Le confieso que estoy escribiendo bajo emoción violenta. Estoy absolutamente colmado de felicidad. Acabo de ver la nueva película de Juan José Campanella y de entrada le digo que se trata de un monumento al cine, un canto al talento y la creatividad que nadie puede dejar de ver.
Por supuesto que le estoy hablando como un simple ciudadano que disfruta de las buenas películas. Estoy lejísimo de ser un crítico cinematográfico. Mi trabajo periodístico es otro. Encima no puedo y no quiero contarle diálogos, situaciones y mucho menos los remates más maravillosos de la película porque eso no se hace y porque no sé si me alcanzan las neuronas para explicar en palabras semejante obra de arte. Alguno puede pensar que estoy exagerando y a lo mejor tiene algo de razón. Yo solo le quiero transmitirle la experiencia que me produjo ver “El cuento de las comadrejas”. A la salida, le comenté a Andy López que para mí es la mejor película de la historia argentina.
El cine estaba lleno de profesionales, de especialistas que vieron y analizaron cientos de películas, que estudian estos temas. Todos aplaudieron a rabiar cuanto terminó. Pero lo más importante es que les ví las caras cuando encendieron las luces. Todos tenían el rostro iluminado porque atravesamos por una cátedra de cine, donde todos se ríen de si mismos y porque fuimos felices durante un par de horas.
¿Sabe que me llenó de orgullo? El talento sin soberbia. La capacidad de narrar una historia que nos hace reír cada dos minutos y nos emociona hasta las lágrimas. Un guión cargado de suspenso que parece un mecanismo de relojería donde nada sobra y nada falta. El clima, la música, la fotografía y el vestuario de Cecilia Monti son maravillosos, especialmente porque esta película permite que Graciela Borge luzca su belleza, su gran capacidad actoral y vestidos almodovarianos que hacían juego con una mansión típica de los cuentos de terror. Y el cuento de las comadrejas es una película de terror o un policial astuto y sorprendente hasta el último minuto. Pero también es una comedia donde Marcos Mundstock remata cien chistes que estallan en carcajadas de la platea. Nadie se equivocará si piensa que en realidad la película no es de terror, ni policial ni una comedia. Muchos pueden interpretar que es una historia de amor descomunal entre dos personas (Graciela Borges y un Luis Brandoni que brilla como la joya que es), o de amor a la vida o un canto de amor al oficio de los actores, de los directores y de los guionistas. Eso es: un homenaje al mejor cine. Y tiene tantas capas de creatividad que también puede leerse como una lucha generacional entre la mirada pragmática de algunos yuppies modernos y la sabiduría de los que llegaron a viejos. Es una remake de la película “Los muchachos de antes no usaban arsénico” de un coloso del cine nacional, maestro de maestros, como José Martínez Suarez al que muchos apenas identifican como el hermano de Mirtha Legrand. Aquel film tuvo tanta mala suerte como el país en 1976. Se estrenó 32 días antes del golpe. La dictadura genocida de Videla y su banda arrasó con todo y también con el trabajo de Martínez Suarez donde se destacaban los insuperables Narciso Ibáñez Menta, Arturo García Burh, Bárbara Mujica, Mecha Ortiz y Mario Soffici que tiene en la actual película un guiño muy especial en medio de muchas señales de complicidad que se disparan sobre los espectadores.
Oscar Martínez vuela alto. Hace de un maldito inteligentísimo que maneja la ironía como si fueran gambetas de su admirado Bochini. No hay un segundo de aburrimiento, no hay un solo lugar común. Todo el tiempo la película te asombra, te mantiene atado al argumento y te llena de alegría.
Las actuaciones son dignas de gigantes. Creo que a esta altura debemos reconocer que los cuatro grandes protagonistas (Borges, Brandoni, Martínez y Mundstock) merecen estar para siempre en las grandes ligas en el listado de los más grandes actores argentinos de todos los tiempos. Nico Francella y Claro Lago también hacen un gran aporte como villanos que son la contracara de los otros villanos pero que despiertan ternura y gran empatía. Son tan queribles los viejos que al final uno tiene ganas de celebrar algo que jamás celebraría en la vida real.
