El cumpleaños de Macri – 8 de febrero 2021

El ex presidente Mauricio Macri, hoy cumple 62 años. Brindará y soplará las velitas en Qatar, donde está, en su rol de titular de la Fundación FIFA, supervisando estadios y organización para el mundial 2022. Está muy lejos de esta Argentina sufriente, esperando la salida de su libro llamado “Primer Tiempo” y con la confirmación de que no será candidato en las próximas elecciones parlamentarias de octubre de este año. No será candidato a diputado ni a senador, pero tendrá un rol activo en la campaña para unos comicios que, a mi criterio serán muy trascendentes para imaginar la Argentina que se viene. Si el cristinismo chavista saca en todo el país más votos que la oposición y suma legisladores nacionales ese resultado será tomado como un cheque en blanco para avanzar con el proyecto de impunidad, venganza y autoritarismo.
Por el contrario, si Cristina y sus listas consiguen menos votos que la oposición y pierden potencia y bancas en el Congreso, será un mensaje ciudadano de voto castigo por el pésimo gobierno, de límites al avance del ladri feudalismo y de esperanzas para una argentina con alternancia democrática y futuro republicano.
Veremos. Nada está dicho por ahora. Todo está por decirse.
Juntos por el cambio tiene que poner toda la carne en el asador. Poner sus mejores dirigentes al servicio del próximo medio turno electoral. Y Macri se comprometió a ayudar en cada rincón del país donde crean que puede ser útil. Para empezar, su imagen y su creación que es el PRO, tienen alto impacto positivo en esta ciudad que fue su cuna y en la Córdoba de las campanas de la libertad que, con el 72%, le dió el porcentaje de votos más alto de la historia. Le recuerdo que Macri se consagró presidente con el 65% en la Ciudad de Buenos Aires, el 58% en Mendoza y el 56% en Santa Fé.
Fue en el 2015. Fue su momento de gloria. Y esos números, le permitieron vencer a Daniel Scioli en la segunda vuelta por casi 3% de diferencia.
Hoy Macri está lejos de esos números, pero decidido a poner en valor su gestión, más allá de los muchos errores cometidos en lo económico y también en la ausencia de política.
El viernes 22 desayunó en el country Cumelén de Villa La Angostura con Horacio Rodríguez Larreta. Allí Macri confirmó que no necesita fueros, que se siente tranquilo porque no está ni procesado por la justicia y que va a ocupar el rol de partero de las nuevas candidaturas y de las renovaciones partidarias. Para eso armó su fundación. Para nuclear a equipos técnicos de distintas áreas que funcionarán casi como un gabinete en las sombras. Macri y todos los dirigentes de Juntos por el Cambio deberían cumplir con la exigencia de los ciudadanos de ser críticos implacables con la mala práxis y el incumplimiento de las leyes por parte del gobierno de los Fernández y, simultáneamente, ofrecer alternativas. En dos palabras. A esta altura, los políticos que se opongan a determinadas medidas, deberán decir que harían ellos si estuvieran en el poder. Se necesita firmeza con un eje puesto en la recuperación plena de la independencia de los poderes pero que, además, aporte soluciones concretas para afrontar la epopeya de la vacuna y el combate contra el virus, la hecatombe económica de pobreza y desocupación y el descontrol de la inseguridad apañada por el oficialismo.
Con la crítica sola no alcanza. Es condición necesaria pero insuficiente. La prueba es la vanguardia del regreso a las clases presenciales en la que se convirtieron los funcionarios de la Ciudad. Macri apoyó con sus duras declaraciones públicas cuando dijo que el cierre de las aulas “produce un daño irreparable e imperdonable sobre los alumnos”. A Cristina y Alberto no les perdonó ni un centímetro del retroceso y la decadencia que produjeron: “Reconozcamos algo de una buena vez – dijo Macri – No estamos así por la pandemia. Estamos así por la impericia de un gobierno que tomó una secuencia de decisiones erradas en casi todos los temas que nos hicieron perder un año completo de escuela”.
A través de una carta abierta y las redes sociales, Macri planteó que “prometieron asado y heladera llena y mucha gente, lamentablemente va a perder hasta la parrilla y la heladera”. ¿Iban a volver mejores?, chicaneó y, finalmente, llamó a luchar contra la resignación y la mediocridad.
