Cambiemos cambió con la elección de Miguel Ángel Pichetto como vice de Macri. La decisión que alteró todo el escenario electoral tiene infinidad de lecturas y consecuencias.
La más importante es que esa fórmula tiene muchas más chances de ganar la elección y derrotar al chavismo K de Cristina y su banda. Y eso no tiene precio. Macri recuperó la iniciativa política, demostró que no es un caprichoso que se niega a ver la realidad y que no es un gorila antiperonista como muchos quisieron hacerlo aparecer.
Cambiemos cambió y recibió el apoyo entusiasta y explícito de todas sus figuras más importantes. Los padrinos de Pichetto fueron Ernesto Sanz y Gerardo Morales y los respaldos fundamentales los de Rogelio Frigerio, Emilio Monzó, María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta. Pero la gran noticia fue que Elisa Carrió no se opuso. Macri temblaba ante esa posibilidad. Pero Carrió entendió que era un paso clave para aumentar las chances de una victoria en las urnas y destacó las mayores virtudes de Pichetto: no es corrupto (de hecho no tiene ninguna acusación en la justicia después de 17 años de presidir el bloque de senadores) y no fue golpista nunca, ni siquiera durante el gobierno de Fernando de la Rúa.
Cambiemos cambió de libreto y de liderazgo estratégico. Jaime Durán Barba y su delegado Marcos Peña estuvieron sosteniendo lo contrario durante años. Le hicieron perder mucho tiempo a Macri y con su sectarismo del purismo amarillo expulsaron del gobierno a más de 30 cuadros políticos de primer nivel y de todos los matices ideológicos: de Alfonso Prat Gay a Carlos Melconian, pasando por Federico Sturzenegger y Luis Caputo. De Mario Quintana hasta Emilio Monzó pasando por Isela Constantini. La lista es larga. Casi dos gabinetes se cargó Marcos y su tozudez de ir contra la construcción política tradicional que fue lo que finalmente hizo Macri ayer.
Emilio Monzó fue enviado a la Siberia por proponer una y otra vez esto que Macri recién decidió frente al abismo. Gerardo Morales, horas antes, dijo que con el duranbarbismo podían perder en primera vuelta. Más vale tarde que nunca.
Cambiemos cambió y todavía puede seguir cambiando más. Hay muchos peronistas líderes territoriales poco conocidos que tienen intenciones de acompañar a Pichetto al que respetan y valoran por su lealtad y ánimo constructivo. Y aquí hay que repetir algo brillante que escribió Andrés Malamud: Cristina, con la designación de Alberto consiguió el apoyo abierto de muchos gobernadores peronistas. Macri, con la designación de Pichetto, consiguió el apoyo encubierto de varios gobernadores peronistas”. Es absolutamente cierto. Ayer hablé con dos de esos gobernadores que ya ganaron sus elecciones en sus provincias. Ellos hacían la siguiente reflexión: ¿Para qué vamos a apoyar a Cristina si ella nos extorsionaba y nos maltrataba con el pago de los fondos coparticipables? Macri cumplió siempre con ese dinero que es de las provincias y nos permitió tener superávit en muchos distritos. Y hacer obras. Ni siquiera le quieren permitir a Cristina que ella arme la lista de diputados nacionales. Y le han perdido respeto a Alberto porque se dieron cuenta que no decide absolutamente nada, que es solamente un vocero de Cristina, un che pibe, “un corre ve y dile”. ¿Esto qué significa en términos prácticos? Que muchos gobernadores no van a mover un dedo para apoyar a Cristina aunque públicamente no lo van a confesar y que muchos, empezando por Córdoba y Juan Schiaretti van a ir con boleta corta. Esto significa que los cordobeses van a poder votar a los diputados nacionales que propone Schiaretti y elegir la fórmula presidencial que más les guste. Eso erosiona mucho las posibilidades de Cristina y favorece a Macri. Y no es solo Córdoba la que va a hacer esa jugada. Hay otras provincias.
Cambiemos cambió. Santiago Kovadloff, como es su costumbre, lo analizó con filosofía y vuelo poético: “Pichetto es la primera expresión de abrirse al porvenir. Pichetto consolida la idea republicana de Macri y Alberto Fernández atenúa las intenciones totalitarias de Cristina”.
