Criminalizar al periodismo – 15 de octubre 2019

Ayer se pudieron ver claramente las dos miradas. Por un lado Cristina, la enemiga más poderosa del periodismo, en Calafate, fustigó a los medios que, según ella, blindaron al gobierno de Macri y mostraron una realidad que no es.
Por el otro lado, en esta radio Mitre, la gobernadora María Eugenia Vidal fue contundente en la defensa de la libertad. Dijo textualmente: ” Me preocupa seriamente cualquier acción desde cualquier poder del estado que ponga en duda la libertad de expresión. No veo desde qué lugar la comisión provincial de la memoria puede evaluar el accionar de un periodista. Cualquier cosa que se parezca a una Conadep del periodismo es algo ante lo que no podemos ser indiferentes porque tiene que ver con nuestra libertad de poder decir lo que creamos”.
El doctor Alejandro Fargosi dijo que “no entendía como todos los periodistas al unísono no reaccionaban ante uno de los disparates conceptual jurídicos más graves desde 1852”. Acá estamos, tratando de remediar ese problema y de estar a la altura de las circunstancias.
“La Conadep del periodismo ya está operando” Es un título y es rigurosamente cierto. Muchos subestimaron al cómico Dady Brieva cuando lo planteó con toda contundencia. Pedía sanciones. Exigió que los periodistas no se la lleven de arriba por engañar a la gente que, por sus mentiras, votó a Macri.
Después Mempo Giardinelli, otro amante de Cuba y de Capitanich, salió a bancarlo. Gisella Marziotta lo dijo y un par de horas después se arrepintió.
Pero lo cierto es que la Conadep del periodismo ya está funcionando en la persecución de los periodistas que investigaron e investigan la corrupción del gobierno de los Kirchner y de todos los gobiernos.
La Comisión Provincial de la Memoria, presidida por el kirchnerista Adolfo Pérez Esquivel y a pedido del juez kirchnerista Alejo Ramos Padilla, produjo un dictamen de 200 páginas donde han cometido la torpeza de atacar a la libertad de prensa en la Argentina. En su insólito texto acusan a varios periodistas de hacer espionaje con sus notas. Aunque usted no lo crea, este escandaloso dictamen culpabiliza a los colegas Jorge Lanata, Daniel Santoro, Nicolás Wiñazki, Luis Majul, Rodrigo Alegre, Rolando Graña, Gustavo Grabbia y a Guillermo Laborda, de articular notas con el trucho de toda truchez, Marcelo D’Alessio, un personaje nefasto e impresentable que hablaba con periodistas y que fingía ser de los servicios secretos o de la DEA, como tantas fuentes, algunas excelentes y otras flojas de papeles, que hablan con los periodistas. Separar la paja del trigo y dilucidar que es mentira y que es verdad es parte de nuestro trabajo. El motor que nos mueve es la búsqueda de la verdad y la intención de ser la piedra en el zapato del poder, de ser fiscal del poder y el abogado del hombre común.
El cristinato no repara en gastos ni en movidas absurdas a la hora de buscar impunidad para Cristina, Máximo y todos los integrantes del cártel de los Pinguinos.
La Comisión Provincial de la Memoria tiene como presidente a Pérez Esquivel, un defensor de Nicolás Maduro que fue una de las figuras principales del acto contra el hambre que organizó Alberto Fernández junto a sectores de la iglesia comandados por Eduardo Valdés, ex embajador en el Vaticano, autor intelectual y material de la operación puf y amigo íntimo del Papa Francisco. En este tema la coincidencia del Papa y Cristina es absoluta. Ambos fogonearon esa idea falsa del Lawfare, de creer que los medios de comunicación son parte de un poder corporativo que miente y está en contra del pueblo. Eso lo piensan tanto Cristina como el Papa y Donald Trump o Nicolás Maduro. Todos populistas que le temen al periodismo que investiga. Todos populistas que fomentan la censura y la autocensura y que tienen como enemigo a los medios de comunicación. Además de Pérez Esquivel integran esa comisión la candidata a senadora de Cristina en Capital, Dora Barrancos y Víctor Mendibil, un hombre del sindicalismo estatal que quiere volver a la CGT para lograr la unidad que pidió Alberto. Otros integrantes son el ex juez español Baltazar Garzón que fue asesor de Cristina y ganaba una fortuna por mes y Susana Méndez de gran actuación en el Cels (Centro de Estudios Legales y Sociales), otrora valioso organismo de defensa de los derechos humanos y hoy convertido en la Unidad Básica “Horacio Verbitsky”. Como puede verse, de imparcialidad ni hablemos.
