Jairo cada día canta mejor – 16 de junio 2022

Hoy tenemos que celebrar el cumpleaños de la mejor voz de la Argentina. Y también, una de sus mejores conciencias éticas. Hablo del querido Jairo. Fue la música, la banda de sonido de una película de la vida contra la muerte, el himno de la democracia a la hora de su retorno para siempre. Con María Elena Walsh tejió su grito de Venceremos y el desafío de no tener miedo nunca más.
Hoy es urgente recuperar aquellos valores y firmar un nuevo contrato republicano. Para decir como siempre, Nunca Más a las dictaduras. Pero también, para llenar de contenido igualitario y honrado a la democracia. Y decir Nunca más a los ladrones y los autoritarios. Y la imagen de Jairo nos puede servir como ejemplo.
Por eso, nunca me canso de repetir que Jairo es un artista descomunal y que representa en sus valores lo mejor de la cultura argentina. Su pluralismo y el arcoiris de su mirada fue capaz de cantar como Los Beatles y también de “robarle” una letra a Palito Ortega. De transformar algo festivo como «Corazón contento», en una declaración de amor a su mujer que estaba peleando contra la muerte en terapia intensiva. Ahí le confesó a Teresa que su vida comenzó cuando la conoció a ella. Conmovedor el texto y la voz. Desgarran el alma y mixturan lágrimas con aquella felicidad y ese duelo que no termina.
Hace dos años y tal vez con la misma intención de inyectarse energía positiva, Jairo cantó en plena cuarentena y por zoom con sus cuatro hijos: Iván, Yaco, Mario y Lucía. Cada uno desde su casa. Entonaron una hermosa canción de amor y alegría llamada “Podría bailar contigo toda la noche”. Y su esposa, Teresita, seguramente pudo sonreír de esperanza en medio de su grave enfermedad.
Jairo es luz desde su nombre. Y por eso ilumina todo lo que toca. Son maravillosas las paredes que tira dentro del área con Daniel Salzano, que en paz descanse y que ojalá que cada tanto, pueda ir a ver a Talleres, tomar un café en el Sorocabana y pasear por La Cañada.
Hoy es su cumpleaños y este es un humilde homenaje a Marito González, un orgullo nacional y provincial.
Un día, Jairo, contó que de pronto, como un milagro, la negra Mercedes Sosa se le sentó al lado en su lecho de enfermo. El estaba en terapia intensiva, aturdido de medicamentos y calmantes, batallando contra la muerte. Mercedes se agachó y le cantó a Jairo al oído: “Duerme, duerme negrito, que tu mama está en el campo”. Cuando se recuperó, Jairo les dijo a sus hijos: “Pensé que me había ido para el otro barrio: escuché una voz celestial”.
En ese momento, yo pensé que después del paso de la Negra a la eternidad, la gran voz argentina es la de Jairo. Por su caudal incomparable, por su personalidad, por la transparencia de su corazón y porque es capaz de convertir en oro cualquier canción que caiga en sus manos. Un médico especialista en gargantas de cantores llegó a decir que las cuerdas vocales de Jairo eran fuertes como las piernas de un futbolista.
Confieso que vivo sus recitales en estado de felicidad completa. Pocas veces la emoción se hace catarata de excelencia musical. El orgullo de cantar el traje a medida que le compusieron Astor Piazzolla y Horacio Ferrer. La poesía arisca y despojada de Don Ata que lo distinguió con su amistad y le hizo decir como declaración de principios: “Yo tengo tanto hermanos que no los puedo nombrar y una hermana muy hermosa que se llama libertad”. Y esa es la palabra, libertad, ese el emblema de lucha de todo artista popular insobornable como Jairo. Libertad para vivir y para crear. Libertad en las formas y en el fondo. Por eso hay pocos que cantan el himno o el Ave María como Jairo. Son como plegarias de coraje y bienaventuranza para su gente. Es como si se hubiera contagiado de la honradez y la humildad del médico de su familia, el ex presidente don Arturo Illia.
