Cárcel para Boudou – 29 de mayo 2018

Hoy es un día glorioso para la justicia y la ética argentina y un día negro para el ex vicepresidente de la Nación, Amado Boudou. Hoy comenzó la parte final del juicio oral que podría llevar a la cárcel a quien Cristina eligió como segunda autoridad de la Nación.
El alegato de la Oficina Anticorrupción fue demoledor por la cantidad y la calidad de las pruebas y los indicios aportados. Este malandra de estado estuvo sentado en el banquillo de los acusados por una de las causas más emblemáticas de la cleptocracia K.
Hablamos del intento de apropiación de Ciccone, la fábrica de billetes. El atorrante que se disfraza de revolucionario y ex ministro de Economía, tuvo que poner la cara y escuchar las acusaciones que lo pueden llevar a pasar hasta 12 años en la cárcel por coimero, negociaciones
incompatibles con la función pública y abuso de autoridad.
Esta vez en la calle no había nadie. Aturdía el silencio de la soledad. Nadie lo quiso acompañar. No había banderas de La Cámpora ni pancartas de Cristina, que no emitió ni un tuit en su apoyo ni le dijo Machirulo a nadie. Está claro que le soltaron la mano. Porque saben que está condenado a ir preso.
Hay montañas de pruebas e indicios que demuestran que es culpable y porque, además, aprovechó la muerte de Néstor Kirchner para robarle el negocio sucio. Fue el ex presidente el que le encargó a Boudou el operativo. Pero una vez que falleció, Amado ni tuvo tiempo para llorar a su jefe político y aceleró los tiempos para quedarse el con el tristemente célebre apodo del “Patrón de los billetes”. En el expediente se ve con mucha claridad como Amado le da velocidad al operativo sin esperar ni siquiera el entierro de Néstor. Tal vez pensó que la justicia iba a comprender ese dicho popular que dice “el que roba a un ladrón tiene 100 años de perdón”.
Si Boudou finalmente es condenado se llevará puesto a dos de su principales cómplices: José María Nuñez Carmona, su íntimo amigo que atendía en el ministerio como si fuera funcionario y a Alejandro Vandenbroele, que ya confirmó muchos datos como arrepentido. Prendió el ventilador y confesó casi todo.
Pablo Bertuzzi, Néstor Costabel y Gabriela Iñiguez son los tres jueces integrantes del Tribunal Oral Federal número 4 que se pueden convertir en próceres.
El estado argentino pagó, es decir que pagamos todos, en abril del 2012, la friolera de 140 millones de pesos para comprarle billetes a Ciccone. En ese momento la empresa era de los tres atorrantes que se pasaron de vivos: Amado, Nuñez Carmona y Vandenbroele.
Seguramente en un juicio aparte aparecerá otro pescado gordo como el jefe de la AFIP, Ricardo Echegaray que jugó un rol clave en la asociación ilícita que armó el negociado.
El cancherito de las motos Harley Davidson, es un icono del típico inmoral y chantapufi que se enriqueció en el estado. De hecho tiene otra causa muy grave por eso que está a cargo de Ariel Lijo y que involucra a parte de su familia y a su ex novia, Agustina Kampfer. Tiene varios procesamientos más en otras causas gravísimas como la coima de casi 8 millones de pesos que cobró del pueblo pobre de Formosa.
Finalmente todo llega. La justicia tarda pero llega. Un violador serial de leyes como Amado Boudou no tiene otro lugar que la prisión. Tal vez se encuentre nuevamente en Ezeiza con varios viejos conocidos: Lázaro Báez, Jaime, José López, Cesar Milani y sigue la lista.
La de Ciccone es una de las causas más bizarras. Casi un record mundial. Hubo cientos de casos de corrupción de estado durante el reinado K. Pero afanarse la fábrica de los billetes, es como too much diría Cristina.
