Cristina puso un ministro chavista – 12 de noviembre 2020

En una nueva exhibición de su poder, Cristina echó del gabinete a María Eugenia Bielsa por carta y puso en su lugar a un ministro chavista como Jorge Ferraresi. La tercera presidencia de Cristina y el cuarto gobierno kirchnerista se consolidan porque todos los días, como un pacman insaciable de poder y dinero, ella le va comienzo piezas del ajedrez oficial a Alberto, el presidente formal. Pruebas al canto. ¿Qué pasó con los funcionarios que no funcionan? Que Cristina apuntó en su carta. Veremos. Pero vamos por partes.
En su momento, el albertista Alejandro Vanoli fue despedido del Anses por su ineficiencia explícita. ¿Quién lo reemplazó? María Fernanda Raverta, dirigente de La Cámpora que tuvo la audacia de decir que “vamos a volver a la fórmula que trajo tanta alegría a los jubilados y que mejora su calidad de vida”. Al cierre de esta edición, estamos en condiciones de asegurar que a Raverta no se le cayó la cara de vergüenza, aunque algunos sospechan que en pocas horas le va a crecer la nariz de Pinocho.
Pero sigamos con el pacman Cristina.
El albertista Sergio Lanziani fue despedido de la Secretaria de Energía por su ineficiencia explícita. ¿Quién lo reemplazó? El cristinista Darío Martínez que en sus primeras declaraciones anunció un aumento de tarifas y advirtió que en el verano “va a haber muchos cortes de luz”. Chocolate por la noticia. El que avisa no traiciona.
Cristina fue clarísima en su carta. Hay funcionarios y funcionarias que no funcionan. De inmediato se abrió la lista negra de espera de las eyecciones del gabinete y María Eugenia Bielsa estaba entre los primeros lugares. Cuando veas las barbas de tu vecino afeitar, pon las tuyas a remojar. Atentos Santiago Cafiero, Claudio Moroini, Vilma Ibarra y hasta Marcela Losardo, la socia histórica del presidente que fue retada públicamente por Leopoldo Moreau, el operador de Cristina.
Lo de Bielsa, ¿Fue también por ineficiencia explícita? Sin dudas. Bielsa nunca encontró su lugar en el gobierno, dio vueltas sin resolver nada y le mostraron la tarjeta amarilla cuando le sacaron la principal caja de fondos de su cartera y se la dieron a Daniel Arroyo. Hablo del Registro Nacional de Barrios Populares que tenía que urbanizar villas con un fideicomiso que de arranque ya tenía 8.800 millones de pesos. Un bocado de cardenal para Juan Grabois, el amigo del Papa. Una funcionaria que milita en su espacio, Fernanda Miño va a manejar semejante montaña de dinero. El Proyecto Artigas y la reforma agraria tienen el sustento asegurado. Pero la ausencia de actividad de Bielsa no fue el motivo fundamental de su expulsión. Cristina nunca le perdonó dos cosas: Bielsa es una mujer honesta que varias veces le dijo que no a Cristina. Bielsa no acepta la sumisión ni el verticalismo. Pero además, en un acto reconoció que el gobierno de los Kirchner había robado. Alguien filmó ese sincericidio con su celular y se hizo viral.
Cristina no perdió tiempo y movió a uno de sus alfiles para ocupar ese ministerio decisivo para ayudar a la gente y también para hacer clientelismo populista. Sacó una mujer y puso a un varón con “b” larga y “v” corta.
Así entró Jorge Ferraresi en escena. ¿Es un científico en este falso gobierno de científicos? De ninguna manera. Aprendió el manejo de la obra pública al lado de uno de los grandes delincuentes del gobierno de delincuentes que fue el de Cristina. Hablo de José López, la mano derecha de Julio de Vido. Ferraresi trabajó al lado de Josesito que se hizo famoso mundialmente por haber recibido 9 millones de dólares de un secretario de Cristina, según confesó. A la madrugada y con una ametralladora, dejó esos billetes sucios de corrupción en bolsos en un monasterio que no era monasterio y en manos de unas monjas que no eran monjas. Era un convento donde mandaba Julio de Vido y en el que se rezaba al dios del dinero ajeno.
