Carapintadas x 30 – 13 de abril 2017

“Felices Pascuas, la casa está en orden”. Ya pasaron 30 años de aquel discurso. Quienes estuvimos en la plaza, jamás olvidaremos ese día en que el pueblo en la calle frenó un golpe de estado por primera vez en la historia. Ya pasaron 30 años y recuerdo el coraje cívico de miles y miles de personas que fueron a defender la democracia frente a los carapintadas que se habían levantado en armas. Había de todo. Columnas partidarias organizadas y muchas personas no encuadradas, muchos ciudadanos de a pie que fueron a poner el cuerpo para sostener la libertad y las instituciones. Y en esos momentos los militares todavía tenían poder y poder de fuego. Todavía conspiraban y muchos sectores se negaban a someterse a la ley y al único comandante en jefe de las Fuerzas Armadas constitucional que es el presidente de la Nación. Esos levantamientos de los carapintadas fueron con tanques, con cuarteles tomados, con insubordinación de tropas, armados hasta los dientes y pintados para la guerra. “El chapulín colorado”, le decían a Alfonsín y lo acusaban de ser marxista y vengativo. Era el pasado más nefasto, el terrorismo de estado criminal que se resistía a dejarle paso a la soberanía popular.

Por suerte todos los partidos políticos estuvieron defendiendo la investidura de Alfonsín y su gobierno. Recuerdo que el peronismo, en lugar de golpear la puerta de los cuarteles y ayudar a los golpistas, como hubiera sido en otro momento de la historia, se sumó al balcón para sostener al gobierno elegido por el pueblo. Antonio Cafiero, como presidente del Partido Justicialista dió una vuelta de página y estuvo donde tenía que estar. Saúl Ubaldini, el líder de la CGT llamó a una movilización para defender las instituciones. Igual que los liberales de Adelina Dalesio de Viola. O los partidos de izquierda. De los radicales ni hablar. El partido de Alfonsín movilizó hasta su último militante. “Ojo con tocarlo a Raúl”, gritaban emocionados. Soy un convencido de que la movilización a Plaza de Mayo y a otras plazas del país puso un límite definitivo al golpismo. La gente común, hastiada de muerte y autoritarismo, apostó a la vida y la paz y fue a poner el cuerpo. Los diarios de la época hablan de 500 mil personas. Eran familias enteras que pusieron su corazón a disposición, frente a la Casa Rosada y que estaban dispuestas a marchar sobre los cuarteles si era necesario. Insisto: en esa época, este sábado se cumplen exactamente 30 años, si se corrían riesgos. La dictadura estaba a la vuelta de la esquina. Se había retirado solo formalmente del poder. Estaban agazapados.

Ya pasaron 30 años de aquellas “Felices Pascuas la casa está en orden” y no puedo ignorar que también se puede hacer otra lectura de aquellos días de furia, de personajes nefastos como Aldo Rico o Seineldín, entre otros subversivos. Fueron momentos de mucha tensión. Pudo haber sido una masacre, el comienzo de una guerra civil. Alfonsín salió al balcón exactamente a las 14.40 horas. A la multitud se le cortó el aliento. Dijo con voz de mando que se iba en helicóptero a Campo de Mayo para ordenarle que se rindieran a los sediciosos. Todos ovacionamos su coraje y quedamos a disposición. En muchas plazas del país pasaba lo mismo. La bronca contra la dictadura hervía en la sangre. Mucha gente fue cercando las unidades militares rebeldes. Eran espontáneos que estaban dispuestos a ponerle el pecho a las balas.

El país estaba paralizado. Era un polvorín a punto de estallar. Miles y miles de ciudadanos democráticos desarmados frente a cientos de militares dispuestos a todo.

El presidente rezó unos minutos en la capilla de la Casa Rosada y se fue al territorio enemigo sin custodias ni escolta. Cuando volvió fue más cauto en su lenguaje. Ya no eran sediciosos eran hombres amotinados. ¿Se acuerda de ese momento? “Compatriotas, felices pascuas, los hombres amotinados han depuesto su actitud. Como corresponde, serán detenidos y sometidos a juicio”. Un balde de agua fría cayó sobre mucha gente que sospechó que Alfonsín había negociado. En términos jurídicos, amotinados no era lo mismo que sediciosos. Encima después dijo que eran héroes de Malvinas y empezaron algunos silbidos. Sobre todo de la izquierda y del peronismo.  ¿Héroes de Malvinas? ¿Era el momento de decir eso? ¿Cuál era el motivo de ese elogio para quienes unas horas atrás eran fanáticos golpistas? Después se levantaron dos veces más contra decisiones de la frágil democracia. Alfonsín nunca se arrepintió de haber dicho lo que dijo, pero admitió que se pudo haber equivocado.

Para muchos argentinos su prudencia y responsabilidad evitó el baño de sangre. Para otros, esa actitud les sonó a perdón y a negociación. Muchos se sintieron defraudados, traicionados por Alfonsín. Creyeron que había claudicado y que había cedido a los reclamos de los carapintadas.

La historia fue acomodando los tantos en el camino. Para muchos fue la primera gran desilusión en democracia y para otros fue la capacidad de un estadista que resolvió el problema con el menor costo posible en vidas. Alfonsín juró una y mil veces que no hubo pacto ni repliegue.

Argentina pendía de un hilo. El país contenía la respiración y le corría frío por la espalda a la Republica. Hoy emociona escuchar a Alfonsín, ese patriota padre refundador de la democracia decir como dijo “estamos arriesgando sangre derramada entre hermanos y cuando vuelva podremos darle un beso a nuestros hijos  y en ese beso decirles que estamos asegurando la libertad para los tiempos”.

Al final de su discurso de regreso, dijo que “Hoy podemos dar gracias a Dios, la casa está en orden y no hay sangre en la Argentina”. Lo cierto es que 44 días después la Cámara de Diputados sancionó la Ley de Obediencia Debida que era el principal reclamo de los carapintadas. Después vino el Punto Final y el Indulto de Carlos Menem que dejó libres a más de 200 oficiales y 100 civiles y la cúpula guerrillera. Después, Aldo Rico, el cabecilla, hizo carrera política en las filas del justicialismo.

Pero aquel domingo de Semana Santa, Raúl Alfonsín pagó un costo político. Tal vez injustamente, mirado a la distancia, se quebró ese romance entre su figura y parte de la multitud. Ese liderazgo arrollador comenzó a desmoronarse y lo pagó en las elecciones. Es uno de los grandes dilemas de los argentinos de aquel día, hace 30 años. Porque ambas cosas resultaron ciertas. Aquel día fue el comienzo del fin de su gobierno, pero también el comienzo del fin de las dictaduras en Argentina. Fue el verdadero comienzo del Nunca Más.

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El estado mayor de Cristina – 12 de abril 2017

Está claro que Cristina es la comandante en jefe del Frente para la Victoria del Golpe. Es la autora intelectual del intento de golpe de estado que derroque al presidente Macri y le permita a ella zafar de la cárcel y del juicio y castigo por la cleptocracia que lideró durante tantos años.

Ya dijimos que Cristina se juega la libertad ambulatoria. Que, como dice Andahasi, el cristinismo le declaró la guerra a la democracia. Sería bueno iluminar cual es el estado mayor que acompaña el proyecto de quebrar las instituciones republicanas y voltear a Macri.

El estado mayor está integrado por los autores materiales de este crimen de lesa institucionalidad. Son los ejecutores de los planes macabros de la exitosa abogada millonaria que nunca ganó un juicio y que perdió el juicio varias veces.

El coronel de inteligencia sigue siendo Oscar Parrilli pese a la calificación de pelotudo, cuerpo a tierra, salto de rana, carrera march que le propinó la generala.

Si bien no es el jefe de la patria es el director y mayordomo del Instituto Patria.  Su segundo es Juan Martín Mena que es el operador que aprieta a jueces y fiscales con viejas carpetas y violaciones a la vida privada de los magistrados. Trabajan en esta área los topos que quedaron en la vieja SIDE y los quintacolumnistas que sacan papeles y colocan palos en las ruedas en todos los ministerios. Horacio Verbitsky y el doctor Eugenio Raúl Zaffaroni reciben órdenes directas de Cristina pero coordinan con Parrilli todas las operaciones de encubrimiento de los corruptos investigados y los aprietes a jueces, funcionarios y periodistas independientes. En el caso Milagro Sala se ve con claridad. Verbitsky no tiene empacho en dinamitar la credibilidad del Cels, un organismo que en su momento tenía prestigio profesional e independencia. Verbitsky lo pone al servicio de la arquitecta egipcia y la violenta y corrupta líder de la Tupac Amaru. Ambos utilizan sus contactos con los organismos internacionales y tienen cooptados a ciertos dirigentes de los derechos humanos como Hebe y Estela Carlotto y a la mismísima Amnistía Internacional.

