Cristina y Alberto, los mariscales de la derrota – 13 de septiembre 2021

La paliza electoral que recibió el cuarto
gobierno kirchnerista fue histórica y tiene muchos responsables. Pero hay dos mariscales de la derrota que condujeron a su tropa hacia el precipicio de las urnas: Cristina y Alberto.
El régimen vice presidencial que inventó Cristina fue útil para ganar las elecciones del 2019 pero, absolutamente inútil para gobernar.
Ese es su primer fracaso. La madre de todas las derrotas. El pacto espurio de imposible cumplimiento que firmó con Alberto. Ella es la jefa del jefe del estado y quien lideró un proyecto que ayer sufrió un severo terremoto. Algunos se aventuran a decir que es el comienzo del final del cristinismo. Es la cuarta elección parlamentaria consecutiva que pierde la arquitecta egipcia.
Si los resultados se repiten o son todavía peores el 14 de noviembre, Cristina perderá el quorum propio en el Senado donde era reina y señora y la cantidad de diputados será mucho menor de la que tienen ahora. Sus proyectos más autoritarios y chavistas fueron frenados por la soberanía popular del voto. Ahora será más difícil que pueda poner de rodillas a la justicia para lograr su impunidad.
Lo tradujo muy bien la doctora Elisa Carrió cuando dijo que ganó la República, que no seremos Venezuela, que la gente no quiere ser esclava de nadie y que se produjo una rebelión de los pobres.
Esa rebelión de los pobres fue una metáfora para denominar al segundo gran cachetazo político que recibió Cristina. Haber perdido en la provincia de Buenos Aires en general y en el Conurbano en particular muestra que tanto ella como su hijo, el príncipe heredero Máximo, se han quedado sin la plataforma de sus intentos hegemónicos. Como si esto fuera poco, los Kirchner no solamente se cayeron a pedazos en el Conurbano. También perdieron en el origen de todos los males, en Santa Cruz que es la cuna de este drama que ya lleva 14 años azotando al país y dinamitando todo tipo de progreso.
Muchos de los dirigentes más ligados a Cristina fueron castigados en los comicios. Axel Kicillof, es el principal. Pero ese rechazo al cristinismo camporista más fanático también se registró en Quilmes con Mayra Mendoza, en La Pampa con María Luz Alonso, en Mercedes con el millonario en ciernes, Wado de Pedro y en Mendoza con Anabel Fernández Sagasti.
Cristina hizo el ridículo con su bailecito con el sobre ante la urna.
Y ese mini show frívolo necesitó dos viajes ida y vuelta del Tango 04 que nos costó 60 mil dólares a todos los argentinos. Fue patético ver anoche a Cristina en silencio, oculta detrás de su barbijo, mirando en el escenario a Alberto mientras se hacía el harakiri simbólico a cielo abierto y en vivo y en directo.
Ella logró vaciar de contenido a Alberto Fernández y lo convirtió en lo que Alberto había anticipado: en un títere. Pero Cristina, es tan intensa, dañina y agresiva que terminó reduciendo a Alberto a la servidumbre. Fue hablando por Cristina, dirían los semiólogos. Por eso el presidente se mostró perdido y tambaleante sobre el ring. No solamente lideró un gabinete de mediocres y no de científicos. También fue un administrador que cometió torpezas increíbles que luego, en lugar de pedir disculpas, redobló la apuesta y atacó a la oposición y al periodismo independiente. Desafiante puso su cabeza en la guillotina y dijo que las elecciones iban a ser un plebiscito de su gobierno. Así le fue. Perdió por dos millones de votos de diferencia.
Habrá que estudiar que debilitó más a este gobierno. ¿La mala praxis de la gestión o las ridiculeces que se dijeron a la hora de tratar de justificarlas? “Algo no habremos hecho bien”, dijo Alberto como pidiendo disculpas.
“Algo no habremos hecho bien”, repitió como una letanía. Pero no escuchó nunca las advertencias sobre el fracaso sanitario que produjo el horror de más de 113 mil muertos, la hecatombe económica que multiplicó los pobres, la desocupación y las empresas quebradas y la inseguridad galopante, con narcos incluidos, que subestimaron durante todo el tiempo.
