Cristina sin 17 de octubre – 8 de diciembre 2017

Vamos a tratar de ordenar un poco la discusión después del tsunami legal que el juez Bonadio desató sobre Cristina.
En primer término corresponde decir que no hubo un 17 de octubre. El sueño de Cristina y de Hebe Bonafini no se produjo. El pueblo argentino, en su mayoría, no se volcó a las plazas de todo el país para pedir que no metan presa a Cristina. Hubo una movilización módica que repitió las que se hacen con cierta regularidad y en donde las fuerzas de izquierda y el cristinismo convocan a todo su activo mediante colectivos y con disciplina militante. Ayer en Plaza de Mayo no hubo gente independiente, personas sin encuadramiento que indignadas hayan ido a protestar en ayuda de Cristina.
Es cierto que esos grupos con gimnasia de marchas y piquetes pueden producir mucho daño, llenando de mal humor y turbulencias violentas la vida cotidiana. Pero no parece comprobarse la hipótesis de que Cristina es Evita o Perón y que el pueblo pobre es capaz de dar la vida por ella.
Hebe en su fanatismo le dijo al presidente Macri que tuviera “ojito” porque si la tocaban a Cristina se iba a desatar una tormenta social terrible del tamaño de tres 17 de octubres.
Y la verdad es que la concentración en Plaza de Mayo fue una más de tantas y casi, casi no acusó peso en la balanza.Ni siquiera quedará en la historia entre las movilizaciones más importantes.
Con esto quiero desmontar un mito y una amenaza.
Pero hay otro mito, una mentira absoluta que solo se la creen lo que son capaces de decir que Lázaro Báez y el Pata Medina son presos políticos. Todos repiten que son perseguidos políticos cuando en realidad son perseguidos por el Código Penal. A nadie se lo encarcela o investiga por lo que piensa sino por lo que robó o por el daño institucional que causaron durante 12 años de gobierno. Pero la falsedad más evidente la dijo Cristina ayer: “Macri dirige la orquesta y Bonadio ejecuta la partitura”. Es evidente que el ladrón cree que todos son de su misma condición. Se le pueden hacer mil críticas a Macri y a Bonadio. Pero ni el presidente es capaz de dar una orden a un juez y violar la independencia de la justicia ni el juez federal es un hombre presionable que actúe como títere de nadie.
Los Kirchner dicen esto porque fue lo que ellos hicieron durante su gobierno. Colonizar la justicia con la camiseta partidaria, colocar a Gils Carbó como jefa de la impunidad K y extorsionar con carpetazos de su vida privada a jueces que no simpatizaban políticametne con ellos. Eso hacía Cristina. Pero eso no lo hace Macri. No hay presión sobre los jueces ni tampoco sobre los periodistas. No lo pueden entender, pero es así. Por eso les va tan mal: parten de un diagnóstico falso.
La otra mentira flagrante y demasiado burda es que no hay estado de derecho en la Argentina. Algunos gurkas hasta hablan de dictadura. La democracia funciona a pleno. La independencia de los poderes es impecable. Y Cristina y su banda pueden apelar a todas las instancias superiores que deseen. Cristina tiene 4 procesamientos y se viene un quinto. Todos son jueces distintos y causas de las más diversas. Inventan descaradamente que no hay estado de derecho para victimizarse como perseguidos políticos. Un verdadero disparate.
Le digo más: el gobierno no está para nada contento con las decisiones del juez Bonadio. Le complican la vida en el Congreso a la hora de buscar consensos para las leyes claves que necesita y enrarece el clima callejero que suele espantar o retrasar las inversiones. El gobierno no presionó a los jueces para que aceleraran las investigaciones sobre la corrupción K. Son los jueces que se mueven con autonomía tal vez con la intención de recuperar la credibilidad después de que Comodoro Py cajoneara durante años las denuncias más importantes.
La pregunta es qué puede hacer Macri frente a esto. Así como está mal que interfiera en otro poder para acelerar las causas, también es anticonstitucional que se meta para frenar las causas o adecuarlas a la necesidad de sus tiempos políticos.
Pero está claro que a los cristinistas no les interesa la verdad. Fueron grandes manipuladores en el gobierno y son grandes manipuladores en el llano. Solo que ahora no tienen tantos recursos. Sin embargo Cristina dice que quieren silenciar su voz mientras se manda una larga conferencia de prensa en cadena nacional por todos los canales de noticias, aun de los que más la critican y a los que ella quiso destruir como TN. Entonces, ¿De qué silencio, de que censura hablan?