La coronel de justicia es Alejandra Magdalena Gils Carbó. Ya hablamos de ella ayer. Ess la que mueve las piezas del ajedrez de tribunales y diseña cada imputación o acusación que se les hace a funcionarios oficialistas y a periodistas independientes y la que blinda de impunidad a los ladri progresistas que se enriquecieron ilícitamente con los dineros del pueblo. Su éxito radica  en que ya lograron imputar al presidente Mauricio Macri en 5 causas y en 80 al resto de los funcionarios del gobierno de Cambiemos. Los K no le niegan una imputación a nadie. Buscan el título en los diarios que genere daño y deterioro al presidente.

Gils Carbó cuenta con el ejército de Justicia Legítima. Ahí hay fiscales y jueces con el casco puesto para dar todo tipo de batallas y guerras populares prolongadas.

El coronel vocero y lenguaraz es Aníbal Fernández. Es el que verbaliza las peleas e instala las frases con la que la tropa de tuiteros viraliza defensas insostenibles de sus presos y ataques feroces al resto de los mortales. Solo falta que diga: “libertad a Lázaro Báez, Ricardo Jaime, César Milani y demás presos políticos”. La población carcelaria de ex funcionarios está creciendo sin prisa pero sin pausa. Por eso, Ernesto Sanz propuso rebautizar como “Nestor Kirchner” a uno de los pabellones de la cárcel de Ezeiza.

El comisario político e inspector ideológico es Carlos Zannini, el gran timonel. Tiene bajo perfil pero acompaña a Máximo Kirchner, el jefe de La Cámpora en el control de la pureza doctrinaria, en la organización de las brigadas movilizadoras y en el monitoreo de algunos arietes como Roberto Baradel, Hugo Yasky y un grupo de paraperiodistas que solo hace lo que Cristina le ordena. Ahora y siempre. Víctor Hugo presente. Ya comentamos el mal momento que pasó Zannini en Santa Cruz frente al escrache que le propinaron trabajadores estatales en huelga. Fue una situación humillante. Yo me siento a las antípodas de Carlos Zannini. Estoy en la vereda de enfrente de su ideología y de su ética. Pero rechazo cualquier tipo de escrache. No importa quién sea la víctima o el victimario. Creo que el insulto cara a cara con otro es un paso previo a la violencia física que se sabe cómo comienza pero no como termina. Entiendo profundamente la desesperación de esos empleados que no cobran y que padecieron durante años el autoritarismo feroz del kirchnerismo. Pero la mejor forma de combatirlos es derrotarlos en las elecciones y para eso hay que construir mejor política y mejores políticos. De nada vale que se patotee a nadie. Es solo una especie de liberación momentánea pero que le hace mucho mal a la democracia.

La caja, como siempre la maneja, directamente Cristina. Aprendió de Néstor que eso no se delega. La caja es poder. Recibe ayuda financiera de los intendentes K como los de Berazategui, Ensenada o Avellaneda y a veces apela a las montañas de ahorros que hicieron durante sus 12 años de gobierno.  El cuartel general está ubicado en la calle Rodríguez Peña donde funcional el Instituto Patria que tiene el aporte cultural si podemos llamarle así de Teresa Parodi, otra pasión de minorías que extrañamente logró un buen pasar económico que nunca tuvo.

El frente de artistas tiene un rol clave en la batalla cultural. En instalar ideas y consignas. El Indio Solari no puede explicar la tragedia de Pergamino con muertos y millones en sus bolsillos pero llama a los padres de Micaela y expresa un dolor que no expresó con las víctimas de su recital desmesurado y codicioso. Muchos actores  arman videos y obras de teatro. Agitan desde todos los ángulos. Y cavan una grieta cada día más profunda.

Después están los edecanes. Los cadetes que hacen los mandados: Martin Sabbatella, Hernán Reibel, Juan Cabandié, Rodolfo Tahilade, Juliana Di Tulio. El estado mayor de Cristina tiene un denominador común. Miran para otro lado y se hacen los parrillitudos frente a la realidad. Lázaro Báez está preso hace más de un año. Tuvo que afrontar un cateterismo cardíaco y quedó internado en terapia intensiva. Los muchachos kircvhneristas no dicen una palabra. Como si Lázaro fuera del PRO y no el amigo, socio, cómplice y testaferro de Cristina en su mega enriquecimiento ilícito. Lo mismo pasa con otro preso: el general César Milani. Se mienten a sí mismos y hacen como  si lo hubiera designado algún opositor enemigo del pueblo y fue Cristina la que lo hizo. Pero no lo hizo sola. Tiene un estado mayor que la ayuda y que no tiene problemas de tirar del mantel de la democracia si fuera necesario. Están desesperados por garantizar la libertad de Cristina y son capaces de hacer cualquier cosa por eso. Así les va. Así nos va.

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Gils Carbó está atrapada – 11 de abril 2017

Cristina, la exitosa abogada que no ganó un solo juicio y perdió el juicio varias veces, tiene una jefa de operaciones sucias en la justicia. Es Alejandra Gils Carbó, la autora material de los ataques a periodistas independientes y políticos no kirchneristas y la estratega del blindaje de impunidad que disfrutan Cristina y el resto de sus funcionarios corruptos. Cristina es la autora intelectual, la jefa de la banda como dicen jueces y fiscales. Pero Alejandra Gils Carbó está atrapada y sin salida. La justicia le tiene rodeado el rancho y una coima de un millón de dólares la convierte en culpable por acción u omisión. Le explico la importancia de este tema y cuál es su gravedad institucional. Estamos hablando de la jefa de los fiscales. Estamos hablando de la comandante del ejército kirchnerista de justicia legítima. Son los que han logrado 80 imputaciones para funcionarios de Mauricio Macri y 5 para el presidente de la Nación. Algunas causas tienen cierta materia prima pero la mayoría están vacías, son puro humo, invento K.

Lo último y más grave desde el punto de vista informativo es que Gils Carbó, en la práctica, reconoció que hubo una coima de un palo verde cuando ella compró el edificio de la calle Perón en donde actualmente está la sede de su organismo. Ella entiende que hay algo sucio y por eso suspendió en forma preventiva a Guillermo Bellingi quien en el momento de millonaria operación cuestionada era subdirector de Administración y hombre de la íntima confianza de Gils Carbó. Sin embargo lo acaba de separar del cargo hasta que se aclaren las cosas que son muy oscuras. Y para eso encargó una investigación administrativa.

Se lo explico de la manera más  sencilla posible para que se entienda la maniobra y la estafa.

1)       La empresa Arfinsa, de grupo Bemberg vende su edificio por 44 millones de pesos y le paga 8 millones a la inmobiliaria Jaureguiberry como si fuera una comisión. Primer dato, esa cifra es el triple de lo que se estila en el mercado. O las autoridades de la inmobiliaria son muy vivas o los directivos de la empresa que vende el edificio son muy tontos.

2)       La inmobiliaria a su vez le pagó tres millones de ese total de 8  a un señor llamado Juan Carlos Thill que aparece facturando esa cifra sin que se sepa muy bien en calidad de que cobró ese dinero.

3)       El que recibe ese retorno o coima, Thill es medio hermano por parte de madre de Guillermo Bellingi, el que manejó toda esta movida por orden de Gils Carbó. ¿Se entiende? Thill no tiene ningún contacto con el mercado de propiedades, vive en Los Hornos, pero está en el horno.

4)       Primero la procuradora camporista dijo que no se habían pagado comisiones. Después, cuando el escándalo estalló se corrigió: dijo que el estado no pagó. Pero que si hubo fue la empresa vendedora la que las pagó. En el expediente hay varios mails y documentos que descolocan a Gils Carbó. En uno, por ejemplo, Bárbara Jaureguiberry de la inmobiliaria le dice a Adrian González Fisher gerente de Arfinsa que se quede tranquilo que viene bien la licitación. Epa, epa, se nota que la señora es adivina. Porque eso se lo dice el 11 de marzo y el resultado de la licitación se da a conocer el 14 de marzo. Aquí hay  que prestar atención. Alguien de adentro les  dijo que se queden tranquilos y les dio hasta el número administrativo de esa licitación pese a que todo se conoció tres días después. Como Thill cobró la comisión de 3 millones y es medio hermano de Guillermo Bellingi se sospecha de él.

5)       Un dato: intervinieron en la investigación de tribunales los fiscales Carlos Rívolo, Guillermo Marijuan, Eduardo Taiano y el juez Julián Ercolini. Y en la pesquisa periodística Daniel Santoro y Omar Lavieri. Todos son muy rigurosos y confiables en su trabajo.

6)       Otro dato clave. Yo digo que la doctora Alejandra Gils Carbó es culpable por acción o por omisión por lo siguiente. Si Bellingi robó para la corona, Gils Carbó debe ser castigada por corrupta. Pero si Bellingi robó para él, demuestra que Gils Carbó no tiene la capacidad necesaria para estar en un lugar de  semejante relevancia institucional. ¿Se entiende? Gils Carbó le guiñó el ojo con complicidad a Bellingi mientras se robaba los 3 millones de pesos o le robaron delante de sus narices. ¿Fue corrupta o ineficiente? Porque Bellingi después fue premiado con lugares de mayor importancia dentro del organismo y recién ahora, después que estalló que se publicó la denuncia en los medios, Gils Carbó lo suspendió preventivamente e inició una investigación interna. Incluso hay una versión todavía no confirmada que estos personajes son allegados a Héctor Alonso, ex esposo y madre de las hijas de Gils Carbó. Le recuerdo que Gils Carbó anuló extrañamente una licitación anterior en forma absolutamente arbitraria. Y  que los que siguen la causa dicen que en los próximos pasos procesales aparecerán Amado Boudou y su banda delictiva no la musical. Veremos.