Primer Tiempo no es la primera parte de otra candidatura. Eso aseguró Macri a todos sus amigos. Se trata de lo que todavía falta jugar en este partido por una Argentina inserta en el mundo, con modernidad, innovación productiva, mayor equidad social, libertad absoluta y respeto por las instituciones, sin mafiosos ni golpistas. En el libro, según dicen, en marzo se presentará un balance de gestión y una propuesta para un próximo gobierno no peronista. Habrá autocrítica de los errores y los horrores cometidos, pero también la reivindicación de un partido chico y joven en términos históricos, que ganó la ciudad de Buenos Aires en tres ocasiones, que ganó la presidencia de la Nación, que cumplió su mandato en tiempo y forma después de 90 años y que sacó más de 10 millones y medio de votos en su retirada. En ese mismo sentido fueron la publicación de Lilita Carrió llamada “Vida, mi paso por la política” y “Guerra sin cuartel”, de Patricia Bullrich.
Todo indica que en este cumpleaños, Macri se regaló la confirmación de que no se va a jubilar de la política, como quieren algunos, ni se va a plantear volver al sillón de Rivadavia, como quieren otros.
La tarea es titánica y estratégica. Hay un gobierno absolutamente irresponsable, con cero credibilidad, y que se mueve en zigzag según ordene Cristina. Frente a esa triste realidad, el único camino para no caer en el abismo es que la oposición se organice en forma responsable. ¿Eso, qué significa?
Que haya un compromiso de unidad inquebrantable y que, se pongan como objetivo controlar en forma implacable las barbaridades que hacen los Fernández, denunciar con templanza los avances autoritarios y trabajar seriamente en una alternativa para en las elecciones de medio tiempo demuestre que está vivita, coleando y en pleno crecimiento.
Macri ya cumplió su cometido histórico y se puede dar por satisfecho. Colocó los cimientos para un movimiento republicano y popular que puede constituirse en una de las posibilidades de alternancia que consoliden la democracia y consolide la idea de que no solamente el peronismo puede gobernar.
Hay que tener en cuenta que en las elecciones del año pasado, perdió el club del helicóptero. Ganó la República. La democracia recuperó uno de sus pilares fundamentales: la alternancia. Los argentinos tenemos una vergüenza menos porque aprobamos una de nuestras principales asignaturas pendientes. El presidente Mauricio Macri entregó los atributos de mando en tiempo y forma, al presidente entrante Alberto Fernández.
El sector más chavista del cristinismo apostó desde un principio a convertir a Macri en Fernando de la Rúa. Hicieron todas las maldades posibles para que un huracán social se lo llevara puesto y Macri tuviera que huir de la Casa Rosada en helicóptero como lo hizo el ex presidente radical. No ocultaban sus intenciones golpistas. Hasta regalaban helicópteros de juguete en las marchas. El concepto lo sintetizó el diputado Fernando Iglesias. Llamó a estos mafiosos destituyentes, “El Club del helicóptero”. Esta vez, por suerte para todos los argentinos, no lograron su perverso objetivo. Esta vez ganó la República y la alternancia que es el ADN de toda democracia que se precie. Si no hay por lo menos dos partidos o coaliciones en condiciones de conducir los destinos de la patria, esa democracia minusválida, se transforma en unicato o en cristinato, como ya lo padecimos.
Este es el principal saldo favorable que dejó la administración de Cambiemos como herencia. El día de la concentración más grande en mucho tiempo realizada en el Obelisco se convirtió en una suerte de 17 de octubre republicano. Fue el momento del parto de algo nuevo. Banderazos plurales de amplio compromiso ciudadano. La sociedad civil en marcha.
Ese tsunami de ciudadanos argentinos, ocuparon las calles que solía ser propiedad exclusiva del peronismo. Llenaron la Plaza de Mayo, sin micros ni punteros, y llevaron al presidente Macri en andas. Esa parte del pueblo que tiene 10 millones y medio de votantes, se puso el presidente al hombro y dejó en el basurero de la historia la imagen de un jefe de estado escapando de la anarquía y la muerte por las calles. Esa imagen, de Macri sostenido por la gente, le extendió el certificado de defunción a ese concepto jurásico, nacional populista y profundamente autoritario, de que solo el peronismo puede.
