Necesitamos a María Elena – 10 de enero 2020

Hoy se cumplen 9 años desde la muerte de María Elena Walsh. Me propongo hacerle un humilde homenaje cada vez que pueda y no olvidarla jamás. Ayer manifesté mi tristeza y mi indignación por Andrés Calamaro, pero hoy, quiero decir que María Elena es todo lo contrario. Es un ejemplo luminoso que todos podemos seguir si queremos ir por el buen camino de la creatividad y la cultura pero cargada de ética y honestidad intelectual. Quiero creer que si los nuevos billetes van a tener referentes de lo mejor que produjo esta tierra, María Elena no puede faltar.
Todos los días, pienso que la necesitamos más que nunca. Era y debe seguir siendo un faro de los valores con los que tenemos que construir la Argentina que soñamos para nuestros hijos. Me alegró mucho saber que dentro de 20 días se va a inaugurar una retrospectiva dedicada a ella. Va a ser en el CCK y estará montada bajo la supervisión y colaboración de quien fuera su pareja durante más de 30 años, la extraordinaria fotógrafa, Sara Facio. Ella tiene 87 años y es la directora de la Fundación María Elena Walsh que se dedica a ayudar a los jóvenes talentos de la cultura. Sara tiene los derechos literarios de María Elena. Y dice que como no le interesan los autos ni las alhajas, dedica todo ese dinero en hacer las cosas que María Elena hubiera hecho en vida.
Eso se llama dignidad. Coherencia. Y honradez a prueba de bala.
Nos vamos a dar un gusto maravilloso y hablar de la magia de María Elena Walsh que a los 17 años publicó su primer libro de poemas llamado: “Otoño imperdonable”. Es una gran posibilidad de respirar aire puro. Y salir aunque sea por un rato de ese túnel miserable de los que le roban al pueblo.
Hoy vamos a hablar de María Elena. De su espíritu, sus ojos azules, su combate contra todo tipo de solemnidades y almidones, su lucha a favor de todas las libertades como buena defensora de los derechos de la mujer de la primera hora.
Hoy podemos saborear todos los platos exquisitos que supo cocinar María Elena. Nada de los humano le era ajeno. Por eso apeló a todos sus instrumentos: la poesía, la canción, las columnas de opinión, los cuentos, el teatro, la sátira, la literatura infantil, sus denuncias a los autoritarismos, el music hall. El gran amor de su vida, Sara Facio, siempre aporta materiales desconocidos y reveladores.
Dicen que cuando María Elena murió, se elevó al cielo como una bandera de libertad. Por eso, si me permiten, me gustaría decirles que yo no creo demasiado en su muerte. Ni en la de María Elena ni en la muerte de la libertad. La historia demuestra que son llamas que arden para que la vida sea vida. Y que no se apagan jamás.
Yo le creo más a ella cuando dice que tantas veces la mataron, que tantas veces se murió y sin embargo está aquí resucitando. En eso creo. En que ella volverá y será millones de benditas mujeres de esta tierra que nos seguirán ayudando a ser felices y a pensar. No tengo dudas de que María Elena sigue estando al lado nuestro cada vez que la necesitamos para que navegue por nuestra conciencia y nos ayude a ver lo mejor y lo peor de nosotros. Ese fue, es y será siempre el gigantesco aporte inagotable de María Elena. A su talento para bordar letras y melodías o para darle a las palabras alas y colores como decía José Martí, le agregó esa capacidad para decir las cosas de frente, sin pelos en la lengua, con la polémica y el coraje en el bolsillo.
Por eso revolucionó el lenguaje. Porque fue la primera en no tratar a los chicos como si fueran tontos. Fue la primera en sacarle ese protocolo severo a las canciones, en hablar jugando, en cantar divertido, en crecer con sonrisas. Por eso Manuelita con su nueva estética y su vieja ética quedó grabada a fuego en el corazón de las multitudes. Un día María Elena se marchó, igual que Manuelita. Tuvo dos viajes que la refundaron. Fue a Estados Unidos invitada por Juan Ramón Jiménez aquél de la literatura inolvidable de “Platero y yo”. Y a Europa de la mano de Leda Valladares para huir de un peronismo que le sonaba autoritario y para armar un dúo inolvidable de vidalas, de bagualas y de vinchas. En París se enriqueció “lícitamente”. Su sensibilidad y su espíritu se multiplicaron interactuando con George Brassens, Jaques Brel, Charles Aznavour, Ives Montand, Pablo Neruda y la mismísima Violeta Parra. Fue su propia serenata para la tierra de uno, una de las canciones más hermosas que se han escrito sobre estas tierras y sobre estas pasiones inmigrantes y criollas que en ella se mezclan. ¿Se acuerda? ¿Me permite?
