¿Escuchó? Un Luis D’Elía auténtico. ¿Lo escuchó? Habla como si fuera Fidel Castro antes de bajar de la Sierra Maestra. Su megalomanía es tan grande que se lo comió su propio personaje.
Ahora está nuevamente preso, en la cárcel de Ezeiza porque lo resolvió la justicia. El dice que “es pura venganza del macrismo oligárquico de Comodoro Pro”. No entiende o no quiere entender, que a Macri y a todos los que no piensan como Cristina, les conviene un D’Elía libre diciendo estas barbaridades que dice. Cada vez que D’Elía habla, Cristina baja en las encuestas y Macri sube. Su personaje produce un profundo rechazo y es piantavotos, como alguna vez le dijo Parrilitudo para no invitarlo a un acto de Cristina. Por eso ni los kirchneristas lo quieren a su lado.
En su delirio de grandeza dice que la embajada de los Estados Unidos le ordenó a Macri que lo metiera preso. Y cita un presunto cable número 1212 de Wikileaks. Sería bueno que muestre al periodismo ese documento histórico. Los Estados Unidos de la mano de Trump han planteado objetivos irracionales. Como el muro, por ejemplo. Pero no creo que lleguen al límite de pedirle al presidente de la Nación la detención de un muchacho que casi no puede movilizar a nadie porque carece de representatividad y que la única vez que se sometió al veredicto de las urnas, sacó 15 mil votos. ¿Escuchó bien? Se llena la boca hablando en nombre del pueblo y solo consigue 15 mil votos. Cristina lo quiere lejos. La Cámpora lo quiere lejos. La inmensa mayoría de los argentinos lo quiere lejos. ¿Quién se puede creer el verso de que los Estados Unidos estén preocupados por un muchacho que juega en el ascenso?
En el video reclama una prisión domiciliaria por su delicado estado de salud. Dice que tiene 3 by pass, un infarto que le inutilizó el 30 % de su corazón y una diabetes doblemente insulino dependiente. Son todos problemas médicos que en la cárcel se pueden tratar y ya se trataron con mucha responsabilidad médica. Nadie quiere que D’Elía se muera. Pero a él no se le cae de la boca la palabra muerte. Dice que Macri lo quiere ver muerto. Que la justicia lo condena a muerte con esta decisión y remata con el grito de los combatientes de la patria socialista y guevarista: “Patria o muerte, venceremos”. Una sutileza: él se cree la patria y nosotros seremos los muertos.
D’ Elia fue el que pidió a Maduro que fusilara opositores y que a Macri lo fusilaran en la plaza pública. Ahora llora porque tiene que tomar 10 comprimidos por día. ¿Dónde está el guapo que hace unos días hizo un llamamiento para darle duro a los jueces federales? Dijo que había que “ponerlos a todos en comisión y a los que se prestaron a meter presos a los compañeros, ni piedad, con esos hijos de puta, que vayan a la cárcel. Cuando volvamos, con todo muchachos”. Le faltó decir “cinco por uno, no va a quedar ninguno” y ahora pide piedad pero se la niega de antemano a los enemigos. Incluso critica a los kirchneristas que piden moderación: “Yo veo un moderado y llamo a la cana: son garcas. No se puede ser moderado con el imperio”.
Después insulta la memoria de los verdaderos presos políticos de la dictadura, por ejemplo. O los que hoy tiene en sus cárceles el chavismo que el tanto defiende. ¿De verdad cree que ladrones de cuarta y testaferros como Ricardo Jaime, José López, millonarios con el dinero ajeno como Cristóbal y Lázaro, estafadores y violadores de los derechos humanos durante la dictadura como César Milani son presos políticos? El fanatismo lo ciega y le permite creer cualquier cosa.
Al final, para que no queden dudas dice: “Cristina presidente, carajo”.
Este soldado de Cristina y de Irán, regresó al calabozo en donde ya estuvo detenido. En este caso es por la toma de la comisaría 24 de La Boca. D’Elía fue condenado por los delitos de atentado contra la autoridad agravado, lesiones leves, instigación a cometer delitos, privación ilegal de la libertad y usurpación. El piquetero menos querido por Cristina convocó a 40 personas a tomar la comisaría, a romper y prender fuego a todo, incluidos los patrulleros policiales y el edificio.
Sobre llovido mojado. La tormenta de la justicia atormenta a Luis D’Elía. Como si esto fuera poco, La Cámara Federal le ordenó al juez Julián Ercolini que indague al violento piquetero por haber dicho que “vamos a clavar una pica con la cabeza del juez Bonadío en la vereda de Comodoro Py”.
