El frente para la impunidad – 7 de marzo 2019

Para el futuro democrático de la Argentina hay algo mucho peor que un triunfo de Cristina en las elecciones de octubre. Hablo de la victoria del Frente para la Impunidad que ya está funcionando. Es cierto que una cosa depende de la otra. Para que haya borrón y cuenta nueva, para que se instale una suerte de amnistía generalizada es condición necesaria que triunfe en las urnas la ex presidenta Cristina. El Frente para la Impunidad también es conocido como el Frente de Liberación de Presos.
En este programa lo dijo con toda las letras el diputado Fernando Iglesias. El aseguró que el Frente para la Impunidad ya está funcionando. Y que tuvo varios éxitos. Es la continuidad del Frente para la Valija que desvalijó al país.
Primero, que Carlos Menem y Cristina Kirchner estén en libertad. El operativo para blindar a los ex presidentes liderado por el senador Miguel Ángel Pichetto rechazó los pedidos de desafuero de ambos senadores. De esa manera convirtieron al honorable senado de la Nación en un despreciable aguantadero de delincuentes. La señal hacia la sociedad es nefasta: nadie poderoso va preso, no importa cuanto haya robado.
La segunda batalla que el Frente para la Impunidad ganó es la de sepultar la Ley de Extinción de Dominio. Primero cajonearon y congelaron los diversos proyectos de ley bastante buenos que había y luego rechazaron en bloque el Decreto de Necesidad y Urgencia que envió el presidente Mauricio Macri. Todos unidos triunfaremos, dice la marchita. Es que el peronismo en bloque, casi sin distinción de matices partidarios, desde el PJ tradicional hasta el cristinismo pasando por los legisladores de Massa, por cuestiones menores abortaron la posibilidad de que el pueblo argentino pueda recuperar las cataratas de dinero que robaron casi todos los integrantes de la familia Kirchner y casi todos sus funcionarios y testaferros.
Iglesias involucró en ese Frente para la Impunidad también a Roberto Lavagna y Luis Majul sumó hoy hasta al mismísimo ex presidente Eduardo Duhalde. Lavagna que todavía ni siquiera lanzó su candidatura se apuró en decir que “no va a hacer campaña con el tema de la corrupción”. Dice que ya habló cuando tenía que hablar y denunció la cartelización de la obra pública y el capitalismo de amigos en el famoso coloquio de IDEA en Mar del Plata. Kirchner lo echó del gobierno una semana después. Ya le dije que Néstor no soportaba ningún margen de autonomía, que conducía con un verticalismo castrense, casi esclavista y que de paso se sacaba de encima a un posible testigo del robo del siglo, de la colosal montaña de dinero que robaron desde la intendencia de Río Gallegos hasta la presidencia de la Nación pasando por la gobernación de Santa Cruz. Cartelización, hubo. Los cuadernos de Centeno y las confesiones de los arrepentidos confirman eso con lujo de detalles. Sobre precios a todas las obras públicas para generar dinero negro y coimas repugnantes para enriquecer a todos y a todas y a todes. Capitalismo de amigos, hubo. Lázaro, Cristóbal, Gerardo Ferreyra, entre otros son el ejemplo más claro. Ultra millonarios que le chuparon la sangre al pueblo argentino y le metieron la mano en los bolsillos.
Pero ahora Lavagna aclaró de entrada que de esos temas no va a hablar. Es un grave error de Lavagna si quiere mostrar un camino distinto al de Cristina. La inmensa mayoría de la sociedad está harta de los ladrones de estado y ruega que tengan su juicio, castigo y condena correspondiente. Y que devuelvan todo lo que robaron. Si eso no ocurre, la democracia argentina será cualquier cosa menos una República y la justicia será una carcajada del destino mafioso.
Se equivoca Lavagna aunque supongo que si logra sumar a Margarita Stolbizer a su proyecto no habrá ninguna chance de que el silencio cómplice reemplace a las denuncias valientes contra todos los corruptos. Pero eso está en veremos.
