Mañana se cumple uno de los aniversarios más tristes para varias generaciones: fue el día que asesinaron a John Lennon. La humanidad perdió a uno de sus mejores hombres y parte de la industria cultural y de los Beatles quedaron huérfanos.
El primer disco de Los Beatles, hace 52 años, se llamó “Please, please, me” fue el primer tema con alusión al sexo oral. Fue traducido en Argentina como “Por favor, yo”. El flaco Spinetta enloqueció después de escucharlo. Se conmovió con tanta poesía, música de calidad y un cambio que anunciaba una revolución. Ese grupo celestial de Liverpool lo formó alguien muy terrenal pero que está en el cielo: John Lennon. Hizo una pareja inolvidable con Paul McCartney con quienes parieron casi dos centenares de las canciones más coreadas por los jóvenes de todo el mundo. En aquel debut discográfico con influencia de Chuck Berry, la mitad de los temas habían sido compuestos por ellos.
En 1963 también se producía en Estados Unidos uno de los asesinatos que más conmovieron al mundo, el de John Fitzgerald Kennedy. Mañana vamos a recordar el crimen de otro John. A veces pienso que su martirio fue una señal prepotente que nos advertía que dinosaurios como Reagan o Tathcher no estaban dispuestos a darle una oportunidad a la paz. Por eso muchos creyentes y adoradores de los Beatles ven a Lennon como una suerte de Jesucristo que fue crucificado con 6 balazos en plena calle 72 en Nueva York y que tanto su nacimiento como su muerte fueron anunciadoras de nuevas culturas y de nuevos comportamientos aquí en la tierra como en el cielo.
Es verdad que su figura flaca y pelilarga nos llevaba a Jesucristo. Su cara angulosa, su mensaje y su prédica en el desierto, esa actitud de poner la otra mejilla y aquel impresionante escándalo que generó cuando, atrevido y provocador, dijo que los Beatles eran más famosos que Jesucristo. Nos estaba anticipando la sociedad mediática y millones de feligreses se dieron cuenta. Y le levantaron capillas en cada guitarreada y repartieron sus estampitas redondas de vinilo que levantaban la pasión de las multitudes en los estadios.
En 1969, Lennon dijo: “Todos somos Jesucristo y todos somos Hitler. Estamos tratando de hacer la palabra de Jesucristo contemporáneo, queremos que Jesús gane.” ¿Qué hubiera pasado con el mensaje de Jesús y de Lennon si hubiesen tenido las redes sociales actuales, el facebook o twitter?
Todavía se nos hiela la sangre de solo recordar aquel asesinato que derramó lágrimas globales. Aquel día, en estas pampas que Lennon nunca pisó, estábamos viviendo en medio del terror de estado y su muerte nos dejó más huérfanos todavía. Porque Lennon fue uno de los padres fundadores de nuestra identidad como generación. Porque fue uno de los ríos caudalosos a donde la juventud de todo el planeta fue a beber para empezar a ser mejores personas y para cambiar el mundo como fue cambiando con la música de los Beatles como banda sonora de esa película. Con sus comportamientos que dinamitaban la pacatería, con su loca psicodelia, con el flequillo casi naif mirado desde ahora, con el ácido lisérgico que taladraba cerebros de colores. Con Lennon como estandarte nos atrevimos a ser nosotros. A rechazar la obediencia debida en todas sus formas, a patear todos los tableros. A tratar al sexo como algo común y silvestre, como un placer de todos los días. A ver a John y a Yoko completamente desnudos en aquella foto que escondíamos de nuestros padres. Es impresionante lo que hizo en tan poco tiempo. Vivió solamente 40 años. El día que nació los alemanes arrojaron bombas sobre Liverpool esa cuna proletaria, orillera, futbolera y portuaria que parió a los 4 fantásticos. Siempre quise pensar que esas bombas nazis fueron el más grande grito de guerra que dio la humanidad y sirvieron de bautismo doloroso a Lennon que, en venganza, imaginó con Imagina el más grande himno a la paz que cantó y que todavía canta todo el planeta.
En poco tiempo se convirtieron en patrimonio de la humanidad, en Caballeros de la Orden del Imperio Británico, condecoración monárquica que luego devolvieron para seguir siendo reyes populares. El mundo se rindió a sus pies.