Pero vamos a lo más profundo:
Estoy totalmente de acuerdo con Daniel Sabsay, Pablo Sirven y Graciela Fernández Meijide. Ellos fueron a fondo, al corazón de este vergonzoso ataque al periodismo independiente, al que no se arrodilla ni ante Cristina ni ante Macri ni ante el poder económico.
Sabsay, el más brillante constitucionalista de la actualidad, recientemente reelegido por unanimidad presidente de la Asociación Argentina de Derecho Constitucional, fue valiente y contundente: “La Comisión de la Memoria se ha convertido en un aparato para judicial dedicado a perseguir a los periodistas, interpretando su supuesta intención sicológica. Es un tribunal inquisidor”.
Nuestro colega Sirvén tuiteó que “los que se negaron a integrar la verdadera Conadep (habla del Partido Justicialista y de Pérez Esquivel) ahora preparan la Conadep del periodismo”.
Fernández Meijide que integró aquella Conadep y siempre defendió los derechos humanos tiene autoridad moral para decir lo que dijo: “Es inaceptable que esta comisión investigue a periodistas. Un hecho inédito, un cachivache que planea como una amenaza sobre la libertad de los periodistas. Es una persecución y una locura. Se persigue un mecanismo de trabajo lícito y honesto. Es un disparate porque opinan en base al prejuicio ideológico”. Y por televisión agregó que “ Pérez Esquivel es cómplice de un juez que está persiguiendo”.
Es cierto. Esto no tiene antecedentes
en democracia, tal como lo dijo ADEPA. Son avances autoritarios dignos de las dictaduras. De hecho la última vez que ocurrió algo parecido fue cuando el “führer” criollo, el general y terrorista de estado Ramón Camps ordenó una auditoría de contenidos permanente del diario “La Opinión” de Jacobo Timerman al que torturó durante su secuestro. Lectores con neuronas uniformadas de verde oliva repasaban todas las ediciones del diario para encontrar “el verdadero trasfondo de las notas” apoyados en un concepto nefasto llamado “operaciones de acción sicológica” que según cuenta en su libro el profesor Fernando Ruiz, eran subproductos de los ejércitos de la Segunda Guerra Mundial y de la Guerra Fría.
La diputada Graciela Ocaña dijo que se quiere “criminalizar la opinión y la información” y Julio Bárbaro definió la Conadep del periodismo como “una idea que mezcla imbecilidad y demencia”.
El prestigioso colega Gustavo Sierra, veterano de la cobertura de muchas guerras, le preguntó al juez Ramos Padilla porque eligió a un organismo tan parcial y militante y no le pidió opinión a la Relatoría de Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos.
Silvana Giúdice, como ex presidenta de la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara de Diputados solicitó precisamente la intervención de la Relatoría de la OEA y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, tal como había sugerido Sierra.
Giúdice sostiene que esta decisión de la comisión de Pérez Esquivel “pone en riesgo las garantías de resguardo de las fuentes periodísticas como marca el artículo 43 de la Constitución Nacional. Se trata de un peligroso e inconcebible mecanismo utilizado por las dictaduras”.
Daniel Santoro uno de los principales blancos de este ataque feroz y que ya fue procesado por el juez K, sin que lo pidiera el fiscal, dijo que esa comisión “es el brazo ejecutor de Justicia Legítima”.
Ricardo Roa recordó que Ramos Padilla, con la cara de piedra, le preguntó al editor de Santoro si “era usual que el Grupo Clarín enviara a sus periodistas a reunirse con espías o agentes de la DEA”. Y de paso les abrió la puerta a 18 querellantes entre los que están figuras tan éticas y transparentes como Julio de Vido y Roberto Baratta. Porque ese es el principal objetivo: liberar a los ladrones de estado.
Uno de pilares de la democracia republicana es la existencia de un periodismo libre que informe, investigue y opine sin presiones, censuras ni autocensuras. Es una obligación de los periodistas. Pero es derecho que tienen los ciudadanos a ser informados. Sin periodismo no hay democracia. Por eso hay que encender todas las luces de alerta. Porque los autoritarios ya pusieron en marcha la Conadep que persigue al Periodismo. Y eso es grave. Pero lo más grave es que Alberto Fernández respaldó al juez y que esto no es el final de nada. Esto es el comienzo de todo. Esto recién empieza.

