Maradona, entre Dios y el diablo – 30 de octubre 2020

Hoy, Diego Maradona está cumpliendo 60 años.
Yo sé que en una villa nació, fue deseo de Dios, crecer y sobrevivir a la humilde expresión. Enfrentar la adversidad con afán de ganarse a cada paso la vida.
Yo sé que en un potrero forjó una zurda inmortal con experiencia sedienta ambición de llegar. De cebollita soñaba jugar un Mundial y consagrarse en Primera, tal vez jugando pudiera a su familia ayudar…
Yo sé que, por lejos, fue el más grande jugador que vi en mi vida. Y lo vi muy de cerca porque yo era periodista deportivo en sus momentos de gloria. A ese Diego no tengo nada que reprocharle. Repartía felicidad a las multitudes en los estadios con sus pies alados y su cabeza creativa y mágica. Ese Maradona lo disfruté como quien disfruta a un artista descomunal. Ese Diego que admiré tanto me llevó incluso a ponerle su nombre a lo que más quiero en la vida: a mi hijo. Aquel Maradona no me lo quita nadie. Ni el mismísimo Maradona con ese personaje nefasto, oportunista y descontrolado en el que se convirtió.
Comprendo que hay excusas. Que nadie de tan abajo llegó tan arriba y que tantas tentaciones y millones de dólares hacen que sea difícil ser Maradona aún para Maradona.
Pero quiero hablar del Maradona ciudadano, de sus contradicciones insólitas, del que vivía en Dubai y merodeó por Bielorusia, entre el lujo de los jeques árabes que nadan en petrodólares y su apoyo a regímenes dictatoriales que violan los derechos humanos y hambrean a su pueblo como la Cuba castrista y la Venezuela chavista.
Muchas veces me pregunto, ¿cuál es el verdadero Maradona?
El que tiene tatuado al Ché Guevara en su piel o el que en 1978 cuando la selección ganó el mundial juvenil le dijo al genocida de Jorge Videla que “era un orgullo” tener las felicitaciones “de nuestro presidente. Este triunfo es para usted y para todos los argentinos”.
Es verdad que Diego era un pibe y todavía no conocía demasiado el mundo de la democracia. Pero lo cierto es que no recuerdo que se haya autocriticado de aquella efusividad con el jefe de los terroristas de estado.
En realidad, todas las opiniones de Diego estuvieron cargadas de conveniencia y oficialismo permanente. Expresó su apoyo a todos los presidentes que tuvimos. En 1986 con Raúl Alfonsín y después levantando la copa en el balcón de la Casa Rosada, por ejemplo.
Pero su devoción y entrega total la tuvo con Carlos Menem. Hasta en la tapa de El Gráfico salieron juntos después de un partido en el que ambos vistieron la camiseta celeste y blanca. Diego llegó a decir muy suelto de cuerpo: “Si Menem me lo pide acepto ser su compañero de fórmula”. ¿Se imaginan lo que hubiera sido Maradona como vice de Menem? Vade retro. Menem hizo muchas macanas pero esa la gambeteó. Hay cientos de fotos en los archivos de ambos en todas las circunstancias imaginables.
Simultáneamente Maradona ya comenzaba a expresar por su admiración primero por Fidel y luego por el comandante Chávez y nunca se dio por enterado que era como ser hincha de River y de Boca al mismo tiempo. Mientras tanto, disfrutaba del calorcito y de los privilegios que le daba la cercanía al poder. Hay que decir que la cuestión fue un ida y vuelta. Que Maradona usó a los políticos y que los políticos lo usaron a él. Intercambio de servicios, se llama eso. Tomála vos, dámela a mí.
Diego también expresó públicamente su respaldo electoral a Fernando de la Rua. “El chupete es mi preferido, es un hombre muy creíble” dijo antes de sacarse una foto con la camiseta de Boca y los hijos del ex presidente radical.