7)       Las pruebas y las huellas digitales están en todos lados. La procuradora sacó una resolución que fue un traje a medida de estos muchachos al establecer que no eran necesario el certificado fiscal para contratar con el estado. Eso garantizó gambetear un par de controles.

Hay que esperar a ver que declaran Belingi y su medio hermano Thill. ¿Porque motivo cobraron 3 millones? ¿Dónde lo depositaron? ¿Tuvieron que repartir algo? ¿Si era dinero para Gils Carbó tal vez tengan ganas de salvar su pellejo y contarlo. O de lo contrario van a ser condenados y tal vez terminen en la cárcel por estafadores.

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Gils Carbó es la jefa de operaciones contra el presidente Mauricio Macri. Es un verdadero peligro institucional. Porque llena de odio, revanchismo y militancia K su cargo que debería ser independiente. Eso es antidemocrático y desestabilizador.

Por este tema ya se amplió el pedido de juicio político que ella tiene en el Congreso de la Nación. El otro dolor de cabeza que tiene Alejandra Gils Carbó es internacional. La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) es una entidad de mucho prestigio que nuclea a 40 países y difundió un duro informe sobre la actuación de Gils Carbó donde cuestiona su extrema  politización y diversas irregularidades en la designación de fiscales.

El Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires que preside Guillermo Lipera, actualizó hace unos días su presentación para iniciar el juicio político a Gils Carbó en diputados. Ese texto, deja en evidencia la gravedad institucional de las maniobras ilegales que hizo Gils Carbó para designar y trasladar fiscales a dedo y consolidar la “orga” llamada Justicia Legítima que responde a Cristina eterna.

Gils Carbó a través de Carlos Gonella benefició a Lázaro Báez. También fue la espada que quiso cortarle la cabeza la carrera al fiscal José María Campagnoli por investigar a Báez.

La procuradora  se mueve en las sombras y se refugia en el silencio. Mueve los hilos y hace uso y abuso de su poder pero difícilmente hable con el periodismo o haga alguna declaración. Es casi una desconocida por la opinión pública. Gils Carbó es un peligro para las instituciones. Destituirla es una necesidad que tiene la democracia para consolidar la República. Es una exigencia de la mayoría de los ciudadanos. Es en defensa propia. ¿Será justicia?

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Ni un juez más como Zaffaroni – 10 de abril 2017

Si las queremos vivas. Si queremos combatir de verdad la violencia de género y los femicidios como los de Micaela García. Si queremos que no haya ni una menos. Tenemos que plantear que no haya ni un juez más como Carlos Rossi ni como Eugenio Zaffaroni. Los mecanismos institucionales del juicio político impulsado por todos los partidos tienen que destituir a Rossi o provocar su renuncia. Pero con eso no alcanza. Porque lamentablemente la justicia argentina está llena de jueces como Rossi, hijos putativos de la doctrina Zaffaroni. La fábrica de jueces como Rossi tiene un responsable directo que fue miembro de la Corte Suprema de justicia y hoy es uno de los principales asesores de Cristina, la exitosa abogada que nunca ganó un juicio y perdió el juicio varias veces. El falso garantismo, el abolicionismo como doctrina, diseminó magistrados por todo el país que tienen una mirada teórica muy lejos de los problemas de la vida cotidiana. Todo el tiempo buscan vericuetos en las leyes para dejar libre a los delincuentes de todos los colores. Siempre hay una excusa. Siempre es el sistema capitalista el responsable de que haya criminales, asesinos y violadores. Siempre es la injusticia social la que produce delincuentes. Por lo tanto, siempre se puede condenar y responsabilizar a esa ideología y dejar libre a los que superaron todos los límites morales al violar y ahorcar a una niña o a varias. ¿Es tan difícil comprender esto? ¿Es tan complejo ponerse en el lugar de las víctimas o de los familiares de las víctimas y dejar de favorecer a los victimarios? ¿Se puede ser juez con una ceguera dogmática semejante que tira nafta sobre los incendios sociales? Todo eso se lo debemos al presunto brillante intelectual Eugenio Raúl Zaffaroni. Por eso hubo algunas definiciones muy categóricas que nos ayudan a pensar. Dijo Fabiana Tuñez, la titular de la Secretaria de la Mujer que en el caso atroz de la violación seguida de muerte de Micaela hay dos culpables: el autor material, es decir Sebastián Wagner que tiene que ir a la cárcel para siempre y el juez Rossi que lo dejó en libertad pese a todas las recomendaciones en contrario y que se tiene que ir a su casa. El magistrado dormía con la conciencia tranquila a pesar que, tanto el servicio penitenciario como el fiscal, le aconsejaron que no dejara en libertad a ese chacal. Pero el juez Rossi no les dio bola y siguió el manual de Zaffaroni. Así le fue a Micaela. Y así le va a ir al juez. Pero insisto. No alcanza. Hay que renovar la justicia, apelar a nuevos jueces con un pensamiento más abierto, menos dogmático y con más sentido común. Rolando Barbano, el brillante editor de la sección “Policiales” de Clarín lo resumió como nadie: “hay jueces que aplican la pena de muerte, pero con las víctimas”. Carlos Rossi le aplicó la pena de muerte a Micaela García. El propio presidente Mauricio Macri dijo que no podemos contar con jueces como estos. El ministro de Justicia empujó la idea de apelar al juicio político o que Rossi de un paso al costado. Hasta el propio Papa Francisco se comunicó con los padres de Micaela para consolarlos en su desgarro si es que eso es posible. Fue tan brutal lo que pasó que Cristina apeló a un comunicado de La Cámpora para expresar su solidaridad con la familia García y en las redes sociales la sepultaron con mensajes durísimos cuestionando la idolatría y la estrecha relación que tiene con Zaffaroni. Es que nadie olvida varios de los casos que dejan la moral de Zaffaroni a la altura de un zócalo. El jurista dicta cátedras por el mundo y trata de ocultar las cuestiones que el periodismo demostró varias veces. Tengo varias preguntas al respecto para Zaffaroni: -¿Se puede estar en la Corte Interamericana pese a que hay fallos suyos denigrantes de la condición humana y decididamente inmorales y humillantes para las víctimas? Hablo del fallo Tiraboschi donde usted minimizó una violación de una nenita porque fue realizada con la luz apagada y porque no fue penetración sino sexo oral al que fue obligada la chiquita? Al imponer la pena por abuso deshonesto, sostuvo que no correspondía aplicar la pena máxima porque, entre otras razones, la víctima, una niña de ocho años, había sido abusada con la luz apagada y, en palabras de la sentencia, “el único hecho imputable se consumó a oscuras, lo que reduce aún más el contenido traumático de la desfavorable vivencia de la menor”. O el caso del juez Axel López que es casi calcado del que estamos padeciendo ahora con el juez Carlos Rossi. Zaffaroni fue el abogado defensor de Axel López que le dio la libertad condicional a un condenado por cuatro ataques sexuales. Repito: liberó a un condenado por cuatro ataques sexuales. El perito siquiatra recomendó que no lo liberara. Pero el juez López, igual que Rossi, ignoró esa recomendación y lo mandó a la calle. El delincuente manejó un remise y violó y mató a la primera pasajera que subió. Axel López fue a juicido, Zaffaroni lo defendió diciendo que los informes de los peritos, fiscales o penintenciarios no son vinculantes y logró que no fuera condenado. Hoy el juez Axel López solo tiene el castigo de su conciencia. Esperemos que con Rossi no pase lo mismo. -¿ Se acuerda de aquellas famosas resoluciones donde según usted, alguien no había robado un auto porque estaba en la calle y se lo podría haber encontrado? ¿O que un cuchillo no es un arma sino un utensillo de cocina y eso fue un atenuante para un delincuente que lo utilizó? -¿No tiene ninguna responsabilidad además de haber pagado la multa correspondiente por haber alquilado sus departamentos para que en 5 de ellos se ejerciera la prostitución? ¿No cree que sus excusas fueron poco creíbles cuando señaló que fue su amigo íntimo el que administraba esos departamentos y que usted no conocía a los inquilinos? -¿No siente algo de pudor o de culpa por ser cuestionado e impugnado por personas intachables como Rodolfo Terragno, Diana Cohen Agrest o Santiago Kovadloff? – ¿Tiene alguna responsabilidad en la instalación en parte de la justicia de un falso garantismo que a la hora de la verdad funcionó como una nueva humillación a las víctimas y como una defensa de los victimarios bajo el pretexto ideológico de que eran víctimas del sistema capitalista? – ¿Cree de verdad que se puede construir una sociedad democrática con vigencia plena de los derechos humanos y la paz con premios y sin ningún castigo? ¿El abolicionismo no nos lleva a la primitiva ley de la selva? Zaffaroni utilizó terminología de alto calibre. Habló de “hordas mediáticas y de terrorismo mediático que incita al linchamiento” y sugirió modificar la Constitución Nacional para acotar lo que él denomina “oligopolios audiovisuales de intereses vinculados al capital transnacional”. Junto a Cristina y a Victor Hugo Morales se convirtió en el tridente de avanzada en la persecusión y hostigamiento hacia el periodismo no adicto. Ese periodismo que está horrorizado por como un juez como Rossi liberó fácilmente a un asesino como Wagner siguiendo la escuela de Zaffaroni. La propuesta es clara. Si no queremos una menos. Si no queremos un femicidio mas, debemos buscar los caminos para no tener ni un juez más como Rossi, ni un juez más como Zaffaroni. Para que se haga justicia. Y no demagogia barata y criminal.

