La patria, sin corruptos ni golpistas – 9 de julio 2020

A las dos de la tarde de un día como hoy, pero de hace 204 años, empezaba a funcionar el Congreso de Tucumán que sancionaría nuestra gloriosa y ansiada independencia. Presidía la sesión el representante de San Juan, Francisco Narciso Laprida. El acta original, firmada por todos los miembros del Congreso fue redactada en el libro de actas que se ha perdido. Algunos historiadores consideran que fue depositado en 1820 en la Legislatura de Bueno Aires, de donde fue robado. Tal vez haya sido toda una señal de nuestro karma cleptocrático. Tal vez. Pero hoy, mejor, honremos a la patria de los ciudadanos honestos y democráticos. Los que en multitud en gran cantidad de calles y plazas, están reclamando contra las mafias y por la Republica. Por esta República, la República Argentina.
Jorge Luis Borges lo sintetizó con su genialidad: Nadie es la patria. Todos lo somos. La patria es el primer misterio inapelable. Se ama una tierra como propia y se quiere volver a sus entrañas…Una de los textos más bellos y profundos que leí sobre la patria le pertenece a Julia Prilutzky Farny, una poetisa ucraniana, naturalizada argentina. Dice así: “Allí donde partir es imposible/ donde permanecer es necesario/Donde nunca se está del todo solo / donde cualquier umbral es la morada/ Allí donde se quiere arar y dar un hijo/ Allí donde se quiere morir… allí está la patria”.
Hoy, a 204 años de la declaración de la Independencia hay una pregunta clave: ¿Qué significa ser independiente hoy? ¿Cuál es el contenido patriótico y ciudadano del día de la independencia nacional? Si nos miramos en el espejo de aquellos hombres hay que decir que el apellido de la independencia es la libertad. Y que hoy más que nunca deben ser los pilares de una sociedad mejor para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.
Un país mejor, más justo, más igualitario, con menos pobres y desocupados y con más honradez y diálogo. Un país en el que solo queden afuera los corruptos y los golpistas. ¿Es tan difícil comprender lo simple? Millones de argentinos de buena voluntad quieren construir ese país. Con el respeto sagrado a la división de poderes para no pisotear la Constitución que es nuestra Biblia laica. Eso es independencia. No depender de nadie, no ser cliente de nadie y no dejarse extorsionar por nadie. No arrodillarse ante nadie y no hacer arrodillar a nadie. Salir a la calle a trabajar, a estudiar, a protestar como el banderazo de hoy o simplemente a pasear con nuestras familias y que no tengamos miedo de ser asaltados en pleno día o a que desvalijen nuestra casa mientras no estamos. Eso también es independencia. Opinar con respeto absolutamente de todo, con independencia de criterios, sin tutelajes ni censuras y sin que te manden la AFIP o los servicios de inteligencia para castigarte. Y sin que Alberto, Cristina o Cafiero III, te rete o te acuse de formar parte de una asociación ilícita o te diga miserable y canalla.Así de simple y de complejo.
Hoy le rendimos homenaje a ese Congreso de Tucumán que sancionó nuestra gloriosa y ansiada independencia. Es el día más importante de la patria. El día del parto. El alumbramiento de esto que somos. Es el día más feliz de la historia de los argentinos. Nacimos como Nación. Dimos a luz. Ojalá la patria tenga todos los días felices que le deseamos, cada vez que decimos con orgullo: Feliz día de la patria.
De una vez por todas tenemos que tomar conciencia de la patria que tenemos y ponernos a edificar la patria que queremos. Uno piensa en tantas fracturas sociales que estamos padeciendo y se preocupa. ¿Podremos sintetizar todas esas diferencias para pensar como una Nación? ¿Seremos capaces de respetar la diversidad de las miradas y las verdades sin perder la unidad como patria? ¿Podremos abrazarnos en cada logro colectivo y social como lo hacemos con los triunfos deportivos? Si queremos esa patria, se me ocurren tres compromisos básicos que debemos asumir.
