”Al enemigo, ni justicia”, piensa Cristina – 22 de septiembre 2020

La doctora Elisa Carrió conoce profundamente a Cristina. Son años de enfrentarla política y éticamente. Dijo que la jefa del jefe del estado “quiere ser Perón y por eso trabaja para un auto golpe”. Es una denuncia de extrema gravedad institucional porque confirma que, en su desesperación por la búsqueda urgente de su impunidad, Cristina, se lleva puesta a las instituciones en general y a la justicia en particular. La auto amnistía para ella, sus hijos y los integrantes del Cártel de los pingüinos que en asociación ilícita saquearon al país, es el drama más peligroso de la democracia. Lo definió magistralmente el filósofo y colega Miguel Wiñazki al plantear que si “se roban la justicia, no van a poder ser condenados por los robos anteriores”.
Si ella quiere ser Perón es porque la guía aquella definición del peor Perón de que “A los amigos, todo; al enemigo, ni justicia”.
De hecho, por ahora, la vice presidenta no tiene quien la juzgue en el caso de corrupción de estado más grave de la historia democrática argentina. La causa de los cuadernos acaba de perder a uno de los integrantes del tribunal oral. Hablo del juez Germán Castelli al que Cristina y 41 senadores súbditos tiraron por la ventana del Senado. ¿Se da cuenta de este mamarracho autoritario? Cristina se lo sacó de encima. Cristina desplazó al magistrado que tenía la responsabilidad de juzgarla en un expediente que debería estudiarse en las facultades de derecho del mundo. Es un ejemplo descarado del robo de los dineros del pueblo desde el estado, del lavado de esos dólares sucios y del mecanismo más formidable de sobreprecios y coimas que haya existido jamás. Es el corazón del latrocinio y la cleptocracia que instalaron los Kirchner en Santa Cruz primero y en toda la Nación, después. Por eso ella, le cortó la cabeza a quien debía juzgarla. Se robó al juez para que no la puedan condenar por los robos y estafas anteriores.
La historia dirá que ese fue el día de la impunidad, como planteó el honesto fiscal José María Campagnoli que aseguró que “este es el período más oscuro del atropello a la justicia” que le tocó vivir en democracia.
Y eso que Campagnoli sufrió en carne propia al gobierno de Cristina que lo persiguió, de todas las maneras posibles y sobrevivió en los tribunales gracias a que la sociedad salió a defenderlo y bancarlo. ¿Qué pecado había cometido Campagnoli para que se ensañaran tanto con él? Empezó a investigar a fondo a Lázaro Báez. Hoy la unidad contra los delitos financieros de Estados Unidos confirmó que Néstor Ramos, a través de Helvetic Service Groupe, lavó 33 millones de dólares de La Rosadita de Lázaro. Ya lo habían anticipado Jorge Lanata y Nicolás Wiñazki.
Pero el dato clave es que la causa de los cuadernos, investigada por nuestro colega Diego Cabot, es imposible de ocultar debajo de la alfombra sin romper el régimen democrático y la división de poderes. Y eso es lo que está haciendo Cristina. Llevar al límite la democracia. Ponerla al borde de un precipicio. Como dice la diputada Mariana Zúvic: “Nadie puede con Cristina. No tiene límites. El único que le ponía límites que era Néstor ya no está en este mundo. El paso del tiempo potencia sus miserias. El resentimiento es el vehículo para gerenciar la violencia”.
Por eso Cristina grita que la historia ya la absolvió. Y pretende que la justicia no la juzgue, porque no hay manera de ocultar o ignorar los 220 cuerpos que tiene la causa, las 231 medidas de pruebas realizadas en la instrucción, los informes de la AFIP, ANAC, Renar, las 26 cajas de documentación.
¿Cómo ocultar o ignorar los 172 procesados, 71 de los cuales fueron confirmados por la Cámara Federal, entre los cuales estaban Cristina, Julio de Vido, Roberto Baratta, José López y Oscar Centeno? ¿Sabe quiénes integraban esa Cámara Federal que confirmó los procesamientos? Bingo.