Esta gran novedad política del Movimiento Republicano Popular, no tiene la conducción de Macri. Incluye a Macri que por supuesto, es una suerte de principal referente en su carácter de ex presidente. Pero no todos los republicanos populares que participan y salen a la calle contra los corruptos y los patoteros golpistas son del PRO. Por el contrario, se trata de una movida todavía en ciernes que incluye a radicales, seguidores de Elisa Carrió, peronistas republicanos de Pichetto y hasta de Luis Juez y a un inmenso sector de gente independiente que no se siente representada por ninguna de estas camisetas partidarias.
Y podría sumar, sin burocracias, a los independientes que militan con astucia, sobre todo en las redes, en “Campo más Ciudad”, “Banquemos” o en “Equipo Republicano”, entre otros.
La conclusión es que: “sin el antikirchnerismo, no se puede, pero con el antikirchnerismo no alcanza”.
Hay futuro si lo manejan con astucia y sin soberbias ni especulaciones personales. Esto recién empieza y la base es muy sólida. No significa que todo ya está hecho. Por el contrario, el movimiento republicano popular recién ha nacido. Todavía le falta aprender a caminar. Pero va por el buen camino.

Merkel o Cristina: la gloria o Devoto – 5 de febrero 2021

La diferencia de estatura política entre Angela Merkel y Cristina Kirchner es similar a la distancia en kilómetros que existe ente Alemania y Argentina. Es abismal. Yo sé que las comparaciones son odiosas. Pero fueron los seguidores de Cristina los que se animaron a subir al ring a su líder. Todo empezó con la torpeza del senador formoseño José Mayans. Comparó a un señor feudal de una de las provincias con mayor pobreza de la Argentina como Gildo Insfrán con Angela Merkel, la mujer más admirada de uno de los países más prósperos y desarrollados del mundo como Alemania.
Son jugadores de distintas ligas. Son incomparables. Pero insisto. El fanatismo y la ignorancia de Mayans, cometió esa herejía que perjudica notablemente a sus jefes políticos. Y encima cometió un error de información gravísimo que demuestra su liviandad a la hora de argumentar sus posiciones. Dijo que Merkel tenía 5 mandatos y que, sin embargo, para el periodismo, era la campeona de la democracia. Y que Gildo era muy criticado pese a que también tenía 5 mandatos. En realidad Merkel se está retirando del poder con 4 mandatos que comenzaron en el 2005. Es decir que hace 16 años que está en el poder de una democracia federal y parlamentaria que se lo permite. Y Gildo está en el poder hace 33 años, 25 como gobernador y 8 como vice.
Frente a esta pelea desigual que propuso Mayans, en las redes sociales del oficialismo, le cambiaron de rival a Merkel y subieron al ring a Cristina. Y aquí la comparación tampoco favorece a la dirigente pingüina. Todo lo contrario. Son como el día y la noche.
Angela Merkel fue despedida desde los balcones de su país con 6 minutos de aplausos sostenidos. Condujo a la nación a un lugar de progreso e innovación inigualable y pudo encontrar consensos entre los pensamientos de centro socialdemócrata y social cristiano. Fue elegida como la mujer más poderosa de Europa durante 14 años consecutivos por la revista Forbes. Presidió el G-8 y la Unión Europea.
Cristina es una de las dirigentes políticas con mayor imagen negativa pese a que fue dos veces presidenta de la Nación y actualmente es vice y jefa del jefe del estado. En aquella campaña de su reelección, prometió mejorar la calidad institucional del país y dijo que Alemania era el espejo de referencia. No lo aclaró, pero en lugar de direccionar el país hacia Alemania fuimos a tejer relaciones carnales con los países más autoritarios y chavistas. Tal vez habló de llevarnos a la calle Alemania y no nos dimos cuenta.
Angela Dorothea tiene 66 años, nació en Hamburgo pero como era hija de un pastor luterano que fue trasladado a la ciudad de Templin, desde los 6 años, tuvo que vivir bajo la terrible dictadura de la Alemania comunista. Se recibió de Física-Química en la Universidad de Leipzig y su doctorado sobre física cuántica fue calificado como sobresaliente. Es valorada por su disciplina, austeridad republicana y jamás tuvo ni siquiera una sospecha de corrupción.
