El concubinato de Moyano y Cristina – 22 de febrero 2018

Que suene la marcha nupcial…
Señora Cristina Elisabet Fernández de Kirchner, ¿acepta por esposo político al señor Hugo Antonio Moyano? Falta muy poco para que se consume el matrimonio opositor entre ambos. Ya le dije varias veces que más temprano que tarde este concubinato va a tomar un café para regalarle al periodismo la foto del encuentro y la convivencia. El hijo político que ayer dieron a luz conjuntamente se podría denominar “Frente Anti Macri” o “el club del golpe” más que del helicóptero. A esta altura como no los une el amor sino el espanto de ir presos, tanto Cristina Elisabet como Hugo Antonio aportaron lo mejor que tienen para esta flamante coalición antidemocrática.
Con perdón de la palabra, Moyano puso el aparato reproductor de marchas. Micros, organización y logística y un discurso donde sobreactuó el guapo y dijo que no tiene miedo de ir preso ni de entregar hasta la vida por el movimiento obrero. No le piden tanto, Hugo. Entregue una parte de su patrimonio a la justicia que con eso alcanza.
Cristina puso sus mejores joyas. No los relojes, collares, aros y anillos que valen fortunas y tiene escondidos. Hablo de Hebe Bonafini que defendió a los pibes chorros y dijo que Moyano se colgó de la marcha porque estaba más solo que Adán en el día de la madre. La exitosa abogada que nunca ganó un juicio pero lo perdió varias veces, aportó a su máximo asesor judicial, Eugenio Zaffaroni, al príncipe heredero Máximo, Leopoldo Moreau, Aníbal Fernández, La Cámpora y la Tupac Amaru, entre otros personajes que lideran la tabla de mayor desprestigio social en el país.
La ceremonia nupcial fue bendecida por el Papa Francisco que también aportó a sus mejores hombres. Juan Grabois que dijo que el Papa reagrupa al campo popular, Gustavo Vera que estaba detrás de Moyano en el escenario y Esteban Castro que en su discurso gritó “Viva el Papa” y aseguró que está siendo “vilipendiado por los medios de comunicación” y se despidió con los saludos guevaristas de “Acá no se rinde nadie “y “Hasta la victoria siempre”.
La movilización fue muy breve, masiva y pacífica. Juntó a varios que anticiparon su deseo de que el gobierno de Macri se vaya lo antes posible, se caiga a pedazos y el propio Moyano que dijo que nos van a hacer el favor de hacer un esfuerzo para que todo “termine con la menor violencia posible”. ¿Cuál será la menor violencia posible para Moyano? Un cachetazo, una paliza, una amenaza, un balazo. Veremos.
Todo fue muy extraño. Hugo Yasky no defiende a los pibes chorros como Hebe, pero defiende a los viejos chorros como Lázaro Báez, Cristobal, José López y el resto de la banda liderada por su jefa Cristina que se dedicaron a saquear el estado y a enriquecerse ilícitamente. Sin embargo el poco representativo Yasky dice que los ladrones hay que buscarlos en Balcarce 50. Puede ser que allí también haya corruptos ahora. Pero hay libertad para denunciarlos y llevarlos a la justicia.
Hebe siempre rinde homenajes a la juventud maravillosa que integró la guerrilla en la Argentina. Defiende hasta a Bin Laden y la ETA. Por eso es extraño que haya sumado su figura a la defensa de Hugo Moyano que nació a la vida política, “cazando zurdos”, en la filo fascista agrupación llamada CNU, tal como lo recuerda hoy en La Nación el brillante intelectual Jorge Ossona.
Moyano dijo textualmente que “los gorilas no pueden estar más en la conducción del país porque nos quieren quitar la dignidad”. Pregunta: ¿A quién votaría Moyano? ¿A el mismo? ¿A Cristina otra vez? Por ahora no está claro.
