María Elena, la calle y el libro – 29 de abril 2019

María Elena Walsh fue una intelectual brillante que jamás vivió en una torre de marfil. Ella siempre apostó a la calidad de sus textos pero, simultáneamente, a la popularidad, a la masividad de sus letras a través de sus canciones. Su genialidad nunca la convirtió en una sectaria. Todo lo contrario, ella iluminó tanto los libros como las calles y la música. Por eso fue extraordinaria la idea de hacer una mega instalación de muestra de su vida y obra, en plena avenida Sarmiento, entre Santa Fé y Colombia, rodeando las instalaciones de la Feria del Libro. Eso representó mucho más el espíritu de María Elena que encerrarla en un laboratorio de ideas o en un museo.
Encima la convocatoria fue a jugar, que es el principal mandato de María Elena. El juego como integrador social y como multiplicador de la belleza. Las felicitaciones deben ser para los creativos y responsables: Sara Facio, una fotógrafa fuera de serie, compañera de vida de María Elena y ahora presidenta de Fundación que lleva su nombre. Esta maravilla que ayer desbordó todos los pronósticos, lo hicieron en forma conjunta con el ministerio de Cultura de la Ciudad y la Dirección General del libro. La gran noticia es que la muestra se va a repetir por varios días en las vacaciones de invierno.
La instalación interactiva se llamó “Las Arquitecturas Murmurantes” y mixtura arte, diseño, arquitectura, música, poesía y fotografía. Con todo eso no alcanzaba para abarcar la figura descomunal del aporte a la cultura popular de María Elena Walsh. Hubo muestras, conciertos, recitados, lecturas, talleres y todo lo lúdico que se pueda imaginar con los chicos como abanderados y las familias como escoltas. Un dron desde arriba mostraba imágenes de la instalación que formaba el hashtag con las iniciales de la homenajeada. El aire bailaba al son de algunos hits de la Walsh: La reina batata o el Twist del Mono Liso. Hubo mini recitales con Rosario Ortega, la talentosa hija de Palito, Celeste Carballo o Ingrid Pelicori.
Lo más conmovedor para quienes la conocimos y admiramos fueron las 32 fotos de María Elena que eligió Sara. Aparece con sus afectos como María Herminia Avellaneda, Adolfo Bioy Casares, Mercedes Sosa o Jairo. Otro lugar que hipnotizaba era un stand llamado “Sepa porque usted es machista”, una especie de examen que la Walsh publicó en la revista Humor hace casi 40 años donde, revolucionaria y provocadora intelectual como siempre, decía que “hay poca gente tan machista como algunas mujeres, solo que ellas lo son por instinto de conservación, por despiste, por comodidad o porque así las dejan hablar por televisión. Usted también lo es por todas esas razones.”
Fue una visionaria en todo. Se adelantó a todos los debates y las transgresiones. Y estuvo siempre en el lugar correcto de la vida. Y de la magia de María Elena Walsh que a los 17 años publicó su primer libro de poemas llamado: “Otoño imperdonable”.
Su espíritu, sus ojos azules, su combate contra todo tipo de solemnidades y almidones, su lucha a favor de todas las libertades como buena defensora de los derechos de la mujer de la primera hora.
Ayer se pudieron saborear todos los platos exquisitos que supo cocinar María Elena. Nada de los humano le era ajeno. Por eso apeló a todos sus instrumentos: la poesía, la canción, las columnas de opinión, los cuentos, el teatro, la sátira, la literatura infantil, sus denuncias a los autoritarismos, el music hall.
Dicen que cuando María Elena murió, se elevó al cielo como una bandera de libertad. Por eso, si me permiten, me gustaría decirles que yo no creo demasiado en su muerte. Ni en la de María Elena ni en la muerte de la libertad. La historia demuestra que son llamas que arden para que la vida sea vida. Y que no se apagan jamás.
Yo le creo más a ella cuando dice que tantas veces la mataron, que tantas veces se murió y sin embargo está aquí resucitando. En eso creo. En que ella volverá y será millones de benditas mujeres de esta tierra que nos seguirán ayudando a ser felices y a pensar. No tengo dudas de que María Elena sigue estando al lado nuestro cada vez que la necesitamos para que navegue por nuestra conciencia y nos ayude a ver lo mejor y lo peor de nosotros. Ese fue, es y será siempre el gigantesco aporte inagotable de María Elena. A su talento para bordar letras y melodías o para darle a las palabras alas y colores como decía José Martí, le agregó esa capacidad para decir las cosas de frente, sin pelos en la lengua, con la polémica y el coraje en el bolsillo.
