Adoctrinar, es fascismo educativo – 17 de noviembre 2020

Si los argentinos permitimos que pasen estas cosas, estamos en el horno. Si no se desata un verdadero escándalo que sancione a los que utilizan la educación para adoctrinar y bajar línea militante, estamos perdidos. El ministro de Educación Nicolás Trotta, debería expedirse en forma urgente al respecto y tomar las medidas más drásticas posibles. No se puede tolerar que profesores o maestros, abusen de su poder sobre los alumnos para lavarles el cerebro e intentar convertirlos a su fanatismo ideológico. La escuela, la Universidad, la educación en general debe ser un lugar sagrado para potenciar al pensamiento crítico, el debate pluralista y la mayor libertad. Las aulas, los claustros, son ámbitos para desarrollar el conocimiento y de ninguna manera se puede malversar ese pacto y convertirlos en unidades básicas o locales partidarios. El filósofo, periodista y profesor republicano Miguel Wiñazki dijo que “enseñar es dudar, experimentar, pensar en contra de uno mismo y suspender metodológicamente las propias creencias. La militancia es verticalista. La docencia es democrática”.
Todos los días, los periodistas recibimos denuncias respecto de este tipo de manipulación burda, multiplicada por los sindicatos docentes y las autoridades kirchneristas. Colocan a los chicos como potenciales militantes y toda su intención es cooptarlos y sumarlos a sus facciones partidarias.
Hubo situaciones groseras y salvajes en la Facultad de Periodismo de La Plata cuando la dirigía una chavista recalcitrante llamada Florencia Saintout.
Y ahora, apareció algo igualmente repugnante. Le pido que preste atención, por favor. La materia se llama Introducción al Pensamiento Científico de la Cátedra Flax del CBC de la Universidad de Buenos Aires. Se desarrolla el primer parcial de este cuatrimestre. Fue la semana pasada en la comisión 44015. El titular de la cátedra es Javier Flax y el profesor Gustavo González. Una de las preguntas es la siguiente:
En el gobierno de Mauricio Macri, hubo un retraso científico y tecnológico porque…
Y aparece un multiple choise con 5 posibles respuestas que son las siguientes. Escuche esta salvajada, por favor.
1) No era necesario construir el satélite Arsat III dado que en lugares poco accesibles, incluídas las escuelas rurales, no era necesaria la conectividad a internet porque se dedican a tareas rurales.
2) No había recursos para financiar la investigación porque el país tenía una enorme deuda externa.
3) Los científicos y tecnólogos no estaban de acuerdo con el gobierno neoliberal y decidieron ralentizar sus investigaciones para que las innovaciones no se produjeran durante su gobierno.
4) Se consideraba prioritario ordenar la economía antes de empezar la investigación en ciencia y tecnología.
5) Macri consideraba que la Argentina debía limitarse a un modelo agroexportador y comprar la tecnología que le hiciera falta.
Como puede verse, se trata de una verdadera humillación a los alumnos y un típico intento fascista de imponer ideas y pensamientos en lugar de fomentar la diversidad de opiniones. Es una vergüenza que la gloriosa universidad pública no debe permitir.
Es muy obvio el manoseo que esos docentes hicieron de todos los conceptos. Pero me quiero detener en algunos.
Primero: la pregunta no es pregunta, es una afirmación que no tiene sustento. Asegura que en el gobierno de Macri hubo retraso científico. La lógica académica sana y democrática hubiera preguntado de la siguiente manera: ¿Cree usted que durante el gobierno de Macri hubo atraso científico? Explique sus argumentos, por favor.