“Porque me duele si me quedo/Pero me muero si me voy/Por todo y a pesar de todo, mi amor/ Yo quiero vivir en vos.
¿Me deja seguir?
“Por tu decencia de Vidala/ Y por tu escándalo de sol/Por tu verano de jazmines, mi amor/ Yo quiero vivir en vos…
¿Qué maravilla, no? Por el idioma de infancia, por tus antiguas rebeldías.
Casi nadie modeló la ternura y la ironía para hacerla belleza como ella. Siente lo que pasa, presiente lo que pasará. Mucho antes de que los dictadores argentinos inventaran la desaparición forzada de personas escribió: “Tantas veces me borraron, tantas desaparecí, a mi propio entierro fui/Sola y llorando/Cantando al sol como la cigarra/ después de un año bajo la tierra/ igual que sobreviviente que viene de la guerra.
Descubrió el ADN de nuestro país cuando habló del Reino del revés. Nadie baila con los pies. Un ladrón es vigilante y otro es juez. Esa editorial cantada por todos la escribió hace casi 60 años y parece que fuera hoy.
Si hasta los trabajadores del INDEC, aprovecharon su melodía en su momento para quejarse cuando Guillermo Moreno los intervino porque dos más dos empezaron a ser tres.
Un día sacudió a la temible y blindada dictadura militar desde Clarín con un texto que pasó a la historia. ”Desventuras en el país jardín de infantes”, se llamaba. Y fue un golpe cultural demoledor al golpe militar. Y vino la democracia y vino Alfonsín que le ofreció un lugar en la política y otro en la tele junto a María Herminia Avellaneda. Y vino el peor de los dramas de 6 letras pero innombrable. Y ella le puso el cuerpo y las agallas para agarrar al cáncer a cachetadas y a los gritos. Lo maltrató, lo expulsó de su cuerpo, lo mantuvo a raya, fuera de sus límites. Vade retro satanás. Y se puso de pié nuevamente, como La Cigarra. Y todos los argentinos dimos gracias a la desgracia y a la mano con puñal porque la mató tan mal y siguió cantando.
María Elena nos hizo mejores a todos. Nos hizo más felices y pensantes. Nos hizo más chicos y más grandes. Nos hizo más alegres y llorones. María Elena de la palabra, María Elena de la conciencia, María Elena de la decencia. Una vida militando en la imaginación no es poco. Una vida militando en la libertad lo dice todo. María Elena, nos hizo más y mejores argentinos, si eso es posible. Por eso está en el cielo de la argentinidad: con Borges, Gardel, Atahualpa Yupanqui y Piazzola.
Hay que recoger su nombre y llevarlo a la victoria.
Para que los textos mágicos de María Elena se repartan como pan caliente por las calles. Y tal vez así, algún día dejemos de ser un país jardín de infantes lleno de corruptos y golpistas. Para que nuestros hijos no sueñen con marcharse de la Argentina, como le ocurrió a la pobre Manuelita que vivía en Pehuajó.

Calamaro no Zafa – 9 de enero 2020

La foto principal de la tapa de Clarín me produjo una gran tristeza y una gran indignación. Aparece Andrés Calamaro sacándose una foto a sí mismo frente al espejo del baño. Tiene un aspecto irreconocible. Con traje y corbata, sin anteojos y con la parte inferior de su cabeza rapada. Atrás se asoma un jacuzzi y se adivina un desodorante. Eso no es lo grave. Lo absolutamente repudiable es la frase que posteó en Twitter. Dice así:” El baño no es gran cosa, pero tengo más espacio que Alberto Nisman”. No hay mucho que explicar sobre la pretendida transgresión que se transformó en una humillación a una persona asesinada que no puede defenderse. Al magnicidio más inquietante de la democracia recuperada de un fiscal que estaba investigando a la actual vice presidenta por haber encubierto a los terroristas responsables del atentado más grave de nuestro país. Con este tuit, mas pescado que Salmón, el talentoso compositor mancilló la memoria de Nisman del que se van a cumplir 5 años de su muerte y 5 años de impunidad y también a sus hijas y a la madre del fiscal.
