Segovia y Cristina – 24 de mayo 2018

Néstor Segovia y su cómplice, Roberto Pianelli, formalmente, son metro delegados. Pero en realidad son soldados al servicio de Cristina y su desesperación para voltear al gobierno de Macri y evitar ir a la cárcel junto a sus hijos y varios de sus testaferros y socios de la mega corrupción de estado.
Tienen una virtud: no lo ocultan. Ellos no representan los intereses de los trabajadores del subte. Representan las necesidades de Cristina y actúan en consecuencia. La idea es generar el mayor caos posible y potenciar el mal humor de más de 1.300.000 laburantes que todos los días utilizan el subte para ir y volver de trabajar. Segovia y Pianelli no tienen empacho ni vergüenza en perjudicar a tanta gente con tal de hacer buena letra con su jefa: la exitosa abogado que nunca ganó un juicio y lo perdió varias veces.
Pianelli participó varias veces de las reuniones con Cristina en el Instituto Patria. Hay muchas fotos que lo confirman. Y Segovia es un militante al servicio de dos de la personas más violentas, autoritarias y desprestigiadas de la vida política: El flamante ex detenido Luis D’Elia y el todavía preso Fernando Esteche. Son sectores ultra minoritarios que se creen la vanguardia revolucionaria. Pero la gente los desprecia y lo demuestra en cada elección. La última vez que D’ Elía se presentó a comicios su boleta fue elegida solamente por 14 mil personas. ¿Se da cuenta? Después hablan en nombre del pueblo, y el pueblo los ignora. 14 mil personas es casi 7 veces menos que un punto de rating. 14 mil personas tiene cualquier ciudadano como seguidores en su tuitter o en su Facebook.
Pero ellos insisten con su discurso chavista y en poner palos en la rueda de este gobierno y de las instituciones democráticas. Yo desafío públicamente a Néstor Segovia, el guarda espaldas de Esteche, a que diga en qué país del mundo no es delito bajar a las vías del subterráneo e impedir la circulación del transporte público como él lo hizo. Ese es en un delito federal grave y hay que hacerlo cesar de inmediato. Ni en las naciones más capitalistas ni en las más comunistas se puede cortar una vía de un tren o un subte o una ruta. Ni en Estados Unidos ni en Cuba. Ni en Inglaterra ni en Venezuela. En Rusia o en China te dan cadena perpetua.
Repito algo para que nadie tenga dudas: no estoy en contra de las protestas ni de los paros. Creo que es el pulmón por donde respiran la democracia y el derecho a huelga está en nuestra Constitución. Pero si estoy en contra de los que cometen delitos y violan la ley y disfrazan esa actitud mafiosa de queja sindical. Esta sociedad, como cualquier otra del planeta, no soporta más cortes ni encapuchados ni palos ni bombas molotov. El estado que nos debe representar y cuidar a todos debe actuar con todo el peso de la ley y sin violar esa ley. La justicia tiene que castigar como corresponde a estos muchachos que se creen los dueños de la Argentina y que hacen lo que quieren y cuando quieren. Ahí está prófugo de la justicia el Gordo Mortero, un criminal en potencia, que disparaba sus proyectiles caseros contra la policía.
Lo extraño no es que hayan metido preso a Segovia por cortar las vías e impedir que circulen las formaciones del subte. Eso es lo lógico en cualquier lugar del mundo. Lo extraño es que haya salido en libertad tan rápido. El audio que ayer puso al aire Federico Andahasi mostró con toda contundencia el grosero intento de inventar una situación represiva feroz que no existió. “Poné en twitter que nos están tirando gases lacrimógenos”, se le escucha decir a Segovia sin saber que muchos los estaban viendo en vivo y en directo por las redes de su propio teléfono celular. Todo el tiempo quieren victimizarse y colocar a las fuerzas policiales como criminales. La propia Hebe de Bonafini fue a visitar a Segovia y dijo que estaba golpeado en la cara, cosa que era una mentira gigante. Todo lo contrario, como Segovia tuvo un pico de presión, de inmediato lo llevaron al hospital Argerich para que lo atendieran. Son intentos de volver a lo peor de los 70. A dividir la sociedad entre presuntos heróicos guerrilleros y brutales genocidas. El más patético y vergonzoso fue el caso Maldonado. Testimonios falsos, una operación gigantesca con mentiras brutales para intentar convertirlo en un desaparecido. “El primer desaparecido de Macri” escribió Horacio Verbtisky, el espía de Cristina en las sombras. Ya todos saben que Maldonado se ahogó en el río y hubo abandono de persona por parte de sus compañeros mapuches.
