Más democracia para Bolivia – 11 de noviembre 2019

La ultraizquierda sin votos de los ’70 tenía un lema: “Ni golpe ni elección: revolución”. Hoy aprendimos dolorosamente que la democracia es el sistema menos malo de todos. Que tiene debilidades que habrá que corregir, pero que los problemas de la democracia, solo se arreglan con más democracia. El lema de los ciudadanos más republicanos y honrados debe ser “Ni Golpe ni revolución: elección”. Esto quiere decir que la verdad y el camino está en las urnas y en la soberanía popular. Los militares fascistas solo apuestan a la dictadura y los violentos foquistas le hacen el juego porque son profundamente antidemocráticos y también quieren imponer sus ideas a sangre y fuego.
Hoy y siempre, Bolivia necesita más y mejor democracia. Que se mantenga el esquema sucesorio que marca la Constitución Nacional y que las autoridades que surjan de la Asamblea Legislativa convoquen a elecciones en 60 días. Esos comicios deben ser supervisados por la OEA con el máximo de rigurosidad para que no haya trampas ni fraudes como los que hizo Evo Morales. Su adicción al poder, sus sueños de caudillo eterno fueron castigados primero en las urnas y ahora debe ser la justicia la que lo sancione. No debe ser gratis violar la Constitución y la ley electoral manipulando groseramente el escrutinio.
Evo fue un buen presidente hasta que el síndrome de Hubris le contagió la borrachera de poder. Son populistas que se creen los salvadores de la patria, los únicos que están en condiciones de conducir los destinos de pueblo. Y eso los hace desbarrancar y pasar de ser líderes democráticos que administraron bien el país en casi 14 años a personajes autoritarios que solo tiene el objetivo de eternizarse en el poder. Eso les hace perder el sentido común y hasta la sensibilidad y el olfato popular. Gran parte de los bolivianos lo voto cuando iba por el camino correcto. Bajó la pobreza muchísimo. Mejoró la situación de los que más necesitan y la distribución del ingreso. El PBI creció casi al 5% durante 13 años, bajó en analfabetismo. Fue el primer presidente indígena en un país donde más del 60 % de la población pertenece a los pueblos originarios. Eran tiempos en que ganaba por más del 60% de los votos. Tenía el respaldo de su gente y el visto bueno del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional por su economía ordenada y creciente.
Pero a Evo se le metió en la cabeza los delirios de la monarquía. No le parecieron suficientes 14 años. Empezó a forzar la Constitución y no le alcanzó. Pero miró para otro lado. Llamó a un referéndum y perdió. El “No” a la reelección sacó más del 51% de los votos. Pero ignoró la voz del pueblo. Ya había caído más de 15 puntos en las urnas, pero igual quiso ir por otro mandato y no supo, no quiso o no pudo parir un heredero a su imagen y semejanza. En medio del escrutinio, se dio cuenta que iba a la segunda vuelta y que en esa instancia perdía la elección con el socialdemócrata, periodista y ex presidente Carlos Mesa. ¿Qué hizo? Aceptó el resultado como cualquier personas democrática que se precie de tal? De ninguna manera. Abruptamente dejaron de contar los votos. Se congeló misteriosamente el escrutinio y como por arte de magia apareció un resultado que según Evo Morales, lo daba ganador en primera vuelta. Nadie le creyó. Fraude, gritaron los opositores en las calles y la violencia entre ambos bandos fue creciendo hasta que se desbordó en secuestros, heridos, incendios de domicilios, y por lo menos tres muertos, una verdadera batalla campal con pronóstico de guerra civil.
La Organización de Estados Americanos emitió un informe demoledor. Dijo que las irregularidades eran tan tremendas que hacían inválidas la elección, que hubo falsificación de actas y firmas y que metieron la mano en el sistema informático. De inmediato, recomendó que se llamara a nuevos comicios. Evo reconoció implícitamente la estafa y su delito y aceptó llamar a nuevas elecciones. Pero la violencia en las calles siguió su dinámica cruel y devastadora.