Eso no le impidió ponerse la camiseta del equipo de los Kirchner pero también meterles un gol en contra cuando menos lo esperaban. En plena guerra del gobierno contra el campo, en el debate parlamentario por la 125, Diego se despachó con un respaldo inesperado al vicepresidente Julio César Cobos. Después de aquel legendario voto no positivo de madrugada, Maradona lo llamó por teléfono para felicitarlo. Maradona le confesó a Cobos que su voto, el que le asestó una derrota tremenda a Cristina, él lo había “gritado como si hubiera hecho un gol. Lo grité por mi país y por mi bandera. Porque desde el día anterior la gente había dicho basta. Cobos nos enseñó a ser argentinos y si decía que sí, el kirchnerismo nos iba a seguir empomando”. Son todas declaraciones textuales tomadas de archivos que cualquiera puede certificar.
¿En qué quedamos, Diego? Apoyaba a los Kirchner pero celebraba el triunfo de lo que los Kirchner habían definido como “la oligarquía golpista”. Otra vez jugando para Boca y River simultáneamente.
El colmo del doble discurso fue con Julio Grondona. Igual que su amigo Víctor Hugo Morales apoyó la estafa propagandística de Fútbol para Todos pero después calificaron a Julio Grondona de mafioso. ¿En qué quedamos? Maradona estuvo en aquel acto al lado de Cristina, Aníbal y el mismo don Julio de siempre?
En el mundial pasado hizo un programa llamado “De Zurda” con el relator del relato y ambos le cobraron fortunas a Telesur el canal chavista mientras el pueblo de Venezuela no tenía ni tiene para comer. Por algo Diego participó de la campaña electoral de Maduro, bailó en los escenarios para Nicolás y le regaló un reloj que cuesta alrededor de 60 mil dólares.
Si aman tanto al socialismo bolivariano, por lo menos podrían trabajar gratis o donar sus sueldazos a los hospitales que no tienen ni algodón.
La contradicción y el oportunismo es una constante en Diego. En su vida personal no me quiero meter. Pero su adicción a las drogas le generó un infierno a su vida familiar. El descontrol y la lengua pesada lo llevaron a decir que su ex mujer, Claudia y sus hijas a las que tantas veces dijo adorar, eran unas ladronas y que estaba dispuesto a meterlas presa si no le devolvían su dinero”.
Tiene varios hijos que fue reconociendo con el tiempo. Pero no estuvo en el casamiento de su hija.
Hace un par de años, Diego sacó a relucir toda su furia cristinista y su odio al ex presidente Macri. Hay un video en el que está rodeado de pibes de La Cámpora donde canta “vamos a volver” con algún insulto en el medio que, muchos medios, decidimos no pasarlo por pudor. Está tan descontrolado que no puede coordinar sus movimientos ni sus palabras. Es una imagen patética y triste.
Es raro porque hace un tiempo, supo jugar en la quinta de Macri y en su equipo. Eran tiempos de buenas relaciones entre los dos. Hoy Diego habla pestes de Macri. Hay fotos de Maradona abrazado a Macri en el centenario de Boca Juniors cuando lo distinguieron con una medalla.
Pero luego, superó todos los records. Junto a Hebe Bonafini, el Diego se convirtió en el crítico más despiadado de Macri. Le dijo de todo, Que no sabe leer. Que el con segundo grado del comercial lee mejor que el ingeniero. Que fue el peor presidente de la historia y que por su culpa el país estuvo de rodillas y, finalmente, dijo que Macri “me haga lo que me haga, voy a ser cristinista hasta los huevos: ya nos vienen robando desde Franco Macri”.
Eso está por verse. Dio tantas vueltas Maradona que nunca se sabe. Hizo tantas gambetas que nunca es la última. De hecho calificó de traidor al intendente de Ezeiza, Alejandro Granados cuando él y su familia lo protegieron en sus momentos de crisis y hasta le dieron casi la dirección técnica de Tristán Súarez, el equipo de los Granados.