Una noche de gloria Jairo contó una vivencia estremecedora de su Cruz del Eje natal. Una madrugada su hermanita no paraba de temblar mientras se iba poniendo morada. Sus padres estaban desesperados. No sabían que hacer. Temían que se les muriera y fueron a golpear la puerta de la casa del médico del pueblo. El doctor Arturo Illia se puso un sobretodo sobre el pijama, se trepó a su bicicleta y pedaleó hasta la casa de los González. Apenas vio a la nenita dijo: “Hipotermia”. “No sé si mi padre entendió lo que esa palabra rara quería decir”, contó Jairo. La sabiduría del médico ordenó algo muy simple y profundo. Que el padre se sacara la camisa, el abrigo y que con su torso desnudo abrazara fuertemente a la chiquita a la que cubrieron con un par de mantas. “¿No le va a dar un remedio, doctor?”, preguntó ansiosa la madre. Y Arturo Illia le dijo que para esos temblores no había mejor medicamento que el calor del cuerpo de su padre.
A la hora la chiquita empezó a recuperar los colores. Y a las 5 de la mañana, cuando ya estaba totalmente repuesta, don Arturo se puso otra vez su gastado sobretodo, se subió a la bicicleta y se perdió en la noche.
Tal vez esa sabiduría popular, esa actitud solidaria, esa austeridad franciscana lo marcó para siempre.
Y eso no lo priva de volar por Paris cuando canta en francés con su hijo Yaco al piano. Y el tema que escribió a modo de despedida y buenos deseos cuando su hija Lucía se fue a vivir a España.
Y el recuerdo para Felix Luna con el antiguo dueño de las flechas que hace temblar el teatro y que todos llaman “Indio toba”. Jairo luce como una perla tanto en diálogo con Julio Cortázar en Champs Elysées como invitando a la Moña Jiménez a cantar en nuestro teatro Colón de Córdoba, a donde la Mona no podía entrar por pobre, morocho y cuartetero.
Jairo es un ejemplo. Siempre con la democracia. Siempre contra todo tipo de autoritarismo. Siempre la siembra y nunca la destrucción. Jamás un escándalo, una aflojada. Ética y estética con tonada cordobesa y cadencia de Montmartre. Al final no tuve más remedio que preguntarme por deformación profesional: ¿Cuántos Jairos necesitamos los argentinos para convertirnos en una Nación de ciudadanos? ¿Cuántos artistas populares resumen en forma tan contundente la identidad, la honestidad, la excelencia y el compromiso comunitario que tanta falta nos hace en todos los niveles? Como hincha de Talleres que soy, el único defecto que le conozco a Jairo es que lleva los colores de Instituto en su corazón. Algo de la gloria siempre tuvo y tendrá, lo debo reconocer. Cruz del Eje se llama así porque el eje de una carreta de los conquistadores se utilizó para clavar un crucifijo sobre la tumba de un valiente cacique Comechingón. Allí nació el hijo de Ramón, el ferroviario riojano y Esther, la tana, en el barrio de La Banda.
Allí nació ese muchacho que deslumbro al mundo desde el Olimpia de Paris donde cantó 87 veces. ¿Escuchó bien? Este muchacho sencillo y amable cantó 87 veces en el Olimpia de Paris. Se atreve a todo porque le da el cuero y el talento para todo. Hace un tiempo largo, le dieron uno de los premios más merecidos: el Gardel a la trayectoria. Así se hizo gigante y se llamó Jairo. De ese nombre bíblico que en arameo significa iluminado fiel a este morocho argentino que cada día canta mejor y se parece cada vez más a Gardel.

No al maltrato a la vejez – 15 de junio 2022

Hoy es “el día mundial de toma de conciencia del abuso y maltrato a la vejez”. Así lo establecieron las Naciones Unidas al registrar este grave problema social que incluye discriminación de todo tipo.
Quiero abordar este tema porque me volví loco de bronca e incomprensión. Dos cartas de lectores en los diarios contaban casos similares de personas muy preparadas que no conseguían trabajo porque habían cometido el pecado de cumplir 48 años. Les decían que reunían todos los requisitos, pero que la edad tope era de 45 años. Uno es un ingeniero y la otra es abogada. Ambos con trayectorias impecables y experiencias notables. Estoy seguro que a los 48 años las personas están en la cumbre de su etapa productiva, creativa y disponen de energía y tiempo para rendir muy bien en cualquier trabajo.