Por eso puso pateó el tablero del lenguaje. Porque fue la primera en no tratar a los chicos como si fueran tontos. Fue la primera en sacarle ese protocolo severo a las canciones, en hablar jugando, en cantar divertido, en crecer con sonrisas. Por eso Manuelita con su nueva estética y su vieja ética quedó grabada a fuego en el corazón de las multitudes. Un día María Elena se marchó, igual que Manuelita. Tuvo dos viajes que la refundaron. Fue a Estados Unidos invitada por Juan Ramón Jiménez aquél de la literatura inolvidable de “Platero y yo”. Y a Europa de la mano de Leda Valladares para huir de un peronismo que le sonaba autoritario y para armar un dúo inolvidable de vidalas, de bagualas y de vinchas. En París se enriqueció “lícitamente”. Su sensibilidad y su espíritu se multiplicaron interactuando con George Brassens, Jaques Brel, Charles Aznavour, Ives Montand, Pablo Neruda y la mismísima Violeta Parra. Fue su propia serenata para la tierra de uno, una de las canciones más hermosas que se han escrito sobre estas tierras y sobre estas pasiones inmigrantes y criollas que en ella se mezclan. ¿Se acuerda? ¿Me permite?
“Porque me duele si me quedo/Pero me muero si me voy/Por todo y a pesar de todo, mi amor/ Yo quiero vivir en vos.
¿Me deja seguir?
“Por tu decencia de Vidala/ Y por tu escándalo de sol/Por tu verano de jazmines, mi amor/ Yo quiero vivir en vos…
¿Qué maravilla, no? Por el idioma de infancia, por tus antiguas rebeldías.
Casi nadie modeló la ternura y la ironía para hacerla belleza como ella. Siente lo que pasa, presiente lo que pasará. Mucho antes de que los dictadores argentinos inventaran la desaparición forzada de personas escribió: “Tantas veces me borraron, tantas desaparecí, a mi propio entierro fui/Sola y llorando/Cantando al sol como la cigarra/ después de un año bajo la tierra/ igual que sobreviviente que viene de la guerra.
Descubrió el ADN de nuestro país cuando habló del Reino del revés. Nadie baila con los pies. Un ladrón es vigilante y otro es juez. Esa editorial cantada por todos la escribió hace 60 años y parece que fuera hoy.
Si hasta los trabajadores del INDEC, aprovecharon su melodía en su momento para quejarse cuando Guillermo Moreno los intervino porque dos más dos empezaron a ser tres.
Un día sacudió a la temible y blindada dictadura militar desde Clarín con un texto que pasó a la historia. ”Desventuras en el país jardín de infantes”, se llamaba. Y fue un golpe cultural demoledor al golpe militar. Y vino la democracia y vino Alfonsín que le ofreció un lugar en la política y otro en la tele junto a María Herminia Avellaneda. Y vino el peor de los dramas de 6 letras pero innombrable. Y ella le puso el cuerpo y las agallas para agarrar al cáncer a cachetadas y a los gritos. Lo maltrató, lo expulsó de su cuerpo, lo mantuvo a raya fuera de sus límites. Vade retro satanás. Y se puso de pié nuevamente, como La Cigarra. Y todos los argentinos dimos gracias a la desgracia y a la mano con puñal porque la mató tan mal y siguió cantando.
María Elena nos hizo mejores a todos. Nos hizo más felices y pensantes. Nos hizo más chicos y más grandes. Nos hizo más alegres y llorones. María Elena de la palabra, María Elena de la conciencia, María Elena de la decencia. Una vida militando en la imaginación no es poco. Una vida militando en la libertad lo dice todo. María Elena, nos hizo más y mejores argentinos, si eso es posible. Por eso está en el cielo de la argentinidad: con Borges, Gardel y Atahualpa Yupanqui.
Hay que recoger su nombre y llevarlo a la victoria.

La novela de Cristina – 26 de abril 2019

Dudo que la sección cultural de los diarios se anime a hacerlo. Pero el libro que acaba de publicar Cristina Kirchner debería ir en el rubro “ficción” pese a que se trata de un testimonio. Es una novela. Marcelo Longobardi esta mañana en esta radio, dijo que “por su nivel de delirio y banalidad había superado todos los límites. Es un texto alucinante, digno de ser estudiado”. Por eso prefiero hablar de la novela de Cristina. Un relato ficcional y mentiroso de todos los temas que la involucran. La falsedad fundacional está en el título: “Sinceramente, Cristina”. Es de un nivel de hipocresía pocas veces visto. De sincero no tiene nada. El actor Alfredo Casero, sin pelos en la lengua fue contundente y rebautizó el libro como “Sinceramente…chorra”.
