Sergio, con las manos en la Massa – 20 de octubre 2021

Es como si a Sergio lo hubieran agarrado
con las manos en la Massa.
Se desató una tormenta perfecta que lo
amenaza y por eso, está atravesando días muy complicados para su futuro político. Las encuestas coinciden en señalar que gran parte de sus votos se fueron licuando a medida que Massa se mimetizó con Cristina y se asoció a Máximo Kirchner. El núcleo duro K piensa que para votar kirchnerismo, mejor hacerlo por los originales y no por una fotocopia que a último momento se convirtió en panqueque.
Pero eso no es todo. Hubo actos, homenajes y movilizaciones de todo tipo por el 17 de octubre tan sagrado para el peronismo histórico. Sergio Massa no fue orador ni estuvo presente en ninguno. No fue invitado y a esta altura parece que a nadie le cambia la vida su presencia o su ausencia.
Como si esto fuera poco, las tres mujeres más poderosas de la oposición, Patricia Bullrich, Elisa Carrió y María Eugenia Vidal, se proponen desplazarlo de la presidencia de la Cámara de Diputados. Ellas lo anunciaron, para el caso de que la cantidad de legisladores del próximo bloque los conviertan en primera minoría.
Casi como un manotazo de ahogado, en medio de agresiones verbales, chicanas y ataques de todo tipo de varios funcionarios, Sergio Massa dijo que después del 14 de noviembre convocarían a un acuerdo con la oposición y otros sectores. Fue el último cachetazo que sufrió de ambos lados. El cachetazo amigo fue de Gabriela Cerruti, la vocera de Alberto pero que responde a Cristina, que negó esa posibilidad y dijo que se solo trataba de una propuesta de Massa. El cachetazo opositor fue de casi todos. Patricia Bullrich dijo que ni con señales de humo se puede dialogar con un gobierno que se la pasa agrediendo. Elisa Carrió habló de los peligros del abrazo del oso y de los traidores. Y hasta Rodríguez Larreta, acusado de ser el más amigo y el más proclive a un acuerdo con Massa, también dijo que, por ahora, eso era imposible.
El titular de la Cámara Baja dijo que esos dirigentes están pensando más en “cuidar sus votos” que en la agenda institucional. Es tragicómico el descuelgue que Massa tiene con la realidad. Se vienen las elecciones y todos deben buscar la mayor cantidad de votos posibles. Y el voto castigo a Cristina, Alberto y Massa cada vez es más masivo. Y además, la palabra institucionalidad en boca de una pieza clave de la coalición de gobierno suena a burla. Pocos gobiernos como los cuatro kirchneristas han violado y atacado más las instituciones republicanas.
Massa no tiene autoridad moral para fingir moderación y proponer dialogo, cuando es parte de un gobierno agresivo que quiere instalar un nacional populismo autoritario por 20 años. Ya lo dijo Emilio Pérsico: “la alternancia democrática no camina”.
Nadie olvida, solo el mismo, que Sergio Massa estuvo a un puñado de
votos de ser el autor material de un
crímen de lesa constitucionalidad. La autora intelectual de ese intento de someter a la justicia fue Cristina, quien además, es su principal beneficiaria con la impunidad que tanto la desespera.
Massa, como presidente de la Cámara de diputados, se convirtió en la locomotora que intentó arrastrar los votos hacia la consumación de una ley de extrema gravedad institucional. Tirar por la ventana a Eduardo Casal, un jefe de los fiscales honrado e independiente y permitir que Cristina coloque a un soldado o a un esclavo de sus deseos, es un abismo del que Massa difícilmente pueda volver.
Una vez más, Massa, está reformateando su perfil. Su anterior personaje perdió muchísimo apoyo. Se nota en todas las encuestas y en las redes. Es que se vendió como una persona que iba a moderar la locura chavista de Cristina. Se ofreció como un reaseguro de la defensa de la racionalidad capitalista, de la clase media y de la lucha contra la inseguridad, pero, su alianza con Cristina y su guardia de hierro, La Cámpora, lo vació de credibilidad. Apostó durante un tiempo a diferenciarse tibiamente de los K pero los K no te lo permiten. Para ellos no existe la autonomía de pensamiento. Una de dos: sos amigo o enemigo. Esa jugada, tampoco le salió bien a Massa.
Massa hizo de la mentira una militancia.