No podía creer semejante prejuicio y discriminación que los especialistas llaman “viejismo”. Es la última de las discriminaciones “aceptadas socialmente”. Encima si tienen más de 45 y son mujeres, hay doble discriminación todavía. En Estados Unidos si además es negra, están en serios problemas. Y Si es gay, ni le cuento.
Pero nadie se atreve a poner un aviso clasificado que diga mujeres, negras o gays, abstenerse. En cambio si ponen avisos que dicen que más de 45 años no reciben.
La discriminación siempre es un veneno social. Por cualquier motivo. Pero además creo que es una torpeza cargada de ineficiencia. Porque los que actúan así no solamente están cometiendo el delito de discriminar sino que se pierden en muchos casos trabajadores impecables.
Le doy algunos ejemplos. Robert Redford y Jane Fonda filmaron “Nosotros en la noche” y repitieron el rubro que hace 50 años metió un éxito descomunal como esa pareja de jóvenes recién casados en la película “Descalzos en el Parque”. El, dentro de 3 días cumplirá 85 años y ella 84 y ambos son brillantes en su actuación y siguen seduciendo con su serena belleza y su carisma.
Yo sé que no todos somos Robert Redford o Jane Fonda pero han contratado al flaco Cesar Luis Menotti como director de selecciones nacionales. Es uno de los dos únicos técnicos de la historia Argentina que salieron campeones del mundo. Es culto, sensato, apasionado, estudioso, muy activo y tiene 83 años.
Y Pepe Soriano 92 o Marilú Marini, por ahí cerca, y Mirtha Legrand y Magdalena Ruiz Guiñazú dos de las mujeres que junto a Susana Giménez, son las más valoradas en radio y tele.
¿Se da cuenta a dónde apunto? La edad cronológica es una forma jurásica de juzgar a las personas. Conozco pocas personas con la inteligencia, actitud, lucidez y capacidad corporal para colgarse artísticamente de techos y paredes como nuestro compañero de radio, el doctor Alberto Cormillot. Tiene 83 años, acaba de publicar su enésimo libro y volvió a ser padre. Hace poco dijo que: “Se ve al viejo como un enfermo, senil, asexuado, pasado de moda, discapacitado, sin derecho y sin pertenencia. Además, se lo considera como gasto para la sociedad y que no contribuye en ella porque no produce. De alguna forma se lo ve como una persona que no tiene los mismos derechos que el resto”. Para que le voy a hablar de Woody Allen o de Roberto Lavagna. Otras dos personas con actividades muy distintas pero que en lo suyo mantienen mucha vigencia y son fuente de consulta. Y Julio María Sanguinetti, a los 86, tuvo ofertas para que fuera candidato a presidente del Uruguay.
Si estudiamos un poco, descubriremos que en el 2050 habrá más personas mayores de 60 años que menores de 14. Se está produciendo un cambio fenomenal y no hay que subestimarlo. Y mucho menos despreciar a los que cumplen años. La vida cada vez se prolonga más gracias a los avances científicos y la natalidad, es cada vez menor culpa de la locura de la vida moderna y su hiper actividad.
La vejez nos iguala. Es el lugar al que vamos a llegar todos. Y solo si tenemos buena salud y suerte. Es raro, pero el viejismo se discrimina a si mismo, pero con anticipación.
Hay que registrar este nuevo envejecimiento saludable, exitoso, productivo e inclusivo. Tener más de 60 o 70 no es igual a retiro o a jubilación. Hay millones de ejemplos de que es una etapa donde la gente suele hacer lo que quiere en el trabajo y en el amor.