Pero de hecho, Ferraresi también tiene lo suyo. Fue acusado por un fraude al municipio de más de 96 millones de pesos y por enriquecimiento ilícito. Un vuelto al lado del presupuesto de 120 mil millones de pesos que va a disponer ahora. José López hizo escuela. Encima, los casi 100 millones de Avellaneda eran una fortuna destinada “al sistema alimentario escolar” y la denuncia aseguró que fue desviada a los bolsillos de la familia del intendente. Ese dinero era manejado por su esposa, Magdalena Sierra. Y la denuncia la hizo la ONG Contadores Forenses, entidad integrada por ex peritos de la Corte Suprema y profesores de las facultades de Ciencias Económicas.
Hace 11 años que Ferraresi es intendente de Avellaneda. Pero su lugar más encumbrado es la vice presidencia del Instituto Patria, sede del gobierno de Cristina. Fue repudiado por gran parte de la comunidad política cuando en un acto típico del fascismo de izquierda, utilizó a unos chicos para que le tomaran juramento mientras elogiaban a Perón, Néstor y Cristina que fue la invitada especial. También ocuparon destacadas butacas otros conocidos republicanos como Hugo Moyano y Oscar Parrilli.
Pero lo que más define a Ferraresi y por extensión a Cristina su jefa política, es su militancia chavista.
Hay que ser chavista en estos tiempos donde líderes socialistas y con una ética intachable como Michelle Bachellet denuncian violaciones feroces a los derechos humanos en la Venezuela de Nicolás Maduro.
Hay que ser chavista ante la realidad de casi 5 millones de venezolanos que huyeron del hambre, la inseguridad y el autoritarismo. Se fugaron hartos de una libertad de prensa que no existe y la libertad en general, que está pisoteada por las bota de los generales de la narco tiranía.
Hay que ser chavista hoy que hasta la Corte Internacional de la Haya se dispone a juzgar a los ultra millonarios jerarcas del régimen por crímenes de lesa humanidad.
A Ferraresi nada de eso le importó a la hora de bautizar una plaza como “República Bolivariana de Venezuela” y hacerse acompañar de burócratas del gobierno chavista. Apoyaron esa ofensa a los derechos humanos, artistas K como Gerardo Romano, Rita Cortese, Teresa Parodi, Juan Palomino y Victoria Onetto que en ese momento se desempeñaba como secretaria de cultura de Avellaneda.
La reacción fue mediante una solicitada de intelectuales que calificaron a Maduro como un “genocida sin escrúpulos”. Firmaron lúcidos defensores de la democracia y la república como, Daniel Sabsay, Santiago Kovadloff y Marcelo Birmajer, entre otros. El posible candidato opositor a la intendencia, Luis Otero por el radicalismo cuestionó el manejo nada transparente y muy arbitrario de los fondos públicos y hasta del reparto de bolsones de comida.
La expulsión de Bielsa también es un golpe para la relación entre Alberto y los gobernadores. La ex ministra era un símbolo de ese acuerdo en la figura de Omar Perotti, el jefe de estado santafesino.
Por el contrario, es otra muestra, como si hiciera falta, de que las decisiones de Cristina son ley para este gobierno. Alberto quiere a Daniel Rafecas como jefe de los fiscales pero Cristina le duerme el trámite en el senado y mientras tanto avanza en la modificación de los requisitos para ocupar ese lugar tan decisivo. Eso va a provocar la renuncia de Rafecas a esa candidatura. Cristina necesita alguien más decidido y fanático, alguien con menos pergaminos pero con menos escrúpulos. El Procurador será clave a la hora de abrir o cerrar las puertas de la impunidad para Cristina, sus hijos y el Cartel de los Pinguinos Ladrones. Alberto por momento amaga con independizarse y ponerse los pantalones de presidente. Pero cada vez que lo intenta, Cristina, con un par de gritos, lo vuelve a reducir a la servidumbre. Echar a Maria Eugenia Bielsa y colocar a Jorge Ferraresi es apenas un ejemplo. Pero habrá más informaciones para este boletín. Y habrá más ministros boleteados por Cristina. No tengo dudas.

Feliz cumpleaños, querida Pinky – 11 de noviembre 2020

Hoy Lidia cumple 85 años. Y le quiero hacer un humilde homenaje. La historia de vida de Lidia es de las más increíbles y novelescas que yo conozca. Habría que hacer una miniserie para Netflix.
