“Al amigo, todo y a los enemigos, ni justicia”, no es solo una frase totalitaria y vengativa de Juan Domingo Perón. Es el ADN de todas las tiranías de izquierda o derecha. De hecho, Perón siempre tuvo admiración por Benito Mussolini y amistad con Francisco Franco y Alfredo Stroessner pero en este caso, cita a Mao Tse Tung y le agrega letra de su propia cosecha.
El peronismo en todas sus cepas ideológicas utilizó esta actitud anti democrática y anti republicana de combatir con ferocidad y mano de hierro a los disidentes de todo tipo y de todas las épocas. Se justifican diciendo que ellos son la patria y los que no están con ellos son la antipatria. Por lo tanto, al que asome la cabeza, Fidel, duro con él. No perdonan ni permiten la más mínima opinión distinta. Quieren un discurso único, la suma del poder público y, si es posible, para siempre.
En ese sentido, los herederos de Perón, con algunos matices, no han tenido piedad en perseguir a opositores, intelectuales o investigadores de los hechos de corrupción que han cometido en forma serial.
Es la columna vertebral que los articula. Premiar a los leales aunque sean delincuentes de estado. Y castigar a los que denuncian e iluminan todo tipo de delitos y arbitrariedades.
Jueces y fiscales que tienen la camiseta de Cristina son ascendidos a la velocidad de la luz y ubicados en lugares estratégicos para consagrar la impunidad de Cristina y el Cártel de los Pingüinos Millonarios. Esa solidaridad con los malandras tuvo su máxima expresión cuando La Cámpora decidió bautizar con el nombre de Amado Boudou a una Unidad Básica. Es el colmo de la provocación. Como si un aula de la facultad de derecho fuera designada con el nombre de “Robledo Puch o el Gordo Valor”. Se glorifica a un ladrón condenado por 20 jueces con la pena firme de la Corte Suprema de Justicia.
Por el contrario, Mercedes Marcó del Pont, por orden de Cristina persiguió y castigó a cerca de 40 funcionarios ejemplares que hicieron su trabajo como corresponde en la AFIP a la hora de combatir las estafas de dirigentes y empresarios kirchneristas. ¿Se entiende el mensaje a la sociedad y a los jóvenes?
Medallas y dinero para los bandidos y humillación para los honestos.
Paso lo mismo de cuando le quisieron cortar la cabeza al fiscal José María Campagnoli por investigar a Lázaro Báez. Por suerte, la sociedad movilizada lo impidió.
Según publicó el diario “La Nación”, cuatro decenas de trabajadores honrados de la AFIP fueron desplazados de sus cargos hacia funciones menores con la consiguiente reducción en sus salarios. Fue una sanción por investigar a Cristina y a sus socios, cómplices y testaferros. Fue una forma de avisarle al resto de los empleados que no se metan con ellos. Que los cristinistas deben seguir blindados e impunes. Que nadie se atreva a hacer bien su trabajo y a proteger los bienes del estado, es decir de todos los argentinos.
No fue magia. Fue mafia santacruceña. Contadores, abogados y auditores fueron rebajados en el escalafón y en algún caso, enviados a secciones de menor jerarquía profesional como “almacenes”, por ejemplo.
Todos nos acordamos del castigo de Juan Domingo Perón a Jorge Luis Borges. El más brillante escritor de habla hispana trabajaba en la biblioteca “Miguel Cané” desde 1937. Firmó solicitadas contrarias al justicialismo e hizo declaraciones en ese mismo sentido. Perón lo designó “inspector de aves, conejos y huevos” en 1946. Parece una ficción de Borges. Pero fue una realidad de Perón.
Hay que salvar las distancias, por supuesto. Los eficientes e intachables empleados de la AFIP no pueden ser comparados con Borges. Y tampoco, Cristina es Perón. Pero el autoritarismo es el mismo. Lo dijo con más contundencia el propio Borges en una entrevista:
“Yo estuve en contra del peronismo justamente porque era liberticida y de raíz fascista. Fíjese que Perón me persiguió porque yo era democrático, como se decía entonces. Jamás porque yo hubiera sido anti-obrero o cosa parecida. Puso presas a mi madre y a mi hermana”.
Desde que llegó Marcó del Pont, la AFIP es menos profesional y menos transparente. La arbitrariedad es la regla y el miedo corre como reguero de pólvora por las oficinas. Y eso que Marcó del Pont ya bebió la misma medicina del autoritarismo vengativo cuando se tuvo que ir del gobierno de Cristina. Pero los Kirchner solo reconocen dos tipos de personas: los esclavos y los enemigos.