Campanella es el Messi del cine. Pero ganó el Oscar con el secreto de sus ojos que es como salir campeón del mundo. Campanella la rompe. El mejor jugador y el capitán de la celeste y blanca. Juega en toda la cancha. Con la cámara hace lo que quiere. Tiene un manejo de los textos y del lente con varios post grados en los Estados Unidos pero eso no le impide hacer un cine bien nacional y popular.
Es un exquisito de la puesta pero está lejos del elitismo de los falsos intelectuales. Hace un cine y un teatro de masas. No le interesa la masturbación ideológica de las elites. Cuenta historias como el mejor. Nos entretiene y nos pone a jugar en el cine y eso es cada vez más difícil en estos tiempos de cólera.
Además admiro su valentía y coraje como ciudadano. Creo que ahí es sumamente útil como defensor de las libertades y la República. Pero por momentos pensé en decirle alguna vez que no malgaste su energía en pelear con fanáticos o cobardes anónimos a través de las redes sociales y que utilice su tiempo en hacer felices a los argentinos con ese don maravilloso que tiene a la hora de ejercer su mágico oficio. La última película la filmó en 2013 y fue Metegol que es un género de animación muy complicado que tuvo éxito y que abrió caminos y fuentes de trabajo. En cualquier otro país del mundo, Campanella sería Gardel. Sería casi un intocable. Solo los argentinos nos permitimos tratarlo como si fuera un ciudadano común y corriente. Y matarlo con críticas si alguna vez erra un penal como cualquier ser humano. Aunque en este caso creo que los que lo atacan lo hacen no por sus resultados profesionales. Lo hacen por la batalla política del odio y la grieta. Es uno de los grandes que tenemos para fomentar la industria nacional de las fantasías y los sueños que es el cine. Es el que puede contribuir con su trabajo a la refundación cultural de este país para que mantengamos nuestra identidad y nuestras raíces, pero desterremos disvalores como esa famosa picardía criolla que muchas veces deriva en impunidad para los ladrones y los autoritarios.
Campanella está por cumplir apenas 60 años y tiene cuerda para rato. Volvió al país esperanzado. Ojalá no se tenga que ir desilusionado. Necesitamos todas las neuronas y todas las buenas intenciones para que una Argentina más libre, honrada e igualitaria arranque de una vez y para siempre.
Pero ese ya es un comentario político. No me quiero desviar de mi objetivo principal en el día de la fecha: decirle que no se pierda la película “El cuento de las comadrejas”. Será feliz por dos horas. Y eso hoy no tiene precio.
Cristina es Maduro – 1 de mayo 2019
El doctor Daniel Sabsay, el gran constitucionalista, nos recuerda con un tuit que “hoy se celebra el día de la Constitución, aprobada por una Asamblea Constituyente el primero de mayo de 1853. Su principal objetivo fue poner fin a la sangrienta anarquía y sentar las bases de la Organización Nacional. Pese a su escaso cumplimiento, pronto celebraremos 36 años de democracia”.
Por eso, aunque ya se lo dije, no me canso de repetirlo. Hoy está más claro que nunca: Cristina es Maduro. O Maduro es Cristina, como usted prefiera. Después de las elecciones, nadie podrá alegar que fue engañado por los chupamedias de Cristina que dicen que ella cambió, que ahora es dialoguista y
republicana. Juan Grabois llegó a decir que Cristina maduró. Le pifió por un acento. Cristina no maduró, Cristina es Maduro. Por más que se disfrace de cordero patagónico, sigue siendo un lobo feroz. O mejor dicho, una loba feroz. Quiso instalar el chavismo en
Argentina y la mayoría de los ciudadanos se lo impidió con sus votos. Pero Cristina no se rinde. Quiere volver por todo. Para reformar la Constitución y colonizar definitivamente a la justicia, para expropiar los medios de
comunicación y para gobernar con mano
dura y autoritarismo. Eso es chavismo
kirchnerista. Por eso le digo que Cristina es Maduro. Y a las pruebas me remito.
