La cárcel para Cristina – 10 de julio 2018

A esta altura resulta muy difícil explicar cuál es el motivo por el que Cristina no está presa. Tiene 5 procesamientos. ¿Escuchó bien? Cinco jueces consideraron que hay pruebas e indicios suficientes para procesarla. Y en varios casos hay instancias judiciales superiores que resolvieron lo mismo. Está preso hasta su contador Víctor Manzanares quien declaró en los tribunales que todas las truchadas que hizo tanto en los libros contables como en las declaraciones patrimoniales, las hizo por orden de la ex presidenta. Están presos los dos empresarios amigos, testaferros, socios y cómplices de la familia Kirchner. Hablo de Lázaro Báez y Cristóbal López. Está preso Julio de Vido, quien fue el primer ministro de las coimas durante más de 12 años a nivel nacional e incluso, mientras Néstor fue gobernador. Nadie duda que todo lo que De Vido hizo, fue por orden de Cristina. Está preso quien fuera su comandante en jefe del Ejército, el general César Milani, detenido por ladrón (enriquecimiento ilícito, que le dicen) y por genocida (por haber participado del terrorismo de estado de Videla y su banda criminal).
Están presos los dos brazos ejecutores de los negocios corruptos de don Julio: El delincuente confeso, Ricardo Jaime y José López, el delincuente al que descubrieron en forma infraganti con casi 9 millones de dólares que quiso ocultar en un monasterio y que el mismo dijo que eran de la política.
Miguel Ángel Pichetto que desprecia a Cristina, la salvó de ser encarcelada porque se negó a tratar su desafuero tal como pedía la justicia.
Es la pregunta que la gente más me hace en la calle: ¿Leuco, va a ir presa Cristina? ¿Van a devolver lo que robaron?
Y yo expreso mis dudas en ambos casos. Creo que hay suficientes pruebas, indicios como para que la ex presidenta sea detenida. Pero vivo en este país y conozco que la justicia acelera o frena de acuerdo a la situación política reinante. Si Macri logra mejorar la economía y consigue su reelección yo creo que la exitosa abogada que nunca ganó un juicio pero lo perdió varias veces, finalmente terminará entre rejas. Pero también soy consciente que si ocurre todo lo contrario, y Cristina vuelve al poder, hay más posibilidades de que el que vaya preso sea yo.
Respecto si van a devolver todo lo que robaron es necesaria la ley de extinción de dominio que ya tiene media sanción en diputados y que en el Senado, otra vez, Pichetto la mantuvo cajoneada durante tanto tiempo que está muy cerca de perder estado parlamentario. Para evitar semejante desilusión al electorado, hay varios legisladores que están empujando para que se trate después del tema aborto.
Mariana Zúvic, de la Coalición Cívica inició una campaña en las redes que es muy contundente. “Chau Botín” se llama y dice que “para construir una Argentina sin impunidad es fundamental recuperar lo robado por los políticos y funcionarios corruptos y darle un fin social a esos bienes”. Esa es la síntesis de lo que propone la ley de Extinción de Dominio. Por eso Zuvic en una entrevista llegó a decir que “Cristina solo puede ser candidata a presa”.
Es la respuesta al máximo reclamo republicano que hace una inmensa mayoría de la población: “Que vayan presos y que devuelven los robado”. El proyecto de ley fue aprobado en diputado por una amplia mayoría. Es una herramienta ágil y rápida que está en línea con los pactos internacionales firmados por nuestro país, tomado de un modelo de Naciones Unidas con gran éxito en Colombia e Irlanda. “Es un golpe al corazón del crimen organizado”, dijo Mario Negri. Es una forma legal y democrática para que lo que robaron vuelva al pueblo en programas sociales.
Veremos qué pasa. La palabra la tiene el Partido Justicialista en el Senado. Sería bueno que den una señal de transparencia y de que no quieren ser un aguantadero que esconde a dos ex presidentes del mismo partido que no pueden explicar los delitos que cometieron.
Le doy algunos ejemplos.
