Boudou libre – 12 de diciembre 2018

Quiero ser muy sincero.
Pienso en Amado Boudou caminando por la calle en libertad y me hierve la sangre. Yo no quiero venganza ni persecución para nadie. Pero quiero que los ladrones de estado paguen con la cárcel por lo que hicieron.
Pienso en Boudou tripulando su poderosa moto, con los cabellos al viento y me acuerdo de Nicolás Wiñazki y todo lo que le costó y todo lo que tuvo que aguantar durante su investigación periodística rigurosa e implacable. Nico y todos los colegas que hurgaron en papeles, que buscaron testimonios, se jugaron la vida por la búsqueda de la verdad y una sociedad honesta. Padecieron amenazas y hostilidades de todo tipo. Había que tener mucho huevo para investigar al vicepresidente de la nación mientras era vicepresidente de la nación y gozaba de un poder tan grande que con una declaración decapitó al procurador Esteban Righi que no era un oligarca. Había sido ministro de Héctor Cámpora y se fue calladito a su casa, humillado. En ese momento Boudou comenzó a obstaculizar la justicia. Después fue contra el fiscal Carlos Rívolo que quería ir a fondo, luego el estado nacionalizó Ciccone para encubrir todo y hasta el juez inicial, Daniel Rafecas le daba consejos al abogado de Boudou para que supiera como defender a su cliente. Brutal intento de obstaculizar la justicia.
Pienso en Amado Boudou otra vez en un recital aporreando su guitarra y ovacionado por los jóvenes como si fuera el Che Guevara y me hierve la sangre. Porque pienso en el pueblo pobre de Formosa al que le robaron dos millones de dólares con la complicidad del gobernador feudal Gildo Insfrán y otros funcionarios. Miles de formoseños que pasan hambre y no tienen agua ni cloacas y que hacen milagros para darle de comer a sus hijos van a sufrir el cachetazo de ver en libertad a uno de los que les sacó su dinero del bolsillo.
Pienso en Boudou haciendo campaña por Cristina, levantando su dedito para dar cátedra de política y me hierve la sangre. No creo que Cristina lo lleve como compañero de fórmula. Pero uno nunca sabe. Sería una forma de sacar pecho y en un spot de campaña decirle a los argentinos, “Acá estamos Cristina presidente-Boudou vice, con ellos pasamos al frente de la Victoria”.
Pienso en Boudou, liberado por orden de las juezas María Gabriela López Iñiguez y Adriana Pallioti y pienso en el juez Néstor Costabel que votó en contra. Me hierve la sangre porque con los mismos argumentos, de las magistradas hoy mismo podrían liberar a José María Nuñez Carmona y mañana a Lázaro Báez, Cristóbal López, José López, Ricardo Jaime, Julio de Vido y tanto malandra de estado. Y a estos presos los podrían liberar con más razón todavía. Porque están en prisión preventiva. Boudou estaba condenado. ¿Escuchó bien? No es una suposición de un periodista o una crítica de una diputada. La justicia argentina lo condenó a 5 años y 10 meses de prisión por coimero en el caso Ciccone. Aquel fue un día glorioso porque sonó un tiro para el lado de la justicia. Hoy es un día oprobioso porque la señal que se envía a la sociedad es de impunidad absoluta para los poderosos. Es como decirles a los ladrones de guantes blancos y dólares negros que no corren peligro, que sigan con sus delitos.
Boudou apenas estuvo cuatro meses preso. Este malandra de estado fue castigado con todas las garantías constitucionales por una de las causas más emblemáticas de la cleptocracia K.
Hablamos del intento de apropiación de Ciccone, la fábrica de billetes. El atorrante que se disfraza de revolucionario dijo en ese momento que esto era “una revancha de clase y una venganza del neoliberalismo”, como si él fuera un dirigente proletario.
Si hay igualdad ante la ley, con los mismos argumentos de las doctoras López Iñiguez y Adriana Pallioti se podrían dejar en libertad a miles de presos que desbordan las cárceles y que no tienen condena firme. Dicen que 7 de cada diez presos no tienen condena firme. Dos datos más: la jueza López Iñiguez liberó también a Carlos Zannini y a Luis D’Elía. La jueza Pallioti tiene en sus manos la causa más grave de lavado dinero que tiene detenido a Lázaro Báez. Lázaro, levántate y anda a tu casa.
La Corte Suprema de Justicia, si es que registra la bronca y el rechazo social que hoy producen algunos jueces y fiscales debería tomar cartas en el asunto. Insisto: si es que quieren recuperar la credibilidad de su actividad que es la viga central de la democracia republicana.
