La vejez no es una mierda – 26 de septiembre 2022

Joaquín Sabina pateó el tablero y encendió la polémica. En un documental sobre su vida, dijo que “la vejez es una mierda” y que no encuentra nada bueno en ella. Ayer, la revista Viva de Clarín, aportó una mirada distinta al debate. “Larga vida a la generación Silver”, tituló. Aclara que entrar en la sexta década de vida ya no es un tobogán al retiro. Silver es por el plateado que suelen poner las canas en la cabeza de los que van dejando de ser considerados jóvenes. En la investigación se asegura que este sector que era el gran olvidado del sistema, hoy apuesta al trabajo, el cuidado del cuerpo, la tecnología y el sexo”.
¿Quién tiene razón?
En estos últimos días fallecieron dos iconos que superaron los 90 años y hasta último momento, hicieron gala de su talento, su energía y su capacidad creativa. Nuestra querida Magdalena Ruiz Guiñazú, como la madre de todo el periodismo independiente y de calidad y Carlitos Balá como el emblema del humor familiar y efectivo. Ambos iluminaron a varias generaciones.
Creo que muchas cosas cambiaron y que Sabina, en este aspecto está equivocado.
Reconozco que hace poco me volví loco de bronca e incomprensión. Dos cartas de lectores en los diarios contaban casos similares de personas muy preparadas que no conseguían trabajo porque habían cometido el pecado de cumplir 48 años. Les decían que reunían todos los requisitos, pero que la edad tope era de 45 años. Uno es un ingeniero y la otra es abogada. Ambos con trayectorias impecables y experiencias notables. Estoy seguro que a los 48 años las personas están en la cumbre de su etapa productiva, creativa y disponen de energía y tiempo para rendir muy bien en cualquier trabajo.
No podía creer semejante prejuicio y discriminación que los especialistas llaman “viejismo o edadismo”. Es la última de las discriminaciones “aceptadas socialmente”. Encima si tienen más de 45 y son mujeres, hay doble discriminación todavía. En Estados Unidos si además es negra, están en serios problemas. Y Si es gay, ni le cuento.
Pero nadie se atreve a poner un aviso clasificado que diga mujeres, negras o gays, abstenerse. En cambio si ponen avisos que dicen que más de 45 años no reciben.
La discriminación siempre es un veneno social. Por cualquier motivo. Pero además creo que es una torpeza cargada de ineficiencia. Porque los que actúan así no solamente están cometiendo el delito de discriminar sino que se pierden en muchos casos trabajadores impecables.
En los últimos tiempos han pasado cosas que me hicieron reflexionar. Robert Redford y Jane Fonda filmaron “Nosotros en la noche” y repiten el rubro que hace 50 años metió un éxito descomunal como esa pareja de jóvenes recién casados en la película “Descalzos en el Parque”. El tiene 86 años y ella 84 y ambos son brillantes en su actuación y siguen seduciendo con su serena belleza y su carisma.
Yo sé que no todos somos Robert Redford o Jane Fonda pero han contratado al flaco Cesar Luis Menotti como director de selecciones nacionales. Es uno de los dos únicos técnicos de la historia Argentina que salieron campeones del mundo. Es culto, sensato, apasionado, estudioso, muy activo y tiene 83 años.
Y Pepe Soriano 93 o Marilú Marini 82, y Mirtha Legrand y Susana Giménez, dos de las mujeres más valoradas en la tele.
¿Se da cuenta a dónde apunto? La edad cronológica es una forma jurásica de juzgar a las personas. Conozco pocas personas con la inteligencia, actitud, lucidez y capacidad corporal para colgarse artísticamente de techos y paredes como nuestro compañero de radio, el doctor Alberto Cormillot. Y tiene 84. Hace poco dijo que: “Se ve al viejo como un enfermo, senil, asexuado, pasado de moda, discapacitado, sin derecho y sin pertenencia. Además, se lo considera como gasto para la sociedad y que no contribuye en ella porque no produce. De alguna forma se lo ve como una persona que no tiene los mismos derechos que el resto”. Para que le voy a hablar de Woody Allen, que tiene 86. O de Julio María Sanguinetti, a los 86 años un lúcido analista y escritor político.
Si estudiamos un poco, descubriremos que en el 2050 habrá más personas mayores de 60 años que menores de 14. Se está produciendo un cambio fenomenal y no hay que subestimarlo. Y mucho menos despreciar a los que cumplen años. La vida cada vez se prolonga más gracias a los avances científicos y la natalidad es cada vez menor culpa de la locura de la vida moderna y su hiper actividad.
La vejez nos iguala. Es el lugar al que vamos a llegar todos. Y solo si tenemos buena salud y suerte. Es raro, pero el viejismo se discrimina a si mismo, pero con anticipación.