Moyano no come vidrio y por las dudas hizo callar a sus camioneros cuando gritaban “Mauricio Macri/la puta que te parió”. Y hoy hasta se mostró predispuesto a tener una charla con el presidente. Los ojos del jefe del estado, es decir Marcos Peña le contestó con ironía diciendo que no cree que se puedan juntar a conversar sobre temas judiciales. Moyano en su primitivismo no comprendió que se terminó la época en que los presidentes llamaban a los jueces para ordenarles que le dieran impunidad o condenaran a alguien. Eso lo hacía Cristina, Néstor y por supuesto Carlos Menem, el más admirado por Cristina, según confesó en sus escuchas con Parrilli.
Lo cierto es que se ha formado una pareja. La opositora más votada y el sindicalista con mayor poder de daño y movilización. Yo le dije que juntos son dinamita. No pueden ganar una elección porque tienen un inmenso nivel de imagen negativa y rechazo social. Pero ayer conformaron un techo para que vayan a guarecerse los que se caigan del sistema o del modelo económico. Si Macri acierta en la economía y se baja la inflación y se aumenta el empleo y la producción, este Frente para el Golpe irá perdiendo potencia. Pero si ocurre todo lo contrario y Macri no da en la tecla, la cosa se complica. Porque hay amplios sectores de la clase media (casi 3 millones de personas calculan los encuestadores) que tienen cero interés por la política y no les importa la ideología. Solo se mueven o votan de acuerdo a como les va económicamente. No lo digo peyorativamente. Están en todo su derecho. Si mejoran su poder adquisitivo o sus familiares consiguen trabajo y llegan las cloacas y el agua potable están dispuestos a seguir bancando a Macri.
Pero si eso no ocurre, no hay discurso republicano que los convenza de no castigar al gobierno de turno. Estos son los argentinos que definen las elecciones. Son el fiel de la balanza.
Hoy hay dos jugadores organizados en la cancha de la política. Un equipo lo lideran Macri y María Eugenia y el otro, lo conducen Cristina y Moyano. Todavía falta un jugador que no encuentra su identidad y ni su destino: el peronismo no kirchnerista. Hablo de los gobernadores que tienen que pagar los sueldos y que también quieren paritarias al 15% y racionalidad a la hora de administrar sus respectivas provincias. Los gobernadores no apoyaron a Moyano en ningún caso. Tampoco salieron a criticarlo públicamente y hay figuras del peronismo como Miguel Angel Pichetto o Schiaretti, Urutubey, De la Sota, Massa o Randazzo que todavía no lograron encontrar un espacio común si es que eso es posible. La mayoría de ellos se sienten lejos de Moyano y Cristina. Saben que son el pasado piantavotos pero aún no salen de su confusión para construir un peronismo renovador que defienda la justicia social con tanta vehemencia como la honestidad y la alternancia democrática.
El país necesita esa variante. Hay muchos argentinos que no están con Macri ni con Cristina ni con Moyano y que están esperando que desde los partidos surjan nuevos liderazgos más jóvenes, más capaces, más democráticos y más honrados. Eso por ahora no aparece en el escenario.
La polarización y la grieta siguen muy vigentes porque 12 años de kirchnerismo explícito diseminaron una corrupción colosal y un autoritarismo feroz.
Esta es la foto después de la marcha. Veremos cómo sigue la película.

Zannini, Macri y la dictadura – 21 de febrero 2018

No me quiero ensañar con alguien que está preso como Carlos Zannini. Pero en una entrevista en la cárcel de Ezeiza, dijo algunas barbaridades que no se pueden dejar pasar. La más grave es que aseguró que “era más legal mi detención en la dictadura que en este momento”. Semejante nivel de irresponsabilidad y mentira lo planteó Zannini ante el periodista Jonathan Viale.
Las diferencias entre el terrorismo de estado de Videla y su banda criminal y el gobierno democrático de Mauricio Macri son abismales y obvias. Pero para aquellos desmemoriados o malversadores de la historia como Zannini conviene recordar algunas cuestiones.