Los otros dos jueces desplazados por Cristina: Pablo Bertuzzi y Leopoldo Bruglia. Más clarito imposible. Venganza y búsqueda de impunidad al palo.
Pero esa causa que articula lo peor y más nefasto de la Argentina, también tiene procesados a más de 100 empresarios que cargaron altísimos sobre precios en las obras públicas que luego transformaron en coimas para que Baratta las llevara al domicilio de Cristina o a la casa en Río Gallegos de María Ostoic, la madre de Néstor. Como si esto fuera poco, hay 31 arrepentidos que confesaron con pelos y señales todo el sofisticado engranaje que le robó a los argentinos montañas de dólares de una magnitud difícil de imaginar.
¿Vamos a dejar sin juicio, castigo y condena a los autores de la estafa más grande de este país? ¿Es viable una democracia que tolera en liberad a semejantes delincuentes? ¿La Corte Suprema no tiene nada para decir?
El doctor Leopoldo Bruglia, con 40 años de carrera impecable dijo que “Si la Corte no se pronuncia a tiempo, podríamos terminar como el procurador, Eduardo Sosa”. Se refiere a otro escándalo institucional que marcó para siempre a Santa Cruz. Los Kirchner se cargaron al procurador porque era una persona honrada que no aceptaba la corrupción del gobierno. La Corte Suprema le ordenó en 5 ocasiones al gobernador Néstor Kirchner que lo restituyera en su cargo. ¿Qué hizo la dinastía K? Se colocó en rebeldía contra la Corte, desobedeció sus resoluciones y se pasaron sus órdenes por donde usted ya sabe. De todos modos se salieron con la suya porque jamás tuvieron ninguna sanción por eso. No pagaron ningún costo por humillar 5 veces al máximo tribunal argentino. Y a Sosa no lo pudieron quebrar en su dignidad ni ofreciéndole fortunas.
El juez Castelli, se manifestó como víctima de “una maniobra burda, pura prepotencia estatal”.
Jorge Lanata con su ironía de los soldaditos lo mostró con toda su obscenidad. Con la horca del tribunal de la venganza.
Miles y miles de ciudadanos firmaron la petición de change.org para que la Corte defienda a los tres jueces desplazados por Cristina. En el banderazo del sábado, muchos carteles apoyaban a las víctimas de Cristina y también a Eduardo Casal que sigue resistiendo con coraje, pero al que le tienen reservado el mismo destino.
Las marchas multitudinarias y autoconvocadas tienen un despliegue territorial que los medios tradicionales no alcanzan a registrar. Solo en las redes se pueden ver cientos de videos con protestas masivas tanto en pueblitos chicos como en grandes centros urbanos. La herramienta de ganar la calle y los símbolos patrios es la gran novedad de la política argentina que nadie controla ni puede manipular. De hecho, enseguida ya estaban organizando la próxima gran marcha para el 12 de octubre. Una de las agrupaciones que más participa, llamada Campo mas Ciudad, los Guardianes de la República ya viralizó una placa para la convocatoria. “Los ciudadanos honestos dicen basta”, es el planteo con barbijos con los colores de la bandera y distanciamiento social.
Aprovechan el 12 de octubre porque hay tiempo suficiente para intentar organizar la movilización más grande de todas. Es feriado y el día de la diversidad. Pretenden que la diversidad de reclamos se exprese al unísono pero cada uno con su cartel, su exigencia y reivindicación. Incluso hay versiones no confirmadas pero que navegan subterráneas en la red de que esta vez, si resulta muy grande la juntada, vayan a la Plaza de Mayo a días del 17 de octubre. Los partidos políticos no convocan ni van con sus pancartas. Solo participan algunos dirigentes a título individual. En esta última pudo verse a Patricia Bullrich, Waldo Wolff, Fernando Iglesias y Hernán Lombardi, entre otros. Suelen sumarse artistas como Luis Brandoni o intelectuales prestigiosos.
Lo distintivo de esta ocasión fue un cartel que rezaba: “Te están destrozando, Argentina de mi vida” y el hit de los cánticos en la puerta de la quinta de Olivos que decía: “Alberto cuidado/ el pueblo está cansado”.