Lidia nació en San Justo, en el corazón de La Matanza. A los 12 años ya trabajaba en los talleres textiles. Era traviesa y desafiante. Tenía una belleza y una personalidad difícil de igualar. Hija de Epifanio y Concepción, a los 15 años, sus padres la echaron de la casa. Pobre Lidia, encontró consuelo y refugio en la casa de una amiga del barrio: Ana Cohen.
A los 20 años debutó en la televisión y en poco tiempo se hizo muy famosa. Lidia Elsa Satragno pasó a ser Pinky. Así la bautizó un colega en referencia a lo rosado de su piel. Y comenzó a parir una leyenda a la que se conoce como “La Señora Televisión”. A los 23 años estaba en la cima. Fue declarada la mujer del año y tuvo la posibilidad de cenar con el canciller alemán Konrad Adenauer y con el alcalde Willy Brandt en Alemania. Entrevistó a Arturo Frondizi y esa fue la primera vez que un ex presidente argentino aparecía en vivo y en directo en la televisión.
Presentó espectáculos en el Lincoln Center y en el Carnegie Hall de Nueva York. Hizo muchas obras de teatro absolutamente exitosas. Nadie olvidará aquella pieza de Neil Simon llamada “Prisioneros en la ciudad” con Pinky bajo la dirección de la legendaria Alejandra Boero.
Pinky siempre fue una estrella por su rostro y su estampa incomparables y por su cerebro repleto de neuronas. A Juan Manuel Fangio, de chiquita, le regaló un trébol de 4 hojas para que tuviera suerte en las carreras. Fue en el club Huracán de San Justo que presidía su padre. Fangio era una gran promesa, pero todavía no había ganado ni uno de los 5 títulos de campeón de mundo que logró.
Pinky era modelo, presentadora publicitaria, locutora, conductora de radio y tele y actriz. Vale la pena ver la película “la Caída” en la que fue dirigida por el genio de Leopoldo Torres Nilson.
Pinky sufrió todos los males del mundo y también pudo disfrutar de todos los placeres y reconocimientos.
El romance con Paul Newman que la alentó para ser fuerte y ni siquiera pensar en un suicidio como se le había cruzado alguna vez por su cabeza. Siempre tenía que combatir sus depresiones. Ayudaron el galanteo de Antonhy Quinn o la romántica actitud de Omar Shariff. Nadie podía dejar de mirar y admirar a Pinky.
Era una diosa y una genia, como dirían hoy los muchachos.
Tuvo pérdidas brutales. Su hermana Noemí que falleció muy joven, su adorado hijo Leonardo que murió de cáncer a principio del año pasado y su gran amigo del alma, Héctor Ricardo García el talento que inventó Crónica.
Además de Leonardo que le dejó de herencia dos nietos maravillosos como Isidoro y Miranda, también tuvo a Gastón con el Negro Raúl Lavié, con quien además de casarse tuvo uno de los amores más volcánicos de su existencia. En la actualidad, todavía se ven y se quieren. Su hermanita, Raquel Satragno también tuvo años rutilantes como modelo tanto en pasarelas como en la tele.
Hoy comparte una residencia para personas mayores con otro de sus hermanos de la vida: Cacho Fontana. Un salvador que se llama Salvador, tuvo una generosidad inmensa con dos de las más grandes figuras de la locución y el periodismo audiovisual argentino.
Y en su regreso a la televisión pública fue acompañada hasta, que volvió al aire, por su admirado y referente político, Rodolfo Terragno, ex embajador ante la Unesco que vino especialmente desde Paris. Al final del mandato de Mauricio Macri, Pinky compartió uno café con el ex presidente. Los unió el aprecio y el respeto.
Tonino, el tío de Macri, decía que Pinky había tenido en brazos a Mauricio cuando era poco menos que un bebe. Es que los Macri eran de San Justo y todos se conocían. Sobre todo cuando Franco, maltratado y subestimado por su padre, se fue de su casa a trabajar como peón en las obras en construcción.
Ella siempre fue muy fuerte. Pero con una salud muy débil. Dice sin bromear que tuvo cáncer hasta en la oreja. Que tuvo que andar en silla de ruedas por un problema de motricidad y que cuando fue diputada nacional, se amargó tanto, la persiguieron tanto que hizo una trombosis y casi se muere.