Luis Majul, en La Nación, contó que Eduardo Duhalde está operando para favorecer a Hugo y Pablo Moyano y que es el abogado del juez Luis Carzoglio, el mismo que se negó a detener a Pablo por pedido del fiscal Sebastián Scalera. Carzoglio, un histórico de la ortodoxia peronista con todos sus vicios y actitudes jurásicas está suspendido y bajo proceso.
¿Solo la lealtad con un compañero peronista lleva a Duhalde a meterse en semejante barro? ¿O es parte del plan del Frente para la Impunidad que tiene como principales beneficiarios a la Cristina y su familia y a Hugo Moyano y su familia? Pregunto porque tanto Lavagna como Duhalde han sido humillados, estigmatizados y hasta perseguidos por Néstor y Cristina después de haber usado y tirado sus servicios. “El Pálido” le decían a Lavagna y Néstor se burlaba de su altanería y hasta de su honradez. Una vez le quiso tocar la cola delante del gabinete, como hacía con casi todos y Lavagna le paró el carro. Cristina fue clara cuando acusó de mafioso típico de la película “El Padrino” a Duhalde durante un congreso del Peronismo. Y los servicios de inteligencia, más algunos grupos piqueteros le hicieron la vida imposible a Duhalde y su esposa Chiche. Los escracharon hasta el fin del mundo por el asesinato de Kosteki y Santillán. Cristina lo hizo.
Hoy parece que Duhalde mira con simpatía la candidatura de Cristina, la de Máximo, la de Kicillof y la de Lavagna. Dice que entre todos le pueden ganar a Macri que es su principal objetivo. Ya hubo intercambio de mensajes entre Duhalde el desmemoriado y Cristina la buena y es probable que próximamente haya un encuentro cara a cara y que se publique la foto. Todos unidos triunfaremos, otra vez. El ADN peronista es unirse para llegar al poder y después vemos. Si para construir ese rancho es necesario utilizar barro y bosta lo hacen sin estomago ni escrúpulos. Lo dijo Peron y basta. Palabra Santa.
Hablando de palabra santa, hay que decir que el “Papa peronista y camionero”, como lo definió Pablo Moyano también cree que hay que olvidar lo pasado y comenzar algo nuevo. Es lo que se desprende de varias cosas. Primero de la tercera visita, como si fuera una estrella, de Pablo al Vaticano donde dijo que “el gobierno de derecha de Macri quiere suprimir los derechos laborales”. Estuvo acompañado de varios kirchneristas acérrimos como Gustavo Vera (el más recién llegado) y dirigentes gremiales de los aviones y los barcos que están al servicio de Cristina. Por otro lado, cada vez que Cristina va a declarar a Tribunales lo hace acompañado de los guardaespaldas de la fe: Eduardo Valdés y Juan Grabois. Ambos están entre los amigos preferidos de Jorge Bergoglio y Valdés aparece como una de las piezas claves del operativo para voltear la causa de los cuadernos y sacar del medio de Carlos Stornelli y Claudio Bonadio. Es decir que también forma parte del Frente para la Impunidad. Son el puente entre el Sumo Pontífice y Cristina.
Todo esto es más o menos conocido. Un análisis político permite juntar todas estas piezas. La gran novedad es el rol que están jugando Eduardo Duhalde, Roberto Lavagna y un grupo de empresarios muy importantes que están financiando todo este cambalache que degrada las instituciones argentinas. También hay viejos espías, patoteros pesados y para periodistas que cobran de Cristina y presos importantes que desde la cárcel están ansiosos por salir en libertad aclamados por la multitud al grito de “A la lata, al latero/libertad a los compañeros”, como fue la apertura de puertas a las cárceles que se hizo apenas asumió Héctor Cámpora. Insisto con este tema para seguir con la lupa: empresarios muy poderosos que participaron de la cartelización y cobraron y pagaron coimas hoy quieren impunidad, no para defender a Cristina sino para defenderse ellos. Y saben que la única forma de salvarse es que gane Cristina y que Stornelli y Bonadio vayan presos. Por ahora la exitosa abogada tiene 6 procesamientos, 5 causas elevadas a juicio oral, dos pedidos de prisión preventiva y un pedido de desafuero. Incluso hace una hora la Corte Suprema de Justicia dejó firme su prisión preventiva en el tema del pacto tenebroso con Irán.