El bizarro múltiple choice además de estar mal redactado y con repetición de palabras no es digno de un docente universitario. Habla de su fanatismo pero también de su ignorancia, que suelen ser sinónimos. Le cuento que la respuesta que ellos daban por correcta es la número 5. El que marcaba esa respuesta sumaba puntos en el examen. Solo aprobaban ese punto los que elegían que “Macri consideraba que la Argentina debía limitarse a un modelo agroexportador y comprar la tecnología que le hiciera falta”. El que contestaba otra cosa, no superaba esa parte del examen. ¿Se da cuenta de semejante salvajada? Yo hubiera contestado que ninguna respuesta es la correcta porque la pregunta está sesgada y no es verdad lo que sostiene. Obviamente me hubieran bochado. Por eso, tristemente, algunos alumnos optan por quejarse y son estigmatizados como gorilas y oligarcas y siempre hay compañeros dispuestos a hacerle bulling y perseguirlos. Otros, optan por responder lo que los docentes quieren que respondan. Quieren aprobar la materia y no les importa cuál sea el camino.
Por eso es muy positivo lo que propuso la ministra de Educación de la Ciudad, Soledad Acuña: que los padres denuncien a los manipuladores de cerebros.
Les pido que observen el tipo de profesional universitario que estamos formando. La materia se llama “Introducción al pensamiento Científico” pero, por lo visto, debería llamarse “Introducción al consignismo militante”.
Para que los muchachos cristinistas entiendan, les voy a plantear un ejemplo contra factico. Supongamos que están estudiando Ciencias Políticas o Sociología y en un parcial, un profesor les hace la siguiente pregunta:
Cristina Fernández de Kirchner no está presa pese a los altos niveles de corrupción que lideró por…
Y le dan 5 respuestas posibles.
1) Porque una parte importante de la justicia argentina está colonizada por jueces y fiscales que tienen la camiseta de Cristina puesta.
2) Porque el triunfo electoral de la fórmula Fernández- Fernández acobardó a magistrados que temen ser sancionados si avanzan con las causas.
3) Porque no hay tiempo para tonteras y naderías y hay que liberar a la patria del yugo del imperialismo y los medios hegemónicos.
4) Porque las montañas de dinero que robaron sirvió para comprar testigos y pagar abogados carísimos y especialistas en chicanas y zancadillas.
5) O porque Cristina es inocente y ganó todo su dinero como exitosa abogada pese a que casi todos sus ministros, familiares y secretarios personales terminaron millonarios.
¿Qué diría el ministro Nicolás Trotta si un profesor de Introducción a la Ética Republicana presenta esto a sus alumnos? ¿Cuánto tardarían en tomar la facultad y llevar a la hoguera a ese profesor? ¿Se dan cuenta de esta locura? La batalla cultural, la instalación del relato y de conceptos absolutamente amañados, es una política permanente del nacional populismo autoritario y cleptocrático. Son muchos los jóvenes que producto de este adoctrinamiento constante en colegios y universidades creen que Cristina es una santa revolucionaria, honesta y combativa que viene a redimir a los pobres. Son muchos los jóvenes que se tragaron el caramelito envenenado de que Gildo Insfrán, Lázaro Báez y Hugo Moyano son líderes socialistas emancipadores y no mafiosos derechosos de cuarta y millonarios para más datos.
Patricia Bullrich, salió como corresponde, con los tapones de punta. En su tuit dijo: “¿Esto es educación? Esto fomenta el odio, la intolerancia y construye la división de los estudiantes. El adoctrinamiento es típico del autoritarismo y totalmente contradictorio con el pensamiento democrático”.
“Con los chicos, no”, es la propuesta correcta. Fuera el fascismo que adoctrina de la comunidad educativa. Como dijo San Martín: “Para defender la soberanía, la educación es el mejor ejército”.