Boudou está libre porque no es un peligro para la sociedad, porque no puede entorpecer la justicia y porque no hay peligro de fuga. Esos fueron los argumentos. Menem está libre pese a que también fue condenado pero había pasado demasiado tiempo. ¿Quién es el responsable de que el tiempo pase y los honrados y decentes estén obligados a ver como los inmorales nos han igualado? Los estafadores que se llevaron a su casa el dinero de los jubilados, de las rutas, las escuelas y los hospitales que faltan, los abogados expertos en amparos, chicanas y patear la pelota lo más lejos posible y los jueces que no tienen vergüenza ni estómago.
Me siento apenas un observador privilegiado de la sociedad. Creo que en 40 años de periodismo tengo cierto olfato para escuchar lo que dice la comunidad en lo profundo de su alma. La indignación es tan grande que se potencian enfermedades sociales terribles y repudiables como la justicia por mano propia, los linchamientos, la venganza y aparecen presuntos salvadores como los Bolsonaro que prometen sangre y fuego en lugar de paz, pan y trabajo.
Me gustaría decirles a los jueces que no jueguen con fuego. Cuesta mucho esfuerzo, años de sacrificio, para un periodista, un fiscal o un juez honrado juntar todas las pruebas necesarias para condenar a alguien. Lleva mucho tiempo y el que lo hace se expone a todo tipo de agresiones. Pienso en el fiscal Eduardo Taiano al que le secuestraron un hijo hasta que resolvió no apelar la causa por enriquecimiento ilícito de los Kirchner. “Me agarraron del cogote”, dijo Norberto Oyarbide, esa vergüenza que todavía camina por la calle como si fuera un ciudadano de manos limpias y uñas cortas.
Los fallos como el que liberó a Boudou fomentan el delito. Porque el costo por robar es tan bajo que conviene robar mucho y pasar cuatro meses preso. Esa es la nefasta conclusión que muchos jóvenes funcionarios pueden sacar.
Hay muchos políticos, jueces, fiscales y ciudadanos decentes que hoy sienten una profunda desilusión. Que les hierve la sangre. Porque si la sociedad no recibe premios y castigos, si no dejamos bien en claro la diferencia entre ser honrado y delincuente estamos en el horno.
Tal vez Boudou vuelva a vivir a Puerto Madero y a recorrer los canales de televisión del kirchnerismo. Le confieso que me hierve la sangre y pienso en Laura Muñoz, la corajuda ex esposa de Alejandro Vandenbroele que se jugó todo para llegar a la verdad. Laura fue acusada de loca, le quisieron sacar a su hija y pasó por momentos terribles. Todo por ser honesta.
Boudou, en su sobreactuación por ocultar los delitos que cometió pasó de Alsogaray a Perón y de María Julia al Che Guevara. Un ortodoxo neoliberal se convirtió en un defensor de la patria socialista. Un amante de Estados Unidos en un tardío lector de Marx. En eso también aprendió de Néstor. Utilizar los símbolos de la izquierda y los derechos humanos como escudo para ocultar sus estafas y su enriquecimiento ilícito lleno de testaferros y truchadas.
Un violador serial de leyes como Amado Boudou no tiene otro lugar que la prisión.
Con perdón del genio de Nino Bravo, tal vez Boudou “Piensa que la alambrada solo es /un trozo de metal /
algo que nunca puede detener
sus ansias de volar/
Libre, como el sol cuando amanece
Yo soy libre, como el mar
Libre, como el ave que escapo de su prisión y puede al fin volar.
Pero María Elena Walsh le puede contestar con toda autoridad y talento.
Señora de ojos vendados,
con la espada y la balanza
a los justos humillados
no les robes la esperanza.
Dales la razón y llora
porque ya es hora.
Ya es hora de extirpar de corruptos la Argentina. Por eso me hierve la sangre.

