Es un milagro si no va a la cárcel – 8 de junio 2021

Todas las fuentes consultadas en la justicia, dicen que solo un milagro la puede salvar de ir a una prisión federal. Estamos hablando de Milagro Sala, la comandante de la agrupación kirchnerista Tupac Amaru. El gobernador de Jujuy, Gerardo Morales pidió que Sala cumpla un total de 7 años en la cárcel de General Güemes, en Salta. Es por la condena que ella sufrió por haber amenazado y agredido a huevazos y sillazos y con elementos contundentes al actual jefe provincial en el año 2009. Su defensa presentó un pedido de prescripción, pero fue rechazado.
Luciano Manzana Riva, abogado del gobernador fue contundente: “Milagro no es una presa política, ni tampoco una política presa, es una delincuente condenada. No lo dice Gerardo Morales, ni la justicia de Jujuy. Lo dice la justicia federal, la Cámara de Casación Penal y la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Debe ser inminente el dictado de sentencia y el traslado para que cumpla la condena”.
Milagro Amalia Ángela Sala tiene el apoyo de los talibanes más radicalizados de Cristina y varias veces le han demandado al presidente Alberto Fernández que la ponga en libertad de cualquier manera.
Si Milagro Sala recibiera el indulto de Alberto Fernández como ella misma exigió, sería mucho más que un milagro penitenciario. Sería un escandaloso ataque a la justicia y una señal nefasta para la inmensa mayoría honesta y democrática de la sociedad. Nadie quiere venganza. Todos quieren juicio, castigo y condena. Amado Boudou ya se puso en la fila de los que piden indulto, amnistía o cualquier artefacto delictivo que les permita zafar de la cárcel a los ex funcionarios del ladri feudalismo K. Saben lo que quieren: impunidad y venganza. Pero no se ponen de acuerdo con los instrumentos. Porque no se puede salvar a los culpables de estafas y robos descarados sin violar las reglas básicas de convivencia de una verdadera república. Hablan de Milagro Sala como si fuera una militante social pacifista y honrada y en realidad es una delincuente que aprovechó su poder en la Tupac Amaru para robar fondos de todos y para reducir casi a la servidumbre y castigar a muchos piqueteros, sobre todo a las mujeres.
Por eso le digo que un indulto para Milagro con mayúscula, sería un milagro con minúscula. Un disparo al corazón de la independencia de los poderes. Un despropósito antidemocrático. En este sistema nadie tiene coronita. Los que cometieron delitos, la tienen que pagar. La verdad es que Cristina ordenó que liberen a Milagro Sala lo antes posible y que nada ni nadie los detenga. Repito. Que nadie ni nadie los detenga: ni la ley, ni la Constitución y ni el sentido común. Por eso, su estado mayor para la “Impunidad de todos y de todas” avanzó con diversas operaciones lideradas por Eugenio Zaffaroni y Horacio Verbistsky. Llegaron a plantear tribunales especiales y el delirio golpista de intervenir la justicia de Jujuy o directamente toda la provincia.
Cristina ordenó que liberen a Milagro Sala porque entiende que si la delincuente más condenada y más complicada en la justicia queda libre, todos y todas podrán salir con mayor rapidez de la cárcel y todas las causas por corrupción se irán cayendo aceleradamente. Ese es el plan: si logran lo más, será más fácil lograr lo menos.
Alberto, ¿se atreverá a quedar en la historia como el que perpetró un zafarrancho anti republicano que casi no tiene antecedentes?
¿Vale la pena pagar tanto costo político por liberar a una dirigente democráticamente condenada, con todas las garantías y que además, tiene un bajísimo nivel de representatividad?
Milagro no produce movilizaciones importantes que pidan por su libertad.
A Milagro le decían “la gobernadora” por el poder y el dinero que le dio Cristina cuando fue presidenta. Pero ahora, en el llano y en la prisión domiciliaria se fue apagando su estrella. Fustiga a Alberto pero no la escuchan demasiado.
