Cristina, más cerca de la cárcel – 1 de agosto 2022

Cristina está en el peor momento de su vida política. Cada día que pasa, está más cerca del abismo y de la cárcel. El riguroso y minucioso alegato del fiscal Diego Luciani, fue demoledor. Y eso que esta, apenas fue la primera jornada. Faltan ocho, todavía. Y dicen que hay tres toneladas de pruebas. Es que nunca se robó tanto durante tanto tiempo. Como dijo el fiscal: “Néstor y Cristina Kirchner, instalaron una de las matrices más extraordinarias de corrupción”.
Ellos fueron los jefes de esa asociación ilícita para robarle el dinero al pueblo mediante obras públicas con sobre precios del 65% de promedio y con la mitad de las rutas que no se terminaron.
Cristina está en el banquillo de los acusados, en forma remota desde el senado. Todo indica que el fiscal va a pedir entre 5 y 16 años de cárcel y que a fin de año, será condenada. Su tropa trata de instalar que se intenta proscribirla para que no pueda presentarse en las próximas elecciones del 2023. Pero eso es mentira. Ella se podrá presentar, sin problemas. Con los tiempos jurídicos que llevan las apelaciones, no hay ninguna posibilidad de que la condena quede firme antes de los comicios. Pero de una condena semejante, es muy difícil volver políticamente. No hay ninguna chance de que alguien no fanático crea en esa falacia del Lawfare. Ella dice que la persiguen porque es una líder revolucionaria a favor de los pobres. Pero la persigue la ley por la cleptocracia colosal que lideró mientras se enriquecía ilícitamente toda su familia, sus secretarios privados, sus amigos, socios, cómplices y testaferros como Lázaro Báez y también varios de sus ministros. Es lo que yo llamo, “El Cártel de los Pingüinos Millonarios”.
Se estudiará en las Facultades de Derecho de todo el mundo la presentación ejemplar que está haciendo el fiscal Diego Luciani. Explicó que esa matriz de corrupción “se convirtió en un comportamiento habitual, en hechos gravísimos y en una organización permanente”. Entre el 2003 y el 2015, Lázaro aumentó su patrimonio en 12.000 % y su empresa Austral, en un 46.000 %.
Nunca visto en la historia económica de la Argentina. Nadie en democracia cometió un latrocinio semejante.
Entre las pruebas que aportó la fiscalía se muestra como burlaron todo tipo de controles para “enmascarar los principios de la organización criminal”.
Cristina está en su peor momento y eso que faltan otras causas donde también hay montañas de pruebas y testimonios. Por ejemplo, los cuadernos de las coimas K. Pero además, la desesperación que muestra al atacar a la justicia en general y a la Corte Suprema en particular, habla por sí sola. Se mueve como culpable.
En lo político es la mariscal del fracaso estrepitoso de su gobierno. Apeló a una de las personas que más odia y que más la criticó, como Alberto Fernández que, finalmente, hundió la economía y rompió el país. Ahora tuvo que recurrir a la segunda persona que más odia que es Sergio Massa y tiene que callarse la boca aunque su tropa militante se siente defraudada y desamparada. Está atrapada y sin salida. Implosionó el proyecto y no tiene candidatos propios y taquilleros. Se tuvo que tragar dos sapos inconmensurables: Alberto y Massa.
Está claro que Cristina todavía manda en la coalición de gobierno, pero ya no puede hacer lo que quiera. Está acorralada.
El fiscal Luciani va a responder con datos certeros a esta pregunta clave: ¿Qué objetivos tuvo esa asociación
Ilícita, liderada por el matrimonio presidencial?
Estuvo dedicada a “cometer múltiples delitos para sustraer y apoderarse ilegítimamente y de forma deliberada de millonarios fondos públicos”. Dos aclaraciones. Esto que digo es textual del escrito de los fiscales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques. Y según el diccionario, los sinónimos de “sustraer” son “afanar, hurtar, robar, birlar”. ¿Quiénes más están acusados? En carácter de organizadores de la asociación ilícita liderada primero por Néstor y luego por Cristina, aparecen Julio de Vido, José López, Carlos Santiago Kirchner y Lázaro, entre otros.