Segovia y sus cómplices son muy poco representativos. Les cuesta hacer un paro porque los trabajadores no acatan la medida. Por eso tienen que patotear a sus propios compañeros, cortar las vías, sabotear los trenes o levantar los molinetes en otro claro delito contra la propiedad privada. Se creen que se puede construir una sociedad más igualitaria haciendo fundir a las empresas o mirando para otro lado con los gravísimos casos de corrupción de Cristina, su jefa política y sus testaferros.
Estos muchachos del subte, violan además la ley y las órdenes de la Corte Suprema de Justicia. Carlos Tomada, unas horas antes de volver al llano les firmó la personería jurídica para dejarle un problema más al nuevo gobierno pero la Corte Suprema de Justicia puso las cosas en su lugar y determinó que los únicos que pueden negociar paritarias son los integrantes del gremio UTA, la Unión Tranviarios Automotor que conduce Roberto Fernández.
Es tragicómico que el abogado de los metrodelegados sea Aníbal Ibarra, un político que se fue al descenso de la credibilidad, que también es letrado de Cristina y que tuvo que abandonar el gobierno por su responsabilidad en la tragedia de Cromagnón.
Los ciudadanos tienen que saber que estos muchachos patoteros toman medidas contra los ciudadanos y que se hacen las víctimas luego de atacar a pedradas a la propia policía que quería restablecer el servicio de subte. No pueden tomar de rehenes a los pasajeros.
Hay una gigantesca lupa que poner sobre este conflicto salvaje y sobre otros que se vienen en los próximos días. Hay algunos que son protestas genuinas, pacíficas y democráticas. Pero hay otras como las de Segovia, Pianelli y compañía que tienen una intencionalidad política de evitar que Cristina vaya presa y que Macri termine su gobierno.
Hay que llamar a las cosas por su nombre. Los dirigentes sindicales merecen todo el respeto del mundo. Pero los delincuentes que defienden delincuentes merecen el repudio de toda la sociedad. Y eso es lo que está pasando.

Atahualpa no murió – 23 de mayo 2018

Hoy hace exactamente 26 años, que don Atahualpa Yupanqui murió en Francia pero no en Paris ni con aguacero. Don Ata murió en Nimes, un pequeño pueblito donde esa madrugada, las guitarras de los gitanos lloraron su luto encordado. Hoy hace exactamente 26 años que murió el Atahualpa andariego, caminador, un nómade del canto popular que vivía en el mundo mientras el país le palpitaba por dentro. Francia lo había declarado Caballero de las Letras y las Artes. A nuestro Atahualpa, que decía que el hombre canta lo que la tierra le dicta. Él decía: el cantor no canta, traduce. Si usted me permite señor oyente, quiero rezar un rezo laico y convocarlo. Gracias por estar siempre en nuestra memoria colectiva, don Ata. Por ser parte del disco duro de nuestra identidad nacional. Me imagino lo que le cuesta abandonar su descanso en paz en la paz de las piedras del Cerro Colorado. Yo sé que las risas que trae el arroyo le alegran la muerte. Que usted se siente orgulloso de haber ido a enterrar sus huesos donde los primeros habitantes de esta América fueron a escribir sus primeros poemas en la piedra.
Gracias por estar siempre, Don Ata. En esta semana de mayo tenemos que recordarlo como un prócer de nuestra cultura. Un padre nuestro que está en el cielo con otros padres nuestros como sus admirados Gardel y Borges, todos padres de nuestra identidad, de nuestros cimientos.
Bueno, no se me vaya, no se enoje. Ya sé que no le gustan los elogios ni las lisonjas. No se vaya.
Permítame que le haga una pequeña entrevista. Usted sabe lo que es el periodismo. Para orgullo de nuestro oficio, usted supo practicarlo en el diario “La Voz del Parque” y encima tuvo el honor de inaugurar radio El Mundo con su canto. Así que tengo que preguntarle a fondo.
-¿Qué opina, don Ata, del periodismo independiente?
– Usted sabe, mi amigo. Le tengo rabia al silencio, por lo mucho que perdí. Que no se quede callado quien quiera vivir feliz. Y mi zamba no tiene dichas, solo penares tiene el paisano. Conozco la triste pena de las ausencias y del mal pago.
– Son momentos de fracturas sociales muy fuertes. A veces el odio gana el debate público y se pierde el eje. ¿Usted qué opina?