Hay una gran fatiga social por tantas barbaridades que comete el gobierno en todos los rubros pero básicamente, hay una gran indignación y cansancio por la velocidad con que Cristina está consiguiendo su impunidad.
No se puede obviar en este análisis la última gran mentira de Cristina que demuestra su desesperación. Compró y distribuyó muy rápido una operación burda del Partido Justicialista bonaerenses que está repleto de dirigentes mafiosos. Con un comunicado bizarro le hicieron creer a Cristina que el allanamiento a la quinta de Macri había sido un auto allanamiento. Insólito: el ladrón cree que todos son de su condición. Era una mentira de patas muy cortas y por eso duró un ratito en las redes. Cristina quedó colgada del pincel con su tuit de “Fake allanamiento”. Decía que Macri se había auto denunciado para victimizarse. Pero rápidamente se conoció la verdad: el secretario de seguridad del municipio camporista de Malvinas Argentinas había hecho la denuncia formal y por escrito.
Las rebeliones antipopulistas, como las llama Fernando Iglesias o el movimiento popular republicano, como lo bautizó Jorge Fernández Díaz es un gigantesco dique de contención, pacífico y democrático contra los golpistas y los corruptos, que no tienen lugar en ninguna democracia. Estamos demasiado cerca de un colapso institucional. Asistimos demudados a fracasos seriales y a crisis concéntricas en todos los planos de la economía y la pandemia. Sería muy saludable que el gobierno frene, antes del abismo.

No al mérito, si al adoctrinamiento K – 21 de septiembre 2020

Este día del estudiante, debe ser el peor de la historia. Tanto en lo festivo, como en lo educativo. No hablo solamente de la cuarentena eterna que no permite los bailes, los recitales y las juntadas de los chicos en los parques. La alegría, los besos y la seducción de esta primavera, hoy tienen puesto el barbijo.
Me refiero también a la decadencia de la enseñanza, a las escuelas y facultades cerradas y a la férrea militancia a favor de la ignorancia anti mérito y el adoctrinamiento de los sectores más cristinistas del sindicalismo docente.
Hoy los estudiantes no tienen espacio para la celebración lúdica, pero tampoco para fortalecer los vínculos con sus pares, ni para sumergirse en la apasionante aventura del conocimiento. Y como si esto fuera poco, desde la cima del poder, Alberto y Cristina atacan al mérito y al esfuerzo necesario para progresar. Y hasta el propio Papa Francisco, emitió un tuit en ayuda y respaldo a un gobierno que lo tiene casi como el armador de la coalición que le permitió a Cristina volver al poder.
El estudiante tiene un panorama muy oscuro por delante. La involución cultural del cristinismo desalienta el crecimiento intelectual. Traducen todo a la conveniencia partidaria de una facción radicalizada que valora mucho más el verticalismo y la disciplina que el pensamiento crítico y libre. El comando que lidera esta movida tiene como figuras a ciertos personajes nefastos como Roberto Baradel, en provincia y Eduardo López en Capital. Son los que le pusieron el uniforme autoritario de Cristina a un gremio como CTERA que, históricamente, supo ser diverso y democrático como son la inmensa mayoría de los maestros.
Baradel y López, fueron los arietes de paros y huelgas seriales e irracionales que llevaron agua para su molino, pero que perjudicaron muchísimo a los chicos. Son los símbolos de una corriente que en todos los niveles de la educación, instaló el objetivo de adoctrinar a los alumnos. Para estos gremialistas, Néstor, Cristina y Chávez son la santa trinidad que hay que adorar. Y eso es lo que le tratan de inculcar a sus alumnos. Para una parte importante de los maestros que no se sienten representados por ellos, y para un sector muy grande de la sociedad, esas tres personas son el símbolo del populismo feudal y autoritario, de la instalación del odio y de la híper corrupción de estado.