Juan Grabois, el principal amigo del Papa y el principal enemigo de Macri después de Cristina, dijo que Bonadio no salió de un repollo, nació de una servilleta. Se refiere al gobierno de Menem con el que el matrimonio Kirchner compartió la boleta electoral en siete ocasiones. Grabois habla de la política represiva del gobierno y defiende a Cristina mientras produce cortes de calles casi todos los días, fogonea las protestas más diversas y salvajes y pide más dinero al ministerio de Carolina Stanley.
¿Cuáles son las novedades informativas rigurosas? Según nuestro compañero Marcelo Bonelli en un documento secreto que consta en el expediente se asegura que el pacto de impunidad que Cristina les garantiza es a cambio de granos, tecnología nuclear y recursos energéticos por una suma aproximada de 10 mil millones de dólares que ponía Irán. Y que el gestor de esa transa repugnante fue Hugo Chávez.
El juez Bonadio con un criterio razonable explica el tema de la traición a la patria con claridad. La guerra ahora no es tradicional. Determinados actos terroristas son actos de guerra aunque el agredido no los conteste en forma armada. El juez dice que eso fue lo que hizo con la embajada de Israel y la AMIA “una potencia extranjera que (como está demostrado judicialmente) ordenó, organizó, financió o instigó” esos dos actos de guerra “en nuestro país contra ciudadanos desarmados e inocentes considerado un crimen de lesa humanidad y perpetrado por la Jihad Islámica de Hezbollah del Líbano.
Cristina está en problemas y muy aislada políticamente. Pichetto juntó un bloque de 25 senadores peronistas y Cristina solo 8. 25 a 8 es una paliza política y eso demuestra que Cristina depende de Pichetto para que el senado levante o no la mano otorgando el desafuero que pide Bonadio.
Hasta Carlos Zannini, el alter ego de Cristina se diferenció de ella. No quiso repetir que no hay estado de derecho. Es una mentira demasiado grosera. Su abogado dijo que van a apelar, por supuesto, pero que no hay motivo para recusar a Bonadio,y que tampoco encuentran razones para recurrir a los tribunales internacionales.
Cristina no es una víctima. Es la victimaria. De los argentinos que fueron saqueados en sus patrimonios producto de la mega corrupción de estado y también de los familiares de las víctimas de los atentados que todavía piden verdad y justicia. Ningún argentino patriota quiere pactos tenebrosos que ayuden a los enemigos que perpetraron dos actos de guerra en nuestro territorio nacional. Eso se llama traición a la patria. Acá y en la China.
Cristina no tuvo su 17 de octubre y es difícil que lo tenga. Hasta los gobernadores peronistas se callaron y otorgaron. La única verdad es la realidad. Y está claro que Cristina no volverá y será millones. Los millones ya se los llevó antes. Cristina no es Evita. No vive en el corazón de los humildes. Vive en Recoleta, en Puerto Madero y en el Calafate.

Un tsunami contra Cristina – 7 de diciembre 2017

Las cientos de páginas del dictamen del juez Claudio Bonadío son un verdadero tsunami legal contra Cristina. Allí están los rigurosos argumentos por los que la ex presidenta fue procesada con prisión preventiva y embargada en 50 millones de pesos. La justicia también le pide al senado de la Nación el desafuero de Cristina que está acusada de traición a la patria y encubrimiento agravado de los iraníes que participaron en el atentado a la sede de la AMIA, considerado un delito de lesa humanidad.
En su minuciosa resolución, el juez asegura que Cristina y Héctor Timerman, su canciller de entonces “diseñaron y orquestaron un plan criminal para encubrir” a los responsables de los 85 muertos. Este es el cuarto procesamiento de la nada exitosa abogada y en los próximos días podría recibir el quinto procesamiento por parte del juez Julián Ercolini.
Esto impacta de lleno en la jefa del kirchnerismo pero también en sus cómplices más cercanos. El ministro de Relaciones Exteriores de entonces, el autor material del tenebroso pacto con Irán y traidor a su pueblo, Héctor Timerman fue castigado con la prisión domiciliaria porque su estado de salud es realmente delicado.
Carlos Zannini, el histórico secretario Legal y Técnico, el alter ego de Cristina, el que dijo que a ella no se le habla, que a ella se la escucha, también está preso. Fue detenido a la madrugada en la puerta de la casa de suegra en Río Gallegos.