Hace un tiempo se reconcilió con su histórico amigo Guillermo Cóppola. Pasó de acusarlo de ladrón, de que le había robado su dinero, a abrazarlo en Rusia. En los estadios rusos hizo papelones y dio vergüenza ajena. Fumó un habano pese a que está prohibido. Festejó el gol de Rojo haciendo fuck you con ambas manos para insultar a los sencillos y pacíficos nigerianos. Después lo de siempre: pérdida del equilibrio en todo el sentido de la palabra y la demostración de que no se murió como falsamente dijeron algunos medios truchos, pero que se va a morir pronto si sus amigos no lo ayudan en forma urgente. La pregunta es si le quedan amigos de verdad. O solamente los rodean quienes le comen la billetera.
Con Guillermo Moreno son tal para cual. Agresivos, puteadores, groseros. Hay un video en donde juntos cantan la marcha peronista en el Vaticano con una bandera que dice: “Clarin, la tenes adentro”. El Papa Francisco lo recibió varias veces y él lo llama “Francisquito”.
Todos estos Maradona fueron y serán Maradona. Llegó a decir que Menem era inocente en el contrabando de armas y ahora mira para otro lado. Utilizó una remera que decía: “Aguante Mingo”, en defensa de Cavallo. Maradona amaga por izquierda y sale por derecha. Con la pelota en los pies era imparable. Un genio. El Dios de los estadios. Pero afuera de la cancha, a esta altura, es un señor que representa lo peor de nosotros, un diablo. Diego Armando Maradona. Aquel futbolista merece la gloria. Esta caricatura decadente merece la tarjeta roja. ¿No le parece?

La República derrotó a Grabois. (Por ahora) – 29 de octubre 2020

Sonó un tiro para el lado de la justicia. La razón republicana derrotó al peligroso y violento resentimiento de Juan Grabois.
A pesar de la complicidad suicida del gobierno de los Fernández, la valiente jueza entrerriana Carolina Castagno, con rigurosidad y ajustada a derecho, puso las cosas en su lugar. Fue grave todo lo que ocurrió en el terreno de la familia Etcheverehe. Tuvo un alto impacto entre los productores agropecuarios y la mayoría levantó la guardia, porque ve venir una versión recargada de la 125. Una 250, como la bautizó Jorge Lanata.
Juan Grabois, como si estuviera en la clandestinidad de los 70, envió un video de 13 minutos donde acusó a medio mundo de delitos terribles, sin prueba alguna. Lo más preocupante para la sociedad es el nivel de mesianismo que exhibe. Se lo comió el personaje. Se cree que está a punto de bajar de la Sierra Maestra. En cualquier momento comete un desastre mayor. Lo más inquietante para el gobierno es que critica a Alberto Fernández, y los gobernadores Bordet y Kicillof por ceder a los poderes fácticos y apostar a “desalojos represivos fascistas donde dejaron casillas destrozadas y gente humilde lastimada en una sociedad criminalmente desigual y excluyente”.
Grabois dijo que el estado no duda en reprimir a los pobres y permite que el grupo Clarín ablande jueces, sacerdotes e impulsores de políticas impopulares y represivas bajo el poncho del gobierno popular”
Finalmente, otra vez se colgó de la sotana del Papa Francisco y lo citó textualmente en un fragmento de una encíclica donde Bergoglio afirma que “el derecho de propiedad, es un derecho secundario”. Gravísimo por donde se lo mire. Grabois no hace más que repartir odio y acumular pólvora retórica.
Semejante delirio, le permitió a Dolores decir, también en forma desafiante que ella no se iba a ir de la toma y que la iban a tener “que sacar muerta” de la propiedad.
Producto de la irresponsabilidad de Grabois, muchos de los invasores hicieron papelones que demostraron que en su vida habían agarrado una pala. Se filmaron fingiendo que trabajaban en una huerta y era bajo un árbol y en medio del pasto del jardín de la casa. Del ridículo no se vuelve. Dolores, la hermana súbitamente revolucionaria que le abrió la puerta a los usurpadores, dijo que ella les donaba la parte que le correspondía del campo. Pero le demostraron, con los papeles en la mano que no podía donar lo que no era de ella. Había vendido sus acciones en la sociedad a cambio de una fortuna. Es decir que mintió. Dijo que le habían falsificado la firma y mintió por segunda vez. Salió el escribano y confirmó que él había certificado aquella firma. Entonces Dolores, mintió por tercera vez. Dijo que la habían extorsionado para que firmara.