Todo esto es muy peligroso teniendo en cuenta que en las reuniones del cristinismo de los últimos tiempos aparece la autocrítica sobre los motivos por los que perdieron la elección con un gato como Macri, lo primero que dicen es que fueron demasiado tibios. Eso es lo que creen. Que si vuelven al poder tienen que ser revolucionarios de verdad y no meros reformistas. Eso implica expropiar a los grandes medios de comunicación, encarcelar disidentes, quitarle las empresas a los oligarcas y millonarios (menos a Cristina y sus amigos, por supuesto) y al que asome la cabeza Fidel/duro con él”.
Su desmesura también incluyó un insulto a los argentinos a los que calificó de “Pueblo pelotudo”, tal como Oscar Parrilli fue bautizado por Cristina, la comandante en jefe de los golpistas y ladrones. En la cumbre de su disparate dijo que Macri quiere “un planeta gobernado por las corporaciones y sin democracia”
D’Elía tiene muchos problemas para interpretar la realidad. Pero el más grave es que se ve a sí mismo como un líder carismático de los humildes y es un muchacho rechazado una y otra vez por sus propios compañeros.
Su imagen es tan negativa. Está tan asociada a la violencia patotera y al stalinismo jurásico que solamente consiguió 15 mil votos en las elecciones y quedó afuera de todo. Ni siquiera pudo superar la barrera de las primarias.
Pero hay algo peor. Su propia jefa Cristina lo discrimina una y otra vez. Primero, no dejó que su partido llamado MILES se sumara a Unidad Ciudadana. Cristina no autorizó que se colgara de sus polleras. Después ocurrió algo más grave y denigrante. El mismo D’Elía confesó, a través de Twitter que Oscar Parrilli le pidió que no fuera en su momento al acto en la cancha de Racing porque era “piantavotos”.
Como puede verse no fue el imperialismo yanky ni el grupo Clarín o la oligarquía de La Nación los que lo ningunearon. Es el votante bonaerense y sus propios ídolos políticos.
Es tragicómico como D’Elía pone la otra mejilla. Cristina le pega un cachetazo y el agacha la cabeza y acepta. Una vez se cansó y dijo que, ante la detención de dos patriotas y héroes como Julio de Vido y Amado Boudou, Cristina no podía hacerse la pelotuda.
El fracaso más grande de alguien que aspira a ser dirigente político o social es que no lo quiera nadie. O muy poca gente. Y sobre todo que lo desprecien sus conductores. D’Elía tiene la peor condición de kirchnerista. La que quiere ser y no lo dejan.
Y eso que dinero no le faltó nunca. Hubo un momento en que él era diputado y tanto su esposa como sus cuatro hijos tenían cargos en el estado. Un país bancando la militancia de una familia entera. Disvalores del autoritarismo cleptocrático que nos gobernó más de 12 años. Incluso alguno de sus hijos tuvo que renunciar acusado de haber ingresado al ANSES sin los requisitos correspondientes y ahora tienen que dar explicaciones a la justicia.
A D’Elia se lo puede ver en fotos con líderes extremistas iraníes y prófugos de la Justicia como Moshen Rabbani y personajes que apuestan o apostaron a la violencia como partera de la historia como Fernando Esteche (el ex comandante de Quebracho acuchillado por sus propios ex compañeros) o Roberto Perdía (el ex integrante del estado mayor de Montoneros). Antisemita fanático, permite que su amigo Jorge Khalil, trate al canciller Héctor Timerman de “ruso de mierda”. En esa conversación puede escucharse cómo su amigo Yussuf Khalil le cuenta que él había presentado un texto parecido redactado por Esteche y ambos ríen como burlándose de las víctimas y los familiares de la AMIA. Ese tramo de la escucha es directamente vomitivo. Es la expresión más cruda de un régimen homofóbico que niega el holocausto y la democracia. Horacio Verbitsky, el titiritero de Timerman, dijo que D’Elía es un vende humo y que exagera su llegada a la Casa Rosada para subirse el precio y fanfarronear.Y como si esto fuera poco, sabemos que D’Elía alquiló a un grupito de la barra brava de All Boys para un acto a favor de Palestina y donde la consigna principal era “basta de sionismo nazi”. Se puede escuchar con nitidez la voz llorona de D’Elía decir que le tuvo que tirar unos “manguetes” a los muchachos que se portaron bien. Les dí 25 lucas, dice en un momento. ¿De dónde habrá sacado el dinero? Lo digo porque el propio Sergio Szpolski, el empresario que más pauta publicitaria recibió del gobierno para que vaciara sus medios K, puso en twitter que Luis D’Elía era “un ladrón que recibía cheques de Irán”. Szpolski acaba de ser procesado y embargado en 93 millones de pesos. Otro ladron del kirchnerismo, pero ese es tema para otra columna. Hoy los fantasmas se le acumulan a D’Elía. La impunidad se termina en la Argentina. Y D’ Elía está preso, aunque quiera fusilar a todo el mundo.