1) Extirpar el cáncer de la intolerancia. Sacarlo de nuestro cuerpo social antes que haga metástasis y se convierta en odio eterno. Comprender que la diversidad de miradas es un activo, que el pensamiento del otro nos hace mejores y que no es un enemigo el que piensa distinto. Debemos disfrutar de ese aprendizaje permanente que es la convivencia pacífica entre nosotros y con otros pueblos del mundo.
2) Ser solidarios hasta que duela, como decía la madre Teresa. Comprender que nuestro vecino es nuestro hermano, nuestro compañero de ruta, la persona con la que debemos edificar, codo a codo, un mejor barrio, una mejor ciudad y un mejor país que lata con orgullo en nuestro pecho. Ojo que no hablo de caridad, hablo de igualar las oportunidades educativas para lograr esa famosa movilidad social ascendente que nos hizo reconocidos en el mundo.
3) Pensar la patria no solo como padre. Como pertenencia. Una patria que no sirva como escudo de los fanáticos y mentirosos. A esos que dicen que hacer patria es matar a alguien. A esos que Dios y la Patria se lo demanden. Que sean expatriados y nunca repatriados. Yo no quiero la patria dividida en adjetivos ni en corporaciones. Que sea la patria de nuestros padres y la de nuestros hijos. Que los patriarcas nos ayuden. Que nos sostengan como lo vienen haciendo desde el origen de la patria en aquella Plaza de Mayo o en la casa tucumana de doña Francisca Bazán.
No sé, si estaremos a la altura de aquellos hombres. Uno piensa en San Martín, Belgrano, Mariano Moreno y en don Martín Miguel de Guemes empujando para el mismo lado de la historia y se estremece. Yo imagino a la patria como un cuenco que se hace con las manos. Todas las manos todas formando un cuenco que contenga los valores esenciales del ser humano. Un continente para la tolerancia, la solidaridad, la justicia, la libertad, la paz. Un cuenco del que podamos ir a beber todos. Que nos calme la sed y que nos alimente la democracia. Que destierre esa mirada cargada de odio que solamente encuentra enemigos entre nuestros hermanos. Que nuestros semejantes beban del mismo cuenco. Que ese cuenco llamado patria sea cada vez más grande y más fuerte. Que contenga a más argentinos. Que nos permita disfrutar del aprendizaje permanente de la convivencia. La patria como cuenco. La patria es algo que nos dio la vida para que la refundemos como utopía. Y utopía significa no rendirse a las cosas tal cual son y luchar por las cosas tal como debieran ser. ¿Se entiende? No hablo de humanizar lo inevitable. Hablo de evitar lo inhumano.. Por eso declaramos solemnemente “a la faz de la tierra” nuestra voluntad de ser “una nación independiente” del rey, de sus sucesores, de la Metrópoli y “de toda dominación extranjera”. Hacía tiempo que lo venían reclamando nuestros padres fundadores. Hoy también deberíamos sembrar más ciudadanos patriotas para cosechar gobernantes más ciudadanos. Hoy deberíamos repudiar con todas nuestras fuerzas la humillación a la que nos somete la justicia adicta y este gobierno que hace todo para dejar libres a los delincuentes de estado. Uno piensa en tantos patriotas por un lado y por el otro, a los malandras que se robaron todo y que nos robaron parte de la esperanza.
Y no hablo solo de Cristina que fue y es la jefa. Hablo de esa lista de los que se hicieron millonarios robando los dineros del pueblo y hoy, en sus casas, son una burla a la gente que no tiene trabajo, que no tiene comida, que tuvo que cerrar su negocio o que ni siquiera tiene agua corriente para lavarse las manos. La corrupción mata. Está clarísimo. Pero no hay que bajar los brazos frente a vergüenzas nacionales como las de Lázaro Báez, Amado Boudou, Roberto Baratta, el Pata Medina, el Caballo Suarez y todo el Cartel de los Pinguinos que abandonaron la cárcel gracias a los antidemocráticos que violan la República todos los días. Eso no es independencia. Eso es dependencia de los peores disvalores del ser humano. El delito, la mentira, la violencia, la intolerancia y el autoritarismo.