Alguna vez le comenté que por Andrés Calamaro, Diego Maradona o Charly García siento admiración por lo que fueron. Artistas incomparables de la música y el fútbol. No estoy negando todo lo bueno que hicieron por nuestra cultura y por el deporte. Pero me niego a idolatrar a estos tres personajes que, además de haberse destacado en sus actividades, son personas enfermas a las que hay que ayudar y no idolatrar. No son buenos ejemplos para nuestros hijos. Son personas que por momentos parecen carne humana picada y que apenas pueden pronunciar diez palabras seguidas. Tienen la lengua pesada y medicada, muchas neuronas destruidas por la droga y prácticamente, ya no pueden rendir en sus actividades como rindieron en su época de gloria. Hoy están en el ocaso y siguen jugando con fuego. Andrés, lamentablemente, casi no puede abrir sus ojos. ¿Será eso lo que quiere para su hija Charo? ¿Esa es su propuesta para los jóvenes argentinos? Hace poco lo critiqué por lo mismo. Estuvo en Uruguay, fumó marihuana en el escenario de un estadio techado, cosa que está prohibida y por la que tuvo que pagar una multa de más de 10 mil dólares. En Uruguay no se jode. Se respeta la ley y el que la viola, paga las consecuencias. Calamaro acompañó esa presunta piolada pidiendo al público que le acercaran marihuana uruguaya para hacer una degustación. Se cree un joven contra cultural y revolucionario por eso y es un señor mayor, casi un sexagenario como decían las viejas crónicas policiales y en su rostro se nota que el almanaque se le cayó encima con cierto ensañamiento. Basta de mirar para otro lado porque es políticamente correcto no criticar a los ídolos populares. Yo creo todo lo contrario. Y me pregunto: ¿Qué nos pasa a los argentinos que muchos de nuestros referentes o ídolos son personas geniales en su tarea pero con una vida al borde del precipicio? En aquel momento, el pescado estaba cantando “Loco”. El tema dice así:
“Voy a salir a caminar solito,
Sentarme en un parque a fumar un porrito, Y mirar a las palomas comer el pan que la gente les tira. Y reprimir el instinto asesino. Delante de un mimo de un clown. Hoy estoy down violento down radical. Pero tengo aprendido el papel principal”.
No es la primera vez que Calamaro hace y dice eso. En La Plata, también dijo “que linda noche para fumarse un porrito”, y se tuvo que comer un largo proceso judicial del que finalmente, salió absuelto. Yo no creo que deba ser castigado legalmente ni censurado. De ninguna manera. Creo que nosotros tenemos que hablar con nuestros hijos para que comprendan que alentar a drogarse desde un escenario es una burrada reaccionaria que hay que rechazar. La marihuana, está probado, afecta la salud, el sistema cerebral, la capacidad cognitiva y expresiva, el sistema nervioso central, la potencia sexual y como si esto fuera poco, desinhibe tanto que es la puerta de entrada para las drogas más pesadas y letales. Drogarse no es un gesto de rebeldía. Es una manera de lastimarse. Un tiro en los pies. Un suicidio lento y peligroso. Y ojo que no me quiero meter en la vida privada de nadie. Solo decirle a Calamaro que si quiere inundar su cuerpo de droga, que lo haga. Pero que no lo exhiba como una bandera de lucha ante los pibes. Ese estado descontrolado con profundas depresiones lo lleva a decir y a hacer cualquier cosa. El mismo lo reconoce en su tema: “Mi enfermedad”: Estoy vencido porque el mundo me hizo así/ no puedo cambiar/ soy el remedio sin receta, y tu amor, mi enfermedad. Me entrego al vino porque el mundo me hizo así.
El pescado lo dice todo cuando canta “El Salmón”: Quiero arreglar todo lo que hice mal/todo lo que escondí hasta de mí,
debo contar lo que yo solo sé,
uh perdón, Victor Sueiro también.
Se ve que para algo usé la cuchara,
porque no encuentro sopa, postre ni ensalada, hay botellas vacías de marcas extrañas, las debo haber tomado, uh que resaca.
