El regreso del guerrero fue demoledor. La vuelta de Jorge Lanata a la tele fue contundente en el rating y en el contenido de su denuncia. Tuvo sus momentos de ironía y humor, por supuesto. Ver a la imitadora de Cristina manejando los hilos del títere Alberto Fernández fue de alto impacto. Esa imagen vale más que mil palabras. Del ridículo nunca se vuelve decía Perón y Lanata tuvo varios momentos donde dejó en ridículo el relato y la mentira de Cristina y su gente. Ese vagón del tren donde todos leen el libro de Cristina fue una forma de tomarnos por tontos a todos. Podría haber sido un divertido spot de campaña o de propaganda, pero los medios K lo “vendieron” como una noticia que realmente ocurrió. Y fue claramente algo armado de manera burda. Es que no pueden con su genio. No se conforman con la realidad de que el libro fue un gran éxito. Además, nos quieren vender que en el tren todos lo iban leyendo. Son insaciables a la hora de recaudar y de mentir. ¿No será mucho? Salvo que el tren haya salido de la estación Instituto Patria con rumbo al penal de Ezeiza que algunos pícaros bautizaron “Pabellón Néstor Kirchner”.
Precisamente en ese sector de la cárcel se planificó el “Operativo Impunidad”, el plan para que Cristina no vaya presa que fue denunciado anoche por Lanata y también, por Luis Majul.
Escuchar a los personajes de la opereta en vivo y en directo, en audios absolutamente legales nos hizo sacar varias conclusiones.
Primero: Cristina fue la jefa del operativo. En varios momentos, algunos personajes oscuros del mundo de los espías que fueron los engranajes de todo esto, van desde Instituto Patria, donde reina Cristina, a la calle 25 de mayo, sede de la ex Side y luego AFI. Intervienen varios militantes kirchneristas que estuvieron entre los topos al mando de Oscar Parrilli al que ellos llaman “viejo inútil” en línea con el rótulo de “pelotudo” que le había puesto Cristina. También aparece “el gordo Juan” que fue el lugarteniente de Parrilli, Juan Martín Mena y otros personajes menores, como Carlos Zelcovich, el correo del Zar o de la zarina que en un momento dice “En Dolores agarraron viaje. Hay que declarar allá”. Nombran a Victor Hortel (a) “El Negro” que fue el inventor del Vatayon Militante para llevar a los presos a los actos de Cristina y ahora es abogado de Lázaro Báez. Todo tiene que ver con todo. Hay personaje de la banda, que son delincuentes todo terreno.
Pero las dos piezas claves de la “Operación Impunidad”, son las dos alas del cristinismo que aman y odian al Papa Francisco. Las encabezan Eduardo Valdés y Horacio Verbitsky que se repelen entre sí, pero los une el espanto ante la posibilidad que Cristina, la jefa de ambos, vaya presa. Por eso su principal objetivo es ensuciar y destituir al fiscal Carlos Stornelli y al juez Claudio Bonadio para voltear la causa de los cuadernos y los graves testimonios de los arrepentidos. Disponen de mucho dinero para inventar denunciantes, fabricar testigos y testimonios, untar periodistas y facilitar las cosas en algunos pasillos de tribunales. La plata la sacan de todo lo que robaron y también aportan fortunas algunos empresarios que participaron del cartel de los sobreprecios y coimas, que tienen tanto o más interés que Cristina en que se caiga esta causa que es la más importante de la historia argentina contra la mega corrupción de estado y el sistema de recaudación ilegal más colosal que se haya montado.
