El diputado nacional Waldo Wolff presentó un proyecto luminoso. Acompañado por varios de sus colegas, propuso “declarar, post mortem, personalidad destacada del periodismo y ciudadano comprometido con los valores democráticos y republicanos de la Nación Argentina” a nuestro querido Pepe Eliaschev. La iniciativa fue aprobada ayer en la comisión de “Comunicaciones e Informática” de la cámara baja y tiene otro objetivo: reivindicar su “buen nombre y honor y patriotismo tras los ataques difamatorios” que sufrió.
En noviembre se van a cumplir 5 años de la muerte de Pepe y todavía me parece mentira. Fue tanta la potencia periodística de Pepe Eliaschev que a medida que pasa el tiempo, su figura se agiganta. Y a modo de adherir fervorosamente a esa resolución tan justa de los legisladores nacionales, sumo humildemente el recuerdo de aquella columna tan dolorosa.
Es que extrañamos tanto a Pepe.
Esto que pasa es que el maldito cáncer de páncreas finalmente asesinó a Pepe Eliaschev. Esto que pasa es que me tiemblan las manos sobre las teclas y la voz cuando lo recuerdo. Esto que pasa es que esta querida radio Mitre, este periodismo independiente que amamos y este país han perdido a uno de sus mejores hombres. Conocí pocos periodistas con la formación intelectual y el rigor profesional de Pepe. Era exigente con los demás y con el mismo hasta la obsesión. No andaba con vueltas. Decía las cosas de frente y sin eufemismos. Eso le trajo algunos problemas de convivencia en los trabajos, pero se las bancaba como un señorito. Le gustaba que mi amigo el Zorro le regalara algún habano para fumar tranquilos después de la cena. Amaba profundamente a Victoria, su mujer y a sus hijos. Me agasajó un día en su casa con un asado maravilloso que compartimos con Luis Brandoni y Sergio Renán. Era muy hincha de Racing. Se inclinaba en el altar democrático, republicano y de manos limpias de Raúl Alfonsín. Amaba la palabra «crocante» y yo lo cargaba con eso. El se reía en esos momentos y cuando le confesaba que mi vieja, Esther, lo admiraba más a él que a mi. Siempre me decía:” no te agrandes que yo te conocí en calzoncillos” y se refería al tiempo que compartimos el camarín en América TV. Tenía una variedad de lenguaje notable. Utilizaba las palabras, con alas, colores y toda la multiplicidad de contenidos. Varias veces me quedé con la boca abierta viendo como improvisaba sus profundos, picantes y coherentes editoriales radiales. Cuando descubrí que no los escribía previamente pasó a ser mi ídolo. En la tele yo improviso, pero en la radio, redacto todos los días estos textos que leo. Pepe iba tejiendo conceptos y valores en el aire al correr de su voz. Eso se llama talento. No conocí a nadie que hiciera de la columna radial un arte como lo hizo él. Siempre se sintió orgullosamente judío y jamás le gustó que lo llamaran José Ricardo. Soy Pepe, le decía a todos. Supo escribir en el semanario de Montoneros y luego hacer una profunda y sincera autocrítica de la lucha armada. Fue redactor en la revista «Todo» de Bernardo Neustadt junto a Miguel Bonasso. Hacían sus primeras armas en el oficio y tal vez esto lo diga como un fallido, en todo el sentido de la palabra. La tenebrosa Triple A lo amenazó y tuvo que exiliarse en los Estados Unidos. Allí hizo un postgrado de periodismo y de amor por la libertad trabajando en una agencia de noticias internacional. Hizo coberturas memorables como la de la Nicaragua del sandinismo, por ejemplo. El ejército también lo prohibió como corresponsal en Nueva York de Neustadt y Videoshow.
