Macri le ganó a Cristina – 14 de agosto 2017

El gran ganador de las elecciones de ayer, claramente, fue el presidente Mauricio Macri. Y la gran derrotada fue Cristina. No son los únicos, pero son los más importantes, los que marcan el eje de esta batalla política que recién se definirá en octubre. Esta es mi primera conclusión. Paso a los argumentos.
Macri y Cambiemos fueron largamente los más votados a lo largo y a lo ancho del país. El 37,5% es superior a la actuación del oficialismo en la primera vuelta del 2015. Como si esto fuera poco, ganaron en todos los distritos que gobernaban y sumaron siete triunfos más, en provincias históricamente peronistas como Córdoba, La Pampa, Chaco, Entre Ríos, San Luis, Santa Cruz o neoperonistas como Neuquen. Aquí hay que hacer un pequeño análisis, una por una. Córdoba es la segunda provincia con mayor cantidad de votantes. Juan Schiaretti, su gobernador tiene una buena imagen de su gestión. Está claro que como dijo Héctor Baldassi, el contundente ganador que “Córdoba se transformó en el motor del cambio” y fue la expresión del acierto en la táctica de nacionalizar los comicios y de polarizarlos entre Macri y Cristina.
La Pampa, Chaco, Entre Ríos, Neuquen, San Luis y Santa Cruz comparten el estilo feudal que fue repudiado por la mayoría en las urnas. Dirigentes como Carlos Verna, Jorge Capitanich, Sergio Uribarri, la familia Sapag, los hermanos Rodríguez Saa y la familia Kirchner y asociados, fueron vencidos con amplitud y, en algunos casos, sepultados en votos. Muchos pasarán a retiro o a pedir la jubilación.
Lo que pasó en la cuna del kirchnerismo es todo un símbolo de los nuevos tiempos. Una provincia colapsada, sin clases, sin sueldos y sin futuro, se pronunció masivamente contra Alicia Kirchner y lo que todo ese apellido significa. Por algo Cristina, Máximo, Florencia y Julio de Vido ni siquiera fueron a votar. Les cuesta caminar entre los vecinos, por las calles de su tierra. La broma en las redes era que los K habían ganado por paliza en las urnas de la cárcel de Ezeiza. Pero el mayor logro de Macri fue espantar definitivamente el fantasma de Fernando de la Rúa. Ya demostró que puede gobernar aún con minorías parlamentarias y que está leyendo correctamente las demandas de la época. En dos palabras: a los K se les acabó el combustible del helicóptero al que querían subir al presidente.
Cristina, una vez más, fue la mariscal de la derrota. Con una táctica insólita y en contra del sentido común no dejó macana por hacer. Tiró al peronismo por la ventana, armó un partido chirle sin identidad, dejó a sus compañeros de ruta colgados del pincel, bien desagradecida como siempre, a La Cámpora le puso un cepo y ni le permitió que pegaran afiches y como resultado, empate o pierda o gane por un puñado de votos, logró una hazaña: hizo la peor elección del peronismo en toda su historia. Peor que la que hizo Aníbal Frankenstein Fernández. Y eso en el peronismo no se perdona. Hay rebelión en la granja de los pingüinos. Hay pase de facturas y peleas entre la tropa K. Muchos intendentes que repartieron la boleta local con varias tramos provinciales y combativos impresentables como Luis D’Elía ya dudan si seguir escondidos bajo las polleras de Cristina o abrirse de algo que indudablemente está camino al ocaso.
En dos palabras, si estos resultados se confirman en octubre, a Cristina no le dará el cuero para liderar el peronismo hacia el 2019. Amenazaron con un huracán cristinista y apenas fue una brisa con empate técnico frente a un candidato débil y debutante como Esteban Bullrich.
Claro que este es el primer tiempo de un partido que dura 180 minutos. Ahora las cosas pueden cambiar. Le recuerdo que en diez semanas, María Eugenia sumó 11 puntos y le ganó a Aníbal que producía espanto en mucha gente. Para darle utilidad, muchos votos de Randazzo pueden ir a parar a Cristina. Pero también, muchos sufragios de Massa pueden reforzar la ola nacional del cambio. Veremos cómo trabaja cada uno. El peor consejero es la soberbia en un partido que no terminó.