Parte del plan siniestro de no castigar a los corruptos y que salgan todos en libertad es ensuciar y perseguir a los periodistas o políticos que le ponen tiempo, esfuerzo y coraje a las investigaciones. Graciela Ocaña, Paula Olivetto, Mariana Zuvic , entre otras, tienen que andar con custodia policial por las amenazas brutales que sufrieron. Y el periodista Daniel Santoro también es objetivo de estos muchachos peligrosos. Por eso hoy varios colegas firmamos una solicitada en su defensa, donde decimos que Cristina encabeza al aparato de propaganda K que intenta “voltear la causa de los cuadernos” y “limitar la libertad de expresión para evitar que la ciudadanía se informe. Y así poder sostener una estructura que facilitó y ahora pretende dejar impunes, gravísimos hechos de corrupción”. Esa solicitada firmada por gran parte de lo mejor del periodismo independiente lo dice todo. Si no derrotamos al Frente para la Impunidad, la Argentina no tiene futuro. Si no van presos los que robaron y no devuelven el dinero, la República se habrá rendido ante los corruptos.

García Márquez en Netflix – 6 de marzo 2019

Un día como hoy, en Aracataca, nació un niño que fue bautizado Gabriel José de la Concordia García Márquez. Conocido por el mundo literario como Gabo que hoy cumpliría 92 años. En este cumpleaños imaginario, en esta celebración de su llegada a este mundo hoy García Márquez va a recibir el mejor de los regalos por parte de sus hijos Rodrigo y Gonzalo. Le estoy dando una primicia para la Argentina. Escuche bien: Cien Años de Soledad se va a convertir en una serie de Netflix. Si, así como lo escucha, no es un chisme de Macondo. Es una primicia para la Argentina y está confirmada: Cien años de Soledad se va a convertir en una serie de Netflix.
La familia ya cedió los derechos y vamos a asistir a un acontecimiento cultural de grandes dimensiones. Primero porque se respetó el deseo de Gabo de que la obra sea llevada a la pantalla en castellano y que sea rodada mayoritariamente en Colombia. Y segundo, estamos ante un desafío tremendo para Netflix. No será fácil llevar a las imágenes visuales las metáforas del realismo mágico cargadas de sabores y aromas del texto escrito y la fantasía que despierta la familia Buendía entre los lectores. Es un hecho histórico. Hay que tener en cuenta de que para muchos expertos, Don Quijote de la Mancha de Miguel Cervantes Saavedra y Cien Años de Soledad son las obras cumbres de la lengua española. El periodista Andrés Hoyos Vargas lo reveló en el diario Tiempo de Bogotá.
Es un regalo de cumpleaños para Gabo que hace ya 5 años que murió en México. Un maldito cáncer linfático y una perversa neumonía, se complotaron para asesinarlo a los 87 años.
El 5 de junio de 1967, la editorial Sudamericana publicó en Buenos Aires “Cien años de Soledad” de Gabriel García Márquez. Vendió 50 millones de ejemplares, fue traducido a 39 idiomas y fue el empujón para el premio Nobel de Literatura. Pero es maravilloso conocer la crónica de un éxito anunciado que hoy volverá y será millones por Netflix.
Gabo empeñó un calentador y un secador de pelo y, con ese dinero, pudo enviar los originales de su nuevo libro a la Argentina. La historia del recorrido de “Cien Años de Soledad” parece escrita por García Márquez. El mensajero tuvo un accidente en la moto y todos los originales quedaron sembrados por el pavimento mojado. Buenos Aires era una mezcla de Macondo y Paris. Casi un diluvio universal. Esos papeles con las letras corridas pudieron rejuntarse pero ningún editor quería convertirlos en un libro. Creían que era un texto menor de un colombiano desconocido. Sólo Paco Porrúa de editorial Sudamericana se atrevió y el libro comenzó a venderse en cataratas. En 20 días agotó 8 mil ejemplares.