Durante el genocidio del 76, los militares fascistas secuestraron, torturaron, asesinaron e hicieron desaparecer en los campos de concentración a miles de argentinos civiles y se quedaron con muchos de sus hijos a los que consideraron botín de guerra. No funcionaba ninguno de los poderes republicanos. Los periodistas eran chupados como moscas si se atrevían a denunciar semejantes violaciones a los derechos humanos. La actividad política y los partidos fueron prohibidos. Ningún preso podía darle una entrevista a la televisión como hizo Zannini.
Hoy funcionan con independencia absoluta el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, pilares de la democracia donde el partido político en el que milita Zannini tiene funcionarios en todos los niveles. En el Congreso de la Nación, donde el gobierno constitucional de Macri no tiene mayorías se debate todo, todo el tiempo.
Hay cientos de marchas de protestas de todo tipo y la prensa publica lo que se le antoja, como por ejemplo una entrevista a Carlos Zannini. El “Chino” tiene los mejores y más caros abogados y su familia lo puede visitar como a cualquier preso. Hay jueces y fiscales que actúan y que si se exceden o equivocan hay instancias superiores que pueden cambiar sus decisiones. De hecho, un ex compañero de prisión y de gobierno como Amado Boudou fue detenido y luego liberado producto de decisiones de la justicia.
Zannini sabe que nada de esto ocurría en la dictadura. Que es una locura comparar ambos sistemas. Que es vaciar de contenido el horror de los crímenes de lesa humanidad al compararlos con detenciones por prisión preventiva que, reconozco, son polémicas y opinables, pero las decisiones de gobierno, equivocadas o no, las toman los votos y no las botas.
Zannini, más que muchos otros, porque vivió la barbarie dictatorial en carne propia, debería saber que no hubo en la Argentina nada más ilegal y feroz que la dictadura de Videla.
Otra salvajada que Zannini dice es que Lázaro, Cristóbal, José López, sus viejos compañeros de gabinete y hoy de detención “están injustamente detenidos”. Otra vez: se puede conceder la discusión sobre lo conveniente o no de las prisiones preventivas tan largas. Pero que se trata de delincuentes que saquearon a todos los argentinos de la mano de Cristina, a esta altura, es indiscutible. Es un dato de la realidad. Pruebas e indicios sobran respecto de las coimas y los sobreprecios en la obra pública y todo tipo de negociados sucios y corruptos.
Todo esto ocurre después que la Cámara Federal de Casación rechazó tratar su pedido de excarcelación. El máximo tribunal penal de la Argentina no encontró razones concretas para tachar de arbitraria su detención. De esta manera ratificaron la decisión de la sala II de la Cámara federal porteña que confirmó su prisión. Como le dije: funcionan todas las instancias judiciales. No es un capricho de un juez.
Zannini no está acusado de haber robado una gallina. Lo culpabilizan de estorbar un acto funcional, abuso de autoridad y encubrimiento agravado del atentado terrorista más importante de la historia argentina contra la sede de la AMIA con el pacto tenebroso que el gobierno de Cristina firmó con Irán.
La justicia asegura que junto a Cristina y otros diez imputados ayudaron a los prófugos a sustraerse del proceso donde se los imputó de haber cometido un crimen de lesa humanidad en la sede de la mutual judía con 85 muertos.
La última novedad es que Zannini apeló a la Corte Suprema de Justicia y presentó un recurso extraordinario. Veremos qué resultados obtiene.
Por ahora Zannini está tan confundido que cuenta un chiste en el pabellón que lo auto incrimina. Dice que Macri convirtió a la Argentina en Venezuela porque hay dólar alto, inflación y presos político. El fue uno de los ideólogos de sumar a nuestro país al chavismo y la presunta revolución bolivariana que hoy sembró de muertos y miseria Venezuela. Hay cosas con las que no se juega.