¿Se acuerda de aquel discurso en voz alta, en la cancha de Vélez, cuando garantizó que iba a barrer a los ñoquis camporistas?
Los definió como “parásitos que están tomando el control del estado”. Hoy es el principal socio (y cómplice) de Máximo Kirchner, el comandante en jefe de la Orga.
Hoy, no solamente no barrió a ningún ñoqui. Se puso una fábrica de pastas con Máximo.
¿Se acuerda cuando propuso ponerle fin a los corruptos?
Hoy es un guarda espaldas de la impunidad de Cristina, sus hijos y los integrantes del Cártel de los Pingüinos Millonarios. Una banda de magnates enriquecidos ilegalmente en el poder.
Hoy Sergio Tomás Massa es más cristinista que Cristina. Y sus cómplices, le piden todos los días una prueba de amor. Es que no terminan de confiar en su palabra. Y hacen muy bien. La palabra de Sergio Massa está hecha añicos, igual que la de Alberto Fernández.
Hoy Massa es Máximo Kirchner. No tiene otro espacio político. Sus mensajes han sido demasiado contradictorios y cambiantes.
Son los riesgos que siempre corrió Sergio por jugar a tantas puntas al mismo tiempo y a gran velocidad. Hoy lo descubrieron con las manos en la Massa.

El día de la deslealtad – 19 de octubre 2021

Esta vez, el 17 de octubre, fue el día de
la deslealtad. La historia dirá si fue, como parece, la celebración hipócrita de un matrimonio por conveniencia que está explotado. Las últimas imágenes de la coalición de gobierno fueron metáforas de la división y de la falta de acuerdos mínimos entre sus líderes y entre el peronismo tradicional y el cristinismo.
La fractura expuesta se puede radiografiar de la siguiente manera.
• Ni el domingo ni el lunes hubo actos masivos que tuvieran como oradores a los principales líderes de esta coalición de gobierno que no funciona.
• Ni Cristina, ni Alberto, ni Sergio Massa y mucho menos Máximo Kirchner aparecieron en las movilizaciones.
• ¿Lealtad a quien, entonces?
• En el acto del domingo, con piantavotos chavistas de la peor calaña, por momentos se castigó más a Alberto que a Macri.
• En el acto de la CGT, no se pudieron poner de acuerdo ni siquiera en un orador. Record mundial: movilización masiva sin nadie que dirija la palabra a la gente. Solo un comunicado lleno de lugares comunes. Ni mencionaron a Alberto ni a Cristina. Solo a Perón y Evita.
• El domingo los talibanes de Cristina no fueron acompañados por ella ni por su hijo Máximo que en un día tan emblemático casi que pasó a la clandestinidad. Parece que prefirió ver por televisión la movida que impulsó junto a sus lugartenientes del estado mayor de La Cámpora.
• Alberto estuvo a punto de pisar el palito y poner la cara para que le dieron cachetazos amigos. Primero convocó al acto, después a través de Manzur dijo que no, porque era el día de la madre. Después volvió a convocar con un comunicado infantil con ínfulas poéticas y al final, fue con el helicóptero hasta la isla Demarchi pero resolvió regresar en ese mismo vuelo. En un alarde de afiebrada imaginación, la flamante portavoz, Gabriela Cerruti dijo que el presidente estaba “contento”. ¿Le gustará que le peguen y lo ninguneen?
• La marcha de la CGT fue multitudinaria, es verdad. Pero no se atrevieron a hacerla el domingo porque su capacidad de convocatoria es solo en días laborables. Es que obligan a concurrir a muchos trabajadores que sacan de las fábricas y talleres. Incluso en algunos casos les hacen pagar a las empresas los colectivos y las banderas. Se imaginan que se lo piden de muy buen modo.
• No podemos naturalizar que en un día laborable, la central obrera se sumó a un acto partidario. Como si los trabajadores argentinos solamente fueran peronistas. Las últimas elecciones dicen que por el contrario, cada vez son menos los trabajadores que simpatizan o votan con los ojos cerrados al nacional populismo autoritario. Pregunto. ¿No hay trabajadores radicales, macristas, liberales o de izquierda? ¿La CGT intenta representarlos a todos o solo a los peronistas? Y dentro del peronismo, ¿a quién apoyan? A Alberto, a Cristina, a Máximo o a ninguno de ellos?
