El matrimonio por conveniencia
entre los grupos mafiosos de las barras bravas y un sector del cristinismo, se mantiene absolutamente vigente. Lo denuncia el doctor Juan Manuel Lugones, ex titular de la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte conocida como “A.Pre.Vi.De”. Los grupos más violentos y pesados de las hinchadas de fútbol son verdaderas organizaciones delictivas que el kirchnerismo utilizó y utiliza con frecuencia. Tienen una especie de alianza de ayuda mutua. Los dirigentes políticos y funcionarios miran para otro lado y se convierten en cómplices de robos, reventa de entradas, patoteadas, y narco menudeo y los “muchachos” del paraavalancha se ponen a su servicio. Generalmente utilizan su experiencia para robar urnas, amenazar a militantes de otros partidos políticos, y custodiar actos proselitistas.
Lugones los combatió en la provincia de Buenos Aires y en un momento llegaron a tener presos a 100 de los más sanguinarios y a prohibirle la entradas a los estadios a 3.500 hinchas que se destacaban por su ferocidad a la hora de atacar a otros grupos.
Lograron desarmar ese engendro de triste memoria llamado Hinchadas Unidas Argentinas. ¿Se acuerda?
El tema es que con la vuelta al gobierno del kirchnerismo, no volvieron mejores. Todo lo contrario, volvieron peores Habilitaron el regreso de estos personajes nefastos que alteran la paz social adentro y afuera de las canchas.
Ya en 2012, hace nueve años, durante un acto Cristina los defendió como si se tratara de carmelitas descalzas o militantes del tablón.
Recién arranca el proceso electoral de las internas y ya reaparecieron estos salvajes. El sábado, en el partido ente Racing y Gimnasia y Esgrima, colgaron fotos de Néstor Kirchner y escudos del Partido Justicialista. Las tribunas estaban vacías por la pandemia, pero había banderas partidarias que alguien permitió que se colocaran.
Gimnasia es el equipo que tuvo como hincha consecuente a Ofelia, la madre de Cristina. Racing es el equipo del que era fanático Néstor Kirchner. Su hijo Máximo, sigue sus pasos. De hecho, en el cierre de campaña de Unidad Ciudadana por Cristina senadora que se hizo en la cancha de Racing, se pudo observar a Máximo concretando su sueño de compartir el paraavalancha con estos personajes agresivos.
El ala más descontrolada de la Guardia Imperial fue clave a la hora de encargarse de la seguridad de muchos actos, incluso junto a la de Gimnasia, participaron en esa tarea durante el velorio multitudinario de Diego Maradona. Y ya sabemos cómo terminó todo. En un infierno.
Barras de Racing que tributan al cristinismo, aparecen en fotos con casi todos los dirigentes K. Por supuesto que se sumaron a Cristina en el vestuario de La Academia, pero también están desde Daniel Filmus hasta Oscar Parrilli, pasando por Fernando Espinoza aunque los que más trato tienen, porque tienen más tablón, son Aníbal Fernández y Jorge Ferraresi.
Hoy la denuncia de Lugones es importante porque funciona como advertencia, antes de que sea demasiado tarde para lágrimas. Habla de las barras bravas de Máximo. Es que todos aquellos que fueron detenidos hoy están en la calle. Y ya empezaron a provocar y no permitir que el resto de las fuerzas políticas coloquen aunque sea una mesa para repartir folletos. Teléfono para Sergio Berni. Hay zonas liberadas donde solo pueden hacer campaña los de La Cámpora. Las fuerzas de choque del cristi camporismo actúan con energía entre otros lugares, en Villa Corina, Almirante Brown, la villa Sapito en Lanús, La Matanza, Villa Elisa, Morón, Y la policía mira para otro lado y garantizan la impunidad.
En una época, los hinchas más seguidores y leales, a lo sumo, entraban botellas de vino y controlaban la venta de choripán y los estacionamientos callejeros. Eran una organización delictiva pero que con el tiempo se fue sofisticando y hoy son aptos para todo servicio. Pueden ser tranquilamente soldaditos de los narcos, guardaespaldas de los sindicalistas, mulas para transportar drogas, bandas para amenazar y darle una paliza a algún opositor y ya no usan solo sus puños y las cadenas. Ahora están armados y de vez en cuando también cometen asesinatos.
