Grabois, el Papa y Cristina – 8 de enero 2018

Juan Grabois es un soldado del Papa y de Cristina. Hasta hace una semana era asesor de Francisco en el Consejo Pontificio de Justicia y Paz. Es uno de los argentinos que más diálogo y cercanía tiene con el Santo Padre. Grabois dice que no es kirchnerista y que nunca se afilió a ningún partido político pero, toda su actuación, es funcional a los cristinistas más fanáticos y fundamentalistas.
Es abogado defensor de Milagro Sala, de Luis D’Elia y dice que el “vicio del gobierno de Macri” es la violencia y que por eso persiguen a “Cristina y su familia”.
Asegurar que Milagro Sala y Cristina son dos perseguidas políticas es ignorar o no querer mirar los bolsos llenos de dinero, las megacoimas, el enriquecimiento ilícito y el saqueo al estado que lideró la ex presidenta mediante una asociación ilícita, tal como la acusa la justicia.
Lo más grave de sus declaraciones recientes fue comparar al presidente Mauricio Macri con Fernando de la Rúa. No se sabe si fue un análisis o una expresión de deseo. Igual que cuando dice que hay un futuro negro y muy complicado en la Argentina.
Ricardo Roa lo definió en una rigurosa columna como el líder de “grupos que actúan en los bordes del sistema democrático para presionar al gobierno a cambio de fondos”.
Grabois caracteriza al presidente Macri mas allá de decir que “su vicio es la violencia “como un liberal posmoderno y un populista de derecha que heredó una fortuna de la corrupción de estado”. De la fortuna de Máximo y Florencia no dice una palabra. Para él, son perseguidos políticos.
Grabois acusó a Roa de ser
“un triste escriba colonial” al que “no le
dá la nafta para pelear con el Papa que está en otra categoría. ”. Lo dijo por twitter.
Yo defino a Grabois como un peronista chavista papista pero en la revista de la Universidad de San Martin lo caracterizaron como “de formación marxista con influencias católica y peronista”.
A Marcelo Longobardi y Jorge Lanata con los que discutió duramente al aire en esta radio los llamó “moralistas inmorales, violentos y autoritarios”. Y eso que el Papa recibió a Longobardi y familia con mucho afecto y cordialidad.
Entre otras definiciones sesgadas por su fanatismo e ideologitis asegura que el RAM es un invento de “Patricia Bullrich y el gobierno para estigmatizar a los pueblos originarios y crear un enemigo interno”. Ignora la sucesión de hechos violento como incendios, ataques con palos y piedras, toma de tierras que los RAM han ejecutado y reivindicado en comunicados oficiales, escondidos o disfrazados detrás de los reclamos territoriales de los verdaderos mapuches que son pacíficos y trabajadores.
Grabois ignora que hasta la propia Michelle Bachellet, ex presidenta socialista de Chile, calificó a los pares del RAM trasandinos como “terroristas” y por eso exigió la extradición de Jones Huala. Salvo que Bachellet también tenga como vicio la violencia y sea una oligarca de derecha y no la heredera del socialismo honrado y democrático de Salvador Allende y Ricardo Lagos.
Abogado y licenciado en Ciencias Políticas, Juan Grabois tiene 35 años y tres hijos. Se fue al sur a buscarse a sí mismo y regresó liderando cooperativas de cartoneros. Su capacidad de convocatoria a las marchas es apenas modesta pero su estrecha amistad con el Papa Francisco y Marcelo Sánchez Sorondo le otorga un poder celestial. Es un aliado de Emilio Pérsico, líder del Movimiento Evita y ex integrante de Montoneros y Quebracho. Es hijo de Roberto “Pajarito” Grabois, fundador del FEN, Frente de Estudiantes Nacionales, cuadro destacado de Guardia de Hierro, organización del peronismo de derecha, enemiga de Montoneros, en la que militaron varios destacados dirigentes como José Luis Manzano, Guillermo Moreno y el propio Papa Franciso además de Julio Bárbaro que fue padrino de bautismo de Juan Grabois, de padre judío y madre católica llamada Olga.