Agustín Rossi, jefe del bloque K y cristinista de paladar negro salió a cruzar a Miguel Angel Pichetto, presidente del bloque de senadores peronistas que llamó a poner fin a la dictadura de Maduro. Rossi le recordó la emoción de Pichetto frente al féretro de Hugo Chavez y le preguntó si le piden tanto. Juan Grabois, directamente por Twitter repitió la teoría de Maduro y los cristinistas: esto es un golpe de estado impulsado por el imperialismo norteamericano.
Andrés Larroque (a) “El Cuervo” el comandante de La Cámpora hace poco tiempo, dijo lo mismo con todas las
letras. Camilo Vaca Narvaja, padre de la nieta de Cristina Fernández de Kirchner dijo que “en Venezuela se vive una democracia plena”. Es lo que opina tanto su ex suegra como La Campora y el kirchnerismo más extremo y fanático. Cristina se mantiene en silencio
porque sabe, porque no come vidrio, que
ese presunto socialismo ladri progresista
tiene un rechazo muy fuerte en la inmensa mayoría de los argentinos.
Esa postura dejó absolutamente
aislado al cristinismo. Solamente fue
compartida por la izquierda radicalizada que, con viento a favor, suele sacar alrededor del 4 % de los votos en las elecciones nacionales.
Cristina es Maduro porque solo Cristina y su tropa, apoyó a Maduro. Los K quedaron del lado de los países más jurásicos y autoritarios de la región como la Nicaragua de Daniel Ortega y la Cuba de los Castro, más allá de la muerte de Fidel y por gobiernos muy cuestionados por la mano dura contra la disidencia y la falta de libertades individuales como Rusia y China. Hasta los
grupos terroristas de Hezbollah y Hamas
apoyaron a Maduro. Y también la feroz
guerrilla colombiana del ELN.
A la hora de la verdad, cuando hay que
elegir, Cristina mostró su verdadero
pensamiento: quedó del lado de la violación a los derechos humanos con presos políticos, de la censura feroz a los medios de comunicación, de la miseria con falta de comida y medicamentos, inflación estratosférica, corrupción descontrolada y del lado de una dictadura militar y narco que
sostiene a un títere que está tan podrido que se cae de Maduro.
Cristina es Maduro porque Luis D’Elía salió (en su momento) con los tapones de punta a aplaudir a Maduro. Le recuerdo que incluso le
recomendó que fusilara a los opositores.
Que no cometiera el mismo error que
cometió Perón cuando fue
derrocado por la Revolución Libertadora.
Hay que tener odio en las venas para pedir fusilamientos de los que piensan distinto. De todos modos, Maduro le está haciendo caso porque con su represión está sembrando de asesinatos y sangre las calles de Venezuela.
Y porque la suma de muertos por la
represión y los grupos de choque para
policiales que reportan al régimen es
estremecedora.
La Conferencia Episcopal de Venezuela, a contramano del silencio y la ambigüedad del Papa Francisco, denunció que Maduro
“busca perpetuarse en su mandato en forma ilegítima, ilegal e inmoral”.
Las parroquias registran la pobreza extrema que se transformó en hambruna y tragedia humanitaria y de una fachada de economía que terminó el año pasado con una inflación del 1.700.000 % y que según el FMI va a trepar a 10.000.000 % en este año. Si escuchó bien. El chavismo dejó al país sin moneda y
un sueldo alcanza para comprar apenas una gaseosa y un pedazo de pan. Una tiranía feroz en nombre de los pobres y de la revolución bolivariana. En lugar de combatirla pobreza, combatieron a los pobres que escapan como pueden de Venezuela. Ya hay 3 millones de venezolanos que huyeron y las
Naciones Unidas estiman que durante este año esa cifra escalofriante va a escalar a 5 millones 400 mil personas que se van a exiliar y refugiar en otros países.