Pero el resultado de estos 90 minutos indica que Cambiemos arrasó y que tiene ahora tres o cuatro candidatos a presidentes: Macri, Vidal, Carrió y Horacio Rodríguez Larreta y que el peronismo todavía no tiene ninguno. Toda una novedad histórica. Cristina lo hizo.
Entre los ganadores, además de Macri hay que poner a estos tres presidenciables. Vidal es el cuadro político más importante de los últimos 50 años diríamos, irónicamente, parafraseando a Aníbal. Puso el cuerpo y el alma en la gestión contra todas las mafias enquistadas desde hace siglos en la provincia y, por ahora, viene ganando. Se metió con los narcos, los policías y penitenciarios corruptos y la Salada del delito y la extorsión. Es sensible ante la pobreza y la inseguridad. Y trabaja para disminuirlas. Su lenguaje sencillo y emotivo le llega a los votantes peronistas. Y como si esto fuera poco se cargó la campaña al hombro y en diez días tapó todos los huecos que habían dejado los errores tácticos de las candidaturas y de subestimar una y otra vez estos comicios. Vidal se sumó como una heroína, tipo “Mujer Maravilla”. Y en su última jugada le dio jaque mate a un para-periodista que ahora hasta sus propios compañeros de militancia llaman Herminio Brancatelli. Un muchacho frívolo, sin información ni formación política le tiró la cola a la leona. Vidal se lo comió en un pancho y la viralización hizo el resto. Casi dos millones de personas vieron esa paliza. Dicen que Cristina se agarraba la cabeza. El macrismo debería agradecerle al nuevo Herminio. Llegó en el momento indicado.
Elisa Carrió y Horacio Rodríguez Larreta formaron una pareja virtuosa e imbatible. Una muy buena gestión del jefe de gobierno se potenció con la gran estrella de estas elecciones. Carrió desequilibró siempre porque fue más Lilita que un producto del marketing como otros candidatos que parecían enyesados en un discurso de plástico. El gobierno y Marcos Peña, al que hay que atribuirle el éxito de la táctica de polarizar con Cristina, deberían revisar eso de unificar o uniformar tanto los mensajes. Les quita riesgo de cometer errores pero también les quita atractivo.
A esta altura, el radicalismo debería reformatearse. Hay muchos que no comprendieron la etapa como Ricardo Alfonsín, Dante Rossi y Juan Nosiglia y por eso quedaron afuera de todo.
Pero hay otros que no dieron buenas respuestas y deben ir al banco de suplentes como los intendentes José Corral y Ramón Mestre. Y los que gobiernan o ganaron ayer, tienen que ocupar la conducción partidaria. Hablo de Gerardo Morales, Mario Negri, Alfredo Cornejo, Ricardo Colombi, Eduardo Costa, Daniel Salvador o Jesús Rodríguez, mano derecha de Ernesto Sanz que fue el arquitecto de Cambiemos junto a Macri y Carrió.
Es cierto que ayer no perdió solamente Cristina. Su discurso de que 2 de cada 3 argentinos está en contra de Macri es absurdo e infantil. Es como decir que Néstor asumió la presidencia y 8 de cada 10 argentinos estaban en contra. O que ella en la provincia tiene el 65 por ciento en contra. No se puede maquillar la realidad. A Cristina la acompañan en la derrota Jorge Taiana, el justificador de todo. De la Corrupcion, del chavismo y del no viaje de Cristina a Santa Cruz. Responsabilizó a Aerolíneas Argentina pese a que ahora tiene más frecuencia en sus vuelos que antes. Taiana compite con Parrilli en quien es más mayordomo de la reina.