El ex vicepresidente, siendo ministro de Economía le compró el 70% de la empresa a Nicolás y Héctor Ciccone a cambio de salvarla de la quiebra a la que la había empujado el propio gobierno de Néstor. Una metodología bastante utilizada durante la era de los pingüinos buitres. Hostigar a una empresa o un empresario, perseguirlo con ferocidad y obligarlo a vender a precio vil.
Los 12 años de mayor corrupción de la historia democrática argentina tuvieron algunas aristas tragicómicas. Mutaciones impensadas.
Pero el de Amado Boudou sigue siendo el caso más extremo. Es bizarro e inédito en el mundo lo que pasó con los 600 mil dólares que se aportaron al principñio. Cuando Cristina estatizó Ciccona para ocultar la salvajada que habían hecho, nadie se presentó a reclamar esos 600 mil dólares. Era dinero tan sucio que prefirieron perderlo que recuperarlo.
Boudou, en su sobreactuación por ocultar los delitos que cometió pasó de Alsogaray a Perón y de María Julia al Che Guevara. Un ortodoxo neoliberal se convirtió en un defensor de la patria socialista. Un amante de Estados Unidos en un tardío lector de Marx. En eso también aprendió de Néstor. Utilizar los símbolos de la izquierda y los derechos humanos como escudo para ocultar sus estafas y su enriquecimiento ilícito lleno de testaferros y truchadas. Durante un largo tiempo,
producía risa y vergüenza ajena ver a Aimé con las mechas largas y desprolijas, la barba y la estética progre, como si de verdad se creyera el heredero de Lenin y Evita. Comparte militancia y compartió la cárcel con Fernando Esteche y Luis D’Elía y el cree que eso limpia todo su pasado y todo su prontuario. Su discurso clasista y combativo lo transformó en un patético personaje, una caricatura trucha de Fidel Castro.
En su momento habló por radio Rebelde, la del piquetero amigo del chavismo, el castrismo y el negacionismo del holocausto de los iraníes más fanáticos. Amado no bajó de la Sierra Maestra para liberar a Cuba del dictador Fulgencio Batista. Bajó del médano 678 que tiene como domicilio en una de las malversaciones de documento público que hizo. No se internó en la Bolivia profunda para organizar la guerrilla campesina. Se fue a vivir a Puerto Madero, cerca de su comandante en jefe, Cristina Fernández de Kirchner.El gobierno de Macri celebra que estos impresentables que son rechazados por las grandes mayorías sean las caras visibles del cristinismo.
Como al solitario Boudou, se hace trampa a sí mismo. No dejó delito por cometer. Pero está claro que se creyó el más vivo de todos para robar. Dejó los dedos pegados en todas partes. Pero se sintió impune. No hay una sola voz de peso en el peronismo o en el kirchnerismo que se levante para defenderlo. Veremos que hace Víctor Hugo Morales que fue citado por Boudou como testigo. ¿Lo defenderá el relator del relato? Experiencia tiene: se tragó cada sapo. ¿Se acuerda que Amado subió varias veces al escenario a tocar la guitarrita con su amigo Manu Quieto de La Mancha de Rolando? El cantante es tan obsecuente y tan agradecido por la cantidad de actuaciones que les pagó el estado, es decir nosotros y le debe tanto que dijo que Amado no es el mejor guitarrista que conoce, que le pone un 9 porque 10 son Pappo y Gustavo Ceratti? Hasta Juan Cabandié se sumó a la banda una noche de pura militancia musical. En otro recital, Amado subió con una remera que decía “Cristina Capitana”, mostrando que tiene la cara dura y la mano larga.
Hoy empezó la parte final del juicio oral. Podrían dictar sentencia antes de la feria judicial de julio. Faltan dos o tres meses a lo sumo. Se vienen varios momentos complicados para el patrón de los billetes. Se viene la noche y la cárcel y por eso arde la ciudad.