Y finalmente, dispara una superstición grosera al decir que la grave enfermedad que padece Héctor Timerman es producto del ensañamiento que la comunidad judía tuvo con él, cuando eso, es imposible de probar. El origen de un cáncer no lo sabe ni Dios. Mucho menos Zannini que no cree en Dios. El tema se podría plantear al revés: fue Timerman el que traicionó a su comunidad con el solo objetivo de ser obsecuente y verticalista y agradar a Cristina.
Grígori Rasputin fue el ministro confidente de la zarina Alejandra, esposa del rey Nicolás II de la dinastía de los Romanov.
Carlos Zannini fue el funcionario confidente de la zarina Cristina, viuda del rey Néstor de la dinastía de los Kirchner.
No es exactamente el mismo concepto, pero en política, a los que actúan manejando todo desde las sombras se los asocia al concepto de Rasputín o de Monje Negro.
El Monje Negro de los Kirchner, el todo poderoso casi intocable, hoy está preso y ese es un acontecimiento histórico que muy pocos imaginaban.
Se dio vuelta la tortilla brutalmente para Zannini. Era el comisario político. El alter ego de Ella. Antes de ser detenido en la casa de su suegra, Zannini tuvo que sufrir diversos escraches humillantes que de ninguna manera celebramos. Pero le fue difícil caminar por la calle en Río Gallegos, ir al supermercado, tomar un café o un avión. El escrache es repudiable. La condena social, comprensible.
Una broma que circuló hace un par de años habla de la mimetización de Zannini con el matrimonio Kirchner. Se preguntaba en caso de un divorcio entre Néstor y Cristina quien se quedaría con Zannini. Para ordenar verticalismo al justicialismo inventó esa frase humillante y castrense y castrista que dice “A la presidenta no se le habla, se la escucha”.
Zannini es el autor intelectual y ejecutor de todos los avances autoritarios e intentos hegemónicos del cristinismo.
Es el que diseñó el ataque a la justicia y al periodismo. El que quiso forjar un país con discurso único. Según el juez Bonadío fue el que le ordenó al fiscal Nisman que dejara de investigar a Irán.
Zannini es un duro dogmático que se formó como marxista leninista maoísta y admirador de Albania, no de China. Fue un cuadro de Vanguardia Comunista que apoyó al clasismo combativo en el sindicalismo cordobés. Estuvo preso cuatro años y en la cárcel conoció a Gerardo Ferreyra, uno de los dueños de Electroingeniería, que en esa época militaba en la guerrilla del Ejército Revolucionario del Pueblo. Carlos Alberto Zannini es un símbolo del dogmatismo extremo e infantil de estos años. Es un comandante de la tropa kirchnerista pero también, un soldado de Cristina. Cambia todo cambia. El poderoso se quedó sin poder. El monje negro tuvo que dejar de lado la soberbia y salir de las sombras aunque ahora Bonadío lo volvió a meter en las sombras. Carlos Zannini está en su peor momento. El fantasma de lo que fue lo persigue. Se le apareció con escraches en un supermercado, en la cancha y en un avión. Y ahora la justicia decidió colocarlo en una celda. De Rasputín a preso. Frase sabia de un político italiano: el poder desgasta, pero desgasta más al que no lo tiene. Y Zannini lo sabe.

CFK: cumpleaños infeliz – 20 de febrero 2018

Cristina cumplió ayer 65 años pero no tuvo una celebración. Recibió una serie de presentes griegos que coronaron un día infeliz. Las nuevas escuchas, por ejemplo. Confirman que la verdadera Cristina es la que no tiene amigos, la intolerante y desagradecida que es capaz de insultar con el peor de los insultos, aún a militantes propios como Remo Carlotto, o a Oscar Parrilli, su mayordomo y servicial interlocutor. Y decir que Gustavo Menéndez, el jefe del PJ bonaerense es “una porquería”.
