Necesitamos al Cuchi para que nos ilumine – 29 de septiembre 2022

No me canso de repetirlo y recordarlo todos los años. Ojalá que el talento del Cuchi Leguizamón nos ilumine desde el cielo.
Estamos tan saturados del autoritarismo, la corrupción, el fracaso del gobierno en todos los planos y la hecatombe económica que, por momentos, nos invade cierta oscuridad por la falta de esperanza. Por eso, tal vez el Cuchi, tan solidario siempre, nos pueda prestar su luz hasta que salgamos del túnel.
Gustavo Leguizamón, más conocido como “El Cuchi”, hoy cumpliría 105 años pero hace 22 años que falleció. Es uno de los más grandes artistas populares que dio nuestra bendita Argentina. Recuerdo que aquel día triste me pregunté donde iremos a parar si se apaga el Chuchi Leguizamón, como Balderrama.
Yo estoy construido de varios materiales, como todo el mundo. Uno de ellos son las peñas de la Córdoba combativa de los 70 y los festivales de folclore de Cosquín.
El Cuchi nos honró el alma y nos llenó nuestras neuronas con su talento de bagualas y lamentos. Todavía nos sentimos un poco huérfanos del Cuchi. Pero por suerte está su obra y sigue brillando. Fue el que provocaba a los conservadores de toda laya con su filosa ironía. Nos despertaba con sus sonoras carcajadas endiabladas, como sus ojos, como las aristas de su cara y su barba.
El Cuchi fue uno de los defensores del pobrerío salteño. Era un duende genial que aparecía mágicamente donde se lo necesitaba. Un aristócrata pariente del general Arenales y bisnieto de una criolla que luchó al lado de los corajudos y las corajudas de Martín Miguel de Güemes.
El Cuchi fue capaz de escribir “Chacarera del expediente” y burlarse de su propio oficio, y burlarse de todo.
Solo alguien de su dimensión eterna pudo crear esto…
El pobre que nunca tiene/ ni un peso p’andar contento/no bien se halla una gallina/ ya me lo meten preso./ El comisario ladino/ que oficia de diligente/ lo hace confesar a palos/ al preso y a sus parientes/ Y se pasan las semanas/engordando el expediente/ mientras el preso suspira/ por un doctor influyente/ Amalaya la justicia/ vidita los abogados/ cuando la ley nace sorda/ no la compone ni el diablo/ Esta son cosas del pueblo/de los que no tienen nada/esos que se hallan millones/ tienen la Casa Rosada.
Parece escrito hoy. Aquí aparece toda su rebeldía contra los funcionarios corruptos. Toda la mordacidad de alguien que pese a los antepasados de gran alcurnia jamás se olvidó de ser un ponchito protector de su gente. Para empezar nunca dejó de vivir en Salta. Ese fue su lugar en el mundo y su lugar en la vida y en la muerte. Lo enterraron en el cementerio Santa Cruz, regado por un torrontés que se toma lento y viene en damajuana. Dicen que camino al campo santo recitó con su voz cavernosa a modo de despedida que: “Si nada hay tras de la vida/ iré más allacito cantando/ cuando mi sombra florezca azul/ sus huellas se irán borrando.
Podemos quedarnos tranquilos porque no descansó en paz durante este tiempo de ausencia. El cielo lo estaba esperando para sumarse a una fiesta. El Mono Villegas le hizo un lugarcito en el piano universal del jazz maestro y Manuel Jota Castilla preparó el locro y las empanadas y hermosas letras para musicalizar. El Cuchi se llevó una utopía. Alegrarle la vida a Dios por toda la eternidad. Ya lo había escrito cuando dijo:
Pobrecito Tata Dios/ siempre solito y ausente/ se moriría de aburrido/ si no fuera por la gente.
El Cuchi que yo canto, el que hoy le robamos al recuerdo, se fue satisfecho con una sonrisa de vino manso. Por sus armonías que todavía son modernas y transgresoras pero enraizadas a la tierra. Por sus melodías cultas y a la vez populares. Por su sabiduría en el piano y en los consejos. Siempre se llevó la vida por delante. Pateó todos los tableros y desvistió a todos los santos. Fue golpeteo sobre las mesas, madrugadas de seducción y de cuerpos.
Nadie pudo ni podrá domesticar al Cuchi. Siempre rompió todos los moldes y los dogmas. ¿O ustedes conocen a alguien más en el mundo que haya armado un concierto con las maravillosas campanas de Salta repicando y replicando? ¿O la sensata locura de diseñar una obra integral con los 18 sonidos que tienen los gases al escapar de las locomotoras? Hasta le sumó el silbato del tren y el ruido de la marcha sobre las vías. Los trenes del alma le marcaron la vida. Lo sacudían hasta las entrañas. No en vano se sentía orgullosamente hijo del jefe de la estación de tren de Cerrillos. Lo único que le faltó fue querer hacer una serenata con los aromas y los colores de Salta la linda.
