No a las mafias, si al trabajo – 29 de abril 2021

Pasado mañana, sábado, seguramente,
será uno de los días del trabajador más tristes en mucho tiempo. Es que la maldita mezcla de desastre sanitario y económico de este pésimo gobierno, llevó el porcentaje de desocupados al 11%. Ese es solo un porcentaje, pero estamos hablando de 2.100.000 compatriotas que están sin trabajo. Son argentinos que están castigados y que sufren como nadie. Es la cifra más alta de los últimos 16 años. Y eso que durante todo este tiempo rigió la doble indemnización obligatoria y la prohibición de despidos. Estamos ante una verdadera tragedia social y todavía no sabemos hasta donde pueden llegar sus consecuencias. Por eso le digo que en este día del trabajador no habrá mucho que celebrar. Todo lo contrario. Habrá mucho que lamentar.
Sin embargo, en lugar de defender el mayor trabajo posible con todos los cuidados y protocolos, los jerarcas sindicales emitieron un comunicado titulado “Primero está la vida. Ya no hay tiempo. Ahora hay que parar”. Por supuesto que primero está la vida. Pero vivir, también es poder conseguir el sustento, los alimentos, y lo mínimo necesario para subsistir. Muchos gremios que responden a los Moyano y a Sergio Palazzo, entre otros exigieron “la suspensión de actividades más estricta y las máximas restricciones”. En lugar de ponerse al servicio de conservar el mayor trabajo y productividad posible, se pusieron al servicio del gobierno de los Fernández. Música para los oídos del cristinismo. Exigieron volver “al aislamiento preventivo y obligatorio”. Me gustaría recordarles que el trabajo dignifica y significa. El trabajo y el amor son los dos motores que mueven el mundo. Nuestra vida y la de nuestra familia gira alrededor del trabajo. Es lo que nos permite crecer y multiplicarnos. Multiplicar los panes y los peces. Desarrollar nuestras capacidades. Sacar lo mejor que tenemos adentro. Es el orgullo que llevamos en el pecho. El sacrificio personal, la superación constante, la cultura del esfuerzo que heredamos de nuestros viejos y nuestros abuelos. Es un mandato de la vida desde el fondo de los tiempos. Es un mandato ético y bíblico que nos recuerda eso tan sabio de que ganarás el pan con el sudor de tu frente. Hay pocas cosas más horrorosas que no tener trabajo. Con excepción de la muerte, es lo más doloroso.
Es como morir en vida. Un desocupado es alguien que no tiene ocupación. Que fue condenado a ser pero a no ser. Los desocupados son los desaparecidos de estos tiempos. Se los intenta borrar de todos lados. Los Kirchner los quisieron hacer desaparecer hasta de las estadísticas oficiales.
Pero la problemática del trabajo aparece por todas partes. Ayer, en la calle Güemes de San Antonio de Padua, a la madrugada, cuatro delincuentes asaltaron a un jubilado de 86 años. Casi lo matan a patadas para robarle sus pocos ahorros. Sabe que dijo este pobre señor: “Acá el que pierde es el que trabaja, el honesto”. Cuánta razón tienen en todos los aspectos.
El humorista Rolo Villar, en esta radio sintetizó el drama con una ironía feroz: “Si venís a trabajar, tenés que mostrar el permiso, si venís a protestar, pasás sin problemas. Si producís tenés que pagar y sin no trabajás, cobras”.
Increíble pero real.
Siempre digo que la historia juzgará a los gobernantes por la cantidad de trabajo genuino y en blanco que puedan generar. La historia condenará o absolverá a los presidentes por este motivo. Porque es la medida de la justicia social plena. Esa es la manera de hacer una sociedad más igualitaria y más equitativa. Es una afrenta a nuestra conciencia que haya tantos trabajadores en negro. No existen, no están registrados, se los borra de los libros, los expulsan a la marginalidad. Trabajo en blanco para todos. Esa debería ser la consigna del mejor de los gobiernos. Lo grita Jairo con Atahualpa cuando dice: “Trabajo/quiero trabajo/Porque esto no puede ser/ No quiero que nadie pase/ las penas que yo pasé/ Porque todos estamos a tiro de telegrama.
