¿Maradona o Favaloro? – 5 de septiembre 2019

En un principio se creyó que este audio era de Juan Sebastián Verón pero el presidente de Estudiantes de la Plata lo desmintió. De todos modos, no importa quien la haya expresado: empuja a la reflexión. Podemos formular una pregunta disparadora. ¿Es positivo a tóxico para Gimnasia y Esgrima de la Plata su matrimonio con Diego Maradona? ¿Cuáles son los valores con los que debemos construir un equipo, una familia o un país?
Maradona no es precisamente, el mejor ejemplo para los jóvenes hinchas o jugadores del “Lobo”. Lo digo porque amo a Gimnasia porque mi viejo es uno de sus hinchas. Y creo, igual que Verón o el falso Verón, que el club debería buscar espejos donde mirarse en sus raíces, en lo mejor de su identidad. Dos grandes posibilidades son Pancho Varallo y René Favaloro.
Es cierto que Gimnasia está cerca de irse al descenso. Pero el peor descenso es la apuesta a un personaje que, lamentablemente, sintetiza la decadencia y la degradación de un ser humano. Es cierto que está enfermo y que hay que ayudarlo. No lo condeno por eso. No niego la admiración que me produjo y me sigue produciendo cada vez que veo los videos de sus gambetas mágicas y sus goles majestuosos. Pero no miro para otro lado frente al daño que se hizo a si mismo con su soberbia pendenciera y la manera en que dinamitó la relación con su esposa y con sus hijas y con varios de sus mejores amigos.
Hoy Maradona es la síntesis de lo que no debemos ser. Ni como personas ni como ciudadanos. La droga fue haciendo estragos en su cerebro y le cuesta juntar un grupo de palabras para expresarse. Quiere dirigir un equipo y no puede con su vida. Acusa de ladrona a la madre de sus hijas, que es la que le cuidó parte de su fortuna para que no la dilapidara en las adicciones ni en los caprichos. Ni él sabe cuántos hijos o nietos tiene. Se siente un Dios que solo tiene derechos y ninguna obligación. El pueblo venezolano padece una crisis humanitaria terrible, con censura, presos políticos y asesinatos y Maradona baila alegremente con el narco dictador al que le regala un reloj que cuesta 60 mil dólares. Ya perdió la dignidad y hasta el sentido común. Claro que antes había recibido un contrato millonario de Telesur que, a juzgar por las necesidades de los más pobres, es directamente pornográfico.
Maradona nació en una villa, llegó a la cumbre y la gloria y ahora cayó en el peor de los infiernos.
Favaloro también nació en un barrio humilde como “El Mondongo”, llegó a la cumbre y a la gloria y hoy está en el cielo de los próceres y los héroes sociales de la Argentina.
Está en nosotros elegir cuál país queremos construir para nuestros hijos. El país Maradona o el país Favaloro. El país del descontrol o el de la excelencia. El país del Maradona que admira a Fidel Castro y Hugo Chávez, que fueron dos dictadores jurásicos o el país del Favaloro que estudió con devoción la vida de San Martín y cruzó los Andes de la ciencia.
Hoy más que nunca los argentinos nos debemos hacer estas preguntas y reflexionar.
Hoy que estamos asistiendo tristes y preocupados al país de la desmesura y el fanatismo que viola todas las leyes y las normas de convivencia.
Un tuitero esclarecido resumió una parte del drama que vivimos: “Maestros kirchneristas que votaron a un gobernador kirchnerista cortan una ruta kirchnerista y son apaleados por sindicalistas petroleros kirchneristas que votaron un gobernador petrolero kirchnerista. Como respuesta, CTERA, un gremio kirchnerista, larga un paro nacional kirchnerista”. Y Baradel dice que la culpa es de Macri.
Esa es la anarquía y el caos que proponen los patoteros y mafiosos que en muchos casos son millonarios y que le roban a sus propios afiliados. Y las primeras víctimas son los trabajadores que no pueden ir a dignificarse con el trabajo y los estudiantes que pierden un día más de clase. Es una locura que no tiene perdón. Las burocracias y los jerarcas sindicales solo piensan en defender sus privilegios y sus quintitas. Muchos ya están presos como Balcedo, Medina, Juárez, Saillén y Suárez, pero no escarmientan. Se sienten impunes. ¿Y el pueblo al que dicen defender? Lo quieren bailando en las calles con la camiseta de Maradona.
