Kovadloff, el poeta de la República – 13 de diciembre 2019

Mañana cumple 77 años el poeta de la República. O el filósofo de la libertad. Usted elige cual es la definición que más le gusta de Santiago Kovadloff.
No es un hombre grande. Es un gran hombre. Un representante cabal de lo mejor de nuestra especie
Pocas veces leí algo tan bello y movilizador para explicar lo que somos. Dice Santiago:”Si un milagro es un hecho infrecuente e irrepetible, cada uno de nosotros, es un milagro, puesto que no tenemos repetición. Somos uno y por una única vez”. Suele citar a Octavio Paz para certificar que “los hombres estamos hechos de palabras. Somos lo que hacemos con el lenguaje y lo que el lenguaje hace con nosotros”.
Santiago querido es de esas personas que es un diamante con varias caras, una mejor que la otra. Por eso hoy quiero repetir, corregido y aumentado, este humilde homenaje.
La encuesta de Poliarquía, realizada en mayo entre líderes de opinión, colocó a Santiago Kovadloff en el primer lugar, entre los intelectuales y científicos más destacados del país por encima de Beatriz Sarlo, Juan José Sebrelli, Gabriel Rabinovich, Facundo Manes, Pablo Gerchunoff y Juan Martín Maldacena. Todas mentes privilegiadas. Asamblea multitudinaria de neuronas.
Los saberes de Kovadloff son tan diversos que muchos, no saben cómo definirlo. ¿Es filósofo, poeta, ensayista, traductor? Es todo eso junto, pero falta una palabra mayor para calificar su estatura ética y republicana. Es un terapeuta de las enfermedades psicológicas de la patria y un custodio permanente de las ideas que vienen a refundarla. Como un candelabro, una menorá, para decirlo en hebreo, Kovadloff sostiene la luz que ilumina todas las oscuridades.
Santiago además es una persona que disemina por la vida, semillas de afecto y abrazos con todo el cuerpo. Confía en que florezcan en la tierra fértil de Argentina. Su porte elegante, su voz seductora y potente, suele despertar los suspiros de las mujeres. Pero él tiene su corazón y su vida entrelazada y eterna con Patricia, su compañera ideal. Ojalá todos los enamorados podrían escribir lo que él escribió para ella: “Fe que me das/ lo que entró en mi como una fiesta/mano tendida mujercita/ los muchos años que con sombras y luz nos vieron, hermosa voz, abismo en que reposo”.
La tesis con la que se recibió en Filosofía y Letras fue sobre Martin Buber y se llamó “El oyente de Dios”. A partir de ahí construyó una trayectoria difícil de igualar. Es académico de la lengua en Argentina y miembro correspondiente de la Real Academia Española. Fue designado para abrir el Congreso de la Lengua que se hizo en Córdoba junto al premio nobel Mario Vargas Llosa. Es profesor honorario de la Universidad Autónoma de Madrid.
Tuvo que exiliarse cuando la dictadura de Videla venía degollando libertades y aprovechó para perfeccionar el portugués con el que tradujo al castellano a próceres como Fernando Pessoa y Vinicius De Moraes. Al revés llevó al portugués textos de Joan Manuel Serrat y Les Luthiers. Pocos saben que también es un tierno autor de relatos para niños. Muchos saben de sus textos memorables: “Las huellas del rencor”, “El silencio primordial” o “La Nueva ignorancia” y “Locos de Dios”.
Sus tesoros son la sonrisa de su mujer al despertar, su intercambio intelectual y sensual con ella, y el yacimiento de amor entrañable por sus hijos, Diego que vive en Londres, Valeria y Julia. Eduardo Galeano, en “El libro de los abrazos”, cuenta que cuando Santiago llevó a conocer al mar a su hijo, el chico atropellado por la inmensidad y la belleza, le pidió a su padre que lo ayudara a mirar. Ese día Diego hizo su primer poema.
La biblioteca de su casa está desborda de libros muy antiguos que Santiago acaricia como a un bebé. Pero la reliquia que venera, tiene que ver con sus genes. Es un samovar del níquel y cobre fabricado en 1898 que de pibe él llamaba “la casita del té” y que estaba en la casa de sus abuelos donde el idish era una campanita de alegría. Los cuatro vinieron de Rusia, de Odesa y de Kiev, huyendo de los pogroms zaristas. Tal vez por eso, Santiago tiene marcado a fuego la palabra libertad en sus neuronas.