La madre de la educación – 28 de mayo 2018

No es ninguna novedad que nuestros mejores años fueron los mejores años de la educación argentina. Tenemos 5 premios Nobel, tres de ellos en ciencias y que Brasil, no tiene ninguno. Fuimos ejemplo en el mundo. Cuando los maestros y los profesores empezaron a perder prestigio social, o el respeto de los gobernantes, o fueron manipulados por dirigentes sindicales sin escrúpulos, la Argentina se vino a pique. Hay que volver a poner de pie a los maestros para que se conviertan en pilares del país que viene. De un país donde un joven tenga más posibilidades de estar en clases o en el trabajo que robando o en la cárcel. Ya en su época, Sarmiento decía que si no se educa a la gente por una razón de estricta justicia, por lo menos, se la debería educar por miedo. Es casi un teorema: lo que se dilapida en educación se multiplica en inseguridad.
Se lo digo porque un día como murió una leyenda llamada Rosario Vera Peñaloza. Si Sarmiento fue el padre del Aula, ella fue la madre. Vale la pena conocer la vida, el pensamiento y la obra de Rosario Vera Peñaloza porque tengo la sensación de que muchos jóvenes no la conocen y que muchos grandes saben poco y nada de ella.
Y un país que quiere refundarse en la libertad y la igualdad no puede darse el lujo de olvidar a una mujer de semejante luminosidad. Rosarito, como si fuese un regalo del árbol, nació en la Navidad de 1873 en Atiles un pueblito perdido en el corazón de La Rioja. Era bisnieta de Nicolás Peñaloza, abuelo del caudillo Ángel Vicente Peñaloza, conocido popularmente como “El Chacho”. Cuando ella tenía diez años, con un par de meses de diferencia, fallecieron sus padres. Criolla hasta en los suspiros, Rosarito, como si tuviese un mandato superior hizo la primaria en San Juan, la patria chica de Sarmiento. A los 15 años, muere Sarmiento y ella siente en el pecho un dolor muy profundo y una suerte de llamado para continuar su camino. Rosarito fue perseguida por los retrógrados y oscurantistas de siempre. Todo porque ella no se dejaba domesticar por la educación ortodoxa, cerrada, vacía de contenido humanista y social. Escribió 25 libros, en su mayoría inéditos. Militaba con su palabra pero más con la acción: hacía mucho y hablaba poco. Fue incansable fundadora de museos y jardines de infantes en todo el país. Por eso hoy se celebra el día de la maestra jardinera. Ocupó 22 cargos públicos. Fue maestra en muchas provincias. Hizo del país un aula. Se había recibido en la escuela Normal de La Rioja que habían fundado unos meses antes dos de las maestras que Sarmiento había traído de los Estados Unidos.
El tiempo le puso anteojitos tipo John Lennon para ayudar a sus ojos cansados. Era austera, pequeña, calladita, franciscana en sus formas y en el fondo. Con esa imagen aparece en una estampilla en su homenaje que hizo el Correo Argentino y por suerte, hay cientos de escuelas que llevan su nombre.
Rosarito debe ser una de las banderas necesarias para salir del fracaso educativo actual.
El boletín de calificaciones de la educación argentina es un verdadero desastre. Está lleno de aplazos que demuestran lo insuficiente del instrumento más importante para lograr una sociedad igualitaria. Supimos ser vanguardia educativa, ejemplo en el mundo y hoy somos retaguardia, ejemplo de lo que no se debe hacer.
Tenemos el calendario escolar para chicos que van a escuelas estatales más corto del planeta. ¿Escuchó bien? Nuestros hijos son los que menos días y horas de clase tienen. Los que padecen feriados extra large o ausentismo feroz entre docentes y también entre alumnos y paros que baten todos los records. No existen antecedentes de gremios docentes que hagan tantos días de huelga.