No se puede fomentar un concubinato con estos muchachos. La Cámpora debería saber que están jugando con fuego. Porque trabajan para el mejor postor. Son lo que la teoría marxista llamó “lumpen proletarios”. Una subclase de excluídos, sin conciencia social, que vive del delito y que suele ser funcional a las burguesías dominantes. No son una vanguardia revolucionaria como quieren creer algunos pibes para la liberación inflamados de ideologitis. Son forajidos que no tienen patria ni bandera. Hoy pueden atacar a un militante macrista o radical y mañana a un intendente del kirchnerismo. Lo grave es que uno de los más peligrosos, trabaja con Victoria Tolosa Paz, quien encabeza la lista del cristinismo en Buenos Aires.
Ningún dirigente oficialista responsable debe tolerar que la delincuencia barra brava sea utilizada en la política. Bastante daño han hecho con los más de 104 mil muertos, y la hecatombe económica. En algún momento tienen que parar. Adelante solo hay un precipicio.
Archivos Mensuales: julio 2021
Frente de Todos los hipócritas – 26 de julio 2021
La presentación de los candidatos del
cristinismo fue un festival de la hipocresía. En el escenario hubo actuaciones memorables pero, sin dudas, como siempre, la estrella fue Cristina. Sobre todo cuando dijo que todos los partidos y pensamientos políticos habían gobernado la Argentina. Quiso repartir culpas e igualar todo para abajo. En ese instante, aparecieron las mentiras más descaradas. La primera actriz del festival de la hipocresía, dijo, muy suelta de cuerpo, como si no existieran la historia y los archivos que no era cierto que los liberales nunca habían gobernado. Y en lenguaje coloquial y presuntamente canchero, Cristina dijo “vamos, che, ¿y Cavallo que era? ¿Cómo que nunca gobernaron? ¿Y el menemismo de nuestro partido que fue cooptado por los liberales… vamos che, háganse cargo.”
Como un aporte a los que no están demasiado informados o los más jóvenes, intentaré desarmar esas falsedades. Por definición, hipocresía es “fingir sentimientos, ideas y cualidades, generalmente positivos, contrarios a los que se experimentan”. En el lenguaje popular es decir una cosa y hacer otra. Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago. Esa simulación es tirar el tema liberalismo, Menem y Cavallo sobre la mesa y pedir que se hagan cargo. Es Cristina la que se tiene que hacer cargo. Podría escribir un libro solo con las relaciones carnales de los Kirchner con Menem y Cavallo. Pero voy a mostrar solo algunas.
Néstor Kirchner compartió siete veces la boleta electoral con Carlos Menem. ¿Escuchó bien? No una, ni dos. Siete veces fueron a elecciones en forma conjunta y ya es legendario aquel día en el que Néstor elogió a Menem y lo comparó con Perón.
Pero Cristina no fue ajena a ese maridaje con Menem. En sus declaraciones queda todo bastante claro: “Voté a Menem y creo que no me equivoqué, le dijo a la revista Noticias en 1996.
Y con respecto a Cavallo, los vínculos fueron mucho más sólidos. Néstor era el gobernador preferido de Cavallo que apoyó la privatización de YPF y que fue uno de los primeros en privatizar el banco de Santa Cruz. Néstor fue uno de los mejores alumnos de ese “liberal” como lo llamó Cristina peyorativamente. Y fue Cavallo el que le otorgó una verdadera fortuna en fondos mal liquidados que Kirchner transformó en mil millones de dólares que nunca se supieron de que manera, se esfumaron en el aire. No hay una sola boleta de depósito no hay un resumen bancario ni una idea de porque bancos pasaron ni que intereses devengaron. Fueron los tristemente célebres Fondos de Santa Cruz que se perdieron en el agujero negro de los bolsillos de los funcionarios. Esa fortuna de la cual los santacruceños no vieron un peso, fue la plataforma en la que se apoyó toda la proyección nacional de Néstor y Cristina. Y se los dio Cavallo.