Margarita Stolbizer pide que Cristina vaya de una vez por todas al juicio oral y público en la causa de Los Sauces S.A donde está acusada de ser la jefa de una asociación ilícita. Le recuerdo que estas graves palabras no son mías, son tomadas de los expedientes judiciales. Stolbizer le dice al fiscal Gerardo Pollicita que ya hay pruebas suficientes para dar por terminado el proceso de instrucción. Cristina, sus hijos Máximo y Florencia, Lázaro y Cristóbal fueron procesados y esa medida fue confirmada hace 8 meses por la Cámara Federal Criminal y Correccional y este año, por la Cámara de Casación. Listo. No hay más chicanas ni lugar para demorar con el objetivo de que la causa prescriba y quede impune. No hay más instancias de apelación. Cristina, su familia y sus cómplices tienen que ir al banquillo de los acusados para que haya verdad, justicia y condena. Basta de ese perverso jueguito de hacer tiempo, tomála vos, dámela a mi. Martin Luther King decía que de lo contrario “tendremos que arrepentirnos no tanto de las malas acciones de la gente mala, sino del pasmoso silencio de la gente buena”.
Estamos hablando del pago de coimas y retornos disfrazados de alquileres que los empresarios K hicieron a la familia K.
Pero la peor causa es la que establece el delito precedente que es necesario para cometer el otro delito que es el de lavar dinero negro y sucio. Es la madre de todas las corrupciones posteriores. Por eso también está acusada por el juez Julián Ercolini de ser jefa de una asociación ilícita para defraudar al estado y fue embargada en 10 mil millones de pesos. Es el tema del direccionamiento de las obras públicas para Lázaro Báez con sobre precios de más del 65%. ¿Escuchó bien? Le repito: sobre precios de más del 65% y la mitad de las obras no fueron terminadas. Es humillante para todos los pobres y repugnante para todos los ciudadanos decentes.
El fiscal Diego Luciani citó 90 testigos para el juicio oral que se realizará antes de fin de año. Se destacan Elisa Carrió, Javier Iguacel, el valijero Leonardo Fariña y Margarita Stolbizer entre otros. La Oficina Anticorrupción que lidera Laura Alonso y que es querellante en la causa, pidió que citen como testigos a Mariana Zuvic, Jorge Lanata y Nicolás Wiñazki.
Cristina pidió como testigos a Angelo Calcaterra, primo del presidente Mauricio Macri, y a Carlos Wagner, en ese momento presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, entre otros.
Estamos hablando de 52 contratos por 46 mil millones de pesos y por eso, también van a ir a juicio Julio de Vido, José López, Carlos Kirchner y Lázaro que fue el beneficiario principal, entre otros.
Le doy otro dato vomitivo: en 10 años la fortuna de Lázaro se incrementó en un 12.127% y la de su nave insigna, Austral Construcciones en un 45.313 %. La semana pasada un juez comercial decretó la quiebra de Austral Construcciones. Como puede verse, el cerco se cierra cada vez más.
Ayer los 5 miembros de la Corte Suprema de Justicia desestimaron una presentación que hizo el abogado de Cristina en esta causa. Game over.
La causa tiene una segunda instancia contra los gobernadores kirchneristas de esa época: Sergio Acevedo que se borró de todos lados luego de renunciar a su cargo, de Carlos Sancho, el socio de los Kirchner y de Daniel Peralta.
Y eso que el tema Nisman no lo quiero sumar a estos temas de dineros sucios y tampoco el primer juicio oral al que se va a someter Cristina por el dólar futuro porque es un desprendimiento de acciones de gobierno.
Como si esto fuera poco, el juez Julián Ercolini intervino la empresa que maneja los hoteles de la familia Kirchner que de esta manera perdieron la última posibilidad de controlar esos bienes. Se trata de Idea SA que presidía Osvaldo Sanfelice, (a) el Bochi, socio de Máximo en la inmobiliaria y en otros negociados más.
