El cuarto gobierno K. Ojalá me equivoque – 10 de diciembre 2019

Hoy comienza otra historia. Hoy arranca el cuarto gobierno kirchnerista con una Cristina recargada y más chavista que nunca. No quiero ser agorero ni aguarle la fiesta a quienes votaron con esperanza. Pero tampoco quiero ser falso ni mentiroso. Me rebela la hipocresía. Por eso le quiero decir exactamente lo que siento y lo que pienso. Aunque vaya en contra de la corriente mayoritaria. Yo por supuesto que quiero que nos vaya bien a los argentinos. Pero no creo que con los Fernández nos vaya bien.
No soy para nada optimista porque trato de ver lo que pasa y de leer la realidad con la mayor rigurosidad posible.
Ojalá me equivoque.
Pero yo escuché al presidente Alberto Fernández decir que no hay pruebas para condenar a Cristina y que es una perseguida política. El dijo que es lo mismo que Cristina. Y eso se lo creo.
Alberto se manifestó conmovido por el ataque furioso que su jefa hizo contra el tribunal que la estaba juzgando. El dijo que varios jueces van a tener que rendir cuentas por las barrabasadas que escribieron y el acaba de plantear que hay medios que los quieren hacer pelear cuando es muy claro que la unidad pende de un hilo y que mucha de la información que publican los periodistas sobre enfrentamientos y diferencias entre Cristina y Alberto, son suministradas por gente que está al lado de Cristina y Alberto. Hoy Alberto dice con la misma vehemencia exactamente todo lo contrario de lo que decía hace 6 meses cuando acusaba a Cristina de muchas cosas que ahora, no le conviene recordar. Pero los periodistas, estamos obligados a recordarlo. Y encima dice que tienen que salir en libertad incluso los condenados que no tengan condena firme. Si eso se confirmara, de pronto saldrían a la calle miles y miles de presos que están en esas mismas condiciones.
Ojalá que me equivoque.
Pero veo una Cristina alterada emocionalmente que no fue ni a la misa de la convivencia pacífica que propuso la iglesia en Luján. Y eso que se trata de una iglesia que, mayoritariamente, tiene sus simpatías del lado del peronismo. Todos pudimos observar a una Cristina desencajada y agresiva culpando de todos su males, incluso de la muerte de Néstor o de la enfermedad de Florencia a los jueces y a los periodistas. Nada de eso es cierto. Ya le dije que Cristina no es decente ni inocente. El deliro mayor fue desmentirse a sí misma. Dice que los periodistas inventaron eso de que ella se negó a entregarle los atributos de mando al presidente Macri. Y ella misma en su libro “Sinceramente”, confieso que lo veía como una rendición. Y jamás dijo una palabra hasta ayer de una presunta prohibición de la justicia.
Ojalá me equivoque.
Pero cuando analizo el gabinete veo que dejaron afuera a los gobernadores. Ninguno pudo mojar el pancito en el plato. Solo el señor feudal Gildo Insfrán, el menos progresista de todos, pudo colocar un ministro. Veo que Sergio Massa cobró un premio menor pese a que fue clave para la victoria. Un ministro de Transporte que viene del radicalismo y su esposa al frente de la empresa de Aguas. Descubro que Malena Galmarini estuvo para la foto para mostrar mayor amplitud partidaria y de género pero que Guillermo Nielsen, el capo de YPF fue borrado de la foto y del ministerio de Economía, por demasiado liberal. Cristina es implacable. Veo que el sectarismo de Cristina todavía es tan fuerte como para dejar afuera a Martin Redrado o Florencio Randazzo.
Ojalá me equivoque.
Pero en los puestos claves para impulsar el Frente para la Venganza y la Impunidad K están los mismos talibanes de siempre. Carlos Zannini, uno de los mariscales de la derrota de Scioli y el alter ego de Cristina. El que tiene que armar la movida para que se esfumen todas las causas que Cristina tiene en la justicia, para que salgan todos los ladrones de estado que están presos y para hacer desfilar por los tribunales a periodistas y ex funcionarios empezando por el propio Mauricio Macri. En esa tarea tiene la inestimable ayuda de un cineasta de trayectoria mediocre que se llama Tristán Bauer. Panfletos audiovisuales cargados de mentiras llevó a la pantalla con “El camino de Santiago” y con “Tierra Arrasada” donde me da el privilegio de aparecer en pantalla para que toda la hinchada de Víctor Hugo y Cristina me putee con ganas. Me dan ganas de hacer una broma y de contestar como Cristina: “A mí me va a absolver la historia. Estos jueces ya tienen la sentencia escrita”. Pero no estoy a la altura de la jefa de Tristán tan fanático como poco peronista. Y este señor es el flamante Ministro de Cultura.