Hay que registrar este nuevo envejecimiento saludable, exitoso, productivo e inclusivo. Tener más de 60 o 70 no es igual a retiro o a jubilación. Hay millones de ejemplos de que es una etapa donde la gente suele hacer lo que quiere en el trabajo y en el amor.
Mucha gente llega con dificultades económicas brutales y ese tema de la jubilación no se puede ignorar y hay que denunciar. Pero hoy le quiero hablar de otra cosa. Del viejo como una persona que se descarta, muchas veces demasiado rápido y equivocadamente. A mí me gusta decirle viejos como le digo a mis viejos, a mis padres, porque lo hago con cariño y respeto. No es peyorativo. Pero es un tema tan complejo que ni siquiera encontraron un nombre para esas personas que denominan adultos mayores, integrantes de la tercera edad, o con horribles términos como ancianos, longevos o esa palabra cruel: gerontes.
Le pongo ejemplos de gente conocida
para argumentar lo que pienso. Pero hay miles de ejemplos anónimos en todos los países y todos los días.
Una gigante del cine como Glenn Close
les ganó el globo de Oro a los 75 años a cuatro actrices mucho más jóvenes. Y le ruego que vea en Netlix “La Mula”, de Clint Eastwood, una de obra de arte actuada y escrita por un pibe de 92 años.
Algunos sociólogos dicen que esta es la
próxima batalla inclusiva que se viene: “La revolución senior”. Hay que combatir los prejuicios y abrir las cabezas. Hay mentalidades conservadoras que atrasan siglos.
En Argentina, más de un cuarto de la fuerza laboral tiene más de 50 años.
Una consultora explicó que “8 de cada 10 trabajos, búsquedas laborales excluyen explícitamente a mayores de 45 años”. Los mails y las redes son insumos que utilizan cada vez personas de mayor edad. No están fuera del mundo tejiendo escarpines en una mecedora o paseando el perro del vecino. Más allá de que algunos lo quieran hacer y están en todo su derecho.
Mayores de 60, somos 6 millones en nuestro país. Y todavía se asocia a valores negativos como la enfermedad o la dependencia. Más del 70% de los mayores de 60 están más sanos que una lechuga y ocupan gran parte de los puestos de conducción de la mayoría de las empresas, organizaciones sociales o clubes o en oficinas gubernamentales.
Varias de las personas más geniales que conozco superan esa edad. Santiago Kovadloff o Marcos Aguinis, por ejemplo.
O Palito Ortega o Serrat, o Los Rolling Stones o Paul Mc Cartney que cada día cantan mejor.
A aquellos que se pierden de contratar a gente maravillosa y eficiente por el prejuicio de un número en el DNI les digo en pocas palabras: La vejez no es una mierda. Viejos son los trapos.
Viejo es el viento y sigue soplando.

Cristina mintió y se victimizó – 23 de septiembre 2022

Cristina utilizó su alegato para mentir descaradamente y para victimizarse. Incluso, llegó a decirle al juez Jorge Gorini que se imagine por un instante como se sentiría si alguien le pone una pistola en la cabeza para asesinarlo y el abogado que defiende al atacante es alguien de su juzgado.
La vice presidenta aseguró que el juicio y el pedido de condena de los fiscales fue una especie de licencia social para atacarla porque creó un clima social y que por eso, se siente en estado de indefensión.
También dijo que la estigmatizaron por ser peronista y mujer. Y que siente que vive en “un estado de sitio permanente” porque, para ella, están suspendidas las garantías constitucionales. Descalificó a los fiscales Diego Luciani y Sergio Mola. Según dijo, “la trajeron de los pelos” a este “juicio que es un disparate”. Felicitó a sus abogados porque consideró que “desmontaron las increíbles mentiras, calumnias y difamaciones” que inventaron los fiscales y en un intento de demorar eternamente el juicio le pidió nuevas medidas al tribunal. Apuntó especialmente contra Luciani por sus intervenciones “elocuentes, artísticas e histriónicas”
También dijo que se trata de “un claro caso de prevaricato”, pero no aportó ninguna prueba para desmentir la asociación ilícita que ella lideró para saquear al estado en complicidad con Lázaro Báez y otros funcionarios de su gobierno.
La principal falsedad en la que apoyó toda la argumentación fue que no se puede convertir a un gobierno constitucional en una asociación ilícita. Cristina miente a sabiendas. Porque nadie acusó al gobierno de ser una asociación ilícita y Cristina lo sabe. Los acusados de integrar una banda de corruptos y ladrones son las personas. No las instituciones.
