A un año de la aparición del cadáver de Santiago Maldonado, las autoridades nacionales de seguridad, encabezadas por la ministra Patricia Bullrich impulsaron diversas querellas por falsos testimonios y asociación ilícita agravada contra varios de los protagonistas de aquel trágico acontecimiento. Es porque mintieron a sabiendas, plantaron pistas falsas y agredieron a las autoridades. Estos delitos tienen penas de entre 5 y 10 años de prisión.
Desde que Hebe de Bonafini y Estela Carlotto se pusieron la camiseta de los Kirchner fueron muchas las manchas que ensuciaron la lucha por los derechos humanos. Las más graves fueron las siguientes:
El concubinato ideológico de Bonafini con un general como César Milani, actualmente detenido por su participación en el terrorismo de estado y por enriquecimiento ilícito.
La sociedad para el delito que Hebe concretó con un parricida como Sergio Schocklender en esas pesadillas compartidas donde recibieron fortunas de dinero de Néstor y Cristina y una gran parte no se sabe dónde está.
El perdón que Carlotto le concedió a Alberto Rodríguez Saa por una carta que le envió a los criminales de lesa humanidad reclamando “un castigo ejemplar” para varios ex funcionarios democráticos porque “tenían relaciones con movimientos subversivos”. En aquel momento, pedirle eso al genocida de Emilio Eduardo Massera era una condena a muerte de los denunciados.
Pero Estela dijo que eso “era pasado”.
Estas son solo algunas de las claudicaciones que Bonafini y Carlotto con el único objetivo de alegrar a Cristina y sus cómplices. Pero la más grave de todas tuvo que ver con el intento de fabricar un detenido desaparecido para que Cristina pudiera tener argumentos para decir “Macri basura/ vos sos la dictadura”. Eso superó todos los límites. Porque violaron algo sagrado como es la figura del detenido desaparecido. El jefe operativo, cuando no, fue el ex periodista Horacio Verbitsky que tituló en Página 12 : “Macri ya tiene su primer desaparecido”, más como una expresión de deseo de su fanatismo resentido que con rigurosidad informativa.
Toda esa farsa se desmoronó el 27 de noviembre de 2017. Fue cuando 55 peritos forenses, entre los que estaban los de la familia, en forma unánime concluyeron por escrito y ante el juez Gustavo Lleral que Santiago Maldonado no había sido secuestrado ni golpeado, ni torturado, ni arrastrado ni plantado en el río Chubut. Que había muerto ahogado en esas aguas heladas. El informe dice que se ahogó sin intervención de terceros y que estuvo los 77 días en el mismo lugar del río. ¿Escuchó bien? No uno ni dos ni diez peritos. Fueron 55 los que llegaron a la misma conclusión.
Y como si esto fuera poco, el testigo E, como se conoció a Lucas Naiman Pilquiman, mintió diciendo que se lo había llevado la gendarmería. En realidad el cometió el delito de falso testimonio y el de abandono de persona porque estaba al lado de Santiago Maldonado cuando se ahogó. Hoy Pilquiman está borrado y no aparece por ningún lado. Huyó para no tener que rendir cuentas ante la justicia.
Algo parecido pasó con Matías Santana, el violento y mentiroso lugarteniente de Facundo Jones Huala que hoy está preso en Chile. En su momento dijo que había visto con unos binoculares y subido a un caballo como un camión de la gendarmería se llevaba a Santiago a los golpes. Jamás se encontró el largavistas y después quedó claro que era una mentira para que unos inescrupulosos abogados kirchneristas enviaran una queja a la comisión Interamericana de Derechos Humanos. El papelón y la vergüenza ajena lograron status internacional. Santana tiene varias causas abiertas por invasión de propiedad privada, agresión a las fuerzas de seguridad y cortes de ruta. Un caradura que debería estar preso.