No sabemos cómo ocupó sus días vacíos. El Cuchi iba tan a contramano de la pacatería y lo establecido que un día histórico decidió dirigir y arreglar a un dúo que revolucionó el folclore con su forma de cantar cruzado entre falsetes y abismos.
Llamó a Patricio Giménez y al Chacho Echenique y parió el Dúo Salteño, algo así como la máxima vanguardia de la música criolla de finales de los 60. Algo así como los Piazzolas de las vidalas y las zambas, algo así como los Beatles pero de acá.
Así andaba el Cuchi por la vida. Con un poncho rojo en el corazón, como si fuera el escudo protector de un gaucho, como su bisabuela o como si fuese el mismísimo Martin Miguel de Güemes para defender a pura palabra y puro teclado las fronteras de nuestra cultura y de nuestra patria que no es lo mismo pero es igual.
Supo cantar en los coros universitarios, ser un profesor muy querido por sus alumnos por su forma campechana de enseñar historia o filosofía, un abogado penalista de los pobres y ausentes, un músico capaz de disfrutar de Los Fronterizos, de Vinicius de Moraes o de Bach y Beethoven a quien llamó con toda justicia : “el músico definitivo”.
Solía inflar su mejilla con el acullico permanente que le hace el aguante de coca a las noches que no encuentran el límite de la madrugada. Solía cocinar como el más experto de los criollos y con esa misma experiencia, sazonar musicalmente “La Cantata Popular de las Comidas” de Armando Tejada Gómez.
Dice la leyenda que nació con una quena en la cuna. Y que a los dos años ya tocaba el Barbero de Sevilla. Escuchaba con esa oreja prodigio a su padre cantar ópera todo el día o a su madre silbar a los pájaros para que acompañaran los vuelos del Cuchi.
Cuchi significa chancho en Quechua. De chiquito le pusieron ese apodo que en Salta habla de picardía y le quedó Cuchi para toda la vida y desde hace 22 años, para toda la muerte.
Tiene un solo disco producido por otro grande como Manolo Juárez. Se murió sin un peso para arreglar su piano oxidado. Dejó 4 hijos que llevan el apellido Leguizamón con la frente bien alta. Murió un día antes de cumplir 83 años.
Se pasó la vida desafiando lo previsible. Levantó polémicas a cada rato con su ingenio y sus definiciones para sorprender como si fuera un Borges de la música de Salta. Tenía una impronta borgiana de verdad, en su aspecto señorial y oligarca, en sus bibliotecas y laberintos armónicos que dinamitaban las rutinas. Y algo mágico que quiero contarle: compuso un tema en sociedad con Jorge Luis Borges. Se imagina: de Cuchi Leguizamón y Jorge Luis Borges un tema llamado; “No hay cosa como la muerte” .Dice en su último párrafo:
-No se aflija. En la memoria/ de los tiempos venideros/también nosotros seremos/los tauras y los primeros.
El ruin será generoso/y el flojo será valiente: No hay cosa como la muerte
para mejorar la gente.
Yo quiero convocarlos porque al igual que La Pomeña, yo sé que…
Viene en un caballo blanco/ la caja en sus manos tiembla/ y cuando se hunde en la noche/ es una dalia morena.
O como Maturana: No me cabe duda que el Cuchi, Dios lo tenga en la gloria y se divierta con él, andará rondando la tierra con toda su tierra adentro y en el vino que lo duerme, dormido llora su pago.
Nosotros también lo lloramos y lo extrañamos.
En el vino que lo duerme/ Dormido llora su pago.

Avanza el terrorismo maputrucho – 28 de septiembre 2022

El ataque a balazos de civiles armados contra una fuerza uniformada casi no tiene antecedentes desde la recuperación democrática. El asalto de un comando encapuchado que se auto percibe mapuche contra cinco gendarmes es, en consecuencia, de una gravedad institucional enorme. Hay que ir muy atrás en el tiempo para encontrar algo tan inquietante y peligroso. Se podría asimilar al intento de copamiento del cuartel del Ejército en La Tablada por parte del Movimiento Todos por la Patria. Fue hace 33 años, producto del mesianismo asesino de Enrique Gorriarán Merlo que encabezó ese delirio suicida.
Hace casi un año, Sergio Berni, la mano derecha de Cristina en el tema seguridad, definió la violencia de los grupos que lidera Facundo Jones Huala como “terroristas”. Dijo que “cuando el bien tutelado que está vulnerado es la paz social, según nuestra Constitución, hablamos de terrorismo”.
Hasta la inoperante gobernadora Arabela Carreras hizo una presentación ante la justicia acusando de terroristas a estos salvajes.