El dedo de Fernández – 14 de octubre 2019

El dedo acusador de Alberto Fernández fue una de las pocas novedades que dejó el debate presidencial. Ese dedo índice extendido que agitaba como un látigo. Apuntaba con forma de revólver hacia el presidente Mauricio Macri que, de contragolpe, se la clavó al ángulo cuando se salió del libreto y dijo
: “Lamentablemente hemos visto que volvió el dedito acusador, volvió el atril, volvió la canchereada. El kirchnerismo no cambió. Por más que se oculte, trate de mostrarnos algo distinto, es lo mismo”. En ese momento se definió el combate verbal. En un gesto que lo dice todo. Ese lenguaje no verbalizado suele ser mucho más importante que las palabras. Muestra mucho más que lo que los conceptos disfrazan”. Y esa fue la sensación que mucha gente tuvo. Macri la definió con precisión: “Volvió el dedito acusador, el kirchnerismo no cambió”.
Es que Alberto estuvo agresivo, repitiendo todo el tiempo que el presidente miente o no sabe dónde está parado.
Por eso Macri apuntó con todas su fuerza irónica a la piedra fundamental de este nuevo concubinato entre el peronismo y el cristinato. Son varias falsedades que dicen lo mismo. Ella cambió. Ella es buena y democrática. Ella no es más autoritaria ni soberbia ni altanera. Ella quiere cerrar la grieta y no va a perseguir a nadie. Y como si esto fuera poco, Cristina no es chorra. Es una perseguida política.
Ese es el edificio con cimientos de barro que construyeron los Fernández. Y ahí apuntó Macri con su ironía. Porque en las pocas veces que Cristina salió de su encierro, Ella demostró que es igual a sí misma y que fue incapaz de reconocer un error ni de hacer la más mínima de las autocríticas. El diputado Mario Negri lo puso en Twitter: “No te haces cargo del pasado y te sentís dueño de la verdad. Me haces acordar a Cristina”.
Paula Olivetto tuiteó que con los Fernández “vuelve la intolerancia, el pensamiento único, la persecución y la violencia”.
Por eso Alberto es un arquero que no sabe si salir a cortar el centro o quedarse en la línea del arco en el tema chavismo venezolano. Su principal aliado, Sergio Massa dijo en Estados Unidos que estamos claramente frente a una dictadura. Cristina no dice una palabra y Alberto no sabe no contesta. Da vueltas y apela a eufemismos para decir que en Venezuela hay problemas pero la palabra dictadura o narco dictadura criminal que sería la definición justa no aparece en su discurso. Y no es un tema menor. Muchos de los fanáticos de Cristina creen que el modelo de Maduro es el correcto. En eso, Macri le sacó una gran ventaja. El actual gobierno no solo apoya al presidente encargado Juan Guaidó. Acaba de reconocer a su embajadora Elena Trotta y simultáneamente le pidió a los diplomáticos chavistas que se vayan del país. Casi una ruptura de relaciones. En cambio Alberto, quiere sacar a la Argentina del Grupo de Lima y moverse a una postura más amigable con Maduro. “Neutralidad es complicidad”, le retrucó Macri.
En un momento Alberto castigó a Macri en donde más le duele: en el fracaso económico. Enumeró la estanflación y la consecuente caída del empleo y aumento de la pobreza. Macri acusó el golpe y apeló a las críticas furibundas que en su momento Alberto había hecho a Cristina y al ministro de entonces, Axel Kicillof. Cualquiera puede ver y escuchar ese momento en internet. Alberto responsabiliza del cepo, de la pobreza y del desastre económico a su actual candidato a gobernador de Buenos Aires. Pero Kicillof no solamente fue castigado por eso. También cobró por su repudiable declaración discriminatoria de que muchos pobres venden droga por falta de trabajo. Por eso Macri le dijo que lo único que falta es que instale una “narco capacitación” en la provincia.
Pero el error táctico más grave que cometió Alberto fue llevar como un símbolo a Daniel Scioli. El ex gobernador de Buenos Aires es precisamente un emblema de lo peor de la política. Felpudismo ante Cristina, falta de dignidad para pararse ante las humillaciones, doble discurso en el aborto y en el divorcio y encima dejó una provincia fundida donde lo único que creció fue el narco tráfico y todo tipo de delitos mafiosos.