Volvió a la Argentina y el primero que le dio su lugar de estrella fue Juan Alberto Badía en la tele. Fue censurado por los retrógrados reaccionarios que no aceptaron que en canal 7 hiciera una encuesta acerca del tamaño del miembro viril y su relación con el goce sexual. Era pornografía, decían los fachos de entonces. Era de la patota cultural alfonsinista, lo estigmatizaron. Hoy esas encuestas picarescas serían bebes de pecho para las groserías y el mal gusto que circula por los medios. Durante el kirchnerismo extremo que lo odiaba y lo acusaba de derechista o agente del Mossad fue atacado en forma permanente pero hubo dos momentos culminantes. Primero cuando no le renovaron su contrato en Radio Nacional y Mona Moncalvillo le dijo en nombre de Néstor Kirchner: «C´est fini, negrito». Se había terminado la voz crítica e insobornable de Pepe Eliaschev por orden de los Kirchner que jamás toleraron la pluralidad de voces. Después hizo un libro al que llamó «Lista Negra» y lo presentó en el colegio Nacional Buenos Aires donde orgullosamente había cursado su secundario.
Otra vez recibió la medicina amarga de una parte de su propia colectividad judía. Tuvo una primicia internacional y la publicó en la tapa del diario Perfil. Era el pacto secreto que Héctor Timerman había firmado con los iraníes en Siria. El canciller argentino ya fallecido, emblema de la traición, desmintió esa verdad y lo atacó igual que importantes miembros de la DAIA y la AMIA. Pepe tenía buenas fuentes y una fina intuición. El ratificó todo lo publicado y al tiempo, todo se confirmó. Todo lo que él había escrito era absolutamente cierto. Los desmentidores tuvieron que tragarse sus palabras pero fueron incapaces de pedir disculpas.
En el libro que Cristina está a punto de publicar dice textualmente: “La ilusión de firmar el memorándum e imaginar la fotografía del juez argentino a cargo de la causa sentado en Teherán tomándoles declaración a los acusados iraníes fue, hoy lo puedo confirmar, una verdadera ingenuidad de nuestra parte, que nos hizo olvidar de los intereses geopolíticos en pugna”.
El corajudo Pablo Lanusse, abogado de la madre del fiscal asesinado Alberto Nisman le contestó con un tuit: “Memorandum: ingenuidad, No. Se negoció a espaldas de víctimas y pueblo; texto al dedo de Irán; firmado el día de la conmemoración de la Shoá; denuncia penal; fiscal asesinado. Basta. No subestime más a la sociedad. Tenemos memoria. Debe dar respuesta a la justicia. No comemos vidrio”.
En el aniversario número 20 del atentado terrorista a la AMIA, por suerte, tanto Luis Czyzewski, como quien les habla pudimos hacer un humilde desagravio de la figura de Pepe y reivindicar su honestidad intelectual y su capacidad periodística.
Un día quise aumentar la calidad profesional de mi programa y convoque dos columnistas. A José Antonio Díaz en economía y a Pepe en internacionales. Fui a su oficina en la avenida Santa Fé y le confesé que me costaba ofrecerle que fuera mi columnista. «Por trayectoria y por capacidad, yo debería ser columnista tuyo, Pepe». Eso le dije. El me contestó emocionado: «Dejáte de joder, es un orgullo que me convoques y de esa manera puedo volver a la tele». Lo habían marginado los autoritarios y el seguía peleando su oficio en radios humildes y valientes que le daban aire para que el kirchnerismo no lo asfixiara. Fue histórica su pelea en «Le doy mi palabra», en canal 26 con Diana Conti. Ella elogió a Stalin y el le saltó a la yugular como era su costumbre. «Es un carnicero que mató a 20 millones de personas», reaccionó. Terminó el reportaje a los gritos: Conti acusando de radical a Pepe al grito de » Ahora votá a Cobos» y el con la velocidad de la chicana le respondió: » Vos ya lo votaste», porque eran tiempos de Cristina, Cobos y vos.
Lo ví especialmente cansado el día que volvimos de la Feria del Libro a estos estudios de la calle Mansilla que el tanto amaba. Me dijo que era agotamiento por tener que hacer su trabajo sin intimidad ante la vista de todos. Pero al otro día vino todo amarillo. Pronto supimos que un criminal llamado cáncer de páncreas se había apoderado de su cuerpo. La peleó con coraje y quimioterapias. Era una fiesta para los oyentes y para él cuando podía venir a hacer el programa y presentar esa música celestial que tanto disfrutaba. Esa misma música que ponemos en su homenaje para decirle hermano de oficio, Pepe querido, periodista de raza, toda su vida y hasta la muerte.