Silbaron a muchos periodistas pero no silbaron al INCAA que puso plata de todos los argentinos para esa propaganda de pantalla grande. Pregunto: El INCAA, que viene le daría un crédito por ejemplo a Juan José Campanella para que hiciera una película llamada “Los Saqueadores Kirchneristas”? Bauer agradeció a la vida que Pino Solana estuviera presente en el estreno. Se siente heredero de su cine militante. Hay algunas escenas pornográficas que no deberían pasarse nunca mas para que Cristina y su cineasta Bauer no se pongan nerviosos. Pino Solanas y Alberto Fernández fueron dos de los más feroces críticos de Cristina.
Carta abierta se cerró. Pero vuelve Zamba y 678? Pregunto.
Ojalá me equivoque.
Pero veo que vamos derechito a reconstruir las relaciones carnales con el narco dictador Nicolás Maduro, el castrismo jurásico que somete al pueblo cubano y los negacionistas del holocausto de Irán. Sabina Fréderic, la nueva ministra de Seguridad, de la escuela de Horacio Verbitsky y Nilda Garré ya dijo que “el terrorismo es un problema de la OTAN” y no de este país que sufrió en la AMIA y la embajada de Israel, dos de los atentados más graves de todos los tiempos. Por eso Hezbollah dejará de ser un grupo terrorista acusado por la justicia argentina por esos ataques dinamiteros y pasará a ser un partido político o una ONG amiga de los kirchneristas. Los policías y los uniformados que defienden con su vida la vida de todos nosotros, serán a partir de ahora sospechosos criminales y herederos de la dictadura militar.
Ojalá me equivoque.
Aunque está muy anunciado que van a multiplicar las retenciones al sector más productivo, competitivo en innovador que tiene la Argentina que es el campo. Otra vez sopa. El gobernador Schiaretti salió al cruce en defensa de lo que dijo “es nuestra economía regional y el principal motor del progreso de Córdoba”. Omar Perotti se mantuvo en un silencio cómplice. Y Axel Kicillof fue directamente cómplice.
Alberto Fernández explicó esto con argumentos insólitos. Dijo que los cordobeses no creen en el peronismo. Y que en esa provincia comenzó la revolución Libertadora. Aquí hay dos contradicciones. Los cordobeses, en general, creen en la libertad y rechazan a los autoritarismos opresores. Es cierto que fue epicentro de la Revolución Libertadora pero también que en Córdoba nacieron movimientos libertarios eternos como la Reforma del 18 de obreros y estudiantes, unidos adelante y la gigantesca rebelión popular llamada “Cordobazo” que hirió de muerte al dictador patricio Juan Carlos Onganía. El otro cuestionamiento es por decir que los cordobeses no creen en el peronismo y es una provincia gobernada hace tiempo por José Manuel de la Sota, un aliado de Sergio Massa, cuya hija apoyó a los Fernández y por Schiaretti que también es cordobés. Alberto dijo que “esos gobiernos son peronistas que bajo el rótulo del cordobesismo, oculta mucho su condición de peronista”. Patada para el gringo Schiaretti bajo cuyo gobierno no le fue mal a los cordobeses. Lo digo porque el porteño Alberto Fernández que se cansó de perder en su distrito, también señaló que fuimos gobernados en Córdoba por lo peor del radicalismo. No será mucho Alberto? Tan tontitos somos los cordobeses que votamos a lo peor del radicalismo y a un peronismo que oculta su condición? ¿No será que a Córdoba, en general le fue mejor que a la Nación?
Ojalá me equivoque.
Pero aunque me siento a las antípodas del pensamiento y la acción de Juan Grabois, comparto dos verdades que dijo.
Primero que la sociedad tiene mecha corta. Es cierto que los Fernández tienen la obligación de atender las urgencias de los más pobres y lo que menos tienen porque la paciencia se va a agotar más rápido de lo esperado. Grabois también planteó que cuesta encontrar algún morocho trabajador o villero en el gabinete cosa que se ve a simple vista. Yo le agregaría que además, cuesta encontrar alguien que no sea millonario. Hay austeros y honrados como Gustavo Béliz o Vilma Ibarra. Pero en general a todos esos gorditos no le fue tan mal con una vida dedicada a la política. Grabois está insatisfecho porque no le dieron demasiado espacio. En el gabinete colocaron solamente a Elizabeth Gómez Alcorta, abogada de Milagro Sala presa por estafadora y golpeadora de mujeres y de Jones Huala, encarcelado en Chile por quemar campos y atentar contra personas. Además es una admiradora de Fidel Castro.