Eduardo Valdés y Horacio Verbitsky son los dos autores materiales de la operación cuya jefa espiritual y autora intelectual es Cristina. Valdés fue embajador en el Vaticano y es uno de los principales nexos entre Cristina y el Papa y aplica su experiencia como lobista empresarial. En las escuchas lo definen como “el amigo del amigo de Dios”. Es como para poner el grito en el cielo. Porque esta Armada Brancaleone se comporta como un elefante en un bazar. Son torpes y patéticos y por eso más peligrosos. Roberto Baratta, uno de los principales recaudadores de coimas que está preso con su jefe Julio de Vido se hace el espía y habla de “Ramos Parrilla”, y de Dolores, como si fuera el nombre de una mujer, como si de esa manera pudieran disimular la subordinación militante del juez de Dolores, Alejo Ramos Padilla a las órdenes de Cristina y su banda.
Horacio Verbitsky viene de ser uno de los jefes de inteligencia de Montoneros y fue el principal denunciante del Papa Francisco como “entregador” de sacerdotes a las catacumbas de las torturas y desapariciones de la dictadura militar. Valdés lo necesita pero lo odia. Tanto que lo llama “Viboretsky”, en su pretendido lenguaje encriptado. Los peronistas que vienen de la derecha de los 70 desprecian a Horacio y no lo llaman por su apodo histórico de “Perro”. Lo llaman víbora por su carga venenosa y la capacidad de arrastrarse por los pantanos más sucios. Estaban todos tan ansiosos por concretar esta falsedad en los tribunales que Eduardo Valdés habla del operativo Puff, y como su interlocutor no lo entiende, le dice que es para mandar a la concha de su madre a Stornelli y a Bonadio. Le adelanta toda la película engañosa y le avisa que Verbitsky lo va a publicar en su sitio web con lujo de detalles. Muchas de las conversiones ocurren antes de que se haga la denuncia en el juzgado K de Dolores. Se fueron de boca. Eyacularon precozmente. Estaban muy ansiosos y dejaron los dedos pegados por todas partes. Hoy Eduardo Valdés intentó ser irónico en su desmentida pero no pudo explicar cómo fue que se enteró de una denuncia, once días antes que se produjera.
Para decirle que se calle a Fabián de Sousa, (íntimo de Alberto Fernández y socio de Cristóbal), Valdés dice que el más joven del canal no sea bocón. ¿Quién?, le preguntan del otro lado de la línea y Valdés dice: Fabián de Sousa. Los mandás a espiar y tocan el timbre.
Varias veces hablan de la señora del Instituto Patria. ¿Quién otra que Cristina puede ser? Todo se confirma con su discurso en el senado. Sentada en su banca por la minoría, Cristina denuncia todo esto como si fuera una maniobra del gobierno, los medios, el partido judicial y la embajada de los Estados Unidos pero comete un grave error: denuncia mucha información que hasta ese momento nadie sabía, solo los que habían armado esta patraña ridícula y desesperada.
Valdes, según contó Lanata, intentó que un juez ejerciera la censura previa y prohibiera la emisión del programa porque se iban a utilizar “escuchas ilegales que lo involucraban”. El sentido común y el derecho hicieron que el juez rechazara semejante salvajada con forma de medida cautelar.
Con distintos roles también participan como actores de reparto, Rodolfo Tailhade, otro ex y actual espía y Roberto Zelicovich, un funcionario todo terreno, o Juan Pablo Schiavi o el Mono Minicelli, cuñado de Julio de Vido, otro presunto preso político que está detenido por la mafia del contrabando de la aduana. ¿Tal vez traficaban libros de Ernesto Laclau y por eso hablan de preso político? ¿O tal vez porque la cara de piedra es impenetrable?
El líder judicial del cristinismo extremo es el ex juez Eugenio Raúl Zaffaroni. Pero no tiene mucha calle. De hecho en febrero cometió un sincericidio cuando confesó que “Stornelli debería apartarse de la causa por razones de transparencia”.
Zaffaroni dijo que estaba “alarmado” porque en esa investigación “se juega nuestro destino nacional”. En realidad se juega la libertad o la cárcel para Cristina y su estado mayor de la corrupción.