Horacio Verbitsky como comandante del CELS al que redujo a la servidumbre ideológica, con Bonafini, Carlotto y otros organismos menores, cometieron el peor de los delitos de lesa indignidad. Intentaron tirarle un desaparecido al presidente Macri. Una mentira grande como la Patagonia que repitieron muchos para periodistas y artistas, desesperados porque la realidad coincidiera con sus expresiones de deseo.
Agitar el mapuchismo anti sistema es peligroso. Los habitantes de la Patagonia en su mayoría les tienen miedo y repudian sus acciones violentas. Muchas veces destruyen infraestructura que mejora la calidad de vida de los más pobres y en otras ocasiones, espantan al turismo que es la principal fuente de ingresos y de trabajo por aquellos pagos.
Era tan grande su necesidad de hacer coincidir sus deseos con la realidad que solo faltó que dijeran que lo habían secuestrado en un Falcon verde sin chapa.
Hoy se puede ver la filmación de aquel momento y es patético ver a Cristina, la ex presidenta, que en su sobreactuación, hasta llevó una foto de Maldonado a una misa del obispo Fernando Maletti donde fue increpada por la madre de una víctima del siniestro de Estación Once. “Asesina”, le gritó la madre de Tatiana Pontiroli.
Maletti, obispo de Merlo suele acompañar a los piqueteros Cayetanos que se referencian en Juan Grabois y el Papa Francisco a las reuniones con el gobierno.
La negación de la militancia K fue tan grande que aún hoy siguen hablando de la desaparición y muerte de Santiago Maldonado como si hubiera sido asesinado en una mesa de tortura en un campo de concentración clandestino o en la ESMA.
Es tan grande su necesidad de que la historia se repita que intentaron convertir al joven artesano en una suerte de Che Guevara de estos tiempos, llevando su imagen barbada y sus ojos tristes a afiches, banderas y además a una película que cierra un capítulo nefasto: la apropiación de la figura de Santiago Maldonado. Ni este gesto oportunista les salió bien. Los verdaderos compañeros de Maldonado, los anarquistas que se visten de negro y se tapan la cara para tirar bombas molotov, atacaron el lugar en donde se estrenó la película. Ellos no quieren que los K, después de robar tanto, también les roben el símbolo de Maldonado. La ideologitis, que es la inflamación de la ideología y la falta de comprensión de lo que pasa en la Argentina real, los hace repetir los mismos esquemas y los mismos errores. Hoy Maldonado quiere ser elevado a la categoría de mártir kirchnerista cuando se trataba de un artesano tatuador que murió ahogado en un río e insisto abandonado en forma oportunista por los que usurpan también la cultura mapuche.
Y ahora, encima, el intento de consagración de la mentira con la película. “El camino de Santiago”, se llama y fue dirigida por Tristán Bauer. El guión es de Florencia Kirchner y Omar Quiroga (que le supo escribir los textos a Diego Capussotto). La voz en off es de Darío Grandinetti y la música de León Gieco. La producción, entre otros es de Osvaldo Papaleo quien supo ser el secretario de prensa de Isabel Perón y amigo de José López Rega, (a) “El brujo”, el fundador y ejecutor de la Triple A, un grupo parapolicial que asesinó a mansalva a militantes de la izquierda y de los derechos humanos entre otros.
Es muy cruel que se utilice en forma tan burda la muerte accidental, dolorosa como toda muerte, pero falsamente heroica de Santiago Maldonado. El grupito autoritario de la Resistencia Ancestral Mapuche que lidera Jones Huala y la Columna Cristina Vuelve Recargada que conducen Horacio Verbistky y Máximo Kirchner necesitaban un mártir y un poster. Pese a sus mentiras no pudieron lograrlo. No hubo secuestro, ni desaparición ni tortura ni asesinato. Pero ellos redoblaron la apuesta. Su principal enemigo suele ser la realidad. Ya son varias las manchas con las que ensuciaron a los organismos de derechos humanos a los que vaciaron de contenido plural. Hoy son grupitos sectarios que al servicio de Cristina y sus cómplices. La mancha de Santiago Maldonado tal vez sea la más grave. Ojalá sea la última.