En una columna en Página 12, Grabois, con el mismo fanatismo que todo lo lleva al extremo y la exageración, escribió lo siguiente, escuche por favor que vale la pena: “Es precisamente la muerte de Milagro Sala, ya no tengo la menor duda, lo que están buscando algunos sectores del poder, muy particularmente aunque no exclusivamente, en Jujuy. No es una metáfora ni una sugerencia: me refiero a su muerte física. Y si es un suicidio o una trifulca carcelaria, tanto mejor para ellos. En su odio ideológico, clasista, xenófobo y misógino que han demostrado con creces, la ven como un trofeo de guerra y quieren clavar su cabeza en una estaca”, para poder decir: “Se suicidó la india patasucia, se mataron entre negras”.
Alguien que se dice católico y defensor de los derechos humanos debería escuchar aunque sea una vez a las víctimas de Milagro Sala. No digo que escuche a Gerardo Morales o Jorge Lanata que fueron atacados por la comandante de la Tupac Amaru que está detenida. Grabois debería atender las denuncias de los jujeños y jujeñas más humildes que han sido humillados, torturados y en algunos casos reducidos a la esclavitud y a la servidumbre por quien tiene mucho de resentimiento y poco de intenciones de liberar y emancipar a los que más sufren los rigores del capitalismo salvaje.
Es incomprensible que su anteojera kirchnerista no le permita ver la violencia de género que produjo Milagro con tantas mujeres que no se quisieron arrodillar ni subordinar a sus órdenes. Es insólito que el colectivo “Ni Una Menos” haya sido aparateado por las militantes cristinistas para imponer a Milagro Sala como un emblema de su lucha cuando en realidad es todo lo contrario, una victimaria, una brutal golpeadora de mujeres. ¿Eso es progresismo o fascismo de izquierda o feudalismo corrupto?
La jefa tupaquera, la flaca, la gobernadora paralela de Jujuy que hoy está detenida a derecho, era de una crueldad digna de un capanga.
Amenazas de muerte, de sacarle o no darle una vivienda o una vacante en la escuela para sus hijos eran una constante de Milagro y su grupo de tareas encabezado por quien es apodada Shakira y también está detenida. Robos y estafas con los fondos que sacaban con bolsos de los bancos y devolvían en forma de coimas en la Quinta de Olivos, relaciones con los narcos de Bolivia, enriquecimiento ilícito, cientos de viviendas que no se hicieron, mansión para Milagro, autos para su familia. Todos los delitos todos. Hay que preguntarle al Perro Santillán, clasista y combativo al que Grabois supongo que no acusará de terrateniente. Hay que preguntarle por las patotas de Milagro, por las armas que manejaban y por esa idea de sentirse dueña de la vida y la suerte de los jujeños.
Si faltaban tres veces a una marcha le sacaban la casa. Por eso no las escrituraban.
Sin embargo el Papa la trata como a una hija: “comprendo su dolor y su sufrimiento”, le puso en la carta el Santo Padre a Milagro y no a sus víctimas. Lo mismo con los rosarios bendecidos. Fueron para la acusada y condenada y no para quienes la padecieron.
El obispo Marcelo Sánchez Sorondo declaró en Clarín que Milagro Sala dijo, escuche bien por favor esto que es bizarro por donde se lo mire. Dijo que Milagro dijo “yo habré robado pero hay gente que robó mucho más y sin embargo no está presa”. Un par de preguntas: ¿Cuándo dijo eso Milagro? ¿A quién se lo dijo? Sanchez Sorondo debería aportar esos datos a la justicia. Porque Milagro reconoce que robó. Y otra pregunta: ¿A Quién se refiere Milagro cuando dice que otra gente robó mucho más? ¿A Cristina?
Ayer, Jorge Fernández Díaz, en su brillante editorial de La Nación citó el libro de Juan José Sebrelli titulado: “Dios en su laberinto”. Allí define al Papa Francisco como un “conservador popular” y a sus apóstoles los critica porque “no encuentran en la pobreza una carencia y si una virtud” y se proponen “para gerencias la dádiva y no para ayudar a salir de la pobreza”. Provocador, como siempre, Sebrelli nos obliga a pensar en otra columna sobre el rol del Papa en la Argentina actual.