Todos empezaron a hablar de él y por eso Primera Plana lo llevó a su primera plana. Gabo cobró sus primeros derechos de autor y volvió rapidito a la humilde pensión en la que estaba alojado. Acomodó todos los billetes sobre la cama y se tiró encima a dormir la siesta más feliz de su vida. Estuvo 15 días de gloria en Buenos Aires. Nunca más volvió. Nunca más volverá. Es una lástima, pero es como si lo tuviéramos dentro en cada corazón y en cada neurona.
Sobre todo los periodistas que le debemos tanto. Y los amantes del idioma español. El día que murió derramamos lágrimas negras de luto. Con su ausencia sentimos que se nos venían encima a nosotros los cien años de soledad.
García Márquez fue uno de los más grandes escritores de todos los tiempos y una estrella guía para los periodistas. Levantó la ética como bandera y llenó las palabras de alas y colores. Apuntó con sus cañones a la censura y el autoritarismo y distribuyó placer por la lectura.
Se murió con todas las utopías intactas.
Tuvo todas las virtudes y enfermedades de un buen periodista. Escribía como los dioses, obviamente era obsesivo, curioso, detallista, desconfiado. Vivía anotando cosas en su libretita y a la vejez viruela: era un fanático de la computadora y de internet.
Lo considero una suerte de espejo utópico de los periodistas. Le recuerdo, que con los 300 mil dólares del premio Nobel resolvió fundar un diario absolutamente independiente, creativo y novedoso llamado “El otro”. Y por eso convocó también para nuestro orgullo nacional y popular a Rodolfo Terragno y Tomas Eloy Martínez. El diario nunca se hizo. Gabo contaba que tenía pesadillas con el ruido de las rotativas.
Una tarde en la Habana vieja, el querido gordo Soriano me lo presentó y me invitó a compartir el café y la mesa. Hubo una sola exigencia: no se publica nada de lo que se habla. Y yo me di el gusto de abrir mi cabeza, de convertirme en esponja para escuchar todo y de mirarlo como quien mira al genio y a la lámpara también.
Me hubiera gustado decirle que yo recordaba casi de memoria, como un rezo laico las palabras que pronunció en 1982 cuando le dieron el premio Nobel.
– Creo que le debo al periodismo la mitad del premio, porque con esta profesión aprendí a escribir novelas.
Cuando se enteró de lo que pasaba en la Argentina con los desaparecidos y la dictadura y que uno de los desaparecidos era su compañero cofundador de la agencia Prensa Latina, Rodolfo Walsh, se fue a ver al Papa Juan Pablo II. Le dio una carta que hablaba de Videla y los crímenes atroces y le pidió la bendición para enviarla por todo el mundo. Confieso que hoy, con la contundencia de la realidad, es más fácil decirlo. Pero lo único que le reprocho es que haya sido tan fiel en su amistad dogmática y acrítica con Fidel Castro cuando aquel libertario que pasó a retiro al dictador Fulgencio Batista ya se había convertido en un tiranosaurio stalinista.
Así era Gabriel García Marquez.
Su amor por el relato tiene un origen muy claro. Hay que volar hacia las húmedas siestas del pueblito de Aracataca. Hay que respirar el aroma caribeño del mango y la guayaba.
Hay que recordar que él se definía a sí mismo como uno de los 16 hijos de un humilde telegrafista de un pueblito perdido en el Caribe.
Hay que aguzar bien el oído para escuchar a doña Tranquilina Iguarán Cotes, la abuela de Gabito que le cuenta aventuras fantásticas de barcos y piratas. Allí empezó todo.
Así empezó su libro fetiche: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”.
Hubo cientos de escritos, miles de metáforas voluptuosas y de datos precisos y filosos. Hubo periodismo del mejor, literatura sobrenatural.
Los años lo fueron golpeando con una maldita enfermedad. Yo lo recuerdo, erguido, orgulloso aquel día que rechazó el frac para recibir el Nobel y se enfundó en el Liqui-Liqui, el típico traje colombiano. Pero más recuerdo sus palabras tan reales como mágicas:” Una nueva y arrasadora utopía de vida donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde sea de veras, cierto el amor y sea posible la felicidad y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra”.
