Así es la justicia argentina. Pertenecer tiene sus privilegios. Felisa Miceli es culpable pero no va a ir presa. Fue la primera funcionaria kirchnerista condenada por un acto de corrupción pero va a seguir en libertad. La habían castigado por 4 años y eso la llevaba directamente a un calabozo. Pero ella apeló el monto de la pena, la Cámara accedió a revisarlo y le bajaron la pena a tres años y por lo tanto no terminará entre rejas porque eso es excarcelable. Felisa logró su objetivo de no ir presa.
¿Se acuerda de Felisa Miceli? Hoy suena casi increíble pero esa mujer fue Ministra de Economía de este país. En poco tiempo se convirtió en un emblema del ladrikirchnerismo. Podemos definir ladrikirchnerismo como una mezcla de mal gusto entre aquellos que utilizan los derechos humanos y un discurso revolucionario como un escudo para esconder los hechos de corrupción que perpetó este gobierno en general y ellos mismos en particular. Lo de Felisa Miceli fue grosero. Dejó las huellas pegadas por todos lados. Y como todos los corruptos descubiertos por Jorge Lanata negó lo evidente al principio y lo atribuyó a las mentiras de un periodista.
La realidad es que Felisa Josefina Miceli tenía una bolsa de papel madera escondida en su baño con 100 mil pesos y 31 mil dólares y no supo explicar de donde había salido ese dinero. Y como si esto fuera poco intentó esconder el acta de los bomberos que advertía sobre semejante hallazgo. Por eso entre otras cosas fue condenada por encubrimiento agravado.
Jorge Lanata mediante una nota en Perfil fue el primero en contar que la Brigada de Explosivos del Cuerpo de Bomberos de La Policía Federal descubrió la bolsa en su baño del quinto piso mientras hacían una revisión de rutina.
Esta mañana Felisa no estaba muy feliz. Lloró delante de sus jueces. Les dijo que no quería ir a la cárcel porque le parecía injusto. Dijo que estaba arrepentida pero no se sabe bien de que.
Miceli, es sólo un ejemplo de los cientos que demuestran que los que hoy tienen entre 55 y 65 años y llegaron al poder con los sueños de los 70 no aprendieron de los errores ni de los horrores. En lugar de recuperar lo bueno (la pasión por la igualdad social y el trabajo de base) y desterrar lo malo (las desviaciones militaristas y el desprecio por la experiencia democrática), se insiste en glorificar en forma encubierta el infantilismo foquista y en esa altanería de dictar cátedra de peronismo a los peronistas. Entrismo, se llamaba en aquella época cruel.
La primera condena por corrupción a la ministra de Economía del kirchnerismo es todo un símbolo de esa decadencia. Formada en el marxismo y su vocación por construir “el hombre nuevo”, Felisa Miceli termina asociada al dinero sucio de su baño, pero también a esa gigantesca estafa coprotagonizada por Hebe de Bonafini y Sergio Schoklender en la fundación de las Madres de Plaza de Mayo. Hasta el esposo de Miceli también debió irse del Enargas, salpicado por el Caso Skanska.
Ella tuvo como profesor en la universidad a Roberto Lavagna y luego lo reemplazó en el ministerio en Noviembre de 2005. Fue la primera mujer de la historia en jurar como ministra de economía. Ensució su historia militante albanesa cercana al pensamiento de Carlos Zannini, su género, y fue coparticipe de la mancha de los pañuelos blancos de las Madres de Plaza de Mayo.
No se privó de trabajar para el estado durante la dictadura ya que fue Directora de Prespuestos Provinciales en la época de Jose Alfredo Martínez de Hoz.
Fue el fiscal Guillermo Marijuán el que pidiói que fuera citada a declaración indagatoria en su momento. En su duro dictamen la acusaba de incumplimiento de los deberes de funcionario público, sustracción de documento público y encubrimiento. Fueron probados los delitos y fue condenada a 4 años de prisión. Nunca estuvo en duda su culpabilidad. Se pidió que revisaran el monto de la condena para saber si iba o no a la cárcel, si su cumplimiento era de cumplimiento efectivo o condicional.
En algún momento dicen que dijo que fue demasiada ingenua y que debió haber confesado que la plata no era de ella. Pero nunca aclaró nada. Hizo un uso indebido de los autos y la custodia oficial. Hoy estuvo desencajada frente al tribunal. Les rogó que no la mandaran a la cárcel. Que no quería estar entre rejas. Aseguraba que había cometido un error. Pero para la justicia había cometido un delito, no un error. Tuvo algunos tiros por elevación a Amado Boudou al decir que ella renunció apenas avanzó la causa porque es lo que tienen que hacer los funcionarios.
El Tribunal Oral Federal 1 ordenó el decomiso de los 100 mil pesos encontrados en el baño de la ex ministra de Economía de la Nación Felisa Miceli. Así lo dispuso el Tribunal una vez que quede firme la condena a tres años de cárcel en suspenso contra Miceli, para quien los jueces también dispusieron el «estricto cumplimiento» de que la ex funcionaria fije domicilio y que se someta al Patronato de Liberados durante el tiempo que dure la condena. Habló la justicia. El veredicto es inapelable. La mujer de la bolsa es culpable pero seguirá en libertad. Los fallos hay que aceptarlos. Pero mucha gente se quedó con amargo sabor de la impunidad.