No olvido que la madre de Lennon murió atropellada ante su mirada y no era casualmente mesera en un café de Penny Lane, la calle que después fue una sinfonía que coreó hasta el último de los terraqueos. El pequeño John Winston tuvo que ser criado por su famosa tía Mimi que un día, por suerte para todos, le compró su primera guitarra por 17 libras esterlinas.
John entró al mundo de la música con la cabeza abierta que recibió la impronta de Little Richard, Chuck Berry y Ray Charles. En la escuela de Bellas Artes John fue muy feliz y debutó en la gloria barrial con su primer grupo llamado Quarrymen donde conoció a un guitarrista que se las rebuscaba… un tal Paul McCartney. ¿Lo ubica? No faltó el escéptico que dijo: “¿Lennon y McCartney? No, no creo que funcione, no va a andar… Los compañeros del colegio escribieron158 canciones y se convirtieron en la dupla creativa más famosa y exitosa de la historia.
Después, hasta el nombre inventó Lennon. Jugó con las palabras y mezcló el Beat que quiere decir ritmo con el Beetle que quiere decir escarabajo. Y pasaron a ser bichos raros de la Caverna, esa cueva subterránea donde crecieron entre cajones de fruta barata y humedad.
El nacimiento definitivo de la leyenda lo provocó el psicópata maldito llamado Mark Chapman que vació su revolver 38 sobre el cuerpo de Lennon que murió como quería, en los brazos de Yoko que abrazaba su cuerpo ensangrentado tirando en la calle con el asesino sentado en el cordón de la vereda esperando que llegara la policía.
Ese día la paz, los derechos humanos, la música celestial, la ética terrenal y la estética derramaron una lágrima gigante.
Báez arrastra a Cristina – 6 de diciembre 2018
Nuestro gran compañero, Nicolás Wiñazki, propuso que, a esta altura de la colosal corrupción comprobada, rebauticemos la ruta del dinero K como la Autopista del dinero K. Y tiene razón. Porque la magnitud del robo supera todo lo imaginable. Todos los días aparecen nuevas pruebas, nuevos testimonios y nuevos mecanismos para el lavado de dinero.
El fiscal Gerardo Pollicita descubrió una nueva colectora de esa autopista. En su escrito riguroso y minucioso como siempre confirma que Lázaro Báez, en complicidad con Ernesto Clarens y otros, utilizó un nuevo sendero para blanquear otros 160 millones de dólares producto de las coimas de ida y vuelta.
Por eso el fiscal le pidió al juez Ercolini la declaración indagatoria del financista Clarens que en otro expediente, confesó el cobro de sobornos a empresarios que también confesaron sus delitos al pagar ese dinero ilegal. En este escrito, con el que Pollicita le pide al juez que abra una nueva causa, aparece, cuando no, otro pescado gordo que por ahora sigue gozando de plenas libertades pese a que es el centro de todos o casi todas las estafas. Hablo de Ricardo Echegaray, en ese entonces capo de la AFIP que fue cómplice porque miró para otro lado y otorgó generosas moratorias pese a comprobarse facturas truchas por prestaciones inexistentes. Entre otras salvajadas aparecen pagos a un remisero por 9 millones de dólares. ¿Escuchó bien? Un remisero que cobró 9 millones de dólares: lo tendría que haber llevado a dar la vuelta al mundo varias veces en su auto.
Como si esto fuera poco, en otra causa, Mariana Zuvic pidió rapidez para abortar la maniobra de traslado del dinero sucio y enterrado a distintos escondites nuevos y la detención de Osvaldo Bochi Sanfelice y diez personas más que se roban entre ellos y rompen paredes, techos y perforan jardines porque quieren su parte. Ellos fueron los que trasladaron el dinero por la Autopista de la Corrupción.
A esta altura no hay dudas de quien mandaba. No se movía una mosca en el gobierno de Cristina sin la orden de Cristina. Lázaro fue el amigo, testaferro, socio, empleado y cómplice del matrimonio Kirchner. Muerto Néstor, la jefatura de la asociación ilícita fue ocupada por Cristina.
Por eso sostengo que Báez es Cristina.
A esta altura no hay ninguna duda: el gobierno de la familia Kirchner fue el más corrupto de la historia. Los del menemismo fueron vueltos, chirolas, al lado de estas montañas de dólares y euros contados con maquinitas, transportados en bolsos y aviones, pesados en balanzas y depositados en el exterior a nombre de ellos y sus hijos.