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La esperanza vence al miedo – 7 de abril 2017

Entre todos los problemas que estamos tratando de resolver los argentinos está creciendo una solución maravillosa: mucha gente, en todos los ámbitos está perdiendo el miedo. Eso es un milagro ciudadano muy saludable. Las sociedades atemorizadas se paralizan y se resignan a las cosas tal cual son. No tienen impulso de cambiar lo que nos viene jodiendo la vida durante tantos años. Pero cuando alguien se anima. Y otro se suma. Y luego van dos más, la valentía se va contagiando y como decía César Isella, “empezá por vos mismo que después seremos dos”.

Entre la montaña de disvalores que nos dejaron los Kirchner como bombas de tiempo culturales hay algunos que son muy obvios por el tamaño de la desmesura: la megacorrupción de estado que superó todos los records de los delitos cometidos en democracia, el autoritarismo y la persecución al que piensa distinto, el odio y la fractura social expuesta que esos ataques generan y también el miedo.

Y el miedo envenena la democracia. No tengo dudas de eso. El temor congela todo tipo de debate plural que es una de los activos del sistema republicano. Enriquecerse con la opinión del otro. Aprender, corregir, debatir para mejorar algo. Pero si mucha gente no se atreve a hablar, ni a actuar, todo se empobrece y los autoritarios de estado tienen un terreno más fértil. La peor opinión es el silencio, decía en una época el gremio de prensa. Y estoy absolutamente de acuerdo. El silencio es la tumba de la libertad. El miedo es la cárcel del corazón.

Hace un tiempo, cuando Cristina dividía para reinar y agredía a medio mundo, el contador Oscar Santiago Lamberto citó a Perón y dijo “hay momentos en la vida en los que más vale la vergüenza que el miedo” y cambió su voto en la Auditoria General de la Nación. De esa manera se pudo aprobar el informe sobre las graves irregularidades en el manejo de los fondos del Fútbol para Todos que la semana anterior se había archivado por la decisión de los auditores oficialistas. Recuerdo que Cristina tenía al peronismo sojuzgado y temblando bajo sus pies. Sometido al silencio y al sicristinismo verticalista humillante. Con un gesto de rebeldía Lamberto que era y es peronista y que era y es el capo de la AGN, sacó adelante el riguroso informe que comprometió a los últimos tres jefes de gabinete de la jefa de la asociación ilícita que junto a sus hijos se dedicó a cobrar coimas y lavar dinero.

Esa fue la importancia del voto de Oscar Lamberto que los fanáticos kirchneristas no comprendieron. Los que solo son soldados disciplinados y verticalistas incorregibles dejan de tener pensamiento propio y se comportan como autómatas. Y denigran la política que esencialmente debe ser rebeldía ante las injusticias. Hoy el caso más despreciable es el del mayordomo Parrillitudo.

El matrimonio Kirchner dió cátedra en esta forma de conducción autoritaria de castigar con latigazos o la Siberia a los de la propia tropa que no se verticalizaron como chupamedias eternos.

Cristina exigió y exige alineamiento absoluto. Subordinación y valor para defender a Cristina. Condujo  con mano de hierro y reclamó una disciplina casi castrense. Dividió y divide aún hoy a los argentinos entre esclavos y enemigos. De hecho calificó de “bandita de traidores” a quienes fueron muy leales a ella en su momento como Miguel Angel Pichetto, Julián Domínguez, Diego Bossio, Juan Manuel Abal Medina y hasta el flaco José Luis Gioja, entre otros. Disculpe el señor se está llenando de traidores el recibidor, diría Serrat.

Dio verguenza ajena observar a dirigentes con mucha experiencia arrodillarse ante el altar de Cristina para mendigar un carguito. Las listas en todo el país las hizo ella en Olivos. Y así le fue. Hizo desastres que llevaron directo a un par de fuertes derrotas electorales. Concentró tanto el poder que asfixió al Partido Justicialista  y puso a gobernarlo a alguien como Carlos Zannini que se formó en el sectarismo y el dogmatismo maoista. Y hasta el propio Zannini fue acusado de traidor por Cristina porque los jueces la están volviendo loca a ella y a Zannini casi ni lo molestan. Hace un tiempo le cortó el rostro porque sospechaba que lo traicionaba con sus amigos de Tribunales para salvarse solo y tirar a ella debajo de un camión. Ahora parece que recompusieron la relación y otra vez son amigos. Pero las heridas quedan y las cicatrices también.

En estos últimos días aparecieron muchos gestos de coraje civil que potencian la esperanza. La gigantesca movilización ciudadana del sábado 1ro de abril. La participación con fotos en los lugares de trabajo de los que no adhirieron al paro. Pusieron la cara y el cuerpo y no solo el apodo de Twitter. El ofrecimiento de autos para llevar gente a sus laburos y romper el cerco del paro de transporte. Muchos comerciantes que se la bancaron frente a las patotas que amenazaban quemarles los locales si no bajaban las persianas, cientos de tacheros que no arrugaron frente a la patoteada de Omar Viviani y salieron a hacer el mango de todos los días. Y muchos casos más. Sobre todo esas dos mujeres con los ovarios bien puestos que merecen nuestro humilde homenaje. Hablo de Andrea y Zulma que se plantaron frente a unos delincuentes que la quisieron obligar a cerrar la estación de servicio en Lomas de Zamora. Emociona ver a esas dos muchachas defender su dignidad y su fuente de trabajo. Les hicieron frente. Los mantuvieron a raya y además hicieron la denuncia. Hubo una orden de la fiscalía para que los atacantes se fueran acusados de coacción y llegó el grupo antidisturbios. Hay que cuidar a gente como Andrea y Zulma. Que en los próximos días no les pase nada. Que no les rompan los vidrios o las agredan porque todos los argentinos ya sabemos quiénes son. Son gente del gremio de estacioneros que lidera uno de los capos de la CGT, Carlos Acuña.

Solo los que no creen en el debate de ideas apuestan al miedo y a su etapa superior, el terror. Una parte importante de la dirigencia de este país calló demasiado frente a los atropellos del kirchnerismo. Muchos temieron carpetazos del gobierno porque tienen cadáveres en el placard. Las personas decentes y honradas que no tienen nada que ocultar, pueden y deben hablar sin autocensuras. Para eso hemos construído esta democracia que ya tiene casi 34 años. Porque una persona que grita se escucha más que miles que callan, como decía San Martín. Roosvelt decía que solo hay que tenerle miedo al miedo. El miedo envenena la democracia pero, como decía Lula, la esperanza, siempre vence al miedo. Ya lo dijo con sabiduría, María Elena Walsh. “No tendremos miedo, no tendremos miedo, nunca más”.

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Paro mal parido – 6 de abril 2017

Este es un paro mal parido. Más allá de la obvia y contundente inactividad que se registró, producto de la falta de transporte público. Miles y miles de compatriotas quisieron ir a trabajar pero no tuvieron en que viajar. Eso es clarísimo.

Y pese a eso muchos comercios, supermercados, remiseros y bares trabajaron casi normalmente. Y muchos taxistas y automovilistas, padecieron el miedo que les inoculó Omar Viviani cuando llamó a dar vuelta los coches. El patotero y extorsivo jefe del sindicato de peones de taxis logró su objetivo y por eso va a tener que dar explicaciones ante la justicia. Más temprano que tarde. Porque puede ser condenado por “amenazas coactivas” o directamente “incitación a la violencia”.

Pero fue un paro mal parido porque, objetivamente, nació producto de que la dirigencia cegetista fue corrida por izquierda por esos grupos irrepresentativos y por los fanáticos de la CTA que sueñan con la vuelta de Cristina al gobierno.

Fue un paro mal parido porque no hay condiciones objetivas para una medida que en todo el mundo se toma ante una situación social límite o de extrema gravedad, cosa que hoy claramente no existe.