En el plano de la educación Alberto se anotó un poroto en su crítica al poco apoyo que recibió la Ciencia y el Conicet. Pero, agrandado, quiso dar cátedra y les dijo a “estos liberales que deberían aprender de Alberdi y Sarmiento” sobre la piedra angular para el progreso que significa el conocimiento. Alberto no tiene autoridad moral para hablar de Sarmiento. Uno de los ex camporistas que revolotea a su lado es Juan Cabandié que supo descalificar al Padre del Aula como “un hombre de derecha” y el gobierno de Cristina bombardeó como pudo a ese verdadero gigante de la educación y la innovación.
Yo he sido, soy y seré muy crítico de Cristina Kirchner. No es un por un tema personal. Considero que ella es la persona que más daño le hizo a la democracia argentina y la que más daño le puede seguir haciendo si vuelve al poder. Hablo de la asociación ilícita que lideró para perpetrar un colosal sistema de corrupción nunca visto y saquear en forma serial al estado. Hablo del chavismo kirchnerista que pretendió y pretende instalar con amenazas e intimidaciones feroces a opositores y periodistas independientes. Hablo del odio militante con el que produjo la fractura expuesta de la sociedad que tiene su origen en sus características personales de soberbia, maltrato y mezquindad, pero que justificó con la ideología del nacional populismo.
Insisto: Yo he sido, soy y seré muy crítico de Cristina Kirchner.
Pero el gran talón de Aquiles de Alberto son sus declaraciones demoledoras contra Cristina. Nadie se atrevió a decir cosas tan brutales sobre ella como él. En mayo, hace cinco meses, armé la travesura periodística de hacer la columna más crítica contra Cristina que se haya hecho jamás. Pero lo hice tomando solamente palabras dichas por Alberto Fernández al periodismo de cara a toda la sociedad. Son columnas de diarios, entrevistas televisivas y radiales que hoy no se pueden borrar. Y uno se pregunta con toda razón: ¿Cuál es el verdadero Alberto Fernández?
En una recopilación de tuits el actual compañero de fórmula que ungió Cristina decía que los peronistas no debían ser aplaudidores porque ella no era la comandante “ni el resto somos reclutas”, que Cristina busca subordinar la justicia y que su gobierno es psicótico y ella también actúa como una psicópata. ¿Fuerte no? Agresiones de alto calibre.
Insisto: no lo digo yo. Lo dijo Alberto. Otro tuit decía: “No estoy a la altura de Cristina. No suelo vivir en la fantasía de los soberbios. Es penoso como ella somete a las instituciones. A Néstor lo acompañé pero con Cristina es imposible”.
El perseguidor tuvo que beber la misma medicina y se transformó en perseguido. Lo denunció varias veces: “Ella estigmatizó a todo el que pensaba distinto y yo fui víctima de todo eso.”
Con los muchachos de La Cámpora tuvo fuertes choques. “Todos los militontos se creen revolucionarios y son tristes repetidores de mentiras”. Ese dardo les tiro a los camporitas. En el caso de la designación del general César Milani fue demoledor: “Que tozudez de Cristina. Se encaprichó con Boudou y pagó un enorme costo. ¿Cuánto pagará por sostener a un encubridor de desapariciones”.
Otro video antológico es cuando Alberto describe a Cristina como alguien que tiene una enorme distorsión de la realidad y recuerda aquella atrocidad de haber sostenido la mentira de Aníbal de que Alemania tenía más pobres que Argentina. La acusa de ser una negadora, terca y absurda que hizo el peor daño posible al invisibilizar a los pobres. Parece Elisa Carrió la que castiga a Cristina pero es Alberto.
Por eso Alberto, sonreía para la tribuna, pero no la pasó bien en el debate. El último empujón se lo dio el presidente Macri en el tema inseguridad que según el anterior gobierno era una “sensación”. Y los Zaffaronis que lo rodean andan justificando y defendiendo a los delincuentes y a los victimarios. Macri dijo que “antes, las víctimas de delitos no tenían derechos. Y nosotros apoyamos a las fuerzas de seguridad en la lucha contra el delito:”
Se acabaron las palabras. Los gestos con el dedito de Alberto fueron un tiro por la culata. Quiso poner el dedo en la llaga y lo puso en el enchufe.