Por eso hoy más que nunca la patria nos necesita a todos los argentinos que apuestan a la paz, la democracia, la libertad y las manos limpias pero no limpias para combatir el virus. Limpias porque jamás tocaron dinero ni bienes ajenos.
Hoy más que nunca tenemos que construir esa patria que soñamos. Sin déspotas ni cadenas. Es decir, sin corruptos ni golpistas. ¡¡¡Viva la patria, carajo!!!

Alberto, tenga cuidado con los golpes – 8 de julio 2020

Alberto, tenga cuidado con los golpes. Usted avaló con el twitter oficial de la presidencia de la Nación un video en el que un puñetazo golpeaba una y otra vez a un periodista que se llama Diego Leuco. Todo es más grave porque las imágenes editadas, fueron subidas a la red por un usuario que utiliza un seudónimo para ocultar su identidad, como todos los cobardes.
Alberto, tenga cuidado con los golpes. Su alter ego, Santiago Cafiero dijo que se trataba de un chiste. Nunca es momento para bromear con la violencia simbólica ni real. Y mucho menos en este país. Hay una larga lista de periodistas que usted agredió, maltrató o le faltó el respeto. Pero el mensaje de la trompada tiene mayor gravedad. ¿Es una amenaza? ¿Le está dando idea a los grupos de tareas del cristinismo? ¿Fomenta el camino de los golpes para resolver los debates políticos?
Por eso le digo, Alberto, que tenga cuidado con los golpes. El diputado Alvaro de Lamadrid recordó que Néstor y Cristina apelaron por lo menos tres veces a golpes palaciegos o autogolpes. Los padecieron tres gobernadores de la provincia de Santa Cruz, la cuna del feudo. Daniel Peralta, Sergio Acevedo y Carlos Sancho fueron puestos por los Kirchner al frente del estado provincial y cuando no les sirvieron más a sus intereses, los destituyeron. Ese es el concepto de la lealtad que tuvo el matrimonio presidencial: use y tire. Ya sabe cómo se le dice a los productos que se usan y luego se tiran. No quiero ser grosero. Le comento esto para decirle que tenga cuidado con los golpes.
Cristina sacó al partido Justicialista del congelador y ya con Gioja sin suturas en donde usted ya sabe, acusó de desestabilizador al documento que firmaron los tres presidentes de los principales partidos opositores. Por eso le hago este comentario. Si está preocupado por el cercenamiento de su poder y atribuciones, mire al costado, donde está Cristina. Si teme que su investidura sea expropiada, recuerde lo que los Kirchner hicieron con Peralta, Acevedo y Sancho. Usan y tiran. Alberto, cuídese de los golpes. Nadie se imagina al Pro, el radicalismo o la Coalición Cívica en actitudes destituyentes. Ojalá no ocurra nunca pero si Cristina lo lleva al borde del precipicio, sepa que que todo el arco político y todos los periodistas democráticos vamos a salir a defender las instituciones. Aunque no lo hayan votado y no lo vayan a votar jamás.
Sepa que el gran helicóptero amarillo, estaba siempre presente en las marcha del cristinismo. Era una expresión de deseo de convertir a Macri en Fernando de la Rúa. “Macri basura, vos sos la dictadura”, cantaban en los actos de Cristina. Salvo Macri, ningún presidente no peronista había podido terminar su mandato en tiempo y forma. Su partido es experto en desestabilizaciones, paros seriales y salvajes, lapidaciones al congreso, cortes de ruta y amenazas.
Alberto, tenga cuidado con los golpes. Es usted el que pierde cuando retuitea un video con golpes a un periodista y cuando Cristina avanza sobre el poder absoluto y le va dejando a usted un lugar cada vez más chico. Le tienen rodeado el rancho, presidente.