Por eso, cualquier estudiante debe cumplir formalmente con lo que le piden en las aulas, pero necesita además apoyarse en su familia, en sus amigos y en muchos libros diversos, para tener una comprensión mayor y más plural de la realidad y no una mirada tan sesgada y mentirosa.
Para atacar a Horacio Rodríguez Larreta, como ordenó Cristina en todos los planos, estos soldados, se niegan a cualquier tipo de apertura educativa. Para eso, intentaron instalar la consigna de que “las plazas no son escuelas”. Miguel Wiñazki que además de compañero de radio Mitre es profesor y filósofo, les recordó que en todas las épocas, parte de la formación se impartía al aire libre, en los espacios públicos. No solamente en la antigüedad con Sócrates o Confucio, también con Sarmiento, el padre de la educación argentina. Lanata ayer mostró a los maestros japoneses dando clases en las calles, después de las tragedias que azotaron a su país.
Estos muchachos que boicotean la vocación maravillosa de la mayoría de los maestros de alma y de corazón, se creen revolucionarios pero son profundamente conservadores y reaccionarios. Tienen un cepo setentista en sus neuronas. Eduardo López llegó a decir una locura que no tiene perdón: que Larreta quiere que los chicos pobres se contagien. Semejante irracionalidad no tuvo repregunta. Porque sería bueno que este señor que cada vez que se presentó a elecciones en la ciudad fracasó estrepitosamente, explique porque motivo Larreta quiere que los chicos pobres se contagien. ¿Quiere que mueran para que haya menos pobres? ¿Es un monstruo oligarca y derechista que se come a los chicos crudos? ¿Quiere que el virus se propague en la ciudad que el administra? El fanatismo y la inflamación ideológica suelen ser peor que el ciego que no quiere ver. Y en un docente esa enfermedad es mucho más grave porque contagia a los chicos, sumisión a Cristina.
Como si esto fuera poco, estos primitivos sindicalistas son los que manejan el rumbo del ministerio de Educación nacional. Trascendió un audio que deja en evidencia esta grave realidad. Nicolás Trotta, hasta ahora, ha sido un vocero de la no educación. Claro que hubo y hay razones sanitarias para ser cuidadosos y prudentes. Pero Trotta no ensayó una sola idea para ir generando un camino paulatino de normalización educativa. Se aferran al cierre de las escuelas como talibanes. Trotta no camina.
El misil más poderoso lo tiró el presidente Alberto Fernández, en línea con el pensamiento retrógrado de Cristina respecto del mérito. Fue un bombazo para destruir la noción de que solamente la educación produce la igualdad de oportunidades. Más y mejor educación es lo que nos pone a todos en la misma línea de largada. Y a partir de allí, depende del esfuerzo, el sacrificio, la voluntad, la capacidad y el mérito que cada uno tenga para mejorar tu calidad de vida, la de tu familia y la de tu país.
Estuvo circulando por las redes un video de archivo del doctor René Favaloro que parece contestarle a los desvaríos conceptuales de Alberto Fernández.
Favaloro, precisamente, es un emblema de este país que mezcla lo mejor de nuestros valores culturales y sociales. Favaloro es un producto de su humildad, austeridad, honradez, inteligencia, solidaridad con el prójimo y excelencia profesional reconocida mundialmente.
En la entrevista televisiva, primero ubica el nacimiento de la inflación y la emisión en la Argentina en el primer gobierno peronista. Y asegura que este país venía de 50 años de inflación cero y acota irónicamente, “con gobiernos oligárquicos y entreguistas al extranjero”.
Después, Favaloro, apunta sus cañones contra el peronismo de 1973. Habla del Rodrigazo que destruyó la economía y dice que encima había sangre y triunfalismo, al que no quiere sumarse. Obviamente cuando habla de sangre se refiere a ese lucha criminal y terrorista entre el ala ultraizquierda y ultraderecha del peronismo representadas por los Montoneros de Firmenich y la Triple A de López Rega.
Pero lo más valioso del aporte de Favaloro y que hoy adquiere una actualidad inmensa, es su prédica en contra del pensamiento mágico y a favor de romperse el lomo con esfuerzo y sudar todos los días la camiseta para que este país salga adelante.