El acampe de la Nueve de Julio es el estallido de la sinrazón. Una provocación de grupos ultra minoritarios que en las elecciones, con toda la furia, merodean el 2% de los votos y esos que salen todos los días por la televisión. El Partido Obrero acaba de expulsar a su fundador. No puede resolver ni su debate interno. Y sin embargo habla en nombre del pueblo y siembra de fogatas, carpas, chicos con frío que juegan a la pelota a metros del obelisco o inocentes bebes que son utilizados como escudos para evitar el accionar de la policía. Igual que Juan Grabois, acusan al FMI, Macri o los medios de comunicación. Pero cuando uno conversa tranquilo con los manifestantes se da cuenta que la mayoría, no todos, pero la mayoría, es rehén de alguno de esos punteros y no tiene la menor idea del motivo de la protesta y no ve la hora de ir a su casa.
Un autodenominado Movimiento de Resistencia Popular, con 100 personas atenta contra una de las industrias que más fuentes de trabajo produce y con menor contaminación: el turismo. Si hay algo que el mundo admira son nuestras Cataratas del Iguazú. El parque es un ejemplo de eficiencia y atención al público. Pero estos muchachos salvajes que dicen protestar contra un impuesto municipal, cortan la ruta hacia el aeropuerto y a los turistas que se bajan para ir caminando con sus valijas para no perder el vuelo, los agarran a trompadas como si fueran sus enemigos. Y son los que traen la plata para que el círculo virtuoso del trabajo siga circulando. Lo que funciona, también lo rompen. Creen en el “cuanto peor, mejor” del elitismo ideologista fracasado en todo el mundo. Hablan de reforma agraria para que la tierra sea del que la trabaja pero han instalado en sus seguidores la cultura del plan. Los han convencido que tienen que cortar calles y rutas y levantar banderas del Che para que les aumenten el subsidio que pagan todos los argentinos. No estoy tan seguro que muchos de esos compatriotas tengan ganas y mística para ir a labrar la tierra y esperar los frutos conseguidos con el sudor de su frente. Hoy se han acostumbrado a esa cultura humillante para ellos del clientelismo y del puntero proveedor.
Estamos en problemas serios. Es un tema profundo y cultural. Es un drama mucho más grave que el valor del dólar o la inflación que no baja. Hay grupos que fogonean el incendio social y no les importa que haya muertos o heridos. Por el contrario, buscan mártires para sumar a sus pancartas al lado de Kosteki y Santillán. Hasta algunos pilotos de avión mal representados por el kirchnerista recalcitrante, Pablo Biró, quieren parar por un tema administrativo que autoriza a una compañía viajar a Malvinas. El miedo a participar de la vida sindical y política termina en “el no te metás” o en el “mejor, cállate”, conceptos de Poncio Pilatos que son nefastos para un país democrático que debe debatir con libertad plena, en forma pacífica y sin que nadie sufra consecuencia por su pensamiento distinto.
Estamos en problemas. Hoy más que nunca, Argentina tiene dos caminos. El país Maradona o el país Favaloro. El descontrol o la racionalidad. El populismo o la República.

La luz de Magdalena – 4 de septiembre 2019

Aflora mucha basura y oscuridad en el juicio que se está desarrollando contra Lucas Carrasco al que me niego a llamar periodista. A lo sumo es un ex bloguero K que fue un militante fanático. En los tribunales está diciendo barbaridades terribles que hablan de su descontrol histórico. Llegó a decir que “las drogas y el alcohol”, son “las técnicas de su escritura”. Se nota. A confesión de partes, relevo de pruebas. Otra frase antológica que dijo: “Nunca tuve la intención de violar a nadie”. Es que si la justicia lo llega a encontrar culpable de abuso sexual con acceso carnal, se puede comer entre 6 y 15 años de cárcel. Pero tal vez mañana, si tengo ánimo para bucear en la indignidad, me meta con ese personaje tan nefasto que llegó ser un ídolo de La Cámpora y que luego pasó a ser un traidor.
Hoy prefiero la luz y el perfume de Magdalena. Hoy prefiero celebrar una vez más a nuestra querida Magda que en estos momentos está recibiendo la Mención de Honor “Senador Raúl Alfonsín” que otorga la Biblioteca del Congreso de la Nación. Ella si merece el título de periodista con mayúsculas y esta distinción como cientos que ha recibido. Este premio es la continuidad del que recibieron, entre otros, Rene Favaloro y María Elena Walsh. Por eso una vez más, no me canso de repetir esta columna titulada “Magdalena Muchamujer”.
