Esta columna que leo ahora fue escrita inmediatamente después de escuchar a Jorge Lanata. Por eso estoy absolutamente conmovido. Hace un par de días le transplantaron un riñón y sin embargo apareció un Lanata recargado, como el mismo dijo. Con mas emoción y lágrimas a flor de piel por razones obvias y con mas energía y coraje a la hora de hacer periodismo desde su puesto de lucha en la Fundación Favaloro. Todavía no puedo creer el milagro de la condición humana. Las fotos que hoy están en Clarín son un ejemplo de solidaridad en su mas alta expresión. Jorge besa en la cabeza, quebrado en llanto, a la mujer que le entregó una parte de su cuerpo a cambio de que Sara, la esposa de Lanata le diera un riñón a Ignacio, el hijo de Nora. Ese clima de intercambio de vida y esperanza tuvo la entrevista que le realizaron Marcelo Longobardi, mi hijo Diego y todo el equipo de Lanata sin filtro que encima tenía a la dulce Kiwi en el piso, también sacudida emocionalmente. Lo de Kiwi es un caso aparte. Tuvo perfil bajo toda su vida y ahora se ha convertido en una suerte de heroína para los millones de argentinos que aman a Lanata porque es una forma de amar la libertad y de luchar contra el actual y contra todos los autoritarismos. El gordo, sin dudas es el mejor de nosotros. Nos hizo llorar a todos cuando su voz se ahogó en lágrimas cuando habló de la mancomunión que se creó con esa mujer a la que casi no conocía y con la que va a estar ligado toda su vida.
Fue un momento de radio inédito y alucinante. Y también de televisión porque TN se prendió y transmitió todo en HD. Jorge en pijama, canalizado para recibir suero y cuidados intensivos dió una clase de humanidad y de periodismo por la radio y el canal de cable que lideran por paliza las audiencias. Se lo escuchó didáctico para explicar todo el trabajo legal y bioético que hicieron jueces, abogados y médicos para marcar el camino y ser vanguardia de lo que se viene, los transplantes cruzados que hay que legislar lo antes posible.
Se lo escuchó irónico y demoledor cuando le dijo a una periodista de Telam que le había deseado la muerte que lamentaba desfraudarla porque está muy bien de salud y de paso le mandó un saludo a los compañeros de la agencia de noticias que debería ser del estado, es decir de todos los argentinos y es de La Cámpora y sanseacabó. ¿O no es cierto que el comunicado de Máximo Kirchner fue distribuído por Telam como si fuera propiedad del hijo de Cristina?
Se lo escuchó implacable en su oficio al fustigar duramente tanto a Cristina como al juez Axel López que son dos caras de la misma moneda del ladriprogresismo. La presidenta trató de oligarcas a los choferes de colectivos y eso fue una provocación y una confirmación de que Cristina se cree su propias mentiras y eso la aleja peligrosamente de la realidad. Se podría haber hecho una lectura berreta y psicoanalítica porque el padre de la presidenta, Eduardo, era chofer y tenía dos colectivos. ¿Era doblemente oligarca? Lanata fue letal: dijo que si los conductores de omnibus eran oligarcas, ella era la Reina de España. Y agregó que era un despropósito que la presidenta acusara de ser poco solidario a los que mas ganan con los que están en negro o ganan 5 mil pesos de promedio cuando la responsable de que eso ocurra es ella misma. Por eso, en una definción digna de su creatividad, comentó que este gobierno no se está yendo, que se está escapando. Y que quieren que Máximo sea candidato porque llenó un estadio con empleados del estado y que no puede ganar ni la intendencia de Rio Gallegos. Fue feroz cuando definió al hijo presidencial como un «pobre pibe bastante inútil que no trabajó nunca, un lumpen del interior pero con plata».
Lo del Axel Lopez fue tremendo. Dijo que debería estar preso por su negligencia brutal. No tuvo un solo argumento ni legal ni ideológico para liberar a Juan Ernesto Cabeza el violador y asesino de Tatiana. El juez que no fue ni amonestado si quiera dijo, livianamente, «me lo comí» y aseguró con un cinismo que estremece que la conducta humana es imprevisible y que » el juez de ejecución no puede evitar que los liberados cometan nuevos delitos». Con la cara de piedra el juez kirchnerista y defenido por su líder Eugenio Zaffaroni no pudo preveer que Cabeza cometiera delito y eso que había violado 4 veces y había sido condenado por la justicia a 24 años de prisión y el cuerpo médico forense, por escrito le había advertido que había un serio riesgo de reincicencia. El juez le abrió la puerta a Cabeza, se lo comió, como el dijo y Cabeza violó y mató a Tatiana de 32 años. Si eso no es mala praxis y complicidad, no se como se puede llamar. Hay que hacer un esfuerzo para no insultar al juez que cometió muchos otros despropósitos . Su vida como magistrado está repleto de esta actitud de protección a los delincuentes y de desprotección a las víctimas y sus familiares como el caso del asesino de toda la familia Bagnatto que en libertad, gracias al juez sacapresos López, llamó por telefono a Matías, el único sobreviviente de la familia para amenazarlo de muerte.
Lanata, que es la voz de millones, estaba indignado con este caso. Tengo pudor de citar a mi hijo pero me pareció muy ajustado a la realidad cuando definió a Jorge como un genio y un toro. Jorge Lanata esta mañana nos hizo llorar a todos. Todos queremos que vuelva lo antes posible. Menos los fanáticos del kirchnerismo a los que Jorge decidió no darles el gusto. Yerba mala nunca muere, podrían decir los amantes de Cristina. Y tal vez tengan razón. Porque Lanata no se calla. No se alquila ni se vende. Está vivito y coleando. Para alegría de gran parte del pueblo argentino.