En la desesperación y ante las pruebas y evidencias tan contundentes, los grupos de tareas K dedicados a hacer operaciones sucias de poca inteligencia, resolvieron ensuciar a los que llevan adelante las investigaciones o a los periodistas independientes. A Cristina ya no la pueden defender porque las pruebas y testimonios son abrumadores. Pasaron entonces a la fase dos, la que varios de estos mismos personajes también hicieron contra otro fiscal, Alberto Nisman: extorsionar e injuriar con falsedades absolutas y algunas muy burdas. El objetivo es que Cristina y todos sus cómplices queden como angelitos. Pero son demonios que produjeron el robo del siglo. Y eso merece un juicio, una condena y un castigo. Para que Nunca más.
El sol de la patria de todos – 24 de mayo 2019
A pesar de todo, el sol del 25 viene asomando. Nuestra patria está pasando por momentos muy críticos. Nadie lo puede ignorar y todos lo sufrimos.
La autoestima fue cayendo y sembró cierta desilusión y desesperanza.
Es una amenaza para el futuro el intento de Cristina y su banda de reinstalar, con más fanatismo todavía, el chavismo autoritario y cleptocrático.
Es una realidad que el gobierno de Macri, hasta ahora, no pudo dominar una crisis económica de grandes proporciones con caída del consumo y del empleo y con aumento de la pobreza.
Mañana es 25 de mayo y con una escarapela en el pecho de nuestro corazón celeste y blanco, es un buen momento para hablar con nuestras familias y nuestros amigos sobre el país que tenemos y el que necesitamos construir.
No podemos permitir que los ladrones de estado, además de haber robado fortunas que pertenecían al pueblo, también nos roben los símbolos patrios.
La patria somos todos, el sol del 25 viene asomando para todos. Y no solo para los que convierten la patria en un Instituto donde planifican nuevos terremotos y turbulencias institucionales de los que no creen en la democracia republicana y están con un pié afuera del sistema.
Es un día que debería unirnos y no dividirnos.
Como aquel día que fue el más glorioso de nuestra historia. Es que parimos la patria. Con mucho esfuerzo y sacrificio, dimos a luz como pueblo. Dejamos de ser colonia para pelear por nuestra verdadera libertad. Tal vez todavía hoy, lo estemos haciendo. Los criollos estaban reunidos en la Plaza Mayor. La historia escolar nos habla de paraguas, escarapelas y coraje. Veníamos de rechazar en las invasiones inglesas, a uno de los ejércitos más organizados y aguerridos de la época. Demostramos que estábamos en condiciones de defendernos por nuestra cuenta. Que en pocos años más nos íbamos a merecer nuestro propio himno, nuestra bandera idolatrada. Desde aquellos días heroicos el pueblo quiere saber de qué se trata. Desde que asomó el sol del 25 venimos repitiendo con cierta emoción: feliz día de la patria. Porque ese día se formó nuestro primer gobierno patrio. Es una buena ocasión para preguntarnos ¿Que es la patria?
La patria no es un argumento de agitación electoral ni demagógico. No puede ser una pancarta más de La Cámpora y sanseacabó.
La patria no es una gigantesca porción de tierra con límites que figura en los mapas. La patria no es una ilusión cartográfica. Yo le estoy hablando del territorio de nuestros sueños colectivos. Leopoldo Marechal decía que “la patria es un dolor que nuestros ojos no aprender a llorar/ la patria es un dolor que aún no tiene bautismo”. ¿Cómo se hace patria? Construyendo un futuro digno para nuestros hijos. La patria somos todos y la herencia que dejamos. Los valores que recibimos de nuestros padres y de nuestros abuelos. La cultura del trabajo y el esfuerzo. La mano tendida de la solidaridad. La honradez puesta en un altar inviolable. El respeto de la ley, la apuesta eterna por la democracia que rechaza todo tipo de autoritarismo. La justicia social que permita la igualdad de oportunidades y una educación para todos. Y las agallas para enfrentar las adversidades.