Ella es la flor más bella de nuestro maravilloso oficio. Magdalena es la mujer que más alto llegó y que mejor representa a los periodistas argentinos. Por suerte está con nosotros. Es la sacerdotisa de este templo de la noticia llamado Radio Mitre. Magda juega para nuestro equipo con la camiseta número 10 de esta selección nacional del periodismo. Jugamos con ventaja. Y se la ve todos los días alegre y plena. Radiante. Parece que logró la felicidad de leer los diarios en la cama.
Pero hasta hace muy poco tiempo, ella, tempranísimo, producía el rito sagrado: miles y miles de argentinos encendían la radio para escucharla. Fue un clásico de nuestro país. Durante más de un cuarto de siglo, Magdalena Ruiz Guiñazú se convertía en un parlante de masas que despertaba a los ciudadanos dormidos, en todo el sentido de la palabra. Ella es capaz de navegar en todos los mares de las relaciones humanas. Desde la charla distendida, amable, con intenciones didácticas apostando al rol formador de los medios, hasta la discusión apasionada con un ministro poderoso al que no le permite que diga mentiras. Yo intentaría resumir su carrera en pocas palabras: Magdalena no se calla. Ante nada y ante nadie. Magdalena no se vende. A esta altura es la mejor periodista argentina, la más creíble, la que tiene una trayectoria impecable para mostrar.
Ocupó con dignidad y capacidad profesional todos los escalones de la profesión. Fue una movilera audaz que muchas veces caminó por la cornisa del peligro con tal de conseguir un testimonio. Cacho Fontana descubrió rápido sus saberes. Todavía hoy anda con un grabador en la cartera, siempre atenta, por si alguna noticia o protagonista se le cruza en el camino.
Se luce con su escritura en los diarios y las revistas; en televisión supo poner su impronta de rigurosidad para investigar y de transformar sus preguntas en estiletes al servicio del ciudadano. Escribió libros deliciosos porque dice que la ficción es la que le permite al periodista soportar tanto dolor cotidiano por las cosas que pasan. Y la radio. Es su lugar en el mundo. Ella dice que la radio es el ring side de la vida. Es la posibilidad de no perderse nada de lo humano. De poner el cuerpo aún en los momentos más difíciles. Cuando pudo denunciar atrocidades en la cara de los dictadores. Cuando se jugó entera a la hora de aceptar la invitación del presidente Raúl Alfonsín para integrar la CONADEP, esa Comisión Nacional para la Desaparición de Personas que realizó el informe más valiente y riguroso sobre el terrorismo de estado. Allí trabajó codo a codo con próceres de los derechos humanos como Ernesto Sábato, Rene Favaloro, Marshall Mayer, Graciela Fernández Meijide o el obispo Jaime de Nevares.
Supo pararle el carro a muchos soberbios y prepotentes que la quisieron llevar por delante. Fue la primera que le dio la posibilidad de expresarse en un micrófono a Hebe Bonafini cuando muchos huían del lado de las Madres de Plaza de Mayo y los Kirchner, en Santa Cruz, se negaban a recibirlas. No era gratis hacer esas cosas. Por eso quedó grabado para siempre el audio donde Hebe agradece y reconoce por ese gesto a Magdalena. Hasta que vinieron los Kirchner, y le pusieron la camiseta partidaria. El odio y el autoritarismo creció tanto que la misma Hebe fue la que impulsó aquel fascista y repugnante juicio popular en la Plaza de Mayo a varios periodistas entre los que estaba Magdalena, aunque no lo puedan creer. Hay pocas cosas tan terribles en la vida como ser desagradecidos.
Otro soldado de ese ejército del insulto y la descalificación como Luis D’Elía también llenó de agravios a Magdalena que nunca lloró como su nombre. Destituyente, oligarca, era lo más suave que le decían a una de las compañeras más generosas y honradas de este maravilloso oficio. Hubo afiches anónimos fogoneados por el gobierno de Cristina, despreciables actos donde se llamó a escupir fotos de periodistas. Ni Mussolini hubiera resucitado mejor los linchamientos a las voces críticas. Fomentar la intolerancia de estado es la peor herencia que nos dejó la década ganada por los amigopolios K. Y Magdalena podrá decir con orgullo que ni eso la hizo retroceder de sus convicciones.
Aquellos escraches que deberían avergonzar a todos los argentinos pero sobre todo a los que militan en los derechos humanos generaron un debate y Cristina Fernández de Kirchner dijo: “algunos periodistas deberían vacunarse contra la rabia”. Increíble respaldo a los victimarios. Una forma de sembrar más vientos.
