Shylock, su protagonista como un despiadado usurero judío. Justo Cristina, cuyo estudio jurídico logró su primera fortuna con actitudes usureras al quedarse con casas de gente que no pudo pagar sus cuotas producto de la circular 1050 de la dictadura militar.
Por eso no es casual la foto de Máximo Kirchner con Santiago Cúneo que el príncipe heredero nunca explicó. Por eso semejante facho lleva en su lista a Julio de Vido y en su bolsillo a Guillermo Moreno y a Hugo Moyano. Por eso no fue casual la vocería de Irán que Luis D’Elia y Fernando Esteche, entre otros, ejercieron durante el parto de lo que fue la firma del memorando que el propio Alberto Fernández calificó como una forma del encubrimiento de los terroristas. La doctora Elisa Carrió lo dijo con todas las letras: “Los K tienen a Hezbollah adentro”.
¿Cuál es la verdadera Cristina? La que condecora a Maduro y admira a Fidel y Chávez o la que dice que Axel es más capitalista que Macri? ¿Qué piensa Alberto Fernández de esto? Ni Ni. Es tan mentiroso que dijo que un señor que lo había insultado, después se tiró solo el piso y ahora se puede saber la verdad: Alberto lo empujó golpeándolo con el hombro. Alberto es tan caradura que nos quiere convencer que a Cristóbal López que está preso por corrupción fue castigado por ser el dueño de un canal opositor. Fue en ese canal que por orden de Cristina le levantaron el programa en el que Marcelo Longobardi lo estaba entrevistando. Pero ya se olvidó.
Que dirigentes que se dicen de izquierda tengan el mismo lenguaje y los mismos conceptos que los Tacuara o el CNU de los 70 habla de un círculo vicioso e irracional regresivo y pre democrático.
En el plano de la lucha contra la inseguridad también se expresa el falso progresismo pindonga. Con la biblia a favor de los victimarios de Eugenio Zaffaroni, muchas posturas de Cristina y su banda son condenatorias de la Gendarmería que en las barriadas populares tiene un prestigio del que carecen varios de los dirigentes K. Lo más pobres que dicen defender los Pinguinos Buitres son los que más sufren los robos y los crímenes en el Conurbano. Insólitamente en lugar de ponerse del lado de las víctimas y correr en su ayuda y contención, el kirchnerismo jurídico busca siempre una justificación para liberar de culpa y cargo a los delincuentes y narcos. Hay una veneración por lo lumpen que es la degradación del trabajador y de lo popular. En estos días asistimos a la coronación de esa actitud que explotó a raíz de los dos muertos que produjo el cantante Pepo al chocar su camioneta mientras tomaba vodka. Es el mismo que comparte videos y fotos con Cristina y Máximo y pregunta donde está Santiago Maldonado.
Pepo también estuvo atravesado por la cultura del aguante y el fierita que desafía y viola la ley. Ese prejuicio pequeño burgués no les permite comprender los motivos por los que los laburantes, que son asaltados y agredidos todos los días cuando van a trabajar, aplaudan el paso de las fuerzas del orden. Ellos no ven a represores de la dictadura en los gendarmes. Ven a un estado que ejerce la fuerza para darles tranquilidad a ellos y proteger a sus hijos.
Pero el ladri progresista pindonga solo cree en su vetusta ideología. Nada de realidad. Sus pensamientos congelados en el pasado y su falta de autocrítica los empuja a multiplicar sus acciones antidemocráticas y anti republicanas.