Padeció una separación escandalosa de Julieta Cardinali, la madre de su hija. En España tuvo que recular por haber anunciado que iba a votar al partido ultraderechista llamado “Vox”. Lo explicó así: ” Yo prefiero el vértigo de los patriotas y reaccionarios, a su manera me representan más que los moderados”, ya que, “le importa el bien común”. Después borró todos los tuits y dijo sintéticamente: “Yo no voto en España”. Es que muchas veces no controla ni sus actos, ni su lengua, ni sus redes sociales. El flaco Spinetta decía que hoy ser transgresor “es estar sobrio”. Lo digo con honestidad brutal para que Calamaro no se convierta en un abuelo de la nada, como parte de esta Alta Suciedad.
Hay otra noticia y es que después de sacarse esta foto lamentable, Calamaro se fue al cumpleaños número 80 de Raúl Eugenio Zaffaroni. La tarjeta de invitación lo muestra al ex juez de la Corte Suprema con una gorra con la visera al revés, tipo rapero y con una remera que tiene como logo una hojita de marihuana. Bingo. Y tiene escrito un pésimo texto de Andrés, que pretende ser un poema. Sigue la métrica de la canción de homenaje al Ché Guevara, esa que dice “Aquí se queda la clara de tu entrañable transparencia, comandante Che Guevara”. Calamaro la parafraseó y escribió: “Y aquí se queda la clara / la mejor jurisprudencia/ de tu querida presencia” y termina diciendo: “Los demás vienen en Poni, comandante Zaffaroni, llega entero a los 80”. Estaba todo el cristinismo festivo brindando con champagne del bueno y sacándose fotos con Evo Morales, el flamante representado por Zaffaroni. El que hizo un monumental fraude electoral en Bolivia. Había otras estrellas del firmamento K como Estela Carlotto, Hebe Bonafini, Leopoldo Moreau y la jefa de los servicios, Cristina Caamaño, entre otros”. Pero todos lamentaron la ausencia de los dos líderes de este espacio: Cristina que está en Cuba y Amado Boudou que está preso”. La mansión de la calle Boyacá estaba como en sus mejores épocas. Había 150 invitados que manifestaron su alegría por el sobreseimiento de Norberto Oyarbide que se conoció ayer. ¿Por qué no lo habrán invitado a la celebración? Es toda una curiosidad que 150 personas de la izquierda cheta que apoya al ladri feudalismo, le rindan pleitesía a Zaffaroni. El homenajeado fue juez y juró por los estatutos de dos dictaduras a falta de una: la de Onganía y la del genocida Videla. El principal asesor de Cristina en los temas legales no presentó ningún habeas corpus en esa época terrible y, por el contrario, redactó un manual militar en el que justificaba situaciones para un golpe de estado y en el que discriminaba a los homosexuales para que no fueran parte del Ejército. Las Madres de Plaza de Mayo encabezadas por Hebe, que ayer estuvo en el ágape, lo habían incluido, en una lista de 437 jueces que colaboraron con la dictadura militar. Zaffaroni, en su momento, calificó a Néstor Kirchner de nazi por violar la división de poderes en Santa Cruz. Pero lo más grave del homenajeado por lo más selecto del cristinismo, son algunos fallos suyos denigrantes de la condición humana y decididamente inmorales y humillantes para las víctimas. Hablo del fallo Tiraboschi donde minimizó la violación de una nenita porque fue realizada con la luz apagada y porque no fue penetración sino sexo oral al que fue obligada la chiquita. Ni una menos Zaffaroni. Como si esto fuera poco, este semidios de los ladri progresistas, apenas pagó una multa por haber alquilado sus departamentos para que en 5 de ellos se ejerciera la prostitución. Calamaro adoró a quien tiene una gran responsabilidad en la instalación en parte de la justicia de un falso garantismo que a la hora de la verdad funcionó como una nueva humillación a las víctimas y como una defensa de los victimarios bajo el pretexto ideológico de que eran víctimas del sistema capitalista. Calamaro es un nene de pecho al lado del daño que Zaffaroni le hizo a la sociedad argentina. De todos modos, de la foto y la burla al fiscal Alberto Nisman, no zafa. De esta, Calamaro no zafa. Es su enfermedad…

Alberto ataca a CFK – 7 de enero 2020

Algunas cloacas del para-periodismo cristinista me acusan de haber insultado a la vice presidenta o de ser extremadamente crítico con ella. Hay una mentira y una verdad en esa campañita de portales de bajo impacto. Jamás insulté a la ex presidenta. No es mi estilo. Siempre fustigué sus actitudes y decisiones, en términos políticos. Y es cierto que intento ser implacable en mis juicios, pero riguroso en las informaciones. Es que, hace mucho tiempo, creo que Cristina es la persona que más daño le generó a la democracia recuperada en el 83 y la que más daño puede seguir haciendo producto de su autoritarismo chavista y su plan sistemático para saquear el estado como jefa de una asociación ilícita. Estos son conceptos jurídicos que están en las acusaciones de casi todos los fiscales que actúan en las causas donde tiene 9 procesamientos y 8 juicios orales en marcha. No son agresiones. Son citas textuales de los expedientes.