Cristina puso de rodillas a Alberto – 16 de noviembre 2020

Cristina puso de rodillas a Alberto. Logró quebrarle la voluntad y vaciarle casi, casi hasta la última gota de poder. Eso se llama golpe palaciego. O violación consentida de la Constitución. Porque según nuestra Carta Magna, el Poder Ejecutivo es unipersonal. Cristina, en los últimos días aceleró su ofensiva, le usurpó la Casa Rosada y le expropió el sillón de Rivadavia. Muchos niegan esta realidad por conveniencia o por plata sucia. Pero si uno se retira del cuadro de la realidad cotidiana para mirar con más perspectiva lo que está pasando, se ve con claridad: el bastón de mando lo tiene Cristina. Ella se negó a entregárselo a Mauricio Macri en un gesto de autoritarismo inédito y se lo quedó para siempre.
Su nacional populismo autoritario y cleptocrático la hace creer que ella no es solamente una inquilina del poder: ella está convencida que es la propietaria del poder. Es la reina y, por lo tanto, el bastón y la corona solo se los puede pasar a su hijo, el príncipe heredero, Máximo Primero.
Esta opinión política está respaldada con datos que demuestran que nada de lo importante que ocurre es una decisión o una acción de Alberto Fernández. Muchos confundieron su tibieza con prudencia. Muchos se tragaron el sapo de que su falta de gestión era una señal de moderación. Pero a esta altura está claro que Alberto es menos de lo mismo y que no le aguantó de pié ni un solo round a Cristina.
No es casual que entre los albertistas, le digan “Maléfica” a Cristina, según reveló el periodista Santiago Fioritti. Es el mismo y muy informado colega que tituló su nota este fin de semana de la siguiente manera: “Misiles que van y vienen entre Olivos y el Patria”.
Es una forma de quejarse que no resuelve el problema y que lo deja a Alberto con una fragilidad institucional peligrosa.
Lanata lo define con filosa ironía cuando, en su mesa de juguetes, muestra que Horacio Verbitsky es el perro de Cristina y es mucho más grande que el diminuto Dylan.
Lanata, sin bromas, caracterizó a Alberto, este fin de semana como “el secretario de Cristina”. Carlos Raymundo Roberts fue mordaz y lúcido cuando escribió que esta es “la tercera presidencia de Cristina”. El intelectual Pepe Nun dijo que la vice, en realidad es la “presidenta de facto”.
Por eso le hablo de golpe palaciego o violación consentida de la Constitución. Porque Alberto no opone resistencia al atropello cristinista. Sus quejas son tan ínfimas que no acusan peso en la balanza. Cristina le tira con una carta que es un misil y él se saca una foto con Vilma Ibarra y Sergio Massa. No le hace ni cosquillas. Cristina expulsa del gobierno a una funcionaria honrada como María Eugenia Bielsa, enchufa a Jorge Ferraresi, el vicepresidente del Instituto patria y Alberto le dice a sus voceros periodísticos que lo decidió el. Una mentira gigantesca. El viejo y truco barato de decidir lo que uno sabe que es lo que quiere el otro. Eso no es autonomía ni capacidad de mando. Eso se llama sumisión. Quedarse siempre con las últimas palabras en cualquier discusión: Si Cristina. Ahora, ni eso porque ella no necesita ni hablarle. Le manda a decir por carta todo lo que tiene que hacer. Esta carencia de liderazgo, esta falta de coraje cívico y la ausencia de imaginación estratégica han convertido al presidente de la Nación que eligieron la mayoría de los argentinos en un títere, justo lo que él no quería ser.
Y esta es la madre de todos los problemas argentinos. Aquí radica el nudo principal de todas nuestras dificultades.
Los dos últimos sopapos políticos, Cristina se los pegó a Alberto para sabotearle los posibles acuerdos con el Fondo Monetario Internacional. La carta abierta de Cristina que los senadores firmaron a libro cerrado demuestra el nivel de humillación y verticalismo al que son condenados. Alberto y el ministro Guzmán, están haciendo malabares con frasquitos de nitroglicerina y el fuego amigo de Cristina le produce un terremoto. Se muestran cuidados con las palabras y las acciones para que el dólar regrese de la estratósfera o para que el Fondo autorice sus planes y ella le manda una manada de dinosaurios senadores que repiten como loros lo que ella quiere que digan. No solamente le altera todos los planes a Alberto. Cristina levanta el dedito y fustiga al Fondo Monetario como lo fustiga a Alberto. Al organismo internacional los acusa de favorecer a Mauricio Macri e incluso de haber cometido un delito. Oscar Parrilli de Kirchner, criticó a Alberto por tomar el mismo camino de Macri.