Todo fue una farsa. Los funcionarios nacionales apoyando una acción demencial. Alberto, Cafierito y Axel justificando todo como un problema de una familia de ricos. Un jueguito frívolo de clasismo berreta que ahora se le puede volver en contra al gobierno.
Hoy Patricia Bullrich estuvo presente apoyando la propiedad privada y la ley. Ayer, Miguel Pichetto, también puso el cuerpo en el lugar y le pidió al Papa Francisco que “frenara a su protegido Grabois” que estaba perjudicando a toda la Argentina y al sector productivo más competitivo del país.
Tarde, muy tarde, demasiado tarde, hasta monseñor Mario Poli tuvo que salir a diferenciarse de Grabois. Es que el aventurerismo resentido de este muchacho lleva de las narices al gobierno nacional que le dio lugar en sus listas de funcionarios y legisladores. Incluso, ya le dije, Grabois cuenta con una ministra de su agrupación: Elizabeth Gómez Alcorta, abogada de Milagro Sala, Fernando Esteche y Facundo Jones Huala y está todo dicho.
No hay que perder de vista a Juan Grabois. Recuerdo que Alberto Fernández, en su programa de tele le dijo a Viviana Canosa que a Juan Grabois “lo demonizan” y que “no es nada de lo que dicen”. El que se acuesta con chicos, amanece mojado.
Hebe de Bonafini piensa todo lo contrario. Hace unos días dijo que la toma no correspondía y que Grabois “no le gusta para nada”. Nadie puede decir que Bonafini sea una oligarca que apoya a Etcheverehe. Sin embargo hace poco, caracterizó a Grabois como “un caradura y un tipo bastante desagradable”. Reconoció que tuvo “un disgustillo” con él aunque no quiso aclarar los motivos y lo fustigó por algo muy de fondo: “No me gustan las personas que tienen clientes en lugar de compañeros. Muchas veces la gente, no sabe para va a las marchas. Se preguntan entre ellas y al final, reciben una bolsa de comida”.
¿Qué dirá el Santo Padre que vive en Roma? Juan Grabois es la persona que Francisco más quiere en la Argentina. Es como el hijo que no tuvo. El Santo Padre se lo dijo a gente que también tiene mucha confianza y afecto con él.
¿Qué hizo Grabois para merecer estar en el centro del debate político pese a que tiene bajos niveles de representación y una modesta capacidad de movilización?
Sus apariciones estelares siempre son de alto impacto.
Grabois, en su acto de apoyo a las tomas, anticipó que iban a venir “dos, cinco, veinte Guernicas más”. Es de los pocos que entra sin golpear al Instituto Patria, a la Casa Rosada y al Vaticano.
En su momento, rodearon varios countries en la provincia de Buenos Aires o entraron a los empujones a la playa de estacionamiento de Canal 13 y TN. Siempre con un discurso de lucha de clases que no va en línea con la alianza de clases que promueve el peronismo históricamente. Los gobernadores y los intendentes no lo pueden ni ver, pero no se animan a decirlo públicamente.
Otro de sus minutos de fama los logró al proponer una reforma agraria con expropiación de tierras. Arrancó proponiendo entregar 50 mil parcelas a campesinos para que la tierra sea del que la trabaje pero no dijo quien decide que tierras serán arrebatadas a sus propietarios. Muchos sugirieron que empezara por uno de los máximos terratenientes de la Argentina. Se llama Lázaro Báez y Cristina lo conoce muy bien. La cantidad de hectáreas de las que se apropió ilegalmente Lázaro es trece veces el tamaño de la Capital Federal. Podría por empezar por ahí.
El “Proyecto Artigas” podría rebautizarse “Proyecto Lázaro”. Es un aporte que hago.