– Yo siempre tuve claro que en la vida tengo que ser fiel a tres cosas: al hombre, a la libertad y a la justicia.
– Es que a uno le preocupa tantas inequidades que todavía tenemos…
– Trabajo, quiero trabajo, porque esto no puede ser. No quiero que nadie pase, las penas que yo pasé.
– Hablando de intolerancia, no me olvido todas las prohibiciones que usted tuvo que sufrir. Por algo lo bautizaron el payador perseguido.
-Por fuerza de mi canto, conozco celda y penal. Con fiereza sin igual, más de una vez fui golpeado y al calabozo tirado como tarro al basural.
– ¿Y cuál debe ser el rol del artista en estos tiempos?
– La luz que alumbra el corazón del artista es una lámpara milagrosa que el pueblo usa para encontrar la belleza en el camino, la soledad, el miedo, el amor y la muerte.
-Bueno, Don Atahualpa, no quiero molestarlo más. La última pregunta: ¿Cuál fue su utopía?…
-Ser un día el rastro de una sombra, sin imagen alguna y sin historia. Ser solamente el eco de un canto, apenas un acorde que señala a sus hermanos la libertad del espíritu.
Sus ojos achinados se achinaron más. Le empezaron a pesar los 110 años que hoy tendría. Son años de andar andando. De componer 1.200 canciones, de grabar 40 discos, de escribir 8 libros, de tener 3 hijos, de haber recorrido el mundo, de haber hecho 45 recitales en Japón la primera vez que a ese país. Son años de lucha antifascista, de soportar el desarraigo como él dijo: “Pienso, luego exilio”. Son años de haber soportado la tortura que le trituró el índice de su mano derecha para desgracia de los torturadores que no sabían que Atahualpa era zurdo para todo, incluso para tocar la guitarra. Son años de haber nacido en una cruz, casi como un mandato, en el campo de la Cruz, partido de Pergamino donde su padre era jefe de la pequeña estación del tren.
En vida se dio el gusto de escribir un tango, algo que pocos saben. Frecuentó a Paul Eluard, a Jean Paul Sartre, a Simone de Beauvoir, a Cortazar, a Jairo, a Ricardo Rojas, Edith Piaf y Pablo Picasso. El Che Guevara le regaló una foto dedicada y una noche de vino y rosas, le puso el ojo a la mismísima Ingrid Bergman.
Pero el amor de Yupanqui fue su esposa, Nenet. Hoy después de 26 años se siguen queriendo en paz y sin descanso bajo la tierra colorada de los cerros cordobeses que tanto amaron. Cuando Nenet murió, Atahualpa comenzó a morirse. Fue tan irreparable esa pérdida que apenas pudo aguantar dos años sin cerrar los ojos para siempre. El acariciaba las teclas del piano de Nenet como si fuera la piel de sus manos. Cuando alguien se acercaba, levantaba la cabeza, ocultaba con pudor sus lágrimas y decía formal, como un pésame y una letanía: “una pérdida irreparable”.
Nenet en realidad se llamaba Antonieta Paula Pepin Fitzpatrick. Había nacido en Canadá, de padres franceses. Era una eximia concertista de piano, discípula de Rubinstein y medalla de oro en el conservatorio de Paris. Vivieron medio siglo, juntos. Tuvieron un hijo y juntos compusieron más de 60 canciones. Juntaron sus soledades y sus saberes culturales. El piano aportaba su música clásica y la guitarra andariega, la música popular. Un instrumento polifónico como el piano se casó con la guitarra que es armónico, por definición en el sentido estrictamente musical del término, es decir, es productor de acordes. Y de esa polifonía, de esa armonía y esos acordes surgió la magia. Dicen los que saben de música que “Los ejes de mi carreta”, en el comienzo suena como un coral de Bach y que en “El Alazán” se nota claramente la influencia de Nenet y ese matrimonio maravilloso entre lo culto y lo popular.
Atahualpa y Nenet compartieron además un secreto fantástico. Los temas compuestos entre ambos aparecían firmados por Yupanqui y Pablo del Cerro. Era el seudónimo de Nenet. Pablo por Paula y del Cerro por el Cerro Colorado, la patria elegida por ambos para vivir, amarse y morir.
Eran tiempos del peronismo que tanto lo persiguió. Según Atahualpa, de su puño y letra, los argentinos somos como “un gigante inocente y poderoso que por besar una flor pisotea todo un prado de aromas y colores” y agrega que “nuestra tarea como artistas (…) es que debemos enseñar al pueblo, somos los arquitectos de su espíritu”. Cierra un texto histórico con una reflexión extraordinaria:
“ los artistas somos obreros especializados que hacemos cosas para ayudar, poco o mucho, a que la humanidad sea un poco feliz”.