Pichetto es un peronista de centro en lo político, algo así como la tercera posición entre yankys y marxistas, tiene una mirada más a la izquierda de Macri en el tema de los derechos individuales y apoya la despenalización del aborto y más a la derecha en su postura de mano firme contra los delincuentes nacionales o extranjeros y contra los narcos. Pichetto se define como capitalista moderno, con apertura al mundo civilizado, en contra de Venezuela y el chavismo setentista irresponsable de los K y plantea que el 27 de octubre no se va a elegir un presidente, se va a optar por un sistema: la democracia o el autoritarismo del nacional populismo.
Cambiemos cambió hasta el nombre. Es toda una señal. Se llamará Juntos por el Cambio o algunos arriesgan Cambio Federal para abrir sus puertas a dirigentes de varios partidos pero sobre todo a peronistas que fueron fumigados por Cristina. Y también, esta nueva construcción abrirá sus ventanas a nuevas ideas que van a fortalecer el pluralismo y el debate político. El presidente se mostró entusiasmado como pocas veces. Dijo que con 100 dirigentes como Pichetto se puede construir una nueva Argentina. Federico Pinedo dio en la tecla al decir que esto tira por la ventana esa vieja idea de que esta era una pelea entre peronistas y antiperonistas. Por el contrario es una pelea del sistema democrático contra los nostálgicos ladri progresistas que quieren eliminar el Poder Judicial para darle impunidad a Cristina y liberar a todos los ladrones de estado, tal como anticiparon Zaffaroni, Giardinelli, Durañona y la propia ex presidenta.
Los dirigentes de Cambiemos que cuestionan más duramente al peronismo tardaron un poco en digerir la noticia. El diputado Fernando Iglesias lo expresó con un tuit: “No tengo problemas en compartir un espacio político con peronistas. Lo hago desde 2007 y lo sigo haciendo. (se refiere a Ritondo, Santilli y Rodríguez Larreta, entre otros). Tampoco estoy de acuerdo con la designación de Pichetto, pero es una decisión del Presidente, que respeto y yo, soy un simple diputado, no el dueño de Cambiemos. Y si la fórmula Macri-Pichetto sirve para ganarle a la banda de fascistas impresentables que tenemos en frente y para avanzar con los cambios profundos que el país necesita, bienvenida sea. Voy a votarla y a apoyarla, desde luego”.
Ayer Cristina dijo en Santiago del Estero que la plata para pagar las deudas no la van a poner ni los cartoneros de Grabois ni los camioneros de Moyano. Ella debería devolver todo lo que se robaron los pingüinos buitres de Santa Cruz
Pero Grabois y Moyano, son dos nombres de un alto nivel de desprestigio social, son música para los oídos de Macri cada vez que los K los nombran. Grabois, de bajísimo nivel de representatividad y peleado con Emilio Pérsico dijo que Macri es un coimero y que con Pichetto son tal para cual: fachos, garcas y arrastrados. ¿Qué dirá el santo padre que vive en Roma que le están degollando a su paloma?, cantaban los Quilapayún en los 70. Encima Axel Kicillof se reunió con el clan Moyano. Una foto piantavotos absoluta. Don Hugo Corleone quiere colocar a su hijo Pablo (a) “el Salvaje” en la lista de diputados. Cristina duda pero al más entusiasmado es Macri.
De todos modos, se equivocan en el gobierno si caen en una euforia exagerada. Ni tienen la elección ganada ni los problemas económicos resueltos. Todo lo contrario. Todavía no han ganado nada. Solo es el primer paso de un proyecto de unidad nacional racional, democrático, pluralista que defienda los derechos humanos y la libertad de prensa”, tal como lo planteó el presidente en su comunicado oficial. Macri dice allí que quieren combatir el delito dentro de la ley y sin falsos garantismos.
Pichetto tiene una voz política potente y no tiene prejuicios en tomar posiciones fuertes. Tal vez sea la cuota de firmeza y mayor autoridad que Macri estaba necesitando. Veremos. Veremos cuanto cambió Cambiemos.
Zaffaroni, impunidad para CFK – 11 de junio 2019
Está funcionando a toda máquina el operativo “Impunidad para Cristina y libertad a los ladrones”. El estado mayor de esa vergüenza nacional tiene una comandante y tres generales. La ex presidenta es la que ordena y los tres subordinados que ejecutan son el Papa Francisco, Eugenio Zaffaroni y Alberto Fernández. Suena insólito pero, lamentablemente es absolutamente cierto. Cada pieza de este rompecabezas aporta lo suyo para lograr que Cristina vuelva al poder sin que ningún juez la moleste y para borrar de un plumazo todas las causas de mega corrupción de estado que están en marcha.