La pequeña gigante de Vera Peñaloza, en su testamento aseguró que carecía de herederos forzosos y de bienes “que no sean las cosas insignificantes de mi uso personal y mi obra intelectual. Esos escritos trascendentes quedaron en manos de su hija espiritual, Martha Alcira Salotti quien se encargó de editarlos. Dos sillones hamacas que le habían obsequiado los donó al Museo Histórico de La Rioja y, finalmente, su deseo póstumo fue que sus honores fúnebres, “fueran modestos”.
Hizo del aula un altar y de ese altar un país. Se ganó el título de “Maestra de la Patria” a fuerza de entregarlo todo hasta que duela, como pedía la madre Teresa. Entregó hasta los momentos más importantes de su vida personal sin pedir nada a cambio. Escribió su credo patriótico que bien podría estar colgado en todas las escuelas. ¿Lo conoce? Escuche el decálogo patriótico de Rosario Vera Peñaloza que vale la pena:
1) Amar a la patria más que a sí mismo.
2) No jurar en su santo nombre falsamente.
3) Conmemorar sus glorias.
4) Honrar a la madre patria en todos los actos de la vida.
5) No matar el sentimiento patrio con la indiferencia cívica o la tolerancia indebida.
6) No realizar acto alguno que mengue la propia dignidad. Quien se dignifica a sí mismo, dignifica a la patria.
7) Escuche, por favor… Cuidar los bienes del estado más que de los propios.
¿Escuchó? Se lo repito. Es para que se les grabe en la mente a todos los funcionarios públicos. Cuidar de los bienes del estado más que de los propios.
8) Buscar y practicar siempre la verdad.
9) No desear jamás tener otra nacionalidad.
10) No ambicionar los derechos de las demás naciones ni mucho menos pretender su dominio y dar a la Argentina capacidad para no ser superada ni vencida.
¿Vio lo que le dije? Rosarito era de la madera noble de la que deben estar hechas todas las maestras. Una viga maestra de nuestra identidad. En 1950, en Chamical, mientras estaba ejerciendo como maestra de maestras, se alejó del grupo de docentes a quienes les estaba dictando un curso y se dejó morir sobre una piedra de esa tierra que tanto amaba.
Fue una patriota, una heroína civil que le ganó mil batallas a la ignorancia. Sin embargo está olvidada como tantas otras cosas buenas que dio este bendito suelo nacional que seguirá siendo bendito si recuerda y honra a sus maestros. A los que sembraron de neuronas e hicieron más fértil la mente de nuestros hijos.
Argentina seguirá siendo bendita si valora su cultura y a sus anónimos guerreros de la palabra y la inteligencia. Le recuerdo una vez más y no me canso, la frase de José de San Martín: “No hay ejército más poderoso para defender nuestra soberanía que la educación”. Y es una verdad grande como una Nación que se confirma todos los días.
Por suerte para combatir el olvido Félix Luna y don Ariel Ramírez pusieron a Rosario Vera Peñaloza en boca de todos. La hicieron letra y música. La convirtieron en una bandera y un himno. Se admiraron de todos los hijos que tenía Rosarito, de esos millones de argentinitos vestidos como de nieve, en una ronda de blancos delantales, frente al misterio del pizarrón.

La patria estuvo en peligro – 25 de mayo 2018

Hoy, alrededor del Obelisco hubo una masiva manifestación cargada de hipocresía disfrazada de patriotismo. Actores kirchneristas que jamás tuvieron el coraje de denunciar o repudiar ni uno solo de los graves casos de corrupción y autoritarismo que mancharon la Argentina durante más de 12 años nos quisieron convencer de que “La patria está en peligro”.
Pablo Echarri, Gerardo Romano, Luisa Kuliok y Darío Grandinetti, entre otros fueron el mascarón de proa de los verdaderos organizadores:
Pablo Moyano y Máximo Kirchner. Los hijos de Hugo y de Cristina están unidos no por el amor a la patria sino por el espanto a que ellos y sus progenitores terminen presos por la cantidad y la gravedad de causas que tienen en la justicia. Lavado de dinero, corrupción, asociación y enriquecimiento ilícito son solo algunas de las acusaciones por las que tienen que dar explicaciones ante la justicia.