Esta empresa gerenciaba Alto Calafate, Las Dunas, y La Aldea, de El Chaltén. Esto es en el marco de la causa Hotesur donde también está procesada Cristina por lavado de dinero junto a sus hijos y sus socios empresarios.
A esta altura y con esta información, es muy difícil explicar porque Cristina no está presa. Y mientras esta locura siga vigente, Argentina será el reino de la impunidad. Y Cristina, la reina.

La patria no se rinde – 9 de julio 2018

Igual que el 25 de mayo pasado, hoy en la avenida 9 de julio, hubo una modesta manifestación cargada de hipocresía disfrazada de patriotismo. Actores kirchneristas que jamás tuvieron el coraje de denunciar o repudiar ni uno solo de los graves casos de corrupción y autoritarismo que mancharon la Argentina durante más de 12 años nos quisieron arengar al grito de que “La patria no se rinde”.
Por supuesto que la patria no se rinde. No se resigna a tener de presidenta a alguien como Cristina que ya tiene 5 procesamientos de la justicia federal o a un vice presidente como Amado Boudou que este jueves va a recibir una condena de hasta seis años de cárcel por haber intentado robarse la fábrica de billetes.
Por supuesto que la patria no se rinde. No se resigna y por eso en las últimas elecciones, en las que el pueblo se expresó libremente y en forma soberana derrotó en las urnas a Daniel Scioli y Carlos Zannini y a Aníbal Fernández, todos elegidos por la ex presidenta y luego, hace menos de un año, la que perdió fue la mismísima Cristina que se tuvo que conformar con los fueros que le dan ser senadora por la minoría.
Canciones de Teresa Parodi y videos de Alejandra Darín, Paola Barrientos, Cristina Banegas, Carolina Papaleo y Lola Berthet entre otros y otras, fueron el mascarón de proa de los verdaderos organizadores: hablo de la crema del kirchnerismo en todas sus variantes.
Axel Kicillof, Leopoldo Moreau, Sergio Palazzo Martin Sabbatella, el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Grey, y los sindicalistas kirchneristas Hugo Yasky y Roberto Baradel no pudieron garantizar una concentración multitudinaria e hicieron una demostración de debilidad. Pero tratan de poner palos en la rueda del gobierno nacional con el único objetivo de evitar que Cristina vaya presa por la cantidad y la gravedad de causas que tienen en la justicia. Lavado de dinero, corrupción, asociación y enriquecimiento ilícito son solo algunas de las acusaciones por las que tiene que dar explicaciones ante la justicia.
Los actores pusieron la cara y los videos y los Kirchner la movilización para seguir en su tarea de destituir al gobierno de Cambiemos.
La verdad, con mucha valentía la planteó otro actor pero republicano como Juan Acosta que viralizó otro video que dice: “la patria no se rinde. Lo que hay que rendir es cuentas del choreo de 12 años para que haya justicia”.
Coincidieron con la inmensa mayoría de los ciudadanos de que la patria estuvo en peligro y estuvo a un paso de rendirse frente a Nicolás Maduro. Estuvimos a un paso de caer en ese agujero negro llamado chavismo venezolano. Un país que nada en petróleo, hoy bate records mundiales de inflación, pobreza, hambre, crímenes en las calles y de habitantes que huyen a otros países para buscar cierta dignidad laboral y libertad para ser ciudadanos plenos.
Sin embargo en los carteles que hoy llevaron los K a la protesta estaban las imágenes de Néstor, el Che Guevara, Fidel, Chávez, Perón y hasta Karl Marx. Parece mentira que la historia se repita hecha caricatura y posiblemente tragedia. Fue tan poca la gente que asistió que tuvieron que cambiar tres veces el horario para leer un previsible documento contra Macri y el FMI.
Claro que la patria no se rinde. No se resigna a caer en un agujero negro como Santa Cruz donde no hay clases casi nunca, donde la miseria crece y donde la provincia no puede garantizar las mínimas condiciones de coexistencia pacífica.
