El grito de la República – 13 de abril 2018

Lo peor que nos puede pasar como argentinos es que no haya justicia. Si seguimos por este camino de impunidad para los poderosos, dentro de diez años, Cristina estará disfrutando de sus millones en libertad y sus causas por corrupción estarán durmiendo en el cajón de algunos jueces. Y digo una década porque una de las principales conclusiones de la rigurosa auditoría que se hizo por la justicia federal es que hay 50 causas que se están tramitando hace más de diez años. ¿Escuchó bien? Hay 50 causas que siguen dando vueltas desde hace más de diez años. Es indignante. Absolutamente antidemocrático y republicano. Hay un dicho entre los magistrados que dice: “El tiempo que pasa es la verdad que huye”. Mientras más se demora todo, más complicado se hace impartir justicia y más fácil se hace todo para los delincuentes.
Ahí está el ejemplo de otro ex presidente justicialista, el actual senador Carlos Menem. Fue condenado por el tráfico ilegal de armas en 1995 y todavía estamos esperando la confirmación de casación. Es una vergüenza del tamaño del estado. Y eso es lo mismo que va a pasar con Cristina Fernández de Kirchner si seguimos por este camino de complicidades y negación de justicia. Y con Lázaro Báez que será un empresario próspero en la Patagonia o vivirá la gran vida en Europa o las Islas Seychelles. Y con Cristóbal o Echegaray, o De Vido y sigue la lista de corruptos de estado que saquearon la Argentina y no están condenados.
Ayer, una multitud de argentinos rodearon al palacio de los tribunales para exigir que se termine esta vergüenza. Lo dijo Daniel Sabsay desde el escenario con autoridad de constitucionalista, y lo decían los carteles de la gente común, movilizada y auto convocada por las redes sociales. Eran pancartas caseras, improvisadas con una cartulina y fibra de colores. No había aparatos ni pasacalles gigantes ni nada que bajó de arriba. Era el ciudadano común que pegaba el grito de la República. Que exige que devuelven todo el dinero y que de una vez por todas se apruebe la ley de extinción de dominio para que eso pueda ser una realidad. Están hartos de que la impunidad les escupa en la cara a los decentes. Están con mucha bronca porque se rompen la espalda trabajando de sol a sol para mantener a su familia y pagan hasta el último centavo de impuestos y no pueden creer que estafadores de guante blanco se burlen de nosotros y se roben nuestro dinero. En ese sentido, la salvajada que más protestas levantó fue cuando dos jueces llamados Jorge Ballestero y Eduardo Farah prácticamente consagraron la impunidad de Cristóbal López y sus cómplices. Los pusieron en libertad y encima, les cambiaron la carátula que es como malversar los hechos y convertirse en cómplices de los delincuentes. ¿Por qué lo hicieron? La doctora Carrió dijo que hubo coimas millonarias. Era el rumor de los tribunales. No se pudo probar hasta ahora pero el Consejo de la Magistratura está investigando. Ahora trascendió que ambos jueces están dispuestos a dar un paso al costado. Ojalá. Nadie los quiere. Nadie confía más en ellos salvo los que cometieron delitos de lesa dignidad y convirtieron a los 12 años de kirchnerismo en los más corruptos de toda la historia democrática.
No es casual que la encuesta de la Universidad Católica haya arrojado un resultado demoledor: solo un argentino de cada diez confía en la justicia. Esto demuestra que la justicia tocó fondo y que debe ser reformulada a fondo. Refundada, diría yo. Sabsay, en su nombre y el Colegio de Abogados que preside Guillermo Lipera o de Usina de Justicia que lidera Diana Cohen Agrest hizo algunas propuestas muy concretas al respecto. Que se dupliquen o tripliquen la cantidad de tribunales federales. Sería algo espectacular. No resolvería todos los problemas, pero sería un gran paso adelante. Se lo digo porque según la auditoría, un informe oficial minucioso, dice que solo una de cada diez causas de corrupción llega a juicio. Esta es la prueba más terrible de que la impunidad no es una sensación, es una realidad lacerante del cuerpo social.
Esto significa que no solamente no hay casi ningún culpable. La cuestión es mucho peor: no hay ni juicios. Los expedientes van y vuelven, engordan, se esconden en agujeros negros y, finalmente, no llegan ni siquiera a ser llevados a juicios. Ni los inocentes pueden demostrar que son inocentes. Todo queda en un limbo de silencio y olvido entre telarañas y chicanas presuntamente legales y profundamente ofensivas. Nadie paga por lo que hace. Suele ser gratis robar millones de dólares si están ligados al poder político o económico. Por eso sigue la joda y no se acaba más.