Los actores pusieron la cara y los videos. Y Los Moyano y los Kirchner l movilización para seguir en su tarea de debilitar al gobierno de Mauricio Macri con el objetivo de que no termine su mandato.
La verdad, con mucha valentía la plantearon otros actores como Juan Acosta o el genial Alfredo Casero. Coincidieron con la inmensa mayoría de los ciudadanos de que la patria estuvo en peligro. Estuvimos a un paso de caer en ese agujero negro llamado chavismo venezolano. Un país que nada en petróleo, hoy bate records mundiales de inflación, pobreza, hambre, crímenes en las calles y de habitantes que huyen a otros países para buscar cierta dignidad laboral y libertad para ser ciudadanos plenos.
La patria estuvo en peligro de caer en un agujero negro como Santa Cruz donde no hay clases casi nunca, donde la miseria crece y donde la provincia no puede garantizar las mínimas condiciones de coexistencia pacífica.
La patria estuvo en peligro de fundirse porque nunca en la historia tanta gente robó tanto dinero. Son muy pocos los funcionarios de Néstor y de Cristina que no se hicieron millonarios con el dinero que le robaron al pueblo pobre. Hay infinidad de causas en la justicia que tienen pruebas e indicios de sobra contra los Kirchner, los Moyano, los Báez, Cristóbal López y compañía, Julio de Vido y su cártel de la obra pública con sobreprecio y coimas o los violentos arrebatos castrenses de Milagro Sala, Luis D’Elía o Fernando Esteche.
La patria estuvo en peligro por toda esa maquinaria de corrupción y mafias.
La única patria que hoy está en peligro es el Instituto Patria. El presidente Oscar Parrillitudo se niega a proporcionar la información sobre quiénes son los aportistas. La Inspección General de Justicia ya se lo reclamó tres veces y tal como hicieron en el poder, ignoran la ley y las normas. Cristina y sus seguidores se sienten que son la patria y que están por encima de todos los ciudadanos.
Alfredo Casero no tuvo pelos en la lengua para decirles que cantaran la marchita peronista o la internacional. Pero que el himno era de todos y no de una facción.
Fue muy claro al hablar de algunos de esos actores que durante el gobierno K se dedicaron a injuriar y señalar con el dedo a los que no pensaban como ellos. Y lo hacían desde el aparato estatal de propaganda que pagábamos todos los argentinos. Y finalmente, Casero habló del relator del relato, el impresentable Víctor Hugo Morales y exigió como hace la mayoría de los argentinos que devolvieran todo lo que robaron con esa locura de quererlo todo.
La patria estuvo en peligro cuando Cristina dijo “Vamos por todo”.
La patria es otra cosa. No es una pancarta mentirosa de la política trucha.
Todos los que vivimos y amamos esta patria tenemos que poner un granito de arena para que este día vuelva a recuperar su sentido de unión nacional y no de fractura social expuesta o de grieta. Necesitamos una Argentina cohesionada en la que todos empujemos hacia el futuro, más allá de las camisetas partidarias. Yo sé que no es fácil. Fue demasiado el odio que se sembró en estas pampas. Pero hay que seguir predicando aunque sea en el desierto. No hay futuro sin una democracia moderna, con división de poderes, libertad absoluta, federalismo en serio y con igualdad de oportunidad para todos sin corruptos ni golpistas. Podemos y debemos apoyarnos en las ideas y pasiones de aquel 25 que fue el más glorioso de nuestra historia. Es que parimos la patria. Con mucho esfuerzo y sacrificio, dimos a luz como pueblo. Dejamos de ser colonia para pelear por nuestra verdadera independencia. Tal vez todavía hoy, lo estemos haciendo. Los criollos estaban reunidos en la Plaza Mayor. La historia escolar nos habla de paraguas, escarapelas y coraje. Veníamos de rechazar en las invasiones inglesas, a uno de los ejércitos más organizados y aguerridos de la época. Demostramos que estábamos en condiciones de defendernos por nuestra cuenta. Que en pocos años más nos íbamos a merecer nuestro propio himno, nuestra bandera idolatrada. Desde aquellos días heroicos el pueblo quiere saber de qué se trata. Desde que asomó el sol del 25 venimos repitiendo con cierta emoción: feliz día de la patria. Porque ese día se formó nuestro primer gobierno patrio. Es una buena ocasión para preguntarnos ¿Que es la patria? No es una gigantesca porción de tierra con límites que figura en los mapas. La patria no es una ilusión cartográfica. Yo le estoy hablando del territorio de nuestros sueños colectivos.