Trabajan a paso redoblado por un 11 de diciembre con multitudes en las calles celebrando el triunfo del pueblo, reclamando venganza y cárcel para los magistrados, los políticos y los periodistas traidores. Para ser mucho más claro. El Plan es poner a Cristina en el lugar de Macri, a Bonadío en el lugar de Lázaro Báez, a Pichetto en lugar de Cristóbal y a Lanata en el lugar del general Milani.
¿Se entiende? Buscan los votos que les permitan ganar con contundencia en la primera vuelta y avanzan con los mecanismos para que sea Cristina la que juzgue a los que la juzgan ahora y para que los millonarios que le robaron al pueblo salgan en libertad como héroes de la resistencia popular.
Los argentinos republicanos deben encender todas las luces rojas de alerta en el tablero de la democracia.
Todos los días se descubre un movimiento nuevo de esta maniobra repugnante que tiene algunos componentes secretos.
La última novedad fue el sincericidio de Eugenio Raúl Zaffaroni, una pieza clave de la estrategia. Confesó ante una radio que también es parte del proyecto, que impulsará “una ley de revisión extraordinaria para liberar a los presos políticos”. De tan claro fue provocador. Llamar “presos políticos” a los delincuentes comunes, cómplices y testaferros del kirchnerismo es, entre otras cosas, profanar la memoria de los verdaderos presos políticos que fueron encarcelados por las dictaduras por defender con honradez la ley y la libertad.
Pero eso no es novedad. En esto, fue coherente con su trayectoria. El presuntamente prestigioso doctor Zaffaroni, ex integrante de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, ya tuvo relaciones carnales con dos dictaduras y jamás se le escuchó una sola crítica a su compañero de militancia cristinista, el general Cesar Milani que hoy está preso por violaciones a los derechos humanos durante el terrorismo de estado y por enriquecimiento ilícito.
Zaffaroni defiende la narco dictadura chavista de Nicolás Maduro y pide que se acabe lo antes posible el gobierno democrático de Mauricio Macri. No me extraña su golpismo. El que lo hizo una vez, lo puede hacer de nuevo.
Si se me permite, un par de preguntas al respecto a Zaffaroni:
– ¿Qué espera para renunciar como integrante de la Corte Interamericana de Derechos Humanos? Sus compañeros deberían saber que usted fue juez y juró por los estatutos de dos dictaduras a falta de una y que una de ellas fue el más feroz genocidio perpetrado por Videla y sus cómplices.
– ¿Es cierto que durante el terrorismo de estado usted, Zaffaroni, no le dio lugar a ninguno de los 120 habeas corpus sobre detenidos desaparecidos que pasaron por su despacho y que por el contrario redactó un manual militar en el que justificaba los golpe de estado y en el que discriminaba a los homosexuales para que no fueran parte del Ejército?
-¿ Podría confirmar si las Madres de Plaza de Mayo encabezadas por Hebe de Bonafini hace un tiempo lo definieron como «juez de la patria» porque milita para el kirchnerismo pero antes lo habían incluido en una lista de 437 jueces que colaboraron con la dictadura militar? No mienta, doctor. Mire que tenemos el recorte de aquella solicitada.
Pero volvamos al corazón del “Operativo Impunidad para Cristina y libertad a los ladrones”. Zaffaroni es el responsable de buscarle un disfraz más digerible o no tan grosero a semejante afrenta. Dijo que el indulto no le gusta, porque no anula el delito. Que la amnistía tampoco, porque debe ser general y estos son casos particulares. Aquí tiene razón: es una ley a medida de los autores del robo del siglo, de la asociación ilícita liderada por Cristina que se dedicó a saquear al estado como nunca antes había ocurrido en democracia. Son casos especiales: las confesiones de los arrepentidos y todas las pruebas documentales confirman el lavado de dinero sucio de las coimas y el colosal enriquecimiento de todos los que rodearon a Néstor y Cristina.
Por eso Zaffaroni, en su incontinencia oral, propone una ley de revisión extraordinaria que sea aprobada por el Congreso y luego ratificada por una Corte Suprema con sus miembros ampliados con militantes, tal como propuso en su momento el intendente de San Antonio de Areco, Francisco “Paco” Durañona, la propia Cristina y el escriba Mempo Giardinelli.