Arriba de los escenarios muestra su carisma comunicativo. En el teatro dirigido por su hija o en el café concert bajando a la tierra y a la seducción de las personas comunes a Borges, Cortázar o el mismo Pessoa acompañado por músicos de aquellos. Su firma está en todas las solicitadas a favor de la República y las mentes abiertas y en contra de todo tipo de fanatismos. Su cuerpo está en todas las manifestaciones que pelean por una justicia ejemplar que esté a la altura de lo que necesitamos en este momento de la historia nacional.
Tal vez por eso, los kirchneristas lo atacaron y lo atacan tanto. Incluso alguno de los que fueron sus más brillantes discípulos. Es que los dogmáticos del autoritarismo presuntamente revolucionario y los negacionistas del robo del siglo K, no se pueden permitir dudar con las certezas que predica Santiago. Un energúmeno fascista como Juan Labaké, tuvo la caradurez de acusarlo de “traidor a la patria”, ridiculez que fue rápidamente desestimada. Un par de ignorantes ediles kirchneristas de Bragado trataron de evitar que fuera declarado ciudadano ilustre durante la Feria del Libro. Su conferencia fue exitosa y masiva y se tituló “La Aventura de leer”, que bien le hubiera venido a esos muchachos que hacen ostentación de su ausencia de neuronas y su falta de lectura. Acusar a Santiago de estar a favor de la dictadura es no entender nada. Ni de política, ni de la vida.
Con mi hijo Diego, tuvimos el honor de que Santiago prologara nuestro libro urgente que llamamos “Cuidáte changuito”. Ahí dijo cosas que nos inflaron el pecho y el orgullo, con el título: “Dos hombres de palabra”. Y aseguró que Diego “ha entendido que significa heredar. Heredar es transformar lo recibido mediante los propios recursos creadores”.
Pero si de frases lúcidas se trata, se podría citar una montaña de Kovadloff. Yo elijo algunas:
• La muerte no es algo que va a sobrevivir. Uno viviendo se va muriendo y deja de morir cuando expira. Para poder morirse hay que estar vivo.
• La política es un ejercicio moderado de la maldad, pero a la vez es imprescindible porque sin ella no hay organización social.
• La Argentina es una sociedad donde la experiencia no logra transformarse en enseñanza.
• Creo que este texto no resume el océano de creatividad que lo habita pero, por lo menos, es muy representativo y dice así:

• Mi casa es esta mujer que ahora duerme a mi lado. Como ella, con ella, todo a mi alrededor reposa. Cuando ella despierte, también lo harán las cosas. Volverán a abrirse las puertas, correrá el agua otra vez, los pasos avivarán la vieja escalera, caerá de nuevo la luz sobre las plantas. Yo retornaré a mi mesa, a las palabras, y su voz, como un halo, circundará mi día. Cuando ella se haya ido a su trabajo, alzaré los ojos de la página, y un tapiz, un clavel, un amuleto inesperado en la cocina de la casa repetirán el nombre de esta mujer que todo lo pobló con su presencia y el acierto de sus manos. Ella es mi casa, puerta mayor de acceso al sentido de estos cuartos. Si el egoísmo o la indiferencia quiebran nuestro encuentro, la casa se oscurece. Como una dura denuncia de soledad sin remedio, las paredes se cargan de presagios, se repliega el color de cada cosa, la casa se vacía, y habitarla es quedar a la intemperie. Mi casa es esta mujer que ahora duerme a mi lado. Cuando ella anda lejana, todo es lejano en la casa; con ella se van en tropel las cosas de mi entorno, y estar aquí se vuelve una tortura; acosa cada sitio, cada paso lastima, rincones y objetos se hacen inservibles. Y la casa recuerda, en un susurro triste, que alguna vez supimos ser mejores. Si renace la alegría, renace la casa. Cuando la lucidez o el deseo vuelven a reunirnos, la casa otra vez se ilumina: tienen sentido mis papeles, cada cuarto es la evidencia de un proyecto. La casa entera es una fiesta y por la vieja escalera vuelve a correr el aliento suave y denso de la vida.
Santiago Kovadloff, me honra con la palabra hermano. Ojalá yo pudiera estar a esa altura.
Pero para el cierre, quiero decir algo más:
Es cierto que Santiago es el poeta de la República. O el filósofo de la libertad. Pero también es el gran escritor del amor.

