Entre Cristina y Alperovich – 21 de mayo 2020

Son muchos los vínculos entre los Kirchner y los Alperovich. Ambos matrimonios fueron socios políticos para llegar al poder, mantenerse como señores feudales y enriquecerse en forma colosal. El pingüino emperador Néstor y la reina Cristina, convirtieron a Santa Cruz en una gigantesca estancia de su propiedad. El zar José y la zarina Beatriz Rojkés, hicieron lo mismo en Tucumán. Autoritarismo, corrupción de estado y atropello a la división de poderes y la libertad de expresión, fueron los pilares de semejantes construcciones antidemocráticas.
Fue tanta la empatía entre las parejas que Cristina puso a Beatriz como presidenta provisional del senado, es decir, segunda en la línea sucesoria pese a que casi no tenía trayectoria política. Pero Cristina no la eligió por estadista. Buscó lealtad y complicidad.
Fue tanta la información calificada que compartieron Néstor y José que, ambos aprovecharon para comprar dos millones de dólares, unas horas antes de que el billete norteamericano pegara un salto monumental. Fue en octubre de 2008, en medio de los terremotos que producía la caída de Lehman Brothers y la estatización de las AFJP. Alperovich lo hizo a través de su padre León, Hugo Moyano no se perdió esa oportunidad y Néstor los compró a su nombre. Ganancias extraordinarias en una abrir y cerrar de ojos. ¿Astucia para los negocios o tráfico de influencias?
La codicia y la voracidad por el dinero ajeno, también unió a los Kirchner y los Alperovich. Ambas familias solían utilizar los aviones de la provincia para cuestiones personales.
Hoy Cristina y el senador José Alperovich están unidos por otras cuestiones muy inquietantes que hablan del poder que tienen ambos. Me indigna que la justicia ponga como excusa que no tiene acceso suficiente a internet para continuar con el juicio oral a Cristina en la causa que se conoce como “Vialidad”. Es una de las estafas más escandalosas y obscenas que se hicieron con el dinero de todos. Las pruebas y los testimonios son demoledores. Pero la justicia, o mejor dicho, una parte de la justicia, aprovecha la cuarentena y sigue tirando la pelota para adelante en el camino de la impunidad que Cristina busca.
El senador José Alperovich también fue beneficiado por el congelamiento por conveniencia de parte de la justicia. Digo por conveniencia, porque los tribunales están cerrados por feria, pero para excarcelar a Boudou y mandarlo a su casa, la justicia funciona como un relojito. Pero para avanzar en una investigación simple de 9 abusos sexuales cometidos por Alperovich, la justicia sigue cerrada. Es intolerable que tanto los tribunales tucumanos como los porteños no hayan avanzado un centímetro en este gravísimo expediente. Se lo recuerdo en dos líneas: una joven familiar y empleada de Alperovich lo denunció por violación. Esta violencia de género brutal ocurrió en el departamento de Puerto Madero (otra coincidencia con los Kirchner) y en la sede de campaña electoral, en Tucumán.
La Corte Suprema de Justicia debe decidir ante la controversia por la jurisdicción en la que debe desarrollarse la investigación y el juicio y por ahora no han dicho una palabra. Silencio. Cajoneo. La cuarentena no se abre para esto. ¿Esta denuncia no le parece suficientemente grave a la Corte y a los jueces tucumanos y porteños? Un hombre de los más poderosos de la Argentina viola a una empleada y familiar y hace seis meses que no se mueve un papel. Alperovich aprovecha su condición de senador, caudillo del peronismo, tres veces gobernador y millonario para demorar todo. Tiene el privilegio de que pase el tiempo y la justicia nunca llegue.
Pero acá hay otra situación muy delicada que vuelve a unir a Cristina y Alperovich. El próximo miércoles vence la licencia por seis meses que Alperovich solicitó en el Senado, obligado por el estrépito e indignación que su caso produjo en la opinión pública.
La víctima sigue sufriendo sin tener respuestas. La justicia mira para otro lado. Y el Honorable Senado de la Nación está a horas de reincorporar a su banca al nada honorable senador Alperovich. Cristina está en un dilema y en una encrucijada. Por ahora no dijo una palabra como el resto del kirchnerismo feminista. Pero ahora Cristina necesita el voto número 42 de Alperovich para la reforma judicial que consolide la impunidad o para designar a Daniel Rafecas como jefe de todos los fiscales. Para Cristina son cuestiones de vida o muerte. De libertad o de Cárcel. De impunidad o de justicia. El problema es que ella, como mujer, debería condenar con mucha energía a un senador acusado de violador con pruebas y testimonios muy creíbles. Políticamente le conviene que Alperovich se reincorpore al senado. Pero su imagen sufriría un fuerte deterioro incluso entre el sector de los colectivos defensores del género que la idolatran.