El odio y la venganza – 23 de abril 2019
La grieta se profundiza cada vez más y se va transformando en trinchera a medida que se acercan las elecciones y su incierto resultado. Se potencian las actitudes patoteras y se cargan de pólvora las palabras. En la vida virtual de las redes y en la vida real de las calles recrudecen los insultos mientras Cristina se disfraza de corderito patagónico para tratar de ocultar la ferocidad del autoritarismo chavista que piensan instalar si llegan al poder.
Es que simultáneamente suben en las encuestas la intención de voto de Cristina y suben en los tribunales las pruebas y los testimonios irrefutables del robo del siglo de una asociación ilícita que lideraron primero Néstor y luego Cristina.
El contador histórico de la familia fue demoledor bajo juramento y ante la justicia y en la televisión ante Luis Majul.
Puso contra la pared a Máximo, el príncipe heredero a quien le atribuye haber firmado todos los cheques, los plazos fijos y los balances truchos después de la muerte de Néstor. Máximo está hasta las manos. Solo se salva de ir preso por sus fueros parlamentarios. Víctor Manzanares también denunció que Daniel Muñoz, el testaferro y secretario de más confianza de los Kirchner no tenía problemas en confesar la voracidad que tenían por el oro a pesar de haber conseguido el bronce al ganar tres elecciones presidenciales consecutivas, algo que no consiguieron ni Perón ni Menem. “Nadie está robando, son comisiones que le cobramos a la patria por hacer las cosas bien” decía Muñoz con la misma cara de acero que puso cuando le contó que tenían una pileta de natación repleta de dólares y euros.
Manzanares también confirmó lo que todo el mundo sabía: el maltrato y lo desagradecidos que han sido los Kirchner con sus cómplices. Por algo no se le conocen amigos: solo esclavos de sus caprichos. La bulimia por el poder y el dinero del matrimonio presidencial, su mezquindad y codicia sin límites, llevó a la exitosa abogado que nunca ganó un juicio pero que lo perdió varias veces, a no querer pagarle ni los gastos al contador Manzanares. “Que te banque tu suegro”, le contestó altanera.
La causa de los arrepentidos y los cuadernos, es la más contundente. Manzanares aseguró que solo Muñoz robaba 96 millones de dólares por año y en todo el período han superado los mil millones de dólares. ¿Escuchó bien? Mil palos verdes se robó solamente Muñoz. Tal vez soñaba con cien años de perdón por robarle a un ladrón.
Pero no es solo por eso, ni por los documentos y precisiones que aporta Manzanares. También porque hay más de 30 corruptos que confesaron (también bajo juramento y en tribunales) haber pagado y cobrado coimas monumentales.
En el mismo sentido va el nuevo texto de puño y letra del chofer Oscar Centeno. También reafirma lo que escribió en los cuadernos y revela cierto infantilismo eficiente para hablar con un código tonto para calmar la ansiedad usurera de Néstor Kirchner y su éxtasis con las cajas fuertes. En lugar de dólares decían Estados Unidos, en lugar de Euros decían Europa y en lugar de miles decían litros. No eran precisamente especialistas en encriptar información. La excitación casi erótica por los billetes de todos los colores llevaba a Néstor a mantener relaciones casi carnales con los millones de dinero robado al pueblo de la patria.
Simultáneamente, es cierto que una parte de la justicia empezó a poner marcha atrás o punto muerto en la ruta de los juicios orales. Algunos por tener la camiseta de Cristina puesta, otros por coimeros y otros por temor al regreso de ella al poder y su capacidad para la venganza. Pero, para suerte de la República, ese no es el comportamiento vergonzoso de toda la justicia. Dentro de exactamente un mes, un martes como hoy, el 21 de mayo comienza el primer juicio oral por mega corrupción que va a tener a Cristina más sentada en el banquillo de los acusados que en su banca de senadora por la minoría. Es por la causa del direccionamiento de la obra pública a favor de Lázaro Báez. La arquitecta egipcia estará en Argentina ya que solo tiene permiso para permanecer en Cuba hasta el martes que viene.
Juan Grabois, uno de los hombres más cercanos a Cristina y al Papa dijo que “Yo sé que Florencia Kirchner está gravemente enferma”.
¿Venta de humo o exageración? Veremos que dice Cristina cuando vuelva.