Encima quieren ir por los pocos ministros que, todavía son sus amigos. Marcela Losardo ni pincha ni corta. Claudio Moroni, no sabe no contesta. Espera mansamente que llegue Héctor Recalde. Santiago Cafiero levanta el perfil porque en cualquier momento Aníbal Fernández lo pasa por encima y se queda con ese lugar. Es que Cafiero nieto tampoco ayuda. Cada vez que aparece, tiemblan sus manos, no encuentra las palabras y dice banalidades como que Cristina no tiene un pomo que ver con el asesinato de Fabián Gutiérrez, cosa que nadie había planteado. Encima explica como una broma lo que usted hizo con el tuit. Fue mucho más que humor negro. Una broma pesada que no le causa gracia a nadie. Vivimos en tiempos de cólera. La inmensa mayoría de este país está expresando su hartazgo, incluso muchos de los que lo votaron con la ilusión de que usted le pusiera límites democráticos al autoritarismo chavista de Cristina. Pero usted se rindió. En el primer round, tiró la toalla. Usted encuentra tiempo para tuitear y tratar con agresividad a los periodistas o para pedirle una canción a Jorge Drexler mientras miles y miles de argentinos están sufriendo. Usted no dijo una palabra y el que calla otorga, frente a una solicitada dónde más de 300 periodistas, denunciaron ataques e intimidaciones. Usted se quedó mudo cuando dos mafiosos de su partido incitaron al crimen de Mauricio Macri. Uno pidió colgarlo y otro fusilarlo en Plaza de Mayo. ¿Qué hubiera pasado si algún radical o macrista hubiera dicho semejante aberración de usted o de Cristina?
Usted prefiere hablar de canallas y miserables mientras millones padecen la falta de trabajo feroz, la pobreza criminal, el encierro cuasi vitalicio y el avance autoritario sobre las instituciones republicanas. Y como si esto fuera poco, en un par de semanas, tanto Cristóbal López como Lázaro Báez en libertad van a iniciarle juicios al estado para que le devuelven todo lo que ellos nos robaron. Y con un agregado: encima van a pedir una indemnización colosal. Es el reino del revés de María Elena Walsh, donde un ladrón es vigilante y otro es juez.
Esta mañana, Jorge Lanata, hizo dos reflexiones muy atinadas. Dijo que parece que usted, Alberto, todavía no se dio cuenta que es, o que debería ser, el presidente de todos y no el gerente de Cristina. Y que a Cafiero le queda muy grande el cargo. Cada vez que habla o aparece en cámara, baja un par de escalones.
Alberto, tenga cuidado con los golpes. Piense porque Sergio Berni hace lo que quiere Cristina y dice que es su única jefa política. No pierda tiempo en confrontar con los periodistas independientes ni con los políticos opositores. Ellos utilizan palabras y representan el disenso que es el ADN de toda democracia. Invierta su energía en recuperar el timón de su gobierno. En vigilar que los soldados de Cristina no terminen de tomar por asalto la Casa Rosada y Olivos. Ponga una foto de Sergio Acevedo que fue entronizado como usted por Cristina y que luego fue arrojado por la ventana y que hoy tiene tanto pánico que ni quiere hacer una declaración pública. Siempre recuerde que Cristina ni olvida ni perdona. Usted fue el que más atrocidades dijo de ella. En videos y audios esta la prueba: Cínica, delirante y sicópata es lo que usted le dijo. ¿Cree que Cristina lo borró de su cabeza o lo está utilizando y en su momento se tomará venganza? Le pregunto.
¿Qué cree que hará Cristina si la crisis económica se convierte en una hecatombe como anunció el intendente Mario Ishi? ¿Cristina se pondrá a su lado o se lavará las manos?
¿Fomentará acuerdos racionales para que vengan las inversiones o lo empujará a los brazos de Maduro, Correa y Evo Morales?