Derechos Humanos, cambiar a 70 años – 11 de diciembre 2018

Hace dos años les dije que tenía ganas de poner un aviso clasificado en los diarios que diga algo así: “Se necesita con urgencia líderes y referentes honrados y de prestigio social para conformar nuevas entidades de derechos humanos para los nuevos tiempos de la Argentina”. Una de las conclusiones que se pueden sacar a 70 años de la declaración universal y a 35 de la democracia recuperada es que hay varias organizaciones no gubernamentales antiguas que han perdido el rumbo y han dejado de ser útiles a la sociedad. Hablo de Madres de Plaza de Mayo, Abuelas y el CELS que en su momento, jugaron un extraordinario papel de denuncia y de lucha corajuda a favor de las libertades en el más amplio sentido de la palabra y en contra de todo tipo de autoritarismo. Pero el tiempo fue pasando y los 12 años de patoterismo de estado kirchnerista lograron ponerles camiseta partidaria, vaciarlas de contenido plural y ecuménico y, en algunos casos, meterlas en el nauseabundo pantano de la corrupción. El caso más patético y doloroso es el de Hebe de Bonafini. Después de haber sido un símbolo universal de combate pacífico por la aparición con vida de los desaparecidos y el castigo a los culpables, se fue degradando con el dinero de Néstor y Cristina y terminó tristemente, con el pañuelo blanco manchado por las estafas de Sergio Schoklender y por el desfalco que tuvimos que pagar todos de la Universidad de las Madres. Hoy tiene un procesamiento confirmado por la Cámara y su causa marcha a juicio oral acusada de administración fraudulenta contra el estado por más de 200 millones de pesos. Hebe se disciplinó en forma verticalista a Cristina y fue cómplice de la entronización del general Milani o del silencio tipo omertá frente a evidentes ladrones como Lázaro Báez. Hebe tuvo posturas agresivas y cadenas de insultos contra la Corte Suprema, por ejemplo, cuando llamó a tomar los tribunales y apoyo militante al chavismo extremo y criminal. Dicho sea de paso, todos estos grupos hoy piden la libertad de Milagro Sala, una jefa mafiosa que le robó a los pobres de Jujuy a la que califican como “presa política” y, sin embargo, apoyan que Venezuela tenga detenidos a disidentes y una larga lista de encarcelados en la gerontocracia dictatorial que instalaron en su momento Fidel y Raúl Castro.
Con las Abuelas pasó algo parecido pero no tan grave por la ausencia de sospechas de negociados tenebrosos. Pero Estela supo ser el ariete de Cristina contra el grupo Clarín y su propietaria y no fue capaz de pedir disculpas pese a que se probó con toda contundencia que sus hijos no eran de desaparecidos como habían acusado ellos. Había que trabajar en esta radio o en canal 13 o en el diario y bancarse en todo momento el escupitajo que te decía “devuelvan los nietos”. Estela hizo campaña electoral por Cristina y por Scioli, alguien que casi nunca ni siquiera habló del tema desaparecidos.
En el Centro de Estudios Legales y Sociales la decadencia es más sofisticada. Ese organismo tan valioso y destacado fue copado casi totalmente por la militancia kirchnerista de Horacio Verbitsky y Gastón Chillier. Ellos infiltraron su pensamiento dogmático y sesgado en una entidad que justamente se había destacado por su excelencia técnica profesional, por no meter el partidismo adentro y por gente de la más variada procedencia ideológica, desde el humanista cristiano de centro Emilio Mignone hasta el trotskista Marcelo Parrilli. Hoy Verbitsky descaradamente y sin guardar ni las formas, es el fogonero de todo lo que haga Cristina y el que frena o ignora toda denuncia contra la actuación de la ex presidenta que tiene 6 procesamientos y 4 juicios orales en marcha además de dos pedidos de prisión preventiva. Verbitsky sigue llamando “organizaciones revolucionarias” a los grupos guerrilleros de los que formó parte y que produjeron brutales atentados dinamiteros y asesinaron gente y de paso advierte, como una profecía que “el gobierno de Macri va a violar fuertemente los derechos humanos” por su política económica de exclusión. De hecho fue el autor ideológico del invento del “primer desaparecido” en el gobierno de Macri, una expresión de deseo que llevó con el caso Santiago Maldonado al máximo desprestigio de estos organismos.
En el Cels hay un discurso único que investiga o amonesta solo para un lado. Perdió pluralismo y amplitud. Se hizo angosto en su mirada dogmática y eso lo fue achicando. Es una lástima que hayan dilapidado su buena imagen de independencia. De todos modos, mantiene su llegada a algunos organismos internacionales con los que construyó buenos vínculos y los subsidios de algunas fundaciones norteamericanas que le envían los dólares necesarios como para funcionar. Por eso, Juan Grabois, el enviado del Papa en la tierra argentina fustigó al Perro Verbitsky por “querer dar clases de moral desde la Fundación Ford” y de ser un “gorila mitómano y un botonazo decadente”. Vox populi, vox Dei. Y nadie puede acusar a Grabois de ser macrista o de derecha.