Un fascista civil como Luis Fernando Camacho salió a cazar pobres y morochos. Mesa se mantuvo prudente pero el huracán de los terribles enfrentamientos se lo llevó por delante y un sector importante de la policía se amotinó y abandonó sus lugares, sin la intención de reprimir. Muchos edificios públicos quedaron a merced de la turba enardecida. Domicilios de funcionarios fueron tomados y destruidos. El fuego se hizo incendio. Fue en ese momento cuando las Fuerzas Armadas hicieron su aparición golpista y le recomendaron a Evo Morales que renunciara. Dos reflexiones: La Fuerzas Armadas no tienen que participar de la política y por lo tanto no le pueden recomendar nada a un presidente que es su comandante en jefe. Los militares no recomiendan, deben acatar las órdenes de sus superiores que son las autoridades democráticas. Y el otro tema es que una sugerencia o recomendación de un ejército armado tiene la gravedad de una orden. Por lo tanto hay que destituir a las autoridades militares y juzgarlas por golpistas. Aunque no se hayan levantado en armas contra el gobierno.
Lo extraño de esta situación es que la COB; la poderosa Central Obrera Boliviana, de gran alianza con el gobierno pluricultural de Evo, también le pidió la renuncia para evitar el baño de sangre.
Y Evo Morales renunció. Primero, dijo que era un golpe civil apoyado en algún sector de la policía. Se lo puede escuchar clarito en el audio de su renuncia que pasamos al principio de esta columna. Después, en consulta con otros líderes bolivarianos latinoamericanos empezó a radicalizar su discurso y a decir que había sido derrocado por un golpe militar y que Mesa y Camacho iban a pasar a la historia como racistas y golpistas. El grupo Puebla, reunido casualmente en Buenos Aires pasó de idolatrar a Lula y celebrar su libertad a respaldar a Evo y a condenar el golpe de estado que lo volteó.
Y Alberto se subió a esa movida con la intención de hacer politiquería interna con el drama de los hermanos bolivianos. Sin papeles ni pruebas, personajes como Juan Grabois empezaron a decir que Macri colaboró con el golpe y que Gerardo Morales también tuvo un apoyo logístico. Una gigantesca mentira funcional a su mirada bipolar del mundo que dice: nosotros somos la patria y el resto son golpistas oligarcas de derecha y pro imperialistas.
De hecho, Carlos Romero, ministro de gobierno, clave en el gabinete de Evo recibió refugio en la embajada Argentina. Nadie busca asilo en un país sospechado de haber colaborado con los golpistas.
Alberto Fernández enseguida sacó sus conclusiones prejuiciosas y dogmáticas: “Hay una clase dominante en Bolivia que no se resigna a perder el poder. Evo es el primer presidente que se parece a su pueblo”. No tiene en cuenta la complejidad de la situación en la que la propia central obrera boliviana (que tiene cero de clase dominante) también pidió que Evo renunciara. Y también fue un aplaudidor de las violaciones a la Constitución que Evo hizo primero y de la trampa y el fraude que hizo después.
Alberto y el cristinismo calificó de golpe lo ocurrido en Bolivia, pero no dijo una palabra de los pedidos de renuncia con violencia callejera a Sebastián Piñera en Chile. Esa doble vara también se vió con De la Rúa, reclamó Patricia Bullrich:
“Para ellos, fue resistencia popular contra un gobierno oligárquico. Pero lo de Bolivia es golpe”.
Fue la crónica de una pérdida anunciada de popularidad desde que se empecinó en seguir siendo presidente vitalicio.
La democracia es el menos malo de los sistemas y se basa en la alternancia y en el acatamiento de las leyes. El sistema es tan imperfecto como los seres humanos. Y creo que debe encontrar formas más innovadoras para atender las nuevas demandas de los ciudadanos que con las redes sociales se han convertido en dinamizadores veloces de los procesos callejeros y las protestas. Es imperfecta. Pero es el sistema menos malo y solo se corrige con más democracia. Ni golpe ni revolución: elección.