Vargas llosa ya lo dijo: “el gobierno de Macri fue un fracaso, pero el regreso del peronismo es una catástrofe”.
Ojalá me equivoque.
Lo deseo porque yo quiero que nos vaya bien a todos los argentinos y sobre todo a los que más necesitan. Pero reconozco que ni Alberto ni Cristina, su jefa, me despiertan esperanza ni optimismo. No quiero ni puedo fingir una falsa ilusión. No soy necio y si hay avances y medidas positivas las voy a apoyar. No soy necio y si de verdad terminan con la persecución y el odio, lo voy a celebrar. Pero voy a resistir con este y con cualquier gobierno a los patoteros, a los autoritarios, a los mafiosos a los ladrones y a los golpistas.
Resistiré.

Perdió el club del helicóptero – 9 de diciembre 2019

Ganó la República. La democracia recuperó uno de sus pilares fundamentales: la alternancia. Los argentinos tenemos una vergüenza menos porque aprobamos una de nuestras principales asignaturas pendientes. Mañana, el presidente Mauricio Macri entregará los atributos de mando en tiempo y forma, al presidente entrante Alberto Fernández. Algo que es normal en cualquier institución del mundo, pero que aquí, no ocurría desde hace 91 años. Nunca, en todo este tiempo, un presidente no peronista logró finalizar su mandato. Esta vez, Macri consiguió que esta gloriosa nación, se sacara esa mochila de piedra. Quedo dinamitada esa idea nefasta y antidemocrática de que solo el peronismo podía gobernar este complicado país. El sector más chavista del cristinismo apostó desde un principio a convertir a Macri en Fernando de la Rúa. Hicieron todas las maldades posibles para que un huracán social se lo llevara puesto y Macri tuviera que huir de la Casa Rosada en helicóptero como lo hizo el ex presidente radical. No ocultaban sus intenciones golpistas. Hasta regalaban helicópteros de juguete en las marchas. El concepto lo sintetizó el diputado Fernando Iglesias. Llamó a estos mafiosos destituyentes, “El Club del helicóptero”. Esta vez, por suerte para todos los argentinos, no lograron su perverso objetivo. Esta vez ganó la República y la alternancia que es el ADN de toda democracia que se precie. Si no hay por lo menos dos partidos o coaliciones en condiciones de conducir los destinos de la patria, esa democracia minusválida, se transforma en unicato o en cristinato, como ya lo padecimos.
Este es el principal saldo favorable que deja la administración de Cambiemos como herencia. El día de la concentración más grande en mucho tiempo realizada en el Obelisco se convirtió en una suerte de 17 de octubre republicano. Fue el momento del parto de algo nuevo. Jorge Fernández Díaz lo bautizó con precisión y talento: “El Movimiento Republicano Popular”. Hoy todavía está en gestación y es un rompecabezas que la dirigencia debe saber armar con inteligencia y sin mezquindades. Ese tsunami de ciudadanos argentinos, ocuparon las calles que solía ser propiedad exclusiva del peronismo. Este sábado, una vez más, llenaron la Plaza de Mayo, sin micros ni punteros, y llevaron al presidente Macri en andas. Esa parte del pueblo que tiene 10 millones y medio de votantes, se puso el presidente al hombro y dejó en el basurero de la historia la imagen de un jefe de estado escapando de la anarquía y la muerte por las calles. Esa imagen, de Macri sostenido por la gente, le extendió el certificado de defunción a ese concepto jurásico, nacional populista y profundamente autoritario, de que solo el peronismo puede.