La patria no se rinde. No se resigna a volver a otro gobierno K porque nunca en la historia tanta gente robó tanto dinero. Son muy pocos los funcionarios de Néstor y de Cristina que no se hicieron millonarios con el dinero que le robaron al pueblo pobre. Hay infinidad de causas en la justicia que tienen pruebas e indicios de sobra contra los Kirchner, los Moyano, los Báez, Cristóbal López y compañía, Julio de Vido y su cártel de la obra pública con sobreprecio y coimas o los violentos arrebatos castrenses de Milagro Sala, Luis D’Elía o Fernando Esteche.
La patria no se rinde. No se resigna a caer nuevamente en las garras pinguinas de toda esa maquinaria de corrupción y mafias.
La patria que no rinde sus cuentas es
el Instituto Patria. El presidente Oscar Parrillitudo se niega a proporcionar la información sobre quiénes son los aportistas. La Inspección General de Justicia ya se lo reclamó tres veces y tal como hicieron en el poder, ignoran la ley y las normas. Cristina y sus seguidores se sienten que son la patria y que están por encima de todos los ciudadanos.
El 25 de mayo, el genial actor Alfredo Casero no tuvo pelos en la lengua para decirles que cantaran la marchita peronista o la internacional. Pero que el himno era de todos y no de una facción.
Fue muy claro al hablar de algunos de esos actores que durante el gobierno K se dedicaron a injuriar y señalar con el dedo a los que no pensaban como ellos. Y lo hacían desde el aparato estatal de propaganda que pagábamos todos los argentinos. Y finalmente, Casero habló del relator del relato, el impresentable Víctor Hugo Morales y exigió como hace la mayoría de los argentinos que devolvieran todo lo que robaron con esa locura de quererlo todo.
La patria estuvo en peligro y a punto de rendirse ante el robo sistemático cuando Cristina dijo “Vamos por todo”.
La patria es otra cosa. No es una pancarta mentirosa de la política trucha.
Todos los que vivimos y amamos esta patria tenemos que poner un granito de arena para que este día vuelva a recuperar su sentido de unión nacional y no de fractura social expuesta o de grieta. Necesitamos una Argentina cohesionada en la que todos empujemos hacia el futuro, más allá de las camisetas partidarias. Yo sé que no es fácil. Fue demasiado el odio que se sembró en estas pampas. Pero hay que seguir predicando aunque sea en el desierto. No hay futuro sin una democracia moderna, con división de poderes, libertad absoluta, federalismo en serio y con igualdad de oportunidad para todos sin corruptos ni golpistas. Podemos y debemos apoyarnos en las ideas y pasiones de aquel 9 de julio que fue el más glorioso de nuestra historia.
La patria somos todos y es lo que somos. Vale la pena tomar por asalto el cielo celeste y blanco como hicieron nuestros próceres.
Ellos parieron la patria con esa lucidez y esa valentía. Porque fueron capaces de dar la vida por esa patria que nacía independiente. A esta epopeya estamos convocados todos los días. Y mucho más cuando decimos, feliz día de la patria. Para que el pueblo sepa realmente que es lo que pasa. Ayer, hoy y siempre. Y esa construcción colectiva llamada patria nos llene de orgullo y bizarría como esa bandera que a San Lorenzo se dirigió inmortal.
La fiesta se terminó y hay que pagar los platos que rompieron Cristina y sus cómplices. Hay que recuperar los símbolos patrios porque el kirchnerato también se apropió de eso. Las fiestas patria no son para hacer campaña electoral ni proselitismo del chiquitaje demagógico. Es un día de gloria para todos. Recurro a Mariano Moreno. Ante tanto chupamedia verticalista y culto a la personalidad quiero citar esta frase que para mí, es el cimiento del buen periodismo y del país en el que quiero vivir:” Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila”. Viva la patria. La patria estuvo en peligro. La patria no se rinde y no se resigna a tener otra vez gobiernos corruptos y autoritarios y ahora opositores golpistas.
La patria no se rinde. Y tampoco se suicida.