Y los Kirchner y los representantes de la
degradación del marxismo que gobierna
Nicaragua y Cuba insisten con que es Donald Trump y el imperio el que impulsa a Juan Guaidó como presidente. Pregunto: ¿Y a las millones de personas en las calles, y a las millones de personas que se van de su
tierra, ¿quién los manipula? ¿Pelean en las calles o se van del país por orden de Trump o porque ya no aguantan más al peor gobierno de la historia venezolana?
Hay que ver las calles de Caracas
patrulladas por tanques y camiones que
atropellan manifestantes. Igual que el
modelo cubano que lo inspira. De hecho, hay muchísimos militares presos y torturados por oponerse a Maduro y las Fuerzas Armadas están sembradas de oficiales de inteligencia cubanos.
Hoy ya fallecieron pero está claro,
Históricamente, que Hugo Chávez fue el
heredero de Fidel Castro. Y Cristina apoya eso. Y quiere volver a ser presidenta para reflejarse en esos espejos.
Por eso le digo que Cristina es Maduro.
Maduro tiene el apoyo de Irán y también de Diego Maradona que en su momento leregaló un reloj valuado en 60 mil dólares.
De hecho cuando los K estuvieron en el
poder, las relaciones carnales que
establecieron con Venezuela fueron muy
intensas y por supuesto, sazonadas con
negociados sucios y delictivos de todo tipo. Es un régimen típico del pasado estalinista, donde está prohibido pensar distinto. O mejor dicho, está prohibido pensar.
Es bueno que los argentinos nos miremos en el resultado de Venezuela porque hacia allí nos quisieron llevar e insisto, aún nos quiere llevar Cristina y su banda de ladrones.
Nunca vamos a olvidar lo que el chavismo y el kirchnerismo hicieron para estafar a ambos pueblos: Prestamos de dinero a tasas del 15 % que nos perjudicaron muchísimo.
Bicicletas con el dólar en el mercado negro. La valija de dólares sucios de Antonini Wilson que llegó para la campaña de Cristina. Los negociados de Julio de Vido con el tema petrolero y los barcos que nadie sabe cuántos fueron ni cuanto nos costaron. Y las coimas que hubo que pagar con la maquinaria agrícola.
? Se acuerda de la embajada paralela de los negocios y negociados? La encabezó
Claudio Uberti, hoy arrepentido. Néstor Kirchner y Hugo Chávez quisieron
quedar en la historia como San Martín y
Bolívar, los próceres de la Patria Grande.
Pero a medida que se conoce información más detallada de las corrupciones colosales que Néstor y Chávez cometieron, van rumbo
a convertirse en el Gordo Valor y La Garza Sosa, los ladrones de la Plata Grande. Los presuntos libertadores de América en realidad se hicieron millonarios, como los estafadores de América, porque se quedaron
con mucho dinero de los argentinos y
venezolanos más pobres.
Uberti confesó ante la justicia que en una sola operación trucha realizada con bonos de la deuda argentina en 2007, Néstor y Chávez se quedaron con 25 millones de dólares cada uno. Y que la parte del presidente argentino llegó al país en billetes verdes en aviones especialmente fletados.
Y como si esto fuera poco, entre el chavismo y el kirchnerismo construyeron un puente de plata (en el más amplio sentido de la palabra plata) con Irán.
La rebeldía pacífica siempre es sana. Nadie debería rendirse frente a un ejército opresor interno. Hay que
ponerse de pié y no dejarse arrodillar por los autoritarios. Para construir un país para todos. Para repudiar a los salvajes antidemocráticos y los ladrones. Tanto en Venezuela como en Argentina. Para vivir en paz. Para que no haya más ningún Maduro. Para que Cristina lo sepa. Jean Paul Sartre dijo que “a todo puede renunciar el hombre, sin dejar de ser hombre. A todo, menos a la libertad”. Y está todo dicho.