En su momento, en las elecciones internas, sacó menos votos que la cantidad de afiliados de la Tupac Amaru. Eso demuestra que muchos jujeños y jujeñas humildes se sumaron a su agrupación porque fueron extorsionados con violencia o porque era la única posibilidad de acceder a una vacante en una escuela o de aspirar a tener una casa prestada por Milagro Sala. A la hora de votar, el secreto le permitió a mucha gente, elegir otra cosa. La inmensa mayoría de Jujuy no quiere libre a Milagro. Le tienen pánico porque fue golpeadora y autoritaria con todos pero sobre todo con las mujeres y los más pobres. Todos recibían un trato humillante y, en muchos casos, eran reducidos a la esclavitud. Hay decenas de testimonios de patoteadas, malos tratos, cachetazos y hasta latigazos de Milagro para imponer sus proyectos.
La cleptocracia de Cristina y Milagro debe tener su juicio y castigo. Si nadie paga por los robos desde el estado, la señal es que todo vale y la honradez se transforma en una mala palabra.
Milagro Sala no es una carmelita descalza perseguida por la oligarquía, los medios y el imperialismo como nos quieren hacer creer. Y tampoco está presa arbitrariamente. Tiene 4 condenas. ¿Escuchó bien? Milagro tiene 4 condenas. El milagro es que siga en prisión domiciliaria. Eso es un verdadero privilegio. Una de las causas es la que estamos analizando ahora. Condena confirmada por la Corte Suprema. Las tres causas restantes en la que está condenada se iniciaron durante el gobierno justicialista, antes que Gerardo Morales llegara al poder. Fue condenada a 4 años en la causa de Lucas Arias, a 2 años por las amenazas de bomba a policías y eso fue ratificado por la Corte.
La causa llamada “Pibes Villeros” le significó una condena a 13 años de prisión. Fue un tiempito antes de que asuma Morales. Y sacaron 29 millones del banco, directamente de la ventanilla, como era su costumbre y se los robaron. Es dinero que no aparece por ningún lado hasta el día de hoy. Los bolsos fueron directamente a la casa de Milagro y como por arte de mafia, desparecieron.
¿De qué persecución de Cambiemos hablan? La mayoría de los jueces que intervinieron fueron designados por las administraciones peronistas de Eduardo Fellner y Walter Barrionuevo.
Milagro no combatió la pobreza. Ella combatió, maltrató y agredió a muchos pobres. Los estafó. Miente Milagro Sala cuando se victimiza y dice que la persiguen por negra y coya. Hay que sacarle la careta a los que mienten. Las mentiras no hacen milagros. La impunidad son delitos que vuelven. Solo la verdad nos hará libres.

El periodismo, enemigo de las dictaduras – 7 de junio 2021

Es una verdad revelada. Algo que se cumple en forma matemática. El nivel de libertad de prensa es un termómetro del grado de autoritarismo de un país. Con libertad se puede hacer un periodismo bueno, malo o regular. Eso lo juzgará la gente. Pero sin libertad, lo único que se puede hacer es propaganda. Muchos creen que el principal insumo del periodismo son las noticias. Y no es cierto. Nuestro principal insumo es la libertad.
Lo primero que hacen las dictaduras como Venezuela y Cuba es amordazar, censurar y perseguir al periodismo. Lo primero que hacen las autocracias feudales como Santa Cruz y Formosa es intentar domesticar y hacer arrodillar a los periodistas independientes que no se alquilan ni se venden. Desde el regreso de la democracia en 1983 nadie agredió tanto a los medios de comunicación y a sus trabajadores como el cristinismo. Odian profundamente a la prensa porque quieren controlarlo todo y que nadie los controle a ellos.
Utilizaron todos los mecanismos conocidos de hostigamiento a la prensa libre e inventaron algunos porque son muy creativos para el mal. Hasta la llegada de Néstor y Cristina nadie había extorsionado a los anunciantes privados. Los obligaron a dejar de poner publicidad en los grandes medios para que apoyaran a los que tenían puesta la camiseta de Cristina. Pasó mucho esto. El caso más recordado fue el de los supermercados y sus grandes ofertas de fin de semana.
