Ayer dijimos que el fantasma de Alberto Nisman va a perseguir durante toda la vida a Cristina. No solamente porque ella fue responsable por acción u omisión de su muerte. También porque el gobierno se comportó en todo momento como culpable. Antes del balazo en la cabeza, los cuadros mas disciplinados y feroces del gobierno fusilaron con sus descalificaciones al fiscal que estaba a punto de explicar ante el Congreso de la Nación la acusación mas grave que se haya hecho jamás contra una presidenta elegida democráticamente: que ella había encubierto junto al canciller de la traición y otros cómplices a los terroristas de estado que protagonizador en el peor atentado al dinamitar la AMIA y la vida de 85 personas.
¿Se acuerda de Diana Conti diciendo vamos a ir con lo tapones de punta? ¿ se acuerda de Ignacio Copani colocando a Nisman en las cloacas?
El gobierno fue exitoso en su ataque previo y posterior a la muerte. El operativo demolición sobre la figura de Alberto Nisman logró matarlo por segunda vez y borrarlo de la faz de los titulares de los diarios. A Nisman lo vaciaron de credibilidad utilizando una campaña de mentiras y apelando a algunas verdades sobre ciertos comportamientos de su vida personal que no tenían ni tienen nada que ver con el tema principal que se puede resumir en algunas preguntas: ¿Es cierto lo que Nisman denunció? ¿Que objetivo tuvo esa alianza que tejieron entre la Venezuela de Chávez, el Irán de Admadinejad y la Argentina de los Kirchner? ¿Es creíble que el interés de los negadores del holocausto era levantar las alertas rojas a los acusados por el atentado a la AMIA y recibir todo lo necesario del plan nuclear argentino y del uranio enriquecido para construir una maldita bomba atómica? ¿Es cierto que Irán puso una montaña de dólares manchados en sangre y los hizo llegar a la Argentina triangulados a traves del chavismo como contó un general arrepentido muy cercano a Hugo Chavez?
Aníbal Fernández se preocupó por llenar los medios de fotos de Nisman con mujeres. Querían decir que era un tiro al aire y fue un tiro en la sien. Y antes, dijeron que era homosexual. Página 12 mintió diciendo que estaba borracho antes de morir. Mostraron papeles que demostraban que Nisman tenía una doble contabilidad y cuestiones económicas truchas. Anibal llego a proponer que metieran presa a la madre del fiscal. Sería bueno que primero encuentren a Stiuso. Lo descalificaron en sus capacidades como fiscal. Lo rebajaron a la categoría de escriba del jefe de lo servicios de inteligencia hoy de joda por el mundo. Con disciplina y mucho dinero el gobierno logró sepultar el tema junto al cadáver de Nisman. El problema es que nunca se pueden tapar las mentiras. Mas temprano que tarde aparecen. El tema Nisman con todas las sospechas sobre el gobierno resucitó gracias al trabajo de Jorge Lanata y al de varios otros periodistas como Paz Rodríguez Neill o Maru Duffard. Hoy la discusión y el debate están vivitos y coleando. Y con nueva información que certifica que a Nisman le violaron reiteradamente la intimidad de sus computadoras y sus celulares y que lo vigilaron y los persiguieron todo el tiempo. ¿Que archivos se borraron de sus notebooks? ¿Que mentiras se incorporaron a sus discos rígidos? ¿Se cambiaron las fechas y los días? ¿Quien colocó tres pendrives en su computadora? ¿Quien dispone de la tecnología para meter un virus troyano en su teléfono y aprovechar para espiar hasta sus conversaciones mas íntimas?
No hay dudas que semejante nivel de intervención solo puede ser llevado adelante por un grupo comando de expertos que tal vez sean los mismos que lo asesinaron y armaron toda la escenografía del suicidio para confundir y lograr impunidad.
Elisa Carrió viene insistiendo en que el general Cesar Milani y Aníbal Fernandez fueron parte de todo el operativo encubrimiento. Algunos creen que agentes de inteligencia iraníes estuvieron implicados en el crimen. No es casual que la ex esposa de Nisman, madre de sus hijas y actual jueza federal, Sandra Arroyo Salgado haya reforzado las medidas de seguridad colocando detectores de metales en su despacho. Los mail contra Nisman, desde hace mas de tres años, venían amenazando a Nisman, a su ex mujer y a sus hijas, con un lenguaje típico de los terroristas antisemitas que contaban con mucha información sobre la vida de su familia. Todo el tiempo lo trataban de «rusito descerebrado» y le daban datos muy reservados sobre los movimiento de sus hijas. Eso me lo contó el propio Nisman. Estoy seguro que esos hijos de puta fueron los que lo mataron. Porque la píldora del suicidio no me la trago y no importa lo que diga una justicia atravesada por la grieta abierta por Néstor y Cristina. La prima de Nisman, Ana Garfunkel, en un flamante libro titulado «In Memorian», también dice que es imposible que Alberto se haya suicidado y aporta datos de la vida cotidiana para fundamentar su conclusión. Dormía con pijama, actualizó su curricullum de 100 páginas una semana antes. Ella habla de magnicidio y pone la lupa de las responsabilidades en la presidenta Cristina. Y dice que eso confirma la veracidad de todo lo que Alberto Nisman denunció y todo lo que iba a denunciar mas adelante respecto del tenebroso pacto nuclear con Irán.
El gobierno de Cristina pensó que ya había ganado y que el caso Nisman estaba irremediablemente muerto. Pero se equivocó. La mentira siempre despierta sospechas. Y no contaban con el periodismo que siempre va en busqueda de la verdad por mas profundo que la entierren. Es su trabajo, su razón de ser. Resucitar un caso para esclarecerlo. Todos nos merecemos saber la verdad. Pero, sobre todo, Alberto Nisman que como el Cid Campeador parece que, aún después de muerto,sigue ganando batallas. Tal vez un día Nisman vuelva y sea millones de verdades iluminando tanta oscuridad. Ese día vivirá en el corazón de los argentinos que quieren un país sin corrupción y sin impunidad.