Como si esto fuera poco, estoy convencido de que la persona que más fustigó a Cristina se llama Alberto Ángel Fernández. El presidente, cuando estaba enfrentado con su actual vice presidenta, fue despiadado en sus ataques.
Así como creo que Cristina fue y es la dirigente más dañina de la democracia, considero que Alberto fue el que le hizo los reproches más brutales. Lo hizo en casi todos los temas. Pero el caso del asesinato del fiscal Nisman, llevó al paroxismo esa actitud.
Hay dos videos que hacen temblar el frágil matrimonio por conveniencia entre Alberto y Cristina. El primero, ocurrió durante una entrevista que le hizo nuestro colega Eduardo Van del Kooy en TN. Alberto había estado en la marcha de luto y horror que reclamó verdad y justicia en el caso Nisman. Es decir que fue a principios del 2015. Nadie en la Argentina, solo Alberto, se atrevió a decir que todo lo que dijo e hizo Cristina fue “cínicamente delirante”. Comentó que ella estaba alegre y simpática, después de la muerte del fiscal que la había denunciado por encubrir a los terroristas iraníes que habían perpetrado el atentado terrorista más grave de la historia argentina. Alberto aseguró que ella “percibe todo lo que pasa” y además, definió que ella hizo votar en el Congreso una ley para garantizar su impunidad. Según la Real Academia Española. “cínica” es una persona que actúa con falsedad o desvergüenza descarada y es impúdica y procaz”. Algunos de sus sinónimos son: insolente, caradura, falso e hipócrita. El término delirante se refiere a una fantasía disparatada o a alguna postura enloquecedora.
Insisto: esto no lo digo yo. Lo dijo Alberto. “Cínicamente delirante”, le dijo Alberto a Cristina por televisión en vivo y en directo. Pero por tuit ya había traspasado la línea del buen gusto, cuando escribió que su gobierno era psicótico y ella también actúa como una psicópata.
Otra vez el diccionario que encuentra estos sinónimos de psicópata: neurótica, desequilibrada, lunática, demente y loca.
Insisto con la aclaración: esto no lo estoy diciendo yo, un humilde cronista. Esto lo dijo el actual presidente de la Nación.
¿Fuerte no? Agresiones de alto calibre. Otro tuit decía: “No estoy a la altura de Cristina. No suelo vivir en la fantasía de los soberbios. Es penoso como ella somete a las instituciones. A Néstor lo acompañé pero con Cristina es imposible”.
El segundo video de los recién conocidos, va directamente al corazón del tema Nisman. Es una entrevista realizada en abril del 2015 para un programa de la televisión israelí. Allí dice con toda contundencia y seguridad que nadie cree en la Argentina que Nisman se haya suicidado. Y “que la primera que no lo cree, es Cristina. Ella dijo que lo habían asesinado producto de una “guerra de servicios” pero los servicios de inteligencia están bajo el mando y la responsabilidad del gobierno”. En una postura que hoy adquiere una actualidad impresionante, Alberto se queja de que la oposición todavía no le pidió las explicaciones suficientes por estos temas tan dramáticos. Por lo tanto, hoy que Alberto, como por arte de magia, cambió radicalmente su pensamiento, no puede quejarse de que la oposición o el periodismo independiente, pida todas las explicaciones del caso. Es un tema muy delicado que no puede ni debe quedar impune. Y a las pruebas me remito:
En aquella histórica y triste marcha también participó Sergio Massa y Malena su mujer. Se los veía muy compungidos bajo un paraguas y entre la multitud. Hoy es presidente de la Cámara de Diputados.
El actual canciller, Felipe Solá fue demoledor en un tuit del 21 de enero de 2015. Habla del regreso “del crimen de estado como método para la resolución de los problemas”. Y finaliza sus 140 caracteres, con otra palabra inquietante y premonitoria: “Tinieblas”.