Grabois no cree que Cristina haya robado nada. Dice que es una perseguida política porque está a favor de los pobres y por eso la acompañó en un par de declaraciones testimoniales que Cristina tuvo que hacer en Tribunales como parte de los múltiples procesamientos que tiene, casi todos por corrupción y enriquecimiento ilícito. Como si fueran guarda espaldas de la fe, Grabois y Eduardo Valdés, el ex embajador de Cristina en el Vaticano, acompañaron a la ex presidenta a Comodoro Py.
Grabois se abraza y habla en las tribunas con Máximo Kirchner. Logró colocar dirigentes de su Frente Patria Grande como la joven estudiante Ofelia Fernández y el economista Itaí Hagman.
Antes de las elecciones, con un tuit, Grabois le recomendó a Florencia Kirchner que se quedara en Cuba y que no volviera porque acá la iban a meter presa para perjudicar a su madre.
Vamos a decirlo con todas las letras: Juan Grabois es un soldado del Papa y de Cristina. Duerme en Santa Marta y fue asesor de Bergoglio como miembro del Consejo Pontificio hasta hace muy poco.
De todos modos, Grabois es tan incontrolable y fabulador que, tal como le dije, además de Hebe, desde Julio de Vido a Guillermo Moreno (otro amigazo del Papa) pasando por Horacio Verbtisky fueron muy duros con él.
El reo, ex ministro de Planificación, De Vido lo trató de ser “un vigilante y ortiva que me da asco”. Grabois le contestó: “Ni yo soy vigilante ni vos héroe de la resistencia peronista. Somos millones los que queremos que Cristina vuelva pero sin corruptos”. Más allá del oxímoron, porque Cristina es la jefa de los corruptos, hay que decir que Guillermo Moreno también salió con los tapones de punta contra Grabois. Fue casi una interna vaticana. Y eso que todos, Moreno, el padre de Grabois y el Papa se forjaron en la ideología blindada de Guardia de Hierro, del peronismo derechoso de los 70.
Moreno dijo que Grabois era “un ortiva (palabra de moda) una mala persona, mal compañero y un buchón idiota que no es peronista”. Grabois contragolpeó con ironía “Moreno cacarea como una gallina, pero perdió todas las batallas, perdió contra Clarín, por ejemplo”,
Con Verbitsky la cosa es directamente feroz. Grabois dice que el jefe informal de los servicios de Cristina está bancado “por la Fundación Ford y el British Council” y que es “un botonazo decadente y un gorila mitómano”. Ahí hay mucha bronca porque Verbitsky en su momento, denunció que el Papa Francisco, cuando era Jorge Bergoglio, entregó a dos sacerdotes jesuitas a las catacumbas de la dictadura que finalmente los asesinaron.
En los finales del gobierno de Macri, durante otro hecho de violencia que protagonizó Grabois al frente de los vendedores ambulantes senegaleses tuvo un discurso jurásico y muy poco representativo: “el gobierno creó un clima de odio y persecución contra los trabajadores y los humildes. Está volviendo el fascismo y la xenofobia”.
Se supone que la militancia cristiana de Juan Grabois debería llevar propuestas de diálogo y paz a un polvorín y no antorchas para que todo vuele por los aires.
Yo defino a Grabois como un peronista kirchnerista, chavista y papista pero en la revista de la Universidad de San Martin lo caracterizaron como “de formación marxista con influencias católica y peronista”. Son de esos personajes que enamorados de sí mismos no se rinden y redoblan la apuesta. Veremos cuál es su próxima provocación. No creo que falte mucho. Es católico, pero su religión es el fanatismo.

De Carrió a Rafecas – 28 de octubre 2020

Ayer, el doctor Daniel Sabsay fue muy contundente en estos micrófonos. Como es un ciudadano independiente que no responde a instrucciones ni a disciplinas partidarias, Sabsay dijo que Elisa Carrió cometía una equivocación al reclamar que la oposición votara a Daniel Rafecas. Quien es, tal vez, el constitucionalista más importante de la Argentina, no solamente criticó el fondo de la propuesta de Carrió. También lo hizo con la forma. Dijo que un comunicado unilateral de la Coalición Cívica llamando a votar a Rafecas ponía en riesgo la cohesión del frente opositor que hoy necesita estar más unido que nunca para enfrentar a un gobierno que es “una locomotora que no deja ninguna institución en pié.”