Simultáneamente la realidad de la justicia le dio otra terrible noticia a Cristina. El juez Claudio Bonadío amplió su procesamiento y confirmó su pedido de prisión preventiva por 5 nuevos casos de coimas. Mas las 27 coimas comprobadas anteriormente ahora suman 32. ¿Escuchó bien? El juez federal tiene probados 32 pagos concretos de coimas. Por eso también le amplió el embargo a 80 millones de pesos y los procesamientos de Roberto Baratta y Gerardo Ferreyra, entre otros. En los próximos días, el doctor Bonadío va a elevar a juicio oral la columna vertebral de este caso donde Cristina está acusada de ser la jefa de una asociación ilícita destinada a recaudar fondos ilegales. En su decisión, el juez identifica a ella como la receptora de las coimas y se basa en testimonios de gente muy cercana a la ex presidenta: Claudio Uberti, Ernesto Clarens, Carolina Pochetti, Juan Manuel Campillo y José López. No son gorilas, agentes de la CIA ni extraterrestres. Los que declaran contra ella son gente que estuvo años a su lado.
Se confirma de esta manera el record mundial de una ex presidenta que puede volver al poder y que tiene 11 procesamientos y 5 pedidos de prisión preventiva, uno de ellos confirmado por la Corte Suprema de Justicia.
Tanto en la resolución judicial como en la novela de Cristina aparece el nombre de Juan Carlos Relats, el fallecido dueño de los hoteles Panamericano de Capital y de Bariloche que le pagó alquileres estratosféricos a los Kirchner para regentear el hotel “Los Sauces”. Eran 50 mil dólares por mes y 6 millones de dólares en todo el período que Relats pagaba pese a que el hotel no arrojaba suficiente rentabilidad. Por eso la conclusión fue que era una forma encubierta de devolverle coimas a la familia presidencial que les dió obras públicas por más de 1.100 millones de dólares que ellos facturaron con sobreprecios que pagamos todos los argentinos. En otro párrafo, Cristina dice que el sicario Bonadío (así lo define) le dio ilegalmente documentación a Margarita Stolbizer para que denunciara a su hija Florencia. Le recuerdo que según el diccionario, “sicario” significa asesino a sueldo y que en una charla con Parrilli, Cristina le pidió que saliera a “Matar a Stolbizer, es una burra, mala e hija de puta”. Stolbizer le contestó con ironía que burra puede ser, pero que jamás nadie le podrá decir “chorra”.
En su novela, Cristina dice que fue sobreseída 3 veces en las acusaciones por enriquecimiento ilícito y cita especialmente la causa que llevó el ex juez Norberto Oyarbide que utilizó a los peritos de la Corte Suprema de Justicia.
Esa es su imaginación frondosa y negacionista. Porque la realidad la confesó su contador Víctor Manzanares bajo juramente y en el expediente. La realidad es que Néstor Kirchner lo convocó y le dijo que fuera a la SIDE a buscar al operador Javier Fernández y juntos fueran a ver en forma clandestina al juez Oyarbide. Allí entre masitas secas y champagne, acordaron como Manzanares tenía que dibujar el patrimonio para justificar lo injustificable y que una perito iba a ratificar todo. Oyarbide fue destituido por corrupto, lloró frente a las cámaras porque dijo que le habían apretado el cogote y la perito María del Carmen Penedo fue desafectada de su cargo por la Corte Suprema. De todo esto, Cristina no dice nada.
En realidad el libro de 600 páginas que cuesta 600 pesos parece un sincericidio. Confiesa que no le quiso entregar la banda ni los atributos presidenciales a Néstor Kirchner porque no le quería dar la foto de la “rendición” a los medios. “Se me estrujaba el corazón de solo pensar en eso”, agrega la ex que puede llegar a ser la próxima jefa de estado. No tiene vergüenza en despreciar la ley y la Constitución. El traspaso de mando es un rito de la legalidad, un símbolo de la continuidad democrática y ella privó a la historia de eso para defender su narcisismo enajenado. La sabiduría popular acuñó un lema para estos casos: “Saber perder es la clave que ganar cualquiera sabe”.