Todos podemos quedar desocupados y sufrir el desprecio de no tener precio. De estar depreciados y despreciados. De sentirnos abandonados y por eso abandonar. Mientras más desocupados hay en una patria más fragmentada está. Más quebrada en sus cimientos.
Un estudioso como Jeremy Rifkin dice que por cada punto que aumenta la desocupación, crece un 4% la criminalidad. Es como desquiciarse, perder el rumbo, quedarse sin futuro. Sentir vergüenza ante la familia. El desgarro de no poder ser proveedor de tus hijos. Uno está habilitado a creer que por cada punto que aumenta la ocupación, hay un 4% más de seguridad y paz en la sociedad. Nos hacemos mejores personas, más humanas, menos rapaces.
Se debe poner la maquinaria del estado a construir fuentes de trabajo. Se puede fundar una nueva sociedad o fundir un país. Con Cristina, las mentiras del INDEC no nos permitieron hacer un diagnóstico riguroso. Pero alcanzaba con salir a caminar el conurbano y las espaldas de las grandes ciudades para certificar el desastre.
Hay muchas asignaturas pendientes pero que esta es la más importante. Trabajo digno y en blanco para todos y todas. Ese es el camino para combatir la pobreza y la indigencia de verdad y no la malversación de las estadísticas o la condena a la eternidad del clientelismo de los planes. El que esconde desocupados o pobres hace salvajismo de estado. Comete un ocultamiento de lesa humanidad. No solo porque no atiende a los desocupados. Además, porque ni siquiera los tiene en cuenta. Porque los borra del mapa, los ningunea. Hay que operar sobre la realidad y la verdad.
Por eso y por muchas cosas más hay que eliminar el veneno inflacionario que siempre perjudica a los más pobres.
Y combatir a las mafias sindicales que se aprovechan de sus afiliados para llenarse los bolsillos. Estamos hartos de ver trabajadores pobres y gremialistas millonarios y atornillados a sus cargos como si fueran una monarquía. No digo que todos sean patoteros y ladrones. Pero existe una poderosa mafia sindical que defiende sus privilegios y condena a los trabajadores.
Tenemos que poner toda nuestra energía en combatir al virus criminal pero también en construir una sociedad productiva, con incentivos al progreso y el mérito. Y que todo el peso de la ley caiga sobre los mafiosos y los corruptos.
El talento de Alejandro Lerner que lo dice todo: “Que no nos falte el trabajo ni las ganas de soñar que el sueño traiga trabajo y el trabajo dignidad”.

El fracaso de Alberto frente al virus – 28 de abril 2021

Hay que pedirle el máximo de
explicaciones al presidente Alberto Fernández. Hay que convocarlo al Congreso para que nuestros representantes le hagan todas las preguntas que sean necesarias. Hay demasiadas torpezas, mala praxis y sospechas de manejos tan oscuros que podrían encubrir algún tipo de corrupción. La gestión que el gobierno de los Fernández hizo de la pandemia es un verdadero desastre. Ahora estamos pagando las macabras consecuencias en cantidad de contagiados y muertos y en falta de vacunas y previsiones sanitarias.
Llegó la hora de llamar a las cosas por
su nombre. Basta de eufemismos y medias verdades.
El maldito virus atacó a todo el planeta, es cierto. Pero en pocos países del mundo se produjeron los niveles de ineptitud, soberbia y fracaso que demostró Alberto Fernández, con la complicidad, desde la clandestinidad de Cristina. Lo asegura un trabajo de la agencia Bloomberg. Argentina, Polonia y Brasil son los tres países del mundo que peor actuaron en lo que va de la pandemia.
