El Papa y Venezuela – 4 de agosto 2017

Más vale tarde que nunca. El Papa Francisco, por fin, puso el grito en el cielo para frenar a la narco dictadura de Maduro en Venezuela.
Mucha gente cree que el santo padre se demoró mucho. Que ya es demasiado tarde para lágrimas. Y otros dicen que “nunca es tarde cuando la dicha es buena”.
Lo cierto es que horas antes del comienzo de la Asamblea Constituyente fraudulenta que instala formalmente la dictadura chavista, el Papa emitió un comunicado muy sensato y muy deseado por los ciudadanos democráticos de la región. Fue a fondo. Porque con su comunicado, el Vaticano, pide institucionalmente que se suspenda o directamente se evite la Asamblea Constituyente. En otro párrafo, el Papa reza por el pleno respeto a los derechos humanos, las libertades fundamentales y la vigencia de la actual Constitución. Evita caracterizar al gobierno de Maduro como democrático, dictatorial o totalitario. No se pronuncia al respecto. Pero hace un llamado apremiante a toda la sociedad para “evitar toda forma de violencia” y a las “fuerzas de seguridad a abstenerse del uso excesivo y desproporcionado de la fuerza”. Esto ocurre después de que se registraron 153 asesinatos en las calles, con balazos en la cabeza y en el pecho y en su mayoría producidos por las Fuerzas Armadas que actúan como un ejército de ocupación. Tal vez si este comunicado hubiera salido hace un par de meses se hubieran evitado algunos crímenes.
El Papa también registra desde la crisis humanitaria la dificultad que tiene el pueblo de conseguir alimentos, medicamentos y un poco de seguridad para transitar sin temor a ser acribillado por nada.
Antonio Ledezma, el alcalde de Caracas que había sido arrancado por la madrugada y en pijama de su casa ha sido restituido a su hogar familiar. Tal vez este haya sido el primer resultado positivo de la intervención del Papa Francisco. Ledezma había cometido el pecado de decir una verdad gigantesca que luego se corroboró empíricamente. Había calificado las elecciones como “una fantochada y un fraude monumental”. Todo absolutamente cierto. Un par de días después, la empresa informática que controla los comicios hace 13 años confirmó la manipulación de un millón de votos por lo menos. Eso llevó a Luis Almagro, secretario general de la OEA a decir que se perpetró “el fraude más grande de la historia de América Latina”.
Veremos que otros resultados concretos consigue la palabra vaticana. En las Fuerzas Armadas que son el principal sostén del salvajismo corrupto y criminal de Maduro, hay una división mayor a la que se conoce. Hay amplios sectores de oficiales muy católicos que no quieren seguir con la masacre y ansían volver a la racionalidad y la convivencia pacífica. Hay que ver cómo se resuelve eso.
Por lo pronto y por suerte, terminó el silencio del Papa sobre Venezuela. Había generado mucha preocupación entre sus fieles. El propio cantante, ídolo popular en Venezuela, el Puma Rodríguez había sido durísimo por eso, por mirar para otro lado frente a los crímenes de lesa humanidad y el terrorismo de estado venezolano.
La propia iglesia local, encabezada por monseñor Diego Padrón quien habló con nosotros hace unas semanas, denunció la fiereza y la crueldad de este gobierno sanguinario.
Ya son muchos los representantes de la cultura que han denunciado al régimen. Desde Robert de Niro hasta Salma Hayek pasando por “nuestra” Catherine Fullop. Pero le recuerdo que el Puma Rodríguez dijo que: “El silencio del Papa me asombra, y lo hace cómplice de las muertes pasadas y las que vienen del narco régimen, ¡qué te pasa Bergoglio!”, escribió el cantante y resaltó: “El papa más cerca de la izquierda comunista,que de Cristo, hasta cuándo Bergoglio, ¡ya defínete!”. El Puma fue mucho más allá y escribió: “Que esperar de Roma si Guardó silencio en el holocausto judío, como esperar que hable sobre Venezuela y Cuba, Bergoglio Cristo o demonio? El cantante se refierió a los asesores cubanos que rodean a Maduro y controlan al ejército.
Nuestro presidente Mauricio Macri jugó un rol de vanguardia en esta causa. Por eso Maduro lo llamó sanguijuela neoliberal. Pero los reclamos argentinos al parecer van a encontrar respaldo en el resto de los presidentes del Mercosur y Venezuela será suspendida en ese organismo por la aplicación de la cláusula democrática que excluye a los que violan las leyes republicanas.
También expresó lo cerca que estuvimos de caer en el abismo del chavismo cristinista. En eso los archivos y la velocidad política lograron una reacción positiva. Ver a Cristina, con Juan Manuel Abal Medina y Héctor Timerman al lado condecorar a este energúmeno fue un sacudón a la conciencia de muchos y multiplicó la indignación contra los ladriprogresistas que entre ellos no se pisan la manguera. Cristina le dio la Orden del Libertador General San Martín que es la máxima distinción que tiene este país para mandatarios extranjeros. El presidente del interbloque de Cambiemos, Mario Negri presentó un proyecto de ley para que le retiraran ese reconocimiento a quien tiene las manos y la conciencia manchadas de sangre y al día siguiente, el presidente Macri anunció que retirará esa distinción a Maduro. Fue todo muy rápido y correcto. La pregunta es ¿Qué dijo Cristina? Ni una palabra. Ni un tuit. Defender a Maduro o a Julio de Vido es ensuciar el traje de cordero patagónico con el que está disfrazada en esta campaña única en el mundo: no responde preguntas de periodistas y no explica el desastre que dejó su gobierno, el más corrupto y autoritarios de la historia democrática.
El derrumbe del chavismo tiene un costado positivo. Deja desnudos y expuestos a todos los artistas y políticos K que son cómplices de los crímenes con su silencio. Y nos despierta la conciencia sobre los candidatos que, encabezados por Cristina, insisten en llevarnos a semejante nivel de violencia antidemocrática. Dos seguidores de Cristina han propuesto directamente el fusilamiento de disidentes como salida a la crisis. En su momento lo dijo Luis D’Elía, salvaje vocero de Irán. Y también Atilio Borón, presunto intelectual marxista decadente, graduado en la universidad de Harvard en Estados Unidos, habló de aplastar con el ejército a los disidentes y de que había llegado la hora en que debían hablar las armas.
No olvido esa alianza de hierro que fue abonada con algo de ideología revolucionaria pero con mucho dinero cargado de corrupción.
Prestamos de dinero a tasas del 15 % que nos perjudicaron muchísimo. La valija de dólares negros de Antonini Wilson que llegó para la campaña de Cristina. Los negociados de Julio de Vido con el tema petrolero y los barcos que nadie sabe cuántos fueron ni cuanto nos costaron. Y las coimas que hubo que pagar con la maquinaria agrícola.
Maduro solo apela a manotazos de ahogado. La inmensa mayoría del pueblo venezolano no soporta tanta opresión, tanta censura, tanto hambre y tanta muerte por las calles.
Hoy Maduro está podrido por dentro y por fuera. Despide el olor rancio de fin de ciclo. Lo espera la cárcel o el exilio en Cuba o en Rusia. Pero hay que cuidar la paz social y evitar la guerra civil abierta a toda costa. Estamos ante un gobierno criminal y por eso la consigna debe ser “Ni un muerto más en Venezuela”. Es un clamor que recorre el planeta. Ni un muerto más. Faltaba una voz, la del Papa Francisco. Por suerte, hoy puso el grito en el cielo.