Cito lo que Sabsay dijo en este programa porque estoy totalmente de acuerdo con su pensamiento. No hay ningún motivo para votar a Daniel Rafecas y convertirlo eternamente en el jefe de todos los fiscales. Sería casi un suicidio político de la oposición que pagaría un alto costo frente a sus seguidores. Sería como bajar una bandera muy importante. Por eso hay tanto debate puertas adentro de Juntos por el Cambio. Sabsay dijo que se opone a la candidatura de Rafefas porque “no hizo para nada honor a su cargo”. Recordó los mensajitos que intercambió con el abogado de Amado Boudou mientras tenía en sus manos una causa grave en su contra. Por ese motivo, los superiores, lo desplazaron de ese expediente porque se afectó su imparcialidad y fue sancionado por el tribunal de disciplina del Colegio de Abogados de la Capital Federal. Fue una inconducta inadmisible para un funcionario que aspira a una alta magistratura.
Sabsay, también dijo que no hay que olvidar que Rafecas “cometió actos lastimosos cuando rifó, no hay otra palabra, rifó la denuncia del fiscal Nisman sin considerar necesario, por lo menos, tomar alguna medida de prueba”.
Es incomprensible la postura de Elisa Carrió. Sabay dijo que admira a Carrió y que tiene una excelente relación con ella pero que, tal vez, tiene algunos problemas de sobreactuación, no sé si producto de una gran egolatría”.
Yo también respeto y valoro mucho a Elisa Carrió. Creo que es una de las grandes luchadoras contra la corrupción y la impunidad y una defensora insobornable de la República con una valentía pocas veces vista. Pero, también comprendo que es humana. Y todos los seres humanos nos equivocamos.
Por eso digo lo que digo con respeto.
Fue una gigantesca sorpresa la postura de Carrió. Un baldazo de agua helada. No lo esperaba nadie porque ella misma fue una de las principales impulsoras del juicio político a Rafecas y lo denunció ante el Consejo de la Magistratura. Alguno de los partidarios de Carrió, dicen que el motivo hay que buscarlo en una amenaza de los cristinistas que dice así: “Si no votan a Rafecas, vamos a modificar la ley y vamos a designar a otra persona más fanática y militante que Rafecas”. Si este es el motivo, también es un claro error de diagnóstico político. Si el gobierno pone a Rafecas o a alguien peor todavía, deberá rendir cuentas ante la opinión pública y pagar el costo correspondiente en votos en las próximas elecciones parlamentarias del año que viene. Por el contrario, si Juntos por el Cambio apoya a Rafecas quedará grabado en la historia como cómplice de semejante despropósito.
Hace exactamente 9 meses yo le dije a esta hora que Rafecas era un peligro. Y que la Argentina democrática y republicana todavía está a tiempo de evitar que el juez Daniel Eduardo Rafecas sea designado como el nuevo y todopoderoso Procurador General de la Nación. Necesita una mayoría calificada de 48 votos sobre 72, en el Senado de la Nación y no puede llegar a ese número si los radicales y los macristas se niegan a votarlo.
El peligro de que Rafecas ocupe tan decisivo lugar es que ya demostró su fuerte vinculación con el presidente Alberto Fernández y su falta absoluta de independencia.
El cargo de jefe de todos los fiscales, siempre fue clave. Pero con la puesta en marcha del nuevo código penal, Rafecas (o quien sea designado) tendrá un poder gigantesco. Es que se instaura el sistema acusatorio que traslada todo el peso de la investigación a los fiscales y no a los jueces como es hasta ahora. Los ideólogos del cristinismo de la impunidad, ven ese lugar como el mecanismo ideal para dinamitar los Tribunales de Comodoro Py y vaciar de capacidad a los jueces federales que tanto preocupan a la exitosa abogada que nunca ganó un juicio pero lo perdió varias veces. Quieren jueces domesticados que garanticen la impunidad de Cristina, sus hijos y el cártel de los pingüinos Es uno de los caminos elegidos (pero no el único) para dejarlos afuera de las investigaciones.