Antes de que se vuelva a mezclar con la tierra de su Cerro Colorado, le quiero decir, don Ata que entiendo perfectamente su canto que dice “tira el caballo adelante y el alma tira pa’ atrás”, sobre todo ahora que se va, que lo veo abandonar el pago.
Su voz se fue perdiendo entre la gente. Justo su voz que como dijo Horacio Ferrer, era su rostro convertido en sonido. Justo su voz que fue capaz de dibujar ideas preñadas de realismo mágico como esta: Tú que puedes, vuélvete, me dijo el río llorando. O ideas tan comprometidas como esta: Yo no le canto a los tiranos ni por orden del patrón.
Eso resume lo que fue y lo que sigue siendo Atahualpa, un maestro que sigue andando y cantando porque es su modo de alumbrar. Justo ahora que los argentinos necesitamos tanta luz, justo ahora que lo necesitamos tanto. Justo ahora se me hace que Atahualpa no murió. Que vive eterno en el corazón de su pueblo.

Macri, ¿con o contra el peronismo? – 22 de mayo 2018

En el gobierno y entre los simpatizantes de Cambiemos hay un debate complejo que calienta los ánimos. ¿Qué debe hacer el presidente Mauricio Macri con el peronismo en esta coyuntura tan delicada? El oficialismo, ¿debe cumplir con su responsabilidad con, contra o sin el peronismo? Fue elegido en 2015 para gobernar. Y en 2017 fue ratificado en las urnas por lo menos, como la opción menos mala. Respaldo electoral, tiene. Venció al peronismo de Cristina en tres ocasiones consecutivas y en la provincia de Buenos Aires le produjo la derrota más grave de su historia. Con esto quiero decir que ni a Macri ni a Cambiemos les falta legitimidad. Pero también hay que reconocer que más de 12 años de kirchnerato dejaron el país quebrado y fundido, sembrado de bombas de tiempo y que reconstruirlo es una tarea titánica para la cual se necesita del mayor poder político posible. Sobre todo después que la devaluación y la crisis económica demostraron que no es tan fácil quebrarle el espinazo a la inflación y mantener bajo control al dólar y a las principales variables.
Nadie habla de cogobernar. El ciudadano puso a Macri en el gobierno y a distintas variantes del peronismo en la oposición. Pero está claro que con el actual gobierno solo no alcanza para afrontar la dimensión descomunal de lo que hay que hacer.
Un gobierno que no tiene mayorías parlamentarias y apenas cuenta con 5 gobernadores podría manejarse muy bien en algún país europeo. Pero en Argentina necesita ampliar las bases de sustentación para rodear de fortaleza a su legitimidad electoral. Es cierto que para hacer una convocatoria a colaborar es un poco tarde. Que el gobierno fue soberbio y autosuficiente en exceso. Debió haber convocado desde la fortaleza. Al día siguiente de Macri presidente o del triunfo en las elecciones parlamentarias. En ese momento el peronismo estaba confundido, en asamblea permanente y casi resignado a perder nuevamente en el 2019. Daban por segura la reelección de Macri y eso hubiera sido un imán poderoso para sumar ministros, asesores, secretarios que le dieran mayor pluralismo y poder territorial al gobierno. Eso no se hizo en el momento en que había que hacerlo y ahora todo es más cuesta arriba. Ahora el gobierno está más débil, sin la reelección asegurada y necesita ayuda para ajustar gastos y recortar beneficios y eso no es muy atractivo para nadie.
Pero no todo está perdido si se hace política con mayúsculas. Si se apela al patriotismo sin mezquindades de ningún lado. Los que tienen la responsabilidad de gobernar están en el mismo barco y pueden sufrir las mismas turbulencias. Los gobernadores y los intendentes del peronismo, seguramente tiene muchos intereses en común con Macri. Hay que explorar cada situación y realizar acuerdos puntuales que beneficien a ambas partes y que se cumplan. No es necesario que nadie pierda su identidad partidaria. Pero conseguir préstamos blandos a tasa baja es algo que se podría gestionar en conjunto, por ejemplo. O aumentar el consumo y la producción y bajar la inflación y el trabajo en negro. O los paros salvajes y los piquetes. Hay un largo menú de temas compartidos que se pueden negociar en común entre gobernantes de distintas camisetas partidarias y eso fortalece la democracia y las instituciones porque se muestran aptas para resolver los problemas concretos de los ciudadanos.