El pan dulce de la dignidad – 12 de diciembre 2019

Todos los años, casi como un rito, me gusta hablar sobre la cooperativa La Juanita con la excusa de su pan dulce, que es el más dulce de todos porque es el pan de la solidaridad y de la dignidad. Ayer recibí ese manjar y me acordé que debo difundir la obra de Silvia y Toty Flores. Ya vendieron más de 35 mil kilos. ¿Escuchó bien? En plena crisis lograron un record absoluto de vender más de 60 mil pan dulces. Y van por más porque todavía falta para Navidad. En la caja tienen la siguiente leyenda: “Cuando con otros, somos nosotros”.
Además, hay momentos en que uno se intoxica con el veneno que todos los días arrojan Evo Morales, un representante chavista de terror, Boudou o Lázaro Báez. Hay momentos en donde conviene abrir una ventana de aire fresco para confirmar que no todos los dirigentes o funcionarios son iguales. Que hay muchos que tienen sensibilidad, grandeza, buen trato y nos transmiten esperanza en lugar de diseminar bronca, corrupción y autoritarismo.
Este grupo heroico de compatriotas, se cayó cuando la Argentina se derrumbó, pero decidió levantarse con su propio esfuerzo, militando en la cultura del trabajo cooperativo. Hoy La Juanita es un faro de luz. Muchos creen que allí, solo se producen remeras, guardapolvos y los mejores pan dulces del mundo. Pero hay otro extraordinario impacto que salió de la cabeza innovadora y patriota de Juan José Campanella: los potreros digitales. Son centros de capacitación para jóvenes desde los 18 años, que en el 80 %, ya consiguieron trabajo en la actividad privada. Casi como jugando con las computadoras, aprenden programación, robótica, inglés y habilidades interpersonales para poder afrontar con éxito una entrevista con un empleador. Insisto, 8 de cada 10 muchachos y muchachas de los que estudiaron en esos potreros digitales de La Juanita, ya tuvieron su salida laboral. Son pibes que están orgullosos. Zafaron de la marginalidad, del clientelismo de muchos grupos piqueteros y entraron a una vida digna y pueden ejercer su libertad de elección en forma absoluta. Las empresas van a buscar ahí la mano de obra digital y los títulos que se otorgan tienen la certificación de la UTN y Google. Es una experiencia tan exitosa, que se está replicando en otros lugares.
Es una manera de afrontar y superar el analfabetismo tecnológico para integrarse a los nuevos trabajos que se vienen.
Es cierto que todas las manos todas, generan muchos de esos productos. Pero la edificación más grande que han levantado es la capacidad de juntarse y avanzar colectivamente.
Hoy tienen hasta un call center donde trabajan 54 personas que antes eran vendedores ambulantes o empleadas domésticas. Hay que verlas, felices, con aire acondicionado y frente a sus computadoras. O los servicios digitales que prestan a distintas empresas. Es emocionante. Repito: son libres. Dependen de su esfuerzo y de su capacidad. Se igualaron sus oportunidades. Eso es progresismo de verdad. Con problemas o peleítas como en todos lados, por supuesto. Pero con un objetivo de libertad absoluta que solo se consigue cuando todos se convierten en uno y uno se transforma en todos. En la Juanita nada se pierde, todo se transforma y se multiplica como los panes y los peces. Amanece que no es poco. Es el milagro de la dignidad.
Venga conmigo. Lo quiero invitar a un viaje a la esperanza. Vamos juntos al corazón pobre de La Matanza, a Gregorio de Laferrere. Allí donde se fabrica la dignidad. Allí donde no hay resentimientos y se combaten los prejuicios. Donde un grupo de argentinos admirables, levantaron con sus propias manos y con el sudor de su frente la cooperativa La Juanita. Tienen una energía renovable y perfumada porque su motor funciona a Flores. A Toty Flores, la génesis del fundador y a Silvia Flores, la utopía en marcha. El padre y la hija son el eje de una comunidad que resolvió pelearle a las injusticias con las mejores armas de la integración y la educación.
En pleno terremoto del sálvese quien pueda, los piqueteros del MTD (Movimiento de Trabajadores Desocupados) de la Matanza hicieron un gesto revolucionario y pacífico: le dijeron no a los planes asistenciales y al clientelismo que los encarcela. Decidieron no rendirse jamás, no bajar los brazos pero no cambiar dignidad por votos. Cada uno se la arreglaba como podía para darle de comer a sus hijos y para subsistir. Los del MTD del Toty Flores eligieron otro camino más largo tal vez, mas sacrificado seguro, pero infinitamente más profundo y definitivo. El camino de los valores.