Cristina dentro de dos semanas cumple 68 años, se recibió de abogada en la Universidad de La Plata en plena dictadura militar y se trasladó a Santa Cruz. Allí fundó un estudio jurídico con su marido Néstor y se dedicaron a enriquecerse con criterios usureros y aprovechando una ley nefasta que les permitió quedarse con casas de gente que no podía pagar las cuotas. Jamás presentaron ni un habeas corpus por los detenidos y desaparecidos del terrorismo de estado. Cristina es la ex presidenta con más causas por corrupción de la historia y lideró un mecanismo de recaudación ilegal y colosal que quedó registrado en los cuadernos de Centeno. Estatizó la fábrica de hacer billetes para ocultar la estafa de su vice, Amado Boudou, entre otras trapisondas. En las marchas de los banderazos la califican de “chorra” y muestran una muñeca inflable gigante con su rostro y vestida con traje de presidiaria.
Angela suele vestir siempre blazers grises y azules, abotonados y pantalones, convive con su marido en un departamento de clase media donde entre ambos realizan las tareas hogareñas como lavar, planchar y cocinar. No tienen empleados en su casa. No tienen ni relojes de oro ni joyas ni hoteles ni carteras Luis Vuitton. Una periodista le preguntó si no tenía otro trajecito porque la vió ataviada con uno que utilizaba en forma reiterada y ella le contestó con cortesía y firmeza: “No soy modelo, soy una empleada del gobierno”. Recuerdo la vergüenza ajena que produjo un tuit de la diputada cristinista Gabriela Cerruti burlándose del calzado sencillo que utiliza la canciller alemana. “Yo con los zapatos de Merkel no te voy ni al super”, escribió en las redes. Se armó un revuelo bárbaro con respuestas muy agresivas que decían que ni ella ni Cristina le llegaban a la altura de los zapatos a la líder de Alemania.
Cristina se viste con diseñadores top, luce joyas de altísimo valor, algunas de las cuales tuvo que esconder después de una certera denuncia de Graciela Ocaña, es ultra millonaria junto a su familia, posee hoteles y propiedades en Recoleta, Puerto Madero y El Calafate y todo su elenco de ministros y secretarios también se enriquecieron a la velocidad de la luz. Luce un Rolex presidente en su muñeca y es una experta decoradora de ambientes con el dinero ajeno.
Angela Dorothea, utilizó la cadena nacional de televisión una sola vez en sus 16 años de mandato. Fue a propósito de anunciar la gravedad de la pandemia del coronavirus. Antes solo se había limitado a breves mensajes navideños. En la intimidad tiene un gran sentido del humor y se atreve a imitar a figuras conocidas como los ex presidentes Nicolás Sarkozy o a Barack Obama, por ejemplo.
Cristina Elisabet usó y abusó por horas y horas de las cadenas nacionales como nunca lo hizo nadie en la historia. Los empleados de la Quinta de Olivos y de la Casa de Gobierno cuentan que no podían mirarla directamente a los ojos y que su mal humor y tono de voz eran elevadísimos.
De hecho todos escuchamos grabaciones telefónicas donde trata a colaboradores muy cercanos de “pelotudos” y al actual presidente del PJ, le dice que “debe suturarse el orto”.
Angela tiene una frase de cabecera que la emparenta con Mostaza Merlo: “Paso a paso”. Cristina conoció a Mostaza por el fanatismo racinguista de su marido y su hijo.
Angela no utilizó la gestión como agencia de colocaciones para darles trabajo a familiares y amigos. Fue respetuosa y generó mucho respeto sin producir temor, solo mostrando liderazgo, firmeza, convicción y capacidad. La llaman “La dama del mundo”. Otra periodista la consultó por los motivos del fuerte gasto en educación que había incrementado año a año. Merkel respondió que invertía tanto en educación “porque los ignorantes nos cuestan mucho dinero”.
Hay otra frase de Merkel que quedará en la historia y que nuestros políticos deberían internalizar: “Los presidentes no heredan problemas. Se supone que los conocen de antemano. Por eso se hace elegir para gobernar con el propósito de corregir esos problemas. Culpar a los predecesores es una salida fácil y mediocre”.