Hizo una larga exposición sobre los asesinatos y el horroroso 2001 para intentar demostrar que no la juzgaron con la misma vara que a Fernando de la Rúa porque el ex presidente no era peronista. Chicaneó desde la política al afirmar que “Nunca le hubiera pasado eso a un presidente peronista porque los peronistas no reprimimos al pueblo, al contrario.” Recordó que “nos bombardearon en Plaza de Mayo y nos desaparecieron en el 76”, sin mencionar que gran parte de los muertos pre dictadura fueron producidos por el enfrentamiento entre la ultraderechista Triple A de López Rega y la ultraizquierda de los Montoneros de Mario Firmenich.
Extrañamente, Cristina, acusó a su propio gobierno porque “ninguna fuerza de seguridad impidió” que destruyeran a pedradas su despacho del Senado. También se quejó porque no se detuvo ni castigó a los que pegaron afiches con su cara y la palabra: “Asesina”. Tiene razón en esto. Es increíble que no haya culpables de semejantes salvajadas irracionales. Pero se olvida que la gendarmería y la policía federal y el resto de las fuerzas uniformadas, son conducidas por el ministro de seguridad de la nación de su gobierno. Repito: de su gobierno.
Ya en el plano casi anecdótico se quejó porque las fotos que publica Clarín siempre la muestran “fea, mala y enojada”. Aunque aprovechó para practicar su deporte preferido, agredir a los medios de comunicación independientes porque dijo que “más que tres toneladas de pruebas, fueron 30 toneladas de tapas de Clarín, La Nación y alguna otra revista semanal” a la que no identificó.
Cristina que empezó a citar a Juan Domingo Perón hace poco tiempo, debería entender la frase del general cuando aseguró que “la única verdad es la realidad”. Y la verdad y la realidad en este caso demuestra, más allá de su frágil defensa, que ni ella ni Lázaro, ni su familia ni casi todos los ministros y funcionarios pueden explicar cómo se convirtieron en millonarios durante el ejercicio de la función pública. Para no aburrir con cientos de ejemplos, me gusta poner uno solo que es demoledor. Los dos secretarios personales de Néstor y Cristina, dos cadetes como Daniel Muñoz y Fabián Gutiérrez, eran pobres cuando los Kirchner llegaron al gobierno nacional y murieron con una fortuna absolutamente obscena e inexplicable. Solo eso demuestra que los asistentes del matrimonio presidencial les robaban a sus jefes parte de lo que ellos robaban en bolsos y valijas o eran testaferros de sus empleadores. No fue magia, fue mafia. Me gustaría repetirle mi conclusión:
La gran verdad de todo este humo que nos quieren vender tiene la siguiente explicación:
1) Quieren que Cristina sea declarada la mujer más honrada de la tierra y que le pidan disculpas por todas las causas de corrupción que le abrieron. Eso, dentro del régimen democrático, es imposible.
2) Quieren que el fiscal Diego Luciani llame a conferencia de prensa y diga que nada de lo que dijo es cierto. Que era una jodita para Video Match. Eso, dentro del régimen democrático, es imposible.
3) Quieren que la Corte Suprema de Justicia sea reemplazada por otra de 15 miembros amigos para finalmente colonizar y ponerle camiseta partidaria a los tribunales. Los gobernadores cómplices lo plantearon en un documento. Eso, dentro del régimen democrático, es imposible.
4) Quieren ocultar y que nadie hable de la hecatombe económica y el desastroso gobierno que vienen realizando en todos los planos. Eso, dentro de un régimen democrático, es imposible.
5) Y, finalmente, quieren amordazar e intimidar al periodismo para que solo se escuchen las voces de los chupamedias y los pauta dependientes, al más puro estilo Venezuela. Eso, obviamente, dentro del régimen democrático, es imposible.
Está todo muy claro. La democracia se consolidad con verdad, juicio, castigo y condena a todos los corruptos y a todos los delincuentes. Tanto los que protagonizaron el robo del siglo como a los que intentaron asesinar a Cristina. El que las hace las paga. Esa es la piedra angular de un estado de derecho civilizado y republicano. Será justicia.

Los tiranos amigos de Cristina – 22 de septiembre 2022

Los cuatro gobiernos kirchneristas quebraron económicamente a la Argentina y la sometieron a la mega corrupción y a un régimen nacional populista con fuertes sesgos autoritarios. En el plano de las relaciones internacionales, cometieron el peor de los pecados. Dinamitaron el prestigio que nuestro país había logrado en la defensa de los derechos humanos, gracias al coraje del Presidente Raúl Alfonsín. Cristina y su tropa dieron vuelta la taba y se asociaron a las tiranías o dictaduras que más violan los derechos humanos en todo el planeta.
Por suerte, la valentía de los pueblos de Rusia, Irán, Venezuela, Cuba y Nicaragua, están haciendo tambalear en las calles y en forma pacífica, a esos jerarcas que se sostienen en el poder gracias a los tanques y las metrallas de sus ejércitos represores.