La realidad es que no hicieron nada bien. Y encima, se manejaron con soberbia y altanería. Es muy probable que este naufragio electoral se refleje en pases de facturas internos. Se van a tirar con las responsabilidades por la cabeza. Es que todos los actores principales de la coalición oficialista, perdieron en sus distritos o patrias chicas. Son datos, no relatos. Alberto perdió en Capital. Cristina y Máximo en Buenos Aires y en Santa Cruz y Sergio Massa en Tigre. Hay un mensaje contundente. Casi ningún dirigente importante salvó la ropa. Ahora se abren preguntas institucionales inquietantes. ¿Cristina asaltará la totalidad del gobierno? Empujará a Alberto para que se corra del medio? Tomará revancha contra los funcionarios que menos funcionan y pedirá su cabeza. Hablo de Santiago Cafiero, Martín Guzmán. ¿Seguirán en sus puestos Sabina Fréderic y otro grupo de ministros no acusan peso en la balanza? Hicieron muy poco y lo poco que hicieron lo hicieron muy mal. ¿Qué pasará en las provincias donde el peronismo es gobierno y perdió? ¿Renunciará la vice gobernadora de Santa Fe? Alejandra Rodenas enfrentó a Omar Perotti y perdió por goleada.
Hasta Jorge Capitanich, que era un plan B como posible presidenciable de Cristina, también fue sepultado por el tsunami de votos.
Ayer se jugaban dos modelos de país. Uno populista y autoritario que se quiere quedar con todo para siempre y otro que apeló a la resistencia republicana y popular en las urnas. Se consolidó la importancia de una sociedad civil movilizada que con los banderazos, los padres organizados, los chicos reclamando vacunas y las marchas de las piedras, fue marcando el camino para los líderes opositores.
La tozudez negacionista ante los disparates de la gestión, la hostilidad hacia casi toda la sociedad y el delirio jurásico ideologista fueron hundiendo al gobierno en su propia ciénaga. A lo largo y lo ancho del país está lleno de culpables. Pero los mariscales de la derrota fueron dos: Cristina y Alberto.

Voto por Sarmiento y la educación – 10 de septiembre 2021

Hoy, que todavía no todos tienen clases
presenciales en la provincia de Buenos Aires. Hoy que estamos padeciendo la profunda crisis educativa por tanto tiempo de aulas clausuradas. Hoy sabemos que nuestros chicos han perdido mucho y que va a costar mucho recuperarlo.
Hoy que los que manejan el ministerio son los sindicalistas del atraso y la no capacitación. Hoy que los jerarcas y burócratas de los gremios son bajadores de línea y adoctrinadores de los chicos. Hoy que no hay millones de argentinitos frente al misterio del pizarrón. Hoy que no se fomenta la excelencia ni la meritocracia.
Hoy más que nunca, la figura de Sarmiento y su apuesta a la educación como revolución igualitaria nos ayuda.
Es la contra cara de lo que vienen mostrando los provocadores del odio y la caricatura de la lucha de clases de la pre historia.
Frente a la barbarie de la prepotencia y de la utilización perversa de los más pobres, en lugar de quejarnos solamente, nos vendría bien, sobre todo en este día revisitar la civilización de un prócer que nos puede iluminar el camino cuando muchos no ven la salida.
Domingo Faustino Sarmiento dijo que combatía para “poder escribir porque escribir es pensar y combatir, en consecuencia, es realizar el pensamiento”. Su opinión sobre Juan Manuel de Rosas nos puede servir a la hora de juzgar a todos los tiranos de todos los colores y de todas las latitudes: “Lo que la República Argentina necesita ante todo, lo que Rosas no le dará jamás, es que la vida y la propiedad de los hombres no estén pendientes de una palabra indiscretamente pronunciada o de un capricho del que manda”. Capricho del que manda. ¿Le suena familiar?