¿Qué hará Cristina y el bloque del oficialismo peronista? Alperovich está dispuesto a volver. La oposición piensa que Alperovich tiene que prorrogar su licencia y no volver hasta que la justicia se expida. Es un caso de gravedad institucional. Y no es tan complicado de investigar para la justicia si es que tiene ganas de investigar. Una jovencita que denuncia a su pariente y patrón por violación y otros abusos. ¿Qué están esperando para avanzar con velocidad y dar el veredicto? Si Alperovich fuera inocente debería estar interesado en que todo se aclare rápido. Para limpiar su buen nombre y honor, si es que tiene buen nombre y honor. Lo digo porque re victimizó a la víctima cuando desde Miami, en una sus habituales y frecuentes vacaciones en el exterior, la expuso con su nombre y apellido.
La víctima era compinche de su hija. Beatriz, la amiga de Cristina y todavía esposa de Alperovich no abrió la boca. Su familia es un hervidero. Pero lo más importante es cuidar a la víctima de este delito perverso y que haya juicio y castigo, como corresponde.
El sentido común y la corajuda lucha de las mujeres contra la violencia de género y los femicidios impone que Alperovich sea juzgado lo antes posible y en esta ciudad de Buenos Aires, tal como decidió la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional.
No hay antecedentes de una acusación de semejante magnitud contra uno de los políticos con mayor poder de la Argentina. Alperovich no es un perejil. No es un legislador del montón. Estamos hablando de alguien que colonizó la justicia, doblegó a varios medios de comunicación y perpetró un nepotismo pocas veces visto. Sembró el estado con sus parientes. Mientras fue el jefe de Tucumán multiplicó su fortuna varias veces sin poder explicarlo con claridad.
El rechazo que provoca su figura lo llevó a salir cuarto en las últimas elecciones, detrás de Ricardo Bussi, el hijo del temible genocida.
La víctima tuvo que declarar tres horas ante la fiscal María del Carmen Reuter que fue designada por Alperovich como la mayoría de los integrantes del poder judicial tucumano. Sus palabras fueron dramáticas: “No quería que me besara. Lo hacía igual. No quería que me manoseara. Lo hacía igual. No quería que me penetrara. Lo hacía igual.”. Lo trata de monstruo y da detalles de cómo la violó en forma reiterada durante un año y medio. “El avasallamiento fue demoledor. Nunca lloré tanto en mi vida”, escribió la chica.
El abogado Gustavo Morales, en su momento, directamente exigió que se le quite la banca por “inhabilidad moral a Alperovich” Impulsó una nueva denuncia contra Beatriz Mirkin, la otra senadora por Tucumán que nada casualmente, es prima de Alperovich. La acusa de “encubrimiento agravado” porque cuando la denunciante de la violación sexual se lo contó y le pidió ayuda, Mirkin le dijo “que se la aguantara hasta después de las elecciones”. Mirkin que suele hacer alarde de sus posturas feministas y en contra de la violencia de género, calló y ocultó lo que le comunicaron y lo que es más grave todavía, le comentó en un bar de un shopping que “no le extrañaba lo que le contaba porque Alperovich ya había tenido actitudes similares con una anterior secretaria de ella.
¿ Alperovich tiene algunos antecedentes nefastos en su relación con las mujeres. Durante una entrevista con la periodista Carolina Servetto, se comportó agresivo, desafiante y en forma misógina. Le dijo: “Esta chica me encanta, es el perfil que a mí, me gusta. Sos una preciosura”. Eso fue en vivo, en pleno reportaje. Y ante la incomodidad y el enojo de la periodista, expresó: “No te sale ponerte en mala. No te sale, sabés. A mí, vos me haces acordar a mi señora”.
También tuvieron mucha cobertura mediática los rumores de una relación del Zar con Mariela Mirra, una joven que había ganado el reality Gran Hermano en el 2008. Le había dado un empleo pagado por el estado provincial pero cuando estalló el conflicto, intervino la Zarina y lo trató de “abuelito” a Alperovich y Mariela dejó de trabajar para Tucumán.