Asegura que, igual que Perón, le dice a cada uno lo que quiere escuchar y que “con el pretexto de acoger a los pecadores arrepentidos recibe a corruptos no recuperables”. Es un tema para otro día. Y Grabois debería saberlo para poner el grito en el cielo.

La mafia sindical – 5 de diciembre 2018

Primero una chicana o una ironía: a partir de ayer, hay otro preso político kirchnerista.
Ahora la verdad que es la única realidad: Marcelo Balcedo es un sindicalista mafioso, extorsionador y vinculado a los narcos que vivía como un magnate excéntrico. Hoy está preso en la Cárcel Central de Montevideo esperando ser extraditado a la Argentina donde se va a encontrar con viejos amigos del kirchnerismo en un calabozo de Ezeiza o Marcos Paz.
Balcedo utilizó su gremio de trabajadores de maestranza de salud y educación como pantalla para desplegar todos sus delitos. La justicia lo hizo detener por Interpol acusado de extorsión, lavado de dinero, evasión fiscal y vaciamiento de su sindicato.
Hizo algo parecido desde el diario Hoy de La Plata y otros medios de comunicación que puso al servicio de su enriquecimiento ilícito. Su mano derecha se llama Mauricio Yebra y aparece como dueño de más de una docena de vehículos pertenecientes a la familia Canteros, el apellido del cartel de los narcotraficantes rosarinos conocidos como “Los Monos”.
Las imágenes mostraron a un Balcedo más parecido a un señor feudal, o a un excéntrico magnate berlusconiano que a un defensor de los derechos de los trabajadores. Fue detenido en su chacra de 90 hectáreas, llamada “El gran chaparral” y que tiene 4 kilómetros de largo. Está ubicada como una fortaleza, rodeada de cámaras y alambrados en la cumbre de una loma, a 40 kilómetros de Punta del Este. Le encontraron a Balcedo y su esposa Paola Fiege, 500 mil dólares, un arsenal que incluye dos pistolas Glock 9 mm y un par de armas largas y sofisticadas. También estaba rodeado de 14 vehículos de alta gama, como si fuera a preparar un festival fastuoso. Ferrari, Mercedez Benz, Chevrolet Corvette entre otras marcas lujosas y un Porsche que era el único auto que estaba con los papeles en regla. Todos los demás no estaban ni declarados. Salcedo que aportó dinero y un candidato en las listas de Cristina Fernández de Kirchner, aparece en varias fotos con Roberto Baradel y Daniel Scioli y se movía en un avión Gulfstream por el que pagaba 80 mil dólares mensuales de alquiler como parte de la compra de la nave.
Su esposa, que también está detenida, tiene un diamante incrustado en su dentadura. Como puede apreciarse, todo muy nacional y popular, todo muy progresista. Tal vez por eso, este inmoral estuvo tan vinculado a Florencia Saintout, la revolucionaria chavista decana de periodismo en La Plata.
Este personaje nefasto participaba de las negociaciones paritarias por el salario docente. Su gremio y otros, discutían con los funcionarios de María Eugenia Vidal. Muchos dirigentes del peronismo bonaerense fueron cómplices de este delincuente o por lo menos miraron para otro lado y lo dejaron desarrollar su actividad mafiosa. Es un patotero y jerarca sindical enriquecido de la calaña del Pata Medina en la UOCRA y del Caballo Suárez en el SOMU. Hoy, por suerte, todos están presos y se empieza a quebrar esa organización criminal al servicio de la ilegalidad y la financiación de cristinismo. Todos estos pistoleros estuvieron vinculados a algún sector del anterior gobierno de Cristina y el Caballo Suárez que miente hasta en su estado de salud, fue uno de los dirigentes sindicales preferidos y elogiado por la exitosa abogada que nunca ganó un juicio. Sus medios de comunicación, igual que los de Szpolski, Electro ingeniería, Cristóbal López y Diego Gvirtz, entre otros, recibieron montañas de dólares disfrazados de pauta publicitaria por Cristina.
De todos modos hay algo curioso. El juez que ordenó su detención es Ernesto Kreplak, doblemente K, integrante de Justicia Legítima que, según dicen no soportó que Balcedo extorsionara a su propio hermano, relacionado al Plan Quintas de Aníbal Fernández y su ballet.