La película de terror de Cristina – 25 de febrero 2019
Adrián Suar siempre dijo que ella podría haber sido una buena actriz. Todos hemos podido comprobar su capacidad para protagonizar una ficción donde ella finge ser la víctima de una persecución ideológica “a la que solo se atreven los gobiernos totalitarios”. Cristina, que encarna su propio relato mentiroso, fue la que hoy introdujo las metáforas de la pantalla grande y de la entrega de los Oscar. Dijo, por escrito, por supuesto, que las investigaciones judiciales, repletas de testimonios de más de 30 arrepentidos y pruebas documentales son “una función de cine continuado”. Pretendió ejercer la ironía o la chicana barata pero no dio una sola explicación coherente sobre la película de terror en la que ella es la estrella como jefa de una asociación ilícita destinada a cobrar coimas y a saquear al estado, según palabras escritas en los expedientes. Vamos a decirlo con todas las letras para que no queden dudas: Cristina Fernández de Kirchner está procesada con prisión preventiva y embargada por la friolera de 1.700 millones de pesos y esta decisión del juez Claudio Bonadio fue confirmada por la Cámara Federal Porteña. Pero eso no es todo. A partir del próximo 21 de mayo se sentará más en al banquillo de los acusados que en su banca de senadora por la minoría de Buenos Aires. Ese día comienza el primero de los cuatro juicios orales y públicos en los que deberá explicar lo inexplicable antes de las elecciones presidenciales.
A estas realidades contundentes ella las llama peyorativamente “causa de las fotocopias” y carga sus textos con generalidades y evade responder lo que se le pregunta. No responde porque no tiene respuestas. Dice que las causas están armadas y que los delitos son imaginarios. Es insólita e inédita la capacidad de engañarse a sí misma que tiene la ex presidenta. Las ocho declaraciones indagatorias de hoy fueron un record histórico en Tribunales y mucho más tratándose de alguien que junto a su esposo tuvieron casi la suma del poder público durante más de 12 años.
A esta altura la causa debería llamarse de “Los arrepentidos de la corrupción de los cuadernos de las coimas K”.
Las revelaciones de muchos funcionarios que estuvieron años al lado de Néstor y Cristina son demoledoras y ratifican absolutamente las denuncias que muchos valientes periodistas hicieron en su momento. Víctor Manzanares, nada menos que el contador de la familia Kirchner, el encargado de dibujar declaraciones patrimoniales y balances, aportó información muy valiosa. Habló de los escondites y de la forma de lavar toda la plata sucia, verdaderas fortunas colosales. El primer lugar a donde iban a parar los billetes físicos de las estafas era a la casa de María Ostoic, la madre de Néstor. Así como no tuvieron culpa en ensuciar a sus hijos, Máximo y Florencia, tampoco les tembló la mano para involucrar a su madre y a otros familiares como sus sobrinas y primos. Daniel Muñoz le habló de que había visto 5 mil millones de dólares ocupando una pileta de natación entera. Era cierto que la levantaban en pala y necesitaban valijas, retroexcavadoras y camionetas para transportar los billetes. Manzanares confirmó la denuncia de Carolina Pochetti: le dieron 8 millones de dólares al juez Luis Rodríguez para que no los metiera presos. Hubo dos millones que se quedaron en el camino. Todos mordían y se llevaban una parte. Aquí tiene que explicar el abogado Miguel Plo donde está el resto del dinero. Porque en su lecho de muerte, Muñoz confirmó que puso diez millones de dólares. Con este solo dato uno se puede imaginar la magnitud de lo robado al pueblo de la patria. Si la coima fue de diez millones de dólares, los negocios sucios superan toda imaginación. Manzanares dijo que Cristina no fue muy solidaria ni humana cuando se enteró del fallecimiento de Daniel Muñoz: “mejor que se murió. Uno menos”. Eso dijo.
Hay que seguir investigando el tema de los peritos.