Alberto se acerca en puntas de pie, Guzmán se mueve sigilosamente para mejorar la relación con el organismo internacional y Cristina dinamita cualquier salida negociada y más o menos racional. Como si esto fuera poco, en medio de esta situación, Máximo Kirchner, colabora con el caos y se apura a meter el impuestazo a la producción y la riqueza. No transó ni siquiera con la idea de llevarlo al recinto después de recibir el okey del Fondo. Alberto y Guzmán quieren firmar la paz y un acuerdo con el Fondo. Cristina y Máximo le declaran la guerra y quieren que el Fondo les pida perdón y que confiesen que fueron cómplices de Macri. Pocas actitudes tan divergentes. El día y la noche. No hay acuerdo posible en eso. A las pocas horas, Alberto asume como propia la carta de los senadores cristinistas y repite que fue el Fondo el que violó sus estatutos para financiar la especulación financiera y la salida de capitales. Se cuidó de no repetir esa idea bizarra de que el Fondo apoyó la campaña de Macri.
¿Qué está pasando?
Cristina no quiere quedar pegada con el ajuste. No quiere que nadie de su espacio le reproche que les bajan los ingresos a los jubilados, que suben las tarifas y que les quitan planes sociales a los piqueteros amigos.
Muchos saben lo que pienso de Cristina: que es la persona que más daño le produjo y le sigue produciendo a la democracia republicana. Por el nivel de corrupción de estado, por la búsqueda de la impunidad y la venganza y por su despotismo chavista.
Eso lo pienso hace muchos años y lo sigo pensando. Solo que ahora hay que hacer un agregado fundamental para entender lo que pasa. Esa actitud dañina de ir por todo y para siempre, convirtió a Cristina en la principal enemiga de Alberto Fernández. Qué país insólito que tenemos. Que difícil de entender desde la racionalidad.
Alberto, en el origen, fue la tercera pata de la mesa kirchnerista, una suerte de Línea Fundadora. Néstor, Cristina y Alberto. Fue la mano derecha de Néstor como jefe de gabinete y le renunció a Cristina. De inmediato se convirtió en el crítico más feroz y e irrespetuoso de Cristina. Ya le conté varias veces que nadie se atrevió a llamarla sicópata. Cristina en defensa propia y para no ir presa, diseñó una táctica astuta que le sirvió para ganar las elecciones y con su dedo mágico y un tuit lo ungió Presidente. Y ahora, ella se convirtió en la principal enemiga de Alberto. Como si se estuviera cobrando todas las descalificaciones que Alberto dijo de ella. No solo lo trata como un muñeco. Lo lleva al límite del precipicio y de su fortaleza anímica.
Nadie tenía dudas de que el principal objetivo de Cristina era colonizar la justicia y convertirla en un sistema de premios para ella y castigos para los que se atrevan a cuestionarla. Pero Cristina no tiene límites ni piedad. No se conforma con la justicia. Quiere todo y para siempre. Desde que comezó este gobierno, la vice se dedicó a usurpar todos y cada uno de los ministerios y lugares de poder. Hoy Alberto casi no puede ni mojar el pancito. Leopoldo Moreau castiga públicamente a Marcela Losardo que no sabe no contesta. Parrilli se pasa por donde usted ya sabe la candidatura de Daniel Rafecas y avanza con el plan de Cristina de voltear a Eduardo Casal y colocar en su lugar al más fanático adorador de Cristina que encuentren. Ella quiere ahí a un cruzado. A alguien que no le tiemble el pulso frente a formalidades institucionales. Quiere un jefe de los fiscales que en poco tiempo la convierta en una política sin causas pendientes y con el prontuario virgen e inmaculado y que de paso, avance con el cuchillo entre los dientes contra todos los opositores y periodistas independientes.