Margarita Stolbizer le contestó con ironía en un tuiter: “Feliz cumpleaños, Cristina. De parte mía y de mi santa Madre. Y que Dios te devuelva todo lo que me has deseado y que los jueces te obsequien todo lo que te mereces”.
Es que la exitosa abogada que nunca ganó un juicio y lo perdió varias veces, califica a Stolbizer como “gorda hija de puta a la que hay que sacudir”. Así nomás. Es en el fragmento en donde le ordena a Parrilli que le salgan a pegar a Sergio Massa porque “habla bien de Macri en TN y mal en C5N”. Es bizarro pero absolutamente real. Son escuchas autorizadas por la justicia que se filtraron al periodismo. Estas últimas las consiguió el periodista Luis Majul.
Stolbizer ya tuvo varios enfrentamientos verbales con Cristina porque ha sido una de las dirigentes que con más rigurosidad y valentía denunció su mega corrupción de estado. Varias veces auguró que la cárcel esperaba a la ex dos veces presidenta al final de los juicios orales y públicos que tal vez pronto se unifiquen. Verdad, juicio, castigo y condena y que devuelvan lo que robaron, es la exigencia de la mayoría de la sociedad.
Cristina en sus charlas telefónicas con Parrilli ayuda a comprender como funciona su cabeza y cuáles son sus verdaderos sentimientos, los más sinceros y profundos. Por eso lo llamó en su momento “Pelotudo” a su más fiel felpudo. Es degradante escuchar como Parrilli cambia de posición en un segundo cuando Cristina lo contradice. Alguna vez un sociólogo o un psicólogo social estudiará con mucha más autoridad y formación que yo los mecanismos perversos de las relaciones humanas del kirchnerismo. A mí, por simple observación durante 15 años, todavía me asombra ver que no fue la ideología la que llevó al matrimonio a castigarnos con los peores 12 años de la democracia argentina. Con los más corruptos, hipócritas y autoritarios desde el regreso de la democracia en 1983.
Néstor y Cristina hicieron todo lo que hicieron por su bulimia de poder y de dinero. Y porque fueron malas personas. La ideología del neopopulismo vino después a justificar sus características personales. Maltratadores y mezquinos, se quedaron sin amigos y los que les quedan son obsecuentes chupamedias que son capaces de permitir que los humillen una y otra vez. Se burla de Guillermo Moreno, dice que se exilia en Rusia si Moreno arma un equipo económico. Se ríe de César Milani y hasta de periodistas hiperK. Los trata de cocoliches, imbéciles.
Eso es lo que más me cuesta comprender. Cómo es que Parrilli, Gioja, o Alberto Fernández o Jorge Taiana se han bancado insultos y apretadas y después de un tiempo siguen con ella como si nada. La explicación de la disciplina partidaria no alcanza. Hay una dignidad que tiene el hombre que si no la tiene, no puede pelear por la dignidad del pueblo.
Cristina de la boca para afuera en los últimos tiempos escupió descalificaciones sobre Carlos Menem, por ladrón y por neoliberal. Y habló maravillas en público de Raúl Alfonsín. Pero esos fueron discursos para la gilada. La verdadera Cristina está en la escucha con Parrilli. Allí dice que el mejor, el verdadero peronista era Carlos Menem y no Cafiero que había pactado con Alfonsín. Al venerable Antonio Cafiero lo define como “viejo choto”. Es más, confiesa que ella había elegido a Menem y que su marido la obligó a apoyar a Antonio Cafiero. ¿Cuántas mentiras? ¿Cuántos engaños? Sincericidios a granel. Desde los 70 que los Kirchner no creen en la democracia republicana plural y participativa. Eso es lo que representaban Cafiero y Alfonsín. Los Kirchner creen en que deben destruir lo que llaman partidocracia liberal o democracia burguesa e instalar una suerte de chavismo berreta que dinamita la libertad y hace más pobres y más dependientes a los pobres. Hay que tener la cara muy dura para satanizar ahora a Menem al que antes acompañaron 7 veces en sus boletas electorales y en santificar a Alfonsín cuando su verdadero pensamiento sostiene todo lo contrario. Cristina piensa y pensaba que Menem era Dios y que Alfonsín era el diablo. Sin que le tiemble la voz, Cristina dice que nunca le importó el partido y que hay que suturarles el orto, expresión de alta literatura y diplomacia que instaló ella con su uso habitual.