La actual víctima, tiene custodia policial porque tiene miedo que la maten. Entre las pruebas que aportó, hay intercambios de mensajitos telefónicos donde ella habla siempre de trabajo y él le responde “Yo te voy a proteger siempre, sos mi dueña”. En este caso y en todos, las consignas son claras.
Ni una menos. Ni una violada más.
Ni un violador más.
A ellas, vivas las queremos.
A ellos, presos los queremos.

Las villas miserias del peronismo – 20 de mayo 2020

Cacho trabaja. Cacho no roba. Tiene la dignidad de sus ancestros, los tobas. Un día huyó de los suburbios de Resistencia en Chaco y se vino a Buenos Aires. A Cacho le pasó de todo en la vida y nunca tuvo miedo. Siempre apretó los dientes y le metió para adelante. Quiere ser un ejemplo para el Jonatan, el único hijo que tuvo con Matilde antes de que ella se le fuera con otro. Es raro su ranchito en la villa Puerta de Hierro, en el corazón de La Matanza. Es raro porque no vive mucha gente como en el resto de las casillas. A veces cambian las parejas pero los hijos siguen aumentando bajo el mismo techo. Cacho nunca tuvo miedo ni siquiera a las bandas de ladrones que son sus vecinos. No le roban la mochila y las zapatillas porque lo conocen hace años. Se podría decir que lo respetan. Varias veces lo invitaron para que se sumara a los transas, a esos soldaditos de los narcos que ganan dos o tres veces más que él que se levanta todos los días a las 5 de la mañana para ir a trabajar al Supermercado que queda en Capital. Cacho no tiene miedo a nada. O mejor dicho, no tenía miedo, porque ahora está aterrado por la pandemia. Me conocía de haberme visto en la tele algunas veces y me lo contó entre los pasillos y las góndolas, con los barbijos y la distancia como corresponde. Sus padres quedaron en Chaco y nunca pudo ir a verlos. Su único amor en la vida es su hijo. “Es mi changuito”, me dijo con lágrimas en los ojos. Y por eso Cacho tiene tanto miedo. Si el virus lo ataca al chico, puede morirse porque tiene algunos problemitas de corazón. Y si lo ataca a él, Ramón teme morirse y que su hijo se quede solito en la villa, sin un peso, sin un consejo y una guía en la vida. No lo dice pero en su mirada morocha y húmeda advierto que teme que su hijo, el Jonatán, acorralado por el hambre, se meta en la droga y el choreo. Tiene pesadillas, como todos. Se le aparece el Jonatan tirado en el suelo, en un pasillo oscuro y maloliente. No es el pasillo del súper donde conversamos. Son los pasillos de ese asentamiento que queda entre la avenida Crovara, el cementerio municipal Villegas y el Barrio 17 de marzo. Cacho está acelerado. Me cuenta todo rapidito, como si temiera que su supervisor lo rete. Jonatan se le aparece tirado en el pasillo y muerto. Ramón no sabe si es por el coronavirus o por una grupito de consumidores de Paco que en la desesperación de la abstinencia, son capaces de matar a la madre.
Puerta de Hierro, es uno de los asentamientos con mayores adicciones y delitos aunque, como Cacho, también vive gente honesta que se quiere ganar la vida en buena ley, sin violar la ley. Cada vez le resulta más difícil. Cacho está en negro en el súper porque no quiere perder el plan social. Entre esos dos ingresos, más o menos se la rebusca para parar la olla. No paga luz, agua ni luz, ni alumbrado barrio o limpieza por una sola razón: no hay nada de eso en la villa que ahora llaman barrios populares o barrios vulnerables. Hace algunas changas cuando esta de franco. Cacho, tiene fuerza de brazos y por eso lo llaman de suplente cuando falta alguien en la empresa de mudanzas que queda a 15 cuadras. El Jonatan va a la escuela. Cuando no hay paro y cuando está abierta. Tiene un celular que Ramón no le compró. El no se atreve a preguntar cómo lo consiguió. Pero ahí no hay clases virtuales ni remotas. Ni remotamente hay clases. Insisto: ese infierno de hacinamiento no tienen nada. Ni la tierra de la casilla de chapa en la que viven es de ellos. Literalmente, no tienen ni donde caerse muertos.
Cacho escucha radio Mitre y sabe que en las villas de la Capital ya empezó a crecer el contagio. En su villa, hace mucho que no ve un funcionario, un médico o un policía. La mayoría no se atreven a entrar. Por las noches se acuesta temprano y espera que su hijo se duerma. Los sábados, cuando vuelve del trabajo, se permite tomarse unos vinos y sonreír con sus cumbias villeras preferidas.