Tal vez ese sea el peor de sus pecados. Lázaro Báez, siguió el ejemplo de muchos otros corruptos del kirchnerismo y convirtió a sus hijos en delincuentes.
Báez detonó a su familia. La incineró en el altar de los Kirchner solo para hacerse millonario con el dinero de todos los argentinos. Esa familia está quebrada en tres pedazos.
La tercera parte de la familia es unipersonal. Es Norma Calismonte, una señora de barrio que se casó con un sencillo empleado bancario, con un monotributista y en diez años se encontró con un magnate acostado en su cama. La madre de los hijos de Báez no puede creer como su vida cotidiana estalló por los aires y sus seres queridos están ardiendo en tribunales y a punto de ser encarcelados.
Más que pingüinos son los buitres de Río Gallegos. Los que tienen niveles de codicia nunca vistos. Los que son capaces de vender a la madre y a las madres de plaza de mayo por una caja fuerte llena de miserables billetes.
Los Báez son socios de Cristina en el hotel La Aldea, de El Chalten. Báez juniors es dueño del edificio y la ex presidenta del terreno.
En su momento, el hijo de tigre supo tener el 48% de las acciones de Valle Mitre, la empresa que administró tres de los cuatro hoteles de la cadena “Kirchner, Resort All inclusive”. Las Dunas, era de Lázaro, pero se lo vendió a Néstor en cómodas cuotas. En el Alto Calafate se hizo esa vergonzosa operación de los 14 millones que Lázaro le pagó a Cristina por habitaciones que jamás usaron. Insólito. ¿Son muy tontos o demasiado vivos? O aplicaron el manual básico de lavado de dinero.
de los K.
Son chorros de cuarta, ladronzuelos que les robaron las migajas a los verdaderos ladrones de guante blanco. Son los perejiles de un supermercado repleto de dinero como el que se guardaba en las bóvedas de Lázaro que luego, por la gracia de Dios, y como por arte de mafia, recicló en bodega.
Los muchachos de la agrupación «Lázaro Báez para la Victoria y la Fortuna de Cristina”, pusieron al estado al servicio del enriquecimiento ilícito de la familia presidencial.
Revuelve el estómago de asco moral, como dijo Carrió. Nunca presentaron balances y los dibujos son groseros.
Alguna vez escribí que Lázaro era el Alfredo Yabrán de los Kirchner. Un mafioso todo terreno.
Hay mucho misterio que develar en el caso más espectacular de movilidad social ascendente de toda la historia. Lázaro Báez pasó de empleado bancario a megamillonario. Y fue en apenas diez años, en la década ganada por los Kirchner y sus amigos y cómplices. Lázaro se levantó y anduvo. Prometieron distribuir la riqueza y la distribuyeron… entre ellos.
¿Quién es Lázaro? ¿Qué papel cumplió en el ladriprogresismo feudal? Es el terrateniente más grande del país. 418 propiedades y estancias que en tamaño son igual a 13 veces la Capital Federal. ¿Escuchó bien semejante locura? Las tierras que nos robaron las familias Kirchner y Báez ocupan el mismo territorio que 13 veces la Capital Federal.
Y dos lujosos aviones que en realidad eran tres y uno se incendió sospechosamente. Y siguen las estafas. Es interminable la lista de bienes y billetes que robaron. Record Guinnes. Por eso los Kirchner están entre los más corruptos del planeta.
Lázaro tiene (o tenía) la flota de vehículos más grande del país. Ni las empresas de transporte tienen 1.279 vehículos como él. Una colección de autos negros de alta gama que ni la mafia napolitana. La parte más bizarra de su historia es que fue el constructor, el donante y el vigilador en retiro efectivo del faraónico mausoleo de Néstor Kirchner. Ese monumento a la corrupción y la desmesura es monitoreado on line por Cristina desde donde ella se encuentre. Es todo un dato. Es un mensaje clarísimo, aunque tiene su simbolismo. La noche en que Néstor Kirchner se murió había estado cenando con Cristina y Lázaro. Según el evangelio, Lázaro de Betania ya estaba muerto y sepultado. Pero llegó Jesucristo que era su amigo y lo resucitó en un instante y con una frase: “Lázaro, levántate y anda”. Este Lázaro de estos tiempos de cólera, se parece más a otro personaje bíblico que es casi su contracara. A Poncio Pilatos, el que se lavó las manos y con ese gesto, selló la condena a muerte de Jesús. Es el símbolo del oportunismo, la vileza y la traición.