Paro débil y miedo a la cárcel – 30 de abril 2019
La movilización fue importante, pero el paro fue uno de los más flojitos de la era Macri. Muy bajo nivel de acatamiento. Muchísima gente demostró su vocación de ir a trabajar y aprovechó que hubo trenes y que la mayoría de los colectivos circularon. Tal vez por ese fracaso de la medida de fuerza, los muchachos patoteros y mafiosos de siempre se pusieron más agresivos y violentos que nunca.
El resultado es que hay más de 30 detenidos por el buen trabajo de las fuerzas de seguridad. Muchos fueron apresados después que incendiaron colectivos poniendo en peligro a los propios choferes que querían cumplir con su trabajo. Les encontraron bombas molotov, bidones de nafta, piedras, navajas, barretas, y hasta un arma de fuego. Otros, cobardes encapuchados, se dedicaron a romper vidrieras de bancos en la Avenida de Mayo y vandalizar el frente del edificio donde funciona el JP Morgan que es el que fija el riesgo país. En las pintadas aparece el pensamiento salvaje y jurásico de estos energúmenos. Insultos a Macri y al FMI. Incluso hirieron a un policía con un piedrazo que le produjo un corte en la cabeza.
Lo interesante de todo, es que estos autoritarios que adoran a Cristina se sacaron la careta y mostraron cual es el país en el que quieren vivir: el del apriete y la extorsión. Lo valioso, es que fueron identificados y queda claro que son militantes políticos que apoyan a Cristina o sindicalistas que pertenecen a los gremios K. Siempre hacen lo mismo: los que no piensan como ellos, pasan a ser enemigos que hay que agredir. Me imagino que los Moyano y los de la CTA no van a decir que los delincuentes que destruyeron todo son infiltrados que mandó Macri o Patricia Bullrich. Ese país no lo quiere la inmensa mayoría de los argentinos.
La Cámara Aceitera de la República Argentina repudió los piquetes que no dejaron entrar ni salir mercaderías ni trabajadores de las plantas industriales y los puertos del Gran Rosario. Todo ocurrió en plena cosecha. No permitieron exportar nada con el deterioro que eso genera para el ingreso de divisas. Y después dicen que son patriotas. Es el mundo del revés.
El ceteísta poco representativo, Pablo Micheli mostró la hilacha en una respuesta: “Hay que ayudarla a Cristina para que vuelva al poder. Y si abandonamos la calle, ella no vuelve”. Eso dijo sin que se le cayera la cara de vergüenza. A esta altura se sienten tan impunes que ni siquiera ocultan sus oscuras intenciones partidarias.
El propio presidente Mauricio Macri dijo esta mañana que “en un momento difícil del país, elegimos trabajar mientras otros paran”.
Es que a Cristina y Hugo Moyano no los une el amor, sino el espanto que les produce la posibilidad de ir presos si es que el kirchnerismo no logra volver al poder. Cristina, que lo combatió tanto, lo elogia en su flamante libro y lo compara con Saúl Ubaldini que con 13 paros fue clave a la hora de desestabilizar a Raúl Alfonsín para que tuviera que adelantar la entrega del gobierno.
Siempre en nombre del pueblo y los trabajadores, el sindicalismo K fue y es un instrumento para ponerle palos en la rueda al presidente Macri y para ayudar a generar el suficiente caos y desesperanza para que apuntalen el triunfo electoral de Cristina. Tal como lo confesó Micheli.
El paro de hoy, tuvo claramente esa intención política antidemocrática y por eso fue apoyado solo por los sindicatos fervorosamente cristinistas. Ni la CGT, ni los colectiveros de la UTA, ni los ferroviarios ni los grandes gremios de servicio se sumaron a una medida de fuerza extrema que pretende deteriorar aún más la investidura presidencial en un momento muy complicado. Varias veces los Moyano cometieron el sincericidio de decir que querían voltear a Macri. Uno de los sindicalistas millonarios con mayor virulencia y fanatismo K se llama Pablo Biró. Alguna vez fue piloto de avión. Hace poco dijo que había que destituir al presidente. ¿Por hambre? De ninguna manera. Biró que hace años no conduce un avión gana la friolera de 400 mil pesos por mes. ¿Qué me cuenta? Toda la familia Moyano vive en mansiones que no pueden explicar ante la justicia.