Fue un paro mal parido porque sus argumentos fueron de una vaguedad notable: para descomprimir decían algunos. Y otros plantearon que era para reflejar el malestar general. Con esa liviandad decretaron una medida de fuerza desmesurada que nos cuesta a todos los argentinos 1.500 millones de pesos y que le dio la posibilidad, otra vez a las agrupaciones trotskistas de ocupar el centro de la escena con piquetes y corte de ruta que son ilegales pero que le robaron protagonismo a los sindicatos que llamaron al paro. Otra vez los corrieron por izquierda. Se quedaron con la bandera de la medida de fuerza. Igual que cuando les coparon el escenario y  los expulsaron violentamente de su propio palco y los obligaron a huir custodiados por sus guardaespaldas.

Fue un paro mal parido porque el sindicalismo es el sector en donde menos llegó la democracia. Hasta la política y la justicia hoy tiene caras nuevas y renovación generacional. Por eso es muy bienvenido el proyecto para evitar las reelecciones indefinidas que presentó  la legisladora cordobesa Soledad Carrizo. Es que en los gremios hay señores feudales, burócratas que se eternizaron en el sillón y se hicieron millonarios mientras sus representados eran cada vez más pobres.

Viviani es un ejemplo pero no es el único. Hace 33 años que gana las elecciones con lista única y autoritarismo. Es de los que aplaudieron la flexibilización laboral y liberal de Carlos Menem y el populismo chavista de Cristina. Le dio lo mismo un populismo que otro. Esa cultura antidemocrática los llevó a hacerle 13 paros a Raúl Alfonsín, 9 a Fernando de la Rúa, uno por trimestre y ni un solo paro a la dinastía Kirchner en 8 años, entre el 2003 y el 2011.

Y eso que los Kirchner los ningunearon y no los convocaron nunca al diálogo, solo a aplaudir y que no les dieron un peso de la deuda de las obras sociales ni resolvieron el tema del impuesto a las ganancias que afectaba a tantos trabajadores. Nada de eso hizo Cristina. Y todo eso les dio Macri. Sin embargo hoy lo castigan con una huelga general que les suma desprestigio a los sindicalistas que hace tiempo ocupan el podio de los sectores más rechazados de la sociedad. Y los motivos están a la vistas.

Macri dijo que entre los gremios había mafias. Y no se equivocó.

Esto no lo digo contra todos los dirigentes ni en contra de las medidas de fuerza. Hay gente muy honesta y combativa. Y las protestas son constitucionales, están dentro de la ley y nadie puede negar ese derecho. Sobre todo porque hay motivos de una economía que no arranca con fuerza, que está recuperando puestos de trabajo que rompió y que está bajando una inflación que todavía es muy alta.

Pero hay varios mecanismos de protesta sin llegar al extremo del paro general. Y este gobierno les abre las puertas del diálogo en mesas donde hay consensos y disensos. Hubo avances notables con los petroleros, los mecánicos, los albañiles, y los obreros del calzado y los textiles. Ese es el camino. Buscar salidas conjuntas entre el estado, los gremios y los empresarios para generar más y mejores puestos de trabajo, salarios más altos y en blanco y multiplicar la producción y la competitividad.

Pero las mafias, como las brujas, que las hay las hay. ¿Qué son si no mafiosos personajes que hoy están presos como El Caballo Suárez o José Pedraza? Ambos fueron violentos y ladrones. El de los marineros le robó dinero a los afiliados para enriquecerse. Y el ferroviario incitó al asesinato de un joven militante de izquierda. ¿Y Juan José Zanola, otro mafioso? En este caso de los medicamentos. Y tantos otros que andan en autos de alta gama con vidrios polarizados, rodeados de gorilas armados, que viven en mansiones como magnates y que no permiten que haya varias listas ni pluralismo en las elecciones de los gremios.

Es un paro mal parido y por eso esta vez hubo tanto repudio y tan explícito. Miles de firmas en plataformas como change. org; fue trending topic mundial con 4,5 millones de cuentas el tuiter de “Yo no paro”. Fue notorio como en los edificios, los vecinos ponían carteles al lado del ascensor con sus horarios para que otros compartieran el auto para ir hacia sus ocupaciones cotidianas.

Esta vez muchos quisieron ir a trabajar y no pudieron. Esta vez tal vez como nunca muchos ciudadanos se expresaron en forma contundente contra la desmesura sindical.

Es un paro mal parido porque intenta cortar el mejor momento del gobierno en el plano social. Es verdad que hubo destrucción de más de 100 mil puestos de trabajo al principio. Pero ahora hace 7 meses que se vienen recuperando y se esperan muchos más por el fuerte movimiento de la obra pública, la mejora del poder del sueldo producto de la caída a la mitad de la inflación y un lento aumento del consumo con el dinero del blanqueo y de la reparación histórica de los jubilados.

Eso es incomprensible. En los momentos más duros no hubo huelgas. Y ahora que se está saliendo del pozo, se hacen zancadillas y les ponen palos en la rueda. Los gremialistas dicen que es ahora porque se les acabó la paciencia y la moderación que tuvieron durante la luna de miel. Y en el gobierno lo ven como una clara maniobra electoral que es funcional al caos que Cristina quiere instalar para debilitar al gobierno de Macri y apostar a su derrocamiento.

Fue un paro mal parido porque más allá de la capacidad y la gimnasia de movilización permanente que tienen los que cortan los accesos, a la hora de la verdad, en las urnas, son marginados por millones y millones de ciudadanos que hace décadas que no lo votan más allá de un 3%. O Pablo Miceli que exige que se caíga el modelo económico cuando su representatividad esta tan cuestionada que hasta perdió la interna en la CTA o el Barba Gutiérrez que reza por Cristina pero fue derrotado electoralmente en el distrito de Quilmes cuando era intendente. ¿Ese mensaje no lo leen? ¿Qué modelo económico propone Micheli? ¿El de Santa Cruz o el de Venezuela?

Hasta el paro docente se desinfló tanto por su clara intención desestabilizadora que el segundo gremio bonaerense resolvió no hacer más paros tal como lo indicaron las encuestas entre los maestros. Fracasaron los exaltados dogmáticos de los extremos ideológicos. La inmensa mayoría de la sociedad quiere que la dejen trabajar y vivir en paz.

Todos los problemas sociales y laborales que existían hoy empeoraron producto del paro.  Mañana será otro día para diseñar un mecanismo de consulta permanente entre las partes y atender las situaciones de mayor emergencia.

Hoy fue un paro mal parido. Mañana se  puede construir un parto de la nueva Argentina. Entre todos tenemos que dar a luz para siempre el país de trabajo, justicia y libertad que tanto necesitamos.

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De Venezuela a Santa Cruz – 5 de abril 2017

Lo invito a reflexionar con una ucronía. Según la Real Academia Española, http://crazytour.am/wp-content/plugins/contact-form-7/modules/acceptance.php ucronía es la reconstrucción de la historia sobre datos hipotéticos. Por ejemplo, que hubiera pasado si ganaba Daniel Scioli las elecciones. Con datos, antecedentes y análisis se puede pensar que habría podido ser y no ha sido.

Porque el que ganó fue Mauricio Macri y sacó casi 13 millones de votos. Pero atento a lo que está pasando en Venezuela y en Santa Cruz podemos sacar algunas conclusiones acerca de lo que nos salvamos los argentinos.

Venezuela era el lugar a donde Cristina nos quería llevar. Y Santa Cruz es el origen del mal, la cuna y el laboratorio donde surgió este nefasto experimento llamado kircherismo.

El chavismo sumergió a Venezuela entre los países más pobres y con menor libertad. Entre Chávez y Maduro lograron que la criminalidad en las calles convirtieran a ese país en uno de los más inseguros del mundo y con más inflación. Hoy no hay insumos básicos, ni comida ni papel higiénico, ni nafta pese a que la tierra venezolana alberga una de las reservas de petróleo más importantes del planeta. Con autoritarismo y militares en las calles fueron censurando a los periodistas y erosionando la democracia hasta llegar a este autogolpe que va y vuelve sin rumbo ni racionalidad. Chávez y Maduro lo hicieron. Cristina lo quiso hacer.

Santa Cruz es la imagen patética de un populismo autoritario y corrupto que destruyó la provincia después de que la dinastía Kirchner la gobernara durante más de 25 años. Néstor, Cristina, Alicia y Máximo manejaron el poder con mano de hierro y sometieron a todo el mundo durante décadas. Desde el gobierno nacional enviaron toneladas de dinero que en muchos casos terminaron en los bolsillos de Lázaro Báez, Cristóbal López y la familia presidencial. Los resultados son alarmantes. Ministerios y reparticiones públicas tomadas o rodeadas por jubilados y maestros que no cobran y a los que se les ofrece miseria como aumento. Siete veces menos que lo que ofrece a los docentes María Eugenia Vidal. Los alumnos ruegan que empiecen las clases. La economía está colapsada. Se  vivió una jornada vergonzosa porque la gobernadora Alicia Kirchner estuvo encerrada en la casa de gobierno y recién puso salir a las 4 de la madrugada. Los manifestantes habían bloqueado todas las puertas. El poder político se había derretido frente a la falta de capacidad y sensatez.