Su paso por el Congreso lo define como “uno de los momentos más brillantes y podridos de su vida”. No quiso una jubilación de privilegio y se le fue tanto dinero para atender la fragilidad de su salud que tuvo que vender algunas obras de arte y recuerdos que tenía para poder pagar las cuentas. Había perdido hasta la medicina prepaga. Eso se llama honradez para honrar la vida.
Estuvo tantas veces tan grave que Pinky suele definir su vida como “un ensayo general para la muerte”. Un día, la hermosa casa frente al Jardín Botánico quedó más vacía.
Siempre combatió y despreció a los autoritarios y por eso recuerda como “un día siniestro” cuando le tuvo que tomar juramento a Néstor Kirchner en la Cámara Baja. La tenían amenazada, le hacían la vida imposible. La Cámpora le cantaba barbaridades desde las galerías del Congreso. Su hijo Gastón contó que toda la familia fue perseguida durante el kirchnerismo. Incluso a él y su grupo musical Ultratango, le suspendieron varias actuaciones y giras que ya estaban contratadas.
Pinky estuvo a punto de ser intendente de La Matanza por consejo de Terragno y con la boleta de la Alianza. Algunos dicen que le robaron la elección, ¿Se imagina que hubiera sido de La Matanza gobernada por las manos limpias y la capacidad de Pinky? ¿Las mafias la hubieran dejado hacer lo que había que hacer? Nunca lo sabremos.
Pinky atravesó durante la dictadura dos momentos que la marcaron a fuego. Una vez que le dijo que no a Ramón Camps, el general más sanguinario, y él le contestó que la iba a tirar en un zanjón como represalia. Y después, el tema de aquel programa de las “24 horas por Malvinas”. Al principio ella se negó, pero después Cacho Fontana la convenció con un argumento demoledor: “vamos a juntar fondos para los soldaditos que sufren y necesitan de todo”. En el corto plazo, todos nos enteramos que la jerarquía militar y algunos intermediarios se robaron gran parte de las joyas y los bienes que el pueblo argentino había donado generosamente.
Lidia había debutado a los 20 años en el canal 7. Fue la encargada de presentar la transición entre la televisión de blanco y negro a color. Ese día estaba refulgente y con una gran emoción al comprender ese momento histórico para la industria del entretenimiento y la cultura.
Jamás olvidará aquel camarín número 16, esos estudios que ella considera un lugar sagrado y el único consejo que le dieron un minuto antes de arrancar: “Vos hablá, cuando se prenda la luz colorada.” Y, así fue construyendo ese entrañable edificio humano llamado Pinky. Una catedral venerable, pura ética y cultura. Es la madre fundadora de la televisión argentina. Se cansó de hacer éxitos.
Tenía 20 años cuando ingresó a esos estudios. Ahí nació a la pantalla. Durante un tiempo se pudo volver a disfrutar de sus historias apasionantes y de sus archivos increíbles, en ese mismo canal donde fue parida, en esa misma televisión pública. Estuvo los sábados junto a Kari Araujo en su programa que se llamaba “Memorias desordenadas”.
Lidia se hizo Pinky en las pantallas que entraban a nuestros hogares. Fue tan titánica su tarea y su aporte que se convirtió en un pedazo grande de nuestra historia. Lidia fue primero Pinky y después la Señora Televisión. Feliz cumpleaños para todas esas maravillosas mujeres argentinas que, como mamushkas, conviven en el cuerpo de Pinky. Y ojalá que semejantes mujeres sean muy felices. Se lo merecen. Se lo ganaron en buena ley.

Aníbal no puede burlarse de mí – 10 de noviembre 2020

Pobre Aníbal Fernández. Quiso burlarse de mí y no le dio el cuero. Armó una noticia falsa disfrazada de Meme que sugiere que yo tengo una obsesión con Cristina porque la responsabilizo de todo lo malo que ocurre. Es una foto de la pantalla, durante mi columna editorial en TN a la que le agregó un video graph, zócalo diría Cristina, que quiso ser irónico. Decía “Ganó Biden, pero gobernará Cristina”.
Pobre Aníbal Fernández. Ya no sabe que hacer para que el gobierno le tire un puestito un poco más importante que ser interventor en Yacimientos Carboníferos de Rio Turbio. Se reúne con Sergio Massa y nada. Habla con Santiago Cafiero y nada. Incluso hoy se vistió de gaucho y nada. No se le cae la cara de vergüenza al confesar que está listo para colaborar cuando lo llamen y nadie lo llama. Se arrastró tanto que dijo “no me quieren en el gobierno. Alguien me baja el pulgar”. Lo dijo él y lo publicó el diario La Nación.