Del estado mayor cristinista también fueron procesados pero sin prisión por ahora, el mayordomo Oscar Parrilli, ex jefe de los servicios de inteligencia, Juan Martín Mena otro topo que todavía tiene una centralita de inteligencia con el diputado Rodolfo Tailhade, uno de los comandantes de La Cámpora, Andrés Larroque y Angelina Abbona, ex Procuradora del Tesoro, una mujer de la íntima confianza de Cristina y Zannini. De hecho su esposo Eduardo Mengarelli y el chino Zannini militaron juntos en Córdoba en la Vanguardia Comunista que tributaba ideológicamente al feroz marxismo de Albania.
Hay otros personajes nefastos que también fueron detenidos. Hablo del antisemita y vocero informal de Irán, el que propuso a Chávez fusilar opositores, Luis D’Elía y el lobista iraní, Jorge “Yussuf” Khalil. Otro referente de la violencia en el país muy al servicio de Irán, Fernando Esteche, ex lider de Quebracho al que sus ex compañeros intentaron matar a puñaladas, se entregó al mediodía en una comisaría.
A estos impresentables repudiados por la inmensa mayoría de la sociedad, el expediente judicial los define como “los integrantes de los canales paralelos de la negociación no oficial”.
Casi todo esto, estaba en la denuncia que el fiscal Alberto Nisman presentó con gran coraje unos días antes de ser asesinado de un balazo en la cabeza. El hablaba de un plan “para fabricar inocencia” para los acusados del atentado terrorista más grave de la historia argentina.
Esta es la causa que más pánico le produce a Cristina Fernández, la senadora por la minoría bonaerense. Ella lo confesó. Es la causa que estuvo a punto de cerrarse entre otras cosas por la vergonzosa actuación de Daniel Rafecas, pero los jueces Gustavo Hornos y Mariano Borinsky lograron darle un nuevo impulso.
Es difícil, casi imposible que prospere en el Senado el pedido de desafuero de Cristina. Pichetto ya anticipó que lo otorgarían solo si hay una condena firme y el propio partido de Mauricio Macri tampoco quiere arriesgarse a las turbulencias callejeras e institucionales que generaría el encarcelamiento de Cristina. Algo así dijo Hebe Bonafini, casi en modo de amenaza: “Se va a armar un quilombo que ni te cuento”, pero de paso le pasó la factura a Zannini “por no ocuparse “de la detención de Boudou.
Otras juegan más fuerte. Elizabeth Gómez Alcorta, abogada de Jones Huala, Milagro Sala y Fernando Esteche y colaboradora de Horacio Verbitsky dijo que “han asesinado al estado de derecho”. Pregunta del millón:¿Qué se hace frente a la muerte del estado de derecho? Se toma el poder y se derroca a los que fueron elegidos hace 15 minutos por 10 millones de votos y por un 20% de diferencia con Cristina. ¿Volverá la locura criminal setentista?
La conclusión es que resucitó la denuncia de Nisman con toda potencia.
En el caso de Carlos Zannini salta a la vista que según Antonio Stiuso fue el encargado de comunicarle a Nisman la orden de Cristina: “dejá de investigar a Irán”. Orden que, dicho sea de paso, Nisman no cumplió y por eso terminó como terminó.
¿Qué hizo que Cristina diera un inexplicable viraje de 180 grados en este tema? ¿Una transa petrolera con Irán o la triangulación con Venezuela para abastecer el plan nuclear de quienes aún hoy niegan el holocausto? Muchos creen que este intercambio repugnante de impunidad por apoyo nuclear es lo que explica todo.
Hace casi dos años, el presidente Mauricio Macri, demostró su compromiso con la búsqueda de la verdad y la justicia y tomó tres medidas que van en ese sentido:
Dejó caer el tenebroso pacto con Irán, autorizó a los espías para que puedan declarar todo lo que supieran, abrió todos los archivos con el mismo criterio y designó a Mario Cimadevilla al frente de una Unidad Especial de investigación del ataque a la AMIA. Muchos dicen que Alberto Nisman fue el muerto número 86 de aquel asesinato masivo cargados de odio racial.
Le recuerdo que Cristina no tuvo ni siquiera el mínimo gesto humano de expresar sus condolencias a la familia del muerto. Todo lo contrario, la ex presidenta ordenó a su jauría mediática que destruyera la memoria y las denuncias del fiscal Alberto Nisman y que tapara con impunidad ese magnicidio que conmovió a la Argentina y al mundo.
Sus soldados, con subordinación y valor se metieron en la vida íntima del fiscal para llenarlo de barro y tratar de matarlo por segunda vez.
Hoy hay una esperanza. Hay alguna posibilidad de que la luz de la verdad derrote a la noche del ocultamiento cómplice. Pese a los cientos de chicanas y maniobras de los encubridores de los encubridores.