Todos los trámites que tuvieron que hacerse en el exterior arrojaron resultados positivos porque en Suiza y en Panamá, entre otros países encontraron cuentas y millones de dólares sucios de la corrupción que fueron lavados.
La información dura y pura dice que Lázaro, recibió 52 contratos por la friolera de 46 mil millones de pesos durante el reinado de la dinastía K. Austral Construcciones, se fundó 12 días antes de que Néstor jurara como presidente. Los Kirchner y los Báez formaron un concubinato para el delito. La convivencia fue obscena entre ellos. A Cristina y Lázaro Báez no los une el amor sino el espanto. Ella nunca lo quiso. Pero hoy más que nunca uno está atado a la suerte del otro. Lázaro está en la cárcel y quiere salir. Y Cristina está afuera y no quiere entrar. Pero los destinos se cruzan. Baez arrastra a Cristina. Y el punto de más probable encuentro es una celda en Ezeiza. Todos le llaman la jefa y es cierto. Cristina es y fue la jefa. Y más temprano que tarde va a tener que pagar por eso. Hay una celda de pocos metros cuadrados, una cama y un inodoro que la está esperando. Báez es Cristina.
Granadas de Carrió contra Macri – 5 de diciembre 2018
Sorpresivamente, ayer Elisa Carrió le tiró varias granadas conceptuales a Mauricio Macri y generó un gran enojo del presidente de la Nación y los festejos de Cristina y su banda. La diputada dinamitó la relación con el jefe de estado con una seguidilla de tuits que en algunos casos parecían provenir de una dirigente opositora y no de uno de los pilares fundacionales de Cambiemos. Hablé con varias fuentes oficiales, entre ellas con dos ministros y un secretario de estado. Todos hablan con Macri y me comentaron que el presidente caminaba por las paredes por la bronca por lo que dijo Carrió, pero más aún, por el momento en que lo dijo. Uno de los funcionarios me confesó: “Es una aguafiestas”. Hace tiempo que no tenemos buenas noticias para dar, estamos haciendo un esfuerzo descomunal para cambiar el clima social y Carrió no nos dejó ni siquiera terminar de festejar el gol que significó el G-20”. El ministro, apeló a la metáfora futbolera que tanto le gusta a Macri. Estábamos contentos celebrando el gol y de la nada, apareció nuestra aliada y nos pegó varios cachetazos mediáticos que cambiaron el eje de los debates públicos.
¿No podría haber esperado una semana aunque sea?, me preguntó uno de los colaboradores de Macri que consulté. Los que frecuentan a Patricia Bullrich me contaron que ella se sentía ofendida y agraviada. El operativo de seguridad del G-20 fue un éxito superior al de países desarrollados y reconocido por todos los líderes del mundo. “Patricia siente que está subiendo una montaña colosal con un esfuerzo sobrehumano para combatir a los narcos, a la inseguridad, a la corrupción policial y que Carrió, cómodamente desde su casa le tira piedras para hacerle todo mucho más difícil”. Esa es la síntesis de lo que me contaron. Y me plantearon la siguiente pregunta: “¿Vos crees que el anuncio de Patricia fue un capricho que se le ocurrió a ella? Es algo que por supuesto tiene la aprobación del presidente Macri y que va en línea con el anteproyecto del nuevo Código Penal. Es un tema profundo, polémico que necesita la mayor seriedad y rigurosidad para resolverlo. Así lo entendió el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey que le pareció positivo en líneas generales y que solamente le despierta dudas el tema de que las fuerzas de seguridad puedan disparar durante la fuga de un delincuente. Cree que eso hay que precisarlo más para evitar males mayores. Pero Carrió fue letal: “No vamos a ir al fascismo, es violatorio de los derechos humanos, a la ministra se le fue la mano”, son algunas de sus definiciones. Fue un claro mensaje contra el presidente Macri, la ministra Bullrich y también contra el jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta que por la tarde se sumó a la propuesta de la ministra de Seguridad. Esta mañana Carrió, en lugar de calmarse, redobló su apuesta: “al humanismo no se renuncia por demagogia electoral. No me importa perder votos”. Durísima crítica plantear que su propio espacio político hace demagogia y renuncia al humanismo.