Además el 9 de mayo tiene que presentar su libro en la Feria. Allí, en línea con el lenguaje agresivo del que estamos hablando dice que Macri es el caos y un carancho del sistema financiero”. Este es el lanzamiento de su campaña y el fin de su silencio.
De todos modos, Cristina,
No la tiene fácil en su futuro.
Le recuerdo el record de la ex presidenta: tiene 11 procesamientos y 5 pedidos de prisión preventiva, uno de ellos ratificado por la Corte Suprema de Justicia. Muchos se preguntan si Cristina vuelve o devuelve. Si vuelve de Cuba o devuelve algo de lo que robaron. Volverá y será millones en las urnas y en las cuentas bancarias. Y no creo que devuelva un centavo. Sienten una adoración enfermiza por el dinero mal habido.
Todo esto va potenciando el odio que inocularon los Kirchner apenas llegaron al poder. Una muestra de lo que puede ocurrir con el ojo por ojo es que la sociedad se quede ciega. Primero fue una provocación despreciable de un pasaero llamado David Lacroze que increpó a la ex presidenta en el avión y que hasta le sacó una foto intimidatoria. Y luego el contragolpe fue de Aníbal Fernández que dijo que tenía ganas de darle un correctivo, casi un llamado a que le den una paliza o algo mucho peor.
Soy muy crítico de Cristina y creo que su vuelta a la presidencia sería una tragedia. Pero jamás voy a estar de acuerdo con ninguna acción directa sobre una persona. Lacroze dijo que ni siquiera le habló a Cristina pero fuentes independientes de la tripulación, dicen lo contrario. No importa quién sea el escrachado ni el escrachador. Es cobarde enfrentar a una persona y recriminarle algo en la cara. Si no le gusta Cristina que milite para que no gane las elecciones. Pero que no provoque porque después viene la réplica como ocurrió con Aníbal y si el espiral continúa, todos saben cómo comienzan estas batallas, pero nadie sabe cómo terminan. Repudio a ambos: a David Lacroze y a Aníbal Fernández. El país democrático y pacífico que ansiamos no necesita ninguna de las dos actitudes.
En las calles, en los bares y en las redes sociales se han multiplicado gestos revanchistas y agresivos como estos. Amenazas a familiares. Deseos de muerte. El mensaje de un cobarde con seudónimo que ayudó a distribuir Sergio Burstein es un botón de muestra y un botón en todo el sentido de la palabra. Según el periodista Ignacio Montes de Oca, este nefasto personaje cobró sueldos de Cristina durante 5 años y lucraba con el negocio de las víctimas de la AMIA.
El veneno lo derramó en las redes sociales y luego lo recortó en sus contenidos más violentos y finalmente, ante el repudio generalizado, borró del todo y después dijo con ironía: “Que lo parió, otra vez se metieron las ratas en mi twitter”, sin desmentir terminantemente las repugnantes frases que publicó. Solo le digo algunas porque son vomitivas:
“Quiero revanchismo, quiero venganza, quiero persecución. Quiero que el trono de Cristina esté hecho con los huesos de todos los periodistas de Clarin…. Quiero el empobrezcamos a todos los chetitos cheroncas que se nos rieron en la cara durante 4 años. Quiero que los aviones hidrantes se carguen con nafta y rociemos Comodoro Py y De Vido los encienda, quiero que Milagro Sala se meta en la casa de Mirtha Legrand, que Boudou imprima billetes de platino con su poronga impresa, quiero 678 todos los días de 17 a 23 y cadenas nacionales y a Barañao bailando en tutu por los pabellones de Ezeiza. Quiero que el primer grito sea: “Tienen diez minutos para abandonar el país y la horda de gente le cierre el camino de al escape y quiero que todos los presos políticos sean liberados y los periodistas cómplices le hagan pasillo aplaudiendo y finalmente, quiero que nos los entreguen a todos nosotros, los vamos a estar esperando.”
Este compendio de incitación a la guerra civil y a la violencia y el odio masivo fue escrito por un energúmeno que firma “Del Wasat” y que viralizó Sergio Burstein, el mismo que un día le regaló a Cristina una camisetita de Racing que decía Néstor Iván con el número 10 en la espalda. Ni Parrilli se atrevió a tanto. Ni Aníbal.