Alderete, el candidato a preso – 11 de octubre 2019

Confieso que la noticia me impactó en forma personal. La Corte Suprema de Justicia dejó firme la condena a 3 años y medio de prisión para Víctor Alderete, el ex director del PAMI durante la presidencia de Carlos Menem. Hace 4 años el ex funcionario reconoció su culpabilidad y el correspondiente castigo a prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por defraudación y administración fraudulenta contra el estado nacional.
Confieso que la decisión me dejó un sabor agridulce. Alegría porque se hizo justicia. Y una profunda tristeza porque ya pasaron más de 20 años desde la denuncia que hice en su momento y que me costó que Alderete me iniciara dos juicios. Le pido que me permita una travesura periodística. Voy a transcribir la columna que leí en el programa de Fernando Bravo donde yo era columnista el lunes 19 de junio del 2.000. El que tenga alguna duda, la puede googlear.
Decía asi:
El 18 de octubre de 1999 recibí una carta documento firmada por el doctor Víctor Adrián Alderete con domicilio en la calle Esmeralda 1066 piso 2, departamento “I”, en su carácter de presidente del PAMI. Este funcionario me decía textualmente:
• Me dirijo a usted al haber tomado conocimiento por los distintos medios de manifestaciones suyas efectuadas en el artículo periodístico publicado en el diario “Pagina 12” en su edición del día 27 de setiembre del corriente año denominado “Construyendo dignidad”.
• En el pasaje pertinente de dicho artículo habría manifestado usted que “después de los fusilamientos de Ramallo, después de la tragedia de LAPA, después del vergonzoso concubinato entre Menem y Oviedo y después de la exitosa candidatura a preso que viene desarrollando Víctor Alderete en el PAMI” Cierra comillas y agrega:” en clara e inequívoca referencia a la comisión de supuestos delitos por mi parte”.
• Por consiguiente, lo intimo a ratificar o rectificar dichas afirmaciones, las que considero lesivas a mi honor. Plazo perentorio 24 horas a contar de la recepción de la presente. Caso contrario accionaré civil y penalmente en el orden al delito de injurias, artículo 110 del Código Penal.
Hasta allí la amenaza de Alderete que me acusa de delincuente a mí, que jamás en mi vida tuve ni siquiera un cheque devuelto por falta de fondos. Fueron dos juicios porque esa nota la leí en el programa Bravo 1030 de radio Del Plata y la publicaron en Página 12.
Asesorado por mi abogado, le contesté con otra carta documentos que decía:
En el pasaje que usted menciona me he limitado (…) a ejercer mi derecho constitucional a la libertad de expresión, que incluye el derecho a criticar la labor de los funcionarios públicos cuyo sueldo pago puntualmente junto con el resto de la ciudadanía.
• Lamento que en lugar de defender su gestión y aclarar los aspectos que dieron lugar a severos cuestionamientos ante los juzgados criminales de la República haya optado por este intento de amedrentar a sus críticos mediante la amenaza de iniciar acciones penales… Le sugiero que en el futuro se abstenga de cursar intimaciones improcedentes y contrarias a la libertad de expresión y actúe con la tolerancia y el espíritu republicano que cabe esperar de una persona que ocupa un cargo público de tanta importancia. Lo saluda atentamente, Alfredo Leuco.
Los juicios que me inició avanzaron y un día el juez nos convocó a un careo. Nos sentó uno al lado del otro. Yo tenía tanta bronca por el tiempo y el dinero que me hacían perder, que fui excesivamente irónico. Le mostré las esposas que tenía puestas Alderete y le dije a su señoría: Doctor yo dije que Alderete estaba desarrollando exitosamente su candidatura a preso. Y ya lo vé, está preso. Fue una primicia, un adelanto periodístico del que me enorgullezco. En ese momento que me sentí satisfecho de la chicana. Hoy me da tristeza.
Lo habían traído desde la prisión del Escuadrón de Buenos Aires donde pasó más de un año por otra de las 17 causas que tenía.
Tenía de compañeros de calabozo a cuatro personaje que era mejor perderlos que encontrarlos. El ex juez Trovato, el vendedor de armas Sarlenga, el Indio Castillo y Sanchez Reisse, toda gente de la peor calaña, reos acusados de corruptos, contrabando de armas, asesinato y secuestro extorsivo durante la dictadura respectivamente.
En esa celda, ubicada detrás del edificio Centinela, Alderete se tuvo que privar de los partidos de golf que se dejaba ganar por Carlos Menem en Punta del Este, por ejemplo. Sus enfermedades cardiovasculares y renales se potenciaron. El frío del lugar se puede combatir con frazadas pero el frío interno de su alma, le corre por la espalda y se queda a vivir en la boca del estómago. El juez Adolfo Bagnasco lo había apresado acusado de líder una asociación ilícita destinada a robar en el PAMI.