En aquel momento, la irresponsabilidad del presidente decorativo, Alberto Fernández se expresó a través de una carta que le envió a la gobernadora Carreras ante el urgente pedido de ayuda. Alberto escribió: “No es función del gobierno nacional reforzar el control de las rutas nacionales o brindar mayor seguridad en la región”.
Semejante irracionalidad fue imitada por Aníbal Fernández que ayer dijo que “no vamos a salir corriendo” después de conocer que los gendarmes huyeron del lugar y que la casa rodante donde estaban quedó reducida a cenizas. Dejaron la zona liberada para cometer más delitos.
La gran pregunta que hay que hacerse antes de que sea demasiado tarde para lágrimas es ¿El gobierno nacional, está buscando un muerto? ¿Qué hubiera pasado si los gendarmes defendían la posición con sus fusiles? ¿Hay orden de replegarse o de proteger a los habitantes y propietarios de las tierras que hoy fueron usurpadas en su totalidad? ¿Se imaginan si en un enfrentamiento armado muere un maputrucho o un gendarme? Sería el comienzo de una espiral de violencia sin límites.
Se equivoca Aníbal Fernández. Es todo lo contrario a lo que dijo. Debe salir corriendo. Porque los pacíficos vecinos de Villa Mascardi y de toda la zona acechada por estos grupos están hartos de ver como incendian cabañas o maquinarias o cortan rutas y amenazan a medio mundo.
El propio Berni calificó lo que está pasando como “un acto de entrega y concesión de nuestra soberanía nacional” y aseguró que si hubieran estado a su cargo, los gendarmes deberían haber defendido su posición aún a riesgo de sus vidas.
El avance del terrorismo maputrucho es a paso redoblado y a tambor batiente. Nadie los detiene y eso los envalentona para realizar un vandalismo cada vez más sanguinario. La justicia les tiene pánico porque no se siente respaldada. Las fuerzas de seguridad provinciales están desbordadas y se atan las manos antes de actuar porque saben que si lo hacen, el cristinismo los va a estigmatizar como “represores y asesinos”. Es un tema muy complejo que en Chile ya se expresa en toda su dimensión bélica. Facundo Jones Huala está prófugo y todas las fuentes dicen que está en esos parajes.
No hay un solo dato que diga que el estado nacional lo está buscando para volver a encarcelarlo. Todo lo contrario. Quien fue su abogada defensora, Elizabeth Gómez Alcorta hoy es ministra de la Nación. Dos ex comandantes montoneros como Roberto Perdía y Fernando Vaca Narvaja contienen y apoyan de distintas formas a la Resistencia Ancestral Mapuche y otros grupos similares.
Estos delincuentes no se reconocen argentinos y no respetan ni la bandera ni la Constitución. Ocupan terrenos kilométricos por orden de una sacerdotisa que dice que esas tierras pertenecieron a sus antepasados. Los más agresivos, han patoteado incluso a las verdaderas comunidades mapuches que están integradas a la sociedad, que estudian, trabajan y progresan y quieren vivir en paz.
Esta insurrección separatista ha logrado intimidar a gran parte de la población que sufre además la caída del turismo que es una de las principales actividades económicas de la zona. No es casual que el cristinismo, en las últimas elecciones haya perdido en todas las provincias patagónicas. Miguel Angel Pichetto fue el más duro porque dijo que están haciendo “actividades propias de una guerrilla”.
Dentro de la ley y con firmeza, hay que combatir a los que violan la ley.
Los falsos mapuches tienen el apoyo del sector más chavista del gobierno.
En su momento, Patricia Bullrich fue taxativa: “En esto no hay grises: estas del lado de los terroristas o del estado de derecho”.
La impunidad produjo una verdadera pandemia de usurpaciones y destrucción en la zona cordillerana que va desde Villa Pehuenia hasta Esquel y afecta a tres provincias: Neuquén, Rio Negro y Chubut.
Cuando Jones Huala estuvo en la cárcel de Esquel definió sus objetivos con una arenga extremista: “Nuestro enemigo a destruir es el huinca capitalista” Le recuerdo que Huinca significa “hombre blanco” o extranjero o “no mapuche”.
Pero lo más sustancioso, llegó al final: gritó desaforado, “viva la RAM, viva la autodefensa y el sabotaje, hasta la victoria, hasta vencer o morir”.
Frente a la confesión de partes, relevo de pruebas. Solito, con sus palabras, se muestra fuera del sistema y de las leyes de la paz y la convivencia.
Más claro, imposible. Más delincuentes violentos que mapuches. Más usurpadores que revolucionarios.