Semejante impericia con resultados horrorosos que todavía no terminan, merecen, como mínimo una explicación detallada para evitar que nos sigamos enterrando en el pantano de la sinrazón. Porque acá se están jugando vidas de argentinos. Y la respuesta del gobierno es un relato ideológico que intenta responsabilizar a la oposición y una incapacidad monumental para resolver hasta los mínimos problemas. Como en la Revolución de Mayo, el pueblo quiere saber de qué se trata. Las redes se llenaron de críticas muy duras. Diego Guelar, el ex embajador en China y los Estados Unidos, escribió un tuit donde se preguntó: “¿Si esto no es delito de lesa humanidad… que es?
Otros recordaron el concepto de “la corrupción mata”. El doctor Alejandro Fargosi fue a fondo: “La impericia y la negligencia pueden convertirse en delitos gravísimos, aún y sobre todo en pandemia”.
Por eso le digo que
Alberto y Cristina tienen muchas preguntas que responder. Trataré de hacer un resumen a modo de aporte ciudadano.
• ¿Es cierto que pudimos haber accedido a 38 millones de vacunas de la mejor calidad y tiramos a la basura esa posibilidad?
• ¿Es consciente el presidente y su jefa política de que la gran mayoría de los argentinos podríamos estar inmunizados a esta hora si no hubieran cometido la salvajada de no acordar con Pfizer y el Fondo Covax, como lo hicieron muchos países de la región?
• ¿Reconocen que en estos momentos solamente el 2% de la población fue vacunada con las dos dosis correspondientes y que esa situación es una bomba de tiempo frente a la potencia y velocidad de la segunda ola?
• ¿Se dieron cuenta que están dando señales de confusión muy angustiantes en la pandemia más grave y criminal de la historia argentina?
• ¿Es verdad que, como denunció Joaquín Morales Solá en La Nación, el laboratorio Pfizer ofreció darnos prioridad sobre 13,3 millones de dosis en reconocimiento a los 6 mil voluntarios que colaboraron en las pruebas que se hicieron en el hospital Militar?
• ¿Alguien puede explicar de verdad, con pruebas y testimonios creíbles, como se tomó esa decisión nefasta y quien se hará cargo de que hayamos cortado la relación con uno de los laboratorios más prestigiosos del mundo y al que la Unión Europea está a punto de comprarle 1.800 millones de dosis para aplicar el año que viene?
• ¿Podrían ordenarle al ex ministro Ginés González García que comparezca en el Congreso para dar detalles de la ruptura de las negociaciones con Pfizer? Cuando fue consultado por el periodismo solo dijo vaguedades como “requisitos inaceptables” o que pedían “activos soberanos”.
• ¿El resto de los países se arrodillaron ante los requisitos inaceptables que exigía Pfizer o pusieron como garantía sus embajadas como dijo insólitamente una cronista de un canal K?
• ¿Fue un tema ideológico, como dicen algunos escribas del cristinismo? Sin que se les cayera la cara de vergüenza aseguraron que uno de los más grandes fondos buitres es dueño de Pfizer?
• ¿O en realidad fue un negocio con la gente de Astra Zéneca y le quisieron dar prioridad a ellos que, al final, no pudieron cumplir con sus entregas?
• ¿Podrían mostrar la transferencia o el mecanismo que utilizaron para pagarle a Astra Zéneca los 60 millones de dólares de adelanto por el 60% de las vacunas que no llegaron?
• ¿Tienen presente que ninguna de las dos entidades más importantes del mundo en el control de medicamentos han autorizado a las vacunas Sputnik y Sinopharm? Hablo de EMA, el organismo europeo y de la FDA de los Estados Unidos. Y ojo que no estoy cuestionando la efectividad de las vacunas. Tal vez sean muy buenas. Pero el oscurantismo informativo, la censura y la autocracia de China y de Rusia me provocan inquietudes de este tipo.
• ¿Hay alguna posibilidad de contratar una vacuna cubana que llaman Soberana, como están anunciando? ¿Y las goticas milagrosas del revolucionario Maduro? Dejeme creer que solo un chiste de humor negro de las redes sociales y algunos fanáticos que ven el cielo en el infierno castro chavista.