En un momento de su mandato, los jueces, médicos e ingenieros que trabajan para el estado le pidieron que equiparara sus sueldos con los más altos que son los de los docentes. Y ella se preguntó en voz alta: “¿Cómo hago para nivelar los salarios de ustedes con las personas que los formaron y los educaron?”.
Los números de Alemania producen envidia y no tienen ninguna referencia ni que se les acerque a los de nuestro país. Es la cuarta economía del mundo y la principal potencia de Europa. El ingreso per cápita es de 38 mil euros anuales, la inflación siempre es menor al 1 %, la desocupación no llega al 6 % y tiene 800 mil empresas entre las que se encuentran las 500 más importantes del mundo. Es un gran exportador de vehículos, computadoras y medicamentos.
Cristina se autopercibe como arquitecta egipcia o abogada exitosa. Pero nunca ganó un juicio, aunque lo perdió varias veces. Ella metió en el estado a casi toda su familia. Máximo, Alicia, las sobrinas Mercado, Carlos Santiago, el primo de Néstor y le dio obras y dinero con sobreprecios a los amigos y cómplices del poder para que volvieran como coimas y lavado de dinero.
Cristina permitió que Aníbal Fernández dijera que “en Alemania había más pobres que en la Argentina” y eso no le significó que tuviera que abandonar el poder para siempre por semejante burrada. Todo lo contrario, dicen que Aníbal en cualquier momento vuelve al gabinete. Esperemos que no diga que este es uno de los países del mundo que más aplica la vacuna, como dijo Santiago Cafiero, en otro papelón antológico. Hoy Argentina comparte con Venezuela los mal altos índices de inflación y pobreza de América Latina.
Angela Merkel se va a su casa con el deber cumplido y su nombre grabado a fuego en lo mejor de la historia política de Europa. Se lleva prestigio intelectual y el reconocimiento de la mayoría de su pueblo. Vuelve al llano con la frente alta y las manos limpias.
Cristina sigue aferrada al poder con el único objetivo de acceder a la impunidad que le permita limpiar su largo prontuario y saciar su sed de venganza. Todavía no se retira. Es una reina que quiere garantizar la continuidad de la dinastía con el príncipe heredero, Máximo. Quedará en la historia como la primera mujer electa y reelecta presidenta pero también tendrá una mancha gigantesca en su imagen producto de la cleptocracia autoritaria que lideró.
Angela y Cristina, unidas por la política. Son antagónicas. Son los nombres de los dos caminos posibles que puede tomar un país. La gloria o Devoto.

La Cámpora vacuna a los argentinos – 4 de febrero 2021

El peronismo en general, pero el cristinismo chavista en particular, se sienten dueños de la Casa Rosada y no inquilinos por cuatro años, como dice la Constitución. Se llevan por delante todo lo que sea controles republicanos y literalmente, hacen lo que se les dá la gana. En todos los rubros, Pero esa voracidad por el poder absoluto se nota con mayor contundencia en el obsceno uso y abuso que han hecho de la pandemia.
Por ahora, el país no tiene ni de cerca, las vacunas suficientes. Las pocas que recibió todavía no han sido aplicadas por una maldita mezcla de impericia, vagancia y mala praxis. De todos modos, el relato mentiroso siempre intenta tapar estos agujeros negros. Con pecheras, afiches y banderas de La Cámpora, los “muchaches” montaron mesas en las calles o directamente en los locales partidarios para inscribir e instruir a los vecinos que quieran vacunarse. Todavía no hay vacunas. Todavía no inocularon todas las que tienen. Utilizan escuelas y militantes que reciben un curso express en lugar de apelar a los centros médicos de excelencia que hay en la provincia. Un despropósito tras otro con tal de hacer proselitismo, señor. “Se vienen las elecciones, señora, no se olvide que yo le estoy dando la vacuna”, es el mensaje. Esta humillación a los ciudadanos tuvo su máxima expresión en Avellaneda, Cañuelas y Pergamino, entre otros distritos. ¿Qué hubieran dicho si el PRO hubiese hecho lo mismo en la Ciudad? ¿O los radicales en Mendoza? ¿Se imagina el escándalo? Militantes del PRO o del radicalismo con pecheras partidarias, militando la vacuna.
