Mitre es de fierro – 15 de junio 2015

Amigos y amigas oyentes, este es un agradecimiento a ustedes que lo hacen posible.
Disculpen que hablemos de nosotros mismos, pero como decía Miguel de Unamuno, son las personas mas a mano que tenemos. El corazón de este programa late de alegría por Marcela Giorgi en particular y por radio Mitre en general. Les doy mi palabra que el premio que anoche recibió nuestra gran locutora nacional, la mejor de todas, nos emocionó hasta las lágrimas. Primero porque Marcela es el alma de la radio. Ama este trabajo, lo disfruta, lo saborea. Se enciende la luz roja y a ella se le encienden todas las luces. Sabe todo lo que hay que saber de este oficio maravilloso que es comunicar todo solamente con la voz. Juega de taquito y sale jugando desde el fondo aún en los momentos mas difíciles. Tiene un humor maravilloso y una sensibilidad especial para saber cuando algo es noticia y merece un tono grave y cuando algo es entretenimiento y se corresponde con sus maravillosas imitaciones cargadas de ironía y talento. «Reflexionemos, no escuchen mas a Lanata», dice y todos nos morimos de risa para renacer en la tanda o el chivo en forma de PNT. Es capaz de decir «salareo o empresareo», como dice Cristina y cambiar el rumbo del programa. Lo ilumina. Le da ritmo con su garganta. Marcela Giorgi es un animal de radio. Una pantera. Siempre está al acecho. Y cuando la tiene frente al arco, no perdona. Ese Independiente rey de copas la motiva y por eso siempre la mete adentro. No falla nunca. Es muy difícil que ella tire afuera algún pié o una oportunidad de generar un clima, un momento de radio. En general es gol. Y estalla la tribuna virtual de radio Mitre. Y se abrazan con ella los Bochini y los Bertoni pero sobre todo su querido viejo que hoy está mitad herido y mitad feliz. Con el corazón partido entre el desagarro de haber perdido a su compañera de toda la vida y la alegría por la consagración de su hija. Y Marcela está igualmente quebrada. ¿Cuando hubiera dado por entregarle esa estatuilla tan preciada a su vieja tan querida? ¿Cuanto picardía de ese Lanus que la contiene y la celebra le da identidad a Marcela Giorgi?. Tiene algo que muchos quieren pero pocos logran. Uno recorre las radio en el zapping del auto y si está Marcela al aire, sabe de inmediato que llegó a radio Mitre. Ella es la radio. Igual que sus locutoras amigas del alma, que esas diosas que dicen la temperatura y sostienen todas las batallas periodísticas. La Giorgi, la Negra, la Tana es la heredera de aquellas voces emblemáticas de la radio. De Rina Morán, por ejemplo. Es popular y graciosa. Es sensible y precisa. Nadie sabe mas que el conductor de un programa lo que significa tener a Marcela Giorgi sentada al lado. Es un cimiento alrededor del que se puede edificar un espacio de radio. Ella es la estructura de granito. Sin locutora no hay radio. Sin Marcela Giorgi no hay «Le doy mi palabra». Se pueden tirar miles de paredes con ella. Se puede confiar en su profesionalismo. Le han pasado cosas muy duras a lo largo de su vida. Pérdidas irreparables, miedos y angustias como a todos. Pero cuando el programa empieza, ella sube al escenario o sale a la cancha convencida del triunfo. Ayer se emocionó con el Martin Fierro tan merecido y nos emocionó a todos. Tiene la radio en su garganta y en sus entrañas. Siempre va al frente y no arruga nunca. ¿Que mas puede pedir un periodista como yo que valora este equipo de los sueños, este verdadero dream team como le vengo diciendo desde el comienzo?
Pero no solo de Marcela Giorgi se hizo esta radio con historia y coraje que cumple 90 años. Le decimos «la catedral del periodismo o la selección nacional» y no estamos demasiado lejos de la verdad. Esa radio Buitre que Cristina tanto odia tiene, puntos mas o puntos menos, la mitad de la audiencia de los argentinos que escuchan AM y que son millones. No hay antecedentes en la historia de la radio de un liderazgo semejante. Tan masivo y contundente. Es inédita la altura que Mitre alcanzó pero también la diferencia abismal que le sacó al resto de las radios colegas. ¿Cual es el secreto? ¿Donde está la magia que convierte a radio Mitre en pasión de multitudes? ¿ Tres profundos conocedores del mundo del eter como Ruben Corda, Jorge Porta o Guido Valeri? Puede ser. Pero no alcanza. Las raíces que le dan solidez al árbol, están a la mañana. Un capo absoluto que lidera todas las mediciones desde hace 16 años como Marcelo Longobardi. Y esos socios geniales de la vida ante el micrófono que tiene con María Isabel Sácnhez y el gigante de Rolo Villar. O el Mitre informa primero que estremece con sus voces noticiosas en cada horario. Yo muero de felicidad radial cada vez que Marcelo Elorza y Norberto Trichinello jerarquizan la información y comunican todo con sus inflexiones de alerta y credibilidad. Y Mariel Di Lenarda que la rompe cada vez que llena el aire de anticipos y comentarios. Y que decir de Jorge Lanata y sus muchachos. El periodistas mas importante de la historia según todas las encuestas es un genio que rompe los formatos y los muros del autoritarismo kirchnerista. Llegó para quebrar el miedo que habían instalado desde el gobierno y a fuerza de investigación y huevos, hizo mil pedazos con los sueños hegemónicos de los censuradores. «Buitre, las pelotas», podría decir el gordo que como anoche dijo Nico Wiñazki, otro genio igual que su viejo, se bancó los ataques feroces del aparato del estado y de su maldito riñon deteriorado. Pero todo lo que no te mata, te fortalece. Y hoy Lanata está mas fuerte que nunca. Los gobiernos autócratas no saben que hacer con él. Los pacatos huyen a los gritos. Los chupamedias oficiales saben que Lanata es un tanque. O un toro, como lo bautizó Diego, mi hijo del alma que también juega en primera y eso que todavía tiene edad para la inferiores. Disfruto las catarsis de Tato Young y su forma tan radial de decirla. Los sábados Marcelo Bonelli y Magdalena Ruiz Guiñazú ponen el liston en lo mas alto de los records. Hacen honor a estos 90 años de periodismo que ellos construyen hace mucho. Pido disculpas porque no puedo nombrar todos los logros de esta radio ni a todos los compañeros que la prestigian con su esfeurzo porque no alcanzaría el programa y el texto demasiado largo no es muy radial que digamos. Pero hay un párrafo aparte para Jorge Fernández Díaz, mi amigo que le pone todo el rigor del periodismo duro y la emoción de la ficción y los sentimientos. Y eso brilla de prestigio y mide en las encuestas. Cada uno en los suyo. Cada uno juega en su puesto y el logro es colectivo. Hay equipo. Hay historia, con Néstor Ibarra, Jorge Guinzburg y Pepe Eliaschev, entre tantos talentos que extrañamos. Hay una tozuda vocación por informar lo que los gobiernos quieren ocultar. Nunca falta un soplo de vida y alegría. Hay una apuesta a la valentía de no callar. Hay una bandera de libertad que no se baja nunca. Aunque vengan degollando, Mitre resiste, la primera y la mejor. Radio Mitre, es de fierro.