• ¿Sabe que Axel Kicillof aseguró que compró un millón de vacunas a Rusia al comienzo de la pandemia y luego se las cedió al estado nacional? ¿Cuánto costaron? La provincia las pasó de mano en forma gratuita. ¿Por qué nos enteramos un año después?
• ¿Cuál fue el motivo racional y científico para que hayamos contratado solamente 2,5 millones con el Fondo Covax cuando podríamos haber adquirido 25 millones?
• ¿Se dan cuenta la gravedad de la catástrofe sanitaria que afrontaron con una impericia inédita? Han muerto casi 63 mil argentinos. Hoy en camas de terapia intensiva hay más de 5.100 compatriotas.
• Y eso que me estoy concentrando en el corazón de este drama. No quiero detenerme en esta ocasión en el rosario de frivolidades y chapucerías de Alberto y Ginés que nos dieron vergüenza ajena. Filminas con información falsa y agresiva con otros países, declaraciones acerca de que el dengue era más grave que el covid que además iba a tardar muchísimo en llegar. Ni hablar de los inmorales traficantes de vacunas, encabezados por Carlos Zannini, la bajísima cantidad de testeos y del lento y burocrático proceso de vacunación.
• Y por último, señor Presidente: ¿Me equivoco mucho sin pienso que ustedes son pésimos administradores del estado porque nunca trabajaron fuera de la política y el lobby? ¿Y que son muy malos negociadores porque están acostumbrados a someter al otro en lugar de buscar acuerdos y consensos?
• Para el final solo le pido señor presidente que no nos trate de Covidiotas. Este es un gobierno NS NC, no sabe, no contesta. El pueblo quiere saber porque nos vacunó a todos y, simultáneamente, no vacunó a nadie.

Lázaro Báez es Cristina – 27 de abril 2021

Hay una sentencia de 3.065 páginas que
confirman que Lázaro Báez es Cristina.
Los fundamentos de la condena a 12 años de prisión, aportan una catarata de datos y precisiones absolutamente irrefutables.
Responde con contundencia algunas preguntas claves.
¿De dónde sacó Lázaro los más de 3.500 millones de dólares que blanqueó?
Se los entregaron Néstor y Cristina por licitaciones direccionadas con coimas y sobre precios del 65% de promedio. Es lo que llaman “el delito precedente”. Eran fortunas sucias, productos de la mega corrupción de estado. “Fondos contaminados”, dice el expediente y por eso había que lavarlos.
No fue la ruta del dinero K, fueron cientos de autopistas del dinero K que conducían a Néstor y Cristina.
Lázaro puso en funcionamiento esa colosal maquinaria que no tiene antecedentes en la historia delictiva de la Argentina. Lázaro y Cristina deberían ingresar al libro de los récords Guinness. Nunca nadie robó tanto ni durante tanto tiempo. Fue tan inmenso el océano de dólares y euros que robaron que tuvieron que comprar la financiera SGI y que (según el expediente) los llevó a estudiar la posibilidad de comprar un banco en el exterior. Así de colosal fue el robo del siglo. En muchos casos los bolsos, las valijas y mochilas que desbordaban de dinero, fueron transportadas en el avión presidencial y otras en aeronaves de la empresa Top Air, también propiedad de Lázaro.
Los jueces del tribunal Oral Federal 4 definieron lo ocurrido como “un emprendimiento criminal” y “un consorcio delictivo” que impacta directamente en la causa llamada “Vialidad”, donde Cristina está procesada por ser la jefa de una asociación ilícita dedicada a saquear al estado. Es el único juicio oral que la jefa del jefe del estado tiene en pleno desarrollo.
Un par de funcionarios albertistas comentaron que a Cristina, la furia le salía por los ojos frente a estas verdades.