Las vacunas son del estado, por lo tanto son de todos los argentinos. El virus maldito no distingue entre ideologías ni razas ni religiones. Y es el estado el que tiene que ocuparse de comprar, trasladar, custodiar la cadena de frío y aplicar ambas dosis de la vacuna.
Pero La Cámpora tienen la misma codicia de poder absoluto que Cristina. El príncipe la heredó de la reina Cristina. Vamos por todo. Nunca es suficiente. Hablo del poder y del dinero.
Por eso La Cámpora nos quiere vacunar a todos y todas y en todos los sentidos. Como si fueran un pacman que va comiendo espacios de poder, todos los días se instalan con sus soldados en los lugares más estratégicos y en donde las cajas de dinero son más suculentas.
Máximo quiere ser presidente del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires. De prepo y a como de lugar. Y quiere colocar en el mismo cargo, pero en la ciudad a Mariano Recalde. No les está resultando fácil. Algunos intendentes que tienen más dignidad y coraje que otros, están presentando batalla. Veremos si a cambio de alguna prebenda millonaria o de algunos favores contantes y sonantes, cambian de posición. Hasta ahora el justicialismo, como partido, a nivel nacional solo ha mostrado la obsecuencia nauseabunda de un conservador derechoso como José Luis Gioja que, a la vejez viruela, se hace el Che Guevara.
Hay que estar atentos porque los próximos pasos redoblados y a tambor batiente son para terminar de copar la justicia y la salud, o mejor dicho las millonarias fortunas que manejan las más de 200 obras sociales de los gremios.
El primer objetivo tiene nombre y apellido. Un tránsfuga llamado Diego Molea está a punto de ser nombrado presidente del Consejo de la Magistratura. Rector de la Universidad de Lomas de Zamora pasó rápidamente del duhaldismo al massismo, a cerca del macrismo y a La Cámpora con la misma velocidad y lealtad. Esa operación la maneja Eduardo “Wado” de Pedro, uno de los coroneles del estado mayor camporista.
La reforma al sistema de salud que fogonea Cristina les puso los pelos de punta a los gerentes del sistema privado y a los capitostes de las obras sociales de los sindicatos, un océano de dinero que mueve 800 mil millones de pesos anuales. ¿Escuchó bien? Le repito: los K quieren apropiarse del manejo de 800 mil millones de pesos? ¿Qué me cuenta? No tienen límites ni escrúpulos. Y para esta misión han designado a un experto formado en Cuba. Hablo de Homero Giles, el titular del IOMA en Buenos Aires que acaba de despedir a 6 delegados gremiales que denunciaron corrupción en ese organismo. Es un talibán de otro dogmático como Nicolás Kreplak, el vice ministro bonaerense. Giles parece que nos quiere tomar de ídem a todos los argentinos con el relato de una salud igualitaria, nacional y popular. Es correntino pero estudió en la Escuela Latinoamericana de La Habana, en Cuba.
YPF es el juguete preferido de la corrupción de los Kirchner. Según los vientos de la época, fueron fervorosos estatizadores, privatizadores y lo que hiciera falta para llenar sus bolsillos de dólares y de militantes la estructura organizativa de la empresa. Entronizaron a Pablo González, que es de la íntima confianza de Alicia, Cristina y Máximo Kirchner. Santiago “Patucho” Alvarez, fue comisario político de varios medios estatales durante el cristinato. Hoy también está en YPF junto a Sergio Affroni, otro que baila con la música pingüina.
Solo cambian algunas palabras, pero el concepto es el mismo: “La Cámpora al gobierno, Cristina al poder”.
Ocultos en la bruma dolorosa de la pandemia, Cristina y su guardia pretoriana, fueron comiendo piezas claves en este tablero de ajedrez de los cargos en el estado. Para ellos, el poder debe ser total o no será nada. Eso se llama totalitarismo.
El comandante en jefe de La Cámpora es Máximo Kirchner. Es una “orga”, como decían los viejos Montoneros, que empezó como una secta de cuadros y hoy, a fuerza del dinero de Cristina y la militancia, han logrado un alto poder de movilización rápida. No han conseguido insertarse en la conducción de los gremios ni en los centros de estudiantes. Son muchos, pero representan poco.