Para ellos el pedido de penas será menor. Hace algunas semanas, con el nervio de la urgencia informativa, pude anticiparle que se venía semejante drama para Cristina. Estamos ante un hecho de una gravedad institucional inédita. Un verdadero estrépito político. Ya pasaron 70 testigos, 7 peritos y esta es la hora de la verdad. Del juicio y castigo a los culpables de la mayor corrupción de estado que padecimos los argentinos. Cristina, en su momento, en diciembre del 2019 fue actriz protagónica de un acontecimiento inolvidable. Furiosa con los jueces y los medios, se victimizó en su indagatoria y a los gritos, dijo que la historia ya la había absuelto. Los jueces Jorge Gorini, Rodrigo Jiménez Uriburu y Andrés Basso entrarán en la historia. Cristina también quedará en la historia que según ella, ya la absolvió. Pero no es la historia y son los tribunales los que tienen la última palabra. Y la realidad indica que Cristina está cada día más cerca del abismo político y de la cárcel de Ezeiza.

Favaloro, un espejo para presidentes – 29 de julio 2022

Ahora tenemos un presidente que no preside. Un presidente ausente que solo escucha y ejecuta las salvajadas que le ordena Cristina. Alguien contra las cuerdas que quedará en la historia como el peor presidente de la democracia. Ahora vale la pena, como contracara esperanzada, que le comente mi humilde utopía.
Es lo que sueño
para nuestra bendita Argentina. Que alguna vez, podamos tener un Presidente con los valores y las convicciones del doctor René Favaloro.
Honradez contra la corrupción, sensibilidad solidaria con los más humildes, excelencia profesional reconocida mundialmente, amor por el padre de la patria, don José de San Martín y una capacidad monumental para trabajar con los más capaces y los mejores equipos. Es casi la contracara de lo que estamos padeciendo ahora con Alberto Fernández. El día y la noche. Necesitamos un presidente como Favaloro que es el emblema del mérito. Un médico gigante para curar tantas enfermedades que tiene este país. Al gran pueblo argentino, salud, como dice el himno.
Siempre lo tengo presente a Favaloro como el mejor espejo en donde mirarse. Y más un día como hoy, porque se cumplen 22 años de aquél alarido de dolor y de luto de todos los argentinos. Eran las dos y media de la tarde y el doctor René Favaloro, frente al espejo del baño, apoyó la pistola y se pegó un tiro en el corazón.
Ojalá pudiéramos retroceder en el tiempo y darle un abrazo gigantesco. Atraparlo para que no se vaya. Ponernos a su lado y ayudarlo a luchar contra esa corrupción que le envenenó la sangre. Su carta debería leerse como un rezo laico. A pocos minutos de matarse, escribió que “Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento, como decía don Ata. No puedo cambiar”.
Se refiere a que todo su templo de excelencia científica y ética se estaba derrumbando porque se negaba a dar retornos y recibir coimas. Dijo siempre que no. Y es una palabra de dos letras capaz de producir revoluciones morales: No. No me corrompo. No banco corruptos. No me asocio con corruptos. No defiendo corruptos. No voto corruptos. No justifico corruptos. Ojalá que ese No gigantesco que Favaloro pronunció antes de morir, viva eterno en el corazón de su pueblo.
Le pido que escuche lo que Favaloro escribió en su última carta sobre los sindicalistas: “Esa manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales”. ¿Se da cuenta? Favaloro lo denunció hace 22 años. Y no cambió absolutamente nada. Toda esa basura sigue igual.
El doctor René Gerónimo Favaloro fue uno de los argentinos más grandes de todos los tiempos. Hoy está en el cielo de lo mejor de la argentinidad. La técnica del bypass, su obra cumbre, está considerada como uno de las 400 más extraordinarias creaciones que cambiaron la historia. Casi no hay ejemplos similares en América Latina.
Hoy que estamos embarrados por la mega corrupción y el autoritarismo chavista que volvió a la Argentina, la figura de Favaloro y su leyenda nos mete aire puro en los pulmones y multiplica la esperanza de que podamos lograr de una vez por todas, un país a su imagen y semejanza. Un país más justo para todos, sin ladrones ni golpistas. En televisión, hizo un diagnóstico del comienzo de la inflación y la ubicó en el primer gobierno peronista.
Favaloro es un padre nuestro que está en los cielos. Yo no dejo pasar oportunidad para iluminar su figura monumental. Porque hoy lo necesitamos más que nunca.