El corrupto juez Norberto Oyarbide, por ejemplo, se jubiló y dejó 12 causas gravísimas y sensibles sin resolver. Eso solo es un botón de muestra. Hay 2.200 causas por corrupción. Hay apenas 12 jueces federales y eso les da un poder inconmensurable. Con la excusa de que tienen mucho trabajo y pocos empleados, pueden frenar o acelerar una causa a cambio de dinero, favores o simplemente por simpatías políticas. Eso no se puede permitir más. Eso facilita a la corrupción. Por suerte no todos los jueces ni todos los fiscales son corruptos. Hay muchos hombres de ley honestos y capaces que deben ser los cimientos de la reconstrucción de una justicia que vuelva a ganarse el respeto y la confianza de todos los ciudadanos.
En la marcha de anoche, una señora tenía puesta la camiseta de la selección argentina y un cartel que lo resumía todo: “Todos los corruptos presos. Sin justicia independientes no hay República”. Otros manifestantes pedían renuncias. Los que simpatizan con la diputada Carrió reclamaban la renuncia del mismísimo presidente de la Corte Suprema, el doctor Ricardo Lorenzetti. Pero la mayoría apuntaba los cañones de sus gritos hacia Zaffaroni, Farah, Ballestero y la mismísima Cristina que es la principal beneficiaria de este sistema decadente y de la creación de la mal llamada agrupación K, Justicia Legítima.
No fueron muchos los legisladores o los políticos que se comprometieron con estas banderas de lucha. Estaban los diputados Waldo Woolf o Marcela Campagnoli y no muchos más. Me cuesta entender que muchos dirigentes super honestos y que siempre han peleado por esta transparencia se hayan borrado en lugar de re presentar, como les corresponde al ciudadano que pone su cuerpo para mejorar la democracia y la libertad en forma pacífica.
Hay un viejo dicho que dice: no se queje si no se queja.
Que devuelvan la plata era el cartel que más se replicó en la concentración. Que los ladrones de estado tengan juicio castigo y condena. Que nadie tenga coronita ni protección. Que todos paguen por lo que hicieron. Si todos quedan en libertad no tendremos futuro. Porque si no se condena a los corruptos se castiga a los honestos. La señal hacia la sociedad es terrible: sigan robando muchachos que no pasa nada. Después denuncian persecución política y abren cuentas en el exterior y sanseacabó. Ningún país con futuro se puede construir así. La impunidad es un veneno mortal para las democracias. Es una invitación a cometer delitos. La República no existe sin justicia. Por eso hay que poner el grito en el cielo.

El milagro de Fellner – 12 de abril 2018

Está claro que Eduardo Fellner, el ex gobernador de Jujuy, es un delincuente. Por acción o por omisión. Según el juez Isidoro Cruz que pidió su detención, es seguro que Fellner cometió un delito. Una de dos. ¿O fue coordinador de la asociación ilícita liderada por Milagro Sala que se robó 1.300 millones de pesos o no cumplió con su deber de funcionario público de denunciar un robo millonario y sistemático que se produjo en sus narices? ¿Se entiende?
Milagro Sala, comandante de la Tupac Amaru está presa, acusada de haber cometido distintos tipos de delitos. Pero en esta “mega causa” de la que hablamos, la acusación directa es que le dieron 1.300 millones de pesos para construir 2.200 viviendas populares que nunca se construyeron. ¿Dónde está esa fortuna entonces? La justicia lo tiene que establecer. Parte puede estar en los bolsillos del estado mayor de la Tupac, otra parte la utilizaron para movilizarse y hacer campaña por Cristina, y se sospecha que otra parte fue utilizada para pagar coimas que silenciaron a funcionarios de gobierno y a autoridades policiales y judiciales.
Los militantes cristinistas que responden a Milagro y la idolatran como si fuera una presa política no escuchan estos argumentos y dicen que es una suerte de Che Guevara con polleras que es perseguida porque ayudó a los pobres y porque odia a Mauricio Macri.
Los militantes justicialistas que trabajaron con Eduardo Fellner dicen que el no tuvo nada que ver con esos fondos sucios y que puenteaban al gobernador. ¿Se entiende? Dice el ex gobernador que Cristina le mandaba la plata directamente a Milagro y que Fellner, la veía pasar? Y agregan que por eso a Milagro le decían la gobernadora.