La vice decana de los peritos, María del Carmen Penedo, también cayó en la volteada y fue mencionada como cómplice de maniobras delictivas. En lugar de aportar su técnica para hacer justicia, hacían trampa para ayudar a encubrir delitos y consagrar la impunidad y la injusticia.
Interpretando un libreto berreta la ex jefa del estado dijo que jamás había cobrado una coima. No se le cayó la cara de vergüenza porque hasta la vergüenza perdió. Es una familia que se hizo millonaria como casi todos sus funcionarios.
Tal vez Cristina siente su conciencia tranquila y su alma limpia de pecados porque cada vez que va a tribunales tiene el acompañamiento de dos guardaespaldas de la fe: Eduardo Valdés y Juan Grabois. Uno fue embajador en el Vaticano por pedido de Francisco y estuvo al lado de Cristina en Comodoro Py y el otro está en el Vaticano, es el mejor amigo de Jorge Bergoglio y supo ser consultor del Consejo Pontificio de Justicia y Paz de la Santa Sede. Grabois, no pudo estar de cuerpo presente y envió su plegaria a través de las redes sociales: “otra vez Cristina enfrenta a una jauría de hienas judiciales en sus madrigueras. Desde donde estoy (el Vaticano, agrego yo) mi apoyo para una gran mujer y mi repudio a los doctorcitos de la ley”.
Todos son abogados, Valdes, Grabois y Cristina y todos apoyan a Maduro y al Papa Francisco.
En este punto, la realidad se parece a un operativo de pinzas que tiene a Cristina atrapada sin salida. Uno de los brazos que la aprisiona es la posibilidad muy concreta de ir presa junto a los actuales detenidos en Ezeiza y Marcos Paz, siempre y cuando ella no gane las elecciones del octubre. Porque si Cristina vuelve al poder lo hará en forma vengativa y recargada para concretar su objetivo de ir por todo.
El otro brazo de la pinza que la tiene arrinconada es la confirmación para toda la sociedad que Cristina es Maduro. Que Cristina es a la Argentina lo que Maduro es a Venezuela. Ella no dijo una palabra por hipocresía y prudencia. Sabe que la inmensa mayoría del pueblo argentino no quiere saber nada con la narco dictadura de Maduro. Es una tierra arrasada por las botas y los fusiles que tiene sojuzgado y privado de su libertad a un pueblo que no tiene medicinas.
Como si esto fuera poco, según, el ex jefe de estado español Felipe González la hambruna y la crisis humanitaria provocó que los venezolanos hayan bajado 11 kilos de peso de promedio cada uno. Si a esto le sumamos la violación a los derechos humanos, la tortura, la cárcel y los asesinatos de opositores aparece un infierno fachista de izquierda solamente respaldado por los regímenes más jurásicos y autoritarios como Cuba, Rusia, China e Irán.
Pese a esa realidad tan evidente, tanto Carta Abierta como el bloque de diputados K que conduce Agustín Rossi, como La Cámpora o Luis D’Elía salieron a poner la cara por este usurpador del poder que solo se mantiene con las bayonetas, los cañones y los servicios de inteligencia cubanos.
Sus Fuerzas Armadas y sus grupos paramilitares encapuchados se han cansado de asesinar gente y este fin de semana llegaron al colmo de la locura: incendiaron dos camiones repletos de comida y remedios que tanto necesita el pueblo venezolano. Hay que tener mucho odio y cero de racionalidad para asesinar y para prender fuego a elementos tan necesarios.
Esa grieta feroz que instalaron los Kirchner desde el poder ahora se potencia y multiplica con el caso Venezuela. Los recitales que hubo en la frontera mostraron las dos caras de los que luchan por la libertad por un lado y los que apoyan la dictadura, por el otro.
Más de 250 mil personas exigieron democracia acompañados por el Puma Rodríguez y varios de los artistas populares más convocantes de América Latina. La valentía de nuestro compatriota Diego Torres. Puso el pecho pese a que muchos que se dicen defensores de la libertad y los derechos humanos en la Argentina hacen un silencio cómplice, miran para otro lado o directamente apoyan a una dictadura porque creen que es de izquierda sin comprender que las dictaduras son dictaduras y atentan contra la vida democrática y no importa la camiseta ideológica que se pongan.
Muchos artistas que adoran a Cristina, al igual que Maradona, son fanáticos de Maduro y Chávez y tienen estómago para tragarse semejante sapos.
Diego Torres cantó “Color Esperanza” y la transformó en un himno maravilloso pero al que escribió la letra, Coti Sorokin salió por las redes a manifestar su enojo porque usaron su canción.