Utilizaron la pauta publicitaria con una ferocidad nunca vista. Castigaron con el látigo a los que no se disciplinaron y premiaron con su generosa billetera a los chupamedias del poder. Les dieron fortunas en pauta y miraron para otro lado ante las evasiones y elusiones impositivas para que sus cómplices compraran medios y los pusieran al servicio de Cristina eterna. Expulsaron de los medios del estado todo vestigio de pluralismo y los convirtieron en unidades básicas que adoctrinan todo el tiempo. Ejemplos sobran en los cuatro gobiernos kirchneristas. El último fue el castigo de La Cámpora a un profesional como Leonardo Flores porque mientras trabajaba en televisión en Miami hizo un documental crítico sobre el chavismo. Mientras tanto, bolsos con millones de pesos fueron encontrados en el canal mal llamado público. Lo que Rosario Lufrano todavía no encontró, fue a los culpables de semejante corrupción.
Juzgaron en una plaza pública al estilo mussoliniano a distintos periodistas, colgaron afiches con sus caras e incitaron a los chicos a que los escupieran, dispararon misiles de mentiras todos los días sobre cronistas que se negaron a sumarse a la comparsa K. Ejemplos sobran en los cuatro gobiernos k y en la cuna del proyecto en Santa Cruz. Pero el último ejemplo fue el armado de una causa judicial con complicidad de un juez militante contra un periodista de investigación honrado y prestigioso como Daniel Santoro. Estuvieron a punto de meterlo preso.
Apelaron a su grupo de tareas en las redes sociales para tirar la honra de cientos de periodistas a los perros. Ese fue y es un plan sistemático de demolición de la reputación de colegas que no se dejan sodomizar por la tiranía de la híper corrupción que fomenta dirigentes sindicales mafiosos como Hugo Moyano y sus salieris.
Recurrieron a la acción directa y a los escraches de patotas que fueron a la puerta de los canales y las radios a intimidar periodistas. A muchos les pegaron palizas inolvidables y fabricaron tanto odio como nunca antes desde 1983. Delirantes e ineficientes como Axel Kicillof han llegado a decir que los periodistas somos hinchas del Covid y queremos que la gente se muera. ¿Se puede apelar a semejante bajeza?
El líder judicial de este proyecto autoritario, Eugenio Zaffaroni, funcionario de dos dictaduras y dueño de departamentos donde se ejercía la prostitución, llegó al extremo de calificar a los periodistas que no eran de su gusto como “terrorismo mediático”. Otro sujeto de ese palo, llegó a proponer un tribunal para juzgar a los periodistas como si fuéramos genocidas: “La Conadep del periodismo”, vomitó para bautizar su idea. También utilizaron la AFIP y los espías estatales para amenazar y tirar carpetazos contra los que no se subordinaron. Están convencidos de que el estado les pertenece. No se sienten inquilinos de la Casa Rosada. Se siente propietarios.
Hace una semanas, en vivo y en directo, vimos como un para periodista organizó desde su programa una operación de escrache contra la presidenta de un partido opositor. A los dueños del canal, les dio tanta vergüenza ajena, que lo despidieron. Pero ya aparecieron otros tres talibanes dispuestos a contratarlo y a celebrar su metodología típica de servicio de inteligencia.
En lo político, llegaron hasta la puerta de las expropiaciones de medios al estilo Venezuela con una ley que fue frenada en el borde del abismo por la Corte Suprema de Justicia. Pero lo van a volver a intentar. En sus documentos internos, la guardia de hierro de Cristina, se autocritica por el orden de los factores que según ellos, esta vez alteró el producto. Ahora, decidieron ir primero por la colonización de la justicia, mediante la instalación de un jefe de los fiscales adicto hasta la esclavitud, por la reforma constitucional y la reducción del poder de la Corte. Una vez puesta la justicia bajo la suela de Cristina y Máximo, volverán a atropellar a los medios que ellos llaman hegemónicos y a los que acusan de ser parte de Lawfare, una mentira tan grande como la Patagonia o como la fortuna que se robaron los Kirchner, sus familia y casi todos sus funcionarios que se hicieron millonarios en el poder.