Todos los dirigentes políticos deben tener presente el 2001 y esa consigna terrible de que se vayan todos y no quede ni uno solo. Todas las encuestas demuestran una caída fuerte en la imagen positiva de Macri y sus compañeros de ruta. Pero no hay ningún dirigente que haya aprovechado eso para crecer en la consideración popular. Ojo con esto. Es peligroso que una porción importante de los argentinos exprese su desilusión y su desencanto con “Todos” los políticos. Eso lleva al caos y a que tenga chances cualquier experimento antidemocrático y autoritario y potencia a extremistas violentos. El vacío en la política suele ser cubierto por caudillos populistas de derecha o izquierda. Por aventureros irresponsables. Eso dice la experiencia histórica. Por lo tanto creo que la chicana y la venganza nos llevan al precipicio institucional. Y que eso habla de una inmadurez republicana tremenda.
Por lo tanto, no tengo ninguna duda de que el gobierno de Cambiemos tiene que hacer una convocatoria real y no para la tribuna con la mayor amplitud posible. Por supuesto que en ese nuevo contrato democrático de gobernabilidad deben calzarse beneficios, acuerdos y convivencias por seis años o más para que quede comprometido el próximo gobierno que nadie sabe de qué color partidarios va a ser.
Hay un importante sector de la población y de los votantes de Cambiemos que tienen otra mirada. No quieren saber nada con el peronismo. Dicen que todos son lo mismo y que siempre se juntan como en estos días contra el aumento de las tarifas y con demagogia populista para después clavarle un puñal por la espalda al gobierno de Macri como ya lo hicieron con Fernando de la Rua, Raúl Alfonsín, Arturo Frondizi y Arturo Illia. Este razonamiento es respetable porque se apoya en la experiencia histórica y tiene parte de la verdad, pero no toda la verdad.
Creo que es responsabilidad fundamental de todos, aprobar esa asignatura pendiente que tenemos como nación y que un presidente no peronista termine su mandato en tiempo y forma, algo que no ocurre hace 90 años. Por lo tanto sostengo que para salir del feroz populismo autoritario y cleptocrático lo menos lastimados posibles, se necesita una coalición de mayor envergadura y colorido ideológico. No hay que caer en sectarismos infantiles. Hay que abrir las puertas y ventanas del gobierno a todas las figuras democráticas y que tengan algo para aportar desde la excelencia de sus capacidades.
Por supuesto, creo que no hay que caer en ingenuidades. No todos pueden estar en el barco de la recuperación plena de la democracia, la ética y la república. Los culpables de haber producido tanto daños tiene que ser excluidos. No nos pueden dar cátedra y ofrecerse para apagar el incendio que ellos mismos dejaron.
Una cosa es ser amplio en la convocatoria y otra muy distinta es ser suicida. Los corruptos y los golpistas, obviamente, deben quedar afuera. En la otra vereda. Ellos son la plaga que hay que combatir, denunciar y que la justicia se encargue de llevarlos a la cárcel y de que devuelven todo lo que robaron.
Nada se puede acordar con las mafias a las que hay que desarticular. Aquellos que apuestan a defender sus privilegios mediante patotas o aprietes deben ser extirpados del sistema democrático. Hablo de los Moyano, los Pata Medina, los Caballo Suárez. Aquellos que se robaron el dinero y el futuro de los argentinos deben pagar por lo que hicieron. Hablo de Cristina, sus hijos y sus cómplices: De Vido y el cártel de la obra pública, Amado Boudou, Cristóbal y Lázaro o los acusados de conspirar con estructuras violentas y castrenses como Milagro Sala, Fernando Esteche o el general César Milani.
Hay que convocar a todos a la gran épica de refundar la Argentina. Hay que sumar a todos a la tarea de bajar la pobreza y la desocupación a cero. Hay que cortar mucho más grueso de lo que el gobierno está cortando ahora. Un gran acuerdo nacional necesita de todos pero también necesita excluir a algunos: los responsables del desastre, los ladrones y los mafiosos son los enemigos del sistema y de la convivencia pacífica social.
Con todos los hombres de buena voluntad es posible dialogar y llegar a acuerdos de mutua conveniencia aunque sea en algunos temas.
Con los conspiradores no se puede hablar. Tienen que ser castigados con todo el peso de la ley. Así de fácil. Así de complicado.