Por eso le digo que, de una forma u otra el gobernador cometió delito. Porque fue parte activa de la estafa al pueblo pobre de Jujuy o porque fue cómplice con su silencio y su pánico y no denunció esto ante la justicia como era su obligación.
Por eso el juez pidió su detención y la de otros 5 funcionarios imputados que ya están presos. Porque descubrieron que Fellner viajó 17 veces a Panamá y nadie cree que esté muy enamorado del canal por donde cruzan los barcos y sospechan que está extasiado por alguna caja fuerte de dinero de la corrupción que tiene en ese país. Veremos. Lo cierto es que el juez quiere asegurarse que Fellner no se escape ni huya del país. Es un hombre de fortuna al que le sobran los recursos económicos y que tuvo y todavía tiene un poder político importante. Fue dos veces gobernador de Jujuy, presidente del Partido Justicialista a nivel nacional y escuche bien, por favor, presidente de la Cámara de Diputados, es decir que estuvo en la línea de sucesión presidencial. En los últimos años de Cristina casi no se le escuchó la voz. Su temor reverencial a Cristina y a Milagro lo hizo quedarse mudo y lo convirtió en un pelele sin dignidad.
Ahora Fellner debe enfrentar la acusación de ser organizador de una asociación ilícita destinada a defraudar el estado.
Este es el Milagro que Fellner hizo o ayudó a construir con algunos decretos que facilitaron la estafa. Tiene razón el gobernador Gerardo Morales. Está indignado porque Milagro Sala tiene “el privilegio de cumplir su prisión domiciliaria en una mansión construida con la plata del pueblo”. El jefe del estado jujeño dijo que es “vergonzoso” y en su momento, tuiteó una foto de la casa de fin de semana de la comandante tupaquera. Tiene una hermosa pileta de natación, un parque muy grande, dos plantas, quincho y vista al dique “La Ciénaga”. Parece una vivienda del barrio de San Isidro de alguna persona rica y no de una dirigente social que dice defender a los humildes.
Sin embargo, Elizabeth Gómez Alcorta, una de las abogadas de Milagro Sala dice que esa casa “no tiene agua, ni luz ni sanitario y que se trata de una persecución de la justicia de Morales y Macri”. Le recuerdo que Gomez Alcorta fue candidata en la interna del kirchnerismo porteño y sacó apenas un puñado de votos y que, además, es la asesora letrada tanto de los extremistas violentos autotitulados Resistencia Ancestral Mapuche como de algunos salvajes de Quebracho. Todas organizaciones que utilizan la democracia pero no creen en sus valores. Todas personas que apelan a ataques con bombas molotov y en algunos casos apoyan la lucha armada.
El gobernador Morales llamó “burócratas” a los funcionarios de la CIDH y los acusó de vivir “en Washington y no tener idea de la realidad de Jujuy”. Es que argumentaron que la vida de Milagro en la cárcel de Alto Comedero a donde puede terminar Fellner, no tenía las condiciones de seguridad necesarias.
Veremos qué pasa con el ex gobernador. ¿Le darán la prisión domiciliaria también o deberá ir a un calabozo?.
Vale la pena recordar que la comisión de derechos humanos, jamás dijo que Milagro era inocente y tampoco pidió su libertad. No dijo que su detención era ilegal. Sin embargo el jefe de operaciones oscuras del cristinismo, Horacio Verbitsky, calificó de “arbitraria” la detención de Milagro. Conviene subrayar que Milagro Sala, con la justicia independiente y muchos magistrados de origen peronista que hace más de 30 años que están en la justicia, esta presa acusada de asociación ilícita, extorsión y fraude, tentativa de homicidio calificado y lesiones graves. Es decir que no la persiguen por sus ideas. La persiguen legalmente por sus delitos. No es una presa política como dice el Centro de Estudios Legales y Sociales “K”. Es una política presa porque los expedientes están repletos de pruebas e indicios que certifican sus violaciones a la ley y la terrible violencia que ejerció especialmente contra las mujeres.
Ella no está encarcelada de prepo. Todo lo contrario. Milagro Sala esta con prisión preventiva con total apego a la ley que dice que debe aplicarse para el caso en que haya peligro de fuga o que la detenida en libertad pueda obstaculizar la investigación de la justicia. Y Milagro Sala ya demostró más de 20 veces que es capaz de apretar, patotear, amenazar y maltratar a todo el mundo. Y por lo tanto el peligro que la verdad corre es que muchos testigos se atemoricen y cambien sus testimonios.