Córdoba, la rebelde – 6 de julio 2018

Mientras más libros leo, mientras más personas inteligentes entrevisto, mientras más países conozco, en lugar de tener cada vez más certezas, tengo cada vez más preguntas. Hay pocas cosas de las que estoy absolutamente seguro. Estoy seguro que soy padre, que soy periodista y que soy cordobés. De casi todo lo demás, dudo. Soy cordobés hasta la médula porque amo profundamente mis raíces. Soy orgulloso de mi pertenencia y de dónde vengo. Basta que ponga un pié en tierra cordobesa y me cambia el humor, soy feliz, siento que es mi lugar en el mundo. Y no solamente porque tengo a mis padres, a mi hermana y a parte de mi familia. Tengo la sensación de que el ADN cordobés es parte indisoluble de lo que soy, de mi identidad. Muchos historiadores dicen que la actitud que articula toda la historia de Córdoba desde sus comienzos es la rebeldía.
Jerónimo Luis de Cabrera la fundó un día como hoy de hace 445 años y lo hizo en un claro acto de desobediencia al Virrey. A lo largo de su historia, Córdoba demostró su impronta combativa en defensa de la libertad y en contra de todo tipo de autoritarismo. Eso me alegra el alma y siempre trato de estar a la altura de ese coraje.
Hablo de la Córdoba de la Reforma Universitaria que fue un faro para toda América Latina. “Obreros y estudiantes/ unidos adelante”, gritaban los manifestantes en la calle hace 100 años. Se levantaron en ideas contra el atraso, la pacatería y el oscurantismo de la rancia oligarquía, entre otras cosas. El manifiesto liminar que todos deberíamos estudiar y tener presente dice: “Los dolores que nos quedan, son las libertades que nos faltan”.
Hablo de la resistencia al autoritarismo del peor Juan Domingo Perón. De la resistencia contra un personalismo que obligaba gente a afiliarse el justicialismo, a llevar luto por Evita, a delatar y encarcelar a los contreras y a llevarse todo por delante. No reivindico la violencia de los comandos civiles pero es cierto que hubo cordobeses que estuvieron dispuestos a dar la vida en contra de los prepotentes y de los que se sentían dueños de la patria y de la verdad.
Hablo del Cordobazo y el Viborazo que fueron puebladas contra los fascistas con y sin uniforme que nos quisieron llevar a la edad media con un integrismo que cortaba cabelleras y alargaba minifaldas, encarcelaba disidentes y reprimía a mansalva. Eran épocas de dirigentes sindicales representativos que vivían como pensaban, con honradez y austeridad como el Gringo Tosco, el Chancho Salamanca o el Negro Atilio López que desde su gremialismo de colectivero llegó a ser vice gobernador de la provincia.
El radicalismo cordobés siempre fue potente y en muchos casos con inserción popular y hasta con secretarios generales de gremios. Desde el legendario Amadeo Sabattini y Santiago del Castillo hasta don Arturo Illia, pasando por Zanichelli.
Hablo de los límites que la mayoría del pueblo de Córdoba le puso a la cleptocracia y a los intentos hegemónicos y patoteros de Néstor y Cristina Kirchner. Nunca en sus más de 12 años, el matrimonio presidencial consiguió hacer pié electoralmente en la provincia que late como el corazón de la Argentina productiva. Porque hablo de sus gringos del campo que dejan la espalda rota trabajando de sol a sol e incorporan la innovación tecnológica, de las grandes industrias y fábricas automotrices y de la potencia creativa e intelectual de las universidades que supieron recoger argentinos de todas las provincias y extranjeros que venían en busca de la excelencia.
Córdoba es muchas cosas, por supuesto. La heroica, la docta, la Córdoba de las Campanas de don Arturo Capdevilla que nos habla de las cúpulas de tantas iglesias hermosas y antiguas y de una peso específico del clero que en algunos aspectos convierte una parte de la cultura en conservadora.