Moyano se pintó la cara – 17 de octubre 2018
El presidente Mauricio Macri dijo hoy en Chubut que nadie se puede creer por encima de la ley, ni puede prepotear a los demás.” Una verdad fundacional de la democracia. Una editorial del diario La Nación anuncia que hay un nuevo gremio: el de los sospechados de corrupción que amenazan con un paro general contra la justicia.
Graciela Ocaña fue la persona que más cantidad de votos recibió en las últimas elecciones. Es conocida por su honradez y su lucha incansable contra todo tipo de corrupción. Es una de las dirigentes que más denunció y con mayor cantidad de datos al clan Moyano. Eso le trajo varios problemas graves. Amenazas mafiosas y hasta el insulto público de “cucaracha”. Por supuesto que el colectivo “Ni Una Menos”, copado por el cristinismo, no dijo una palabra en solidaridad con la diputada agredida. Ayer la entrevisté y definió con mucha claridad lo que está sucediendo con Moyano. Dijo que se pintó la cara. Y tiene razón. El desafío a las instituciones democráticas y a un poder del estado que hicieron los moyanistas y sus aliados kirchneristas solo tiene antecedentes en el levantamiento de los carapintadas durante el gobierno del doctor Raúl Alfonsín. Por supuesto que hay diferencias: la banda de Aldo Rico estaba armada y pertenecían al Ejército. Los carapintadas del moyanismo comparten la matriz ideológica de la ultraderecha peronista de los 70, donde Hugo se forjó denunciando zurdos y montoneros y sobre todo, esta actitud de ponerse por encima de la ley de prepo, como dijo el presidente de la Nación. Y si hablamos de armas, no son elementos extraños entre estos muchachos pesados que se atrincheran y extorsionan a la justicia para evitar ir a la cárcel. El chofer de Pablo, él tristemente célebre Madonna Quiroz fue el que disparó su pistola cuando se trasladaron los restos de Perón. Son homéricas las guerras a balazos limpios con sus históricos rivales del gremio de los albañiles. Y en el accionar de las barras bravas de Independiente, aparecen en varias escuchas, menciones a la utilización de armas de fuego para apretar gente. Por lo tanto, no son los fusiles de los carapintadas pero son muchachos de armas llevar. Culatas, guardaespaldas y una organización de vigiladores privados cuyos propietarios pertenecen a la familia Moyano.
El poderoso clan Moyano apuesta a un quiebre institucional. Tienen una gran capacidad de daño con movilizaciones y paros que pueden paralizar al país.
Tiene razón Jorge Fernández Díaz cuando dice que la actual contradicción fundamental es entre democracia o mafia.
Por eso extraña que casi la totalidad de los dirigentes sindicales y de la oposición a Cambiemos hayan apoyado las amenazas de rebelión de Moyano o no hayan dicho una sola palabra de repudio. La excepción fue el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey que dijo que si los Moyano lo atacan, eso quiere decir que está en el camino correcto. Urtubey comprende que Hugo y su banda tienen un nivel de imagen negativa y desprestigio social que es un salvavidas de plomo para cualquier espacio que lo quiera sumar a sus filas. Por ahora el concubinato político es con Cristina. No los une el amor sino es espanto a ir presos. Ambos tienen que explicar ante la justicia los delitos que cometieron y sin embargo denuncian que son “perseguidos políticos”. Intentan salvarse de la cárcel. Los Moyano tienen 8 causas judiciales graves en marcha y Cristina seis procesamientos, dos con prisión preventiva, un pedido de desafuero y el año que viene pasará más tiempo en los juicios orales que en su banca de senadora por la minoría.
Por eso no extraña que los Hugo Yasky o Pablo Micheli con bajo nivel de representatividad y alto nivel de respaldo a Cristina, hayan estado en la primera línea de defensa de Pablo, al que apodan “El Salvaje”, y que está acusado de asociación ilícita y lavado de dinero en sociedad con Pablo Bebote Alvarez, el jefe de la barra brava de Independiente.
