El fascismo educativo nunca se fue – 2 de noviembre 2021

La información dura dice que la docente adoctrinadora de La Matanza, está a punto de volver a dar clases. Por un minuto, pensé: “volvió el fascismo educativo”. Pero de inmediato me corregí. En realidad ese fascismo educativo nunca se fue y está en el corazón del proyecto del cristinismo. Han sido exitosos en utilizar a los maestros para bajar línea militante y adoctrinar a los alumnos. Todo el sistema educativo está padeciendo este drama.
¿Se acuerda de Laura Radetich? Le iniciaron un sumario que cayó en saco roto. No está frente al aula solamente porque le dieron licencia médica para ayudarla a esconderse por un tiempo. Pero no fue sancionada. Todo lo contrario, el mismísimo presidente de la Nación, Alberto Fernández la defendió pese a las fuertes críticas incluso, de su propio ministro de Educación. Alberto le dijo a una radio militante que “fue un debate formidable que le abrió la cabeza al alumno. Hay que sembrar dudas y no certezas”.
Este fue uno de los cientos de tiros que el presidente se pegó en los pies. Primero porque es cierto que en la educación hay que sembrar dudas para abrir cabezas. Pero en este caso la cabeza que había que abrir era la de la profesora y no la del alumno.
Y segundo porque Nicolás Trotta quien lo venía acompañando hace años en Educación dijo que lo que había pasado no era docencia, “no es la manera, calificar a un alumno por lo que piensa. No lo podemos permitir”.
Eso dijo el ministro que, poco tiempo después, fue arrojado por la ventana por su jefe que casi ni le dirigió la palabra. Alberto maltrata a sus amigos como Cristina lo maltrata a él.
El gremio de los Baradel de la vida la felicitó y casi que la convirtió en una heroína a Laura Radetich.
Jeremías, el pibe de 15 años que tuvo el coraje de discutirle su fanatismo dogmático, dijo que si ella volvía a dar clases, se tendría que ir del colegio. “Ya me amenazó por Twitter el marido y ahora ella. Si me la cruzo la voy a pasar mal”.
¿Se acuerda como comenzó todo? Se viralizó en las redes un video filmado con su teléfono por un alumno. Allí pudo verse la humillación con que esta militante disfrazada de profesora, agita sus consignas delante de los chicos.
En forma desaforada y salvaje, la adoctrinadora a la que le pagamos todos, le dice al alumno de 4to año que si cree que Macri, porque “tiene los ojitos celestes no va a robar. Te robó”. También le dice que “gracias al estado puede comer esta porquería”, en referencia a la vianda que reciben. “Preguntále a tu viejo si con su sueldo te puede pagar una escuela privada técnica como esta. ¿Sabes cuánto vale la cuota? De diez lucas pa´ arriba… Y esto es lo que dejó Macri. Porque atacó al pueblo y se llevó la tarasca”.
Parece un discurso de grosero de barricada pero es en el sagrado ámbito de la educación. El alumno cuestiona con mucha racionalidad esa bajada de línea autoritaria y mentirosa y le pregunta por las causas judiciales que tiene Cristina. Y la docente que merece ser expulsada, grita, se enoja, pregunta “¿qué causas, las que inventaron unos jueces que se reunieron con Macri? Papi que estás diciendo. Excavaron toda la fucking Patagonia y no encontraron nada. Un fiscal hizo el papel de pelotudo montado en una retroexcavadora para llenar las horas de televisión”.
Cristina no lo hubiera dicho mejor.
Pero esa parodia ridícula siguió con la profesora preguntando cuantas represas se construyeron en el gobierno de Macri. Y después les baja línea sobre la bicicleta financiera de Macri y dice que ahora “hay que salir de la mierda que dejó Macri”. Y además, demuestra que no sabe ni sumar o no quiere sumar cuando el alumno, con todo criterio, le pregunta si el peronismo en 37 años no hizo mierda el país.
Imperdible. Vomitivo. Autoritario y antidemocrático.
Esta señora se llama Laura Radetich, es profesora de historia y fue empleada de la Cámara de Diputados. Uno de sus tuit confirma sus convicciones al rechazar a “los políticos de mierda que la derecha ha sabido cosechar” y nombra a Fernando Iglesias, Waldo Wolff, Murphy y Bullrich. Y aclara que no menciona a Macri porque no es un político, es un delincuente” al que “le gustaría ver muerto”. También ofende a los cordobeses y los llama “pueblo de idiotas” porque un albañil le dijo que votó a Macri.
Y en el colmo de su odio reclama “la ley del Talión. Si algún pariente menor de 18 años muere por la variante Delta, que tengan derecho a matar al que la trajo el país”.