El ministro Nicolas Trotta y los capangas de los sindicatos están ciegos por el fanatismo y la inflamación ideológica. No quisieron que hubiera quieren clases en la ciudad. No quieren que los chicos progresen. Pero lo justifican con una mentira y una acusación brutal. Los Roberto Baradel de la vida, dicen que Horacio Rodríguez Larreta quiere que se mueran los chicos pobres. Son caraduras y falaces. Nadie hizo tanto como Larreta en la Argentina por los estudiantes más pobre de los barrios más vulnerables de la ciudad. Hay que ir al barrio 31 para ver lo que son esas escuelas nuevas y confortables. No es casual que el ministerio de Educación de la Ciudad fue construido en ese lugar y funciona maravillosamente.
Por eso me pongo de pié por la manera en que Sarmiento, con un par de frases, definió casi un plan de gobierno: “Lo primero que debe atenderse en todo el país, es proporcionar a la clase más numerosa y menos acomodada, los medios que llenen sus primeras necesidades, particularmente aquellas que tienen directa influencia sobre la higiene y la salud: el buen salario, la comida abundante, el buen vestir, la libertad ilimitada, educan al adulto más que la escuela al niño.”
Habla de libertad ilimitada, de atender a los más necesitados y de no someterse a los caprichos de los autoritarios. Son los cimientos de la Nación que necesitamos construir. Sarmiento es la patria que necesitamos construir entre todos. Porque además fue la honradez en persona. Este domingo, yo voto por Sarmiento. O por sus valores.
Mañana es el día de Sarmiento, el maestro de la patria y el de todos los maestros con mayúsculas. Maestro de los maestros, como se dice cotidianamente. El talento e inteligencia de Domingo Faustino Sarmiento empujaron la movilidad social ascendente. La prueba es que nació en el Carrascal, un barrio pobre de San Juan, llegó a ser presidente de la Nación y murió a los 77 años tan pobre como había nacido.
Es la gran figura polémica de nuestra historia. Se puede hablar horas de sus grandezas y de sus miserias. No nos alcanzaría todo un año. Solo su obra escrita tiene 52 tomos y más de 15 mil páginas. Se puede decir que fue cascarrabias, mujeriego y que tuvo actitudes francamente discriminadoras sobre todo con los indios y los gauchos.
Pero el fanatismo de los cristinistas lo pretende borrar de la historia como si fuera un tirano.
Durante el anterior gobierno de Cristina, el intelectual camporista Juan Cabandié no anduvo con sutilezas para descalificar a Sarmiento: “Era de derecha”, sentenció. Le faltó agregar: “Como Macri”. Desde Paka Paka lo atacaban como si fuera el diablo. Menos mal que a ningún talibán kirchnerista se le ocurrió declarar de interés público y sujeto a expropiación a la calle Sarmiento para rebautizarla Néstor Kirchner quien nunca escribió un libro y del que se sospecha que tampoco leyó alguno.
Cristina hablaba hasta por los codos. Pero la presidenta y su gobierno en su momento no hicieron un solo comentario ni acto para recordar a Sarmiento. El año pasado, el presidente testimonial, Alberto Fernández no participó ni propició ningún acto. Apenas un modesto tuit donde felicitaba a los docentes y sin decir ni una palabra de Sarmiento. ¿El ministro Trotta que opina de Sarmiento?¿Cómo les explicarán a los chicos porque es el día del maestro? ¿Quisieron borrar de la historia argentina a Sarmiento? ¿Son tan omnipotentes, autoritarios y caraduras?
Pero hoy debo rescatar lo mejor de su luz de educador. Un poema dice que “sembró escuelas como soles a lo largo de la patria”. Su dimensión de estadista lo llevó a fundar 800 escuelas en un país que según el primer censo que el propio Sarmiento ordenó padecía un drama: 7 de cada 10 argentinos eran analfabetos. En 1871, la población de nuestro país era de 1.836.000 personas entre las que se encontraban 194 ingenieros y 1.047 curanderos, por ejemplo. En ese país de la injusticia y la oscuridad, Sarmiento fue el motor de la educación como igualador social y como principal instrumento del desarrollo.