El final es como para ponerse de pié y aplaudir y venerar. Favaloro habla contra la ostentación frívola y rescata la ética y la decencia que debemos mantener en todo momento. Se indigna con la crisis moral que nos está destruyendo como Nación y confiesa que los zapatos, que tiene puestos, tienen media suela y que el saco, lo compró en una liquidación en Estados Unidos.
Parecía una respuesta a los disvalores que instala, promueve y son el motor que mueve a este gobierno. La corrupción no se condena, la libertad no es el valor supremo, y se manejan como dueños y no como inquilinos, de la Casa Rosada, el Senado y todas las instituciones. Para Alberto y Cristina, el mérito no sirve, es de burgueses individualistas y egoístas. El pobrismo sumiso y clientelar que iguala para abajo parece ser el horizonte que salió a respaldar el Papa Francisco en las redes.
En el día del estudiante, un maestro del fútbol y la vida como Gabriel Omar Batistuta, también dio cátedra con un tuit que decía textualmente:” Se me viene a la mente una pregunta. Mis padres me criaron en una casa de 5×3 metros. Trabajando, estudiando, confiando en la justicia me dieron un hogar más amplio. Yo continué sus ejemplos, sacrificándome y respetando al prójimo. Fui un idiota por respetar esos ideales?
Sacudió las redes sociales como antes lo hacía con las redes del arco rival. El goleador hizo un golazo, igual que el año pasado cuando sobre el mismo tema comentó lo siguiente:
“Desde siempre supe que cada cosa que logramos en la vida lleva muchísimo esfuerzo. Y lo confirmé en mi carrera como deportista: que para conseguir algo tenía que sacrificarme, entrenar, confiar en el otro, respetar las reglas de juego. Eso mismo hice cuando me retiré del fútbol y quise invertir en mi país cada peso que había podido ganar, y pagar los impuestos hasta el último centésimo, respetar las leyes, entregar alma y cuerpo. Ojalá que esta enseñanza no sea en vano y que quienes trabajamos día y noche para hacer crecer el país, para dar empleo o emplearnos, para aportar para la educación y la salud pública seamos respetados y estimulados para seguir trabajando, invirtiendo y confiando para sacar a la Argentina, de una vez por todas”.
Batistuta invirtió casi todas las ganancias de su esfuerzo en el campo, en Reconquista, Santa Fe, donde están sus raíces. Sufre y padece todo lo que sufren y padecen los gringos que trabajan de sol a sol en la siembra y la cosecha.
Favaloro antes, Batistuta ahora y la inmensa mayoría de los argentinos sabe que hay que apostar a la educación y al mérito y no al adoctrinamiento de estado.
Esta es la mejor manera de combatir la pobreza y la desigualdad. La falta de educación es la madre de todos los problemas, pero que además, se puede convertir en la madre de todas las soluciones. Albert Einstein dijo: “Si la educación les parece cara, prueben con la ignorancia”.
La educación debe ser prioridad nacional. Para sembrar ciudadanía y recoger una mejor democracia. Hoy es el día del estudiante y este es el mejor de nuestros deseos.

Demoler a Larreta y a la República – 18 de septiembre 2020

Pocos recuerdan que Alberto Fernández fue, entre otras volteretas, el recaudador de fondos para la campaña de Duhalde Presidente. Ese es el nivel de confianza y amistad que ambos se profesan. Hasta hace unas semanas, Duhalde entraba a Olivos como pancho por su casa. Sin embargo acaba de propinarle al Presidente Fernández la crítica más dura y peligrosa que se le hizo desde que asumió. Le dijo que lo ve “grogui, como De La Rúa”. Es gravísimo porque De la Rúa se convirtió en un símbolo del desgobierno, con su huida en helicóptero desde los techos de la Casa Rosada y el horror de los muertos por las calles. Nadie puede discutir que Duhalde es peronista y es (o era hasta hace poco), amigo del presidente. Le dijo lo peor que se puede decir de un gobernante: que no gobierna.