Por eso Cristina somete a los gobernadores y les impone la lista de diputados y senadores. Necesita mayoría en el Congreso, para garantizar su blindaje de impunidad, gane o pierda la elección con Macri.
Lo de Zaffaroni no fue algo aislado o casual. Va en línea con la primera definición fuerte de Alberto Fernández que fue una verdadera prueba de amor que Cristina le pidió para ungirlo candidato a presidente. ¿Se acuerda? Mandó al frente con apellido y todo, a los magistrados que quiere enviar a la horca o “cortarle las bolas”, como dijo con humor Alejandro Borensztein. Dijo textualmente que: «Algún día Ercolini, Bonadio, Irurzun, Hornos y Gemignani van a tener que explicar las barrabasadas que escribieron para cumplir con el poder de turno».
En síntesis, lo mismo que propuso Zaffaroni y por eso, de inmediato provocó un duro comunicado de rechazo por parte de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional.
Ya le dije que este operativo conducido por Cristina tiene un tridente que lo ejecuta. Ya vimos el rol de Zaffaroni y Alberto. Ahora podemos observar el papel que, triste y lamentablemente, viene jugando el Papa Francisco.
Las fotos conmovieron a todo el mundo. La sonrisa de oreja a oreja y la calidez del abrazo entre el Papa y Zaffaroni fue la culminación de un congreso de jueces en el Vaticano.
Esto produjo una gran indignación que corrió como reguero de pólvora en las parroquias argentinas. No tanto por lo político, como ya ocurrió con los casos de Hebe de Bonafini, Milagro Sala, el Caballo Suárez y Pablo Moyano, entre otros adoradores de Cristina que están presos o tienen que dar explicaciones a la justicia.
Esta vez el escándalo fue moral.
Lo podemos recordar por medio de otras preguntas a Zaffaroni que no le hicieron ni el Papa Francisco ni monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, el monje negro detrás del trono de Pedro.
-¿Zaffaroni recuerda fallos suyos denigrantes de la condición humana y decididamente inmorales y humillantes para las víctimas? Ese fallo debería enseñarse en las facultades de derecho como un ejemplo de agresión a la dignidad de las mujeres, pese a que muchas mujeres militantes contra la violencia de género, jamás dijeron una palabra de esto, tal vez para proteger a un compañero cristinista.
Hablo del fallo Tiraboschi donde usted minimizó la violación de una nenita porque fue realizada con la luz apagada y porque no fue penetración sino sexo oral al que fue obligada la chiquita. Usted impuso una pena por abuso deshonesto y sostuvo que no correspondía aplicar la pena máxima porque, entre otras razones, la víctima, una niña de ocho años, había sido abusada con la luz apagada y, en palabras de la sentencia, “el único hecho imputable se consumó a oscuras, lo que reduce aún más el contenido traumático de la desfavorable vivencia de la menor”. ¿Escuchó bien? Zaffaroni llamó “desfavorable vivencia dela menor” a la penetración que un degenerado, hijo de puta le hizo por su boca.
-Doctor Zaffaroni. ¿No tiene ninguna responsabilidad además de haber pagado la multa correspondiente por haber alquilado sus departamentos para que en 5 de ellos se ejerciera la prostitución? ¿No cree que sus excusas fueron poco creíbles cuando señaló que fue su amigo íntimo el que administraba esos departamentos y que usted no conocía a los inquilinos?
Cristina sufrió su procesamiento número 13, con 7 pedidos de prisión preventiva, uno de ellos confirmado por la Corte Suprema y que no pueden efectivizarse por la protección de sus fueros parlamentarios.
El Papa y Zaffaroni hicieron lo que hicieron y dijeron lo que dijeron. ¿Qué actitud tomó Cristina, casi en forma simultánea? Para defenderse, publicó en las redes el video del Papa en el que, en castellano, culpabiliza a una parte de la justicia y al periodismo de atacar a los políticos populares utilizando causas judiciales. Cristina se ocultó detrás de las sotanas del Sumo Pontífice. A mucha gente le resultó incomprensible el discurso de Francisco escrito puntillosamente casi como un traje a medida de las necesidades de Cristina. Muchos dicen que es parte del operativo Impunidad que recibe aportes conceptuales de Sánchez Sorondo y Eduardo Valdés que además es el autor del operativo “Puff” que intentó voltear al fiscal Carlos Stornelli y al juez Bonadío con el mismo objetivo de Zaffaroni: liberar a lo que ellos llaman presos políticos.
