Los intelectuales del cristinismo de sobre cerrado inventaron o mejor dicho, adoptaron el verbo «destituir». Acusaron a Dios y a María Santísima de «destituyentes y golpistas» que es mas o menos lo mismo. Utilizaron el concepto como una forma de satanizar y estigmatizar a cualquier voz crítica o disidente del autoritarismo oficial. Básicamente querían decir que gente sin votos quería apropiarse mediante un delito del gobierno logrado por gente con votos. Por eso Cristina ahora, puede recibir de su propia medicina y ser acusada también de destituyente. Porque los votos ahora los tiene Daniel Scioli y porque Cristina no tiene ninguna candidatura. Y sin embargo todo el mundo dice que el poder es y seguirá siendo de ella salvo que gane Mauricio Macri o Sergio Massa. Pero con total naturalidad oficialistas y opositores y periodistas dicen que si gana Scioli, la que gobernará será Cristina. Y para lograrlo utilizó diversos mecanismos.
Ordenó que Carlos Zannini fuera inspector ideológico de Scioli y manejara el próximo Senado de la Nación. Para conducir la Cámara de diputados eligió a Eduardo Wado de Pedro. Con esas dos personas que son las que mas confianza le despiertan y con las que mas habla además de su hijo, piensa poner al Congreso de la Nación al servicio de Cristina. Tener mayorías parlamentarias y el manejo del Congreso le da una fuerte capacidad de extorsión a Cristina. Puede mandar a frenar todas las leyes que ella quiera. Puede votar solo las leyes que se le cante. Se puede convertir en un poderoso palo en la rueda de un posible gobierno de Scioli y también de Macri. Es decir, que dos desconocidos que no tienen un solo voto ni para ganar las elecciones de consorcio, tendrían un gran poder de extorsión hacia Scioli. Esa es claramente una actitud destituyente de Cristina. Para manejar el poder desde las sombras. Para blindarse ante un avance de las investigaciones por corrupción y lavado de dinero que mas la involucran como la causa Hotesur de Lázaro Báez. Por eso también nombró 525 jueces y les dió estabilidad por ley a Alejandra Gils Carbó y sus fiscales con camiseta partidaria, a Ricardo Echegaray, Alejandro Vanoli y tantos otros que va a costar reemplazar en sus cargos.
Son los guardaespaldas de Cristina. Los encargados de que ningún juez ni fiscal se atreva a citarla a declaración indagatoria ni a ella ni a los integrantes de su familia empezando por su hijo.
En todos lados Cristina puso a sus soldados de La Cámpora. Máximo como su hijo en jefe, Andres Larroque y Kicillof en Capital y siguen las firmas. Dice Horacio Verbitsky que van a tener el 10% de una bancada muy imporante. Con el Congreso en el bolsillo, la justicia de rehen en una porción importante y el vice presidente conspirando, el gobierno se le va a hacer muy cuesta arriba para cualquiera que no se llame Cristina. Eso es lo que anticipó Máximo en su único discurso. Si perdemos dejamos el gobierno pero no el poder. Imaginensé si gana Scioli. Me pareció interesante la figura que utilizó Pablo Sivén en su columna: comparó a Cristina con Vladimir Putin y dijo que si gana las elecciones, ella tendría dos vice presidentes, Scioli y Zannini. Y eso que solamente le estoy comentando a trazo grueso lo mas grave a nivel nacional. Ni hablar del gabinete y las políticas que Cristina va a querer imponerle a Scioli. O el copamiento que hicieron de gran parte de la estructura de funcionarios del estado. O la Cámara de Diputados de la provincia que es una caja negra gigante que va a manejar La Cámpora.
Por eso creo que nos esperan días difíciles. Scioli deberá ganar y después ganar la batalla en el poder contra el cristinismo que va a pretender tenerlo como un chirolita, y manejarlo como un títere. La historia del peronismo dice que eso no es tan fácil. Que Duhalde traicionó a Menem para mandar el y que Néstor Kirchner hizo lo mismo con Duhalde. ¿Hará Scioli lo mismo? No es seguro porque su estilo es otro, es por superación y no por demolición. Asi se puso en el bolsillo a Gabriel Mariotto que iba a cortarle las piernas. Zannini, jefe de operaciones del cristinismo mas extremo y con menos votos, es un hueso muchísimo mas duro de roer que Mariotto. Pero está planteado el escenario. Veremos quien actúa mejor. Durante la campaña todos van a fingir amor eterno. Pero el mismo día de la asunción empezará una pelea por el rumbo del gobierno que nos va a tener como rehenes a todos los argentinos. Es histórico que el peronismo zanje sus diferencias mientras gobierna y en público. Cristina fue incapaz de parir un candidato de su absoluta confianza con chances de ganar. Eso es por su conducción centralizada y con mano de hierro. Es difícil que alguien crezca a la sombra de Cristina. Su maltrato es tan grande que pisa los brotes de todas las flores. Randazzo es un ejemplo y solo uno, aunque no sea una flor. No estoy diciendo con esto que el cristinismo mas Scioli ya tenga ganada la elección. Carreras son carreras decia Fangio y hay que correrlas. Mas si tenemos en cuenta la derrota K en Mendoza. O que en Córdoba, Santa Fé, Capital los kirchneristas no tienen ninguna chance de gobernar. Y pueden tener problemas en Tucuman, La Rioja, Catamarca, Jujuy y la mismísima tierra Santa Cruz. Anoche Scioli rindió su último examen y se recibió de cristinista aplaudido en la televisión mal llamada pública. Jamas había ido a ese programa del pautatraficante Diego Gvitz. Scioli aprobó con diez felicitado cuando dijo :» Mi único compromiso es con Néstor y Cristina y los argentinos». Ahora viene la propaganda multiplicada y la campaña de pocos anuncios y definiciones. Despues las PASO, y la hora de la verdad con el voto del pueblo que elige su destino. Recién en ese momento, si gana Scioli, comenzará la verdadera batalla por el poder. Recién en ese momento veremos quien va a gobernar este bendito país. Cristina estará esperando que Scioli tropiece. Como una destituyente.