La diferencia es que a nadie se le ocurrió llevar un helicóptero ni decir que Alicia es asesina o dictadora como si hicieron los kirchneristas a la Plaza de Mayo. Hay que decir con todas las letras que la desesperación de los trabajadores los llevó por caminos antidemocráticos que no se pueden tolerar. Nadie tiene derecho a derrocar o destituir a una autoridad elegida por el voto popular. No importa si es Alicia Kichner o Maurico Macri. El que gana las elecciones tiene que manejar el estado hasta que pierda las elecciones y sea reemplazado como manda la Constitución Nacional. Pero este caso sirve para medir las distintas reacciones de los Yasky, los Baradel y las Hebe de Bonafini que no dicen una palabra de Alicia Kirchner y tratan de dictador a Mauricio Macri. Para colmo Alicia no le puede echar la culpa a la herencia recibida porque el Frente para la Victoria viene gobernando hace más de dos décadas y media. A esta realidad dolorosa quedó reducido el proyecto kirchnerista. Aca no le pueden echar la culpa ni al imperialismo norteamericano ni a los medios hegemónicos ni a Macri. Néstor, Cristina, Alicia y el príncipe heredero Máxima fueron y son dueños y señores de Santa Cruz. Son poco menos que señores feudales, ladri progresistas que se enriquecieron en forma atómica mientras sumieron a la provincia en la miseria más terrible.

Y ahora viene la ucronía. Si hubiera ganando Daniel Scioli, la Argentina sería una mezcla dolorosa y horrorosa del chavismo venezolano y el kirchnerismo santacruceño.

Seguramente a esta altura, Daniel Scioli no sería presidente. Ya hubiera sido destituido acusado de tibio por las huestes de La Cámpora. Hoy Carlos Zannini hubiera asumido la jefatura del estado y Cristina sería la reina eterna que tanto soñó.

Si hubiera ganado Scioli lloverían

los carpetazos y las amenazas a jueces como Claudio Bonadio y Julián Ercolini  o fiscales como Gerardo Pollicita o José María Campagnoli. Alejandra Gils Carbó hubiera ingresado a la Corte Suprema como presidenta en nombre de una justicia legítima con igualdad de género.

Si Scioli hubiera ganado las elecciones, Lázaro seguiría ganando licitaciones truchas, devolviendo coimas monumentales y alquilando propiedades y habitaciones de los hoteles de los Kirchner. Diego Gvirtz sería Secretario de Medios, Raul Rizzo o Andrea del Boca ministros de Cultura y Horacio Verbitsky ministro de Justicia.

Si Daniel Scioli le hubiera ganado a Mauricio Macri, el canciller sería Luis D’ Elía y Fernando Esteche el jefe de la policía nacional y popular. Elisa Carrió y Margarita Stolbizer estarían presas en Ezeiza acusadas de conspirar contra la revolución kirchnerista inventando denuncias. Ocuparían las celdas de Lázaro y Ricardo Jaime. Victor Hugo Morales sería el director de canal 7 y Oscar Parrillitudo volvería a manejar a los servicios de inteligencia con perdón de la palabra inteligencia. Las autoridades de Irán nos recibirían con los brazos abiertos y el fiscal Alberto Nisman hubiera sido asesinado nuevamente en forma simbólica con un balazo en su prestigio.

Si Daniel Scioli hubiera ganado las elecciones Martín Sabbatella estaría rogando que no lo dejen afuera y que le tiren un hueso, como hace ahora y Juan Manuel Abal Medina no sería un traidor sino un soldado fiel  de la causa cristinista. Clarín hubiese sido expropiado y rebautizado como “El Descamisado” y se le levantaría un monumento a Mario Eduardo Firmenich, el jefe de Montoneros, cerca del de Juana Azurduy para que estén juntos dos revolucionarios que se levantaron en armas para emancipar la Patria Grande.

José Luis Gioja y Omar Viviani, el rompecoches, estarían aplaudiendo en la primera fila todas las cadenas nacionales y Vladimir Putin nos hubiese enseñado periodismo desde la televisión rusa y la bolivariana de Telesur.

Tal vez Catherine Fullop y Juan José Campanella no recibirían la visa de trabajo en Estados Unidos y Jorge Todesca estaría en el banquillo de los acusados torturado intelectualmente por Guillermo Moreno. Alberto Pérez realizaría una muestra de su colección de cuadros en el Centro Cultural Kirchner y se le pondría el nombre de Indio Solari o Ignacio Copani el teatro general San Martín.

Pero no debemos ser Todo Negativos. No todas hubieran sido malas noticias si Scioli hubiese llegado a la presidencia de la Nación: por suerte, Aníbal Fernández sería el gobernador de Buenos Aires y habría fiesta en el hampa y carnaval en los carteles de la droga y el lavado.

Paremos con esta pesadilla. Por suerte la ucronia es lo que pudo ser y no fue. Pero Venezuela y Santa Cruz nos recuerdan que no hay que bajar la guardia. Que gritan vamos a volver y no a devolver en todos los actos. Que como siempre la historia y el destino  lo construyen los ciudadanos. En la calle, en los gremios, en las universidades pero sobre todo en las urnas. Las urnas no son como las armas. Nunca las carga el diablo.

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CFK, la jefa de la banda – 4 de abril 2017

Ya no será la arquitecta egipcia ni la exitosa abogada. Ahora Cristina es la jefa una banda delictiva. De acuerdo al procesamiento que le dictó el juez federal Claudio Bonadío, http://constinta.com.br/v1/media/widgetkit/widgets/slideshow/styles/showcase_buttons/template.php la ex presidenta lideró una asociación ilícita dedicada a cobrar coimas y lavar dinero a través de la sociedad familiar llamada “Los Sauces”, http://cybermed.edu.my/wp-includes/rss.php pero que podríamos llamar coloquial y chicaneramente “El cártel K” o “La mafia de los pingüinos”. El magistrado aseguró que estos delitos están agravados por la habitualidad,  también la embargó por 130 millones de pesos y le prohibió salir del país. Este tercer procesamiento podría haber sido con prisión preventiva porque habitualmente es lo que le ocurre a quienes son acusados de ser los jefes de una asociación ilícita. De hecho otro ex presidente peronista que Cristina voto siete veces, Carlos Menem, por la misma situación fue inmediatamente llevado a prisión. Pero en este caso, parece que el juez privilegia el hecho de que la ex jefa del estado se ajusta a derecho y se presenta ante la justicia cada vez que es convocada.

Pero aquí no termina el tsunami judicial y político que se descargó sobre Cristina. Sus hijos Máximo y Florencia también recibieron los mismos procesamientos, por idénticos motivos, y los mismos embargos y la misma prohibición de abandonar la Argentina.

Se podría decir que toda la familia está acusada de ser jefes de una asociación ilícita. No hay demasiados antecedentes en la historia de los tribunales de algo semejante. Máximo y Florencia perdieron la virginidad en el plano de los procesamientos. Es la primera vez que están en esa condición tan grave y donde peligra su libertad ambulatoria.

Como si esto fuera poco, ni siquiera le pueden echar la culpa Néstor, su marido muerto. Todos estos delitos, según el minucioso escrito  de 392 páginas del juez, fueron cometidos desde el 2008, es decir, después de la muerte de Néstor Kirchner. Y encima, el mejor amigo, socio, cómplice y testaferro de la familia, Lázaro Báez también fue procesado en este caso como organizador de la asociación ilícita por lo que todos se arriesgan a ser castigados a una pena no excarcelable porque la mínima es de cinco años de prisión. ¿Se da cuenta de la gravedad institucional y política que tiene todo esto? Es que la familia no puede explicar el funcionamiento de esa inmobiliaria trucha que no tenía empleados, solo un jardinero y que prácticamente tenía solo dos clientes: Lázaro y Cristobal que sumaban el 80% de la facturación. Le pagaban alquileres muy por encima del mercado como una manera de retornarle el favor de los negocios sucios y por eso después tenían que lavar el dinero. Pero encima de todo esto, casi no hay un papel, un contrato, un recibo, algo que justifique legalmente lo que embolsaron ilegalmente. Se cebaron con la impunidad. Se creyeron eso de Cristina eterna y pensaron que se iban a jubilar en el gobierno. De lo contrario es imposible semejante codicia y bulimia por el dinero y semejante truchada para dejar los dedos pegados y pruebas de la infamia por todos lados.

Hasta Romina Mercado, la hija de la gobernadora Alicia, también fue procesada igual que su empleador Cristóbal López, en este caso como miembro de la banda pero no como jefe.

Seguramente ahora van a apelar pero el escrito de Bonadío y la investigación del fiscal Carlos Rívolo, es de una rigurosidad difícil de rebatir. Por eso intervinieron judicialmente varias empresas. Para encontrar la punta del ovillo de una trama compleja destinada a que no haya transparencia en ninguna operación.