• Expresiones callejeras como las del lunes, cortan calles, generaran caos de tránsito y no le suman un solo voto al gobierno ni una sola gota de credibilidad a tantos jerarcas sindicales millonarios enriquecidos en forma ilícita con trabajadores pobres.
• La demostración de La Campora fue de una extrema debilidad y los debería obligar a repensar su proyecto y su metodología. Mientras más romantizan e imitan a los 70, más se alejan de la gente y más jóvenes abandonan sus filas.
• Sergio Berni fue implacable en su análisis. Fue la crónica de un divorcio anunciado o de una desintegración después del 14 de noviembre. Podrían llamarse el Frente de Todos contra Todos. Berni, mano derecha de Cristina en el más amplio sentido de la palabra derecha, dijo que no cree “que Alberto sea peronista”.
• Como puede verse, cualquiera se le anima al Presidente. Berni no se privó de fustigar a Massa “porque levantó la mano para endeudar al país” y confesó que discutió duramente con Máximo por la manera en que impusieron sus candidatos en la provincia. Dijo que en la Segunda Sección Electoral, en las PASO que perdieron por paliza, los obligaron a bajar todas las listas que no tuvieran la autorización del príncipe heredero. Por eso dijo que el Frente de Todos era un cachivache y que estudia seriamente a posibilidad de armar rancho aparte. Estalinismo de cabotaje y morondanga. Crónica de un fracaso.
• El colmo es que peronistas primitivos como Guillermo Moreno, en clara actitud golpista, están reclamando que renuncien Alberto y Cristina y se llame nuevamente a elecciones.
• El presunto moderado Martín Insaurralde entró a la plaza rodeado de barra bravas de Los Andes, insultando a la madre del ex presidente, al grito de: “Mauricio Macri/ la puta que te parió”. Ese señor fue designado para intervenir el gobierno de Axel Kicillof que, más perdido que nunca, deambuló también en esa marcha.
• No creo que insultar a la madre de Macri como hizo también Aníbal Fernández, sea un camino para recuperar los miles y miles de votos que han perdido.
• La CTA de Hugo Yasky también quedó colgada del pincel. Amadrinada por Cristina, cada vez tiene menos nivel de representatividad. El domingo mostraron columnas con poca concurrencia y para el lunes ni siquiera fueron invitados.
• El signo de decadencia moral más grave fue la profanación del memorial de las piedras y los muertos por el covid y la mala praxis de los Fernández. Eso fue abajo del escenario.
• Pero arriba, como oradores, hubo talibanes que producen un gran rechazo social como Amado Boudou y Roberto Baradel.
• Fue un exceso pornográfico. La demostración de que el peronismo ha sido sometido a la esclavitud por Cristina y el Cártel de los Pinguinos Millonarios y que tal vez ese concubinato espurio se esté fragmentando. El sinónimo de deslealtad es traición. Palabra que pronto vamos a escuchar más seguido. Falta lealtad, sobran traidores, autoritarios y ladrones.

La Argentina violada no olvida ni perdona – 18 de octubre 2021

Ayer fue el día de la lealtad a un nacional populismo autoritario que no siente ni culpa a la hora de profanar hasta las cuestiones más sagradas. Todos los días, el cristinismo supera su degradación de la condición humana.
Pero pisotear un cementerio civil de piedras que son una llaga abierta, supera todo lo conocido. Ni en las guerras se trata así a los muertos. Ni entre enemigos armados se humilla así la memoria de los caídos. Los energúmenos, instalaron la fotografía del horror. Aplastaron con sus asquerosos pies la memoria colectiva de más de 115 mil fallecidos, por la criminalidad del covid y la mala praxis del gobierno de Alberto y Cristina. No conformes con esa provocación que revolvía el estómago, arrancaron carteles y fotografías que son verdaderos símbolos de la delirante condena al encierro de la cuarentena eterna. No hay que tener una sola neurona ni estómago para romper una foto de Solange Musse.
Esa jovencita murió de cáncer en Córdoba y no se pudo despedir de Pablo, su padre. Era su último deseo. No quería otra cosa en su corta vida que abrazar y besar a su viejo en la despedida final. Pero la burocracia macabra de los Fernández se lo impidió. Confirmaron que no tienen alma. Que no tienen corazón ni sentido común. Viven en palacios alejados de la gente y no se conmueven ante nada. Decirles castas a esta altura, es poco. Porque mientras Solange se apagaba, las luces de Olivos se encendían para una festichola clandestina en el cumpleaños de la pareja del presidente, o se hacían velorios masivos y sin protocolo por Maradona o se adiestraba al perro Dylan, o se vacunaba desafiante la vanguardia iluminada y revolucionaria de Carlos Zannini, Horacio Verbitsky y Hugo Moyano, entre otros.