Su lucha contra los errores fue permanente. En el I Congreso de la Lengua Española, en Zacatecas (México) pasmó a los asistentes con su combativa propuesta: “Jubilemos la ortografía: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y la jota y pongamos más uso de razón en los acentos escritos”.
Hace 5 años ya tuvimos que enviarle un abrazo en el dolor por la pérdida a Mercedes Barcha su eterna mujer de matriz egipcia y madre de sus dos hijos. Él la conoció bailando un vallenato en Sucre donde le confesó que le gustaban los tangos de Gardel, el ron blanco, el tabaco negro y las muchachas multicolores.
Y ya pasaron cinco años desde que lo perdimos y hoy, el día de su nacimiento recibimos el mejor de los regalos. Gabo va a estar en Netflix que es como volver y ser millones o resucitar por otros medios.

¿Le da el cuero a Lavagna? – 5 de marzo 2019

¿Le da el cuero a Roberto Lavagna? ¿Tiene posibilidades de colarse en medio de la profunda grieta entre Macri y Cristina? Por lo pronto debo decir como información que los radares de las encuestas ya lo registraron y viene creciendo en forma lenta pero sostenida.
Lavagna está construyendo su candidatura con su estilo prudente, sin gestos ampulosos, y con un pensamiento ideológico que el ubica en el centro progresista tan lejos de los marketineros de Cambiemos como de los seudos ideólogos del cristinismo. Habla de un gobierno de unidad nacional, una tercera vía entre conservadores extremos y populistas extremos. Dice que busca el justo medio aristotélico. Quiere explotar sus ventajas comparativas y minimizar sus debilidades como todo aspirante a la presidencia de la Nación.
Tiene varios elementos a su favor y varios en contra. Vamos por partes.
Le dicen el peronista más radical como en su momento al doctor Raúl Alfonsín le decían el radical más peronista. Tiene una excelente relación con la UCR. De hecho fue funcionario de Alfonsín y en el 2007, fue candidato del radicalismo a presidente con Gerardo Morales, el actual gobernador de Jujuy como vice. Suele mostrar su trayectoria peronista pero de mirada abierta. Trabajó en todos los gobiernos democráticos menos con Menem, Cristina y De la Rúa. Con Duhalde presidente tuvo la oportunidad de mostrar sus capacidades económicas de sacar al país del caos con la inestimable ayuda de Jorge Remes Lenicov que hizo el trabajo sucio.
Su propuesta tiene como eje al peronismo pero aspira a sumar en un frente electoral al socialismo de Miguel Lifschtiz, al Gen de Margarita Stolbizer, a las minorías radicales como Ricardo Alfonsín y a algunas expresiones partidarias más chicas e independientes. Es más, una versión dice que estuvo hablando largamente con Facundo Manes, un científico que suele juntar más de 10 mil personas en sus charlas sobre el cerebro y que podría integrar la fórmula como vice y como expresión de la sociedad civil sin partido.
Lavagna tiene excelentes relaciones con todos los gobernadores y con muchos intendentes y dirigentes sindicales históricos que lo respetan por su gestión y por su intento de asfaltar un nuevo camino para que Argentina salga de sus crisis recurrentes.
Entre sus dificultades está el tema de Sergio Massa. Algunos allegados a Lavagna lo están tratando de convencer para que vaya como candidato a gobernador de Buenos Aires y le de batalla a la máxima estrella de Cambiemos: María Eugenia Vidal. Este es un dato clave. Sin una buena cosecha de votos en Buenos Aires, nadie puede ser consagrado presidente. Le ofrecen a Massa que presente su decisión como una suerte de gesto patriótico. Debería decir algo asi como: yo me siento con capacidad y con posibilidades de ser presidente. Pero soy joven y tengo tiempo. Voy a tratar de ser el mejor gobernador de la historia y en el 2.023 reemplazar a Lavagna en la presidencia. Ese sería el otro compromiso. Que Lavagna no iría por la reelección, hasta por cuestiones de edad y que apoyaría a Sergio como su heredero. Todo esto por ahora son especulaciones de los laboratorios y los consultores. No hay nada concreto. Pero si Lavagna no consigue un buen candidato en Buenos Aires, no tiene ninguna chance. Suponen que ante la contundencia de las encuestas de las próximas semanas, Pichetto, Urtubey y el propio gobernador Schiaretti se sumarían al proyecto Lavagna 2019.