Cristina dijo que las palabras papales eran “imperdibles”. El Papa dijo lo mismo que ella: que hay una persecución política.
Colaboran con financiamiento Lázaro, Cristóbal y algunos empresarios procesados en la causa de los cuadernos. Con su pluma y su verba, Horacio Verbitsky y Víctor Hugo Morales. Y con su fuerza de choque patotera y extorsiva el clan Moyano.
La gran pregunta sobre el operativo Impunidad para Cristina y libertad a los ladrones es: ¿Todos unidos triunfarán?
Cristina está en problemas – 10 de junio 2019
Los problemas que acosan a Cristina Fernández de Kirchner son múltiples y de distinta gravedad. La mayoría tiene que ver con su futuro político y con los avances de la justicia que la podrían llevar a la cárcel por ser la jefa de un colosal sistema de enriquecimiento ilícito.
Pero en ese plano, ella se siente fuerte como para seguir poniendo el cuerpo y afrontar los cimbronazos.
Lo que realmente más la preocupa y la tiene muy inquieta es su relación con su hija Florencia. La ex presidenta nunca fue una madre demasiado presente pero ahora es abuela y se encuentra con importantes dificultades para que sus nietos crezcan con la mayor felicidad posible. El caso de Máximo se puede manejar porque se trata de algo bastante habitual: la separación de los padres y la necesidad de un régimen de visitas. Pero lo de Florencia es infinitamente más angustiante y complicado por varios motivos. Laura Di Marco, nuestra colega y compañera de radio Mitre, fue al hueso anoche en el programa de Luis Majul. Dijo que “Florencia tuvo varios intentos de suicidio”. Está claro que hay un desequilibrio emocional muy fuerte más allá de las facturas que le pasa el cuerpo con los temas del bajo peso y la inflamación de brazos y piernas. Alguna vez alguien tan cercano a Cristina como es Eduardo Valdés llegó a hablar de “anorexia y ataques de pánico”. Toda esa información confirma que Cristina está muy alterada y triste por dos motivos principales. Su hija la responsabiliza por todos los dramas que está atravesando y además, no se puede hacer cargo de su hijita, Helena. De hecho, Florencia sigue en Cuba y la nietita de la ex presidenta está al cuidado de su padre, la ex pareja de Florencia, el militante Camilo Vaca Narvaja.
Nada indica que Cristina esté afrontando semejante desgarro con la ayuda de un profesional del psicoanálisis. Algunos dirigentes que merodean el Instituto Patria se asustaron un par de veces cuando vieron a Cristina aflojar como pocas veces, agachar la cabeza y llenar sus ojos de lágrimas. La fortaleza política en la que se formó en toda su vida no alcanza frente al dolor que le produce las acusaciones de Florencia. En las próximas horas seguramente la justicia autorizará a Cristina a viajar a Cuba para verla. Sería un caso prácticamente inédito. Es muy difícil, casi imposible, que se autorice a viajar al exterior a alguien que está siendo sometida a un proceso de juicio oral y público que recién va por la cuarta sesión en la lectura de las acusaciones. Pero para que no tenga ninguna excusa que le de solidez a su victimización como perseguida política, es muy probable que le den permiso para encontrarse en La Habana con Florencia. No la deja dormir la incerteza sobre cuál va a ser la reacción de Florencia cuando la vea. Las facturas que ella le pasa son históricas. Desde su ausencia en momentos culminantes de su vida adolescente hasta el depósito de más de 5 millones de dólares termosellados en la caja fuerte que Florencia tenía con sus ahorros en el Banco Galicia. Florencia se vio obligada a aparecer en varias sociedades armadas en la estructura de la asociación ilícita para delinquir y ella jamás se enteró y nunca quiso entrar en política y mucho menos en cuestiones sucias de corrupción y lavado de dinero. El propio contador arrepentido de los Kirchner, Víctor Manzanares no tuvo problemas en denunciar todas las estafas que la familia hizo pero siempre dejó a salvo a Florencia. Ella es inocente, según Manzanares. Pero ella tiene que rendir cuentas ante la justicia y demostrar su inocencia. Cristina no sabe qué hacer con Florencia ni con Helena. La nenita, apareció disfrutando en una pileta de natación y jugando al aire libre aquí en Buenos Aires en una foto con su padre y en algunas historias de su cuenta en Instagram. Camilo tiene nombre y apellido de revolucionario pero en su perfil se define como “Sociólogo, docente e hincha de All Boys” y exhibe fotos, entre otros con Victor Hugo Morales, Diego Capusotto, Rafael Correa y el Papa Francisco.