Frente a tanto rencor vengativo diseminado, lo único que hay que oponerle son las ideas republicanas, democráticas de honradez e igualdad. Y de paso hacer memoria para que nadie olvide que fueron más de 12 años del gobierno más corrupto y autoritario de la historia democrática. Quien quiera oír que oiga.
Los 75 años de Bravo – 22 de abril 2019
Fernando Bravo acaba de cumplir sus primeros 75 años. Los que trabajamos en la radio y en la tele le debemos muchas cosas pero yo en particular, le debo casi todo. Hace 50 años que juega en primera. Y le sigue dando muchas satisfacciones a la hinchada. Un golcito en una tarde de suerte lo hace cualquiera. Un éxito fugaz, un toco y me voy, suele ocurrir. Pero jugar durante 50 años en primera es una prueba que solo pasan los grandes. Los grandes de verdad.
El jueves 6 de marzo de 1969, hace medio siglo, a las diez y media de la noche, debutó en “La Campana de Cristal”. ¿Se acuerda? Fue un programa que marcó una época de la televisión argentina. Los grandes desafíos, la solidaridad. Y Nelly Raymond rodeada de Héctor Larrea, Julio Lagos, Norberto Longo, Leonardo Simonns y(ta tan ta tan..) Fernando Bravo. El trajecito nuevo, las piernas que temblaban, el flamante carnet del ISER y la posibilidad de usar el mismo camarín que Cacho Fontana, el gran ídolo, el ejemplo a seguir, el faro que iluminaba un nuevo camino para la profesión de locutores. Y Fernando Bravo estaba allí. Al lado de Cacho. Algo extraño. Fernando sentía que había llegado pero al mismo tiempo que recién comenzaba. Las dos cosas eran ciertas para Fernando Bravo, es decir Alberto Fernando Pochulu, alias Tito, natural de San Pedro, hijo de Aída Agustina Graselli y de Armando Nereo Pochulu.
Bravito abandonó Ciencias Económicas porque se aburría y eso que pudo haber sido vendedor de autos, como su padre.
¿De dónde le habrá surgido esa vocación por el mundo del espectáculo? ¿Qué misterio lo empujó a trabajar a telón abierto, de cara a la gente, buscando los aplausos? ¿Habrá sido la propaladora de San Pedro? El andar por las calles anunciando por altoparlante bailes, tiendas que liquidan, festivales, feria de platos…O tal vez su frustrado sueño de cantor? Esa afinación que nunca pudo dominar pero que no le impidió el sueño fronterizo de ser un chalchalero con guitarra y bombo y tener su propio conjunto folklórico.
El Tito Pochulu y las ganas de navegar por el Paraná y la vida con su propio barco con su amigazo, el Lobito Gianelli.
Las ganas de ser y de llegar a destino. De no largar el timón durante 50 años.
Años de recuerdos y de glorias. Aquella tapa de Canal TV en 1971, con los pantalones Oxford, el pelo oscuro y lacio, peinadito para el costado, con un toquecito beatlemaníaco. La revista lo definía como “El galán-animador”. Rompía corazones y levantaba suspiros. Nadie se perdía “Alta Tensión” y la barra macanuda porque ahí nacía una “Joven Guardia”, merodeaba la alegría de Donald y se bailaba al ritmo de “Pintura Fresca”. ¿Se acuerda?
Quiero gritar que te quiero… que me desespero… los boliches, los pasitos estudiados frente al espejo, los long play de pasta de colores. ¡¡Que épocas señores¡¡ Y que televisión que era aquella. El gigantesco aparato que se recalentaba en blanco y negro, muchacha italiana viene a casarse. Los Sábados Circulares de Pipo, la Tuerca, si señor, Viendo a Biondi porque no y por supuesto, una Cosa Juzgada con el genio de David Stivel consagraba a Bárbara Mujica y los Juan Carlos Gené y anunciaban los tiempos politizados que se venían.
Bravito…¿Quién te ha visto y quién te ve? Los compañeros de trabajo que se van haciendo amigos, la mesa de noticias, el Gordo Mesa, Cris Morena, Gustavo Yankelevich, antes de ser consagrado “Rey de ratings”y un tipo extraordinario y generoso, Gino Renni… tantos.