Mucha gente llega con dificultades económicas brutales y ese tema de la jubilación no se puede ignorar y hay que denunciar. Pero hoy le quiero hablar de otra cosa. Del viejo como una persona que se descarta, muchas veces demasiado rápido y equivocadamente. A mí me gusta decirle viejos como le digo a mis viejos, a mis padres, porque lo hago con cariño y respeto. No es peyorativo. Pero es un tema tan complejo que ni siquiera encontraron un nombre para esas personas que denominan adultos mayores, integrantes de la tercera edad, o con horribles términos como ancianos, longevos o esa palabra cruel: gerontes.
No se preocupen por la edad, es un
estado mental. Tienen sabiduría, experiencia en miles de batallas y un gran equilibrio a la hora de tomar decisiones. Por suerte en Estados Unidos existe Nancy Pelosi de 82 años. Fue reelecta como presidenta de la Cámara de Representantes y es la líder del Partido Demócrata.
Le pongo ejemplos de gente conocida para argumentar lo que pienso. Pero hay miles de ejemplos anónimos en todos los países y todos los días.
Una gigante del cine como Glenn Close, hoy tiene 75 y
les ganó el globo de Oro a los 71 años a cuatro actrices mucho más jóvenes. Y le ruego que busque en las plataformas “La Mula” de Clint Eastwood, una de obra de arte actuada y escrita por un pibe de 92 años.
Algunos sociólogos dicen que esta es la
próxima batalla inclusiva que se viene: “La revolución senior”. Hay que combatir los prejuicios y abrir las cabezas. Hay mentalidades conservadoras que atrasan siglos.
En Argentina, más de un cuarto de la fuerza laboral tiene más de 50 años.
Una consultora explicó que “8 de cada 10 trabajos, búsquedas laborales excluyen explícitamente a mayores de 45 años”. Estamos todos locos. Esther, mi madre tiene 89 y se maneja con guasap. Los mails y las redes son insumos que utilizan cada vez personas de mayor edad. No están fuera del mundo tejiendo escarpines en una mecedora o paseando el perro del vecino. Más allá de que algunos lo quieran hacer y están en todo su derecho.
Hay una cuenta matemática curiosa. Una encuestadora europea consultó a las personas sobre a qué edad considera que una persona es vieja. En general todos dicen un número que suele ser la raíz cuadrada de su edad más 8 años.
Por ejemplo, si le preguntan a un chico de 9 años, dice que los que tienen 24 son viejos. Pero si la persona consultada tiene 36 dice que a los 48, ya sos viejo. Mayores de 60, somos 6 millones en nuestro país. Y todavía se asocia a valores negativos como la enfermedad o la dependencia. Más del 70% de los mayores de 60 están más sanos que una lechuga y ocupan gran parte de los puestos de conducción de la mayoría de las empresas, organizaciones sociales o clubes o en oficinas gubernamentales.
Varias de las personas más geniales que conozco superan esa edad. Santiago Kovadloff o Marcos Aguinis, por ejemplo.
O Palito Ortega o Serrat, o Los Rolling Stones o Paul Mc Cartney que cada día cantan mejor y que este sábado cumple 80.
A aquellos que se pierden de contratar a gente maravillosa y eficiente por el prejuicio de un número en el DNI les digo en pocas palabras: Viejos son los trapos.
Viejo es el viento y sigue soplando.

Entre 5 y 16 años de prisión para Cristina – 14 de junio 2022

Hace unos días le dije que Cristina no se rinde. Que busca con desesperación su impunidad y no descansa ni un segundo en su proyecto de colonizar la justicia y la Corte Suprema. Siente que dominar los tribunales es la única forma que tiene de escapar una condena que la lleve a la cárcel.
Los tiempos se aceleran. En menos de un mes comenzarán los alegatos en la causa conocida como Vialidad Nacional. Y el fiscal Diego Luciani pedirá una condena que va de 5 a 16 años de prisión. ¿Se da cuenta porque Cristina está tan nerviosa? El riguroso periodista Hernán Capiello confirmó la información y dio precisiones que la llevaron a la tapa del diario La Nación de ayer.
Se viene el final de la causa de este juicio que lleva tres años. Le pido que preste atención para poder tomar la dimensión y la gravedad del tsunami que se viene para la vice presidenta de la Nación.