El Milagro de la impunidad – 8 de noviembre 2019

Para mí, siempre estuvo muy claro. Pero ahora no hay excusas para que nadie mire para otro lado.
El principal objetivo que une a Alberto y Cristina es el “Operativo libertad a los presos e impunidad para todos y todas”.
Es absolutamente repudiable que Alberto Fernández y Eugenio Zaffaroni hayan dicho lo que dijeron para sacar de la cárcel a Milagro Sala. Son dos hombres de derecho. El presidente electo es profesor de la UBA y el autor ideológico de toda esta movida, fue integrante de la Corte Suprema de Justicia. No pueden decir las burradas que dijeron.
Alberto le dijo a Rafael Correa, un prófugo que lo entrevistó para la televisión rusa que “Milagro Sala no merece estar presa” y que “su detención es ilegal”. ¿Quién decide en una república quien merece estar preso y quien merece estar libre? La justicia. Pregunto: Alberto Fernández, ¿Es o pretende ser un monarca, Alberto?
En un país democrático y con división de poderes, no interesa la opinión del presidente. No debe interesar y no debe servir como elemento de presión ante otro poder.
Zaffaroni a esta altura parece haber enloquecido en su desesperación para que todos sus amigos corruptos recuperen la libertad. Ahora propuso directamente intervenir el poder judicial de Jujuy. Es de un nivel de autoritarismo antidemocrático típico de quien trabajó durante dos dictaduras, una de ellas, el genocidio más terrible que sufrió nuestro país.
Por algo Julio de Vido, el gerente general de las coimas y el lavado, inventó la verdad número 21: “En un gobierno peronista no puede haber presos peronistas”. A don Julio no le importa si son asesinos seriales, violadores, estafadores o ladrones de guante blanco. Si son peronistas, tienen que estar en libertad. Es lo mismo el que labura/ noche y día como un buey,/ que el que vive de las minas,/ el que mata o el que cura o está fuera de la ley.
A principios de año, Cristina sostuvo el mismo discurso que articula a todos los ladri progresistas de América Latina. Ellos dicen que no han robado en forma colosal. Ellos sostienen que son perseguidos políticos del imperialismo y sus dos aliados, la justicia y los periodistas. Hasta Lázaro Báez dijo que es un perseguido por sus ideas que nunca se conocieron.
En este proyecto nefasto y autoritario todos los delincuentes son inocentes. Desde Lula hasta José López y Amado Boudou o el Pata Medina, pasando por Correa. Todos angelitos revolucionarios víctimas de la oligarquía y de los poderosos. Todos bendecidos por el Papa Francisco que repitió la teoría del Lawfare y la dio como cierta.
Mintió Cristina cuando dijo que hay una brutal persecución a Milagro Sala “a la medida de Macri y Gerardo Morales”. El Tribunal en lo Criminal Número 3 de Jujuy condenó a 13 años de prisión a la comandante de la Tupac Amaru por ser la jefa de una asociación ilícita que les robó 60 millones de pesos a los pobres y al estado nacional. Era dinero destinado a construir viviendas populares que nunca se hicieron. Por eso también la sentencia la encontró culpables de “fraude a la administración pública y extorsión en concurso real” y le han prohibido ejercer cargos públicos. Los jueces actuaron con total autonomía y emitieron esta rigurosa condena luego de escuchar los testimonios de 104 testigos y de analizar pruebas de documentos reveladores y videos que les sirvieron para reconstruir el circuito del dinero negro que se robaron.
Mintió a principios de año Evo Morales. El presidente de Bolivia desde su tuit llamado “evo es pueblo” aseguró que “la hermana Milagro fue condenada injustamente por luchar por una vida mejor para los pobres y los indígenas de su país”. Evo Morales, está muy mal informado y es motivo de rechazo nacional que se meta en los asuntos internos de nuestro país.