Le recuerdo que un protocolo casi idéntico rige en países vecinos y muy democráticos como Uruguay o Chile. Y que fue la resultante de meses de consultas y búsquedas de consensos.
Hay varias preguntas que surgen de este episodio que daña muchísimo la cohesión de Cambiemos. ¿Por qué Carrió dijo lo que dijo? ¿Por qué no planteó el debate puertas adentro de la coalición? Los que quieren a Carrió dicen que el gobierno no la convoca y que la deja afuera de las principales decisiones de las que se entera por los diarios. Los que no la quieren dicen que este es su estilo. Que es su forma de hacer política y que hasta fin de año le va a marcar la cancha al presidente y que el año que viene lo va apoyar con todas sus fuerzas para que puedan ganar las elecciones que se vienen. La relación entre Carrió y Macri entró en un congelador y no se van a ver hasta fin de año por lo menos.
Insólitamente se produjo una coincidencia entre las críticas de Carrió y Estela Carlotto. La abuela de Plaza de Mayo trató despectivamente a Bullrcih como “gendarme” y dijo que “desprestigia el género”.
El horno no está para bollos. Ni para bromas. Cambiemos, como coalición de gobierno, está pasando por el momento de mayor debilidad desde que llegó al poder. La relación entre el presidente Macri y una de sus principales aliadas, Elisa Carrió, está al borde del precipicio. En consecuencia, el jefe del estado, desnuda con impudicia una fragilidad política peligrosa e inquietante. Macri está entre la espada y la pared. Y sin embargo, Elisa Carrió lo sigue bombardeando con munición gruesa.
Ya le dijo de todo. Que le había perdido la confianza, por ejemplo.
Lo condicionó como nadie. Le dio un plazo de seis meses para que elija entre Daniel Angelici y ella.
Lo presionó como pocos. Aseguró que si no hace lo que ella quiere, se cae el gobierno.
Elisa Carrió erosionó la investidura presidencial como nunca antes. Pasó todos los límites y Cristina, La Cámpora y los presos de la mega corrupción de estado aplauden con esperanza.
No hay demasiados antecedentes en la historia: una de las principales figuras de Cambiemos le inició juicio político a un ministro de Cambiemos. Cuesta entenderlo. Cuesta explicarlo. La principal socia de Macri en términos simbólicos, inició el proceso para destituir a un ministro designado y ratificado por el presidente. Esto es mucho más grave que una calentura o un enojo circunstancial.
Es una jugada autodestructiva imperdonable. Macri, Carrió y el radicalismo deberían saber que están bailando sobre el Titanic. Que se están peleando en medio de una tormenta económica perfecta que necesita respuestas urgentes de la sociedad. El espectáculo es patético. Pornográfico, diría yo. Están cayendo en las encuestas y dividen a sus simpatizantes y a sus propios votantes entre los que dicen “Lilita tiene razón” y los que argumentan que “A Macri no se lo puede herir tan profundamente”.
Ella dice que con Macri está en un divorcio tan transitorio como necesario. Están jugando con fuego. Amenazó con una posible ruptura en seis meses. Es decir, seis meses antes de las elecciones, tal vez las más trascendentes de la historia. El problema es que el costo político que le produce a Macri es muy alto. Justo en el peor momento de la economía, cuando el país está transitando un ajuste y una estanflación que liquida el salario, el empleo y la ilusión de mucha gente, Elisa Carrió le tira más nafta al fuego.
Los trapitos sucios deberían lavarlos adentro y salir todos juntos a defender las mismas decisiones.
Respeto profundamente el coraje, la formación intelectual, la honradez y la vocación republicana de Carrió. Critico su personalismo que no le ha permitido armar un partido más grande. Muchos grandes dirigentes pasaron por sus filas y se fueron asfixiados por la concentración de las decisiones.
La mayoría de las veces, el huracán Lilita es un viento muy fuerte que limpia la mugre de la política y los gobiernos. Pero a veces, en su potencia arrasadora, se lleva puesto parte de la investidura presidencial y de la vocación de unidad de Cambiemos.
Se puede tener toda la razón del mundo. Pero hay maneras de decirlo sin pegarse tiros en los pies. Todos los días Macri recibe la embestida golpista de los kirchneristas del club del helicóptero. Carrió y Cambiemos no debería darle pasto a las fieras. Y mucho menos tirarse tiros en los pies. O tirarles a la cabeza de su propio electorado. Eso es suicida.