Para el final conviene regresar a lo que usted generó con su irresponsable tuit. Fernando Esteche, es uno de los más violentos militantes cristinistas. Apoya a Hezbollah, estuvo preso por arrojar bombas molotov en un local de la provincia de Neuquén y fue apuñalado por sus propios ex compañeros de Quebracho. Hoy le dijo a Diego Leuco: “No te sientas impune que todo se paga”.
Otros cristinistas, que defienden a corruptos de estado, arrastraron su genuflexión como el caso del empresario millonario Daniel Grinbank. Criticó a la víctima del ataque del video con las trompadas, a Diego, diciendo que “tuvo una absoluta incapacidad de saber repreguntar fruto de su mediocridad profesional y ahora busca la revancha poniéndose en víctima”. No se preocupe Grinbank, que la suya ya está. Dentro de poco va a salir la ayuda del gobierno para los patrones del espectáculo que hoy tienen sus ingresos en cero. No es necesario que haga más méritos.
Un espía K de verdad como Rodolfo Tailhade en la misma línea de los Fernández castigó duramente a Ignacio Viale, hermano de Juanita y productor de los programas de Mirtha Legrand. Lo calificó de corrupto y lo amenazó con que “va a tener que dar explicaciones en la Bicameral de inteligencia por sus negocios con la mafia macrista y por ensayar el golpismo explícito”. El colega Antonio Laje le salió al cruce y planteó que “no se puede tener semejante nivel de amenaza y patoterismo. Es brutal”.
Pero Miriam Lewin, la defensora del público, superó todos los límites levantando su espada censuradora contra Baby Etechecopar: “Apuntamos a evitar los discursos que atrasan para que la sociedad no los escuche por anacrónicos”. ¿Miriam Lewin es la que decide en este país que discurso debe escuchar o no la sociedad? ¿Ella decide que es anacrónico y que no? ¿Estamos todos locos? No sean ansiosos, muchachos. Están haciendo todo lo posible, pero todavía no llegamos a Venezuela. En este país todavía hay democracia y cada uno escucha lo que tiene ganas. No hay ningún burócrata estatal que nos pueda decir que tenemos que escuchar o ver los argentinos? Es cierto que hay una vicepresidenta que armó videos escrachando y acusando a periodistas de ser parte de una asociación ilícita. Y que tenemos un presidente formal que llegó a fomentar que se ataque a trompadas, a los que piensan distinto.
Con todo respeto, Alberto, tenga cuidado con los golpes. Vigile a Cristina que viene con el zerrucho y en lugar de atacar a medio mundo, pruebe con gobernar. Pruebe con gobernar, que para eso lo eligieron.

Rebelión en la granja K – 7 de julio 2020

En la granja K, hay una rebelión en ciernes. Todos los días afloran peleas y discusiones entre funcionarios y dirigentes de este cuarto gobierno kirchnerista. El match de fondo sigue siendo la batalla silenciosa entre los Fernández. Fueron íntimos cuando estaba Néstor, luego llegaron a odiarse cuando Cristina lo expulsó de su gabinete y Alberto le tiraba con munición gruesa desde los programas de TN y el diario La Nación. No los unió el amor sino el espanto de Cristina de perder la elección y, en consecuencia, de ir presa por cualquiera de todas las causas de corrupción de estado que tiene. La ideología del peronismo es el poder. Es un partido que nació en el poder, con Juan Domingo Perón en el gabinete. Y para conseguir y mantenerse en el poder, se colocan cualquier vestimenta. La ropa teórica que sea necesaria en cada momento. El pragmatismo los convierte en un movimiento de tanta plasticidad que es capaz de levantar cualquier bandera con tal de no quedarse en la oposición. Lo dijo una vez el propio Alberto cuando estaba en el llano: “Desde el retorno de la democracia, el peronismo fue todo. Y eso no es posible. El peronismo fue conservador con Luder, neoliberal con Menem, conservador popular con Duhalde, progresista con Kirchner y solo fue patético con Cristina”. Lo dijo Alberto en una entrevista por televisión, lo escuchamos en el audio del comienzo. Y como si esto fuera poco agregó que “primero nos tenemos que curar de la epidemia de oportunismo”. Una curiosidad tragicómica. Un adelantado, Alberto. La palabra “epidemia” todavía no se utilizaba demasiado en el diccionario de la política.