La gran mezquindad de Cristina fue diseñar un esquema electoral que solamente la salvaba a ella y a su hijo. Quería ganar sola, sin hablar, sin hacer campaña, para demostrar que todavía tenía mucho poder como para intimidar a los jueces federales que la tienen arrinconada, muy cerca de la cárcel. Hasta en eso falló. Está claro que hay una inmensa mayoría de argentinos que quieren terminar con la oligarquía de los peronistas corruptos y autoritarios pero no con todo el peronismo. Hay una inmensa mayoría de argentinos que quiere caminar definitivamente hacia una república realmente democrática, pacífica, dialoguista, moderna, igualitaria y honrada que incluya a todos los compatriotas de buena fe. Una patria sin ladrones ni patoteros. Macri lo sabe. Por eso le ganó a Cristina. Y no es poco.

Lealtad con uno mismo – 11 de agosto 2017

Un amigo me envió un texto maravilloso de un intelectual brasilero llamado Mario de Andrade. Fue uno de los fundadores del modernismo en ese país y murió hace 72 años. Sin embargo, por la sabiduría de sus palabras parece escrita ayer y para afrontar el mañana.
Pensé que podía ayudarnos a todos frente a los problemas de cada día. Y salir un poco del vértigo y la locura cotidiana. Se llama: “Lealtad con uno mismo” y dice así:
Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…
Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a manipuladores y oportunistas.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…
Sin muchos dulces en el paquete…
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír, de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya, de sus responsabilidades.
Que defienda, la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan…
Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una.
Una lección impresionante para todos. Deberíamos leerla cada noche como una plegaria o cada mañana para arrancar con energía y alegría. Me llevó a una columna que dije hace un año y medio en estos micrófonos y que todavía está girando por las redes. ¿Se acuerda?
Quiero hablarles de lo que considero uno de los temas más importantes de nuestra existencia. Buscar una respuesta a la siguiente pregunta: ¿Cómo vivir bien para morir bien? Es una reflexión de Mariana Jacobs. Ella trabaja en cuidados paliativos. Es una especialidad de la medicina que se encarga de acompañar a los pacientes en situación extrema y cuando están a un paso de la muerte. Ella escribió un texto conmovedor donde cuenta todo lo que aprendió en su trato con seres humanos en estado terminal. Quiso compartir esa experiencia que te sacude hasta la fibra más íntima.
Primero, el trabajo.
Dice Mariana que los que se enfrentaban con la muerte inminente le enseñaron que hay que bajar 50 cambios. Que no importa la gravedad que parezca tener lo que te pasa hoy en el laburo. Nada es tan grave. El trabajo es lo que haces, pero no lo que sos. Si nuestra identidad sólo pasa por nuestro trabajo eso se convierte en una fuente segura de sufrimiento y stress. Todo lo que pasa en la vida cuando terminas de trabajar es lo que más valoras cuando todo se termina y entras en el túnel negro. ¿Qué es lo realmente valioso? Ella dice que nunca en todos los años que acompaña a personas hasta la muerte escuchó a alguna que le dijera que le daba pena morirse porque le hubiera gustado trabajar más, ganar más plata o tener un mejor puesto en la empresa. Nunca nadie le dijo algo semejante, ni una sola vez. Claro que esto no significa que el trabajo no importa. Yo agrego que en mi caso, por ejemplo, mi oficio es parte de mi disfrute, de mi felicidad cotidiana porque tengo la bendición de trabajar en lo que amo. Es mi vocación. Es lo que me da orgullo. Siento que me completo como ser humano y que de paso puedo ser más útil a la comunidad en la que vivo y en la que vive mi hijo.
Lo que Mariana dice, y la entiendo, es que a la hora del balance final, todos añoramos a nuestros hijos y a nuestros padres, todos lamentamos no haber compartido más tiempo con ellos.