Del otro lado de la frontera, del puente y de la grietas ante 2,500 personas aparecieron sobre el escenario artistas poco conocidos y, lamentablemente, los argentinos de la Bersuit que dejaron en claro en qué país quieren vivir y cuáles son sus valores. Dani Suárez su primer vocalista gritó “Trump tomátelas” y volvió a tomar el micrófono para decir “Fuera Macri de mi país”.
Diego Torres por un lado y todas las naciones y ciudadanos republicanos y democráticos del mundo y la Bersuit del otro, con lo más autoritario y represor del planeta. Cada uno elige la película que quiere ver. Tanto en Venezuela como en Argentina. En mi caso no tengo dudas: Siempre voy a estar lejos de Maduro y Cristina. Amo la libertad y la justicia y aborrezco las películas de terror.
Libertad a Venezuela – 22 de febrero 2019
La solidaridad activa de Ricky Martin nos representa de manera contundente. Es que hoy todos somos venezolanos. Hoy todos somos combatientes por la libertad de Venezuela. No solamente por hermandad latinoamericana y por solidaridad con un pueblo que sufre a una narco dictadura que los somete a la crisis humanitaria de no tener medicamentos ni alimentos. También porque Venezuela está muy cerca de Argentina. Lo digo metafórica y políticamente. Venezuela es a donde nos quisieron llevar y a donde todavía nos quiere llevar Cristina Fernández de Kirchner. Por eso Venezuela nos duele tanto en el alma. Porque siempre repudiamos que las botas, los fusiles y los uniformes de los militares sojuzguen a los ciudadanos pacíficos y porque nosotros estuvimos al borde de llegar a eso y todavía no zafamos del todo.
Cristina hace un silencio táctico e hipócrita. Necesita de los votos independientes para ganar la elección de octubre. Y sabe perfectamente que salvo sus seguidores más fanáticos, la inmensa mayoría del pueblo argentino no quiere tener un gobierno autoritario y criminal como el de Nicolás Maduro. Por eso calla. Pero su tropa habla por ella y dice lo que ella no puede decir.
Ayer escuchamos a Luis D’Elia que con insultos y groserías, dijo que se metan la ayuda humanitaria en donde ustedes ya saben. Es el mismo piquetero cristinista que propuso fusilar a los opositores.
Hay que tener odio en las venas para pedir fusilamientos de los que piensan distinto. D’Elía en estos momentos padece una orden de detención por parte de la justicia. El cree que Hugo Chávez fue Dios y en realidad fue el diablo. Y apoyó las declaraciones de Roger Waters que ama tanto a Irán, Venezuela y Cuba que debería irse a vivir a algunos de esos países. Para disfrutar de esos paraísos que tanto elogia.
Juanes, el cantante colombiano, salió a responderle. “Roger no tiene la menor idea de lo que pasa en Venezuela. A mi hace 12 años que no me permiten entrar al país solo por pensar distinto. Me amenazaron de muerte. Yo apoyo a los venezolanos para que recuperen su libertad”. Este es el espíritu del recital multitudinario que se está haciendo ahora en Cúcuta, la ciudad colombiana que está en la frontera con Venezuela. Además de Juanes, colaboraron artistas populares iluminados y comprometidos con la defensa de los derechos humanos como el Puma Rodríguez, Ricardo Montaner, Alejandro Sanz, Paulina Rubio, Miguel Bosé, Juan Luis Guerra, Carlos Vives, Maluma, Maná, Luis Fonsi y nuestro querido Diego Torres que seguramente convertirá una vez más en himno el color de la esperanza. Gritará a los cuatro vientos, acompañado por una multitud que: “Sé que las ventanas se pueden abrir /Cambiar el aire depende de ti /
Te ayudara vale la pena una vez más/ Saber que se puede querer que se pueda/Quitarse los miedos sacarlos afuera /Pintarse la cara color esperanza/Tentar al futuro con el corazón.
Hoy todos somos venezolanos. Hoy todos somos combatientes por la libertad de Venezuela. Para que los tiranos se vayan y llamen de una vez por todas a elecciones libres. El delirio de un presidente más podrido que Maduro y en una demostración de su debilidad resolvió cerrar el espacio aéreo y la frontera con Brasil. Es un manotazo de ahogado, un gesto de desesperación que viola el sentido común y todos los derechos internacionales de aviación. Hoy Venezuela está encerrada dentro de sí misma. No se la puede ayudar porque Maduro no quiere. Se opone a que ingresen 600 toneladas de medicinas y alimentos que tanto se necesitan. Juan Guaidó le acaba de ordenar a las Fuerzas Armadas que permitan el ingreso de la ayuda internacional. Veremos si tienen coraje para desconocer a Maduro.