Manuel Belgrano, que fue un gran patriota de verdad, lo definió así: “La patria es el sentimiento de libertad que es capaz de transformar en héroes a los ciudadanos más simples”. Es una forma maravillosamente actual de ver la patria. De convertirla en la plataforma de lanzamiento de las innovaciones, de la creatividad puesta al servicio del progreso colectivo. Esos son los laureles que nos supimos conseguir. La patria no es la codicia de unos pocos ni los que meten la mano en la lata ni los que estafan al pueblo, ni los que viven sacando ventajas y especulando. Esos son los burdeles que no supimos eliminar. De esa batalla cotidiana entre los laureles y los burdeles que nos supimos conseguir y que no supimos eliminar, nace todos los días la patria que tenemos. Hay que mirarla hacia el futuro como la patria que queremos. La que tenemos que sembrar. La que hay que refundar. La patria somos todos y es lo que somos. Vale la pena tomar por asalto el cielo celeste y blanco.
Todos los que vivimos y amamos esta patria tenemos que poner un granito de arena para que este día vuelva a recuperar su sentido de unión nacional y no de fractura social expuesta o de grieta. Necesitamos una Argentina cohesionada en la que todos empujemos hacia el futuro, más allá de las camisetas partidarias. Yo sé que no es fácil. Fue demasiado el odio que el nacional populismo sembró en estas pampas. Pero hay que seguir predicando aunque sea en el desierto. No hay futuro sin una democracia moderna, con división de poderes, libertad absoluta, federalismo en serio y con igualdad de oportunidad para todos sin corruptos ni golpistas.
Un periodista patriota y revolucionario como Mariano Moreno ofreció su corazón por la educación. Escribió que “si los pueblos no se ilustran, si no vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y, después de vacilar algún tiempo entre mil certidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía.” En esa sabiduría están los cimientos de la patria. Ellos parieron la patria con esa lucidez y esa valentía. Porque fueron capaces de dar la vida por esa patria que nacía. A esta epopeya estamos convocados todos los días. Y mucho más cuando decimos, feliz día de la patria. Para que el pueblo sepa realmente que es lo que pasa. Ayer, hoy y siempre. Para que el sol del 25 siga asomando para todos. Y esa construcción colectiva llamada patria nos llene de orgullo y bizarría como esa bandera que a San Lorenzo se dirigió inmortal. Habíamos dado el primer paso, habíamos sembrado la primera semilla. Seis años después, lograríamos nuestra independencia. Y recién allí amanecería en esta tierra una nueva y gloriosa Nación. Otra vez recurro a Mariano Moreno para cerrar esta columna. Ante tanto chupamedia verticalista y culto a la personalidad quiero citar esta frase que para mí, es el cimiento del buen periodismo y del país en el que quiero vivir: » Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila». Viva el sol del 25 que viene asomando para todos. Viva la patria. Viva esa patria de todos.
Pepe, el periodista democrático – 23 de mayo 2019
Hoy a las a las seis de la tarde, dentro menos de una hora, en el Salón de los Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados de la Nación se realizará un homenaje a nuestro querido Pepe Eliaschev. Lamentablemente no pudo ir porque tengo que estar aquí en la radio. Pero hace unos días, le prometí al diputado Waldo Wolff que iba a estar presente con mi corazón y que desde este espacio que alguna vez engalanó Pepe con su trabajo maravilloso, nos íbamos a sumar al reconocimiento recordando esta columna. Por iniciativa de Wolff y acompañado por varios de sus colegas, se aprobó el proyecto luminoso que declaró “ post mortem, personalidad destacada del periodismo y ciudadano comprometido con los valores democráticos y republicanos de la Nación Argentina” a Pepe Eliaschev.
La iniciativa fue aprobada ayer en la comisión de “Comunicaciones e Informática” de la cámara baja y tiene otro objetivo: reivindicar su “buen nombre y honor y patriotismo tras los ataques difamatorios” que sufrió.