Yo me quedó con las ganas de darle un abrazo inmenso. Felicitarlo por el esfuerzo titánico que hace para no robar ni traficar. Y para criar a su hijo con el sueño de que sea una persona de bien. Si Kharta, el dios de los Toba lo ayuda, tal vez el pibe le dé una alegría y se salve. Juega de diez en la reserva de Lafe. La mueve bastante bien, el zurdito. Es habilidoso y es feliz cuando pisa el área del rival de Deportivo Lafferrere. A veces cuando vuelve del partido, trae debajo de la campera algunos alimentos que le dan los de la Comisión Directiva. Igual que Cacho que viene con cajas y bolsas que le dan en el súper para ayudarlo. La esconden para que nadie se las arrebate cuando bajan del tren en la Estación del Ferrocarril Belgrano Sur. Una lata de atún, o un paquete de arroz, son una fiesta.
Toda la vida de Cacho y Jonatan me impactó el alma y el corazón. Por eso se las cuento. Uno a veces se queja de tantas pavadas. Pero lo que más me impresionó además de la batalla homérica para que su hijo salga derecho es que me dijo que por primera vez en la vida tiene miedo: al maldito coronavirus. Cacho no quiere morirse para no dejar a su hijo solo, huérfano y en la intemperie. Y no quiere que se muera Jonatan porque es lo único que ama en la vida.
Y pensar que hay gente que se queja porque tiene que estar encerrada en una linda casa, con comida, internet, televisión y todo más o menos resuelto.
Yo me quedé pensando en el nombre de su villa: Puerta de Hierro. Ese era el nombre del barrio elegante donde estaba ubicada la quinta en la que Juan Domingo Perón vivió durante 13 años. Queda a 20 kilómetros de Madrid. Puerta de Hierro es un capítulo de la historia del justicialismo. Hacia esa meca iban todos los dirigentes a buscar instrucciones y palmaditas en la espalda de su caudillo.
Y creo que hoy Puerta de Hierro, la de La Matanza, también es un capítulo de la historia de este peronismo. Porque el dato más desgarrador de fracaso de la Argentina como nación, es tres millones de personas que viven en las villas. Este país, lleno de recursos naturales y humanos, que en algún momento fue un lugar de progreso y movilidad social ascendente, hoy tiene más de 4.200 villas o asentamientos. En total ocupan 330 kilómetros cuadrados. ¿Escuchó? ¿Se da cuenta de la dimensión? Más territorio que toda la Ciudad de Buenos Aires que tiene 203 kilómetros cuadrados. La mitad de esas 3 millones de personas viven en la provincia de Buenos Aires, con fuerte presencia en el Conurbano. Esa es la llaga abierta más dolorosa que tiene nuestro país. Y pienso en Puerta de Hierro porque creo honestamente que gran parte de la responsabilidad de semejante drama, la tienen los que más tiempo gobernaron: es decir el peronismo de todos los colores ideológicos. Y hablo de Argentina, de la provincia y de La Matanza.
En el país desde el regreso de la democracia, Menem fue presidente por 10 años, Néstor y Cristina, más de 12, Duhalde, un año y ahora Alberto. El peronismo gobernó durante 23 años en 37 años de democracia. No digo que el resto de los gobiernos no peronistas hayan hecho demasiado, pero el justicialismo debería pensar antes de levantar el dedito acusador. En la provincia, el PJ gobernó 29 de 37 años. El alfonsinista Alejandro Armendáriz al principio y María Eugenia Vidal, al final y listo. El resto estuvo a cargo d
Cafiero, Duhalde, Ruckauf, Solá, Scioli y ahora Kicillof. En La Matanza, directamente, solo gobernó el peronismo. Pasaron: Russo, Cozzi, Di Leva, Ballestrini, Espinoza, Magario y ahora Espinoza, de nuevo.