El tema más polémico de Lavagna es que ya dijo que no va a hacer campaña con el tema de la corrupción. Pero aclara que no va a realizar ningún tipo de acuerdo con Cristina Fernández de Kirchner a la que enfrentó en el 2007 y en el 2013 apoyando a Massa. Dice que tanto Cristina como Macri se sienten el todo. Lavagna, argumentó que de corrupción ya habló cuando había que hablar. Era ministro de Néstor en ese momento. La situación económica estaba mejorando desde que Duhalde había llegado a la jefatura del estado. Néstor con astucia, mantuvo a Lavagna en su cargo y la situación social salió del infierno y todo se fue normalizando. Pero Néstor les prohibió a todos sus ministros participar en el tradicional coloquio de IDEA de Mar del Plata. Lavagna, tozudo y con personalidad nada sumisa, fue lo mismo y dijo lo que sentía. Criticó la cartelización de la obra pública y lo que definió como el capitalismo de amigos. Ni más ni menos que lo que prueban con pelos y señales los cuadernos de Centeno y todos los empresarios y funcionarios arrepentidos. Había cartelización para generar sobre precios y coimas y había capitalismo de amigos para enriquecer a Lázaro, Cristóbal y Gerardo Ferreyra, entre otros.
A la semana, Néstor Kirchner echó del gobierno a Lavagna. No le perdonó esa traición ni ese nivel de autonomía. Y Lavagna se fue limpio, sin ninguna causa de corrupción que lo salpicara. Pero durante un tiempo, Néstor se dedicó a maltratar a su ex ministro. “El pálido”, le decían y se burlaban de su soberbia y hasta de su honradez. Néstor nunca perdonó las actitudes autónomas, siempre eligió el verticalismo castrense y de paso, no quiso tener testigos de la montaña gigantes de dinero sucio que estaban robando.
Es decir que Lavagna en su momento tuvo un gesto claro de transparencia. Pero ahora no va a utilizar la corrupción como caballito de batalla electoral. Dice que deja libre a la justicia para que actúe. Algunos rivales del peronismo dicen que ese es un anticipo del operativo “Indulto para todos” que dejaría en libertad a todos los ladrones de estado que saquearon al país y que le permitiría a Cristina zafar de la cárcel y no tener que devolver un peso. Y ponen como prueba que todos los peronistas unidos rechazaron la posibilidad de impulsar la extinción de dominio. Todo esto ocurriría si Lavagna gana las elecciones, por supuesto. Los amigos de Lavagna dicen que es imposible que haya un pacto de impunidad y dicen que la garantía es que en ese Frente va a estar Margarita Stolbizer que siempre combatió la corrupción en general y la de Cristina en particular. Insisto con este tema. Todos esto comentarios son dimes y diretes, charlas entre dirigentes, decisiones en ciernes. Algunas se concretarán y otras no. Pero vale la pena analizarlas porque parece ser una de las pocas novedades en el proceso electoral. Lavagna es un candidato con bajo nivel de rechazo y por lo tanto es una potencial segunda vuelta le podría ganar tanto a Macri como a Cristina. Su problema es que le falta un gran recorrido todavía para ubicarse en los dos primeros lugares el 27 de octubre.
Desprecia al chavismo y a Maduro y admira al Papa Francisco. Incluso, critica a los medios que critican al Santo Padre tan afín al peronismo. Propone volver a Keynes en lo económico. Rescata a Sarmiento (al revés que los K), a Perón obvio, a Alfonsín, Bordón, Cafiero y Duhalde entre otros. Tampoco oculta su respeto por las gestiones de María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta ni por el metrobus y la idea de las Low Cost.
Se llama Roberto Lavagna, tiene 76 años y está construyendo su candidatura a presidente. ¿Le dará el cuero?