Tinelli, el gran electo – 12 de mayo 2015

Anoche, en canal 13 se desarrolló el acto de campaña electoral mas masivo del que se tenga memoria. En el programa de Marcelo Tinelli, alrededor de tres millones y medio de argentinos pudieron ver en vivo y en directo, a tres candidatos, uno de los cuales muy probablemente sea el futuro presidente de la Nación. No es seguro, porque a seguro se lo llevaron preso. Pero es muy factible que entre Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa se encuentre el sucesor de Cristina. No hay a la vista otros dirigentes o movimientos que, por ahora, puedan conmover el escenario electoral. No lo descarto. Pero hoy, objetivamente no están a la vista. Cada uno jugó su juego. Tinelli buscó seducir al público, facturar publicidad y demostrar su poder de convocatoria e influencia. Marcelo, tal como dijo Moria Casan, no hace rating, hace fiebre. Es que tuvo picos de mas de 36 puntos en las mediciones de audiencia. Los tres aspirantes a ser jefes de estado aprovecharon ese océano de votantes potenciales que estaban mirando para tratar de mostrarse pícaros, cancheros, amigos de Tinelli, rápidos para resolver y acertar algunas respuestas con alguna dosis de humor y hasta lograron colar algun concepto político, alguna promesa electoral. 

Hubo críticas durísimas desde el kirchnerismo y desde la oposición. Florencio Randazzo, ya convertido en el peor enemigo de Daniel Scioli, se fue a trabajar con los trenes del Roca y dijo, citando a Cristina, que hay dos formas de llegar: con la gente o con la caricia del poder. Y aseguró que el elige la gente. También amonestó a los candidatos de los medios que trabajan para los medios. Una sola brecha tiene este pensamiento en forma de pregunta: ¿ Cual es el poder que acaricia a Scioli? ¿El de Clarín dueño del canal o el de Cristobal López, socio de Tinelli?

Elisa Carrió fue la que puso el grito en el cielo desde la otra vereda. Primero planteó que se sentía mancillada por el triste espectáculo de periodistas que no son periodistas y de políticos que son actores hipócritas. Después, en una durísima carta abierta, habló de un grado de barbarie inhumano y dijo que escribía en el límite del asco moral mas profundo de su vida y que la grosería nos está condenando a la putrefacción. Aqui también me permito hacer una reflexión a modo de pregunta: ¿Entre los actores hipócritas incluyó a su compañero de proyecto Mauricio Macri?

Muy acertado estuvo Leonardo Míndez en Clarin cuando escribió que muchos ciudadanos pueden considerar a este programa de televisión como una cuestión frívola o menor, pero «debo informarles que son una «respetable minoría» y los candidatos necesitan para ganar de las mas amplias mayorías».

Yo creo que no hay que satanizar al entretenimiento popular. Por el contrario, yo desconfío de los elitistas en la vida. Por supuesto que el programa de Tinelli no es un lugar para el debate de ideas. Pero esa no es su responsabilidad. Eso le corresponde a los tres candidatos. Deberían complementar el show de anoche con la explicación precisa de como van a resolver, por lo menos, los diez problemas mas graves que tenemos. Con lujo de detalles me gustaría escuchar de Scioli, Macri, Massa, Sanz, Carrió, Randazzo, Stolbizer y los demas, como van a extirpara el hambre y la desnutrición, de que manera van a liquidar la inflación galopante y generar los puestos de trabajo y las viviendas y los hospitales que tantos hermanos argentinos necesitan. Sería bueno escuchar definiciones sobre que van a hacer con la justicia, los jubilados, el cepo al dolar, la Asignación Universal, Fútbol para todos, Milani, los ñoquis de la Campora y la ley de Medios.  Es lo que todos los ciudadanos debemos reclamar eso sin rechazar lo de anoche que apenas fue un paso, una cara de la moneda. Falta la otra. La mas conceptual. La que nos diga a donde quieren llevar a este país y como van a expulsar el odio y la corrupción de nuestro territorio. 

Está claro que entre los candidatos no hay ningún Charles De Gaulle. Ninguno es Perón ni Alfonsín. No son estadistas ni por ahora caudillos que enamoren a la gente. Son liderazgos de nuevo tipo que van a necesitar acuerdos parlamentarios y republicanos para gobernar. 

Es bueno que podamos reirnos con nuestros políticos y que ellos se rían de si mismos. Es bueno que, aunque sea en cuenta gotas, la política o sus respresentantes se conviertan por un rato en pasión de multitudes.  Lo jodido es que se nos caguen de risa en la cara. O que transformen la comedia de anoche en una tragedia. Eso es lo que hay que vigilar. Eso es lo que hay que exigir. Y el que no lo haga, estará mirando otro canal.