Cuatro instancias judiciales confirmaron que la prisión preventiva es correcta y es lo que corresponde. El juez, la Cámara de Apelaciones, el tribunal de Casación y el Superior Tribunal de Justicia.
Es la comandante de un grupo de choque con ropa y costumbres castrenses y militaristas que anduvo metiendo miedo a Dios y a María Santísima. Ahora vamos a saber si el ex gobernador Eduardo Fellner era una pieza más que calló y otorgó o tuvo algún tipo de recompensa económica por su complicidad delicitiva.
Las casas no están. El dinero no está.
Milagro Sala tiene un discurso de izquierda pero es maltratadora de los pobres como algunos terratenientes de la alta sociedad. No tiene compañeros de militancia, tiene rehenes.
A esta hora, dicen que Eduardo Fellner está llegando a la provincia para entregarse a la policía y pedir de inmediato su excarcelación con la excusa de que padece una grave afección cardíaca. Tan grave no debe ser desde el momento que estaba en esta ciudad de Buenos Aires asesorando al bloque de diputados del Partido Justicialista. El juez Cruz dice que Eduardo Fellner es un delincuente. ¿La historia lo absolverá? ¿Se hará el milagro de la justicia?

Papelón Justicialista – 11 de abril 2018

Cristina fue la persona que más daño le hizo a la Argentina en democracia. Lideró el régimen más corrupto y autoritario desde 1983 y, como si esto fuera poco, llevó al peronismo a la crisis más grave de su historia. Cristina siempre despreció al justicialismo aunque por conveniencia, varias veces supo disfrazar bien ese rechazo visceral. Para empezar, Cristina no votó al justicialismo ni en 1973. Eligió la boleta de Abelardo Ramos y luego, con ella y su marido en el poder de Santa Cruz, utilizaron los símbolos partidarios y se colgaron 7 veces de la boleta electoral de Carlos Menem, al que luego defenestraron como la inmensa mayoría de la sociedad. Después fueron cobijados por Eduardo Duhalde que hizo presidente a Néstor y le aportó medio gabinete y una crisis muy compleja que ya estaba encaminada hacia una salida no traumática. Pero al poco tiempo, otra vez la traición. Calificaron a Duhalde como un padrino mafioso digno de Marlo Brando y Francis Ford Cóppola y lo tiraron por la ventana. En realidad, Cristina siempre despreció el partido Justicialista y lo ninguneó todas las veces que pudo y sometió a la esclavitud a gobernadores y legisladores que agacharon la cabeza por fondos para sus provincias o para sus bolsillos. Por la plata baila el mono.
Poco a poco desde el poder, fue minando la voluntad de intendentes y gobernadores para sembrar las listas de muchachos de La Cámpora que se convirtieron en un grupo sectario que actualmente oficia como una suerte de guardia pretoriana de la exitosa abogada que nunca ganó un juicio pero que varias veces perdió el juicio.
El golpe de gracia se lo dio al justicialismo en las últimas elecciones. Hizo una maniobra insólita que solo ella entendió y por su capricho feroz, armó otro partido, Unidad Ciudadana porque no se animó a ir a una interna contra Florencio Randazzo, por ejemplo. Eso potenció la confusión entre las filas de los peronistas y la agrupación de Cristina se fue haciendo cada día más sectaria y verticalista. Al partido lo congelaron y enviaron a dos dirigentes muy dóciles a conducirlo: a José Luis Gioja y Daniel Scioli. Eso generó todo tipo de contradicciones. Le cuento una: el vicepresidente del Partido Justicialista, Daniel Scioli, se convirtió en diputado nacional por las listas de otro partido, Unidad Ciudadana. El presidente, Gioja, fue enviado a suturarse el orto por Cristina y ni esa humillación pudo sacar un gesto de dignidad de un ex gobernador sanjuanino que ahora no tiene simpatías ni siquiera en su provincia.
El PJ fue transformado en una cáscara vacía. En un sello de goma.
Más allá de esta decadencia hay que decir que el peronismo es un recuerdo que trae votos, como dijo Julio Bárbaro. Por eso hay un grupo de dirigentes jóvenes que gobiernan municipios y provincias, que quieren armar algo nuevo, un partido de centro, que sea republicano, que abandone la corrupción y el patoterismo y que se ubique ideológicamente lejos de Macri y de Cristina. En ese debate y en esa discusión hay que inscribir la serie de reuniones, marchas y contramarchas que estamos viendo por estos días.