Florencia tiene un carácter muy fuerte y es capaz de gritarle a su madre como solo Néstor se animaba a hacerlo. No entiende razones y quiere borrarse del mapa de la Argentina porque, entre otras cosas, dicen que se siente acosada por el periodismo y porque tendría una nueva relación sentimental.
Florencia es un caso insólito porque la justicia también tiene con ella una actitud llena de privilegios. Nunca presentó los papeles formales y rigurosos que aseguren que no hay otra posibilidad que tratarse en Cuba mientras que en Argentina hay especialistas y médicos tan o más buenos que los cubanos. Y aquí hay una aparatología de última generación. No es muy grave lo que ella tiene. Lo más complicado tiene que ver con lo anímico y sicológico. Insisto: Laura Di Marco dijo anoche por televisión que tuvo varios intentos de suicidio. Eso no es broma. Es gravísimo. Pero en lo físico la cuestión no es tan cuesta arriba. Se trata de un linfedema, una afección que le hace acumular líquido en el tejido blando debido a una obstrucción en el sistema linfático. Mucho tiene que ver con la somatización, dicen los especialistas. Florencia se separó a fines de 2015 de Vaca Narvaja, nunca se casaron y convivieron muy poco tiempo.
En su momento Cristina, a través de un video, reconoció las dificultades de su hija pero como suele hacer con todo, puso las culpas afuera y responsabilizó a los medios y a la justicia porque la persiguen. Como si los periodistas o los fiscales hubieran colocado tantos millones de dólares en su caja de seguridad o la hubieran obligado a figurar en las empresas lavadoras de dinero sucio de la familia Kirchner.
Cristina no se hace cargo de nada pese a que su hija la responsabiliza a ella. Cristina dijo que todo empezó con el “stress que le generó la persecución feroz a la que fue sometida”.
Florencia estaba en el festival de cine de La Habana, donde premiaron la película sobre Santiago Maldonado de la que ella fue coguionista y que cuenta una historia llena de falsedades que no tuvieron ningún sostén en la justicia.
Después Florencia, supuestamente fue a hacer un curso de cine pero no pudo ni empezarlo. Quedó internada en el Centro de Investigaciones Médicas más famoso de Cuba al que solo acceden algunos burócratas y privilegiados del régimen comunista. Hubo idas y vueltas que nunca dejaron en claro nada. Papeles firmados por médicos que no son especialistas en los temas. Escribieron que Florencia tenía “trastornos alimentarios por stress post traumático” pero no aportaron mayores precisiones científicas irrefutables en sus informes.
El abogado Carlos Beraldi presentó recursos en la justicia que no fueron contestados formalmente. Hoy todo está confuso y oscuro. Lleno de preguntas. ¿Tiene autorización Florencia para seguir indefinidamente en Cuba? ¿Está refugiada para no comparecer ante la justicia hasta que pasen las elecciones y especula con un indulto para todos si su madre gana las elecciones? Nadie puede asegurar nada. Es un tema delicado en el que nadie quiere meterse.
¿Cuándo viaja Cristina a Cuba a ver a Florencia? ¿Por cuánto tiempo la van a autorizar? ¿Traerá nuevas evidencias de su actual estado de salud? ¿En qué medida esto influye en la campaña electoral de Cristina? ¿Cuánto tiempo y energía le lleva esta relación conflictiva con su hija y el poco contacto que tiene con su nieta? La banda del Instituto Patria se hace todas estas preguntas pero tienen un único temor. Que Cristina, finalmente, abrumada por este delicado tema personal, ponga algún impedimento para ser candidata a último momento. Otros dicen que eso es imposible. Elogian a Cristina por su fortaleza como cuadro político y dicen que todo será mejor si ella vuelve al poder. Que desde el llano los problemas serán peores y mucho más difícil de solucionarlos.
La familia Kirchner no imaginó nunca que la lucha por volver a conducir a la Argentina les produzca semejantes adversidades. Cristina está en problemas. Su hija y su nieta, también.