Este tercer gobierno de Cristina tiene como modelo a Cuba, Venezuela, Rusia, Irán, China y Nicaragua. En alguno de esos países, hay capitalismo de estado o de amigos y en otros, socialismo jurásico y fracasado. Pero en ninguno de esos países hay libertad para informar y para opinar. La censura y la persecución es parte del ADN de estos militantes del oscurantismo.
Por eso es tan importante defender la libertad de prensa. No es un privilegio ni un derecho de los periodistas. Es un derecho de los ciudadanos a ser informados con el máximo de verdad posible y con el mayor arco iris de matices ideológicos.
Los periodistas que amamos y tratamos de honrar este oficio, no defendemos camisetas partidarias ni dirigentes. No somos ni debemos ser el soporte de ningún político. Ni de Cristina ni de Macri ni de nadie. El motor que nos mueve es la búsqueda de la verdad. Nosotros defendemos valores: la democracia, la paz social, los derechos humanos, la independencia de los poderes, la honestidad, el mérito, la igualdad de oportunidades, la seguridad para trabajar y vivir con tranquilidad.
Los militantes por ideas son militantes y no periodistas. Los obsecuentes por dinero y conveniencia, son delincuentes.
A esos, los repudio por manchar este oficio maravilloso.
Los colegas dignos, valientes y con las manos limpias son los que quiero que jueguen en mi equipo. Los que quieren iluminar lo que todos los poderes quieren ocultar. A ellos los celebro. Porque el periodismo es un poderoso enemigo de todo tipo de dictaduras. Y eso no tiene precio.

Carlitos Tévez, el jugador del pueblo – 4 de junio 2021

Con la tristeza de un hincha de Boca hoy quiero despedir a Carlitos. Ya no se calzará la azul y oro. El glorioso templo de la Bombonera va a extrañar sus goles y gambetas. Hasta aquí llegó. Terminó un gran romance entre el ídolo y la multitud. Solo nos queda decirle gracias por tanto y comprender su decisión.
Me acuerdo cuando regresó. Fue conmovedor. Muchos sicólogos recomiendan que frente a algún tipo de confusión en los caminos de la vida, lo mejor es regresar a las raíces, a ese lugar donde hay contención, donde se forjó nuestra identidad. Y eso hizo Carlos Tévez. Dejó por 45 días el lujo asiático de China y volvió a vivir a Fuerte Apache con sus viejos amigos, donde están las necesidades básicas insatisfechas y el peligro. De nada le sirvieron los millones de dólares que ganó en buena ley. El combustible que necesitaba lo fue a cargar entre los más pobres de los pobres. Fue a darse un baño de realidad y humildad. Hasta que se le pasó el mareo y recuperó las ganas de gritar gol con la camiseta de su vida. Y recién ahí, decidió volver a Boca, a esa Bombonera que late y mientras tanto, hizo un par de goles en los picados con sus amigos de toda la vida.
Atrás quedó el cuento chino. Los autos con choferes, las mansiones y el contrato con el Shanghai Shenhua.
Hablo de Carlos Tévez. De Carlitos. Del apache. O del jugador del pueblo, como usted prefiera. Su vida es un verdadero ejemplo de superación. Creo que pocos ciudadanos surgieron de tan abajo, con tantas dificultades y llegaron tan arriba, con tantos valores.