Milagro atravesó 5 meses de audiencias orales y públicas (no secretas). Y los delitos son tan graves que los fiscales pidieron 22 años de prisión y la oficina anticorrupción de Jujuy solicitó 18 años de cárcel. Los acusadores sostuvieron que Milagro Sala lideró “una nefasta asociación ilícita que asoló la provincia… que afectó el orden público y funcionaba como un estado paralelo”. Es textual. Y como si esto fuera poco se dispuso la recuperación de 6 inmuebles y 14 vehículos que ni la familia ni el estado mayor de la Tupac Amaru pueden explicar. Miente Evo Morales. Ella no combatió la pobreza. Ella combatió, maltrató y agredió a muchos pobres. Los estafó.
Miente Milagro Sala cuando se victimiza y dice que la persiguen por negra y coya.
La diputada Mabel Balconte que fue condenada a 8 años de prisión, denunció que parte del dinero robado se lo llevaban en valijas y bolsos a Máximo Kirchner a la quinta de Olivos.
Esta corrupción disfrazada de ayuda social fue vista en vivo y en directo por televisión cuando en diciembre de 2015, hace casi cuatro años, nos provocó repugnancia como sacaban el dinero en efectivo directamente de la ventanilla del banco y lo subían en bolsos a las camionetas. ¿Cómo funcionaba esa mafia? Las cooperativas emitían facturas por la construcción de viviendas que muchas veces no se hacían y otras se sobrefacturaban y cuando llegaba el cheque de Cristina, los tupaqueros al servicio de Milagro Sala los obligaban, incluso con castigos físicos, para que endosaran esos cheques a nombre de Milagro. Eran cheques de 50 mil pesos para evadir autorizaciones y mayores controles.
Milagro ya fue condenada a tres años de prisión en suspenso por instigar escraches muy violentos y daño agravado contra el actual gobernador Gerardo Morales cuando era senador.
Y este castigo fue confirmado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Milagro todavía cree que tiene el poder y es “la gobernadora”, como le decían en épocas de Cristina y cree que sigue gobernando ahora que está presa.
Mienten los que dicen que es una líder social de masas. Le recuerdo que Milagro Sala, no consiguió jamás que alguna movilización realmente importante pidiera en Jujuy por su libertad. Le recuerdo que en las elecciones sacó menos votos que la cantidad de afiliados que tiene su organización, la Tupac Amaru. Y eso demuestra que mucha gente se había afiliado por miedo o para conseguir una vacante en el colegio para sus hijos o para aspirar a una vivienda popular.
Solo tiene el apoyo del kirchnerismo más extremo y del (FIP) Frente para la Impunidad de los Pinguinos que comandan el ex juez Eugenio Zaffaroni, el ex periodista Horacio Verbitsky y ahora Alberto.
Milagro desvió hacia su bolsillo los fondos que les mandaban Cristina, De Vido y la tía Alicia. Y eso es delito.
Fue tan poderoso el estado paralelo y los grupos de choque violentos que Milagro Sala lideró que todavía despierta miedo en mucha gente. Sobre llovido, mojado. Milagro está acusada porque le dieron 1.300 millones de pesos para construir 2.200 viviendas populares que nunca se construyeron. ¿Dónde está esa fortuna entonces? La justicia lo tiene que establecer.
Juan Grabois puso el grito en el cielo y su amigo, el Papa Francisco, le mandó un rosario bendecido. Pero Milagro Sala, fue condenada, por una justicia independiente con muchos magistrados de origen peronista que hace más de 30 años que están en los tribunales.
Escuche esto por favor:
Cuatro instancias judiciales, el juez, la Cámara de Apelaciones, el tribunal de Casación y el Superior Tribunal de Justicia confirmaron que Sala es la comandante de un grupo de choque con ropa y costumbres castrenses y militaristas que anduvo metiendo miedo a Dios y a María Santísima.