Profesionales que yo quería mucho tuvieron que cerrar sus clínicas por no aceptar pagar coimas. Esa es la corrupción. Enriquecían a los sanatorios corruptos que le pagaban las coimas y fundían a las instituciones honestas que no aceptaron ese mecanismo sucio. Por supuesto que las coimas multimillonarias salían de aumentar los precios y de bajar la calidad del servicio para los jubilados.
Recuerdo que en esa época, Manuel Garrido, uno de los honrados directores de la Oficina Anticorrupción había calculado que la estafa rondaba los 500 millones de dólares. Hay que ser canallas. Los jubilados son los que más necesitan y los que menos pueden esperar. Los amigos de Menem tenían miedo que Alderete se quebrara y prendiera el ventilador denunciando a los que recibían la parte del león de las coimas. Porque mucho de lo que se robaba era para la corona. ¿Le suena a algo parecido de lo que ocurre ahora? La misma metodología, la misma excusa: “somos perseguidos políticos”. Alderete había desembarcado en el peronismo con María Julia Alsogaray. Venían de la UCeDé, como Amado Boudou. Denunciaban el excesivo gasto público pero se quedaban con vueltos multimillonarios. Alderete fue el primer preso menemista bajo el gobierno de la Alianza. Otra declaración que parece actual: “Soy un perseguido por los medios de comunicación”. Eso dijo. ¿Le suena? Y completó: “Esto es peor que la persecución a los peronistas del 55”. El tema de la Revolución Libertadora, Alderete lo conocía de adentro: fue secretario ad honorem del Almirante Isaac Rojas, el emblema del gorilismo. Pero ese no fue el comienzo de su carrera atroz. Había sido candidato a diputado por la Nueva Fuerza y asesor de la Policía Federal durante la dictadura. Por eso cobraba una jubilación. Y también fue fundador de una sociedad que metía terror con solo conocer a sus integrantes. Se llamaba “SMC”, las iniciales de Suárez Mason y Camps, tal vez los dos más salvajes asesinos que tuvo el terrorismo de estado. Menem lo hizo de River, lo gastaba por su baja estatura y lo tuvo como vecino en Anillaco. Los unía el amor y el espanto.
Después, como suele ocurrir, aparecen otras urgencias, cambian los gobiernos y su expediente empezó a dormir el sueño de los injustos. Hasta que hoy me enteré de que finalmente se hará justicia. Hay que cumplir con la ley pero es demasiado tarde. Alderete es un señor mayor de 86 años y está muy enfermo, por lo que le corresponde la prisión domiciliaria.
Recuerdo que mi abogado fue uno de los que más conoce de libertad de prensa, un profesional muy respetado que no le gusta figurar ni que lo nombre. El abogado de Alderete era el doctor León Arslanián. Una vez me crucé fuerte en una discusión con él. Le dije que no entendía porque alguien como Arslanian defendía a Alderete. Le agrego que en la actualidad también defiende a ex funcionarios y peronistas que claramente han robado o han sido cómplices del robo de fortunas. Le dije y me digo: por dinero no puede ser. Arslanián es millonario. Por prestigio, supongo que tampoco. Eso ensucia su trayectoria y el ya entró en la historia por haber sido el presidente del tribunal que juzgó a los comandantes de la dictadura militar. No entiendo. Tal vez lo haga por solidaridad partidaria. Pero eso es una solidaridad mal entendida. Los ladrones y estafadores son ladrones y estafadores, cualquiera sea su pensamiento ideológico. Como Arslanián es un experimentado y astuto abogado recuerdo que mis amigos y mi familia me preguntaban si yo estaba seguro de la catadura moral de Alderete. Pasaron 20 años para que despejar todo tipo de dudas. Hoy pienso que si se repite la historia, y pasan otros 20 años para que la justicia haga su trabajo, Hugo Moyano va a tener 95 años, Cristina tendrá 86 años, la misma edad que hoy tiene Alderete. Si tengo la suerte de seguir vivo yo voy a tener 84 años y tal vez el periodismo me haya jubilado. Pero estoy seguro que voy a tener el mismo amor por la verdad y la justicia y el mismo rechazo a los delincuentes y corruptos.