Muchos empleados irreprochables de la AFIP ya iniciaron algún tipo de reclamo. Veremos con evoluciona.
Pero Cristina mira para otro lado y disfruta de haber hecho sonar el escarmiento. Sabe que la venganza es el placer de los dioses y ella dijo que hay que tenerle miedo a dios y un poquito a ella.
Ya casi no hay presos de la cleptocracia y el latrocinio kirchnerista. Todo esto es parte del asalto a la justicia. Todavía no han logrado ponerla de rodillas en forma completa. Aún quedan jueces y fiscales independientes y honrados.
El plan de Cristina es impunidad y venganza, cueste lo que cueste y caiga quien caiga. Van a poner a prueba la resistencia del sistema republicano.
¿Cuál es la fortaleza de la división de poderes para soportar estos micros golpes de estado o golpes palaciegos que pueden herir de muerte al sistema democrático? Veremos.
Es imposible olvidar aquel diálogo telefónico en el que Cristina le dice a Parrilli que hay que salir a apretar jueces y él le contesta que llamará a Martin. Martín, es Juan Martín Mena, el que hoy realmente manda en el ministerio de Justicia.
Que suenen las alarmas institucionales. Un nuevo régimen se está consolidando en la Argentina a la vista de todos. Algunos lo llaman cristinato. Otros, le dicen monarquía absolutista. Hay quienes lo definen como tiranía ladri progresista, autocracia o nacional
populismo. Ojalá la democracia no se transforme en una democradura.
Necesitamos más médicos como Favaloro – 3 de diciembre 2021
¿Lo escuchó a Favaloro? ¿Cuánta sabiduría? Que médico íntegro.
No es la primera vez que en esta pandemia le hablo de los médicos y seguramente no va a ser la última. Hace unos días le comenté que hay que encarar la jerarquización económica y profesional de estos compatriotas a los que tanto les debemos. No quiero caer en patrioterismo barato ni en un clima malvinero. Pero la épica y la mística les va ayudar a darle más energía a los que luchan por nosotros. Después podremos cantar el himno nacional juntos y gritar cuando llegue la parte que dice “Al gran pueblo argentino salud”.
Hemos comprobado, por si no lo sabíamos, que son héroes esenciales a los que tenemos que homenajear siempre. Esta columna es un humilde intento de hacer eso.
Se considera a Hipócrates como el médico más grande de toda la historia. Su juramento fue cambiando de palabras con el tiempo. Pero alguno de sus viejos párrafos sigue teniendo una vigencia y una ética conmovedora. Uno dice así:
Respetaré a mi maestro de medicina tanto como a los autores de mis días, compartiré con él mis bienes y, si es preciso, atenderé a sus necesidades; consideraré a sus hijos como hermanos y, si desean aprender la medicina, se las enseñaré gratis y sin compromiso”.
O este: “Dirigiré el régimen de los enfermos en provecho de ellos, según mis fuerzas y mi juicio, y me abstendré de todo mal y de toda injusticia. Pasaré mi vida y ejercitaré mi arte en la inocencia y la pureza”. Si cumplo este juramento sin infringirlo, seré honrado siempre por los hombres; si lo violo y soy perjuro, que mi suerte sea la contraria”.
Le confieso que cada día que pasa siento más admiración por lo médicos y por todos los trabajadores de la salud. Hay un video que me conmovió hasta las lágrimas. No sé si lo vieron. Un médico regresa a su casa. Se lo ve agotado, después de una jornada interminable y estresante. Llega con su guardapolvo celeste y su hijito de 4 o 5 años va a buscarlo corriendo con los brazos abiertos para abrazarlo. “No, no”, le grita el médico para evitar que su hijo lo abrace. El nene se queda paralizado del susto. No entiende nada. Se congela su alegría por la llegada del padre al que seguramente ve muy poco. El padre se pone en cuclillas y se larga a llorar. Es desgarrador. Después de dar una batalla desigual y descomunal, ese doctor no puede tener ni siquiera el bálsamo de un abrazo y un beso de su hijito.
