Mejor que Alemania – 9 de junio 2015

Cristina superó todos los límites de la mentira grosera y descarada. La negación de estado y el relato fantasioso llevan a la presidenta a imaginar un país que no existe y al que alguna vez llamamos Cristilandia. Hay cientos de ejemplos. Pero ninguno supera lo que acaba de decir ante las Naciones Unidas. Da verguenza ajena que la presidenta diga delante de los mayores expertos del mundo que nuestro país tiene menos del 5% de pobreza. Y que lo argumente en las exitosas políticas publicas que viene desarrollando su gobierno. Eso no se lo creen ni los más fanáticos. El líder de los trabajadores rurales, Gerónimo Momo Venegas dijo que Cristina dijo una mentira mas grande que la Argentina. Es que no hay dibujo ni estadística malversada que arroje ese número. Los trabajos serios que menos pobreza dan en nuestro país, arrancan del 18 % y encima están hechos por la CTA hiper oficialista que conduce Hugo Yasky y llegan al 28% en el caso del observatorio Social de la UCA y la CGT de Hugo Moyano. Ocultar semejante drama social es hacer desaparecer por lo menos 10 millones de hermanos argentinos que son pobres pero que Cristina prefiere borrar de la faz de la estadística. Autoengañarse no es el camino. Nadie soluciona un problema si niega su existencia. Encima la obsecuencia ilimitada de Aníbal Fernández afirmó esta mañana que estamos mejor que Alemania. Si eso fuera cierto, seríamos un país desarrollado, una verdadera potencia económica. Fijensé ustedes el tamaño del despropósito que dijo Cristina y ratificó Anibal. Tragicómicamente se podría decir que en cualquier momento viene una invasión de inmigrantes alemanes a vivir como reyes en la Argentina.
Si fuera cierto de que en Argentina solo hay 5 % de pobres estaríamos mejor que Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, Francia y Suiza que tiene el 6%. Si fuera cierto esta irracionalidad que Cristina dijo muy suelta de cuerpo vendrían expertos de todo el mundo a estudiar el «Milagro Argentino» que colocó a nuestro país entre los 5 países del mundo con menos pobreza. Gracias, Cristina, gracias Néstor, deberíamos decir todos.
No deberíamos permitir que el estado haga desaparecer mas de 10 millones de argentinos de las estadísticas. No deberíamos permitir que se nos trate como tontos. En otra parte de su discurso, la presidenta dijo que se erradicó el hambre en nuestro país. Esa palabra utilizó. Erradicar, según el diccionario de la Real Academia Española significa: arrancar de raíz, eliminar completamente algo que se considera peligroso. Entre sus sinónimos figura: extirpar, aniquilar, exterminar. ¿Realmente Cristina cree que su gobierno erradicó el hambre? ¿Esta convencida que extirpó, aniquiló o exterminó la desnutrición? ¿Cree de verdad que hemos llegado a esa maravillosa utopía del hambre cero? Es de una grave irresponsabilidad jugar con estos temas que matan tanta gente en nuestro país. ¿Es peligroso institucionalmente que una jefa de estado se engañe tanto a si misma? Porque en cualquier momento le saca recursos y energías a la lucha contra el hambre? Si según ella ya solucionó y erradicó el hambre y hay apenas 5% de pobres tiene la justicia social absolutamente garantizada.
Estamos en problemas los argentinos si la presidenta cree que tiene todo bajo control. La inflación no existe, la pobreza no se mide para no estigmatizar pero de pronto es del 5%, el cepo no existe. Es increíble que Cristina todavía siga comparando los indicadores contra el 2001. De esa manera todos son superiores. Por supuesto, el 2001 fue el infierno. Pero si se comparan todos los indicadores económicos contra el 2007, cuando ella asumió, vemos que casi todos han empeorado. Hay menos crecimiento, menos actividad, menor creación de empleo privado, menor inversión y mucha menor confianza en el país. Sería interesante que algún economista opositor presentara ese cuadro. ¿Que país recibió Cristina y que país va a entregar?
Hay un millón de jóvenes Ni Ni, que ni trabajan ni estudian y son caldo de cultivo del delito y de los narcos que también han crecido durante estos 12 años de kirchnerismo. Ni hablar de la megacorrupción y el autoritarismo que son dos pilares de su gobierno.
Sueño con que un día la presidenta salga de Cristilandia y venga un par de días de visita a la Argentina real. Que se ponga una peluca y anteojos oscuros , un jeans y zapatillas y camine por las calles de las villas y los barrios humildes sin que la sigan los que aplauden todo. Sueño que Cristina mire cara a cara la exclusión, el hambre y la pobreza. Tal vez ese día deje de tomarnos el pelo y deje de vivir en una nube.