Pero hay mucho más. En su momento hubo internas entre Cavallo y Béliz en el Partido Justicialista porteño. En una de las 12 entrevista que le realicé a Cristina mientras fue diputada y senadora le pregunté a quién iba a apoyar y me contestó que “no se quería meter porque ambos eran amigos y grandes candidatos”.
Pero el propio Alberto Fernández, hoy presidente, fue de candidato a legislador en el puesto 11, en la lista 270, “Encuentro por la Ciudad”, que apoyaba a Cavallo-Béliz como jefe y vice jefe de gobierno. Vale la pena recordar esa boleta que además de Béliz tenía otras figuras del actual gobierno como Jorge Arguello, Julio Vitobello, Nicolás Trotta y Víctor Santa María. Sorpresas te da la vida.
¿Quién se tiene que hacer cargo de esos liberales, como los llama Cristina?
En una entrevista con Julio Bárbaro en su programa de cable, la joven legisladora santacruceña aseguró que Menem fue el “articulador de las grandes mayorías nacionales” y que Cavallo “fue un paradigma, el cuadro más lúcido”.
Insisto en que podría seguir horas fundamentando que “esos liberales”, que ahora Cristina estigmatiza tanto, fueron sus socios políticos durante muchos años. Hay recortes de la época que Cristina prefiere ni ver. Ambito Financiero en 1991, donde dice que Kirchner es un admirador de Cavallo o el título de “juró otro seguidor de Cavallo” o el diario Crónica del 97 donde la senadora Cristina dice “Conozco a Corach, le creo a Cavallo”.
Insisto en que Cristina se robó (cuando no) la atención mayoritaria en el festival de la hipocresía. Pero los restantes protagonistas no se quedaron atrás.
Sergio Massa, muy experimentado en el rubro, fue muy exitoso en ver la paja en el ojo ajeno y no en el propio. Criticó a Diego Santilli porque se había cambiado de distrito: “No me imagino a un salteño como candidato en Río Negro”.
Massa no registró que Kicillof, que estaba a su lado, hizo lo mismo porque es porteño o la propia Cristina que es santacruceña y fue candidata por Buenos Aires y ni hablar de Máximo que hace poco se afilió al PJ bonaerense porque venía de Río Gallegos.
El anfitrión, intendente de Escobar, Ariel Sujarchuk, emocionado contó que hacía poco había superado al covid y que estuvo internado en el hospital público Néstor Kirchner de su distrito. Es lo que corresponde pero, otra vez. ¿Y Mayra Mendoza de La Cámpora que fue al Austral porque el hospital de Quilmes tiene graves falencias? ¿Y la propia Cristina que no se baja del sanatorio Otamendi?
Y Alberto Fernández, a la hora de presentar a los candidatos elogió el trabajo de Victoria Tolosa Paz en el tema pobreza que creció de una manera horrorosa y hoy está en el 47% y de Daniel Gollán, una de las caras visibles del fracaso sanitario y del desgarro social de tener más de 103 mil muertos de los cuales un alto porcentaje, fueron fallecidos evitables si se hubieran aplicado todas las vacunas en tiempo y forma. A Leandro Santoro lo presentó como alguien “que se cree radical” y de Gisela Marziota elogió un libro, pero hizo referencia a otro en el que confundió el autor.
Y ni que hablar de la hipocresía general de todos contra todos. No se pueden olvidar los tuit de Santoro atacando al “faraón” Néstor por su mausoleo- tumba o faltándole el respeto en forma grosera a Cristina y el Papa Francisco, algo a lo que solo se atrevió Alberto cuando la llamó psicópata y conductora de un gobierno deplorable.
O lo que Sergio Massa dijo en su momento sobre los corruptos que iba a meter preso o como iba a barrer a los ñoquis de La Cámpora. Ahora, se sabe que puso una fábrica de pastas con Máximo Kirchner.
Hay que decir todo. Que las candidaturas no nos tapen el bosque. Y que las declaraciones electorales no oculten la hipocresía y el pragmatismo feroz. Cristinismo al palo.