Para decirlo en el más crudo castellano: ¿Cuánto tiempo perdimos ocupados y preocupados por boludeces sin tirarnos en el suelo a jugar con nuestros hijos, en contarles un cuento en voz alta, en abrazar fuerte y entrevistar a nuestros padres para conocer más de sus vidas y por lo tanto de nuestras vidas. ¿Cuántas veces por un compromiso formal y laboral postergamos una comida con amigos o una salida al campo o ir a la cancha a gritar por nuestro equipo? En síntesis, cuantas veces nos perdimos de hacer cosas que nos producen felicidad sin ningún otro objetivo que ese. Mi sicoanalista lo sintetiza cuando me dice: tenés que hacer cosas donde vos puedas sacar sin poner. No podés estar poniendo todo el tiempo. El Doctor López Rosetti muchas veces receta de verdad, con formulario y todo y de puño y letra, más sexo, más cine, más encuentros con amigos y familia. Más mimos con tu pareja, más besos, más cama y menos burocracias y pavadas cotidianas. No hay mejores remedios para curar cualquier mal que esos.
Cuando todo se termina, nadie se arrepiente de no haber comprado un auto más caro o de no haber tenido un puesto de gerente más alto. ¿Qué importa cuántas sucursales abriste y que imperio económico pudiste levantar?
Otra enseñanza que los pacientes antes de cerrar sus ojos para siempre le dieron a Mariana es no haber escuchado más lo que le decía su instinto, su panza o su conciencia. Porque aguantó tanto tiempo a ese jefe que odiaba o se bancó a tal pariente que no podía ni ver. Nadie lo obligaba y sin embargo se cargaba de broncas y puteadas sin necesidad. La ira se multiplica y luego es difícil extirparla. Hay que patear más tableros. Tener honestidad brutal con nosotros mismos. No pensar en el que dirán. Pensar en lo que más placer me produce. Cuando ya no tenemos más tiempo nos lamentamos de todo el tiempo que perdimos en boludeces a las que solo nosotros nos obligamos. El tiempo es lo más valioso que tenemos, dice Mariana. Y creo que tiene razón. El tiempo y la calidad que le demos a la utilización de ese tiempo. ¿Por qué no me anime? Tendría que haber mandado todo a la mierda. No me atreví a vivir en otro país. Me autocensuré en mis fantasías. El tiempo no vuelve. El reloj no retrocede.A dónde irán los besos que guardamos, que no damos /dónde se va ese abrazo si no llegas nunca a darlo /dónde irán tantas cosas que juramos un verano dice la poesía talentosa de Víctor Manuel.
No hay apariencia que nos haga mejores. Solo se trata de vivir. Y de viajar. Dicen que viajando se fortalece corazón y te hace olvidar del anterior, según el evangelio de San Lito Nebbia. Ojalá que eso suceda así podrá descansar la pena, hasta la próxima vez. Hay otra carga pesada que nos hace transitar muy lentamente y en forma sufrida. Son las broncas que acumulamos, las facturas que tenemos para cobrar, los odios que nos envenenaron el alma. Los que se mueren lamentan no haber tirado ese lastre por la borda. Le confieso que yo digo esto pero me cuesta muchísimo llevarlo a la práctica. Conscientemente sé que debe ser así. Pero no me resulta fácil que sea así. Me han hecho mucho daño y me cuesta sacarme la bronca de encima. Y a los que le hicieron daño a mi hijo, confieso que los aborrezco y que no los puedo olvidar tan fácilmente aunque me lo proponga. Le doy mucho valor a la dignidad de las personas y a los que se plantan frente a las injusticias. Hay que tener un coraje y una voluntad que después es muy difícil transformar en olvido. O en memoria. Perdonar, reconciliar, olvidar, borrón y cuenta nueva son cuestiones complicadas. Tal vez la fe religiosa que yo no frecuento ayude a esa liberación. Mucha bronca y odio nos enferma a nosotros y nos hace iguales que nuestros enemigos. Se trata de valorar lo que se tiene y no lamentarse todo el tiempo por lo que se perdió. De cicatrizar heridas y mirar para adelante. Y de agradecerle a la vida todos los días. Gracias a la vida que me ha dado tanto. Me dio dos luceros que cuando los abro distinto lo negro del blanco, los dos materiales que forman mi canto, decía Violeta Parra. Todo finalmente termina en el amor. En el amor a nuestros hijos y padres, a nuestra pareja, a nuestros semejantes. Esa capacidad de dar y recibir afecto nos hace más plenos y felices, aunque suene medio de bolero romanticón.