Nadie duda que Cristina va a imponer sus condiciones. Y que Rafecas se quedará solo en el altar, con los anillos de casamiento pero sin la novia. Por ahora y solo por ahora, ni siquiera funcionó la trampa que siempre el peronismo tiene a mano: involucrar a un sector de la oposición y de la sociedad en su propia interna salvaje. Hasta el momento, Elisa Carrió no logró convencer a la mayoría de Juntos por el Cambio de cometer semejante pecado de ingenuidad. ¿Alguien cree que Cristina va a permitir que Rafecas sea entronizado como el candidato de Alberto y de Carrió en contra de sus pretensiones? Imposible.
Lo mismo pasa con Horacio Rodríguez Larreta. Alberto lo necesita para mostrar cierto nivel de diálogo y acuerdos. Horacio también cree en eso. Pero Cristina está empeñada en bombardear la figura del jefe de gobierno de la Ciudad. Ella cree que Larreta es igual a Macri y que puede ser un candidato a presidente muy competitivo. Y no le afloja un minuto. Todas las semanas, Larreta recibe malas noticias que acuña Cristina y que en muchos casos, hace circular Alberto porque no sabe, no puede o no quiere frenar el Cristinato que se viene.
Hay cuestiones básicas y de sentido común en la política. Hay que dialogar siempre y estrechar la mano de los adversarios. Pero si te responden con el puño cerrado y con un golpe en la cara de un enemigo, hay que defenderse. Una cosa es ser bueno y otra, buenudo. Una cosa es ser prudente y otra cosa es convertirse en un felpudo. Los ciudadanos valoran los buenos modales y las búsquedas de consensos, pero terminan repudiando a los que agachan la cabeza y se arrodillan, como Alberto ante Cristina. Es una frontera que ningún político debe cruzar si quiere tener futuro. Muchos votan gente moderada y de centro. Nadie vota amanuenses.

El correntino héroe de Malvinas – 13 de noviembre 2020

Gabino se ganaba unos pocos pesos cosechando tabaco y vendiendo sandías. No hay muchas otras fuentes de trabajo en ese pueblito. Colonia Pando hoy tiene menos de 500 habitantes. ¿Se imaginan lo que sería en 1982, poco antes de la guerra de Malvinas?
Gabino llegó cabalgando su tordillo negro a la casa familiar y se abrazó con sus siete hermanos, con su padre que le había regalado ese caballo maravilloso y con Elma, su madre del alma. El corazón se le salía por la boca. Por la emoción y también un poquitito por el miedo. Jamás un correntino de ley confesaría su temor, pero para Gabino todo era novedad e incertidumbre. Lo convocaban a luchar contra los ingleses. Tanía poca instrucción militar y hasta sus ropas no eran las adecuadas para semejante clima y desafío. Le cuento un dato: la única foto que se sacó Gabino en su vida fue cuando salió por primera vez de franco. Su corbata, la chaqueta militar, y el birrete con la escarapela argentina clavada en el medio. Su madre lo abrazó profundamente, le deseó toda la suerte del mundo y puso unos pocos pesos en el bolsillo y le dijo: “Tomá, cambacito querido. Tal vez te sirva para algo”. Cambacito es el diminutivo de Cambá, que en guaraní es una forma cariñosa de decirle negrito. Comieron como si fuera navidad. Estofado de pollo y fideos. La pobreza todavía no le había arrebatado a la familia numerosa Ruiz Díaz la posibilidad de almorzar en forma nutritiva por lo menos una ver por día.