Al doctor de los doctores le gustaba decir que “el nosotros siempre estuvo por encima del yo”. Fraternal hasta el dolor, como quería la Madre Teresa. Ante tanta vergüenza ajena por tanto latrocinio de estado y cleptocracia, recordar su emblema nos sirve como el mejor de los horizontes.
Escuchar su mensaje y su legado nos hace olvidar un poco de uno de los momentos más tristes de nuestra bendita Argentina que fue aquél día en que el doctor Rene Favaloro decidió abandonar este mundo. Justo el que salvó miles y miles de vidas. Justo él, que derrotó miles y miles de muertes, justo él. Solo, abatido, cansado de luchar contra la burocracia, los estafadores y la mediocridad, uno de los argentinos más venerados nos pegó un cachetazo brutal para despertar nuestra conciencia ciudadana. Justo él que vino a ofrecer su corazón generoso como ejemplo a toda la sociedad.
Por eso todavía duele tanto su partida. Por eso su memoria nos interpela. Porque era un científico admirado por las elites intelectuales pero había sido parido entre los hombres más sencillos de La Pampa.
Su etapa de médico rural en Jacinto Arauz lo marcó para siempre. Le fortaleció las raíces y modeló su identidad. Salió en tren de la estación Constitución rumbo a Bahía Blanca. Llevaba un saco de lana tejido y reciclado por su madre. Doce años de su vida los dedicó a enriquecerse humanamente en el campo, ayudando a los que menos tienen, poniendo el cuerpo y las neuronas donde había más necesidades. Se hizo hombre del pueblo en la profundidad de nuestra patria.
Fue de una austeridad y una generosidad inmensa.
Siempre decía que los datos de la mortalidad infantil y la concentración de la riqueza eran claves para medir a un modelo injusto que él llamaba Neofeudalismo. Fue un adelantado. Como si hubiera presentido lo que nos pasó en los años de la era del hielo K. Jamás hizo nada ni por dinero ni por poder. Sus valores eran otros. Era de otra galaxia.
Hoy lo extrañamos como nunca. Necesitamos de su molde. Para que nazcan argentinos de esa madera y con ese corazón. Militantes de la cultura del esfuerzo y la excelencia. Plantados sobre nuestra tierra. Con la ética, el mérito y la honradez como bandera.
Nosotros tenemos la obligación moral de recordarlo todos los días. Tal vez nos ayude a salir de este túnel de angustia que no producen todas las pandemias: la del coronavirus, la de la economía y la de la impunidad para los corruptos que el tanto despreciaba.
Favaloro nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre: San Favaloro de la Medicina Social, la ética y la Excelencia.
Hoy lo necesitamos más que nunca para demostrar que no todo es corrupción, trepadores del poder, autoritarios y soberbios. Que la patria no se devora a sus mejores hijos. Que se puede ser argentino de otra manera. Como Rene Favaloro, que en paz descanse.

Cristina huye y Alberto no sabe, no contesta – 28 de julio 2022

Están todos borrados. Nadie quiere poner la cara ni por el desastre actual de este gobierno ni por la hecatombe que viene. Hasta el obediente Gustavo Béliz se fue del desgobierno con un portazo.
Cristina está agazapada en su cueva. No emite ni un tuit. Sabe que no hay otro remedio que hacer un fuerte ajuste pero no quiere que su tropa chavista la vea como responsable de esa “derechización”, como dirían ellos. Por ahora lo deja hacer a Sergio Massa, pero no aparece, huye del centro de la escena.
Alberto, pobre, no sabe no contesta. Fue vaciado de contenido, castrado políticamente y despojado de su investidura por su jefa. Cristina lo quebró sicológica y anímicamente. Le respiró la nunca y le comió el cerebro. Por eso va y vuelve. Comete torpezas de ida y de vuelta. Se cae pero no se levanta. Todo lo hace mal y encima con una lentitud exasperante. Toda la información disponible a esta hora indica que decidió entregarle la llave de la Casa Rosada a Sergio Massa. Que se rindió y que se quedará sentadito en el sillón de Rivadavia convertido en un espantapájaros.