Lo cierto es que su empleado, socio, testaferro y amigo, Lázaro Báez, fue condenado a 12 años de cárcel y ese es un aviso inquietante para ella. Un alerta rojo en su tablero de comando del plan de impunidad y venganza. Pero también es verdad que semejante estafador está tranquilito en una mansión, disfrutando de la prisión domiciliaria. Ya se acostumbró a la tobillera electrónica. Es insólito que ladrones de gallinas estén entre rejas y que los protagonistas de una cleptocracia nunca vista, hayan sido excarcelados.
Pese a las amenazas y los aprietes que sufren por parte de Alberto y Cristina, los jueces y los fiscales, en su mayoría, siguen adelante. Es que hay muchas pruebas documentales, testimonios de arrepentidos que contaron todo, escuchas y planillas bancarias. Se robaron todo, eso está confirmado. Pero fueron demasiado soberbios. Estaban seguros de que nunca iban a pagar por lo que hicieron y dejaron los dedos pegados por todos lados.
Insisto. Los 12 años de prisión para Lázaro Báez repiquetean en la cabeza de Cristina de una manera muy especial. Como un anticipo.
Una locura que pagamos todos y todas. Nos metían la mano en el bolsillo a todos para enriquecerse unos pocos. Siempre le digo lo mismo. Vinieron a redistribuir la riqueza y cumplieron: la distribuyeron entre ellos.
La nave insignia de estas estafas seriales y monumentales fue la empresa Austral Construcciones. Lázaro la resucitó 12 días antes de que su amigo y patrón, Néstor Kirchner asumiera la presidencia de la Nación.
El expediente condenó a personajes nefastos y partícipes necesarios como Federico Elaskar, Leonardo Fariña o los abogados de la familia Báez.
Lázaro fue beneficiado por el arresto domiciliario y trató de defenderse al estilo Cristina argumentando que era un perseguido político por Macri pese a que todo lo destapó Jorge Lanata, antes de que llegara Macri al poder. A Lázaro no le creyó nadie. Un verdadero caradura que con su silencio cómplice y el pánico que le tiene a Cristina incineró a toda su familia en el altar del poder. Se sentían tan impunes que Lázaro compró 1.400 propiedades y más de 1000 vehículos, muchos de alta gama. Sin embargo hace 8 años, solamente había declarado 66 millones de pesos en la AFIP. La misma codicia y voracidad por el dinero que los Kirchner. Se robaron todo, montañas de dólares, propiedades, autos pero encima, no querían pagar impuestos o directamente dejaban obras sin terminar.
Lázaro fue el que construyó el mausoleo faraónico donde están los restos de Néstor.
Como se pensaban a quedar a vivir en el poder, Lázaro y Néstor y Cristina hicieron negocios entre ellos. Hubo compra venta de inmuebles, administración y alquiler de hoteles en los que se pagaban habitaciones que no se ocupaban, fideicomisos, terrenos en condominio y la ampliación de un hotel sobre los terrenos de Lázaro.
En su momento, los vecinos no lo dejaron entrar al country donde tiene dos propiedades. ¿Se acuerda?
Con carteles, huevos y piedras, impidieron en cuatro ocasiones el ingreso de Lázaro Báez a su arresto domiciliario. Se produjo una conmoción inédita. Patadas a la camioneta, jóvenes que se sentaron delante del vehículo y lo obligaron a dar marcha atrás y retirarse con un grito: “Volvé a la cárcel/ la puta que te parió”. Ni los abogados pudieron entrar al barrio cerrado. La indignación se hizo rebelión ciudadana.
Pocos se atreven a decirlo, pero todo el mundo lo sabe: Lázaro Báez es Cristina. Son lo mismo. No se movía una mosca en el gobierno de Cristina sin la orden de Cristina. Lázaro fue el amigo, testaferro, socio, empleado y cómplice del matrimonio Kirchner. Fue una pieza clave en el ladri progresismo feudal. Muerto Néstor, la jefatura de la asociación ilícita fue ocupada por Cristina. Y si a esto le llaman Lawfare o guerra judicial o persecución política es que viven en otro país. En el país del Frente para la Mentira.