Eso no se lo vamos a terminar de agradecer nunca. Fue el mejor combatiente contra la ignorancia y eso solo lo coloca como uno de los principales impulsores de la democracia y de los derechos de los más pobres. Decretó la ley de enseñanza primaria obligatoria. ¿Se imaginan la aceleración del progreso que eso significó? Cuando asumió había 30 mil y cuando dejó la presidencia ya eran 100 mil los chicos que concurrían a la escuela. Es que eran leyes revolucionarias. Cambiaban la estructura de la sociedad y la hacían más justa y realmente progresista.
Le recuerdo solo algunos de los conceptos y valores que Sarmiento instaló para siempre en el inconsciente colectivo de los argentinos:” todos los problemas son problemas de educación.
Las escuelas son la base de la civilización.” Faltaban 30 años para el 1900 y Sarmiento ya decía que “se puede juzgar el grado de civilización de un pueblo por la posición social de la mujer”. Fue un verdadero visionario, un genio en su capacidad de enseñanza, un escritor colosal y un combativo periodista y político. Su concepto de educación para el desarrollo se adelantó un siglo. Gran parte de sus construcciones teóricas se siguen utilizando en la actualidad.
No quiso que el saber fuera un privilegio de pocos. Propuso que toda la República fuera una escuela. Apostó al progreso científico, a las comunicaciones. El correo y el ferrocarril en ese entonces eran catalizadores de las mejores ideas y soluciones concretas. Fue un férreo defensor de las libertades civiles y un opositor feroz a los dictadores. “Bárbaros, las ideas no se matan”, dejó grabado por los siglos de los siglos.
En su primer discurso presidencial dijo algo que todavía hoy tiene una vigencia impresionante y que es la síntesis más perfecta de lo que debería ser la política: “el gobierno está para distribuir la mayor porción posible de felicidad sobre el mayor número posible de ciudadanos”. ¿Qué me cuenta? Ojalá fuera el objetivo que guíe a todos nuestros gobernantes.
José Clemente, su padre fue peón de campo y arriero y combatió en las guerras por la independencia junto a Belgrano y San Martín.
Paula Albarracín, su madre, le quiso poner Domingo pero no pudo. Por eso en su partida de nacimiento figura como Faustino Valentín Quiroga Sarmiento. A los 4 años ya leía de corrido y a los 15, era maestro, tal vez su principal condición que no abandonó jamás. Hasta en la cárcel, mientras fue preso político, se dedicó a enseñar a sus compañeros de celda.
Y luego se convirtió en un monumento vivo a los docentes y no paró nunca de construir bibliotecas populares. El filósofo Tomas Abraham lo definió como el hombre más grande que dio esta tierra. Su himno que es el himno que nos ilumina, reclama honor y gratitud para él y lo bautiza como corresponde: Domingo Faustino Sarmiento, Padre del Aula. Si San Martín fue el Santo de la Espada, Sarmiento fue el Santo de la palabra. San Sarmiento de la Educación, es la patria que necesitamos. Es la patria que tenemos que votar.

Cristóbal + Marcó del Pont = impunidad – 9 de septiembre 2021

En este caso insólito, la fórmula
matemática de la impunidad es Cristóbal López más Mercedes Marcó del Pont. La jefa de la AFIP ordenó que el organismo se retire de la acusación contra el empresario ultra kirchnerista. No hay antecedentes de semejante mamarracho. Eso dejará a Marcó del Pont registrada en la historia política como la que firmó la impunidad del dueño de C5N, el canal más cristinista que Cristina. Justo un día antes de que la AFIP tuviera que alegar en el juicio, y a días de las elecciones primarias, la funcionaria optó por desistir de la acción judicial. Los argumentos son de una subjetividad política intolerable porque hablan de “una persecución, hostigamiento y arbitrariedades por el gobierno de Macri”. Tal vez a esta altura, Marcó del Pont esté tan jugada y tan al servicio de Cristina, que no le importe la posibilidad de que esto tenga consecuencias legales y alguna denuncia por beneficiar a alguien que se quedó con el dinero del impuesto a los combustibles y por no defender los intereses de los argentinos. ¿Tanto le piden? ¿Es fanatismo político, disciplina partidaria o pérdida del sentido de realidad? Marcó del Pont es una histórica funcionaria con fama de no ser una salvaje ni de someterse a los caprichos de Cristina. Por eso se fue enojada del gobierno que encabezó la arquitecta egipcia. Pero con esta decisión ató su suerte y su honra al destino de la actual jefa del jefe del estado. Alguna vez habrá que estudiar cual es el mecanismo que lleva a una persona a incinerarse en el altar de un líder político.