En medio de ese proceso, una jueza designada por el peronismo y amiga de los peronistas, tomó una decisión insólita que merece que el Consejo de la Magistratura estudie su posible destitución o pase a retiro. María Romilda Servini mediante un texto confuso, hiperpolitizado y lleno de cuestiones no judiciables designó a Luis Barrionuevo como interventor. No se explica cuál fue el motivo de nombrar a Barrionuevo, un dirigente desprestigiado y que genera más división y rechazo que posibilidad de normalización partidaria. En estos casos extremos, cuando se interviene un partido, se nomina a alguien de prestigio ético y académico y respetado por todos los sectores como podría ser el doctor Alberto García Lema, por ejemplo.
Que quede claro. La jueza Servini cometió un despropósito y un desatino tan grande que quedó al borde de su final como magistrada. No creo que el gobierno de Macri haya tenido algo que ver con esto. Más bien parece un pase de facturas interno de la jueza que insisto, fue designada por el peronismo y que tiene muchos amigos peronistas.
De todos modos a ese incendio producido por la jueza, tanto Gioja como Barrionuevo y otros peronistas le arrojaron nafta. Bravuconadas, desorientación, acusaciones tiradas a la marchanta, aprietes e insultos produjeron un culebrón tragicómico que hundió más al partido ante la mirada del ciudadano común.
Esto me lleva a la pregunta del millón. ¿Se imagina que hubiera pasado en este bendito país si Scioli ganaba las elecciones? ¿Cuánto hubiera durado sin ser destituido por Zannini y La Cámpora? ¿Cuán cerca estaríamos de ser la Venezuela chavista más podrida que madura? ¿Se hubiese investigado algún caso de la mega corrupción? ¿Quedaría algún juez independiente? ¿Hubieran sobrevivido los periodistas y los medios independientes?
El peronismo busca su destino. Tiene que renacer de las ruinas en la que lo dejó Cristina. En ese sentido lo que dijo el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey fue demoledor: “El Pejota sufrió el síndrome de Estocolmo y se enamoró de su secuestradora”.
La democracia necesita un peronismo renovado. Que levante sus mejores banderas de justicia social y que entierre para siempre el robo organizado y la violencia, que pelee con buenas armas por llegar al gobierno pero que si pierde deje gobernar. No hay democracia sin alternancia. Hay dirigentes jóvenes que están en esa tarea que se hace cuesta arriba por la presencia de Cristina. Es que el peronismo hoy no tiene un candidato tan taquillero como ella. Lo tiene que construir y eso lleva tiempo. Pero tampoco tiene un candidato que, como ella, garantice la división del peronismo y por lo tanto la reelección de Macri.
Más allá de las chicanas, que Barrionuevo no es afiliado, que hoy hubo una apelación por la intervención o el delirio de que esto es obra de Macri y tiene que ver con lo que le pasó a Lula en Brasil lo cierto es que si el peronismo sigue en manos de estos dirigentes tiene un futuro negro. Se pelean por la llave de un local partidario. Si no escuchan las nuevas demandas de la sociedad de mayor transparencia y democracia republicana, van a discutir por quien lleva el cajón del muerto hasta el cementerio.
Gioja y sus muchachos irrepresentativos dicen que incluso van a ir a la Corte Suprema y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para denunciar que quieren proscribir el peronismo. Un despropósito gigante. Sus muchachos cantaban ayer: “Que papelón/ que papelón/ un quema urnas/ es el interventor”. Hacían referencia a un episodio real que ocurrió en Catamarca.
Es cierto que hay una frase del general Perón que trata de justificar estas peleas a los gritos y muchas veces a los tiros. Dice que los peronistas con como los gatos, por los gritos, parece que se están peleando pero en realidad se están reproduciendo. Este no parece ser el caso. En los resultados electorales está la única verdad que es la realidad. Cristina perdió tres elecciones seguidas. Y en la provincia de Buenos Aires, otrora un bastión del peronismo, en las últimas elecciones parlamentarias, Cambiemos ganó en 108 de los 135 distritos. Es un dato. Cristina, tal como hizo con muchas cosas, se apropió del peronismo y lo vació. Lo disecó. Lo dejó en terapia intensiva. Ahora la vida del Partido Justicialista es de pronóstico reservado. Es patético. Cristina lo hizo. Y Macri lo disfruta.