No conozco ninguna persona que haya sido tan castigada por la vida y que luego haya sido tan premiada. Su infancia fue un calvario producto del destino y la injusticia social y su actualidad es una gloria gracias a su esfuerzo y su coraje. Carlos Tévez nació en la pobreza más extrema y en la marginalidad típica de las villas miserias. Pobrecito, apenas tenía 6 meses cuando su madre, Fabiana, lo abandonó. Tal vez Carlitos no tenga memoria de aquel drama. Pero cuatro meses después, la tragedia le dejó una marca para toda su vida. Una pava repleta de agua hirviendo para el mate se derramó sobre cuerpito. Es un accidente doméstico muy común que aterra hasta los médicos. Las ollas siempre deben estar en las hornallas de atrás de la cocina. Pero en este caso no había ni hornallas ni cocina. Había un humilde braserito para todo uso puesto sobre el piso de tierra. Y por eso pasó lo que pasó. Lo llevaron de urgencia a la salita de primeros auxilios de Fuerte Apache y de ahí al hospital. Pero en su desesperación sus seres queridos, los que no lo habían abandonado, lo envolvieron en una manta con fibra de nylon. Eso hizo todo más grave y terrible. El plástico se derritió con el calor y se adhirió a la piel del chiquito en llamas de llanto. Estuvo a punto de morir. Se pasó dos meses en terapia intensiva y la valentía que siempre tuvo le ayudó a salir a flote pero con una cicatriz gigantesca que va desde su oreja hasta el pecho pasando por el cuello. Sufrió las curaciones durante meses. Y el peligro de las infecciones en un ámbito desolador.
Por suerte, la humanidad siempre gana y fue criado y educado por sus tíos maternos. Por la hermana de su madre y por su esposo, don Segundo Tévez que le dio apellido y dignidad aunque en medio de las privaciones más atroces. Hace pocos más de tres meses, don Segundo falleció y eso impactó muy fuerte en el ánimo de Carlitos.
Pero esto no fue todo. Su padre biológico, Juan Alberto fue asesinado de 23 balazos en un enfrentamiento.
Carlitos tenía solo 5 años y un amor incondicional por la pelota. La dominaba como nadie entre las piedras, el barro y los perros flacos. Era magia lo que surgía de sus pies alados. Destellos de luz en cada gambeta en la canchita del club Santa Clara, al lado de la parroquia y frente a la radio comunitaria. Alguien corrió la bola y un delegado de All Boys lo fue a buscar. Don Segundo Tévez, con todo el dolor del alma y un nudo de lágrimas en la garganta le dijo: “No te puedo mandar al pibe para que se vaya a probar porque no tiene zapatillas”. Jugaba descalzo o con un par de championes rotos que le prestaba un vecino.
El fútbol le dio la nutrición y la potencia muscular que no tenía. Se ordenó su vida y encontró un objetivo para seguir. Carlos siempre dice que si no hubiera sido jugador de fútbol hubiera terminado preso o muerto por entreverarse en el delito. Es que en esos lugares tan extremos de marginalidad no hay muchas opciones. Hoy algunos de esos pibes eligen ser soldaditos de la droga. Y así se compran una moto, unas altas llantas y seducen a la mejor de las pibas. Es doloroso pero rigurosamente cierto. De hecho uno de los pocos hermanos biológicos con el que mantenía relación está condenado a 16 años de prisión por asaltar un camión como pirata del asfalto. Uno de sus amigos de infancia, apodados “Cabañas” fue jefe de una banda criminal temible llamada “Los Backstreet”.
Todo eso me maravilla. Me lleva a preguntar como hizo un ser humano tan castigado para superar todo eso y convertirse en lo que es hoy.
Se la hago corta. Salió campeón en 25 ocasiones y casi siempre fue el goleador del equipo. Y el compañero más querido. Y el más venerado y ovacionado por los hinchas de todos los colores. En Boca fue y es uno de los ídolos más grandes de todos los tiempos y es comprensible. Pero fue muy querido y valorado en el Corinthians de Brasil, país en el que los futbolistas argentinos tienen que rendir un doble examen. Hasta Lula lo invitó al palacio Planalto y le pidió una camiseta del equipo que ama desde que era tan pobre como Tévez pero en una favela en lugar de Fuerte Apache.