Mariana aprendió muchas de estas cosas de sus pacientes a punto de morirse. Y ella lo quiso compartir con otra mucha gente. Es una frase que dice para morir bien hay que vivir bien. Que cada minuto valga la pena. Que no aflojemos nunca en la batalla por ser felices y hacer felices a nuestros semejante. Solo se trata de vivir bien para morir lo más sano posible. Sólo se trata de vivir, y de ser leal con uno mismo. Para averiguar a dónde van los besos que no damos.

El cuervo Zaffaroni – 10 de agosto 2017

Hasta ahora no hay ninguna información rigurosa sobre Santiago Maldonado. Nadie aportó un solo dato contundente sobre donde podría estar el artesano que apoyó a un grupito de extremistas que actúa con armas y violencia en nombre de los Mapuches. Lo cierto es que el verdadero pueblo mapuche está tan en contra de estas salvajadas seudo revolucionarias que han pedido que actúe la gendarmería para frenar sus acciones. El propio gobernador de Chubut, Mario Das Neves dijo que “son delincuentes que de mapuches no tienen nada”. Pero la realidad es que Santiago Maldonado no aparece y que el gobierno nacional y provincial tienen la responsabilidad y la obligación de mover cielo y tierra para encontrarlo y despejar todo tipo de dudas.
Mientras tanto, el cristinismo más beligerante y dogmático inició un operativo para transformar al presidente constitucional Mauricio Macri en el terrorista de estado Jorge Rafael Videla. En su delirio rezan, sueñan, fogonean y empujan la teoría de una desaparición forzada, como si fuera la época de dictadura militar. Lo hicieron Horacio Verbitsky, Estela Carlotto y sus aliados internacionales que todavía creen que los organismos de derechos humanos son independientes y no fueron cooptaos por Cristina a todos los efectos.
Es indignante que esta gente que se dice progresista y que defienden a ladrones y autoritarios como Cristina y su banda y también, directamente a dictadores como Nicolás Maduro, utilice política y electoralmente algo tan delicado como es el caso de Santiago Maldonado. Es indignante tanto cinismo y tanta falta de escrúpulos. Lo sagrado, como es el tema desaparecidos, los vacían de contenido y lo banalizan para llevar agua para su molino.
Pero lo más indignante es lo que hizo el ex juez de la Corte Suprema, Eugenio Raúl Zaffaroni. Caradura como pocos asoció directamente al gobierno de Cambiemos con la última dictadura militar. Inventó o tiene información que no dio a conocer porque atribuyó que no se conozca el paradero de Malgonado a “la imprudencia represiva” del gobierno nacional. Y agregó con una ironía típica de las hienas: “Ahora lo único que falta es que aparezca alguien que diga que lo vio en Paris, cosa que ya vimos hace muchos años. Si, se fue a Paris con una mujer, claro. Los que somos un poco veteranos lo escuchamos. ¿No?”. Este provocador hoy integra junto a Verbtisky y Alejandra Gils Carbó el triángulo de asesores principales de Cristina en su operativo impunidad para los K y de ataque al resto del mundo.
Pero lo más aberrante de Zaffaroni, que tiene una vida y una trayectoria repleta de hechos aberrantes, es que no tiene autoridad moral para hablar de la dictadura de la que fue funcionario y de la inseguridad o manejo de las fuerzas represivas ya que es el autor ideológico del sistema que premia a los victimarios de delitos y castiga doblemente a las víctimas y a sus familiares.
Insólitamente y como herencia de Cristina, Zaffaroni hoy es integrante de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos que depende de la Organización de Estados Americanos.
Pero no me voy a cansar de hacerle a Zaffaroni algunas preguntas sobre todo después de estas declaraciones a una radio kirchnerista. Allí van:
Doctor Zaffaroni:
-¿Corresponde que usted ocupe ese lugar de tanto prestigio pese a que fue juez y juró por los estatutos de dos dictaduras a falta de una y que una de ellas fue el más feroz genocidio perpetrado por Videla y sus cómplices?