Esta arbitrariedad tan manifiesta también benefició a Fabián de Sousa y a Ricardo Echegaray, otros santos devotos del cristicamporismo.
En lo concreto, Cristóbal descubrió la impunidad. Desde que asumió el gobierno de los Fernández, todos los caminos apuntaron a que, en lugar de tener un castigo legal, reciba un premio por su patriotismo y le devuelvan sus empresas de inmediato. Ya hubo una moratoria escandalosa, como traje a medida porque incluyó por primera vez al impuesto a la transferencia de combustibles. Así fue como Cristóbal levantó la quiebra.
Le recuerdo que la Cámara de Apelaciones en lo Comercial definió el accionar de Cristóbal como “ruinoso y fraudulento”.
No podemos olvidar en este análisis que Alberto Fernández le autorizó a abrir un par de sus casinos pese a que todavía no habían vuelto las clases a las escuelas. “Timba si, educación, no”, se burlaban las redes. Y como si esto fuera poco, el presidente todavía no explicó con claridad su inexplicable factura por 436 mil pesos a Oil Combustible, la nave insignia de Cristóbal que Alberto no supo no quiso o no pudo aclarar.
Millones de compatriotas que se rompen el lomo trabajando de sol a sol y que pagan sus impuestos religiosamente con un esfuerzo titánico y privándose muchas veces de cosas imprescindibles, tuvieron la sensación de que se burlaron de nosotros, que nos tomaron de tontos y nos mojaron la oreja.
La mayoría de los comentarios en el supermercado, en la cola del cine o en las redes sociales era el siguiente: yo no pago más los impuestos y si me intiman les mando una foto de Cristóbal. Eso es terrible. Fomenta la rebelión fiscal que es un delito gravísimo.
Pensar que Néstor Kirchner, el mejor amigo político de Cristobal López allá lejos y hace tiempo había dicho “Para los evasores, traje a rayas”. Y eso que Cristóbal es mucho peor que un evasor.
Se lo cuento en la forma más sencilla posible. La empresa de Cristóbal y su socio Fabián de Sousa, recibía el impuesto al combustible cada vez que alguien cargaba nafta en sus estaciones de servicio. Ellos solo debían actuar como agentes de retención. No es dinero de ellos. Es de todos los argentinos. Por lo tanto una vez que lo cobran lo deben transferir al estado. Ellos se quedaron con 8 mil millones de pesos de entonces. No evadieron un impuesto a las ganancias o se demoraron en pagar el monotributo. Se robaron los millones que no eran de ellos. Ese monto ahora se multiplicó geométricamente. Es una fortuna. ¿Cuándo pedirá que le hagamos un monumento en la puerta de los casinos? Está clarísimo que esa metodología de quedarse con los impuestos fue la forma que utilizaron en varios casos para financiarse y comprar otras empresas. Lo mismo hicieron con Vialidad nacional y los impuestos a los peajes que no le transfirieron al estado. Se compraron compañías de todo tipo, entre ellas, el grupo de medios que se puso la camiseta de Cristina y que humilló a todos los periodistas independientes y políticos disidentes que expresaron alguna crítica durante los 12 años de kirchnerato.
Cristóbal, antes de Néstor tenía 9 empresas y después de Cristina, llegó a tener 170 empresas. Y 360 estaciones de servicio, entre otros negocios. Y casinos, y petróleo y constructoras y medios de comunicación al servicio de la mentira, y la lista es interminable.
A Cristina y Cristóbal los une el espanto a ser condenados y que uno enriqueció al otro. Cristina enriqueció a Cristóbal y Cristóbal enriqueció a Cristina. Todos negociados ilícitos. Sobre precios, retornos, apropiación de impuestos. No dejaron delito por cometer desde el estado y desde una falsa actividad privada. Hoy Mercedes Marcó del Pont manchó sus manos y ayudó a darle la impunidad a Cristóbal. Y así nos va.