¿Qué más decir de Magda? Se puede hablar de sus 12 premios Martin Fierro, de las condecoraciones por su trabajo a favor de los derechos humanos que le dieron desde las Abuelas de Plaza de Mayo hasta los gobiernos de Francia e Italia. De su coquetería y elegancia, que rompía corazones masculinos en el gremio de prensa. De los golpes duros que le dio la vida en lo personal. De la utilización de la ironía como arma de destrucción masiva. Ya en 1983 fue elegida la mujer del año por votación popular. Magdalena es un nombre de origen hebreo que significa: “La magnífica habitante del Torreón”. Hasta eso la marcó en su trabajo. La observación, la curiosidad es el principal motor que tenemos.
Fue pionera y vanguardia en los medios y por eso quise aportar este humilde reconocimiento. Porque no podemos estar en el Senado para abrazarla, apelamos a este abrazo en el aire libre. Magdalena es la reina madre de todos los periodistas. Es nuestra pachamama. Magdalena, flor y mujer. Magdalena coraje, ícono del periodismo que no se calla ni se vende, espejo para los estudiantes, bien vale recurrir al título de Martha Mercader para nombrarla: Magdalena Mucha Mujer y está todo dicho. Magdalena, la flor más bella.

Los K extremos espantan – 3 de septiembre 2019

Hay por lo menos 8 y tal vez más de 9 millones de personas que están preocupadas por la posible vuelta de Cristina al poder y aquella provocación del “vamos por todo”. Hoy, la exitosa abogada que nunca ganó un juicio pero lo perdió varias veces, está oculta detrás de la marioneta de Alberto y ambos fingen ser moderados y prudentes. Veremos cuanto les dura. Le han ordenado a los más salvajes y fanáticos que se queden callados y no digan una palabra para que no se conviertan en piantavotos. Algunos no pueden con su genio. No se aguantan y se les escapa algún exabrupto antidemocrático y discriminador. Juan Grabois y Marcelo Parrilli, por ejemplo, insultaron a las miles y miles de personas que marcharon en defensa de la justicia y la República y obligaron a Macri a salir al balcón de la Casa Rosada, acusándolos de “viejos”, como si la edad fuera un delito o como si ellos no fueran futuros viejos. Muchos consideran peligrosos a los kirchneristas extremos por más que ahora estén calladitos y esperando para integrar el Ministerio de la Venganza el 27 de octubre a la noche si es que las urnas le dan el triunfo. Hablo de Luis D’Elía, Fernando Esteche, Guillermo Moreno y Hebe de Bonafini, entre otros aunque la jefa de las Madres de Plaza de mayo no se privó de calificar de rata a Rodríguez Larreta y a los jueces que – según dijo – no se le van a escapar.
Pero estos militantes del odio son piezas menores del ajedrez de Cristina. Son la infantería que pone el cuerpo en el desembarco. Lo que más inquieta a los ciudadanos republicanos y pacíficos es la propia comandante en jefe. Es que no creen en ese personaje de la Cristina buena, de la Cristina que cambió y ahora es tolerante y democrática. Es difícil que la gente cambie tan de raíz su temperamento y Cristina es maltratadora hasta de sus propios colaboradores como ha quedado grabado en la memoria colectiva con aquel “pelotudo” serial con el que humilló a Oscar Parrilli.
José Manuel de la Sota, el ex gobernador peronista de Córdoba que tuvo la dignidad de no arrodillarse frente al autoritarismo de Cristina dejó en los archivos una clase magistral que define a la ex presidenta como nadie.
De la Sota, fallecido trágicamente, dice que Cristina concibe solo dos categorías políticas: los enemigos o los esclavos. Y que le quiso dar un castigo ejemplar a los cordobeses. Lo más importante es cuando asegura que Cristina “no va a cambiar nunca y que no hay manera digna de tener una relación con ella”.
Eso es lo que más asusta. Siempre es el látigo o la chequera. Siempre las extorsiones y los agravios. Y no lo digo yo. Lo dijo un peronista al que nadie le puede cuestionar esa histórica militancia.
Entre los que más inquietud generan, están, además de Cristina, las eternas patotas sindicales vinculadas al peronismo, muchos de las que tienen a sus capos mafiosos presos por enriquecerse ilícitamente con el dinero de los afiliados. Hablo de Marcelo Balcedo, el Pata Medina, el Caballo Suárez, Herme Juárez, que hoy goza de prisión domiciliaria y ahora la nueva estrella de los malandras, el cordobés Mauricio Saillén. Tiene mandato hasta el 2022 pero hoy está detenido en la cárcel de Bouwer. Comenzó como chofer de un camión recolector de residuos y llegó a ser un millonario que ostentaba su riqueza con viajes al Caribe o a Japón. Cuatro de sus hijos se encuentran imputados en la causa por asociación ilícita y lavado de dinero de la mutual: Micaela, Mauricio hijo, Darío y Franco, actual legislador K y candidato a diputado nacional en la lista de Alberto y Cristina.