Esta gran novedad política del Movimiento Republicano Popular, no tiene la conducción de Macri. Incluye a Macri que por supuesto, es una suerte de principal referente en su carácter de ex presidente. Pero no todos los republicanos populares que participan y salen a la calle contra los corruptos y los patoteros golpistas son del PRO. Por el contrario, se trata de una movida todavía en ciernes que incluye a radicales, seguidores de Elisa Carrió, peronistas republicanos de Pichetto y de Monzó y a un inmenso sector de gente independiente que no se siente representada por ninguna de estas camisetas partidarias. Faltaría crear otra agrupación que sume a Graciela Ocaña, Gerardo Milman, Adrián Pérez o figuras claves de la vida cultural como Juan José Campanella que tienen una identidad social demócrata o social cristina que no encuentran en el radicalismo. Ese espacio, hasta podría seducir a Margarita Stolbizer que con manos limpias y buenas intenciones, quedó nadando sin rumbo entre los tiburones del peronismo.
Si quieren convertir a esta coalición en algo serio y duradero, en una oposición sensata y severa que no baje ninguna bandera de honradez y libertad, deberían institucionalizarla. Los presidentes de estos partidos deberían formar un consejo directivo permanente que fije agendas, que arme mesas políticas en todas las provincias y en todos los pueblos sumando a las expresiones vecinalistas. Que tenga vida orgánica, que discuta ideas en seminarios y convoque a intelectuales de diversos pensamientos y que se proponga dirigir gremios, centros de estudiantes, consejos profesionales, clubes, y todo tipo de instituciones intermedias. Es la mejor manera de comprender las raíces de los problemas y de estar junto a otros ciudadanos que tienen dificultades, inquietudes y muchas veces, aportan soluciones creativas. Si esa marea popular se institucionaliza como la Concertación Chilena, por ejemplo y tiene vida propia, con líneas internas y elecciones democráticas va a adquirir una fortaleza en el tiemplo que luego en las elecciones va a llenar de legisladores el Parlamento y se va a colocar en la línea de partida para volver a gobernar la Argentina.
Esto que acabo de describir se llama hacer política. Esa nueva instancia, superadora de Cambiemos debe armar un gabinete en las sombras. Especialistas y técnicos honrados y de excelencia profesional que sigan y monitoreen cada medida que tome cada ministro de los Fernández. Que critique lo malo, apoye lo bueno y proponga alternativas superadoras. Esa es la mejor manera de hacer una oposición razonable, que convoque a la epopeya de construir un país mejor. Con más del 40% de los votos movilizados tiene la gran misión de evitar todo tipo de desmesuras y locuras de Cristina y Alberto, de poner límites a las persecuciones y de elegir el próximo presidente en el 2.023.
Le recuerdo lo siguiente. Macri no debería liderar esto. La conducción debe ser colectiva y multipartidaria. Macri debe estar como una suerte de coordinador, como ex presidente y como el partero de las candidaturas que vienen que incluyen una renovación generacional, entre otros, con Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, Martín Lousteau, Mario Negri, Rogelio Frigerio, Alfredo Cornejo y todos los liderazgos que vayan apareciendo y se vayan consolidando en los próximos años.
Esta sería la mejor manera de no ventear semejante energía republicana. Hay que darle cauce y continuidad sin encerrarla en burocracias y formalidades. Tiene una potencia impresionante. Pero debe tener una referencia para no dispersarse en peleas intestinas y evitar que la diversidad multicolor tan útil, se transforme en una desbande en donde cada uno haga lo que se le ocurra.
Este es el saldo más valioso que la historia le reconocerá a Cambiemos y a Macri. Con aciertos y errores. Con luces y sombras.
La vuelta de la Argentina al mundo racional y el alejamiento de tiranías reaccionarias como de Venezuela, Cuba o Irán es otro dato muy positivo. Las obras de infraestructura, el combate eficiente y corajudo contra la inseguridad, los narcos y las barras bravas, la recuperación de la energía que habíamos perdido, el valor de la verdad en el INDEC, la coparticipación no extorsiva y el federalismo que los gobernadores peronistas van a extrañar, seguramente van a integrar la lista de los grandes aciertos.
Entre los fracasos, el más grande está cuantificado en los números horrorosos de la economía. Subió la desocupación, la pobreza, la deuda y la inflación. Bajó el consumo, la actividad y el crédito. El pecado original de Macri fue su tozudez en no querer tener un súper ministro de Economía. No quiso tener un súper ministro pero, finalmente, no tuvo ministro ni plan económico. Perdió a varios economistas muy capaces de todos los matices ideológicos producto de su respaldo casi irracional a Marcos Peña. Su trabajo en la comunicación y en la construcción de la política, también fue una suma de errores y tiros en los pies. Recién al final se valorizó el contacto con la gente, la ampliación de la base de sustentación y la apertura a otros pensamientos y la idea de que todos los ministros o funcionarios fueran gladiadores en los medios para dar la batalla cultural. Eso se entendió muy tarde y no alcanzó.