Como si esto fuera poco, su irracional cristinismo la lleva a decir que “Alberto Fernández es un boludo”.
Adoctrinar es someter a los alumnos. Es abusar del poder que tiene un docente que puede aplazar al chico. Adoctrinar es decirle a un joven que es lo que tiene que pensar y no enseñarle a pensar con autonomía. Adoctrinar es ponerle uniforme negro y musoliniano a la libertad y a la enseñanza pública. Tienen un cepo setentista y jurásico en sus neuronas. La educación debe igualar oportunidades y fomentar la reflexión crítica. Igualar el pensamiento, uniformar las miradas es fascismo educativo.

Cristina, la jefa de la corrupción – 1 de noviembre 2021

Anoche, una investigación de La
Cornisa en LN+, exhibió nuevas pruebas que confirman que Cristina fue la jefa del plan sistemático de corrupción K. La causa de la cleptocracia más grave de la historia argentina fue revelada por el colega Diego Cabot con los tristemente célebres cuadernos del chofer Oscar Centeno. Y sobran pruebas, testimonios, documentos y arrepentidos que relataron con minuciosidad el latrocinio cometido en lo que yo llamo el robo del siglo. Pero lo que abunda no hace daño.
Se descubrieron cientos de llamadas desde la Casa Rosada a varios de los implicados en esta estafa monumental al pueblo argentino. Entre otros aparecen Ernesto Clarens, el financista preferido de Néstor que confesó el pago de sobornos y aseguró que “Cristina estaba al tanto del pago de las coimas”. Clarens vomitó todo lo que sabía. En una parte de su declaración en el expediente, aseguró que “Cristina instruía a que empresas había que pagarles primero desde Vialidad. Las coimas eran de 300 mil dólares semanales y Cristina estaba al tanto”. Hace 3 años que Clarens confesó esto en el expediente. Cristina dijo que no lo conoce, pero este personaje nefasto fue clave en toda la historia corrupta de la familia Kirchner y hoy está procesado.
También aparecen otros gerentes y organizadores del mecanismo de la estafa: Carlos Wagner, ex presidente de la Cámara Argentina de la Corrupción, con 54 llamadas. Wagner también confesó todo: el pago de coimas, las licitaciones mentirosas y la competencia ficticia.
El informe registró a Gabriel Romero, con 157 llamados. El dueño de Emepa, reconoció haber pagado una coima de 600 mil dólares para que Cristina le renovara la concesión de la Hidrovía.
Otro delincuente arrepentido fue el ex presidente de la Unión Industrial Argentina, Juan Carlos Lascurain. La doctora Silvina Martínez reveló que tenía 107 llamadas a Cristina o a su entorno. Gerardo Ferreyra aparece con 200 llamadas. El capo de Electro ingeniería justificó siempre los negociados sucios que hizo con los K desde una mirada ideológica. Robaron para la corona de Cristina y para la revolución socialista. Son caraduras sin escrúpulos.
Y la lista sigue.
La causa de los cuadernos de las coimas
de Cristina fue elevada a juicio oral, pero por ahora, duerme en los cajones de tribunales. Es el caso más complicado para Cristina porque hay 170 procesados y 31 arrepentidos.
La presentación del fiscal Carlos Stornelli está repleta de medidas probatorias. Son 525 entre “oficios a organismos, informes de inteligencia, declaraciones testimoniales, pericias sobre computadoras o memorias telefónicas, allanamientos y lista de vuelos oficiales”, entre otras. Es un expediente letal para la banda delictiva.
Pero… Todos los caminos de la corrupción conducen a Cristina. Ningún gobierno democrático cometió tantos delitos por tanto dinero y por tanto tiempo.
La acusación que pesa sobre Cristina es demoledora. La responsabilizan de ser la jefa de una asociación ilícita que durante 12 años recaudó fondos ilegales y coimas que aportaban contratistas del estado. A Cristina se la acusa concretamente, de haber cobrado coimas en 40 oportunidades por un monto superior a los 19 millones de dólares. Pero hay medio centenar de funcionarios y empresarios involucrados. Es “el estado mayor de los retornos y las coimas”.
Varios de estos empresarios dicen que fueron obligados, extorsionados pero en muchos casos, ellos estaban felices de participar en esa cartelización nefasta. No estaban obligados a competir, ponían el precio que más le gustaba y le cargaban sobreprecios de hasta el 50% o más en algunos casos y de allí, salían las coimas, el retorno, o como usted las quiera llamar. ¿Se entiende? Los empresarios no pagaban las coimas de sus ganancias. De ninguna manera. La sacaban de los sobreprecios. Por lo tanto todos los argentinos pagamos esas malditas coimas.