Miente Amnistía Internacional y el CELS que siguen las órdenes de Horacio Verbitsky. Miente la cúpula de Ni Una Menos. Ojo que no hablo de las miles y miles de mujeres comprometidas y luchadoras. Hablo de la conducción que fue copada por el kirchnerismo y colocan a Milagro como un emblema de la violencia contra la mujer y es todo lo contrario. Los expedientes están repletos de pruebas, testimonios e indicios que certifican sus violaciones a la ley y la terrible violencia que ejerció especialmente contra las mujeres.
Las castigaba con cachetazos y latigazos. Las reducía a la servidumbre. Están los testimonios crueles de las víctimas en los expedientes. Quien quiera leer, que lea. Milagro no puede ser emblema de Ni Una Menos: estamos hablando de una terrible golpeadora de mujeres.
Fue discriminadora con los homosexuales cuando dijo, “Callate puto, te haces custodiar por la policía, marica”. El Inadi K no dijo una palabra.
Milagro se movilizaba en caravana de autos cero kilómetros y era parte de la barra brava de Gimnasia y Esgrima de Jujuy. Tiene un crecimiento patrimonial inexplicable. Milagro fue patotera con su organización vertical y castrense. “Les voy a poner una bomba en la comisaría y los voy a hacer volar a la mierda”, amenazó a dos policías y esa es otra de las causas abiertas que tiene en la justicia.
Hay que sacarle la careta a los que mienten. Las mentiras no hacen milagros. La impunidad son delitos que vuelven. Solo la verdad nos hará libres.

Un periodista deportivo como Gendler – 7 de noviembre 2019

Hoy es el día del periodista deportivo. Saludamos en nuestro querido Juan Bindi a todos los colegas.
Nunca olvidaré que me enamoré del periodismo tratando de imitar a don Osvaldo Ardizzone. Jamás lo logré, por supuesto. Miro hoy esos viejos textos amarillentos del “diario Córdoba” y me río por aquella ilusión e ingenuidad.
Desde “El Gráfico” o “Goles”, “El viejo”, así le decíamos, le puso a la crónica futbolera alas y colores. Le inyectó literatura y madrugada bohemia. En cada nota dictaba cátedra de sensibilidad popular
Pelé lo saludaba así: ¿”Tudo bem, don Osvaldo? A Maradona, le decía “Pelusa”. Mario Kempes, apenas se consagró goleador del mundial 78, se refugió en Villa Giardino en Córdoba para pescar y comer asado con sus amigos, lejos del periodismo internacional que lo buscaba por cielo y tierra. Yo era el corresponsal en Córdoba y lo encontré en las sierras. Kempes no quería saber nada con una nota. Pero las puertas se abrieron generosas cuando le nombré a Ardizzone que me esperaba en el auto con el fotógrafo. Terminamos sentados a la mesa de la gran figura de Argentina campeón del mundo, intercambiando anécdotas, chocando los vasos de vino y hablando de la vida. Kempes casi no dijo nada importante. Don Osvaldo escribió 10 páginas magistrales. Mi nombre salió en la revista abajo del suyo y yo no pude dormir de felicidad. Don Osvaldo amaba a Aníbal Troilo y el tango canyengue. Yo lo admiraba a Osvaldo y trataba de aprender todo lo que podía.
Pero hoy quiero hablar de alguien más cercano. De un periodista deportivo que todos nosotros llevamos en el corazón. Todavía no pasaron 5 meses de la muerte del querido Sergio Gendler. Ya está en marcha un partido homenaje a Sergio que aunque ya no esté entre nosotros, va a seguir siendo solidario. Todo lo recaudado va a ser donado para el hospital Municipal de Oncología María Curie. Ya lo pueden agendar para el 14 de diciembre en el estadio de Argentinos Juniors. Lo organiza el Rotary Club de Parque Chacabuco y el club de la Paternal. Van a jugar viejas glorias de los Bichos colorados pero también artistas, periodistas y ex jugadores notables. Los une el afecto por el Ruso Gendler y su forma de encarar la vida.
Aquel día negro y de luto yo veía la cara pícara de Sergio Gendler multiplicarse en TN por mil coberturas periodísticas donde mostraba su carisma y calidez y me resistía a creer que fuera cierto.