Pero Cristina y Alberto se empecinan en convertirse en cómplices de estos déspotas que oprimen, persiguen, torturan y asesinan a los que se atreven a oponerse.
Veamos uno por uno a los tiranos amigos de Cristina.
Vladimir Putin.
Todavía nos debe millones de dosis de la vacuna Sputnik que se les pagó por adelantado. Fue una gestión de Cristina y Axel Kicillof. La epopeya de los aviones fue relatada por Víctor Hugo Morales.
Alberto Fernández, como un felpudo, le ofreció nuestra tierra como puerta de entrada a la región. Putin hoy no solamente es un criminal de guerra repudiado por el mundo democrático. Acaba de amenazar con el terrorismo nuclear en su desesperación porque los ucranianos patriotas están poniendo en retirada a su ejército que huye abandonando el armamento. Putin anunció la convocatoria de 300 mil reservistas y eso hizo que estallara la protesta ciudadana en 37 ciudades. La respuesta fue una feroz represión que produjo alrededor de 1.500 detenidos.
Miles y miles de rusos agotaron los pasajes aéreos y ferroviarios para huir de ese país gobernado por un fascista desquiciado. Se colapsaron las rutas porque gran parte de la población se escapa de ese infierno.
Alí Kamenei.
El ayatollah, líder supremo del gobierno teocrático de Irán, está en serias dificultades porque en 15 ciudades hay protestas multitudinarias contra el asesinato de Mahsa Amini. Esta joven de 22 años fue apresada por la Policía de la Moral porque tenía flojo el velo sobre su rostro. La golpearon tanto que finalmente falleció en un hospital. La reacción de las mujeres fue inmediata y furiosa. Quemaron sus pañuelos y turbantes y se cortaron el pelo en la calle, frente a las cámaras. Se desató un castigo pocas veces visto. Civiles protegidos por militares, les pegaron latigazos a las mujeres. Las imágenes son de terror. Llegaron a apagar internet en todo el país para tratar de asfixiar el volcán de la gente protestando.
No hubo ningún repudio ni comentario del gobierno kirchnerista que mira para otro lado. Pero lo más grave es que los organismos de derechos humanos y los colectivos contra la violencia de género y muchos artistas se quedaron mudos frente a semejante irracionalidad. La camiseta de Cristina parece que funciona en estos colectivos como una mordaza que jamás condena a los amigos. Solo critica a los que consideran enemigos políticos.
Nicolás Maduro.
Las relaciones carnales y corruptas de los Kirchner con el chavismo vienen de hace tiempo. Pero Alberto, nada menos que en la Asamblea General de Naciones Unidas, fue vocero de Venezuela y Cuba. Protestó contra lo que llamó bloqueo y es un embargo económico y ni mencionó un informe brutal, precisamente de las Naciones Unidas que acusa a Maduro y su mafia de cometer crímenes de lesa humanidad. Ese trabajo es terrible. Describe atrocidades y torturas como la violación de hombres y mujeres con palos. Más de 5 millones de venezolanos huyeron del país produciendo la crisis migratoria más grande del planeta. El cristinismo no sabe no contesta. Calla y otorga. Son socios en los negocios de la Patria Grande.
Raul Castro.
El hermano de Fidel es el poder real que tiene como títere a Miguel Díaz Canel. En Cuba cada día hay más presos políticos y torturados. Se combate a los artistas populares que exigen libertad y democracia. El pueblo sufre hambre y desabastecimiento y los homosexuales son estigmatizados y castigados. Es horroroso ver a los gay en el Malecón de la Habana, reprimidos como si fueran terroristas. Aturde el silencio de las agrupaciones que combaten la violencia de género y que levantan las banderas de la diversidad sexual en la Argentina. A los amigos, todo, sobre todo silencio cómplice. La vanguardia de la lucha contra la dictadura castrista son los cantantes, entre otros los de Gente de Zona que cantan ese himno de dignidad llamado “Patria y Vida”
Daniel Ortega.
El dictador nicaragüense es uno de los más sanguinarios. No tiene vergüenza en encarcelar a todos los dirigentes opositores y en perseguir a la iglesia que acompaña los reclamos contra el totalitarismo y la crueldad. La censura es absoluta. Y al igual que Putin, Kamenei, Maduro y Castro, se mantienen en el poder a sangre y fuego porque manejan las fuerzas armadas.
Cristina, su gobierno, sus funcionarios, sus militantes en la cultura, los derechos humanos o los que combaten la violencia contra la mujer, cierran la boca y convalidan semejantes salvajadas totalitarias. En la mafia, esto se llama Omertá. Son los tiranos amigos del cristinismo. Dime con quién andas y te dirá quién eres.