Por eso es tan importante y tan peligroso que el juez Daniel Rafecas sea designado en ese lugar. Sería el jefe de la impunidad.
Me cuesta creerlo y explico porque. El cargo está vacante desde que la ultra kirchnerista Alejandra Gils Carbó fue eyectada por manejos oscuros en la compra de un edificio, entre otras irregularidades que cometió con la camiseta de Cristina puesta.
Rafecas no puede ser jefe de todos los fiscales porque carece de la autonomía necesaria. Ese lugar debería ser ocupado por alguien impoluto, un jurista de excelencia, sin ninguna mancha ni vinculación político-partidaria.
Y Rafecas es dueño de un par de records que lo descalifican. Primero, desestimó en dos ocasiones, en un abrir y cerrar de ojos, la denuncia que el fiscal Alberto Nisman hizo contra la presidenta Cristina y otros, por encubrimiento de los terroristas que volaron el edificio de la AMIA y produjeron 85 muertos. Ni siquiera se tomó el trabajo de leer el informe de Nisman e hizo descalificaciones graves sobre la salud mental del fiscal asesinado. La Corte Suprema caracterizó esos ataques como “contrarios a los deberes de reserva, secreto, respeto y prudencia esperables de los jueces.”
Una vez asesinado el fiscal, la mayoría de sus compañeros, por temor y/o por indignación, participaron de una multitudinaria marcha histórica a la que Rafecas, por supuesto, no concurrió. Los fiscales fruncen el ceño cuando le mencionan a Rafecas y condenan su soberbia y altanería.
Hace 69 meses, la entonces diputada Carrió dijo textualmente: “da vergüenza por la obsecuencia” la forma en que desestimó la denuncia de Nisman: “Esto sí que es relato y de la peor calaña porque Rafecas alaba a la presidenta Cristina y a su canciller Timerman como paladines de la búsqueda de la verdad”. Insisto con la fecha: hace 5 años y 9 meses que dijo esto la cofundadora de Cambiemos y líder de la Coalición Cívica.
El Consejo de la Magistratura sancionó a Rafecas pero con una multa insignificante equivalente a la mitad de su sueldo por una única vez. Pero ese castigo disciplinario fue ratificado por la Corte Suprema de Justicia ante la apelación de Rafecas.
Elisa Carrió y Waldo Wolff fueron los principales cuestionadores de Rafecas. El diputado denunció que el juez lo intimidó y amenazó.
Alberto Fernández propuso a Rafecas en el primer boletín oficial de este año. En los considerandos, el presidente destaca, sobre todo, lo que Rafecas carece: “independencia”. Se conocen hace 20 años y ambos fueron profesores de la materia “Teoría del delito”, en la facultad de derecho de la UBA y ambos fueron discípulos de Esteban Righi al que ninguno defendió ni con una palabra, en su momento, cuando Amado Boudou lo volteó de un plumazo en una conferencia de prensa vergonzosa.
El presidente Fernández, va a tener que explicar sus acusaciones en TN con Nelson Castro, cuando dijo que Cristina “se va a ir del poder con dos máculas”. Y menciona el tema Ciccone y la denuncia de Nisman, justo dos de las causas en las que intervino Daniel Rafecas.
Esto es lo más grave que hizo Rafecas. Pero no es lo único. Hay impugnaciones que cuestionan su “idoneidad moral” pese a que Alberto lo calificó como “una eminencia del Derecho”. ¿No será mucho, Alberto? ¿Eminencia del derecho y del revés?
Con todo respeto le digo a la doctora Carrió y a los integrantes de su partido: por esta suma de razones, es un peligro que Daniel Rafecas sea elegido con tanto poder como jefe de todos los fiscales. Quien quiera oír que oiga. Quien quiera votar que vote. Pero después, que nadie diga que no estaba enterado.