Julia Prilutzky Farny dijo que la patria es el primer misterio inapelable y que se ama una tierra como propia y se quiere volver a sus entrañas…Allí donde partir es imposible/ donde permanecer es necesario/Donde nunca se está del todo solo / donde cualquier umbral es la morada/ Allí donde se quiere arar y dar un hijo/ Allí donde se quiere morir… allí está la patria.
¿Cómo se hace patria? Construyendo un futuro digno para nuestros hijos. La patria somos todos y la herencia que dejamos. Los valores que recibimos de nuestros padres y de nuestros abuelos. La cultura del trabajo y el esfuerzo. La mano tendida de la solidaridad. La honradez puesta en un altar inviolable. El respeto de la ley, la apuesta eterna por la democracia que rechaza todo tipo de autoritarismo. La justicia social que permita mayor equidad y una educación para todos. Y las agallas para enfrentar las adversidades. Manuel Belgrano, que fue un gran patriota de verdad, lo definió así: “La patria es el sentimiento de libertad que es capaz de transformar en héroes a los ciudadanos más simples”. Es una forma maravillosamente actual de ver la patria. De convertirla en la plataforma de lanzamiento de las innovaciones, de la creatividad puesta al servicio del progreso colectivo. Esos son los laureles que nos supimos conseguir. La patria no es la codicia de unos pocos ni los que meten la mano en la lata ni los que estafan al pueblo, ni los que viven sacando ventajas y especulando. Esos son los burdeles que no supimos eliminar.
La patria somos todos y es lo que somos. Vale la pena tomar por asalto el cielo celeste y blanco. Un periodista patriota y revolucionario como Mariano Moreno ofreció su corazón por la educación. Escribió que “si los pueblos no se ilustran, si no vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y, después de vacilar algún tiempo entre mil certidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía.” En esa sabiduría están los cimientos de la patria. Ellos parieron la patria con esa lucidez y esa valentía. Porque fueron capaces de dar la vida por esa patria que nacía. A esta epopeya estamos convocados todos los días. Y mucho más cuando decimos, feliz día de la patria. Para que el pueblo sepa realmente que es lo que pasa. Ayer, hoy y siempre. Para que el sol del 25 siga asomando para todos. Y esa construcción colectiva llamada patria nos llene de orgullo y bizarría como esa bandera que a San Lorenzo se dirigió inmortal.
La fiesta se terminó y hay que pagar los platos que rompieron Cristina y sus cómplices. Hay que recuperar los símbolos patrios porque el kirchnerato también se apropió de eso. Las fiestas patria no son para hacer campaña electoral ni proselitismo del chiquitaje. Es un día de gloria para todos. Otra vez recurro a Mariano Moreno. Ante tanto chupamedia verticalista y culto a la personalidad quiero citar esta frase que para mí, es el cimiento del buen periodismo y del país en el que quiero vivir:” Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila”. Viva la patria. La patria estuvo en peligro. Recuperemos la patria. Porque la patria somos todos.