Los cruces fuertes con Patricia Bullrich ya son un clásico. El más famoso fue cuando el camionero la trataba de piba y ella le decía que eran unos ladrones. ¿Se acuerda?
Esta vez, Patricia mostró los videos de los colectivos incendiados en un claro gesto criminal y dijo que no iba a permitir que cortaran las autopistas ni que cerraran los accesos a la Capital. Porque eso es un delito. Hacer paro y marchar por las calles es absolutamente constitucional pero bloquear las calles para disimular que no tuvieron el apoyo ni del gremio de los colectivos ni de los trenes es un grave delito.
Moyano entre confusos pensamientos recordó que Patricia Bullrich cuando era Montonera estaba de acuerdo con estos “reclamos legítimos”. No quedó clara la postura del dirigente sindical ante la organización armada Montoneros. ¿Los soldados de Firmenich en aquel entonces apoyaban reclamos legítimos o eran foquistas que utilizaban el crimen y los secuestros para imponer sus ideas? Porque Moyano en Mar del Plata fue famoso por denunciar a la izquierda desde sus posturas macartistas y el peronismo derechoso. ¿En qué quedamos?
Cristina ahora necesita a Moyano como fuerza de choque contra los jueces y medios de comunicación independientes. Y Moyano la necesita a ella para tener una carta taquillera en los comicios.
Apenas Cristina llegó de Cuba se dispuso a preparar el acto de lanzamiento de campaña en la feria del libro pero tomó contacto con varias novedades que la enojaron más que de costumbre. Veamos:
• El juez Claudio Bonadio, antes de tomarse 15 días de licencia para hacerse unos chequeos médicos, le reclamó a la editorial el contrato que firmó Cristina para su libro porque ella tiene embargados todos sus bienes. No importa que todavía no haya cobrado nada de anticipo. En algún momento va a cobrar.
• Margarita Stolbizer, la íntima enemiga de Cristina a la que insultó varias veces, pidió que se investigue si el lujoso crucero 5 estrellas que navega por el Lago Argentino no es propiedad de la ex presidenta. Figura a nombre del arquitecto Pablo Grippo que fue el que construyó casi toda su cadena hotelera pero el contador Víctor Manzanares denunció que Daniel Muñoz había dicho que ese inmenso barco lo pagaron con platas de las coimas K.
• Hablando del testaferro de la familia K, las autoridades de Turks and Caicos expropiarán las propiedades dignas de un magnate que Daniel Muñoz compró con plata sucia en esa isla paradisíaca.
De todos modos, la posibilidad de que Cristina sea nuevamente presidenta envalentonó a algunos que se trenzaron en los medios profundizando la grieta que divide al chavismo K de los demócratas republicanos de otros partidos.
Será posible que a medida que se acercan las urnas, las peleas sean cada vez más calientes, con más adjetivos y menos ideas. Incluso se dan puertas adentro de los distintos sectores. Juan Grabois fue muy duro pero esta vez no le tocó a Macri. Esta vez fue contra La Cámpora. Enojado dijo que los soldados de Máximo “se abusan del poder” para meter a sus amigos en las listas. “Es una camarilla de dirigentes sin base social ni representación pero que hace un uso abusivo del copyright de ser la fuerza de Cristina. ¿Qué dirá el santo padre que vive en Roma? ¿Qué dirá Cristina que lo recibe con mucha frecuencia pese a que los presos por corrupción del kirchnerismo no pueden ni ver a Grabois? Ahí hay una grieta entre supuestos cristinistas honrados y delincuentes K.
Esas diferencias que hay entre la tropa de Cristina se borran a la hora de combatir contra este gobierno pese a que falta tan poco tiempo para que hablen las urnas. Hoy fue uno de esos días en los que Cristina y Moyano son una misma cosa porque temen ir presos. Hoy el tiro les salió por la culata. El paro tuvo poca fuerza y los violentos mostraron su cara de la amenaza y el horror.