El diario de Balcedo acusaba al magistrado de vinculaciones no santas con dos presos: el general César Milani y Julio de Vido.
La codicia, la anorexia y la bulimia de poder y de dinero los pierde. Tienen una vida con un lujo pornográfico que ofende a los 11 millones de pobres que dejaron después de 12 años de gobierno. Pero viven en otro mundo. Sospechan que tienen impunidad para siempre. Que nadie los va a tocar. Pero algo cambió.
Parece que la impunidad se va terminando.
Ahora la mira está puesta en Carlos Quintana, de UPCN, muy compinche de Balcedo y no hay que dejar de observar lo que está pasando en el sindicato del Caucho o con el mundo de los Moyano. Un malandra como Pablo Bebote Alvarez, jefe de la barra brava de Independiente acusó a Pablo Moyano de estar vinculado con el lavado de dinero y las entradas truchas y el vicepresidente del club Noray Nakis, y un ex guardaespaldas del gremio de camioneros están presos.
Parece que la justicia está empezando a moverse con la velocidad y la rigurosidad que se necesita. Veremos.
No quiero generalizar porque el que generaliza discrimina. No se puede decir que todos los gremialistas son ladrones porque sería injusto y eso no es cierto. Conozco muchos que son honrados y que defienden a los trabajadores con los mejores instrumentos posibles. Lo que pasa es que muchos se quedaron anclados en un pasado que ya no existe. Utilizan una metodología vetusta que les exige un gigantesco esfuerzo económico para movilizar trabajadores en micro y que luego no les da ningún resultado concreto.
Pero hay una mayoría de jerarcas sindicales que son corruptos y que se han eternizado en los cargos. No son compañeros. Son monarcas de sus gremios. Este es el corazón del problema. Está lleno de sindicalistas millonarios y de trabajadores pobres. Hay demasiados burócratas sindicales que se comportan corporativamente en defensa propia y de sus intereses económicos y que utilizan a los trabajadores como rehenes o carne de cañón.
Por eso tienen tan bajos niveles de representatividad. Están muy lejos de los problemas y la realidad de las personas a las que deben representar. Y muchos de ellos son patoteros y violentos además de robarse la plata de los afiliados.
Le doy otros dos ejemplos que son brutales. Juan José Zanola y la mafia de los medicamentos. El ex jefe de la Asociación Bancaria está preso por los negociados que hizo con la salud de sus afiliados. Tenía una organización delictiva en lugar de un sindicato.
José Pedraza y el asesinato del militante trotskista Mariano Ferreyra. El ferroviario también está detenido por su complicidad en semejante crimen. No olvidaré jamás a Cristina con la gorrita verde de la Unión Ferroviaria bailando al compás del bombo y al lado de Pedraza.
Pregunta final: ¿Alguien recuerda alguna
declaración de un gremialista de la GCT o la CTA que haya repudiado a estos delincuentes? ¿Hubo algún comunicado que dijera que no comparten la metodología ni la moral de estos personajes? Ninguna. Ni una sola palabra. Los muchachos sindicales cierran filas y se defienden entre ellos. No condenan la corrupción ni las patotas ni los enfrentamientos a balazos que hubo por cientos en el seno de la Unión Obrera de la Construcción o entre los mismos camioneros, por ejemplo.
Por eso le digo: no creo que todos sean patoteros y ladrones. Pero casi todos callan frente a esa realidad. Son cómplices por omisión. Apelan a la omertá.
Conflicto permanente, declaraciones agresivas y patotas y bloqueos y encima corrupción no son las mejores cartas que tienen. El sindicalismo está entre los sectores de mayor desprestigio de la sociedad. Son jerarcas y no compañeros de trabajo. Andan en autos de alta gama con vidrios polarizados y trajes italianos. Viven en mansiones y se hacen acompañar por matones y culatas que son de armas tomar y de trompadas y botellazos repartir. Hay un momento donde la realidad grita que algo nuevo está ocurriendo. Quien quiera oir que oiga. Hace falta una renovación. Nuevos dirigentes sindicales que no roben, que vivan austeramente con el sueldo de un trabajador y que defiendan los intereses de sus pares de la manera más inteligente y eficaz posible. En dos palabras. Basta de patotas. Basta de sindicalistas millonarios y trabajadores pobres. Basta de Balcedos.