– ¿Es cierto que durante el terrorismo de estado usted no le dio lugar a ninguno de los 120 habeas corpus sobre detenidos desaparecidos que pasaron por su despacho y que por el contrario redactó un manual militar en el que justificaba los golpe de estado y en el que discriminaba a los homosexuales para que no fueran parte del Ejército?
-¿ Podría confirmar si las Madres de Plaza de Mayo encabezadas por Hebe de Bonafini ahora lo definieron como «juez de la patria» porque milita para el kirchnerismo pero antes lo habían incluido en una lista de 437 jueces que colaboraron con la dictadura militar?
-¿Cuanta verdad hay en esa información que afirma que usted calificó a Néstor Kirchner de nazi de la Patagonia por violar la división de poderes en Santa Cruz y que luego se hizo amigo del presidente, de la presidenta Cristina pero sobre todo de su vice presidente Amado Boudou a quien invitó a su cumpleaños y justificó en alguno de sus delitos?
-¿Se puede estar en la Corte Interamericana pese a que hay fallos suyos denigrantes de la condición humana y decididamente inmorales y humillantes para las víctimas? Hablo del fallo Tiraboschi donde usted minimizó la violación de una nenita porque fue realizada con la luz apagada y porque no fue penetración sino sexo oral al que fue obligada la chiquita? Al imponer la pena por abuso deshonesto, sostuvo que no correspondía aplicar la pena máxima porque, entre otras razones, la víctima, una niña de ocho años, había sido abusada con la luz apagada y, en palabras de la sentencia, “el único hecho imputable se consumó a oscuras, lo que reduce aún más el contenido traumático de la desfavorable vivencia de la menor”.
-¿O aquellas famosas resoluciones donde según usted, alguien no había robado un auto porque estaba en la calle y se lo podría haber encontrado? ¿O que un cuchillo no es un arma sino un utensillo de cocina y eso fue un atenuante para un delincuente que lo utilizó?
-¿No tiene ninguna responsabilidad además de haber pagado la multa correspondiente por haber alquilado sus departamentos para que en 5 de ellos se ejerciera la prostitución? ¿No cree que sus excusas fueron poco creíbles cuando señaló que fue su amigo íntimo el que administraba esos departamentos y que usted no conocía a los inquilinos?
– ¿Sintió verguenza cuando fue al Senado de la Nación a defender su nominación y se descubrió que no había pagado 94 aportes previsionales del Registro de Trabajadores Autónomos, según la AFIP y que había omitido bienes y cuentas bancarias en el exterior en su declaración jurada?
-¿No siente algo de pudor o de culpa por ser cuestionado e impugnado por personas intachables como Rodolfo Terragno, Diana Cohen Agrest o Santiago Kovadloff?
-¿No hizo demasiado marketing con su presunta condición de celebridad del derecho y tiene solamente un post grado en la Universidad del Litoral?
– ¿Cree de verdad que se puede construir una sociedad democrática con vigencia plena de los derechos humanos y la paz con premios y sin ningún castigo? ¿El abolicionismo no nos lleva a la primitiva ley de la selva?
Finalmente, ¿no considera que sería un aporte a todos los argentinos que usted renunciara como una contribución a un país con menos inseguridad, con más protección a las víctimas y con menos hipocresía presuntamente progre?
No se asuste doctor Zaffaroni. Sé que nunca le gustaron los medios de comunicación críticos. Alguna vez hasta los responsabilizó por multiplicar noticias policiales en algo que usted definió como terrorismo mediático. Usó terminología de alto calibre. Habló de “hordas mediáticas y de terrorismo mediático que incita al linchamiento” y sugirió modificar la Constitución Nacional para acotar lo que él denomina “oligopolios audiovisuales de intereses vinculados al capital transnacional”. Está claro que usted es el Victor Hugo Morales del derecho.
Doctor Zaffaroni: tenga un poco de pudor y de respeto. Comparar frívolamente este gobierno con una dictadura y la ausencia de Maldonado con una desaparición como los de aquellos delitos de lesa humanidad hace que usted parezca un ave de rapiña. Un cuervo que come de las desgracias.