El entrismo que los jóvenes de La Cámpora hicieron en muchos organismos los disecó y los alineó con los aplaudidores de los 12 años de la cleptocracia autoritaria y el feudalismo presuntamente progresista.
Por eso vuelvo al principio y al aviso clasificado. Es necesario generar nuevas organizaciones de derechos humanos que reflejen esta flamante realidad. Estas estructuras no se crean por decreto ni de arriba hacia abajo. Son construcciones naturales que van engarzando preocupaciones y liderazgos sectoriales para sumarlos en un grupo superador de todo lo conocido, multipartidario, multisectorial y nada sectario. Hay ejemplos valiosos: Usina de Justicia, las Madres del Dolor, los familiares de la Tragedia de Once.
Pienso en una entidad que se llame algo así como “Mas Valores para más argentinos” que rescate, controle, defienda y multiplique la transparencia contra los políticos ladrones; la democracia contra los caudillos mandones y monárquicos; la República contra los que quieren tener la suma del poder público y la justicia social y la sociedad más igualitaria contra los buitres insaciables que solo ven la vida como una acumulación de codicia.
¿Se entiende lo que propongo? Esos son los pilares fundamentales pero no los únicos. Faltan las personas que encarnen esas banderas éticas. Si estuviese vivo René Favaloro lo propondría como el presidente. Pero como no lo tenemos, sugiero una primera lista abierta de personalidades destacadas en distintos ámbitos que no sean activistas partidarios y que reflejen todos los matices de la sociedad. Hablo de gente como Facundo Manes, Juan Carr, Santiago Kovadloff, el padre Pepe, Diana Cohen Agrest, Graciela Fernández Meijide, Agustín Salvia, Juan José Campanella, Marcos Aguinis, Paolo Menghini, Pablo Lanusse, el actor Oscar Martínez, Magdalena Ruiz Guiñazú, Roberto Gargarella, Daniel Sabsay y Vicente Palermo entre otros. En fin, gente que tiene una mirada estratégica, diversa y generosamente solidaria y que hoy no está en la vida para ganar un carguito de diputado o intendente. Estoy pensando en algo superador. En una suerte de grupo de argentinos que se conviertan en custodia de estos nuevos tiempos.
Eso se llama construir más y mejor ciudadanía. Esa debería ser la nueva utopía de los tiempos que vienen. Para mirar al futuro con esperanza y parir lo nuevo. Con pobreza cero e igualdad de oportunidades, paz social sin delincuentes ni narcos y con la libertad absoluta como bandera. ¿Me acompaña? Sugiera nombres. Participe. Que mejor que hacerlo a 70 años de la declaración universal de los derechos humanos.

35 años de democracia – 10 de diciembre 2018

Del caos al cosmos.
Jorge Luis Borges había escrito alguna vez que la democracia era un abuso de la estadística. Una ironía hiriente parida por el caos que muchas veces había invadido el país a pesar de las urnas. Pero aquel 22 de diciembre de 1983, el más grande escritor argentino de la historia confesó en Clarín que el triunfo de Alfonsín: “lo había refutado espléndidamente”. Su utopía anarquista encontró una veta de realismo y con el talento filoso del mejor cirujano dijo que aquella refundación ¨nos enfrenó a un caos que aquel día tomó la decisión de ser un cosmos. Lo que fue una agonía puede ser una resurrección¨. El más talentoso ebanista del idioma español habló de dejar atrás aquella pesadilla obstinada, el horror público de las bombas, el horror clandestino de los secuestros, de las torturas y de las muertes, la ruina ética y económica, la corrupción, el hábito de la deshonra, las bravatas, la más misteriosa, ya que no la más larga, de las guerras que registra la historia¨. Y finalmente se complació de qué “ya no estaremos más a merced de una bruma de generales”.