En el balance que debe hacer Cambiemos desde el llano, se debe hablar claro sobre lo bueno y lo malo. Si no se identifican los problemas es muy difícil solucionarlos. Pero hay que potenciar los aciertos y darle respuesta y representación genuina permanente a esos más de 10 millones 500 mil argentinos que conforman lo más nuevo de la política. Hay futuro si lo manejan con astucia y sin soberbias ni especulaciones personales. Esto recién empieza y la base es muy sólida. No significa que todo ya está hecho. Por el contrario, el movimiento republicano popular recién ha nacido. Todavía le falta aprender a caminar. Pero va por el buen camino. Mañana empieza otra historia.

Un sembrador de raíces solidarias – 3 de diciembre 2019

Ayer le hablé de la furia recargada de Cristina. De su rol como jefa de la contraofensiva por la venganza. Pero hace 20 días, le dije que necesitábamos más que nunca abrir una ventana de aire fresco y de esperanza. Hablo de celebrar a esos compatriotas que todos los días, llevan bien alta la bandera de la solidaridad, del hacer el bien sin mirar a quien, de dar una mano sin pedir nada a cambio. Son lo mejor de nosotros.
Es una humilde forma de demostrar que la inmensa mayoría de nuestros hermanos argentinos son honrados y se rompen la espalda trabajando en forma pacífica y respetan las leyes y educan a sus hijos en la cultura del sacrificio y el progreso. Y muchos compatriotas se destacan en las artes, en las ciencias, en el deporte y se transforman en ejemplos que debemos seguir. Son espejos en donde nos tenemos que mirar para construir el país que queremos para nuestros hijos. Un país más sano, más seguro, más igualitario, sin violencia y con el máximo de libertad posible. Hay cientos de miles de ejemplo a lo largo y a lo ancho de la patria. Cada tanto dedicamos este espacio a iluminar a esas personas que debemos conocer. Es una luz de esperanza que pretendemos encender desde la radio y que nos ayuda a seguir empujando y a no bajar los brazos frente a los chantas, los ladrones, los golpistas y los patoteros que, por supuesto, seguiremos denunciando porque es nuestra obligación como periodistas independientes.
Se podría decir que hay argentinos que merecen la cárcel y que son minoría. Y hay compatriotas que merecen ser los porta estandartes de la Argentina que viene.
Ese es el maravilloso nombre de este proyecto llamado “Abanderados de la Argentina Solidaria” que trato de destacar, siempre que puedo.
Desde su debut, hace una década, más de 90 líderes sociales fueron reconocidos por su entrega cotidiana en las áreas educación, discapacidad, inclusión social, desarrollo comunitario, combate a la pobreza y salud.
Este año, el ganador fue Juan Chalbaud, un joven de 32 años que transmite una vitalidad y una alegría por hacer que contagia. Juan es ingeniero pero en lugar de construir puentes y autopistas eligió construir lazos solidarios, fabricar esperanzas y fortalecer raíces para que los hermanos argentinos del Chaco profundo puedan realizar sus vidas en la tierra en la que nacieron.
Juan viajó como misionero con sus compañeros de estudio y Tres Isletas, Pampa del Indio y Quitilipi, entre otras localidades y parajes, se le metieron definitivamente en el corazón. Después de esa experiencia, ya no fue el mismo. Dejó de mirar su futuro para mirar el futuro de todos esos sufridos campesinos. Fundó la asociación civil “Monte Adentro” y mientras estudiaba para recibirse lo ante posible, fue muchas veces a vincularse con aquellos chaqueños que están tan lejos de todo y tan cerca de la exclusión. Son parajes que están a mucha distancia de los centros urbanos más poblados. Y por supuesto carecen de casi todo, de agua, de caminos, de electricidad y de viviendas. Pero les sobra dignidad y amor a la tierra.
La idea es que puedan desarrollar su vida sin tener que caer en el drama del desarraigo. En la antigüedad el peor de los castigos era el destierro. Arrancarle las raíces, expulsarlos de la tierra es como dejar huérfanos a la gente. Por algo la Pachamama es la madre tierra. La que nos alimenta y nos contiene. La falta de oportunidades empuja a muchos de estos chaqueños a emigrar dolorosamente a la espalda de los conurbanos. Sueñan con una vida mejor. Con un hospital para sus hijos, con trabajo para ellos. Y se encuentran con el drama de la exclusión social. Son condenados a vivir hacinados en ranchitos que se caen a pedazos, a hacer changas si tienen suerte y hacer horas de cola para conseguir un turno con una guardia médica. Por eso muchas veces, por las noches se escuchan chamamés y chamarritas que evocan la tierra perdida y añoran su regreso.