Pobre Aníbal, no lo quieren, alguien le baja el pulgar. Está tan desesperado que se muestra ofendido. Hace puchero como un nene que quiere un juguete y los padres no se lo compran porque todo lo que toca lo rompe. No se conforma con el conchabo que le tiraron lejos, allá en el Sur y eso que llevó un montón de ñoquis a fingir que trabajan allá, pese a que todavía no producen absolutamente nada y que se lleva una pequeña fortuna de sueldo todos los meses.
“Olvidáte que yo integre este gobierno. No me quieren. Alguien me baja el pulgar y creo saber quién es”, dijo en una entrevista en radio Rivadavia. Se hace el guapo, pero no se atreve a nombrar al que le baja el pulgar.
Más allá de quien sea el que no lo quiere, la realidad indica que hay millones de argentinos que en las encuestas, dicen que es uno de los argentinos con mayor desprestigio. Por más lenguaraz que sea, por más vivillo que se crea. Cada vez que se somete a las encuestas está en el podio de los más rechazados, incluso por los kirchneristas. Cada vez que se somete a elecciones pierde por escándalo.
El disfrazó una mentira como Meme para intentar burlarse. Pero yo no necesito mentir para mostrar las cosas que hizo o dijo Aníbal. Le doy solamente algunos ejemplos. Hay algunas barbaridades que son de antología para hacer video graph reales y bien picantes.
• En Alemania hay más pobres que en Argentina.
• La inseguridad es una sensación.
• Este es un país de paso de la droga.
• Aníbal Fernández: “Alberto es un traidor, se cagó en la amistad de Néstor”.
• Aníbal Fernández: “Alberto, cerrá el pico y andante a tu casa”.
• Alberto Fernández:” Aníbal es un energúmeno verbal”.
• Alberto Fernández:” Aníbal se disfrazó de progresista para agradar a la Cámpora”
• Pino Solanas: “Aníbal es el narco estado”.
Hay una media verdad en la mentira que me atribuye Aníbal. No tengo una obsesión, con Cristina, es un análisis político. Estoy convencido que Cristina es quién más daño le produjo a esta democracia y la que más daño le puede seguir produciendo. Ya lo dije varias veces.
Aníbal Domingo Fernández a los 63 años, ocupa su cargo número 20 en el estado. Aníbal fue funcionario de Carlos Ruckauf, Eduardo Duhalde, Néstor y Cristina y ahora, de Alberto. Pero es junto a Guillermo Moreno, Hugo Moyano y Luis D’Elía, uno de los cristinistas de peor imagen pública. Es un perdedor serial y por eso en los últimos 6 años estuvo en el llano. Cayó derrotado por María Eugenia Vidal, por 5 puntos, con un record de corte de boleta en su contra. Perdió en 7 de las 8 secciones electorales, incluido en Quilmes, su patria chica, donde supo ser intendente. Fue caracterizado como el mariscal de la derrota al igual que Cristina porque ella lo designó.
Y en los últimos comicios, completó el papelón, porque perdió la interna del justicialismo en Pinamar a manos del surfista Gregorio Estonga.
Eso lo condenó al desierto del enojo y a algunas declaraciones que expusieron su lado más salvaje. Un spot de Vidal le preguntaba a los bonaerenses con quien dejarían a sus hijos: si con Aníbal o con ella. Aníbal declaró que prefería dejar sus hijos con Ricardo Barreda, un múltiple femicida que asesinó a escopetazos a su esposa, su suegra y sus dos hijas en 1992. Fue repudiado, hasta por sus propios compañeros como Facundo Moyano, Matías Lammens y el mismísimo Axel Kicillof. El colectivo “Ni una menos”, copado en su conducción por el kirchnerismo, no emitió opinión.
Hace unos meses, aumentó su volumen machirulo. La diputada Elisa Carrió le había dicho a Jorge Lanata que ella, después de hacer denuncias sobre el asesinato de Nisman, pidió públicamente que “Milani no la matara” y que “Aníbal no la mandara a matar”. Fernández reclamó que mediquen o internen a Carrió que “está muy enferma” y finalizó su tuit agrediendo así: “Por su condición de sucia, ruego abstenerse, no tiene solución”. El colectivo “Ni una menos”, copado en su conducción por el kirchnerismo, esta vez, tampoco emitió opinión. Imaginen el escándalo que se generaría entre el feminismo K si algún legislador de Cambiemos tratara de sucia a Cristina.