En muchos casos utilizaban ese dinero para cometer nuevos delitos: como blanquear el dinero y comprar casas lujosas, aviones, yates y demás insumos del campo popular.
Angelo Calcaterra, el primo del ex presidente Macri, también está hasta las manos porque según el fiscal, pagó 1.600.000 dólares de retornos.
Y esto es solo la punta del iceberg. La estafa de los pingüinos buitres al pueblo pobre de la patria tiene dimensiones colosales. Y en muchos casos, está probado que ese dinero sucio e ilegal iba a tres lugares básicamente: a la quinta de Olivos, al departamento de Juncal y Uruguay y a la casa de María Ostoic, la madre de Néstor. Se sintieron tan impunes que dejaron los dedos pegados por todos lados.
Tantas pruebas dejaron desnuda a Cristina ante la justicia. La tienen acorralada. Ya nadie puede dudar que fue la “jefa” que sucedió a Néstor, el jefe.
Está claro que cuando Néstor se murió, ella asumió la conducción política de su espacio pero también la gerencia administrativa de coimas, lavado y mega corrupción de estado.
Los Kirchner batieron todos los records de bulimia por el poder y por el dinero y produjeron los 12 años de mayor corrupción de la historia argentina y, probablemente, del mundo. Los números indican que están muy cerca del matrimonio dictatorial de Filipinas, Ferdinando e Imelda Marcos.
Cada vez que un arrepentido del entorno más cercano habla, aparece con más claridad el mecanismo de relojería del sistema de recolección de coimas.
El contador arrepentido que sabe todo, Víctor Manzanares denunció que Los Sauces era la inmobiliaria con solamente dos clientes, Lázaro y Cristóbal y que Hotesur dueña del Hotel Alto Calafate con habitaciones vacías ficticiamente llenas, eran para recibir los retornos de la obra pública y lavar dinero.
No hay nada más que probar. Ya está todo probado. En el kirchnerismo, hubo y hay cientos de corruptos que se hicieron millonarios. Pero jefes, solamente dos: Néstor y Cristina.

San Raúl de la democracia – 29 de octubre 2021

Aquel preámbulo fue la utopía colectiva que sepultó todas las dictaduras, por los siglos de los siglos, amén. San Raúl de la democracia. De aquella oración patriótica que recorrió e inundó el país para poner en un altar a la unión nacional, la justicia, la paz interior, la defensa común, el bienestar general y los beneficios de la libertad.
Mañana es 30 de octubre. En 1983, fue el día del parto de la recuperación democrática. Después de más de siete años de dictadura militar, el doctor Raúl Alfonsín fue elegido presidente.
Ya pasaron 38 años de aquella epopeya. Ayer, sus correligionarios lo recordaron en el acto de Ferro. Este sistema, que es el menos malo de los conocidos, llegó para quedarse por 100 años más. Por eso Don Raúl está en la eternidad. Seguramente está tomando unos mates con don Hipólito Irigoyen y don Arturo Illia en el cielo de la austeridad republicana y la honradez. O saludando a la gente por las calles de la memoria, con dignidad y la frente alta, como le gustaba hacer aquí en la tierra
Don Raúl, el padre de la democracia recuperada, caminando lento, como perdonando el viento, según la poesía emblemática del día del padre. Don Raúl, firme en sus convicciones y peleando con coraje contra ese maldito cáncer que lo rompió pero que no lo pudo doblar, como proclamaba Leandro Alem. Ahí está don Raúl que – mirado en perspectiva- fue uno de los mejores presidentes que nos supimos conseguir. Con todos sus errores, con todas sus equivocaciones, a 38 años de la revolución cívica que significó la vuelta a la libertad, creo que Alfonsín es mejor que la media de los presidentes que tuvimos y –si me apura- creo que es mejor que la media de la sociedad que tenemos. Ahí andaba don Raúl con las manos limpias, viviendo y muriendo en el mismo departamento de siempre, honrado como don Arturo, corajudo como Alem manda. No quiero decir que el doctor Raúl Alfonsín haya sido un presidente perfecto. De ninguna manera. Fue tan imperfecto y tan lleno de contradicciones como todos nosotros. La democracia es imperfecta. Pero nadie puede desmentir que Alfonsín fue un demócrata cabal. Nunca ocupó ningún cargo durante ninguna dictadura. Y eso que muchos de sus correligionarios si lo hicieron. Estuvo detenido por ponerle el pecho a sus ideas. Fue un auténtico defensor de los derechos humanos de la primera hora y en el momento en que las balas picaban cerca. Fue su bandera permanente. Se jugó la vida por eso. No fue por una cuestión de oportunismo ni para cazar dinosaurios en el zoológico, como lo hicieron tardíamente, los Kirchner. Por eso, con toda autoridad, después parió el Nunca Más y la Conadep y el histórico Juicio a las Juntas Militares que ningún otro país del mundo se atrevió a hacer con la dictadura en retirada pero todavía desafiante, poderosa y armada hasta los dientes. Tuvo sublevaciones militares carapintadas, lunáticos en La Tablada, paros salvajes de la CGT y golpes de mercado que intentaron derrocarlo.