¿De qué se la acusa a Cristina?
De haber sido la jefa junto a Néstor Kirchner de “una asociación ilícita de carácter estable y permanente”, sostenida a los largo de más de 12 años.
¿Qué objetivos tuvo esa asociación ilícita?
Estuvo dedicada a “cometer múltiples delitos para sustraer y apoderarse ilegítimamente y de forma deliberada de millonarios fondos públicos”. Dos aclaraciones. Esto que digo es textual del escrito de los fiscales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques. Y según el diccionario, los sinónimos de “sustraer” son “afanar, hurtar, robar, birlar”.
¿Cuáles son los delitos por los que Cristina está siendo juzgada?
Por ser la jefa de la asociación ilícita y por fraude al estado para favorecer con 51 obras públicas por 46 mil millones de pesos de aquella época a su amigo, socio, cómplice y testaferro, Lázaro Báez.
¿Quiénes más están acusados?
En carácter de organizadores de la asociación ilícita liderada primero por Néstor y luego por Cristina, aparecen Julio de Vido, José López, Carlos Santiago Kirchner y Lázaro, entre otros. Para ellos el pedido de penas será menor.
Hace una semana, con el nervio de la urgencia informativa, pude anticiparle que se venía semejante drama para Cristina.
Estamos ante un hecho de una gravedad institucional inédita. La nada exitosa abogada, dos veces presidenta de la Nación y actual vice, deberá estar en el banquillo de los acusados cuando le pidan una condena de entre 5 y 16 años. ¿Se imagina eso? Un verdadero estrépito político. Días de mucha tensión. Como si esto fuera poco, todos están obligados a asistir en forma presencial y el juicio será transmitido por televisión en vivo y en directo. Ya pasaron 70 testigos, 7 peritos y ahora viene la hora de la verdad. Del juicio y castigo a los culpables de la mayor cleptocracia que padecimos los argentinos.
Cristina, en su momento, en diciembre del 2019 fue actriz protagónica de un acontecimiento inolvidable. Furiosa con los jueces y los medios, se victimizó en su indagatoria y a los gritos, dijo que la historia ya la había absuelto.
Los jueces Jorge Gorini, Rodrigo Jiménez Uriburu y Andrés Basso entrarán en la historia. Cristina presiona para que el juicio se declare nulo. Tiene presentados seis recursos ante la Corte Suprema que los tiene en estudio.
Lázaro Báez y José López ya fueron condenados en otras causas y por eso, después de este veredicto, alrededor de fin de año, deberán sumarle los años de prisión que reciban.
El mismísimo ministro de Justicia, Martín Soria tiene como única tarea la de castigar con fiereza y sin ningún pudor a los miembros de la Corte. Hace tres semanas dijo que “son los padrinos de la persecución política, judicial y mediática de macrismo”. Como si esto fuera poco, el grosero ministro calificó de “atorrantes que se ponen como locos” a los integrantes del tribunal que es la cabeza del poder Judicial. Por lo menos no convocó a tomar el edificio como hizo en su momento Hebe de Bonafini.
El plan sistemático de hostigamiento tiene como objetivo intimidar a los jueces para que no se opongan a su propio funeral político. Los quieren liquidar como uno de los pilares del poder republicano y encima pretenden que se callen y acaten mansamente.
En su página editorial, el diario La Nación, supo titular: “Una Corte de 25 jueces, otro disparate en busca de impunidad”.
Calificaron la iniciativa como “insensata, inoportuna y funesta”.
Sería un asalto cristinista a la Corte. Una invasión prepotente y autocrática. Un golpe palaciego que terminaría con el sistema democrático tal como lo conocemos y como funciona en los países más avanzados del planeta.
Las opiniones son libres y los hechos son sagrados. Y el hecho concreto es que dentro de un mes comienzan los alegatos y el fiscal Diego Luciani pedirá una pena de prisión para Cristina que va de 5 a 16 años. Por esto también, Cristina quedará en la historia que según ella, ya la absolvió. Pero no es la historia y son los tribunales los que tienen la última palabra. Y no creo que la absuelvan.