Yo creo que Alberto Fernández ya perdió la oportunidad histórica. Con coraje y convicción democrática podría haberse erigido como presidente de los gobernadores y los intendentes que no son fanáticos de Cristina para construir un peronismo diferente. Pero no lo hizo. Por temor o falta de capacidad, no lo sé. Pero se encandiló con el Sillón de Rivadavia y se comprometió a ayudar a Cristina a voltear todas las causas de corrupción y a conseguirle el monumento que tanto quiere la reina de Santa Cruz. Alberto prometió ir por el centro, con prudencia y pluralismo democrático pero finalmente se rindió. Con las primeras fintas de Cristina en medio del ring, de su rincón tiraron la toalla. Hoy Cristina le expropió su investidura y lo redujo a ser un engranaje más de su proyecto autoritario y vengativo. Alberto cada día tiene menos poder. Y Cristina cada día gobierna con más fuerza. El humor editorial de Alejandro Borensztein fue letal. Escribió que “No tenemos ministro de Salud, no tenemos ministro de Economía, no tenemos presidente. Gracias a Dios, tenemos vice”.
No es casual que las encuestas que se publican hoy aseguran que la primera palabra con que los consultados asocian a Alberto Fernández es “títere”. Parecía una broma de las redes sociales o una ironía de Lanata, pero ahora se incorporó como concepto al sentido común.
Este poder que nació bifronte hoy está unificado. Como sentenció con sabiduría Daniel Sabsay: “Tenemos un régimen vice presidencial”. Alberto no le duró un round a Cristina. Prefirió decir que eran lo mismo y se entregó sin luchar. Esa es la madre de todas las batallas en el gobierno porque de vez en cuando, Alberto se da cuenta de las locuras que impulsa su jefa y mete la marcha atrás. La liberación irracional de peligrosos presos, la paró el cacerolazo ciudadano. La expropiación de Vicentín la frenó el banderazo de la gente. De todas maneras, los resortes más importantes del poder y las cajas más abultadas de dinero ya las maneja a su gusto la vice.
Ella mueve las piezas de este ajedrez. Ella ordena y ejecuta los videos escrachadores de periodistas. Ella habla por boca de su mayordomo Parrilitudo cuando dice que Lanata es Astiz. Ella diseñó el plan para llevar a nuestro país a un régimen chavista como en Venezuela o como en Santa Cruz.
Debajo de esas diferencias, aparecieron muchas discusiones. Horacio Verbitsky el jefe de la inteligencia informal de Cristina lo atendió fuerte a Sergio Berni: “hace tonterías y se cree militar porque hizo unos cursos”. Nilda Garré le dijo que siempre provoca rispidez. Son claras diferencias entre el ala ex montonera contra el ala ex carapintada. Son los brazos izquierdos y derechos de Cristina.
Berni chocó varias veces con Sabina Frederic. La acusa de pecho frío y de burócrata. Pero Verbitsky le reprochó que se pareciera a Patricia Bullrich por exhibir a los detenidos delante del periodismo para que se hicieran un festival de fotos. ¿En qué quedamos muchachos? ¿Fréderic es suave o demasiado fuerte? Hasta Malena Galmarini que estaba muy callada dijo que lo de Berni era “violencia política”.