De la revalorización de los mejores sentimientos y comportamientos que tenemos los seres humanos. Decidieron actuar en defensa propia ayudándose, ayudando a los demás. Crecer como seres humanos y dejar de depender de los humores, los caprichos, el panquequismo y la arbitrariedad de los punteros políticos. Saltaron el abismo y se pusieron a reconstruir los lazos solidarios. Desde abajo, ladrillo por ladrillo, tomados de la mano, afrontando con alegría y coraje todas las dificultades. Y no pararon nunca de crecer.
Por algo el logotipo que los identifica en su orgullo es una mano tendida que florece. La tarea cotidiana que realizaron se convirtió en un espejo donde mirarse. En un imán que incita a integrarse y a participar.
Es el milagro de la dignidad. Por eso Martín Churba se empeñó en capacitarlos en el arte del diseño. Un talento sin igual, puesto al servicio de los que más necesitan. Por eso Maru Botana les reveló los secretos de sus mejores manjares y le enseño el oficio de amasar el mejor de los “pan dulces”, el de la solidaridad. Por eso Los Faerman, también ponen su granito de arena.
Por eso el maestro, Oscar Alvarado, antes de morir, les dejó lo mejor que tenía. Y solo estoy nombrando a algunos pero son cientos los que se sintieron convocados por la potencia que transforma gente con necesidades básicas insatisfechas en ciudadanos plenos. Solo hay que darse una vuelta por la cooperativa para sentirse contagiado por esa experiencia. Los cimientos son los valores. Nada se regala. Todo se logra por esfuerzo propio. Y así pasa con las serigrafías y esas remeras que exportaron a Italia con la consigna que en el pecho dice “La fibra de la dignidad”. O esos guardapolvos que se vendieron a Japón con diseño made in La Juanita y Churba. O ese jardín de infantes donde nacen los arcos iris que no cobra un centavo a nadie pero obliga a que los padres y las madres participen del proceso pedagógico de sus hijos. Potencian el aprendizaje. Le dan solidez a la familia.
Se plantan con su identidad en la tierra como las mejores raíces. Como ese árbol de eucaliptus que les dio sombra desde siempre y que ahora les da aliento y les abre los pulmones. Con esas ramas eternas que mezclan sus hojas para convertirse en techo de las mejores asambleas.
Por eso la más grande de las utopías que tenían se hizo realidad y nosotros pudimos acompañarlos en esa marcha contra la dependencia y la sumisión. Y así surgió después de grandes esfuerzos y manos callosas y espaldas partidas, la escuela primaria, “Crecer en Libertad”, que es un verdadero modelo de como la solidaridad puede transformarse en cemento. Ese edificio escolar se llenó de sol y sabiduría y un día nació el mayor de los tesoros que es la igualdad de oportunidades para todos.
Como es habitual, pidieron un crédito y lo pagaron en tiempo y forma a pulmón.
Hay más informaciones para este boletín de la utopía. La justicia recuperó un predio de 1.800 metros cuadrados en donde funcionaba un boliche llamado Mambo, en Isidro Casanova donde corría la droga, entre otros delitos. Ahora le entregaron esos terrenos a La Cooperativa La Juanita que ya está limpiando ese lugar para convertirlo en un templo del estudio, el trabajo y de la cultura.
Hoy que la economía solo trae malas noticias, hoy que la desocupación y la pobreza están creciendo, hoy que estamos transitando un túnel muy complicado hasta ver la luz de un país mejor, vale la pena multiplicar el ejemplo de La Juanita.
Los argentinos estamos hartos del roba pero hace. Eso tiene patas cortas como la mentira. Igual que el clientelismo que te deja cautivo del que te da un plan cuando quiere. Hay otra Argentina posible. Por eso es tiempo de levantar la bandera de La Juanita. Son hombres y mujeres que luchan toda la vida y por eso son imprescindibles. Ellos no roban pero hacen. Son lo mejor de una patria que viene.