Pero sorprende que hasta los tibios y presuntamente racionales burócratas de la CGT como Héctor Daer y Carlos Acuña hayan sido cómplices de la movida contra la justicia. El comunicado de la central obrera fue directamente espantoso y antidemocrático. Repitieron la mentira de la persecución política, aseguraron que Pablo Moyano es inocente y las causas judiciales “son infundadas y de trámite express”. ¿La CGT pone las manos en el fuego por Pablo y Hugo Moyano? ¿Cómo sabe que son inocentes?¿De dónde sacaron que son investigaciones express? Es todo lo contrario. Son causas que tienen años. En la de Independiente ya están detenidos compañeros de la comisión directiva de Pablo como Noray Nakis. Está preso su histórico guarda espaldas, el Polaco Petrov y el delincuente confeso de Bebote Alvarez. Me extraña que la CGT haya quedado tan pegada a Los Moyano. Pregunta con intención: ¿El Pata Medina, el Caballo Suárez y Marcelo Balcedo también son presos políticos o son delincuentes que le robaron a los propios afiliados de sus gremios para vivir como millonarios? Ni que hablar del vaciador de la bancaria, Juan José Zanola o de José Pedraza, preso por el asesinato de un militante de izquierda.
No todas son buenas noticias para Pablo. Mañana será recibido en Ezeiza como la caricatura de Perón. Pero lo espera el valiente fiscal Sebastián Scalera para indagarlo y la apelación que hará ante la Cámara para que revisen la medida del juez Luis Carzoglio de dejar en libertad al heredero de Hugo Moyano. El magistrado, un impresentable militante peronista, denunció graves amenazas de muerte a su esposa y a él, pero atacó a los diarios Clarín y La Nación y responsabilizó de filtraciones a un funcionario honrado e íntegro como el procurador general de la provincia, el doctor Julio Conte Grand.
Tanto el padre como el hijo están involucrados. Tienen que explicar ante la justicia porque contratan a empresas de su propiedad para ser proveedores del gremio que conducen. Ni una licitación, ni una compulsa de precios. Nada. Legalidad cero.
Moyano dijo que él sabe que contratar a su esposa Liliana Zulet es más barato y mejor para los trabajadores. Y cualquiera sabe que así no se manejan los dineros públicos. Es una absoluta falta de transparencia que abre las puertas de las coimas, sobre precios, corrupción y lavado de dinero. Todo eso está investigando la justicia.
El kirchnerismo y muchos, no todos, pero muchos dirigentes sindicales, hablan en nombre de los pobres, de los descamisados, de los grasitas, del pueblo trabajador y acusan al resto de la humanidad de ser insensibles explotadores de derecha que solo quieren hacerse más ricos.
Y yo creo que hay una oligarquía sindical en la Argentina que no tiene autoridad moral para hablar en defensa de los pobres ni de los trabajadores. Porque muchas veces perjudican a los afiliados al gremio para beneficiarse ellos y porque hay muchos, insisto, no todos, que son magnates que no pueden explicar como hicieron su fortuna.
Yo no estoy en contra de los delegados, ni del gremialismo honrado. Lo valoro como instrumento democrático de defensa de los más débiles en el capitalismo muchas veces salvaje que solo piensa en la codicia y la rentabilidad. Le digo más: admiro a aquellos gremialistas honrados que defienden a sus compañeros de los atropellos patronales.
Pero los que violan la ley deben ser castigados con todo el peso. Deben ir a la cárcel como corresponde. Para que los argentinos decentes sepan que hay premios y castigos. Y que aquellos que no robamos, ni cobramos coimas y que pagamos nuestros impuestos no somos unos boludos. Somos ciudadanos que hacemos lo que corresponde.
El día que los pueblos sean libres, la política será una canción, decía León Felipe. Me permito parafrasearlo: el día que los sindicalistas sean honestos la democracia se habrá consolidado.