Gobierno que no gobierna y cría cuervos – 27 de septiembre 2022

Cristina dijo en su momento que había funcionarios que no funcionaban. Hoy está claro que la situación es mucho peor. Hay un gobierno que no gobierna. No soluciona ninguno de los problemas. El país está a la deriva y se nota la ausencia del estado, en algunos casos y una complicidad con varios delitos, en otros. La señal que están dando es peligrosísima. Se parece mucho a un vacío de poder. Cada uno hace lo que se le ocurre. Y el estado, o mira para otro lado, o fomenta que se viole la ley. Cristina solo se preocupa por salvar el pellejo de la cárcel, buscar impunidad y voltear la Corte Suprema y las elecciones PASO. Sergio Massa tiene síndrome de abstinencia por la ausencia de dólares pero la economía se desbarranca por un freno al consumo, por el estancamiento de la actividad, un riesgo país que merodea los 2.600 puntos y una inflación que no para y tritura los bolsillos de los más pobres.
¿Y Alberto? No sabe, no contesta. Vive
en una nube. Es un holograma al servicio de Cristina. El títere ya fue superado.
Joaquín Morales Solá, este domingo en
su panorama editorial de La Nación fue de una contundencia letal. Escribió que “Cristina prende fuego a la Constitución, dinamita el sistema político” y que ese no fue su único “hecho destituyente… La vice decidió tumbar el estado de derecho… estamos ante la jefa de una coalición gobernante alzada contra la Constitución y contra el sistema democrático”. Más clarito, imposible.
Lo más inquietante y peligroso está ocurriendo en la vida cotidiana. Le hago un resumen:
• Sindicalistas del Partido Obrero tienen en vilo a todas las actividades que utilizan neumáticos. Taxis, remises, camioneros, maquinaria agrícola y fábricas de autos. Toyota y Ford ya suspendieron las actividades y Fiat lo anuncia para dentro de unos días. Los trabajadores ganan un promedio de 400 mil pesos y se sienten lejos de sus dirigentes. Pero los jerarcas se dieron el lujo de tomar el Ministerio de Trabajo ante la complicidad y el silencio del Ministro.
• Una patota del sindicato de camioneros, con violencia extorsiva, se metió en una empresa de Avellaneda y golpeó a los empleados y al dueño. Hubo 6 heridos y cometieron todo tipo de delitos. Las imágenes son como para espantar a cualquier inversor. Esos bloqueos mafiosos son una metodología constante de los Moyano que según el presidente, son sus dirigentes sindicales preferidos.
• Pseudo mapuches atacaron a balazos un puesto de Gendarmería y obligaron a que sus ocupantes huyeran del lugar. Dicen que dejaron sus armas y algunos perdieron hasta los cascos. Es un acto terrorista que tiene el apoyo implícito y explícito de las autoridades nacionales y provinciales. Atención Aníbal Fernández, gobernador Arabela Carreras y senador Alberto Weretilnek. El silencio lo dice todo. El que calla, otorga. Miguel Ángel Toma escribió un tuit donde dice que nadie busca al jefe prófugo que es Facundo Jones Huala porque tiene cobertura de ex comandantes Montoneros como Fernando Vaca Narvaja y Roberto Perdía. Es el hecho más grave dentro de una escalada de incendios, foquismo, pedreas y palazos de encapuchados. ¿Se imaginan que hubiera ocurrido si los gendarmes hubiesen disparado sus fusiles? ¿Quién está fomentando un muerto? ¿Quién quiere volver al intercambio de cadáveres de los ’70?
• Jóvenes que pertenecen al cheto kirchnerismo, dicen que no pueden estudiar con hambre y hacen una exhibición obscena de teléfonos y ropa de alta gama. Son chicos ricos que tienen tristeza y el apoyo de sus padres que quieren rememorar su juventud revolucionaria. Vivan los jóvenes patriotas argentinos que van a estudiar con entusiasmo a pesar de vivir en medio de terribles privaciones.
• Sindicalistas chavistas de ATE que responden a Cristina, realizan medidas de fuerza salvajes y piden que pasen a planta permanente 30 mil trabajadores pese a que Massa, ministro de su gobierno, dijo que iban a congelar las vacantes. Una pelea interna del gobierno que trasladan a la sociedad.
• Hay aviones que no salieron por eso. Vuelos suspendidos y Aeroparque semi paralizado. Más anarquía y caos. Otros sectores piqueteros acampan una vez más en el centro de la ciudad. Ya son 6.658 manifestaciones en lo que va del año. Record absoluto.
El gobierno que no gobierna fomentó este tipo de protestas que, ahora se le vuelven en contra. Generó un clima y un espacio para que cualquiera haga cualquier cosa. Nadie se siente obligado a respetar la ley. No hay autoridad. No se puede arrojar tanto combustible sobre una sociedad que está a punto de arder. No pueden ser tan irresponsables. Dios, la patria y la sociedad se lo van a demandar.
Cría cuervos y te sacarán los ojos.