Gracias a Tenembaum y Sietecase – 23 de julio 2021
Esta es una columna de agradecimiento
a Ernesto Tenembaum y Reynaldo Sietecase. Son kirchneristas vergonzantes pero tienen una gran vocación docente. Deberían afiliarse al gremio de Roberto Baradel a quien admiran y respetan tanto. En una charla que tuvieron en radio, me explicaron cómo ser un buen periodista y no decir cualquier barbaridad como habitualmente digo. Por suerte fueron a fondo y además, me estuvieron aleccionando acerca de cómo ser una persona inteligente como son ellos que, como todo el mundo sabe, son brillantes.
Le pido que escuche estos comentarios.
VA AUDIO QUE MANDO POR WA (
DESDE 8:42 “ahora, plantear Cristinato”…. HASTA 9:37 “y son el uno, dos o tres puntitos de rating).
Dice Tenembaum, que yo planteo que estamos viviendo un Cristinato y que él ve otra cosa totalmente distinta.
Mil disculpas Tenembaum si vos ves una cosa distinta. Pero yo opino que estamos en un claro Cristinato. Es una manera de rebautizar el “Unicato”, concepto que desde 1886, con la presidencia de Miguel Juárez Celman, resume el abuso y la concentración de poder basado en prebendas y castigos. Aquellos niveles de opresión parieron la “Revolución del Parque”, conducida por la naciente Unión Cívica de Leandro Alem, Hipólito Yrigoyen, Marcelo T de Alvear, Bartolomé Mitre y Aristóbulo del Valle, entre otros.
El Cristinato no tiene piedad ni contemplaciones con nadie. Avanza en forma autoritaria, a paso redoblado y tambor batiente. A eso también se le puede llamar nacional populismo o autocracia, como prefiere el presidente Joe Biden. No alertar sobre este peligro real y latente, relativizarlo todo el tiempo, también podría conducirnos a la palabra “cómplice”.
Pido disculpas por ser tan frontal y descarnado en mis adjetivos y opiniones. No me sale ser prudente ni moderado. Tal vez estoy equivocado. Pero sé que ser pecho frío cuando están pasando cosas tan graves en nuestro bendito país, es una tranquilizadora negación y un buen negocio. Pero hay límites. Valores que no deben medirse por la cobardía ni por la especulación.
Está a la vista que hay una incautación del cargo por parte de Cristina que es la única que conduce en el gobierno. Daniel Sabsay, tal vez el constitucionalista más importante del país, definió el gobierno como un “régimen vice presidencial” y aseguró, repito, que esa es la principal violación de la Constitución, en el artículo 87 que define como “unipersonal” al Poder Ejecutivo.
Pero sigamos con las enseñanzas que gentilmente me ofrecieron “los salieri de Horacio Verbitsky”. Lo digo porque “Seissieteochocase”, como lo llama Jorge Lanata que lo conoce bien, fue gran operador de esa mentira gigantesca llamada “Macri tiene su primer desaparecido” por Santiago Maldonado. Pocas cosas le hicieron
tanto daño a la sagrada causa de los verdaderos desaparecidos como esa burda acción sicológica. Y Tenembaum debe ser la persona que más entrevistó amigablemente a Alberto Fernández y más contribuyó a otra falsedad gigantesca llamada “Alberto es bueno, moderado y va a contener la agresividad de Cristina”. ¿Cuántos reportajes le concedió Alberto a Ernesto? 50? Estoy exagerando? 40, 30, no tengo tiempo de hacer la cuenta. Pero es el periodista que más lo entrevistó y por el trato amable que le dio, Alberto, que es un pésimo presidente pero no come vidrio, siempre lo eligió como interlocutor. Es su preferido y todos sabemos porque.
Y Sietecase, experto en audiencia, dice que son los tres puntitos de rating de ese segmentito que quiere escuchar un discurso poco inteligente como el mío. Le cuento que trato de expresar lo que pienso, sin eufemismos ni gambetas al lenguaje. Y que eso, que él desprecia es mucha gente, ciudadanos que están angustiados por el rumbo autoritario y decadente del país. Y tal vez, sospecho que esos argentinos sienten que los respeto y no les miento. Que hablo con franqueza y que no me interesa ser políticamente correcto. Son miles y miles los oyentes y los televidentes. Y la inmensa mayoría de ellos, son laburantes honestos y patriotas. Salvo que crean que a mí me escuchan los oligarcas y a ustedes el proletariado industrial concentrado, vanguardia de la revolución bolchevique de Palermo Hollywood.