Honestidad y libertad son los pilares de la Argentina que se viene. Se lo digo más simple: Moyano y Cristina son un emblema de lo peor de la Argentina. De un pasado nefasto que no debe volver. En eso creo. Lo digo acá en la radio, en la tele y en donde pueda. Se lo resumo: Moyano se pintó la cara. Es mafia o democracia.
Carrió bombardea a Macri – 16 de octubre 2018
Es un tema tan delicado que voy a tratar de describir los hechos sin hacer juicio de valor. Sin cargar las tintas. Es que el horno no está para bollos. Ni para bromas. Cambiemos, como coalición de gobierno, está pasando por el momento de mayor debilidad desde que llegó al poder. La relación entre el presidente Macri y una de sus principales aliadas, Elisa Carrió, está al borde del precipicio. En consecuencia, el jefe del estado, desnuda con impudicia una fragilidad política peligrosa e inquietante. Macri está entre la espada y la pared. Y sin embargo, Elisa Carrió lo sigue bombardeando con munición gruesa.
Ya le dijo de todo. Que le había perdido la confianza, por ejemplo.
Lo condicionó como nadie. Le dio un plazo de seis meses para que elija entre Daniel Angelici y ella.
Lo presionó como pocos. Aseguró que si no hace lo que ella quiere, se cae el gobierno.
Elisa Carrió erosionó la investidura presidencial como nunca antes. Pasó todos los límites y Cristina, La Cámpora y los presos de la mega corrupción de estado aplauden con esperanza.
No hay demasiados antecedentes en la historia de lo que ha ocurrido hoy: una de las principales figuras de Cambiemos le inició juicio político a un ministro de Cambiemos. Cuesta entenderlo. Cuesta explicarlo. La principal socia de Macri en términos simbólicos, inició el proceso para destituir a un ministro designado y ratificado por el presidente. Esto es mucho más grave que una calentura o un enojo. Puede ocurrir, es muy probable, que ese proyecto de juicio político sea rechazado por la inmensa mayoría de los legisladores de Cambiemos y que solamente lo voten, el puñado de diputados que responden a Carrió. En lugar de aislar a Cristina, la jugada dejaría aislada a Elisa Carrió. Una jugada autodestructiva imperdonable que puede generar un cachetazo al narcisismo de Carrió y que eso la obligue a disparar más misiles todavía. Macri, Carrió y el radicalismo deberían saber que están bailando sobre el Titanic. Que se están peleando en medio de una tormenta económica perfecta que necesita respuestas urgentes de la sociedad. El espectáculo es patético. Pornográfico, diría yo. Están cayendo en las encuestas y dividen a sus simpatizantes y a sus propios votantes entre los que dicen “Lilita tiene razón” y los que argumentan que “A Macri no se lo puede herir tan profundamente”.
Ella dice que con Macri está en un divorcio tan transitorio como necesario. Están jugando con fuego. Amenazó con una posible ruptura en seis meses. Es decir, seis meses antes de las elecciones, tal vez las más trascendentes de la historia.
La mayoría de los integrantes de Cambiemos insiste en que estos temas deben tratarse puertas adentro. Dicen que es muy confuso para la sociedad asistir a estos dimes y diretes. Paula Oliveto, la semana pasada en TN, me dijo que por el contrario: “el debate debe hacerse de cara a la gente para demostrar que no somos iguales que el kirchnerismo que no discutía y acataba todo con verticalismo”.
Carrió siente que tiene el suficiente poder como para voltear al presidente si no hace lo que ella le dice.
Acá hay un agujero negro y un tema que casi no tiene retorno.
Carrió está convencida de que Angelici es un operador en las sombras de la justicia y que Macri lo utiliza para salvar a familiares, como Angelo Calcaterra, a su padre Franco y a empresarios amigos.
Ya sabemos que Carrió no se detiene cuando está convencida de algo: fue contra el presidente de la Corte Suprema nada menos y logró su primer objetivo. Ricardo Lorenzetti ya no es la máxima autoridad del cuerpo. Pero Carrió no se conforma: lo quiere afuera de la Corte. Si pudo con Lorenzetti es muy probable que también pueda con Garavano y Angelici.