En aquel momento, ella ordenó demoler el prestigio de Nisman y matar nuevamente al muerto, pero esta vez con mentiras de su vida privada. Aníbal Fernández fue el jefe del “Operativo basura” de toda la maquinaria estatal que incluyó el pedido de que metieran presa a la madre del fiscal Nisman.
Graciela Ocaña cree que con Aníbal, se confirmó que volvió lo peor, los de la omertá, y apeló a la ironía: “Parece que para tener un cargo en este gobierno, tenes que tener antecedentes penales” y recordó que Aníbal tiene dos procesamientos firmes con elevación a juicio en dos causas que inició ella: Fútbol para todos, donde la presidencia de Cristina le compró a la AFA, insólitamente los derechos de televisación del fútbol para recuperar “los goles que habían sido secuestrados”. Bendijeron esa locura dos enemigos íntimos unidos por los negocios: Julio Grondona y Diego Maradona.
La otra causa que impacta en Aníbal es el Plan Qunitas, una repartija de cunas y ropas para bebes que se compraron a precio vil y cuya calidad hacía que las cunas se rompieran como si fueran cartón pintado. Hubo sobreprecios fenomenales por 140 mil kits para embarazadas. La empresa que fue la proveedora y la forma en que le adjudicaron este negocio es para el record mundial de bajezas y truchadas.
Dejaron los dedos pegados por todos lados y perjudicaron a mujeres pobres y a punto de parir. Todo muy nacional y popular.
Pero los fuertes cuestionamientos no son solamente de la oposición. El actual presidente, Alberto y Aníbal, tuvieron encontronazos feroces que no entiendo, cómo pueden olvidar. Se tiraron munición de las más pesadas después de ser socios en el “Ministerio de la Intimidación a los que piensan distinto”. Algunos no se acuerdan pero los archivos dicen que Aníbal, como vocero de la presidenta le dijo lo peor: que Alberto se cagó en la amistad de Néstor Kirchner, que durmió en la cama de Máximo y comió en la mesa familiar y que ahora se la pasa criticando como si fuera Macaya Márquez. Le ordenó que cerrara el pico y se fuera a su casa como hace un caballero y que dejara tirar piedras de la vereda de enfrente.
Tanta ferocidad tuvo una respuesta en los mismos términos. Alberto le dijo “energúmeno verbal” que sufre complejo de inferioridad y le enrostró que ahora se disfrace de progresista para agradar a La Cámpora, y le recordó que cuando era intendente de Quilmes tuvo que salir escondido en el baúl de un auto.
¿Qué me cuenta?
Hay un documento histórico del 28 de julio del 2011. Una carta abierta publicada en La Nación en la que Aníbal repitiendo conceptos de Cristina, acusa a Alberto de ser un traidor, vocero de Héctor Magnetto, el CEO de Clarin y de las corporaciones.
Muchos no se acuerdan. Pero este era el tono de los palazos que se pegaban Alberto, Cristina y Aníbal. Hoy volvieron a ser todos compañeros y hacen borrón y cuenta nueva, aunque le siguen bajando el pulgar.
Y algo más grave todavía: el actual canciller, Felipe es Felipe, lo acusó de “ser más droga” y eso no es broma. Y en un spot de campaña en el que aparece con Daniel Arroyo, se comparó con Aníbal con la consigna “Droga si o droga no. En aquel tiempo Solá y Arroyo expresaban la postura de la Iglesia católica en ese tema.
Sería bueno que Sola diga que se arrepiente de haber dicho eso o que explique si lo designaron en Rio Turbio por ser un especialista, en cuestiones turbias, con perdón del chiste fácil.
Y ni hablar del embajador ante la Unesco, el recientemente fallecido Pino Solanas, que dijo que “Aníbal es el narco estado”. Solo hay que saber googlear.
El archivo no miente y es riguroso. Para burlarse de otro, hay que tener la cola limpia. Y no es el caso de Aníbal, “un energúmeno verbal y resentido”, según dijo el actual Presidente de la Nación. Y acá no hay mentira ni meme que valga. Todo está documentado. Insisto: solo hay que saber googlear.