La iniciativa luminosa de Juan Chalbaud es que se puedan construir los instrumentos necesarios para que se queden en donde nacieron. Y para eso se apoyan en la educación, el deporte, la salud, los talleres de oficio y el fortalecimiento comunitario.
Lautaro se alfabetizó en las aulas de Monte Adentro. Ninguno de los chicos que asiste al apoyo del secundario abandonó la escuela. Objetivo cumplido: que no haya deserción. Que ese esfuerzo de ir a las escuela y caminar varios kilómetros o ir en bicicleta o a caballo, tenga su recompensa. Cuarenta y un jóvenes fueron becados para que terminen su educación superior.
Se potencia el círculo virtuoso de la autoestima. Se quiebra el círculo vicioso de la soledad y el abandono.
Angela ya tiene una máquina de coser en su casa y con otras madres fabrican bolsos, cartucheras, carteras y mochilas a pedido. Tienen una marca: “Manos del Monte”. Y son esas manos sabias y callosas, esas manos abiertas y generosas. Alicia y Yohana producen en los talleres comunitarios y venden. Se capacitan en tejido, gastronomía, peluquería, carpintería.
Hay 400 familias de 15 localidades que van a recibir el empujón del premio de Abanderados para Juan y de los 400 mil pesos para que sigan invirtiendo en ese desarrollo humano que dignifica con amor al trabajo mancomunado y a la naturaleza. El chaqueño, genio de las artes plásticas y de la ayuda al prójimo, Milo Locket, fue el encargado de darle la distinción.
Es que Juan y su gente siembran valores que en muchas grandes ciudades se están perdiendo. Amistad, familia, honradez y tener tiempo para el dialogo franco y sin especulaciones mezquinas. Son lo que Hamlet Lima Quintana llamó los gestos de pueblo antiguo, con gente que da la mano y saluda al sol.
Ojalá mucho de esa cultura rural de tierra adentro contagie a las grandes ciudades. Sus hábitos y su cultura tienen mucho para enseñarnos. Saben que todos juntos tienen un destino mejor y una movilidad social ascendente para sus hijos. Y que individualmente se debilitan frente a la miseria y el trabajo esclavo.
Juan es porteño, pero se quedó a vivir en ese Norte chaqueño tan necesitado. Camina esos pueblitos pese a que el calor es asfixiante. Pero no hay otra manera de ayudar que compartir sus dolores para después compartir sus alegrías. Tiene contacto permanente con todos los voluntarios y los beneficiarios de Monte Adentro. Es fundamental la presencia de los médicos y nutricionistas que controlan que los chicos se alimenten con todo lo que necesitan y que no caigan en ese drama del peso bajo. Porque les afecta para toda la vida la capacidad de adquirir conocimientos.
Juan lidera a 30 voluntarios de Capital y a 25 del lugar. Lo sostiene su familia, la música que ama y la fe. El año pasado fue a Nepal a hablar de su experiencia en un congreso citado a tal efecto. Su lema es que “no hay que dar a nadie por perdido”. Fortaleciendo los vínculos comunitarios y solidarios todos pueden salir adelante.
Más de 35 mil personas lo apoyaron por internet en la votación en esta iniciativa de canal 13 que cuenta con el auspicio de la Fundación Noble y difunde y potencia las acciones desinteresadas de tantos ciudadanos anónimos que transforman la vida de miles y miles de ciudadanos también anónimos.
¿Se imagina lo que significa para estas personas que nos enorgullecen, encontrarse de golpe con tanto dinero para desarrollar y expandir sus proyectos? Es un empujón de esperanza. Dicen que van a invertir todo en tener agua corriente. Siempre el agua es vida. Pero en Quitilipi el agua es una bendición.
Tiene razón Palito Ortega. Pasan cosas buenas. Y vamos a tratar de que la gente se entere.
Ellos nos inspiran. Son lo mejor de nosotros. Los que dan hasta que duela. Verdaderos héroes sociales. Ídolos con pies de acero. Juan es un sembrador de raíces comunitarias. Un abanderado de la Argentina Solidaria.