El milagro del trasplante – 4 de diciembre 2017

Intoxicados de tantos ladrones de estado que, por suerte, muchos de ellos están presos, siempre conviene abrir una ventana de aire puro que nos confirme que no todo está perdido. Para que certifique que la inmensa mayoría de compatriotas es gente decente, trabajadora y solidaria. Por eso la historia de Matías Proverbio me conmovió tanto. Porque tiene todos los componentes de la Argentina que soñamos. Excelencia profesional, generosidad hasta después de la muerte y apuesta a la vida.
Matías Proverbio tiene apenas 19 años. Y acaba de ser protagonista de una hazaña médica. Por primera vez en América Latina le hicieron un trasplante bi pulmonar y hepático combinado. La batalla colosal para salvar a Matías la dieron 18 profesionales, durante 12 horas. Diez cirujanos de lo mejor que hay por estas pampas, 2 anestesistas y 4 instrumentistas son los talentos que lograron este record. Colocaron en el cuerpo débil de Mati dos pulmones, un hígado, una sonrisa luminosa y una esperanza contagiosa.
Cuando no, la operación se hizo en la Fundación Favaloro bajo la batuta del jefe de trasplantes de ese templo de la medicina que hace honor a su fundador. Estamos hablando del doctor Alejandro Bertolotti al que los argentinos deberíamos admirar y conocer mucho más que a tanta figurita farandulesca vacía de neuronas y ejemplos.
Matías tiene la mirada cargada de futuro. Le toma la mano a Zulma, su madre y sueña con ir a jugar a la play con sus amigos de Avellaneda, con comer la comida rica que le hace su vieja, con el barrio querido para pasear a su perra.
Zulma y Matías fueron dos guerreros que se sostuvieron mutuamente. Ella dice que todo esto fue un parto que produjo el segundo nacimiento de su hijo y que ahora, tiene dos angelitos por los que rezar, Matías y el chico formoseño que le donó sus órganos por decisión de su familia.
Mati tiene un arito rojo en la oreja izquierda, una bermuda de jean, una camisa floreada llena de colores como carcajadas y sueña lo que todos los pibes de 19 años sueñan. El jefe de los que le hicieron el trasplante hepático es el doctor Barros Schellotto, hermano de los mellizos que dirigen técnicamente a Boca y de Carolina, la hermana dirigente de Cambiemos. Matías ya le agradeció al doctor de apellidos ilustre y futbolero que le permita conocer la Bombonera y acceder a una camiseta firmada por los jugadores. Era uno de sus sueños y lo acaba de transformar en realidad.
Me enteré de todo esto gracias a la nota de Rosario Medina en Clarín y de Valeria Sanpedro en TN y eso me incitó a buscar más datos sobre la donación de órganos. Matías volvió a vivir y a cantar.
Matías padecía una fibrosis quística con falla hepática que es una enfermedad terrible, hereditaria y que no tiene cura. No hay muchos casos de intervenciones de este tipo. En Estados Unidos se hicieron 91 y, reitero, en Latinoamérica esta es la primera.
En el quirófano los genios del bisturí trabajaron simultáneamente en dos equipos y armaron un mecanismo de precisión.
Matías la pasaba muy mal. Tenía que optar entre comer o respirar y eso lo llevó a la desnutrición. Tenía reiteradas infecciones pulmonares. Utilizaba una máscara y el mismo dijo que se parecía a Darth Vader, el personaje central de la saga de Star Wars, del genial George Lucas. Estuvo dos años en lista de espera que como todo el mundo sabe, desespera. La doctora Silvina Lubovich fue clave durante los cuatro años que Mati estuvo en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, otra catedral de talentos académicos regados de vocación de servicio.
Matías quiere ser prefecto o perito criminalístico. El milagro del trasplante se hizo realidad. Matías puede respirar tranquilo y todos los argentinos, también.