De todos modos, lo de Cristina es más grave y expeditivo. Porque Cristina ya demolió a Alberto y a Sergio Massa. Y ahora, va contra Horacio Rodríguez Larreta y las instituciones republicanas. Su capacidad de daño no tiene límites y por eso, no le tiembla el pulso a la hora de empujar al régimen democrático al borde del precipicio. Su objetivo es convertir a la Argentina en Cristinalandia, un país medieval, en el que pueda reinar. Pretende que le hagan un monumento de homenaje como la mejor y la más honrada de la historia. Pero es imposible ocultar la realidad.
Desde lo ético, ella fue la jefa de la asociación ilícita que saqueó el estado y se enriqueció como nunca antes en la historia democrática.
Y desde lo político, ella lidera el proyecto autoritario y chavista del nacional populismo feudal. Por eso quiere destruir a Horacio Rodríguez Larreta. Eduardo Van der Kooy en Clarín tituló: “Al pelado hay que pisarlo”.
Eso fue lo que le ordenó Máximo, el príncipe heredero, a Sergio Massa que dicho sea de paso, es un amigo histórico del jefe de gobierno de la ciudad. A ese nivel llegó la locura de Cristina al ver cómo Larreta lidera la imagen positiva, en las encuestas.
Pero el tiro le salió por la culata a los Kirchner. De un zarpazo, Alberto le rapiñó el 10% del presupuesto a la ciudad opulenta por la que siente culpa y consiguió el efecto contrario. Subió a Larreta al ring nacional y lo consagró como el jefe de la oposición. La respuesta de Larreta, prudente pero firme, con altura y astucia táctica, lo anotó primero en la carrera presidencial para el 2023.
De todos modos, ni eso detiene a Cristina. Va a redoblar la apuesta contra Larreta. El próximo lunes, el senado le va a dar tratamiento veloz a una ley que encima, le quita más fondos a la ciudad.
Dicen que quieren quitarle al Banco Ciudad los fondos que recibe para pagar los juicios nacionales. Lo quieren desfinanciar. Larreta debería construir un techo de acero porque los misiles K, van a seguir lloviendo sobre los helechos de esta ciudad. Le van a tirar por la cabeza incluso con los presos detenidos por la justicia porteña. Pronto avanzarán con todo lo que pueda complicarle la vida y el gobierno a Larreta. Lo quieren asfixiar financieramente para quebrarlo políticamente. Cristina debería tener cuidado. Provocar a los mansos, mojarles la oreja, puede ser un boomerang feroz. Todo el mundo sabe que los mansos cuando se rebelan son más duros que los duros. No vaya a ser que Larreta se enoje de verdad y por ejemplo, convoque a un millón de personas a la Plaza de Mayo. Ojo que la oposición a Cristina ya demostró su alta capacidad de movilización. Cristina debería pensar dos veces si insiste en jugar con fuego.
El brillante humor editorial suele ser más gráfico que cien explicaciones sociológicas. Nik en su dibujo muestra a Larreta escuchando a un colaborador que le dice: “Ahora Cristina va por la reforma de la Marcha Peronista. Donde decía “Combatiendo al capital”, va a decir “combatiendo a la capital”.
Alejandro Borensztein, con talento y coraje, disparó con ironía sobre ese Máximo que le dijo a Massa que hay que pisar al pelado. Publicó en su muy leída columna que “Sergio Massa fue hisopado y dio positivo: tiene kirchnerismo. Y como se pudo apreciar en la última sesión de diputados, no es asintomático. Se ve que Máximo, cuando le transmite las órdenes de su madre, no usa barbijo”.
Cristina ya tiene a Alberto y a Massa en el bolsillo. Los redujo a la servidumbre y los vació de contenido. El Frente de Todos, ahora es una coalición que podría llamarse “Frente Cristinista para el Autogolpe y la Autoamnistía”. O “Agrupación Cristinista para la Liberación de Todos los Presos”. Para eso publicaron un meme que dice que Cristina demostró que era “una exitosa abogada porque en 9 meses logró la libertad de todos los detenidos”.