Ni si quiera Máximo aparece. El muy valiente revolucionario también se borró y se llamó a silencio. Celebra que el embajador Oscar Laborde se haya comportado como el representante del chavismo en la Argentina, pero permanece en la clandestinidad. Le pide paciencia a la tropa que quiere ir contra la justicia, los empresarios y los medios de comunicación de la derecha y la oligarquía del campo.
Todos saben que cada vez tienen menos poder. Que los intendentes y los gobernadores cambiarán la fecha de las elecciones para no coincidir con el papelón nacional. Todos saben que el lunes que viene, el fiscal Diego Luciani comenzará las nueve jornadas de alegato contra Cristina. ¿Se imaginan eso? Durante nueve días la tapa de todos los diarios reflejando pruebas contundentes, testimonios de testigos y arrepentidos, papeles y grabaciones para acusar a Cristina de lo que es: la jefa de una asociación ilícita que se dedicó a saquear al estado. La pena que el fiscal pedirá va de 5 a 16 años de prisión y de eso es muy difícil volver.
Cristina, Alberto y Sergio Massa están al mando de un gobierno inoperante que no solucionó ninguno de los problemas y que abrió nuevas dificultades. No hay ministerio que pueda dar buenas noticias. Varios gobernadores salieron a apoyar al “Súpermassa” con el mismo texto calcado donde hablan de “gestión, experiencia y capacidad”. Hizo punta el santafesino Omar Perotti que tiene graves problemas en su gobierno. Pidió por Massa, tal vez, confundiendo algunas letras: como si fuera Messi o directamente el Mesías.
Así anda el gobierno: de papelón en papelón. Pobre Batakis. Le dijo al Fondo Monetario, al Banco Mundial, al Tesoro norteamericano y a empresarios poderosos que tenía el apoyo de Cristina y de Alberto. Horas después ese apoyo se cayó a pedazos y con suerte, Batakis podría ser degradada a Secretaria de Hacienda. Parece un chiste. Es reír para no llorar.
Hay cien voceros pero ninguna precisión. Con el correr de las horas veremos de que lado cae la moneda. Si se confirma que Sergio Massa se pondrá al volante del auto que va a 200 kilómetros y sin frenos. Veremos si concreta un ajuste a fondo o también se mimetiza con Cristina y sigue el camino decadente de Alberto.
Ya le dije ayer que hay una decena de empresarios amigos de Massa que le están haciendo el aguante. Tienen dinero para mover el amperímetro de los mercados y periodistas adictos dispuestos a volver a repetir todas las mentiras que sean necesarias.
La única verdad es que Alberto resultó ser menos que Cristina y que Sergio será menos que Alberto. Hubo una falla de origen porque ese triángulo que armaron para ganar las elecciones fue tan forzado que lo convirtieron en un Triángulo de Las Bermudas que se devoró todo.
Alberto ya es un ex político. Pasó a retiro, se jubiló, aunque no se haya dado cuenta. Cristina se achica cada vez más en su influencia y va derechito a convertirse en la líder de una fuerza testimonial y minoritaria con ideas radicalizadas y jurásicas.
Y Sergio Massa sabe que esta es su última oportunidad en la política argentina. Es un dirigente que no tiene palabra, que no genera confianza pero que parece más pillo que Alberto. Tiene la cara de acero inoxidable. Prometió barrer a los ñoquis y parásitos de La Cámpora y terminó de socio de ellos. Juró que nunca iba a volver al kirchnerismo y que iba a combatir la corrupción y fue la pieza clave para el regreso de Cristina y la búsqueda de su impunidad.
Los Fernández demostraron una improvisación y una desorientación patética. No saben para dónde ir. Massa es la última bala de lata que les queda.
Ahora vendrán las internas de quien se queda, quien se va. ¿Quién pone a quien en que ministerio? ¿Cómo levantarán con cucharita el ego de Batakis a la que maltrataron igual que a otros funcionarios que huyeron despavoridos del gabinete?
No importan los nombres. ¿Qué será de la vida de Béliz?
Lo trascedente es que estamos ante un gobierno paralizado que no sabe no contesta. Multiplicó la pobreza, la desocupación, la inflación, la inseguridad y la falta absoluta de confianza en su palabra. Alberto suele jugar de arquero en los picados. Solo resta pedirle que no meta adentro las pelotas que van afuera. Y que le pida perdón al pueblo argentino.