Mario Ishi no tuvo empacho en decir que se viene un estallido peor que el del año 2001. Y eso que gobiernan el país y la provincia. El documento de los curas villeros en La Matanza fue demoledor contra el peronismo que gobernó ese distrito desde que volvió la democracia, hace 37 años. Y eso que el obispo Eduardo García, el obispo de San Justo, se confiesa peronista. Pero las quejas y los datos que tiró, respaldados por un grupo grande de sacerdotes, fue una radiografía del desastre que hicieron tantos años de clientelismo, de punteros, patoterismo corrupto y ahora, de narcos. Faltan cloacas, agua potable y trabajo. Fernando Espinoza agachó la cabeza y se puso al servicio de la Iglesia. La vice y ex intendenta Verónica Magario, no abrió la boca. ¿El obispo García, peronista como el Papa, habrá hecho esto por su cuenta o hubo una consulta previa con el Santo Padre? Hasta los curas de la Pastoral Social de Rosario criticaron el avance sobre la propiedad privada en el intento de expropiación de Vicentin.
Graciana Peñafort en un gesto de humanismo, dijo que no hay que celebrar las detenciones porque eso es lo que hacían los macristas. Eduardo Valdes, que representa poco y nada en el justicialismo, pero que es amigo de Cristina, el Papa y Alberto le contestó “No entiendo tu tuit, Graciana. Genera dudas.” Valdés es amigo de Cristina pero Graciana es su abogada y su jefa de asuntos legales en el Senado.
Juan Grabois tampoco se calla la boca y anuncia calamidades: “Si no hay una intervención política, va a haber un fuerte aumento de la criminalidad y un proceso de tomas de tierras. Hay gente que está absolutamente desesperada”.
Uno de los más duros fue Aníbal Domingo Fernández. Les reclamó a los ministros de Alberto que pidan la pelota. Que se muestren y no se borren. Que tengan un perfil más alto y una actividad más intensa. Eso es lo que piensa Cristina. Que el gabinete de Alberto es lento como una tortuga mediocre y le falta enjundia e iniciativa. Cuestionan al ministro de Trabajo, Claudio Moroni y ya preparan a Héctor Recalde para reemplazarlo. A la ministra Marcela Losardo le coparon el rancho. Casi está pintada. Esa cartera la maneja Juan Martín Mena. Dicen que Losardo no renuncia para no provocarle un nuevo costo político a su amigo Alberto. Quieren mandar a Felipe Sola de embajador y poner a alguien más bolivariano y sumiso como Daniel Filmus. Pero el más cuestionado de todos es Santiaguito Cafiero. Le temblaban las manos y le faltaban las palabras cuando tuvo que exponer en el Congreso. No tiene gestión porque nunca manejó ni un kiosco y no tiene la solidez ni la formación política que requiere semejante cargo. Le queda grande. Cristina quiere a Aníbal en ese lugar. Si Cristina saca a Cafiero es game over. Se termina el partido porque es el alter ego de Alberto. Lo dijo varias veces.
Como si esto fuera poco, Gustavo Menéndez, el intendente de Merlo, justificó públicamente que le dio trabajo a un violento para periodista cristinista que se la pasa escrachando colegas independientes. Va a las puertas de las radios y los canales y provoca todo el tiempo buscando una reacción agresiva. Ese lumpen le tira munición gruesa incluso a Alberto porque lo acusa de tibio. Y fue contratado en Merlo para enseñar periodismo a los chicos. Un despropósito. Fue denunciado por su ex pareja por violencia de género. La ex diputada Stella Maris Córdoba habló incluso de un arma de fuego. ¿Ese es el ejemplo que le quieren dar a los pibes de Merlo? Otros intendentes menos altaneros le dicen a Menéndez que no puede pagar semejante costo político con la prensa por un impresentable. Pero cada cual atiende su juego. Las encuestas hablan de una caída fuerte en la imagen de Alberto y de su gobierno. Cristina hace mucho que tiene una alta imagen negativa. Se viene una hecatombe económica y no se advierte a un gobierno activo planteando un camino de salida con un plan claro. Por ahora, todavía están discutiendo por cargos y otras minucias mientras la caldera social sigue tomando temperatura. Hay una rebelión en la granja K. Deberían estar más atentos a la sociedad que está harta del virus, de la falta de trabajo y también de la falta de soluciones. Quien quiera oír que oiga.