En varios párrafos se victimiza como mujer y peronista. Dice que la acusan de ser yegua, puta, montonera y que las demás mujeres políticas como María Eugenia Vidal, por ejemplo son “buenas y puras”. Aquí las diferencias son notorias. Cristina es una mega millonaria bulímica por el dinero y Vidal es una joven de clase media baja que ni siquiera tiene casa propia o auto. La mitad la perdió con su divorcio. Las diferencias son abismales. Cristina persiguió a los disidentes y a los periodistas independientes y Vidal persigue a las mafias y los corruptos.
No es por peronista que la persiguen a Cristina. La persiguen por ladrona y jefa de una asociación ilícita. Le digo más, Vidal se formó en la matriz del peronismo y de la iglesia, en la ayuda social en las villas y nadie duda de su honradez.
El exitoso estudio de abogados que Cristina describe, se cimentó sobre la base usurera de rematar las casas de la gente que no podía pagar sus cuotas por la nefasta ley 1050 de la dictadura. Ellos nunca defendieron un preso político ni presentaron un habeas corpus y bien entrada la democracia con Néstor como intendente y gobernador se negaron sistemáticamente a hacer algún acto sobre el tema derechos humanos. Esto está muy probado en Santa Cruz. Pero en su novela Cristina dice que estuvo 17 días presa en Rio Gallegos, dos meses antes del golpe de 1976, durante el gobierno peronista de Isabel. No hay un solo dato, un testimonio, ni un escrito que respalde esta afirmación. Por lo tanto es incomprobable que Cristina haya estado presa. Todo lo contrario, parece un intento de pasar de cómplice por omisión a heroína por invención.
Ella revela caprichos de infantilismo dogmático de Néstor como negarse a ir al Teatro Colón “para no pisar territorio de la oligarquía” y niega que Néstor haya sido amante de Miriam Quiroga con un planteo de gran autoestima por sus atractivos. Le dice a Carlos Zannini: “Mirá si va a buscar otra teniéndome a mí”. Otra vez se comparó con Einstein. Cuando le avisaron que se había publicado que ella era bipolar, aseguró que la bipolar era su hermana pero que también lo eran personas muy inteligentes como Newton o Einstein.
No esquiva un tema muy delicado, cuando se refiere a las acusaciones de que Máximo era un tonto drogadicto. Asegura que los únicos vicios que tiene el príncipe heredero son el cigarrillo y la Coca Cola y que aquella internación de urgencia que obligó a usar el avión presidencial fue porque su hijo estaba a punto de padecer una septicemia generalizada producto de una herida en la rodilla.
A los productores agropecuarios que enfrentó los definió como “sojeros, machistas extremos y gorilas”, a Roberto Lavagna como un lobista de las empresas de servicios públicos y un ministro desleal que Néstor no echó antes porque ella le rogó que no lo hiciera.
Cristina también juró por sus hijos y nietos que Martín Lousteau le dijo “que la soja no le interesaba a los chacareros y que no iba a haber problemas con subirle las retenciones”.
Otro gesto soberbia que ella cuenta muy suelta de cuerpo, fue cuando le dijo al Papa Francisco que no había lugar en la argentina para él y para Néstor. Y que por eso nunca se vieron. Los elogios a Moyano son parte de la nueva coalición para no ir presos. Dice que el camionero nunca traicionó a los trabajadores y que no debieron pelearse tanto durante su gobierno.
Una Cristina de libro. No puede con su genio. Muestra la hilacha negadora y altanera y no puede explicar lo inexplicable de su fortuna y del robo del siglo que protagonizaron con su marido durante más de 20 años. Que le hace una mancha más a la tigresa del Calafate que ya tiene su novela. La novela de Cristina.

Moreno, amigo de lo ajeno – 25 de abril 2019

Ayer le confesé que me comí una primicia en TN. El martes, tuve desde temprano el video en el que Guillermo Moreno convoca a robar pero con códigos. No tuve tiempo de chequearlo y pensé que podría tratarse de una operación, de un montaje mentiroso. Desprecio políticamente a Moreno. Creo que es uno de los tipos más violentos, trogloditas y peligrosos, pero no pude creer lo que veía. Me pareció demasiado. Y elegí esperar y cuidarme de no cometer un error aunque perdiera una primicia. Pero era absolutamente cierto. En un local del Partido Justicialista de La Matanza, Moreno, con el jefe de la barra brava de Lafferrere al lado, dice que “si querés vivir de los ajeno, viví pero con códigos”. Incita a violar la ley, a cometer delitos. Solo les pide a los ladrones que no lesionen a la gente, que, en lo posible traten de no lastimar a nadie. Esa cultura nefasta del peronismo kirchnerista y chavista se evidencia por todos lados. La solidaridad con los asesinos y los chorros y no con las víctimas siguiendo las enseñanzas del doctor Raúl Eugenio Zaffaroni, el Vatayón militante en las cárceles, la hipocresía de llamar presos políticos a políticos presos por corruptos como “De Vido, Jaime, José López y sigue la lista”.