Cada vez es más difícil creer en lo que dice el presidente Alberto Fernández. Sus mentiras son de tanta magnitud que empieza a generarse un abismo entre lo que Alberto dijo en el llano, y lo que dice ahora. Ahora como parte del acuerdo por la Impunidad K, otra vez Alberto se ha convertido en un escribano que certifica y explica todo lo malo que Cristina hizo y dijo. Solo basta contrastar los videos de los programas en los que Alberto participó a las notas que escribió con lo que plantea ahora y está todo dicho. No hay más nada que agregar. Lo grave es que, ese mecanismo perverso de panquequear sus definiciones una y otra vez, ahora lo está aplicando al caso Nisman y al tenebroso pacto firmado con Irán. Y eso es manchar con sangre las palabras. Eso es jugar literalmente con fuego porque estamos hablando del magnicidio más inquietante y peligroso de la democracia recuperada.
Por eso es tan impactante y genera tanta preocupación lo que Alberto dijo antes y dice ahora. Son posturas diametralmente opuestas. Y eso devalúa su palabra casi a cero. Porque en el documental de Netflix, grabado en el 2017 dice textualmente “hasta el día de hoy, dudo de que el fiscal se haya suicidado”.
Y la semana pasada, llamó al diario Clarín para desmentirse a sí mismo. Ahora dice todo lo contrario con la misma contundencia y cara de piedra. Sostiene Fernández que “las pruebas no dan lugar a pensar que Nisman fue asesinado”. Semejante cabriola en el aire no le alcanza y pasa a lo peor de su comentario, que es directamente una injerencia absolutamente intolerable, en el poder judicial. Su ataque como jefe del estado a la división de poderes es directo cuando plantea que “hay que revisar la pericia que hizo Gendarmería.” Primero dijo que ese trabajo monumental y preciso “carece de todo rigor científico” y luego desbarrancó asegurado que es un trabajo “ridículo”. Alberto dio un giro de 180 grados.
No solamente descalificó la pericia de los más grandes expertos que hay en la Argentina. También dijo que aplicando las lógicas de la novela policial hay que ver a quién beneficia la muerte de Nisman. Y que si fue un asesinato, seguro que Cristina no tuvo nada que ver porque ella fue la principal perjudicada. Bad Information, presidente. Los principales perjudicados fueron el propio fiscal que está en el cementerio, sus hijas, su madre y todos los fiscales que en forman honesta buscan la verdad.
Si Cristina hubiera sido la principal perjudicada, por lo menos, le hubiera dado el pésame a la familia, hubiese expresado su dolor y consternación o no le hubiera mandado a sus esbirros más lenguaraces a dinamitar la memoria y la trayectoria del fiscal. El más audaz fue Aníbal Fernández, que ayer volvió a la Casa Rosada y que acusó de todo a Nisman. De putañero, de homosexual, de delincuente, absolutamente de todo y encima pidió que metieran presa a la madre del fiscal, la señora Sara Garfunkel. Y eso que Alberto, con Aníbal, se tiraron piedras de las más pesadas después de ser socios en el “Ministerio de la Intimidación a los que piensan distinto”. Algunos no se acuerdan pero los archivos dicen que Aníbal, como vocero de la presidenta le dijo lo peor: que Alberto se cagó en la amistad de Néstor Kirchner, que durmió en la cama de Máximo y comió en la mesa familiar y que ahora se la pasa criticando como si fuera Macaya Márquez. Le ordenó que cierre el pico y se vaya a su casa como hace un caballero y que deje tirar piedras de la vereda de enfrente.
Tanta ferocidad tuvo una respuesta en los mismos términos. Alberto le dijo “energúmeno verbal” que sufre complejo de inferioridad y le enrostró que ahora se disfrace de progresista para agradar a La Cámpora, y le recordó que cuando era intendente de Quilmes tuvo que salir escondido en el baúl de un auto.
¿Qué me cuenta?
¿Volvieron mejores o peores? Daniel Reposo, el que fraguó un documento público y fue rechazado como Procurador, hoy va a controlar que los argentinos paguemos los impuestos. ¿No había otro zorro para cuidar el gallinero?
El último video no tiene precio por la precisión de las duras descalificaciones de Alberto: caracteriza de deplorable toda la acción institucional y el intento de copamiento de la justicia. Todo lo que pasó con el pacto con Irán y la muerte del fiscal Alberto Nisman, el desastre económico de Axel Kicillof al que ayer recibió y abrazó como gobernador y dice que le cuesta encontrar algún elemento ponderable del segundo mandato de la arquitecta egipcia. En eso coincidimos.