En noviembre se van a cumplir 5 años de la muerte de Pepe y todavía me parece mentira. Fue tanta la potencia periodística de Pepe Eliaschev que a medida que pasa el tiempo, su figura se agiganta.
Es que extrañamos tanto a Pepe.
Esto que pasa es que el maldito cáncer de páncreas finalmente asesinó a Pepe Eliaschev. Esto que pasa es que me tiemblan las manos sobre las teclas y la voz cuando lo recuerdo. Esto que pasa es que esta querida radio Mitre, este periodismo independiente que amamos y este país han perdido a uno de sus mejores hombres. Conocí pocos periodistas con la formación intelectual y el rigor profesional de Pepe. Era exigente con los demás y con el mismo hasta la obsesión. No andaba con vueltas. Decía las cosas de frente y sin eufemismos. Eso le trajo algunos problemas de convivencia en los trabajos, pero se las bancaba como un señorito. Le gustaba que mi amigo el Zorro le regalara algún habano para fumar tranquilos después de la cena. Amaba profundamente a Victoria, su mujer y a sus hijos. Me agasajó un día en su casa con un asado maravilloso que compartimos con Luis Brandoni y Sergio Renán. Era muy hincha de Racing. Se inclinaba en el altar democrático, republicano y de manos limpias de Raúl Alfonsín. Amaba la palabra «crocante» y yo lo cargaba con eso. El se reía en esos momentos y cuando le confesaba que mi vieja, Esther, lo admiraba más a él que a mi. Siempre me decía:” no te agrandes que yo te conocí en calzoncillos” y se refería al tiempo que compartimos el camarín en América TV. Tenía una variedad de lenguaje notable. Utilizaba las palabras, con alas, colores y toda la multiplicidad de contenidos. Varias veces me quedé con la boca abierta viendo como improvisaba sus profundos, picantes y coherentes editoriales radiales. Cuando descubrí que no los escribía previamente pasó a ser mi ídolo. En la tele tengo un ayuda memoria, pero en la radio, redacto todos los días estos textos que leo. Pepe iba tejiendo conceptos y valores en el aire al correr de su voz. Eso se llama talento. No conocí a nadie que hiciera de la columna radial un arte como lo hizo él. Siempre se sintió orgullosamente judío y jamás le gustó que lo llamaran José Ricardo. Soy Pepe, le decía a todos. Supo escribir en el semanario de Montoneros y luego hacer una profunda y sincera autocrítica de la lucha armada. Fue redactor en la revista «Todo» de Bernardo Neustadt junto a Miguel Bonasso. Hacían sus primeras armas en el oficio y tal vez esto lo diga como un fallido, en todo el sentido de la palabra. La tenebrosa Triple A lo amenazó y tuvo que exiliarse en los Estados Unidos. Allí hizo un postgrado de periodismo y de amor por la libertad trabajando en una agencia de noticias internacional. Hizo coberturas memorables como la de la Nicaragua del sandinismo, por ejemplo. El ejército también lo prohibió como corresponsal en Nueva York de Neustadt y Videoshow.
Volvió a la Argentina y el primero que le dio su lugar de estrella fue Juan Alberto Badía en la tele. Fue censurado por los retrógrados reaccionarios que no aceptaron que en canal 7 hiciera una encuesta acerca del tamaño del miembro viril y su relación con el goce sexual. Era pornografía, decían los fachos de entonces. Era de la patota cultural alfonsinista, lo estigmatizaron. Hoy esas encuestas picarescas serían bebes de pecho para las groserías y el mal gusto que circula por los medios. Durante el kirchnerismo extremo que lo odiaba y lo acusaba de derechista o agente del Mossad fue atacado en forma permanente pero hubo dos momentos culminantes. Primero cuando no le renovaron su contrato en Radio Nacional y Mona Moncalvillo le dijo en nombre de Néstor Kirchner: «C´est fini, negrito». Se había terminado la voz crítica e insobornable de Pepe Eliaschev por orden de los Kirchner que jamás toleraron la pluralidad de voces. Después hizo un libro al que llamó «Lista Negra» y lo presentó en el colegio Nacional Buenos Aires donde orgullosamente había cursado su secundario.