Ese ADN está en los kirchneristas más salvajes y jurásicos. Pero lo de Moreno superó todos los límites. Un facho de los 70, un macartista que ahora tiene como aliado a un nazi como Santiago Cúneo tiene un nivel de irracionalidad que lo llevó a pelearse hasta con su ex amigo Juan Grabois. Ambos tienen una histórica relación con el Papa. Pero Grabois, en una gran metáfora definió a Moreno como “el caniche de Perón, un compadrito”. Es que Moreno, en línea con su defensa de los delincuentes había acusado de ortiva, vigilante y botón a Grabois que dijo que quiere a Cristina pero no a los corruptos que tenía a su lado. Contradicciones secundarias en la militancia de Cristina y del Papa Francisco.
Todo eso ocurrió cuando Moreno le pidió a la esposa de Julio de Vido que “los compañeros no canten”. Siempre el lenguaje del hampa.
En las encuestas, el futuro de Guillermo es más oscuro que moreno. En los tribunales, también. Es que hay un peritaje informático de la Universidad de La Plata que confirma que el INDEC tenía un programa que en las computadoras le ponía un tope a los precios cuando se escapaban de los deseos del peor Secretario de Comercio que tuvo el país. Con ese sistema malversó y destruyó las estadísticas públicas. Ese delito por el que ahora es juzgado en Tribunales tiene otro costado más grave. Engañó a los argentinos diciendo que la inflación era mucho menor que la real. Dejaron de medir la pobreza para ocultar su fracaso como presunto gobierno popular y la estafa más grave es que inflaban los números del producto bruto y eso hacía que se convirtieran en millonarios los que tenían bonos atados al crecimiento. Un verdadero vende patria. Justo Moreno que se llena la boca hablando tanto de la patria y acusando de oligarca a medio mundo.
Este fraude al estado, es decir a todos los argentinos, se convirtió en un abuso de poder. Guillermo Moreno es uno de los dirigentes con mayor imagen negativa de la Argentina. Fue el que más violencia sembró mientras estuvo en el poder.
Cuando sufrió un robo en su oficina, cosa que repudié inmediatamente como repudio todo hecho ilegal, el oscuro Moreno me acusó a mí y a dos de los mejores periodistas argentinos, Marcelo Longobardi y Jorge Lanata de ser los responsables de lo que le pasó. Dice que lo hicimos por orden de la oligarquía.
Uno lo podría tomar para la chacota y algo de eso hicimos en la radio. Solo que este energúmeno utilizó dos frases que justificaron la orgía de sangre, muerte y terrorismo que hubo en los 70. Dijo que la violencia de arriba
( es decir, nosotros) engendra la violencia de abajo ( es decir él, que es el pueblo). Pero fue más lejos todavía. Dijo que “si Patricia Bullrich no atrapa a responsable, las organizaciones libres del pueblo van a saber que hacer”. ¿A qué organización libre del pueblo se refiere?
¿A los restos deshilachados de Montoneros o de la triple A que todavía andan dando vueltas como grupúsculos minúsculos pero ansiosos de venganza?
¿Qué es lo que saben que tienen que hacer? Partirme la cabeza, darme un paliza y robarme mi computadora en plena Avenida de Mayo al mediodía como ya me pasó durante el gobierno de Cristina? ¿Nos van a escrachar como hicieron todo el tiempo que estuvieron en el poder? ¿Moreno, llamará a levantarse en armas contra la oligarquía?
Digo porque el patotero de Moreno se hizo famoso por poner una pistola sobre la mesa a la hora de asustar empresarios asustadizos. Y porque fue el que le hizo el gesto mafioso de “Te voy a cortar la cabeza” a Martin Lousteu en un acto de Cristina. ¿Se acuerda?
Es el mismo que rodeado de varios guardaespaldas y de Jorge “Acero” Cali, el campeón mundial de kick boxing, va por la vida sacando pecho con el músculo ajeno. Es el jefe de la Armada Brancaleone.