Doña Elma, con una mezcla de orgullo y pánico, vió irse a su soldadito rumbo al cuartel. Tenía un saco azul con botones de madera que ella misma le había tejido. Los integrantes del Regimiento de Infantería 12 de Mercedes se diseminaron en una franja estratégica en la defensa llamada “Pradera del Ganso”, o Goose Green como le decían los kelpers.
El cambacito Gabino apenas vió como venía la mano le escribió una carta a su vieja. Como una premonición, le dijo textualmente con letra temblorosa: “Mami: Si Dios me levanta en este lugar, si ya no regreso, no llore por mi porque estoy luchando por la patria”.
Doña Elma hoy se aferra a esos dos papeles como si fuera el cuerpo de su cambacito Gabino. La carta amarillenta y la foto con birrete.
La noche del 28 de mayo de 1982 fue una pesadilla de fuegos quemantes y dinamita que caía del cielo y aniquilaba soldaditos. Hubo 50 muertos y más de 140 heridos. Fue la batalla de Goose Green. Los ingleses primero batieron con bombardeo aéreo la zona y después cayeron los paracaidistas que están entre los profesionales mejor preparados del mundo, a terminar con toda resistencia. Gabino combatió como un guerrero. Resistió con su fusil y sus pocas municiones. El héroe de Colonia Pando se quebró en llanto al ver a su compañero de trinchera degollado por una maldita esquirla. Siguió disparando escondido, pero finalmente el correntino corajudo regó con su sangre esas tierras argentinas. Y ahí quedó.
Gabino, su muerte temprana de 18 años y sus ilusiones fueron sepultados en el cementerio de Darwin. Era uno de los que estaban a un metro y medio bajo tierra, con una cruz de respeto y una sola identificación: “Soldado argentino solo conocido por Dios”. Un anónimo cambacito correntino puso el pecho por todos y entregó su vida por millones de argentinos, pese a que el país solo le había dado privaciones y aislamiento. Su madre nunca pudo tolerar esa idea de no saber que fue de su cuerpo. En un viaje que hicieron los familiares, dejó un rosario y unas flores azules de papel en una tumba. No se pueden llevar flores de verdad a las islas y ella eligió esa cruz porque su corazón le dijo que Gabino estaba cerca, con su sonrisa de pibe, disfrutando ese estofado de pollo en familia. Lo sintió en el corazón y en las tripas.
Pasó el tiempo, ella enfermó y la diabetes le amputó sus dos piernas. La tristeza y los ojos secos de tanto llorar se instalaron para siempre en esa casita humilde tan cerca de los esteros de Santa Lucía y tan lejos de Dios.
Pero un día luminoso, pasó el ex combatiente Julio Aro y le contó que habían identificado los restos de su hijo. Ella se estremeció. Le rogó al cielo que le diera salud para poder abrazarse a esa cruz de Malvinas. Aro y el capitán del ejército inglés, Geoffrey Cardozo acaban de ser nominados para el premio Nobel de la Paz por la tarea titánica y solidaria que realizaron. Junto a otros ex combatientes, al aporte invalorable del Equipo Argentino de Antropología Forense y la Cruz Roja Internacional lograron identificar a 115 compatriotas caídos en combate. Solo les quedan 7 para lograrlo en su totalidad. Aro y otros compañeros fundaron la “Fundación No me Olvides”, en Mar del Plata. Dedicó toda su energía a eso desde el día que propia madre le dijo que ella no lo hubiera dejado de buscar ni un minuto. Julio jamás olvidó las palabras de su madre y fue suficiente para que se pusiera el servicio de todas las madres de sus compañeros.
Julio y Geoffrey están contentos porque con solo haber sido nominados para el Nobel, la tarea que hacen con tanto esfuerzo y sacrificio puede recibir un gran impulso. Sueñan con ganarlo. Ojalá. Porque son un ejemplo de templanza, un mensaje de no rendirse jamás, de apostar a la convivencia pacífica y de demostrar que dos personas que estuvieron en distintos bandos en una guerra, pueden ser amigos como Julio y Geoffrey. Se conocieron en Londres cuando Cardozo, cuyo apellido denota sus antepasados hispanos, fue el traductor en un congreso donde se estudiaron las distintas y mejores maneras de afrontar el stress post traumático de quienes regresan de una tremenda confrontación bélica.