Por el amplio espectro, veo que son ciudadanos de todos los barrios y todas las clases sociales que se interesan por mis programas. De hecho hace años que lidero mi franja en audiencia tanto en radio como en televisión.
En otros fragmentos de la charla, los muchachos cristinistas, dicen que mis opiniones les producen risa porque son ridículas.
Me alegro que se diviertan barato. Siempre es más sano y menos perverso que banalizar la pedofilia.
Nunca me metí con ellos porque prefiero dar batallas de mayor envergadura. Discutir y criticar a los poderosos, por ejemplo. Y sobre todo cuando están en el poder, como el caso de Cristina, que es la más poderosa de todas. Pero ustedes abrieron las hostilidades y no tengo más remedio que recoger el guante. Retroceder nunca, rendirse jamás.
Como si esto fuera poco, esta inocente conversación de estos dos militantes oficialistas, fue simultánea con una campaña feroz, casi con los mismos argumentos de pauta traficantes como Diego Gvirtz y Roberto Navarro.
Afirmo que mis palabras no me parecen para nada radicalizadas. Porque defiendo la democracia, la república, la división de poderes, la coexistencia pacífica, los derechos humanos y sobre todo, la libertad. Por eso soy tan implacable con la dictadura cubana, con el chavismo o el tirano Ortega que se convirtió en Somoza. ¿A propósito, Sietecase y Tenembaum, condenas esos regímenes criminales o les perdonan la vida porque son progres? Pregunto, nomás.
Por eso castigo lo más fuerte que puedo con sustantivos y adjetivos a los que instalaron la corrupción más grande de la historia democrática como fueron Néstor y Cristina Kirchner ¿Sietecase y Tenembaum creen lo mismo o adhieren a la teoría del Lawfare de Cristina? ¿Es un invento de los medios el enriquecimiento ilícito de Cristina, Máximo, Lázaro, Cristóbal, Daniel Muñoz, y siguen las firmas? Pregunto, nomás.
No creo haber utilizado terminología muy distinta de la que hoy está en el debate público. Hice un rápido resumen y encontré lo siguiente:
Cristina habla de golpe contra las instituciones. Elisa Carrió dice que hay un golpe contra la justicia. Joaquín Morales Solá plantea que hay un golpe palaciego de Cristina contra Alberto. Pepe Nun en su momento, definió a Cristina como “la presidenta de facto”.
Muchas veces, utilizamos “gobierno de facto” como sinónimo de dictadura. En realidad,” facto” es un término latino que significa “hechos consumados”, o “por la fuerza de las circunstancias. Y es cierto. Cristina es la presidenta por la fuerza de las circunstancias y por un hecho consumado.
Yo apunto a lo mismo, pero lo digo de otra forma. La llamo la jefa del jefe del estado. Estoy convencido que es la
principal anomalía que estamos viviendo. Y todos los problemas más complejos que estamos atravesando los argentinos derivan de ese pacto espurio entre Cristina y Alberto: vos me das la impunidad y yo te doy el sillón de Rivadavia. Eso es de imposible cumplimiento. No hay manera de hacer zafar a Cristina de su cleptocracia sin romper el régimen democrático.
Insisto, hemos entrado en una pendiente resbaladiza que nos conduce a un abismo institucional. Es hora de decirlo con todas las letras. De hablar sin disfraces. Carlos Pagni lo denomina “proyecto cesarista”, Marcelo Longobardi habla del comienzo de una “autocracia”. Muchos venimos denunciando un rumbo hacia el chavismo o el feudalismo de Santa Cruz o Formosa. Y obviamente, esto es muy grave.
Como si esto fuera poco, nadie fue tan duro con Cristina como Alberto. Nadie le hizo tanto daño. Dijo que todo su
gobierno fue deplorable, que ella era patética y sicópata y se la pasó recorriendo los canales, las radios y los diarios más críticos del kirchnerismo. Ojalá Dios y la patria se lo demanden.
Creo firmemente, como dijo San Martín, que el grito de una sola persona se escucha más que el silencio de miles y que a todo puede renunciar el hombre sin dejar de ser hombre, a todo puede renunciar, menos a la libertad.