Otra vez recibió la medicina amarga de una parte de su propia colectividad judía. Tuvo una primicia internacional y la publicó en la tapa del diario Perfil. Era el pacto secreto que Héctor Timerman había firmado con los iraníes en Siria. El canciller argentino ya fallecido, emblema de la traición, desmintió esa verdad y lo atacó igual que importantes miembros de la DAIA y la AMIA. Pepe tenía buenas fuentes y una fina intuición. El ratificó todo lo publicado y al tiempo, todo se confirmó. Todo lo que él había escrito era absolutamente cierto. Los desmentidores tuvieron que tragarse sus palabras pero fueron incapaces de pedir disculpas.
En el libro de Cristina dice textualmente: “La ilusión de firmar el memorándum e imaginar la fotografía del juez argentino a cargo de la causa sentado en Teherán tomándoles declaración a los acusados iraníes fue, hoy lo puedo confirmar, una verdadera ingenuidad de nuestra parte, que nos hizo olvidar de los intereses geopolíticos en pugna”.
El corajudo Pablo Lanusse, abogado de la madre del fiscal asesinado Alberto Nisman le contestó con un tuit: “Memorandum: ingenuidad, No. Se negoció a espaldas de víctimas y pueblo; texto al dedo de Irán; firmado el día de la conmemoración de la Shoá; denuncia penal; fiscal asesinado. Basta. No subestime más a la sociedad. Tenemos memoria. Debe dar respuesta a la justicia. No comemos vidrio”.
En el aniversario número 20 del atentado terrorista a la AMIA, por suerte, tanto Luis Czyzewski, como quien les habla pudimos hacer un humilde desagravio de la figura de Pepe y reivindicar su honestidad intelectual y su capacidad periodística.
Un día quise aumentar la calidad profesional de mi programa y convoque dos columnistas. A José Antonio Díaz en economía y a Pepe en internacionales. Fui a su oficina en la avenida Santa Fé y le confesé que me costaba ofrecerle que fuera mi columnista. «Por trayectoria y por capacidad, yo debería ser columnista tuyo, Pepe». Eso le dije. El me contestó emocionado: «Dejáte de joder, es un orgullo que me convoques y de esa manera puedo volver a la tele». Lo habían marginado los autoritarios y el seguía peleando su oficio en radios humildes y valientes que le daban aire para que el kirchnerismo no lo asfixiara. Fue histórica su pelea en «Le doy mi palabra», en canal 26 con Diana Conti. Ella elogió a Stalin y el le saltó a la yugular como era su costumbre. «Es un carnicero que mató a 20 millones de personas», reaccionó. Terminó el reportaje a los gritos: Conti acusando de radical a Pepe al grito de » Ahora votá a Cobos» y el con la velocidad de la chicana le respondió: » Vos ya lo votaste», porque eran tiempos de Cristina, Cobos y vos.
Lo ví especialmente cansado el día que volvimos de la Feria del Libro a estos estudios de la calle Mansilla que el tanto amaba. Me dijo que era agotamiento por tener que hacer su trabajo sin intimidad ante la vista de todos. Pero al otro día vino todo amarillo. Pronto supimos que un criminal llamado cáncer de páncreas se había apoderado de su cuerpo. La peleó con coraje y quimioterapias. Era una fiesta para los oyentes y para él cuando podía venir a hacer el programa y presentar esa música celestial que tanto disfrutaba. Esa misma música que ponemos en su homenaje para decirle hermano de oficio, Pepe querido, periodista de raza, toda su vida y hasta la muerte.