Alberto debe ser juzgado por los hechos – 11 de diciembre 2019

Trabajo con las palabras y las respeto profundamente. Este programa se llama “Le doy mi palabra” y el de TN fue bautizado como “Palabra de Leuco”. Creo que las palabras dan a luz definiciones, sueños, compromisos, poemas e ideas, pero que también, sirven para disfrazar determinadas cuestiones y que en muchos casos, son pura sanata que luego no se cumple en la práctica. La palabra es una herramienta maravillosa que nos singulariza a los seres humanos en el universo. Pero mi experiencia como analista político desde el regreso de la democracia me empujó a dudar de las palabras. Pueden ser envases de oro rellenos de estiércol. Todos los presidentes han dicho frases muy lindas y expresiones de deseo que luego, en la práctica se transformaron en cenizas por falta de capacidad o en traiciones por engaños y mentiras.
Alfonsín prometió que con la democracia se comía, se educaba y se curaba. Y tenía razón. Pero luego la economía se le escapó de las manos y no supo o no pudo transformar esos conceptos en realidades concretas.
Carlos Menem prometió una revolución productiva y un salariazo y dejó un nivel de desocupación feroz y mal vendió las joyas de la abuela en privatizaciones atravesadas por la corrupción.
Fernando de la Rúa se propuso combatir las coimas y los delitos del estado y su gobierno fue herido de muerte precisamente por un oscuro pago ilegal a los senadores.
Néstor Kirchner prometió hacer un país en serio junto a Roberto Lavagna y terminó abrazado a los negocios sucios con Hugo Chávez que enriquecieron a ambos.
Cristina dijo que su prioridad era la calidad institucional y puso como país de referencia a la Alemania de Merkel. Pero la única verdad, es que amagó hacia la racionalidad capitalista y se metió de lleno en el jurásico esquema del nacional populismo bolivariano.
Mauricio Macri pidió que lo juzguen por la pobreza cero y aseguró que bajar la inflación, iba a ser algo sencillo. Perdió las elecciones, entre otras cosas, porque su economía aumentó la cantidad de pobres y multiplicó la inflación.
Por eso le digo que a los dirigentes hay que juzgarlos por lo que hacen y no por lo que dicen. Hay que ver que tipo de acciones y decisiones toman. Tratar de prescindir del discurso que adorna los relatos. Eso no garantiza nada, pero reduce el margen de error en los análisis.
Alberto Fernández prometió terminar con la persecución y el odio hacia el que piensa distinto. ¿Quién puede estar en desacuerdo con esa idea? Nadie. Yo la firmo mañana. Pero del dicho al hecho hay mucho trecho.
Tal vez sea genuina su intención. O sea simplemente una expresión de deseo. ¿Qué va a decir un presidente el día que asume? ¿Qué viene a perseguir a los que persiguieron a Cristina? ¿Qué va a fomentar el odio? Ningún dirigente político diría semejante aberración. El tema es que los hechos por ahora, dicen otra cosa. El jefe de todos los abogados del estado será Carlos Zannini y ya hablamos cien veces de lo que eso significa. En sus dos discursos de ayer, Alberto dijo que Cristina es una perseguida política por los jueces y por los linchamientos mediáticos. Lo dijo en el Congreso y en la Plaza de Mayo. Esa es una idea de Cristina que Alberto repite desde que se reconciliaron. Porque antes era Alberto el que iba por esos medios linchadores a tirarle barro a Cristina. Hay decenas de videos. Un par en mi propio programa. ¿Fue Alberto un linchador de Cristina que ahora se dio vuelta y denuncia a los medios que la linchan porque quieren meterle miedo y sacarla de la cancha? ¿En cuáles palabras debo creer? En las que dijo ayer para cerrar la grieta o en las que también dijo ayer sobre el linchamiento de los medios y la persecución de los jueces.
Alberto sabe que eso es una mentira y la repite con convicción como parte del pacto de impunidad que hizo con Cristina. Hay que decirlo con todas las letras: tal vez al flamante gobierno le vaya bien económicamente y ojalá que eso ocurra. Hay demasiados hermanos argentinos que están sufriendo hambre, desocupación y pobreza.
Pero la verdad profunda, el pacto de sangre es que Cristina y todo el cartel de los pingüinos saqueadores queden en libertad y sin ningún tipo de causa judicial en marcha. Eso es lo que Cristina quiere. Eso es lo único que la tranquiliza. Por eso está Zannini donde está y por eso puso a Juan Martin Mena, ex capo de los servicios de inteligencia, como segundo de Marcela Losardo en el ministerio de justicia.