Pero el fantasma de Alberto Nisman va a perseguir durante toda la vida a Cristina. No solamente porque ella fue responsable por acción u omisión de su muerte. También porque el gobierno se comportó en todo momento como el autor intelectual y material del asesinato. Los mercenarios de Cristina utilizaron todos los insultos y descalificaciones que tuvieron a su alcance. Le dijeron de todo a Nisman: “corrupto, turro, sinvergüenza, incompetente, homosexual, loco, títere de un espía, mujeriego, agente de la CIA y el MOSSAD, lavador de dinero, golpista e idiota”. El gobierno de Cristina pensó que ya había ganado y que el caso Nisman estaba irremediablemente muerto. Pero se equivocó. La mentira siempre despierta sospechas. La verdad no se puede sepultar. Siempre resucita por más profundo que la entierren. Y eso es lo que está pasando ahora. El pueblo quiere saber de qué se trata.

La justicia Fayt – 6 de diciembre 2017

El Colegio de Abogados que preside el doctor Guillermo Lipera tuvo la deferencia de invitarme a dar una opinión sobre la justicia que quiero para mi país. Hoy, en su última reunión del año, pude decir ante especialistas y desde el sentido común y la formación de un periodista que nuestra bendita Argentina necesita hacer una verdadera revolución en los Tribunales. Entre todos los sectores debemos edificar una justicia que nos genere una infinita confianza, un gran respeto intelectual y un inmenso orgullo. Creo que ya se están empezando a dar los primeros pasos al extirpar a los personajes más emblemáticos de la corrupción como Norberto Oyarbide o Eduardo Freiler. Daban vergüenza ajena, eran una mancha de dinero sucio en el corazón de la señora de los ojos vendados. También tiene fecha de vencimiento y pase a retiro asegurado el símbolo de la justicia con camiseta partidaria. Que la doctora Alejandra Gils Carbó deje de ser procuradora es un salto cualitativo notable porque ella fue la jefa de operaciones de Cristina. La que armó una estructura de fiscales para blindar de impunidad a los funcionarios del anterior gobierno y para atacar y hostigar a quienes se hayan atrevido a cuestionar esa justicia ilegítima llamada justicia legítima.
Soy consciente que este Colegio de Abogados jugó un rol clave en esta todavía incipiente renovación. Son pasos muy importantes en el buen sentido. Pero falta muchísimo todavía.
Como me enteré del homenaje al doctor Carlos Fayt me pareció que su apellido podría ser la bandera de la nueva justicia que tenemos que construir.
Hace poco más de un año que Carlos Santiago Fayt falleció y su vida y su obra pueden ser el espejo en el que nos podemos mirar para la nueva etapa.
Creo que es justo decir que Fayt, durante 32 de sus 98 años fue juez de la Corte Suprema. Su paso a la eternidad lo colocó en el pedestal de los próceres republicanos. Fue un emblema de la resistencia al chavismo kirchnerista que no pudo quebrarlo. Fue tan grande su coraje que no se dejó patotear por Cristina y sus cómplices y recién se fue a su casa al día siguiente de la asunción del presidente Mauricio Macri. Seguramente habrá pensado: misión cumplida, los autoritarios no pasaron.
Durante la mayor y más cruel embestida, miles de ciudadanos levantamos carteles que decían: “Todos somos Fayt”.
¿De qué lo acusaban al doctor Fayt? ¿De ser un ejemplo de austeridad republicana, de vivir en un sobrio departamento y de tener una casita en Villa Gesell después de haberle dedicado toda una vida a la Corte y al estudio sin una sola sospecha de haber realizado ni un trámite administrativo poco transparente?
¿Quiénes lo acusaban? Los que aún no pueden explicar sus fortunas, sus mansiones y sus estancias que lograron con el plan sistemático para saquear el estado mediante una asociación ilícita liderada primero por Néstor y luego por Cristina Kirchner?
¿De qué lo acusaban al doctor Fayt? ¿De ser un defensor de los derechos humanos que tuvo el coraje de presentar junto a Raúl Alfonsín habeas corpus por varios detenidos durante la dictadura militar, cuando las balas picaban cerca y muchos abogados fueron secuestrados y desaparecidos solo por ese gesto de grandeza? ¿Se lo acusaba de no haber ocupado jamás un cargo público durante ninguna dictadura militar?