Máximo, el príncipe en jefe de La Cámpora, está muy comprometido. Firmó cheques extraños y balances flojos de papeles. Cuando esta causa vaya a juicio oral serán claves los testimonios de Fabian de Souza, Osvaldo Bochi Sanfelice, seguramente el primer testaferro y socio de Néstor y Máximo, el contador Víctor Manzanares y el escribano Ricardo Albornoz que dieron fe de las malversaciones y las bendijeron con sus firmas.

Están acusados de haberse robado montañas de dinero de todos los argentinos vía coimas del negocio del juego y la obra pública.

Finalmente, Bonadío le dio un empujón hacia el abismo legal a Cristina y su bandita, como ella definió a los justicialistas que ya no la quieren ni la respetan. Argumentó que esta causa debe sumarse a la investigación del caso Hotesur y otros negocios de infraestructura que llevan adelante Ercolini y el fiscal Gerardo Pollicita. Estos magistrados también procesaron a Cristina con acusaciones muy similares: Banda dedicada a saquear el estado para su enriquecimiento.

Dice Bonadio que entre estas causas existen conexidad subjetiva y objetiva y los casos deben ser acumulados. Tal vez en un futuro juicio oral se armen una megacausa porque todo confirma una matriz única de estafas perpetradas por los mismos delincuentes.

Todo este balde de desprestigio vergonzoso le cayó a Cristina el mismo día en que el fiscal Eduardo Taiano citó como testigo a su superior, la procuradora Alejandra Gils Carbó para que diga bajo juramento si tenía resuelto remover al fiscal Alberto Nisman de la fiscalía de la AMIA, cosa que aceleró el regreso desde Europa del fiscal muerto de un balazo en la cabeza. Esto también involucra directamente a Cristina en la causa que más temor le despierta y que la obliga a comportarse como culpables y encubridora de los terroristas iraníes que perpetraron el atentado más grave de la historia al hacer volar la AMIA por los aires y asesinar en el mismo instante a 85 personas.

Hay que recordar que en su reciente viaje a Estados Unidos, al fiscal Taiano le dijeron: “usted está investigando un asesinato”.

No corren buenos tiempos para Cristina y su tropa. La multitudinaria convocatoria del sábado tuvo múltiples consignas pero un par que unificaban a todos: “Argentina, sin Cristina” y “No vuelven nunca más”.

Encima, Santa Cruz, después de más de 25 años de gobiernos kirchneristas es una provincia fundida, asediada por jubilados, docentes y estatales y al borde del colapso institucional. Recién esta madrugada la gobernadora Alicia Kirchner pudo salir de su despacho porque la casa de gobierno estaba rodeada de manifestantes. Esa actitud desesperada no se puede compartir porque se trata de un delito y de un intento desestabilizador. Pero nadie llevó un helicóptero ni calificó de dictadora o asesina a la gobernadora como si hicieron los kirchneristas con Mauricio Macri.

El modelo nacional y popular tuvo hoy su día más negro. Las últimas escuchas en las que podemos conocer mejor la lógica de conducción de Cristina la muestran vengativa cuando le dice a Parrillitudo que la mate a Margarita Stolbizer o cuando dice que Macri y Tinelli son dos estúpidos. Y al mayordomo eterno, las escuchas lo deschavan como un pobre muchacho incapaz de decir otra cosa que “Si Cristina” que repite como un loro lo que ella dice. Por eso el  chiste del genial Rolo Villar no es tan chiste. Dijo que a Parrillitudo le dicen “dieta de la naranja, chupa media a la mañana y chupa media a la tarde”. Parrilli no es tonto. Sabe a quién le chupa las medias. Sabe que Cristina, como dice Bonadío, es la jefa de la banda.

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La democracia en marcha – 3 de abril 2017

El jueves pasado, http://debbiehowes.com/wp-content/plugins/jetpack/json-endpoints/class.wpcom-json-api-list-posts-v1-1-endpoint.php en este mismo espacio de la columna editorial yo le dije textualmente:

Ojalá haya mucha gente en las marchas de todo el país. Ojalá las plazas desborden de ciudadanos. Para que los conspiradores tomen nota. Y para que el gobierno también tome nota. Los dirigentes que no dirigen no son dirigentes. Son burócratas a sueldo incapaces de levantar utopías de cambio. Son tibios que la historia vomitará. Como dice la biblia.

Ahora que ya sabemos que la demostración popular del sábado fue de una magnitud extraordinaria conviene sacar algunas conclusiones. Quiero creer que alguien en el gobierno y en los partidos que integran la coalición Cambiemos estudiará el fenómeno para descubrir porque se equivocaron tanto. Porque subestimaron tanto la conciencia ciudadana y cívica. Porque se manejaron con tanto temor y especulación frente a una expresión que se veía venir de carácter histórico.

No hay demasiados antecedentes en la historia argentina de un gobierno que desalienta y boicotea una manifestación de respaldo al sistema democrático y republicano que levanta las mismas banderas que el presidente Mauricio Macri trata de instalar. Según el diario Clarín, un alto funcionario se preguntaba en reserva quien había “sido el boludo al que se le había ocurrido hacer una marcha un sábado a las 18 horas, con 100 mil personas en un recital de música y 50 mil en la cancha de Boca”. No conozco quien ese alto funcionario pero me lo imagino. Ahora la pregunta debería ser al revés: ¿Quién fue el boludo que dijo semejante boludez? Si presenta la renuncia sería un gesto de grandeza y reconocimiento de su metida de pata.

Ocultaron la marcha, la ningunearon. Ni un solo dirigente político del PRO, del radicalismo ni de la Coalición Cívica convocó con entusiasmo e ideas a las plazas de la Argentina. Peligrosamente verticalistas, se lavaron las manos, miraron para otro lado y sacaron un comunicado más lavado que dinero de Cristina y Lázaro. Que quede claro que nosotros no organizamos nada, decían temblando de temor al fracaso por una posible comparación con las 5 marchas de opositores profesionales que tuvieron que enfrentar y que en casi el 80 % de los casos convocó a las mismas personas con distintos ropajes.

El contenido de la marcha fue sublime. Las grandes consignas lo decían todo: “ Baradel/ déjate de joder”. Y las dos que a mi más me representan: “Argentina/ sin Cristina” y “No vuelven nunca más”. Había hartazgo por el asedio al que grupos antidemocráticos y autoritarios sometieron al sistema. Había hartazgo por los insultos y agresiones de Hebe de Bonafini al presidente que casi nadie contestó con firmeza. Había hartazgo de los cortes de puentes, calles y hasta el Metrobus con muchachos violentos con caras tapadas y palos amenazantes en las manos. Cada vez que una parte importante del pueblo se pone el movimiento por su propia decisión y sin que nadie lo obligue, la historia del país pega un salto cualitativo. Es un empujón anímico. Es un nivel de conciencia muy superior a la comodidad de hacerse los valientes tuiteando en las redes sociales.

Tal vez el cantito más popular fue autocelebratorio: “Si- se- puede”. Es la preferida del gobierno. Pero muchos dirigentes oficialistas no creyeron demasiado que si se podía. Y, sin embargo, se pudo.

Fue una marea de argentinos, envueltos en los colores celestes y blancos que se  convirtieron en la reserva de un sistema pluralista, pacífico, dialoguista, que busque mayor igualdad y que destierre a los golpistas y a los corruptos. No fue una marcha a favor del gobierno. Fue a pesar del gobierno y para bancar el sistema democrático.

Macri nunca debe olvidar que ganó con siete millones y medio de votos que no son estrictamente propios. Fueron 5 millones y medio los votos duros amarillos del PRO que sacó en las primarias. Al final le ganó a Scioli con casi 13 millones de votos.

Es decir que hubo siete millones y medio de argentinos que no fueron sus votantes de la primera hora, pero que lo votaron para derrotar al cristinismo felpudo de Scioli y con esperanza de que cumpla lo que prometió. Por ejemplo unir a los argentinos. Y eso solo se logra extirpando el cáncer de la intolerancia cristinista y derrotando en las urnas a su tropa.

La democracia de las multitudes también se movilizó en apoyo a los jueces valientes que van para adelante y que no van a parar hasta que Cristina y varios de sus socios, amigos y testaferros vayan presos y devuelvan la fortuna inconmensurable que les robaron a los más pobres de la Argentina.

En la autocrítica que Cambiemos debe realizar hay algunas figuras que deben tener un capítulo especial. Empiezo por Marcos Peña para no rozar la investidura presidencial. Sigo con Elisa Carrió que dijo sin pelos en la lengua, como siempre, que el gobierno no necesitaba de manifestaciones. El viernes lo comenté y hoy lo repito: Carrió es una de las dirigentes más honradas y valientes de estos tiempos. Es una implacable gladiadora por la transparencia y la honradez. Eso la hace imprescindible. Es la conciencia crítica del gobierno. Vale oro.  Pero dicho esto, no se puede ocultar que tiene serias dificultades para la construcción de escenarios políticos. De hecho, en muchos años, no pudo edificar un partido poderoso. Varios de sus mejores cuadros se le fueron porque abusa del individualismo y el personalismo. La política necesita liderazgos pero es una producción colectiva.