Todavía falta mucho, pero en el año que recién termina, la donación de órganos aumentó un 15%, según el INCUCAI. Hubo 116 trasplantes de corazón, más de 900 de pulmón y 394 de hígado entre los más comunes.
Estamos comprendiendo que donar órganos es como sembrar mil esperanzas todos los días. Es la máxima solidaridad posible. Un solo donante, escuche bien por favor, un solo donante puede salvar la vida de 10 personas. Es la generosidad solidaria que se multiplica. Es una forma de procreación al alcance del ser humano por ser humano. ¿A cuántos hermanos podemos salvar? ¿Cuántos compatriotas pueden recibir semejante bendición? ¿Se lo preguntó alguna vez? ¿Hay otra forma superior de la entrega y el servicio hacia los demás? Es ser solidario con nuestro propio cuerpo aún después de muerto. Dar hasta que duela como pedía la Madre Teresa. Es como arrebatarle un poco de vida a la muerte, como ganarle algunas batallas.
Muchas veces la gente tira para atrás por desconfianza. La comprendo pero no la justifico. Hemos sufrido tantos engaños y desilusiones desde las instituciones que todo nos despierta sospecha. Pero en el caso de la donación de órganos hay que confiar. Nunca, jamás, se comprobó un solo caso en el que haya ocurrido algo poco claro o reñido con la ética. Hay tanta leyenda urbana producto de la ignorancia que vale la pena repetirlo una y mil veces. No se registran hechos de corrupción ni de malversación y mucho menos de tráfico vinculado al trasplante de órganos. Esas historias inventadas nos hacen mucho mal como sociedad. A todos, porque todos podemos ser donantes y todos podemos necesitar que nos donen un órgano. Uno nunca sabe su destino. Nunca sabe de qué lado del trasplante puede estar. Es actuar en defensa propia. Le recuerdo que la evaluación de los doctores del INCUCAI es muy rigurosa para confirmar la muerte. La ley exige que dos médicos, un terapista y un neurólogo firmen el acta de defunción. Y se hacen dos exámenes separados por seis horas. Hacen falta más campañas de concientización hacia la sociedad y capacitación para los médicos. En este momento hay miles de personas en lista de espera. No son números de una planilla. Son hijos, padres, hermanos, novios, amantes, soñadores, tan argentinos como cualquiera de nosotros y esperan en la lista y desesperan en la angustia. La medicina avanza a pasos agigantados y los trasplantes son cada vez más frecuentes y exitosos en la Argentina pero en este bendito país los donantes no alcanzan. Hemos mejorado pero todavía falta. Los periodistas, los docentes, los religiosos, los políticos, los artistas, los deportistas y todos los que tenemos un micrófono, una tribuna o un púlpito desde donde difundir informaciones y pensamientos tenemos la responsabilidad social, la obligación moral de incitar a la esperanza, de fomentar la donación, de multiplicar la solidaridad de hacer una propaganda constante de los valores que nos hermanen más y nos hagan mejores personas y mejores argentinos. No hay otra. Un nuevo país solo tendrá mejores cimientos con mejores ciudadanos. Hubo campañas de todos los colores. Una que decía: escribir un libro, plantar un árbol, tener un hijo y donar un órgano. Hay que iluminar la vida de los donantes con la posibilidad de dar a luz sin ser padre o madre. Dar a luz a otro ser humano sin parir pero dando vida. Suena maravilloso. Es una epopeya que salva la vida de nuestros semejantes. ¿Hay algo superior a eso?
Matías Proverbio volvió a vivir. Un proverbio de un escritor romano del siglo II dice que: “uno a uno, todos somos mortales. Juntos somos eternos”.
A esta hora exactamente hay un donante en la calle. Eso que late en la patria no es otra cosa que nuestro corazón multiplicado. Combatiendo a la muerte, honramos la vida. Quién dijo que todo está perdido/ yo vengo a ofrecer mi corazón. Combatiendo a la muerte, honramos la vida. La gran Eladia nuestra que está en los cielos lo decía con toda luminosidad:
Eso de durar y transcurrir,
no nos dá derecho a presumir,
porque no es lo mismo vivir,
que honrar la vida.
Donar órganos. Dar vida aún después de muertos es honrar la vida.