Dejar libres a todos como si fueran decentes y héroes revolucionarios, ¿Abre o cierra la grieta? Culpar a los jueces y a los periodistas de haber encarcelado a inocentes cuando todos sabemos que son los ladrones más voraces que tuvo la democracia, ¿abre o cierra la grieta?
¿Se puede construir una sociedad integrada y fraternal caminando al lado de los ladrones y autoritarios como si fueran carmelitas descalzas solo porque lo dice Alberto? ¿O Cristóbal López no estuvo acaso como invitado especial en la jura de los ministros? ¿Cristóbal, Lázaro y José López, también son perseguidos políticos y linchados por los medios? ¿O fue un oportunista político que se enriqueció con los negociados con el estado y fue investigado por los medios?
Alberto prometió reformar la justicia que está podrida. Es cierto que gran parte de la justicia es un desastre. Pero debo agregar dos datos. La camiseta partidaria a la justicia militante, se la puso Cristina con su agrupación “Justicia Legítima”. Y la otra inquietud: ¿Esa reforma apunta a hacer una justicia más transparente, autónoma y de excelencia o va a estar al servicio de las órdenes de Cristina y Alberto?
Ver para creer. Hay que ver qué pasa en la práctica y en el funcionamiento cotidiano en los tribunales. Pero le confieso que por los antecedentes que tienen los Fernández no creo en su bondad para construir una justicia menos tóxica y contaminada. Más bien, creo lo contrario.
Otra. Lo mismo con el tema de los servicios de inteligencia. Siempre fueron nefastos, portadores de operaciones sucias. Pero Cristina y Néstor fueron los que más utilizaron esos servicios mafiosos para hacer operaciones, extorsiones y carpetazos contra sus enemigos. ¿O Néstor no se quedó con Jaime Stiuso y tiró a Béliz por la ventana y lo persiguió hasta que tuvo que irse del país? No ocultemos la realidad, por favor. Yo valoro la ilusión y la esperanza. Pero no pueden sostenerse sobre el engaño y la farsa. La esperanza y la ilusión sobre pies de barro, conduce a más frustración y más descrédito de la democracia y las instituciones. El nuevo sistema de inteligencia, ¿será para espiar opositores y periodistas pero con más profesionalismo y prolijidad o de verdad van a convertirlos en un organismo intachable? Ver para creer. Pero le confieso que por los antecedentes de estos muchachos, me inclino por lo primero.
Lo mismo pasa con el cepo, las rejas de la Plaza de Mayo o la pauta publicitaria como zanahoria millonaria para disciplinar periodistas. Todo eso lo inventaron los Kirchner. Y ahora se quejan. Cristina felicitó a Alberto por ordenar que removieran esas rejas que ponían distancia entre el pueblo y sus gobernantes. Primero: Alberto no puede ordenar nada en una jurisdicción que no es la suya. Le pidió amablemente a Horacio Rodríguez Larreta que sacaran las rejas y el jefe de gobierno porteño, amablemente, accedió. Pero la que puso las rejas fue Cristina.
Si para ayudar a la presunta prudencia de Alberto contra la irracionalidad de Cristina hay que mentir y ocultar la realidad, no cuenten conmigo.
Por eso creo en lo que Néstor Kirchner le dijo a George Bush el 23 de julio de 2003. Le apoyó la mano sobre la rodilla al presidente de Estados Unidos y confianzudamente le dijo: “Yo soy peronista, no izquierdista. No me juzgue por lo que decimos, le pido que me juzgue por lo que hacemos”.
Ese pragmatismo feroz para no asustar a Bush es el mismo que usa Alberto para no asustar a los argentinos.
Alberto dice que se terminó la grieta y la persecución y el odio hacia el que piensa distinto. Es una idea brillante. Pero en la práctica su ministro de Cultura, al que llamaremos Tristán, se mandó un documental repleto de ataques a periodistas, una suerte de 678 en pantalla gigante que fue elogiado como Cristina? ¿Asi van a cerrar la grieta? ¿Con palabras? No lo creo. Otra cosa sería, si Alberto produce hechos concretos y dice por ejemplo, que ese documental que Cristina calificó de fantástico, no representa el pensamiento del nuevo gobierno. ¿Lo hará? Veremos. Ver para creer. Tenía razón Néstor. A los kirchneristas en su cuarto gobierno hay que juzgarlos por lo que hacen y no por lo que dicen. Con honestidad intelectual y sin tirar debajo de la línea de flotación, por supuesto. Pero sin fomentar falsas expectativas.