Tal vez ahora Ricardito Alfonsín no tenga tantas ganas de marchar mañana junto a Moyano y el kirchnerismo más duro y autoritario.
La voz de Cristina insultando a la madre de Remo Carlotto no tiene desperdicio. Porque la madre es Estela, jefa de las Abuelas de Plaza de Mayo y ella lo llama “hijo de puta”. Insisto con lo que dije ayer: no le dice hijo de puta a Videla o a Etchecolatz. Se lo dice a un diputado cristinista que se pasó al movimiento Evita. ¿Escuchó bien? No es que Remo traicionó y se fue al PRO o al radicalismo. Se fue con Emilio Pérsico que desde el comienzo apoya a Cristina pese a la competencia que tuvieron con La Cámpora. Por eso, solo por esa nimiedad, Cristina le dice hijo de puta a Carlotto. ¿Qué dirá Estela? ¿Qué es una operación de Clarín? ¿Qué la voz está truchada y que la que habla es Fátima Florez? Y ¿qué le contesta Parrilli ante semejante ataque? Levanta la apuesta: Remo es un forro de mierda, le dice. ¿Se da cuenta de la gravedad de todo esto? Si a alguien tan cercano tratan de esa manera, se imaginan lo que piensan, dicen y hacen contra Jorge Lanata o algún otro periodista independiente? En su momento ella le ordenó a Parrillitudo que apretara a los jueces? Es su metodología histórica.
¿Qué pensarán los profesores crípticos y ahora tan callados de Carta Abierta cuando escuchan a Cristina decir que Menem lo fascinaba? ¿O que Remo y el Movimiento Evita al que pertenecía Taiana hasta que lo eligió como compañero de fórmula son unos hijos de puta?
Ayer Cristina recibió otro regalo envenenado en las declaraciones de Hebe de Bonafini. En su convocatoria a la marcha de Moyano de mañana también cometió varios sincericidios. Hebe confesó que van a la marcha por los pibes chorros y por las madres de esos pibes y por los presos políticos y que la marcha no es de Moyano, que se colgó porque está más solo que Adán en el día de la madre.
¿A qué pibes chorros apoya Hebe? A los que matan todos los días a algún trabajador cuando sale de la fábrica para robarle una campera? ¿ O a los chorros que están presos en Ezeiza y Marcos Paz porque saquearon el estado igual que Cristina? Esos son chorros pero no pibes. Son los viejos chorros, Hebe, hable con propiedad, por favor. No confunda al campo popular. En su momento ya le había dicho “traidorazo” a Moyano y ahora dice que se colgó en la marcha y que la marcha es de todos. ¿De dónde sacó semejante mentira? ¿Defiende también a la banda de los Cantero o las nuevas familias de narcos que siembran de cadáveres la ciudad de Rosario? Esos son pibes chorros y traficantes de droga.
Hay tantos regalos amargos que Cristina recibió ayer que no me equivoco si digo que tuvo un cumpleaños infeliz. Y que el futuro amenaza más negro todavía. Tal vez su fiestita de cumpleaños número 66 la tenga que pasar entre rejas, privada de su libertad. Ese no sería un regalo para ella. Todo lo contrario, sería un regalo para la mayoría de los argentinos que quiere que todo el mundo pague por lo que hizo y que nadie tenga coronita. Ni siquiera la reina Cristina.