El destino quiso que Geofrrey confiara en la transparencia de Julio y le confesara que fue el creador, por orden de sus superiores, del cementerio de Darwin. Tenía anotaciones, mapas, coordenadas que podían ayudar a identificar a los caídos. En esa época no había ADN. Había que guiarse por otros elementos. Hoy ya se dispone de un scanner que puede advertir si un soldado tiene algo escondido en sus botas, por ejemplo. El trabajo fue agotador. Pero ninguno aflojó. Fue una guerra permanente contra el olvido y el resentimiento. Una apuesta humanitaria para que todos dejaran de ser un número en una planilla y recuperaran su nombre, su apellido y su dignidad. Para que sus familias supieran en donde descansan en paz, después de la guerra, los restos de sus seres queridos.
Uno de los que estaba enterrado como NN, resultó ser Gabino, nuestro admirado correntino del pueblito de Colonia Pando. El cambacito, como le decía y le dice su madre, tenía en el bolsillo un viejo reloj que su padre le había comprado en la joyería “La Perla” y un pañuelito de mujer. En esa época las novias, le solían dar a los soldados, un pañuelito con su perfume para que no olvidaran su amor, en el fragor de los tiroteos.
Gabriela Cocciffi directora del portal Infobae, es una de las personas que más empujó para que todo esto fuera realidad. Puso su pluma, su sensibilidad y su valentía en esta utopía. Ella cuenta que finalmente lograron llevar a doña Elma al cementerio que está a 88 kilómetros de Puerto Argentino. Hubo aportes y colaboraciones de todo tipo. Julio Aro empujaba la silla de ruedas por esas piedritas que tanto significan. Elma llegó y se abrazó a una cruz blanca que estaba al lado de la tumba en la que ella había sentido que era la de su hijo. “Estaba cerca el cambacito. Me latió furte el corazón en este lugar”, dijo Elma entre lágrimas.
Los ingleses le pusieron protocolo y respeto a semejante momento. Todos formados y uniformados alrededor de ella. La trompeta ejecutaba “The Last Post”, y ese sonido cruzaba el viento. Un teniente de aviación inglés, con su traje camuflado de combate, que además es sacerdote, se arrodilló ante Elma y rezó con ella. Era conmovedor ver a ese gigante soldado inglés de casi dos metros, abrazado a la madre de un soldado argentino. Ambos lloraban. En ese preciso instante, Malvinas se transformó en una herida y una esperanza. Una llaga abierta y un gesto de hermandad entre seres humanos, sin distinción de nacionalidades.
Elma se quedó un par de horas ante la tumba de Gabino. Cuando se fueron su cara tenía cierta paz espiritual. Julio Aro le dijo que Gabino no iba a morir mientras todos nos acordáramos de él. Y eso es lo que estamos haciendo. La posibilidad del premio Nobel fue el disparador. Pero ahora queremos tener memoria por todos los Gabinos que la guerra asesinó. Para que todos los Gabinos sepan que no nos vamos a olvidar. Y solo eso, los hace inmortales. Como dice Alejandro Lernes:
Madre, me voy a la isla, no se contra quién pelear;
Tal vez luche o me resista, o tal vez me muera allá.
Creo que hace mucho frío por allá;
Hay más miedos como el mío en la ciudad.
Qué haré con el uniforme cuando empiece a pelear,
Con el casco y con las botas, ni siquiera sé marchar.
No hay mal que no venga al Hombre, no hay un Dios a quien orar.
No hay hermanos ni soldados, ya no hay jueces ni jurados,
Sólo hay una guerra más.