El problema es que el costo político que le produce a Macri es muy alto. Justo en el peor momento de la economía, cuando el país está transitando un ajuste y una estanflación que liquida el salario, el empleo y la ilusión de mucha gente, Elisa Carrió le tira más nafta al fuego.
Ojo que no estoy cuestionando la justicia de sus reclamos. Creo que ella tiene razón en muchas cosas pero no en todas.
Yo también pienso que Garavano debe irse del gobierno. ¿O fue un operador de Menem y Cristina o fue un ingenuo político imperdonable? Pero un juicio político, me parece demasiado. Lo que cuestiono es la forma que Carrió tiene de hacerle llegar las críticas al presidente.
A esta altura es urgente la vuelta de la política que parece extinguida en Cambiemos. Es necesario que cuanto antes el presidente Macri arme una suerte de Consejo Asesor Político donde sus fuerzas aliadas tengan espacio para hacer sus críticas y expresar sus disidencias, aún las más duras. Se intentó varias veces pero no han podido lograr un espacio de reflexión puertas adentro, en forma reservada donde dirimir sus diferencias. Los trapitos sucios deberían lavarlos adentro y salir todos juntos a defender las mismas decisiones. Debilita gravemente al presidente Macri que sus aliados claves lo fustiguen por los medios. Y al presidente le vendría como anillo al dedo tener dirigentes por afuera del PRO que le cuenten el clima y la temperatura de la sociedad. El gobierno debe retomar la iniciativa política. Y para eso tiene que recurrir a los que más saben de eso.
El primer objetivo de un gobierno es defender a los que menos tienen, a los usuarios, a los más desprotegidos, al pueblo en general y a la clase media que lo votó con entusiasmo por el cambio y hoy está padeciendo importantes privaciones económicas.
Los cuentapropistas, los pequeños comerciantes e industriales, los profesionales jóvenes están muy enojados con un gobierno al que votaron pero que por momentos, se preocupa más por la rentabilidad de las empresas que por la subsistencia de millones de argentinos. La AFIP persigue en forma implacable a los pescados chicos que se están ahogando mientras el sistema financiero sigue ganando fortunas. Esa es la realidad que intendentes de Cambiemos y gobernadores están sintiendo en carne propia.
Y como no hay un lugar para debatir a fondo estos temas, muchos se ven obligados a decirlo públicamente para contener a sus propios votantes.
La mayoría de las veces, el huracán Lilita es un viento muy fuerte que limpia la mugre de la política y los gobiernos. Pero a veces, en su potencia arrasadora, se lleva puesto parte de la investidura presidencial y de la vocación de unidad de Cambiemos.
Elisa Carrió dice que la impunidad no es negociable. Se lo dice a Macri. Rogelio Frigerio contesta que el jefe de la lucha contra la impunidad y la corrupción es el presidente Macri.
¿Qué pasa? Los que no enfrentaron con coraje al kirchnerismo desplazan a los que sí lo hicieron.
La reflexión más conceptual de Carrió fue la siguiente: “Para que luchamos por la verdad y arriesgamos la vida. Nos da asco moral y nos aleja de estos personeros del gobierno y la justicia”.
Carrió citó a Martin Luther King cuando dijo: “Nunca tengas miedo de hacer lo correcto”. Estoy absolutamente de acuerdo con ese concepto valiente y cargado de ética. Pero en la vida política existe el sentido de oportunidad, el manejo de los tiempos y las formas para decir y hacer lo correcto.
Se puede tener toda la razón del mundo. Pero hay maneras de decirlo sin pegarse tiros en los pies. Todos los días Macri recibe la embestida golpista de los kirchneristas del club del helicóptero. Carrió y Cambiemos no debería darle pasto a las fieras. Y mucho menos tirarse tiros en los pies. O tirarles a la cabeza de su propio electorado. Eso es suicida.