En el día del médico, esta columna está dedicada a nuestros compañeros de radio, los doctores Daniel López Rosetti y Alberto Cormillot. Pero también, a todos los referentes de la excelencia científica en ese arte de curar como los doctores Pedro Ferraina, Luis Caro, Oscar Mendiz, Jorge Lantos, Fernán Quirós, Fernando Scazzuso, los Zaldívar, padre e hijo, Alberto Crescenti, Eduardo Cavallo, Roberto Martingano y Jorge Carrascosa, entre otros que dignifican esta profesión.
Por supuesto que siempre, pero especialmente en estos días, pienso en el talento científico de René Gerónimo Favaloro. No quiero hacer comparaciones porque son odiosas, pero le confieso que varias veces me pregunté si Favaloro tenía el suficiente reconocimiento de esta bendita Argentina. ¿Hay un monumento a Favaloro? El de Jacinto Arauz es el único. Esa tierra del interior profundo de La Pampa, fue regada con sus conocimientos durante 12 años. De hecho, en una de las cartas que dejó Favaloro, pidió que sus cenizas se esparcieran allí y prohibió expresamente todo tipo de ceremonias civiles o religiosas. En Morón hay un pequeño busto.
¿Alguna avenida o plaza lleva su nombre? En La Plata está el memorial y el paseo. En Parque Patricios, hay una calle Favaloro. En Vicente López, un boulevard cortito. En Mar del Plata hay una pequeña plaza cerca del cementerio. Y eso es casi todo. Es cierto que también un hospital en Rafael Castillo, La Matanza, se llama René Favaloro. Seguramente Favaloro no estaría preocupado por tener más placas y monumentos. Claramente nunca trabajó para el bronce. Siempre trabajó para el prójimo.
Pero me pregunto si valoramos como se debe a un hombre de semejante estatura intelectual y humana. A la hora de construir un equipo de trabajo, una familia o un país, yo me quedo como figura inspiradora con Favaloro. Es uno de los mejores referentes en donde debería mirarse una Nación que quiere innovación, progreso e igualdad.
Favaloro también nació en un barrio humilde como “El Mondongo” Llegó a la cumbre y a la gloria y hoy está en el paraíso de los próceres y los héroes sociales de la Argentina.
Está en nosotros elegir cuál país queremos construir para nuestros hijos.
Favaloro estudió con devoción la vida de San Martín y cruzó los Andes de la ciencia. Hoy más que nunca los argentinos nos debemos hacer estas preguntas y reflexionar.
Hoy que estamos asistiendo tristes y preocupados al país de la desmesura impune ante la corrupción y el fanatismo autoritario que viola todas las leyes y las normas de convivencia.
El doctor René Gerónimo Favaloro fue uno de los argentinos más grandes de todos los tiempos. Hoy está en el cielo de lo mejor de la argentinidad. La técnica del bypass, su obra cumbre, está considerada como uno de las 400 más extraordinarias creaciones que cambiaron la historia. Casi no hay ejemplos similares en América Latina.
Favaloro es un padre nuestro que está en los cielos. El doctor de los doctores. Hoy lo extrañamos como nunca. Necesitamos de su molde. Para que nazcan argentinos de esa madera y con ese corazón. Militantes de la cultura del esfuerzo, y la excelencia. Plantados sobre nuestra tierra. Con la ética, el mérito y la honradez como bandera.
Nosotros tenemos la obligación moral de recordarlo todos los días, no solo en el día del médico. Tal vez nos ayude a salir de este túnel de angustia que nos producen todas las pandemias: la del coronavirus, la de la catástrofe economía y la de la impunidad para los corruptos que el tanto despreciaba.
Tal vez Favaloro nos ayude. Como nos ayudan todos los médicos. Feliz día para ellos.
La banda delictiva de Cristina – 2 de diciembre 2021
Cristina fue y es la jefa de la banda delictiva. La jefa de la asociación ilícita que saqueó al estado. A esa gente del hampa yo los llamo “El Cartel de los Pingüinos Millonarios”. Es que casi todos los ministros y funcionarios de Néstor y Cristina son magnates que no pueden explicar de dónde sacaron sus fortunas. La gran mayoría no trabajó nunca en la actividad privada en los últimos 35 años. Fueron siempre empleados del estado. Municipales en Río Gallegos desde 1986 con Néstor intendente y luego provinciales con Néstor gobernador y finalmente nacionales, con Néstor y Cristina presidentes. ¿Cómo hicieron para tener eso patrimonios monumentales con el sueldo de funcionarios? Todos fueron ladrones. Todos se enriquecieron ilícitamente. Todos robaron los dineros del pueblo pobre. Siempre digo que hasta los secretarios privados de Néstor y Cristina eran potentados. Fabián Gutiérrez y Daniel Muñoz ya murieron, pero les robaron a los Kirchner o fueron sus testaferros. No hay manera de explicar sus autos de alta gama, sus propiedades carísimas, su altísimo nivel de vida. Y la reflexión es la siguiente: si los secretarios personales, poco más que cadetes, se convirtieron en potentados, se imagina la montaña de dólares sucios que se llevaron los Kirchner.