Solange murió y dejó un legado moral y ético del que carecen estos burócratas. En su carta de despedida, nos conmovió hasta las lágrimas cuando escribió que “siento tanta impotencia de que sean arrebatados los derechos de mi padre para verme y de mi para verlo. ¿Quién decide eso? Acuérdense, hasta mi último suspiro, tengo mis derechos, nadie va a arrebatar eso en mi persona”.
Solange nos dio una clase de humanismo y ética de la solidaridad. Hasta nuestro último suspiro tenemos nuestros derechos.
A pesar de que un salvaje militante cristinista haya violado ese emblema colectivo que era su foto en el monumento a Manuel Belgrano, rodeada de las piedras de la memoria colectiva.
Alrededor la comparsa de fanáticos en lugar de frenarlo, aunque sea por conveniencia electoral, lo alentaban y lo aplaudían. Fue como la quema del cajón de Herminio. O como el irracional que escribió “Viva el Cáncer”, mientras Evita se moría. Una cosa es la diferencia de pensamientos y de comportamientos y otra muy diferente, es el odio cegador que escupe sangre. Estuvieron a punto de patear al mosaico que recuerda a Mauro, el padre de nuestro compañero Joni Viale.
El cristinismo recargado con su guardia de hierro, La Cámpora, está empujando al país al borde del abismo de la irracionalidad absoluta de las hordas. Hay que parar la violencia que producen porque Argentina es un polvorín y cualquier chispa lo puede hacer explotar.
La única manera de no convertirse en jefes de esta humillación a los muertos es un repudio y una fuerte condena y sin eufemismos de Cristina y Alberto y la identificación y castigo de los por lo menos tres asesinos del memorial popular de Plaza de Mayo.
Las redes hervían de horror. Algunos ya estaban convocando a un desagravio para el sábado que viene con una Tercera Marcha de las Piedras.
La mejor definición que encontré de lo que pasó y lo que está pasando, fue una
de Joaquín Morales Solá en este programa. Dijo que “La Argentina es una país violado y el violado no olvida ni perdona”.
A 76 años de su nacimiento, el peronismo ha sido reducido a la esclavitud por el cristinismo extremo que ayer mostró sus caras más piantavotos y chavistas.
El resentimiento fanático de Hebe de Bonafini que manchó los pañuelos blancos con la corrupción de las Pesadillas Compartidas con Sergio Schocklender.
El intendente de Ensenada, Mario Secco que es admirador de Galtieri y Hugo Chávez y Cristina, en ese orden.
El delincuente de estado, condenado por 15 jueces y confirmado por la Corte Suprema, Amado Boudou que prepara su regreso al gobierno.
El talibán kirchnerista Jorge Rachid, admirador de Irán.
Y el jerarca sindical que defiende sus privilegios y perjudica a maestros y alumnos llamado Roberto Baradel.
Máximo tiró la piedra de la movilización pero escondió la mano. No quiso quedar pegado a esa exhibición de debilidad. Pese al aparato del estado, no pudieron llenar la Plaza de Mayo. Cristina también se borró como siempre hace en las malas y Alberto fue, volvió, fue y volvió convertido casi en una marioneta sin pensamiento propio.
Dejaron colgados del pincel y poniendo la cara a Axel Kicillof, Santiago Cafiero que escuchó los discursos que fustigaron a Alberto y Martín Insaurralde, el presunto moderado que encabezó una columna al grito de: “Mauricio Macri/La puta que te parió”.
Como puede verse, estos muchachos están desarrollando una exitosa carrera al fracaso y a la implosión oficialista.
Fue el día de la lealtad a la violencia como partera de la historia y un canto al odio de clases sin espejo. Porque Bonafini acusó a Alberto de estar del lado de los ricos.
Y eso es cierto. Alberto vive y convive con millonarios como Cristina, Máximo, Cristóbal, Lázaro, Moyano, los Albistur-Tolosa Paz, Clarens y los fallecidos Daniel Muñoz y Fabián Gutiérrez. En eso, tiene razón Bonafini.
Pero más razón tiene Morales Solá. Un país violado no olvida ni perdona.