Mañana se cumple un mes desde que un joven dirigente llamado Juan Guaidó juró como presidente a cargo y en representación de la Asamblea Legislativa se comprometió a desplazar pacíficamente a Maduro y convocar a comicios transparentes lo antes posible.
Hoy Guaidó, está al frente de una caravana de ciudadanos, diputados que van a intentar abrir un canal por donde pueda ingresar la ayuda humanitaria mundial a territorio venezolano. Lo acompañan los presidentes de Colombia, Iván Duque, de Chile, Sebastián Piñera y de Paraguay, Mario Abdo Benítez y a la distancia y con el corazón, todos los ciudadanos democráticos y republicanos del mundo.
Es increíble que a esta altura, el fanatismo ideológico y el miedo a ir presa haga que Cristina y su gente sigan bancando a un sanguinario usurpador del poder, que asesina, encarcela y hambrea al pueblo de Venezuela.
Ni a los crípticos intelectuales de Carta Abierta se les cae la cara de vergüenza en apoyar lo que dicen combatir. No es necesario celebrar a Donald Trump para saber lo que está pasando en Venezuela. Este año, serán más de 5 millones 400 mil los venezolanos que habrán partido al exilio para evitar la persecución, la asfixia de su pensamiento y el hambre y la miseria. ¿No se les ocurre pensar que algo grave está ocurriendo para que tanta gente huya despavorida de esa dictadura feroz? ¿No se imaginan de donde salieron los lingotes de oro y la fortuna que los líderes corruptos del chavismo tienen en el exterior?
Juan Grabois, el mejor amigo del Papa, Andrés Larroque, el comandante de La Cámpora y Cristina quieren volver por todo. Para reformar la Constitución y colonizar definitivamente a la justicia, para expropiar los medios de comunicación y para gobernar con mano dura y autoritarismo. Eso es chavismo kirchnerista. Por eso sigo sosteniendo que Cristina es Maduro. Y a las pruebas me remito.
El bloque de diputados que responde a Cristina emitió un comunicado de respaldo al dictador Nicolás Maduro y denunció que está en marcha un golpe de estado impulsado por Trump.
Los K quedaron del lado de los países más jurásicos y autoritarios de la región como la Nicaragua de Daniel Ortega y la Cuba de los Castro, más allá de la muerte de Fidel y por gobiernos muy cuestionados por la mano dura con la disidencia y la falta de libertades individuales como Rusia y China. Hasta los grupos terroristas de Hezbollah y Hamas apoyaron a Maduro.
La Conferencia Episcopal de Venezuela, a contramano de la ambigüedad del Papa Francisco, denunció que Maduro “busca perpetuarse en su mandato en forma ilegítima, ilegal e inmoral”.
Las parroquias registran la pobreza extrema que se transformó en hambruna y tragedia humanitaria y de una fachada de economía que este año va a tener una inflación 10.000.000 % . Si escuchó bien. El chavismo dejó al país sin moneda y un sueldo alcanza para comprar apenas una gaseosa y un pedazo de pan.
En lugar de combatir la pobreza, combatieron a los pobres que escapan como pueden de Venezuela.
Maduro tiene el apoyo de Irán y también de Diego Maradona que en su momento le regaló un reloj valuado en 60 mil dólares. Hoy Diego, dice que “los traidores y el imperialismo quieren gobernar Venezuela”.
Es un régimen típico del pasado estalinista, donde está prohibido pensar distinto. O mejor dicho, está prohibido pensar. La rebeldía pacífica siempre es sana. Nadie debería rendirse frente a un ejército opresor interno. Hay que ponerse de pié y no dejarse arrodillar por los autoritarios.
Para construir un país para todos. Para repudiar a los salvajes antidemocráticos y ladrones. Tanto en Venezuela como en Argentina. Para vivir en paz. Para la libertad… Para que no haya más ningún Maduro. Para que Cristina lo sepa. Para que Diego Torres lo cante:
Sé que lo imposible se puede lograr
Que la tristeza algún día se irá
Y así¬ será la vida cambia y cambiará
Saber que se puede querer que se pueda / Quitarse los miedos sacarlos afuera /Pintarse la cara color esperanza /Tentar al futuro con el corazón… Por una Venezuela libre.