El peronismo los mira con recelo y sospecha. Los ven como el trampolín para una futura candidatura presidencial de Máximo o de Axel Kicillof. Máximo es casi la sombra de Alberto. Es el encargado de hacerle el test para chequear que no haya contraído el virus del neoliberalismo.
La operación de copamiento de las mayores cajas del estado, se hizo sigilosamente. Fernanda Raverta se hizo cargo del Anses, que dispone del 40% del presupuesto. ¿Escuchó bien? El 40 % del presupuesto, alrededor de dos billones de pesos. Si con “b” larga. Dos billones. Fernanda Raverta, casi sin experiencia administrativa, maneja una millonada superior a la que mueven la mayoría de los gobernadores. Pero esa fortuna, es solo una parte del poder que tiene ese puesto. Ella es la encargada de designar a 56 directores de empresas privadas donde su repartición tiene acciones después de aquella polémica estatización de las AFJP. Son lugares que le dan dinero para la militancia a los cuadros y que le dan espacio para acumular información sobre la actividad privada.
Pero eso no es todo el poder que tiene esa posición. También están las UDAI (Unidades de Atención Integral) que tienen oficinas en todo el país y donde pueden colocar cientos de militantes camporistas.
Claramente Raverta, es la mujer con más poder de fuego político y no mueve un dedo sin que Cristina o Máximo se lo indiquen.
Como si esto fuera poco hay que decir que Raverta integra el ala más dura de La Cámpora si es que existiera un ala blanda. Su historia personal la marcó. Su madre está desaparecida y era una importante dirigente de Montoneros y ella pasó varios años en la llamada “guardería” que Montoneros había establecido en Cuba para educar a los hijos de los guerrilleros.
La Cámpora no solo se mueve con sus soldados. Tiene un círculo de aliados que aunque no pertenezcan a sus filas, contribuyen llevando agua para su molino. Nunca está muy clara esa distinción. Horacio Pietragalla, el secretario de Derechos Humanos que hizo el papelón en Formosa, por ejemplo.
Lo mismo pasa con Juan Martín Mena, el segundo de justicia. Es miembro pleno de La Cámpora o integra el círculo de amigos y favorecedores? A los efectos prácticos de manejar el estado, da lo mismo. Mena fue una pieza clave en el plan sistemático para liberar presos. Fue él que se sentó a negociar con los internos en la cárcel de Devoto y fue el lugarteniente de Parrilli en los servicios de inteligencia de Cristina.
Lo dicho: “La Cámpora al gobierno, Cristina al poder”. Porque la inmensa mayoría de puestos intermedios, les pertenecen. Y las cajas más importantes, también.
Anses es un gran centro de operaciones de La Cámpora. El segundo de Raverta es Santiago Fraschina, también de la “orga”. Lo mismo pasa con Luana Volnovich, en otra de las cajas monumentales: el PAMI. Mucho dinero y poder territorial en todo el país.
Otro de los integrantes del estado mayor es Andrés “El Cuervo” Larroque reemplazó a Raverta como ministro de Kicillof y con los dedos en “ve”, cantaron la marcha peronista. La provincia es el principal territorio en el que crecen y se desarrollan con Cristina como madrina. Teresa García es ministra de ese gobierno.
La mano derecha de Mariano Recalde cuando estuvo al frente de Aerolíneas Argentinas, ahora es el número uno de la empresa: Pablo Ceriani que ya cerró Austral.
Según reveló Carlos Pagni, en su momento, la tropa camporista asumió el manejo de todo el sistema informático del Poder Judicial. Eso incluye el tema de las elecciones. Peligro en puerta. La próxima designación de un fanático K como el juez Alejo Ramos Padilla como juez electoral en Buenos Aires, cierra el círculo.
La Cámpora no se banca a Alberto. Lo consideran un mal necesario que no tiene proyecto ni estructura propia. Una especie de puente, una transición hacia un verdadero gobierno nacional y popular (chavista agrego yo), encabezado por Máximo o Kicillof. Ese es el plan. No es tan fácil que lo logren. Como siempre con el kirchnerismo, van por todo y el único límite que los frena es la sociedad. Ese es el gran desafío político de este país. Por ahora, la moneda está en el aire.