Me permito citar aquel texto maravilloso de Borges para celebrar desde la excelencia los 35 años de democracia que hoy cumplimos. Aquella tapa del diario que fue un sentimiento colectivo interpretado por Clarín, tuvo una sola palabra: “Llegamos”. Ese sueño nacional de que Nunca Más nadie fuera a golpear la puerta de los cuarteles para corregir las imperfecciones de la democracia. Hoy creo que ese es el logro más grande que hemos conseguido entre todos. No existe otro remedio que más y mejor democracia. Aquel 10 de diciembre de 1983 el mundo celebraba «El día universal de los Derechos Humanos». Nosotros también. Pero le agregamos otro festejo: la democracia eterna. La democracia es un producto colectivo y por lo tanto cada país la construye a imagen y semejanza de su gente. Tiene todas nuestras miserias y nuestras grandezas. Por eso se puede decir que tres décadas y media después, se hizo mucho. Pero que también falta mucho por hacer. Alfonsín, fue el sujeto histórico y el hombre adecuado para ese momento: fue el padre refundador. Pero el hecho refundador fue sin dudas el histórico juicio a las juntas. Una síntesis de coraje cívico y sensibilidad republicana. Nada sólido se podía construir sobre la base del olvido y la impunidad con el terrorismo de estado. Habíamos tocado fondo y no podíamos mirar para otro lado. Creo que ya estamos en condiciones de firmar un nuevo pacto democrático entre todos los sectores políticos y sociales. Que el objetivo debe ser llenar de contenidos de justicia social y equidad el envase indispensable del marco legal. De hacer realidad aquella esperanza dicha en las tribunas. Lograr que con la democracia se coma, se eduque y se cure además de que sea el territorio de la libertad. Hay muchas acechanzas. Los autoritarios y los corruptos de siempre a los que hay que sumar la más terrible de las novedades: los narcotraficantes. Ellos envenenan a la comunidad y al individuo. Prostituyen a las instituciones y a la familia. Son una nueva forma de la muerte colectiva. Carecen de ideología y solo se inclina ante el altar de los dólares. Por eso hay que fomentar el diálogo. Que no sea formal ni bobo y que valore sus consensos y sus disensos. Que construya una nueva agenda de estado indestructible de la que se hagan cargo todos los gobiernos que vengan sin que importe su camiseta partidaria. ¿O combatir la marginalidad, la inequidad y la droga no es una tarea titánica y de todos? Es la manera de fortalecer las fragilidades que la democracia todavía tiene. Para no permitir que ningún salvaje intente saquearla. Toda la ayuda solidaria del estado a los sectores excluidos. Toda la potencia represiva del gobierno a las mafias de los narcos y a los criminales callejeros que nos arruinan la vida en comunidad y asustan a nuestras familias que quieren vivir y trabajar o estudiar en paz.
La democracia es un patrimonio de todos los argentinos. Como dijo Alfonsín en aquel discurso glorioso desde el Cabildo: » Vamos a hacer el país que nos merecemos. Y lo vamos a poder hacer no por obra y gracia de gobernantes iluminados sino por eso que la plaza está cantando, porque el pueblo unido jamás será vencido». Hoy no estamos unidos como en aquellos días que había un enemigo común, la dictadura genocida en retirada. Hoy demasiada irracionalidad y fractura social nos amenaza. Los días terribles que estamos pasados demuestran el estallido de los lazos solidarios indispensables. Todos los días en el planeta en general y en la Argentina en particular, aparecen presuntos caudillos que ofrecen soluciones mágicas, violentas, autoritarias y discriminatorias. Ojalá no equivoquemos el rumbo. Los monstruos populistas de extrema derecha y de extrema izquierda solo producen más daño y más miseria. Y encima recortan las libertades. Son remedios mucho peores que la enfermedad. Pero esos esperpentos anti republicanos no nacen de un repollo o por generación espontánea. Nacen paridos por la ineficiencia, la vocación de pelea para salvarse solos y la cleptocracia de muchos (no de todos) dirigentes políticos que deberían honrar sus cargos y ser respetuosos con el pueblo que los vota como representantes y concentrarse en darle el mejor de los contenidos a la palabra democracia. Las tablas de la ley del sistema que tenemos que construir entre todos tiene cinco puntos que nos deben servir de guía y columna vertebral:
1) No descansar hasta que se termine el hambre y la pobreza en la Argentina.
2) Transformar la justicia para que vuelva a ser un lugar sagrado al que todos respetemos y nos sometamos.
3) Extirpar del sistema a los corruptos y los golpistas
4) Revolucionar la educación para que de verdad sirva para igualar oportunidades.
5) Recuperar la patria como un poncho, una contención y un patrimonio de todos y no como solamente de la mezquindad de algún partido o facción política.
Otra vez Borges: “Nadie es la patria, pero todos lo somos. Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante/ ese límpido fuego misterioso”.
Por eso cerrar esa fisura social es la tarea de las tareas. Pacificar el país, eliminar la venganza y resucitar la hermandad. Son los cimientos de los nuevos tiempos. Para derrotar al caos que quiere volver y refundar el cosmos que soñaba Borges. Para que podamos transformar la agonía en resurrección. Que así sea.