El orgullo para la historia de haber inaugurado en la medianoche del primero de mayo de 1980 la televisión color en la Argentina. Víctor Sueiro y Rosita, Silvana Di Lorenzo en las buenas y en las otras. Veinte Mujeres.. con ustedes y con Néstor Ibarra. El afecto de Arturo Puig y Selva Aleman, el Beto Badía, tantas cosas, tanta adrenalina.
Tanto diez segundos… ojo vamos que venimos. La luz roja, la admiración por Mareco y por Carrizo, el agradecimiento a Landriscina, la foto con Mc Cartney, el café con Woody Allen, la nota con Sofía Loren. Silencio en el estudio… diez segundos. Los mates compartidos con Serrat, un mago llamado Norberto Alonso que lo tutea y lo trata de Fer, la democracia y su parto, el escenario con Raúl Alfonsín y la Mancuso, la vida y la paz que vuelven por cien años más. Los Martin Fierro entregados, los Martin Fierro recibidos y tantos premios. Una vez a la hora de agradecer un reconocimiento, se dirigió a sus hijos y les dijo:
-Valió la pena el esfuerzo, pero fue un gran esfuerzo.
Otra vez le agradeció a sus viejos y a su Let It Be sanpedrino: que lo dejaran ser. Que le dieran alas y la libertad suficiente como para crecer. Las mismas alas que le dio a Nani, Luli y Nati, sus hijos, sus tesoros por los que entregaría todo a cambio de saber que van a ser felices con sus nietos del alma.
Leuquito, me dijo una vez en una de sus tantas sentencias de hombre de campo, casi yupanquianas, Leuquito, la radio te da todo y la tele te quita. Te chupa la tele que me hiciste mal y sin embargo te quiero. Amor profundo por lo bueno de la pantalla y alerta permanente por lo malo. Por ese rating que persigue y derrumba ideas, por los celos, las envidias, el vértigo, la acidez estomacal, las contracturas, el poco tiempo con la familia, los sátrapas, los 678 y los escrachadores y sus venganzas.
El día que murió Néstor Kirchner, tuvimos que salir juntos de radio Continental acompañados por la policía como si fuéramos delincuentes y jamás tuvimos ni un cheque devuelto por falta de fondos. Trescientos salvajes con caras tapadas y palos en la mano gritaban: “Que suene el bombo/ que suene el tamboril/ Fernando Bravo y Alfredo se tienen que morir” y la vidriera de la radio, que estaba sucia de huevazos y toda pintarrajeada con aerosoles que escribieron: “Magdalena gorila, Leuco facho” y otras agresiones típicas de los K.
Otra vez, unos fanáticos de Cristina lo corrieron dos cuadras a la salida del teatro Colon. Solo por defender la libertad y la democracia.
Finalmente, Bravo hizo cumbre con “Siglo XX Cambalache”, un lujo periodístico que se dio y nos dio por años con su bien amada Teté. Y la alegría de Fer Play con Andrea Campbell y el gran gallego Ramírez, puro corazón.
Bravito periodista de la nostalgia, de la ética republicana, el conductor de los programas de juego, el que no oculta sus lágrimas ni sus risas, el que juega de arquero y de nueve. El Fernando de las emociones. Su corazón goteando en la pantalla. Su capacidad de descubrir talentos y potenciarlos como Roberto Moldavsky.
Y lloró. Por las despedidas al aire y de los televidentes y por su viejo y su vieja, y por el amor de Andrea Montaldo, es decir el amor de los amores.
Fernando Bravo, con la cabeza blanca y las manos limpias. Con la tozudez y la sensibilidad de los vascos. Mire, si algo es Fernando Bravo en la historia de la tele argentina, es la emoción. Piel. Voz quebrada, sentimiento puro sin maquillajes, transparencia, honradez, magia para crear climas en los momentos justos. Chistes ingenuos a la velocidad de la luz, reírse de sí mismo y de sus furcios, profesionalismo, horas de trabajo: 50 años en primera. Hizo de todo y lo hizo muy bien. Pero el siente que sigue siendo un simple locutor que vino de San Pedro a entregar su corazón. Feliz Cumpleaños, hermano.