Hablé temprano con Marcelo Longobardi y no sé cómo pude contener el llanto y el hilito de mi voz. Miro una y otra vez la pantalla de mi teléfono celular y quiero borrar para siempre ese mensaje que me hiela la sangre: Sergio falleció a la madrugada.
A Sergio lo extrañamos todos los días.
Y lo vamos a seguir extrañando. Bajaba por la escalera con dificultad por el dolor de sus piernas desde la FM 100. Y aparecía en este querido estudio, después de mi columna, cuando habían pasado unos 20 minutos de las cinco de la tarde. Siempre con una sonrisa. Siempre con esa mirada celeste de atorrante simpático y entrador de barrio. Lo cargábamos porque se olvidaba de poner en silencio su celular que chillaba al aire o porque ni sabía dónde había dejado los anteojos. Andahasi alguna vez le prestó sus lentes. Marcela le acercaba la computadora para que chequeara los últimos resultados de la Champion y el aprovechaba para tirarle los galgos por deporte nomás, sin buscar nada más que eso, una galantería para el ego de la Giorgi.
Sergio era un periodista de raza. Desde la cuna. El destino quiso que entrara al mundo del periodismo de la mano de su viejo a la vieja agencia Noticias Argentinas, conocida en la jerga como “Eneá”, a secas. Ahí se formó entre telex y teléfonos. Ahí le picó ese bichito maravilloso del oficio que nos permite estar en el ring side de la historia. Entró al mundo del periodismo de la mano de Felix, su viejo y se fue del mundo una semana después de la muerte de su viejo. Son extraños los caminos misteriosos que toman la vida y la muerte. Absolutamente desgarradores e imprevisibles.
Me consta que sintió orgullo por su padre cuando le hicimos un humilde homenaje al aire. Fue mi compañero en la revista Goles donde brillaban, precisamente, don Osvaldo Ardizzone y Horacio García Blanco entre otros próceres. Muchas veces me tocó cubrir el vestuario de Boca y Felix Gen hacía el de River. Una vez discutió fiero con Mostaza Merlo y todos los periodistas salimos a defender a un tipo tan noble como Felix Gen. Recuerdo que por radio Rivadavia, solía estar micrófono en mano, Marcelo Tinelli. Era el detrás de la escena de la relación tan cercana con los ídolos del deporte. Sergito enseguida fue Sergio y demostró que sabía encontrar una noticia y un título. Que se ganaba la confianza de los futbolistas por su lealtad a la verdad y por el respeto a su intimidad. Maradona lo tuvo de ladero durante un tiempo oscuro de Diego. Pero Sergio jamás se drogó. Una vez me dijo: “vi tantos muchachos quebrados por la falopa que no podían comer ni coger y me dio terror”. Juan Román Riquelme se sentía su amigo. Tanto que unas semanas antes de su muerte, fue a visitarlo al Instituto Alexander Fleming y apareció en el aire de Mitre. Fue una sorpresa, una travesura de esas que le gustaban a Sergio. “Te paso con un amigo”, me dijo y puso al teléfono a Román. De hecho en dos entrevistas que le hizo Gendler, Román renunció a la selección nacional y esas primicias sacudieron el mundo del fútbol. Eran tiempos de Boca. Ahí Sergio conoció de cerca al actual presidente Mauricio Macri que recordó con afecto esos momentos y saludó a su familia. Ivan Pavlovksy, el vocero presidencial fue compañero de Sergio en NA.
Sergio fue una estrella durante 20 años en TN y Canal 13. Recorrió el mundo, tomó 600 vuelos, cubrió mundiales, hizo notas memorables: una de las más recordadas fue con el parco y serio Roger Federer. Había sido padre en ese momento y Sergio lo convenció para mostrarse ante las cámaras cambiando los pañales de su bebe. La televisión suiza no podía creer semejante logro.