El patotero de Guillermo Moreno fue el que entró al INDEC a punta de pistola al frente de un grupo de tareas. Y esto no lo denuncié yo. Lo hizo Horacio Verbitsky en Página 12. Solo hay que ir al archivo para certificarlo. ¿De qué va a acusar a Verbitsky? ¿De ser parte de la oligarquía? Bueno, aunque usted no lo crea, en esta pelea de dos fanáticos, Moreno llegó a decir que Verbitsky es el ala izquierda de Magnetto. En una solicitada, junto a Gustavo Vera, ambos íntimos amigos del Papa Francisco, le exigieron a Verbitsky que dejara de calumniar al Santo Padre.
La mujer de Moreno, Marta Cascales, tiene que dar explicaciones ante la justicia por la sociedad con la esposa de Julio de Vido y los negocios sucios que hicieron al recibir plata del ministerio de Planificación para filmar un panfleto sobre el tema de Papel Prensa.
El caradura ahora habla de los desaparecidos y no se le conoce un acto de solidaridad con el tema de los derechos humanos. Era un enemigo de muchos de los que murieron o desaparecieron. Ni una firma en una solicitada puso. En eso es igual que Néstor y Cristina.
Hoy es socio del ex general Cesar Milani en una panchería. Milani tiene que dar explicaciones ante la justicia por varios temas: terrorismo de estado y desaparición del soldado Ledo en La Rioja, enriquecimiento ilícito y el haber armado una estructura de espías e inteligencia paralela al estado. Pero el reo Milani no es el único preso amigo de Moreno. Jorge Castillo, el “Rey de la Salada” también. Ambos fueron artífices de aquel bizarro viaje a Angola que nos dio tanta vergüenza ajena.
Guillermo Moreno destruyó la economía argentina y por eso Cristina se lo sacó de encima. Fue uno de los mariscales de la derrota de las elecciones del 2013. Ahora Cristina no lo puede ni ver. Igual que su amigo Luis D’Elía, tienen la entrada prohibida al Instituto Patria. Son piantavotos y ensucian el traje de cordera patagónica que Cristina usa ahora en su nuevo maquillaje electoral.
Moreno fue peligroso y es peligroso.
¿Cuánto daño le hizo Moreno a la Argentina? ¿Cuántos empresarios dejaron de invertir? ¿Cuántos técnicos de prestigio internacional y excelencia académica fueron echados del INDEC como si fueran perros? ¿Cuánto vale todo ese capital intelectual que nos hizo perder? Le metió juicios a todos los que se mantuvieron dignos como Jorge Todesca o Juan José Aranguren y los perdió todos. No pudo controlar la inflación y dinamitó la credibilidad de las cifras de pobreza y costo de vida del gobierno que se fue. Ahora se sabe que lo hizo con un programa informático. Pisoteó el termómetro y el muy pícaro se creyó que así bajaba la temperatura. Intervino todos los mercados en nombre de la mesa de los argentinos. Nos llevó a estar en el podio de los países del mundo con más inflación. Pero ese fue solo el comienzo de la carrera rutilante de Moreno hacia el precipicio. Se hizo experto en groserías, insultos y desafió a medirse el tamaño de su miembro viril a muchos empresarios. Hay que decir que los empresarios se lo permitieron y no se conoce a ninguno que se haya levantado de la mesa o que lo haya denunciado con todas las letras. La justicia tiró un tiro para su lado y ya procesó en su momento a Moreno y lo embargó. El juez Claudio Bonadío entendió que Moreno abusaba de su poder. Algo que se convirtió en su ADN. Es un abusador de poder. Moreno no dejó macana por hacer. Como un cavernícola maltrató en una embajada a la señora periodista Silvia Naishtat. Quiso dinamitar Clarín con un par de guantes de boxeo y mostró un llaverito que le decía boludo a Sergio Massa. Se formó en la blindada derecha peronista y es idolatrado por los jóvenes de La Cámpora que se creen de izquierda. Un talibán siempre es dañino para la democracia sin que importe su ideología. Es el fanatismo, estúpido. Un militante del patoterismo de estado salpicado con actitudes payasescas y decadentes. Un agrio que trabaja de ogro. Su amigo Maradona debería decirle que se le escapó la economía como una tortuga. Repito algo que ya dije: es un soldado de Cristina que en su momento se convirtió en su principal verdugo. Hoy el partido Justicialista pierde votos y posibilidades cada vez que el decide hablar. Pero nadie lo calla. Todos los desprecian pero todos le tienen miedo. Le juro que no es mi caso.