Allí Carlitos empezó a hacer sus primeros palotes con los idiomas. Se las rebuscaba en el portugués. Pero lo titánico para él fue triunfar en Inglaterra. En tres equipos. A uno lo salvó del descenso, el West Ham y a los otros dos los hizo salir campeón y fue amado por los hinchas de los otros dos que en Manchester son enemigos a muerte, como River y Boca. Carlitos jugó en los dos y dio la vuelta olímpica con los dos. Y amagó con el inglés para un lado y salió por el otro, pero se hizo entender. Si para un argentino es difícil triunfar en el fútbol brasilero, hay que imaginarse lo que debe ser en Inglaterra donde la guerra de Malvinas y viejos odios todavía pesan bastante. Pero Carlitos superó todo eso. Y fue ganando fortunas en euros. Le doy un dato que resume la dimensión de su talento. Noel Gallagher, el cantante de Oasis, una mega estrella, un día en las elecciones de Gran Bretaña puso en la urna un papel que decía: “Voto a Tevez”.
En Italia, en la Juventus repitió la historia de campeonatos y goles y afecto de los tanos que daban la vida por él.
No digo que Carlos Tévez fue perfecto o un robot de lo políticamente correcto. Hizo algunas macanas, como hacemos todos. Se peleó con un grandote que lo discriminó y lo trepó, literalmente por sus rodillas hasta su cara y lo cagó a trompadas. Discutió con Mancini y se fugó a la Argentina hasta que lo suspendieron y tuvo que pagar una multa de un millón 400 mil euros. ¿Qué me cuenta? Pero en todos lados fue un ejemplo de esfuerzo, de huevos para poner en cualquier cancha y de compañerismo. Por eso se ganó el afecto de todo el mundo. Incluso de sus rivales. Tuvo un desliz y se fue de trampa con una actriz muy bonita pero siempre mantuvo su hogar como un altar de la familia. No se casó con un gato que le comiera la billetera. Se casó con Vanesa Mansilla, la piba de barrio hermosa y bancadora que lo acompaña hace casi 25 años. Con ella tuvo tres hijos por los que dá la vida y jamás abandonará: Florencia, Katia y Lito Juniors. Varios de sus golazos los festejó con el pulgar en la boca como tomando de la mamadera o llevó a los pibes a las vueltas olímpicas. Hoy es amigazo de un cordobes que le produce felicidad con lo que hace porque él también lo hace. El cuarteto de la Mona Giménez.
Tiene luz y alma de bueno. Pudo haber sido un delincuente y se transformó en un tipo solidario que visita chicos en hospitales y gente que sufre. Denunció la pobreza feudal de la Formosa kirchnerista y se bancó la que vino después. Se reconstruyó a sí mismo. Como se darán cuenta yo lo admiro profundamente por cientos de cosas, porque todo se lo ganó transpirando la camiseta. Nunca se quiso hacer una cirugía reparadora para borrar esa cicatriz que lleva en su cuerpo. Tal vez esa marca sea su manera de mantener la identidad, y sus raíces, de no olvidar a aquellos que se quedaron y de mantener los pies sobre la tierra ante tantas tentaciones de todo tipo. Pero hay dos cuestiones que les quiero contar para despedirme. Creo haber visto la belleza en estado puro. Es cuando Tévez aparece en el borde del área, inclina su cuerpo a la izquierda, se hamaca y le mete un sablazo con la derecha al segundo palo y la comba se clava en el ángulo. Como fue aquel domingo ante River. Para mi esa es una de las formas de la belleza en estado puro.
Y la otra es lo que le escribió el día que cumplió años su padre adoptivo, el que lo ayudó a zafar de las catacumbas. A don Segundo Tévez, al que alguna vez secuestraron, Carlitos le dijo textualmente: “Me enseñaste hacer (sic) un hombre. Mis tristezas son las tuyas y mis logros tu satisfacción. Te amo, viejo, feliz cumple”. Se lo pudo ver con su hermosa familia en una publicidad de lácteos por televisión. Se lo pudo ver trepado a los travesaños, celebrando con su pueblo o trepado a los escenarios cantando con “Piola Vago”, el grupo de cumbia villera de su hermano. Hoy se lo puede ver gambeteando su destino y llegando a la gloria de ser el jugador del pueblo, el más querido. Carlitos corazón. Volviste al barrio, nunca te fuiste.