En muy poco tiempo, Alberto redujo a cero las ilusiones que, algunos por ingenuidad y otros por negocios o por ignorancia política, habían puesto en su moderación y en su capacidad de limitar la agresividad destructiva de Cristina. Esa posibilidad, nunca existió. Alberto, siempre fue menos de lo mismo. Así lo definí en la tapa de mi libro que reclamaba desde su título “Juicio y Castigo” a Cristina. Y fue publicado en junio del 2019.
Ahí, también anticipé que Alberto iba a ser el “testaferro político” de Cristina y hoy muchos lo definen como presidente testimonial o directamente como “títere”, porque el mismo lo dijo en su momento.
Le doy un solo dato. Cuando la policía bonaerense rodeó en forma peligrosa y antidemocrática la quinta de Olivos, todo el arco político salió a respaldar la investidura presidencial de Alberto. Todos hicieron una declaración, hasta los más opositores. Todos, menos Cristina que ni siquiera apareció por Twitter.
El desplome de Sergio Massa, está directamente relacionado a las promesas que hizo y que luego tiró por el inodoro del pragmatismo oportunista. Las redes se han llenado con esos recuerdos ingratos. Seguramente piensa: “que le hace una mancha más al tigre”. Pero en sus pesadillas del archivo, Massa dice eternamente: Voy a barrer los ñoquis de La Cámpora, voy a meter presos a los corruptos, jamás voy a volver al kirchnerismo y otros sincericidios muy viralizados. Pero apareció uno nuevo que es tremendo. Le preguntan porque no se queda a dar la batalla dentro del peronismo. Y Massa contesta: “Porque terminas mezclado con lo que vos no queres ser. Yo no me veo compartiendo una lista con La Cámpora. Entonces, a lo mejor, terminas en tu lista con gente que usa la interna para protegerse de la justicia, buscando fueros. Yo no quiero ser la recicladora de fueros de los que se escapan de la justicia”. Una explicación racional de lo que luego hizo con irracionalidad especulativa.
Alberto y Massa fueron los peldaños en donde pisó Cristina para subir la escalera y regresar al poder para liderar este cuarto gobierno kirchnerista. Solo que al elegir a Axel Kicillof, cometió el primer error de una serie de torpezas que la muestran a Cristina con una gran incapacidad de gestión, como lo destacó Jorge Fernández Díaz. Hasta ahora, ella era criticada por su odio vengativo e intolerancia o por la cleptocracia que instaló. Pero desnudó otra gran falencia: la ineptitud. Ella necesita convertir a la provincia de Buenos Aires en un bastión de su proyecto. Pero Kicillof demostró que no tiene uñas de guitarrero. Tiene la provincia detonada, repleta de tomas de tierras descontroladas, de delitos cada vez más criminales, de narcos, de una rebelión policial que no supo ver ni resolver y de una pandemia que no para de generar contagiados y muertos producto de un trabajo sanitario casi inexistente. Se vió al gobernador y a los encargados de la salud, más ocupados en criticar la tarea de Rodríguez Larreta que en tomar medidas a favor de los bonaerenses. Nada funciona bien en Buenos Aires. El autor material de semejante fracaso que ya había tenido como ministro de Economía, es Kicillof. Pero la autora intelectual de ese desastre es Cristina. Ella es la madrina y la tutora del chiquito, como lo llamó en público en su momento.
Cristina eligió a un muchacho con una formación ideológica que atrasa, que admira a tiranos como Hugo Chávez o Juan Manuel de Rosas, que nunca manejó un kiosco ni pagó un sueldo y que está paralizado por la complejidad de la administración de semejante distrito. Por eso cae todos los meses, en todas las encuestas y los principales enemigos que tiene son los intendentes del Partido Justicialista que lo consideran un inútil, un sapo de otro pozo. Como si esto fuera poco, los intendentes saben que Cristina y Kicillof preparan a sus amiguitos camporistas para ocupar sus lugares más temprano que tarde.
Cristina intenta demoler a Larreta y a la República. Va a contramano de la historia. Atropella la Constitución Nacional. Y construye una monarquía que repudia la gran mayoría de los argentinos.