Planteo este tema porque la fiscal federal Gabriela Baigún pidió 4 años de cárcel para Julio de Vido y 8 años para Ricardo Jaime. Es en la causa de la compra de trenes chatarras a España y Portugal. Don Julio y Jaimito, son dos piezas claves en el plan sistemático de choreo que instaló el kirchnerismo.
Julio de Vido fue el gerente de coimas y retornos. Desde el Ministerio de Planificación monitoreó casi todo el robo del siglo. Y Ricardo Jaime, fue uno de los pocos que “puenteaba” a De Vido y le llevaba los bolsos con los billetes ilegales directamente a Néstor. De hecho, Nicolas Wiñazki publicó un audio en el que el abogado de Jaime le dice a Roberto Baratta que si no le daban dinero, Jaime iba a confesar a qué lugar le llevaba las valijas mugrientas a Néstor.
Está comprobado que los lugares de acopio de esa plata que ponía en éxtasis casi erótico a Néstor, fueron el departamento de Recoleta donde hoy todavía vive Cristina, la quinta de Olivos y a la casa de María Ostoic, la madre de Néstor en Santa Cruz.
Don Julio ya fue condenado a 5 años y 8 meses por el siniestro, en todo el sentido de la palabra siniestro, de la estación Once. Pero como pertenece a la banda delictiva, fue excarcelado y ahora está en una mansión con puerto propio, donde es vecino de Máximo Kirchner Osvaldo Sanfelice y Fabián de Sousa.
En su momento, don Julio quiso renunciar y Cristina, como una madrina de la mafia le dijo: “De acá solamente te vas preso o con los pies para adelante”. ¿Se entiende, no? Yo Cristina te hago meter en cana o te hago matar. No anduvo con vueltas la exitosa abogada que nunca ganó un juicio y lo perdió varias veces. Cristina nunca emitió una palabra, un sonido gutural, ni un emoticón, ni un tuit por De Vido. Los diputados camporistas lo dejaron solo y ni siquiera bajaron al recinto en aquel día aciago para el arquitecto del sistema de corrupción. Por eso De Vido perdió en su momento la votación para desaforarlo 176 a cero. Fue el último empujó al calabozo.
Jaime sigue preso. Cristina le soltó la mano. Ella nunca lo quiso porque cree que Jaime llevaba a Néstor por las noches de la vida licenciosa. También porque es un corrupto confeso. Aceptó ante los jueces que había cobrado suculentas coimas. Y además porque quiso extorsionar a Cristina, tal como surge de ese audio en el celular de Roberto Baratta, otro malandra igual que José López, todos lugartenientes de De Vido.
No es un chiste de Jaimito. Ni siquiera es humor negro, porque Ricardo Jaime tenía la misma voracidad que el matrimonio presidencial. Codicia sin limites que llevaron a Jaime a ser el dueño de un yate de un millón de dólares, de un avión de 5 millones de dólares, autos carísimos, departamentos, terrenos, casas, motos, hoteles. No tenía freno en su angurria y su codicia. Igual que sus jefes políticos y delictivos. Metió a su familia como testaferros y ellos también van a ser condenados por la justicia.
¿Se da cuenta de lo que le digo? De la gravedad y la dimensión colosal de los gobiernos más corruptos de la historia democrática. Repito: ni De Vido, ni Jaime, Ni Baratta, Ni José López, ni Fabián Gutiérrez, Ni Daniel Muñoz se ganaron el pan con el sudor de su frente en algún trabajo privado. Siempre fueron funcionarios, siempre fueron soldados de los Kirchner. Siempre fueron estafadores. Siempre integraron la banda delictiva de los buitres de Rio Gallegos. Son los pilares del Frente de Todos Millonarios. Se la llevaron en pala mecánica.
Son la banda delictiva de Cristina y no hay justicia adicta que borre esa verdad revelada que sabe y repudia la mayoría del pueblo argentino. Podrán ser sobreseídos una y mil veces. Pero de nada vale que corran, el incendio va con ellos.