¿Quiénes lo acusaban? Los abogados exitosos que no pueden explicar su riqueza y que durante el terrorismo de estado se dedicaron a rematar casas de deudores con una actitud de usura indigna de un militante popular y que no movieron un solo dedo ni presentaron un solo habeas corpus por sus compañeros? Hebe de Bonafini lo acusó a Fayt y defendió al doctor Eugenio Zaffaroni que fue funcionario judicial de dos dictaduras y sobre todo de la de Jorge Videla para la cual, además, escribió un manual. La presidenta de las Madres se permitió, una vez más, un juicio callejero a una persona intachable como Fayt mientras manchó los pañuelos blancos con el dinero sucio de Sergio Schocklender. No lo podían confesar porque era inhumano, pero se les notaba las ganas de hacer una cadena de oración para que el doctor Fayt se muriera lo antes posible.
¿De qué lo acusaban al doctor Fayt? ¿De ser admirador de socialistas democráticos como Nicolás Repetto y don Alfredo Palacios? ¿De tener sensibilidad hacia los más humildes o de haber optado intelectualmente por el agnosticismo después de venir de una familia católica? ¿O de haber escrito 3 libros con un análisis severo de los componentes autoritarios y demagógicos del peronismo y en defensa de las más amplias libertades públicas?
¿Quiénes lo acusaban? Los adoradores de un chavismo que mete presos a dirigentes democráticos y opositores y que cierra medios de comunicación independientes y ataca a los periodistas que no se alquilan ni se venden. Los que se hicieron millonarios con los juicios laborales de muchos gremios como el doctor Héctor Recalde y que acusó a Fayt de ser antiperonista.
¿De qué lo acusaban al doctor Fayt? De ser un brillante abogado, juez, escritor, académico, profesor emérito de universidades que escribió 35 libros que abarcan la historia del pensamiento político desde la Antigua Grecia hasta el siglo XX?
¿Quiénes lo acusaban? Los pibes para la liberación como su jefe Máximo Kirchner quienes no terminaron sus estudios y nunca trabajaron en otra cosa que en administrar los múltiples bienes de sus padres?
¿De qué lo acusaban al doctor Fayt? De ser una persona de perfil bajo al que casi no se le conoce nada de su vida privada? ¿De haber llenado plazas y radios predicando la democracia a través de clases de Educación Cívica? ¿De haberse opuesto con su voto en la Corte a la privatización de Aerolíneas, de haber sentado las bases de respeto hacia la diversidad sexual con un fallo y de haber defendido la libertad de expresión aplicando la avanzada y progresista doctrina de la real malicia?
¿Quiénes lo acusaban? Los que integraron grupos guerrilleros que utilizaron el crimen y las bombas durante períodos democráticos como Horacio Verbitsky o Carlos Kunkel que le decían a Fayt admirador de Aramburu a quienes los Montoneros secuestraron y asesinaron.
¿De qué lo acusaban al doctor Fayt? ¿De ser viejo cuando se sabe que viejo es el viento y todavía sigue soplando? ¿De tener algún achaque propio de la edad que sobrellevaba con una dignidad ejemplar?
¿De qué lo acusaban a Fayt ? De andar casi en puntas de pié por la vida con dignidad, ética y excelencia académica?
¿Quiénes lo acusaban? Los ministros de los gobiernos más corruptos de la historia democrática? Los inmorales nos han igualado, dice el tango. Los Aníbal Fernández que, como si fuera un comisario de la bonaerense en pleno allanamiento, le ordenó a Fayt que saliera de su casa.
El sucesor de Stiuso llamado Horacio Verbitsky se burló de Fayt y dijo que no sabía ni el día en el que vivía y que le tenían el pulso de su mano para que firmara los expedientes. ¿Cómo lo supo? ¿Lo filmaron? ¿Utilizaron los métodos sovièticos de la KGB de cabotaje?
Defender al doctor Carlos Fayt fue como defender un monumento a la democracia y los derechos humanos, a la capacidad intelectual y profesional y a la ética republicana frente a las mafias enquistadas en el poder que se quisieron quedar para siempre. Por eso lo quisieron matar por stress, por acoso moral y humillación, como dijo la doctora Carrió.
Los impresentables y perversos enemigos de Fayt se quisieron quedar con todo y agigantaron su figura. Miles y miles de ciudadanos lo defendieron en la calle en defensa propia.
La República Argentina le debe mucho. Fayt no aceptó las órdenes ni las extorsiones de Cristina. Se fue de la Corte cuando quiso. Se fue de la vida porque la muerte quiso. Pero volverá cuando la patria pueda extirpar a los corruptos y a los golpistas.
Fayt volverá y no será millones. Fayt volverá y será justicia.