Es verdad que también existieron los errores y los horrores propios. La economía de guerra y el desmadre inflacionario, sobre todo. El fuerte impacto del “felices pascuas” y “la casa está en orden”. Y el derrumbe de la confianza en la capacidad para gobernar y ese descontrol que terminó con la entrega anticipada del poder. Si tratamos de ser lo más ecuánimes y rigurosos posibles aparecen las luces y las sombras de una gestión. Pero el paso del tiempo y la comparación con lo que vino después, lo deja a Raúl Ricardo Alfonsín del lado bueno de la historia. En la vereda del sol. Entrando a los libros como un héroe que se definió como el más humilde de todos los servidores del pueblo. Nadie puede negar que fue un patriota. Cada día los extrañamos más. En estos tiempos de cólera, su sabiduría nos podría iluminar el camino. Aquellas frases dichas casi como testamento: “Si la política no es diálogo, es violencia” y “gobernar no es solo conflicto, básicamente es construcción”. Algo así como decir que la palabra enemigo hay que extirparla del diccionario político. Que solo hay que marginar a los golpistas y los corruptos. Cada día es más necesaria su apuesta a la coexistencia pacífica de los diferentes, a una república igualitaria y a la libertad. Raúl Alfonsín fue el partero del período democrático más prolongado de toda la historia. Siempre será como un símbolo de la luz de las ideas que salieron del túnel de la muerte y el terrorismo de estado.
Jamás olvidaré una discusión muy fuerte que tuvimos. Yo fui muy irrespetuoso con su investidura. Como director de una revista edité y puse en tapa una investigación que dudada de su transparencia y la de su hermano. No lo hice con mala intención. No hubo real malicia, dirían los abogados. Fue el intento tozudo y permanente de mirar en forma crítica al poder y a los gobiernos. Había información correcta y otra que luego no pudo confirmarse. Alfonsín, gallego calentón como le decían sus amigos, me vino a buscar a la editorial con un bastón en la mano para defender su dignidad. Por un lado me avergüenzo y me autocritico por no haber sido todo lo riguroso que debería haber sido profesionalmente. Pero, por otro lado, me enorgullezco de haber sido amigo de varios presidentes democráticos antes y después que lo fueran. Mientras duraron sus mandatos, tuve una mirada crítica como indica el manual básico de mi oficio. Pero me alegré de recuperar su amistad. La reconciliación fue gracias a Marcelo Bassani y Jesús Rodríguez que me ayudaron. Después fui varias veces a su casa. Vino muchas veces a mi programa de televisión.
Y el día que murió hice el programa más conmovedor que me haya tocado hacer. En vivo y en carne viva. Con Pepe Eliaschev, Nelson Castro, Nacho López, Luis Brandoni y Jesús Rodríguez llorando en cámara, conmovidos por tanto dolor.
Emociona ver el monumento a Raúl Alfonsín. Conmueve esa figura granítica como su honradez. Está con las manos entrelazadas en la espalda, con la cabeza algo inclinada en su típica pose. Era la manera de pensar y de dialogar del ex presidente Raúl Alfonsín. Caminar por los jardines de la Quinta de Olivos y reflexionar en forma peripatética.
Hoy está ahí, erguido en la ética de sus convicciones y responsabilidades, como un vigía de la libertad, enclavado en la plaza Moreno de La Plata. Alfonsín murió hace doce años pero su legado, su coraje sigue en el corazón y en las neuronas de los argentinos. Está frente a la Catedral, con su chaleco impecable, su austeridad franciscana y esa cara de bueno capaz de seducir hasta al más acérrimo de los enemigos.
Ya no es una metáfora. Alfonsín está en el bronce. En el lugar que merecía.
Ahora los argentinos que amamos la democracia, los derechos humanos y la libertad tenemos un lugar para ir a rezarle nuestros rezos laicos.
Tal vez nos ayude a parir el país que soñamos. Don Raúl, es hora de honrarlo.