También demostró su imparcialidad pese a ser un hincha de Boca cabal. Muchas veces lo veía en la platea, en el sector B. Nos sacábamos una selfie con él y mi hijo Diego y decíamos en voz baja: “Aguante boquita”. Era un personaje querible.
Por eso lo extrañamos tanto. En los últimos tiempos el maldito cáncer le fue quitando aire en los pulmones y fuerza en su cuerpo. Le costaba ordenar las ideas al salir al aire pero se las rebuscaba muy bien con un esfuerzo titánico. Tuvo unos huevos y un coraje que hay que rescatar. Peleó contra la muerte hasta el último día. “Está enganchado Sergio”, me dijo Mariana y me hizo la seña de entrelazar dos dedos como símbolo. Lo notamos muy frágil y algo confuso. Después me enteré que tenía unos dolores terribles y que estaba bombardeado de morfina que era lo único que lo calmaba.
Sergio iba sembrando alegría por donde caminaba. Con Ronnie Arias en la FM 100, con los chicos de la producción o los muchachos de seguridad o la limpieza. Siempre una broma. En el grupo de Whats App que utilizamos para trabajar el siempre metía algún video en joda. Y si tenía el doble sentido del sexo, mejor.
No quiso decir nada sobre el maldito cáncer de intestino que lo asesinó. Le dijo a un médico amigo: “No quiero que me tengan lástima”. Fue un ejemplo de dignidad ante la adversidad que quedará para su familia. Para Nancy, su joven esposa y para sus cuatro hijas hermosas: Bárbara de 18 años, Ivana de 16, Malena de 7 y Agustina de 5. Ni ellos ni nosotros todavía lo podemos creer. Nos falta Sergio por todos los costados. El corazón nos late triste y las lágrimas no paran de brotar. Se fue uno de los nuestros. Se sentaba todos los días al lado de Marcela, al frente de Federico y me miraba de frente para hablar de deportes. Pero siempre terminaba con alguna travesura de algún deportista que había producido alguna trampa o alguna picardía con una o varias señoritas. El sobreactuaba su apoyo a esas fiestas eróticas y yo sobreactuaba mi rechazo fingiendo ser más serio de lo que soy. Era un jueguito que hacíamos como meter alguna palabra en hebreo en medio de la charla. Pavadas que suman y potencian un buen clima de trabajo que la gente percibe del otro lado del micrófono.
Nunca supe que desde hacía 19 años tenía una enfermedad de mierda e incurable como el Chrone. La pasó mal en el mundial de Japón porque se olvidó de llevar los corticoides. Eso le fue limando las paredes de los intestinos y lo llevó primero a un cáncer de Cólon pero que Sergio pudo doblegar después de bajar 17 kilos. Pero el maldito cáncer contragolpeó con los intestinos. Me consta que lo combatieron con la mejor medicina y con los sistemas más modernos que tiene un lugar de excelencia como el Instituto Fleming. Pero no hubo caso.
Sergio tenía 52 años, una hermana que vino de Israel y un millón de amigos. Todos fueron muy respetuosos y reservados con la información. Era su deseo y es lo que corresponde por respeto a su familia.
Tuvo un millón de amigos, amores, 4 hijas, una madre protectora, un padre del que heredó su oficio y una sonrisa eterna bajo una parva de rulos rubios.
Era uno de los nuestros. Se nos fue y se fue algo de todos nosotros también. En el cielo de la buena gente tal vez pueda comer un asado después de los partidos, celebrar un gol de emboquillada y seducir a su esposa. Y si le queda un tiempito, ojalá pueda escuchar este programa de radio que también es y será su programa. Era el director del suplemento de deportes de Le Doy Mi palabra.
Tal vez se encuentre con Felix, su viejo, y otra vez lo lleve de la mano por otro mundo de aventuras. Tal vez se den el abrazo más fuerte del mundo. Y nosotros con ellos. Chau Sergio. Te extrañamos mucho.
Dicen que una mañana se lo llevaron al cementerio de La Tablada. Pero en estos micrófonos, se quedará para siempre.