Mauricio, es tan pesado que, se peleó en el 2013 con Hugo Moyano. Tuvieron varios enfrentamientos a balazos con causas que se están tramitando en la justicia. Los 30 trabajadores que se animaron a armar una lista opositora fueron despedidos de las empresas recolectoras y algunos de ellos agredidos tan ferozmente que terminaron en terapia intensiva. Pablo Carrasco incluso sufrió un intento de asesinato en 2019. La legisladora Laura Sesma de Cambiemos hizo una de las denuncias y el trabajo de los periodistas Sergio Carreras y Federico Tolchinsky sumó investigación rigurosa y coraje profesional.
A Saillén y su mano ultra derecha Pascual Catrambone le encontraron un verdadero arsenal, pistolas y escopetas de varios calibres, joyas, 11 vehículos, y más de un millón de dólares en efectivo. Estos muchachos llenaron el estadio Orfeo para apoyar la candidatura de los Fernández. Saillén, desde la cárcel tuvo la caradurez histórica de compararse con el gringo, Agustín Tosco, un dirigente clasista, honrado y combativo que jamás fue peronista.
Por supuesto que la máxima expresión de este tipo de gremialismo magnate con gran capacidad de daño es el clan Moyano. Tanto Hugo como su hijo Pablo tienen varias causas abiertas en la justicia por enriquecimiento ilícito y por el manejo corrupto tanto de su gremio como del club Independiente.
Antes de viajar a España, el candidato a presidente más votado, Alberto, pese a ser hincha de los bichos colorados de la Paternal, Argentinos Juniors, se sacó una foto con la camiseta de los rojos de Avellaneda y los patrones del mal.
Fue una manera de apoyarlos y de mantenerlo tranquilo porque sabe que si gana Alberto le van a dar el manejo de las obras sociales y varios de sus hombres ocuparán lugares claves en el posible gobierno. Por eso Moyano hoy está manso y tranquilo y dice que aunque “gobiernan los peores, no tiene sentido hacer un paro”.
De todos modos, kirchneristas de ultraderecha como el para periodista Santiago Cúneo, que es muy compañero de Moyano, no tienen problemas en tirar nafta al fuego de un golpe de estado civil que, mediante una rebelión callejera tumbe al gobierno democrático de Mauricio Macri. A las pruebas me remito. En su lenguaje cargado de groserías e insultos dice que le tienen las pelotas llenas los que pregonan respetar los tiempos de la Constitución y pide que se la metan en donde usted ya sabe. Dice que es tiempo de que el gobierno de Macri se vaya ahora mismo. Este antiguo militante de los carapintadas de Aldo Rico, caracteriza a Macri como genocida, llama cachivache a Luis Brandoni e impulsa terminar con el gobierno”.
Le recuerdo que es el mismo personaje acusado por las instituciones judías por sus provocaciones antisemitas y se siente con suficiente impunidad para proponer “sacar a esta lacra del gobierno antes del 27”.
Es el mismo que se sacó una foto con Máximo Kirchner en el mismísimo Instituto Patria. El general de La Cámpora, jamás dio una explicación al respecto.
Cúneo, con una nula representatividad convoca a no tener paciencia, habla del fin de las instituciones y trata de “bolsa de pus” a los jueces. Como candidato a gobernador bonaerense sacó apenas 20.500 votos, el 0,21% del padrón y su candidato a diputado, Julio de Vido, otro nacional populista amigo de Guillermo Moreno, sacó casi 200 votos menos. Sin embargo habla en nombre del pueblo.
En uno de sus últimos programas, saludó con admiración a Moreno convocó a las multitudes peronistas a poner fin al gobierno de Macri y ni el propio Moreno se sumó a ese delirio golpista. Le dijo que él puede integrar el próximo gobierno de Alberto porque todavía no llegó a la edad de bombero.
¿Sería Cúneo funcionario de los Fernández si ganan? ¿Moreno ya confesó que no lo quieren? Pero Saintout puede ser intendenta de La Plata, el camporista Andres Larroque , jefe de la policía bonaerense, Hugo Moyano ministro de trabajo y sigue la lista. Son los que yo llamo el kirchnerismo extremo. Son los que provocan espanto y son un verdadero peligro para la democracia. Que nadie diga que no sabía.