Córdoba para mi es su humor repentino, de tribuna popular y el fútbol, de tonada, y de esa broma que explica muchas cosas. Dicen que el cordobés es una mezcla de cuartetazo, vino dulce y chipaca. Tal vez el territorio nacional nos identifique con ídolos populares como La Mona Jiménez o Rodrigo cantando soy cordobés. El instaló para siempre que anda sin documentos porque lleva al acento de Córdoba Capital y que toma el vino sin soda porque así pega más.
Y agrega “Soy de Alta Córdoba dónde está “la Gloria” o en Jardín Espinosa a Talleres tu lo ves y si querés yo te llevo para Alberdi dónde están los celestes mi pirata cordobés.” Tal vez ese gusto por el vino dulce nos haya empujado a ser los principales consumidores de Fernet con Coca.
Una de las fotos que más quiero es la de la entrega de la distinción como “ciudadano ilustre” que me hicieron. No puedo creer cuando me veo entreverado con monumentos de la talla de Marcelo Milanesio o Fabricio Oberto en el básquet, o David Nalbandian en el tenis, o Daniel Salzano que todavía toma café en el Sorocabana frente a la Plaza San Martín donde inexorablemente terminaban mis sábados con desayuno y La Voz del Interior. En esa foto está una señora actriz como Ana María Alfaro y mi adorado ídolo de chico, el Daniel de los Estadios, Daniel Willington que siempre será un poster pegado en mi habitación. Y encima estoy al lado de Jairo que supo cantar de Posdata que Córdoba va…
Con sus motos y apellidos,
Con sus calles y baldíos.
Con su río y su cañada,
Con fantasmas y peladas.
Córdoba es un sentimiento. Es el primario en el colegio Ortiz de Ocampo, en la calle Salta o la excelencia y el compromiso del Manuel Belgrano o la facultad de Ciencias de la Información, con tantos compañeros desaparecidos empezando por los hermanos de Norma Morandini. Y el Huguito Kogan que tanto extraño. Córdoba es mi cuna y tal vez sea mi tumba. Una pintada que hice entre tantas pidiendo por la libertad del Luis Aráoz con la firma de la Fede en aerosol rojo, el amor por Celina, la partisana de Luz y Fuerza o la Mirtinha, y la cárcel de los fachos del comisario Telleldín, en la comisaria feroz al lado del Cabildo donde me dieron para que tenga y guarde. O la peña del Chito donde conocí al Horacio y a Tejada. Y Tonos y Toneles y la guitarra del Negro Maldonado que una noche dijo que era un obrero del canto y un borracho que nunca falta le gritó: “te dicen el boludo, para elegir laburo”.
En esa Córdoba me formé y no me arrepiento de nada. Aunque ahora unos pocos sectarios me odien y sigan apostando a los estalinismos y a los ladrones de la Patagonia kirchnerista.
Hablo de la Córdoba de la Noar y el básquet de los amigos, del Cabezón y el Alfredo dispuestos a levantar lo que se pueda y a bailar en Carlos Paz o en donde sea. A la Córdoba de conventillos de Barrio La Cruz que llegó mi viejo huyendo del nazismo de Polonia.
A esa Córdoba le doy las gracias en su cumpleaños. Los del Suquía dicen que en la docta de madrugada/ siempre hay alguien despierto/ estarán las aulas cerradas/ pero siempre hay boliche abierto.
En la Zamba de Alberdi, el Chango Rodríguez habla de la primera cita en la Plaza Colón y dice que su amor “como una glicina/ibas por el Clínicas/ perfumando el aire/ con tu juventud.
Tal vez por eso me enorgullezco de ser cordobés. Porque a mí tampoco me gustan los mandones ni los dictadores. Yo también creo en el derecho de decir que no. No a la injusticia, no a los corruptos, no a los extorsionadores y mafiosos. Decir que no es el principal derecho de una República.
Desobedecer, patear el tablero si es necesario, no ser sumiso. No arrodillarse ante nadie. Y tampoco hacer arrodillar a nadie. Sin soberbia y sin cobardía. Ser rebelde, como Córdoba.