El radicalismo, con Mario Negri a la cabeza también tiene que reflexionar que les pasó. ¿Viven demasiado encerrados en las internas palaciegas por los espacios de poder?  Quienes supieron poner en valor las multitudes que parieron a Yrigoyen y Alfonsín no pueden descartar jamás el legítimo y emocionante instrumento de la movilización y menos carecer del olfato político para registrar que piensa y que necesita gran parte de su propio público.

Por eso creo que una reflexión autocrítica de Cambiemos sería la frutilla del postre de este éxito rotundo que tuvo el gobierno con miles y miles de ciudadanos que les dijeron: “Vayan adelante con firmeza, muchachos. No arruguen”.

Imagino un texto breve pero sincero firmado por macristas, radicales y lilitos que empiece con dos palabras: “Perdón y gracias”. Perdón por no haber sido capaces de interpretar el tsunami de gente que se venía y que reclamaba conducción y orientación. Y gracias porque no hicimos lo suficiente para merecer esto. Una parte importante de los argentinos, tal vez alrededor del 50%, no quiere que vuelva Cristina ni su banda de ladrones y patoteros, quiere una democracia de disensos y consensos sin agresiones ni injurias y quiere un gobierno atento que deje de castigar a los que lo votaron con tarifazos y falta de sensibilidad social.

Hay miles y miles de ciudadanos anónimos que maduraron mucho más que varios funcionarios y políticos. Son los que sufrieron de verdad las persecusiones del  ladriprogresismo chavista. Merecen el reconocimiento Luis Brandoni, Federico Andahasi, Juan José Campanella, Fernando Iglesias, entre muy pocos artistas e intelectuales que comprendieron la magnitud del fenómeno y salieron a bancarlos públicamente con nombre y apellido aun en contra del partido al que pertenecen o al gobierno que votaron. Insisto: el que no construye su destino se tiene que aguantar que se lo construyan otros.

Hoy el listón esta más alto. Los que quieren tener el honor de conducir los destinos de la Argentina deberán ser personas honestas, sensibles, audaces y capaces intelectualmente. Pero básicamente, parafraseando a monseñor Angelelli, deberán tener un oído en el pueblo y otro en la Constitución. Quien quiera oir que oiga.

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Malvinas, a 35 años – 31 de marzo 2017

Malvinas es el espejo de nuestras miserias y nuestras grandezas. Es la cara y cruz de lo que somos. La cara que mostramos y la cruz que llevamos. Las dos caras de la moneda. El coraje y la cobardía. El héroe y el traidor. Los dictadores y los combatientes.

El 2 de abril debe ser nuestro día de luto. Nuestro día de reflexión para pensar en la patria. Pero en la verdadera patria. No en la de Galtieri, http://comotenerunabuenaereccion.com/wp-admin/includes/class-theme-upgrader-skin.php o Astiz, el lagarto cobarde que se rindió al primer amague. Las propias fuerzas armadas argentina recomendaron la pena de muerte para esos jefes despreciables.

Yo recuero a los que lucharon con dignidad. Los ex combatientes son la contracara de los terroristas de estado. Los pibes murieron por la patria y los dictadores mataron a la patria. No hay porque confundir las cosas.

Nosotros necesitamos por lo menos un día para pensar en ellos. En esos muchachos que fueron sin entrenamiento y sin el armamento necesario. En esos chicos estaqueados por robar la comida que les habían robado a ellos. En tantos colimbas que murieron sepultados en el mar con el hundimiento del Belgrano.

En esos hijos de la Argentina más humilde que, como siempre, fueron los primeros en morir. Igual que ahora. Así en la guerra como en la paz, el hilo siempre se corta por lo más delgado.

A ellos les debemos una explicación histórica. A ellos debemos pedirles perdón por la forma en que los mandaron al frente y por la forma en que los escondieron en el fondo a su regreso como si fueran delincuentes.

Pasado mañana, este domingo, se cumplen exactamente 35 años y no puedo olvidar aquella fotografía, más negra que blanca, con los viejos fusiles FAL amontonados y cruzados como símbolo de la rendición en Malvinas. Mucho después, asocie políticamente ese momento a la capitulación que el general Mario Benjamín Menéndez firmó frente a su par británico, Jeremy Moore. Y mucho más tarde aprendí a mirar la guerra de Malvinas a través de los ojos de los héroes.
De los muchachos de carne y hueso que lucharon hasta el final. Y cómo un homenaje a los que murieron en aquellas tierras que pertenecen al pueblo argentino. Ya pasaron 35 años y si usted me permite quiero contarle nuevamente una de las historias más conmovedoras: la del soldado maestro Julio Rubén Cao. Justo ahora que hay un debate muy grande respecto del rol y del futuro de los docentes. Justo ahora que la crisis cuestiona hasta la vocación de los que levantan esa bandera de la educación pública.
Pocas horas antes de que la guerra terminara, Julio murió combatiendo. Resistió como pudo el avance de las tropas enemigas. Literalmente, le puso el pecho a las balas para proteger a sus compañeros como lo hizo desde el primer minuto que llegó a Puerto Rivero, como se bautizó primero a Puerto Argentino. Hace 35 años que Julio entregó su vida por la patria y es desgarrador recordar que ni siquiera pudo conocer a su hijita, Julia que nació un par de meses después de su muerte.
Julio Cao acarició a Julia en la panza de Clara Barrios, el día que se despidió. Delmira, la abuela de Julia y la madre de Julio casi le rogó que se quedara: “Julito, no vayas. Si no te llamaron. Tengo miedo”. Julio, el maestro, le respondió como un maestro de la patria: “No me pidas eso mamá. ¿Con que cara yo podría dar clases sobre San Martín o Belgrano si me escondo debajo del pupitre?”. Fue uno de los pocos soldados voluntarios. Fue un apoyo permanente de sus compañeros de colimba del regimiento de Infantería Motorizada de La Tablada. Siempre con la misma alegría que tenía al frente del grado en su escuela. Siempre ayudando a escribir y a leer cartas el resto de los soldados. Siempre con optimismo.
La humedad criminal de los pozos de zorro, el viento que helaba el alma, el hambre que agujereaba por dentro y los bombardeos que destruían por fuera eran solo excusas para reforzar el coraje y para seguir yendo al frente. Así era el soldado maestro Julio Rubén Cao. Solidario, guapo, así en la paz como en la guerra. En las aulas se convertía en albañil para reparar los techos, o en carpintero para arreglar los viejos bancos de escuela. Hizo un profesorado en Literatura porque amaba a Serrat. Siempre soñó con ser docente porque admiraba a Ghandi y a la paz. Antes de embarcarse a Malvinas y después de besar el ombligo de su esposa, Julio plantó un árbol en el patio de la casa de su madre. Quiso respetar aquello de tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro. El libro no pudo concretarlo. Pero escribió cartas conmovedoras desde Malvinas. Una de ellas debe leerse en todos los colegios cada 2 de abril y dice así:
A mis queridos alumnos de 3ro D:
No hemos tenido tiempo para despedirnos y eso me ha tenido preocupado muchas noches aquí en Malvinas, donde me encuentro cumpliendo mi labor de soldado: Defender la Bandera. Espero que ustedes no se preocupen mucho por mí porque muy pronto vamos a estar juntos nuevamente y vamos a cerrar los ojos y nos vamos a subir a nuestro inmenso Cóndor y le vamos a decir que nos lleve a todos al país de los cuentos que como ustedes saben queda muy cerca de las Malvinas.
Y ahora como el maestro conoce muy bien las islas no nos vamos a perder. Chicos, quiero que sepan que a las noches cuando me acuesto cierro los ojos y veo cada una de sus caritas riendo y jugando; cuando me duermo sueño que estoy con ustedes .Quiero que se pongan muy contentos porque su maestro es un soldado que los quiere y los extraña.
Ahora sólo le pido a Dios volver pronto con ustedes.
Muchos cariños de su maestro que nunca se olvida de ustedes.

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Es desgarrador comprobar que solo le pidió a Dios volver y fue lo único que no pudo lograr. Hace 35 años que comenzó aquella guerra, su hija Julia, tiene 35 años y anda con algunos problemas producto de todo lo que tuvo que pasar, su madre, doña Delmira todavía lo espera aunque muy delicada del corazón herido.

Cuando Julia cumplió 9 años, viajó con su abuela a Malvinas. En el cementerio de Darwin adoptaron una tumba y le dejaron una flor y muchas lágrimas. Hoy la escuela Nro 32 de Lafferrere donde daba clases con su impecable guardapolvo blanco lleva su nombre: “Soldado maestro Julio Rubén Cao”. El árbol que plantó, ya tiene 10 metros de altura. Tras un manto de neblina no los hemos de olvidar. Ni a nuestras Malvinas ni a nuestros héroes.

Las dos islas que son un solo corazón. La melancolía de la soledad y la euforia de la Gran Malvina.

Las escarapelas en el pecho sobre un guardapolvo duro de almidón tembloroso, el pelo engominado, los zapatos bien lustrados y la celeste y blanca que sube flameando segura…

Segura de que algún día dejaran ser nuestras hermanitas perdidas.

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