No hay otra forma de cerrar una herida de tanta magnitud si no es con un estado presente que no se aproveche de los pobres y los mantenga pobres para usarlos como mano de obra electoral. No hay tarea más importante que dar educación y trabajo y recuperar la cultura del esfuerzo y el sacrificio. Ese es el verdadero rol del estado. Basta de someter a la gente a la humillación de la marginalidad y a la dependencia de un plan o de un puntero político. La única manera de poner de pié a este país es generar las condiciones para que haya inversiones productivas y se multipliquen las pequeñas y medianas industrias y el trabajo privado que más mano de obra demanda. El virus y la pandemia no han hecho otra cosa que desnudar estas miserias en toda su dimensión. Por eso Cacho tiene miedo por primera vez en su vida. No podemos olvidar a esos argentinos como Cacho que tienen el sueño de ver a su hijo por el camino de la honradez, la dignidad y el progreso. Como dice Jairo, en homenaje a los tobas, los antiguos dueños de las flechas, con letra de Félix Luna y música de Ariel Ramírez: “Sombra errante de la selva/ Viejos brujos de los montes/ No abandonen a sus hijos/ Gente buena, gente pobre… Le ruego a todos los gobiernos: No abandonen a Cacho ni a Jonatan. Gente buena, gente pobre…

El chavismo y la autoamnistía de Cristina – 19 de mayo 2020

Mientras la inmensa mayoría de los argentinos está preocupado y ocupado con el drama de la pandemia, Cristina y su tropa, aprovechan para consolidar su proyecto chavista que incluye una repudiable autoamnistía.
La ley de autoamistía fue el último intento de fuga de la dictadura militar. El candidato a presidente del peronismo, en 1983, Italo Luder en campaña electoral, prometió garantizar la vigencia de semejante ilegalidad e inmoralidad que pretendía darle impunidad al terrorismo de estado. Luder perdió las elecciones, pero Cristina y Néstor, lo apoyaron con su militancia desde Río Gallegos.
Hoy Cristina está liderando un plan sistemático para lograr impunidad para ella, sus hijos y el cártel de los Pinguinos. Eso se llama autoamnistía.
Cristina sabe que mientras el cuarto gobierno kirchnerista esté en el poder, ella jamás va a ir a la cárcel. Pero, para quedarse absolutamente tranquila, quiere voltear todas las causas y a todos los jueces que la involucraron en los 8 procesamientos y juicios orales que tiene en marcha. Quiere hacer borrón y cuenta nueva. Que su prontuario quede virgen, en blanco, como si nunca hubiera sido la jefa de una asociación ilícita dedicada a saquear al estado. Y ya le dije que está muy apurada, casi desesperada por hacerlo cuanto antes. Todos los días hay un paso más, todos los días hay una señal del copamiento absoluto que están haciendo de la justicia. Lidera esto, el vice ministro Juan Martín Mena quien fue segundo jefe de los espías de la presidencia de Cristina. Todas las piezas fueron distribuidas estratégicamente en ese ajedrez de la “Injusticia Legítima”. Carlos Zannini, alter ego judicial de la actual vice, es el jefe de los abogados del estado. Después del reclamo de Oscar Parrilli, el actual Procurador del Tesoro, Carlos Zannini, hoy también pidió ante la Justicia la nulidad de la acusación en su contra en la causa por la firma del tenebroso pacto firmado con Irán. Asimismo, exigió que quede sin efecto la elevación a juicio oral del caso que tienen como principal acusada a Cristina Kirchner a Juan Martin Mena y al propio Zannini.
Hay que recordar que el 7 de diciembre de 2017 fue el juez Claudio Bonadio el que pidió el desafuero y prisión preventiva de la ex Presidenta. En aquel momento, la procesó por traición a la Patria, encubrimiento agravado y estorbo de un acto funcional, todo vinculado al pacto con Irán como supuesto beneficio para los acusados del atentado de la AMIA. Según la justicia, la ex Presidenta y sus funcionarios diseñaron un “plan criminal” para “dotar de impunidad” a los iraníes responsabilizados de la voladura de la mutual judía.
Los privilegios que le dieron a Amado Boudou van claramente hacia el mismo lado. El juez Daniel Obligado lo mandó a su casa pese a que diez días antes había rechazado esa prisión domiciliaria. El fiscal Javier de Luca se negó a apelar semejante arbitrariedad. En consecuencia, Boudou por ahora, no volverá a la cárcel hasta que la Corte Suprema de Justicia lo decida. ¿Qué tema para la Corte, no? ¿Callará la Corte? En este caso más que nunca, el que calla, otorga.
Javier de Luca, obviamente, es un abogado parido por Eugenio Zaffaroni, un soldado de Cristina que incluso en su momento, ya había determinado que en el caso Ciccone, no había delito. Y nadie olvida que pidió tres veces que se desestimara la denuncia de Alberto Nisman contra Cristina por el encubrimiento a los terroristas que volaron la AMIA. A De Luca solo le falta proponer que le hagan un monumento tanto a Cristina como a ese malandra de estado llamado Amado.
El caso Boudou en clave por varios motivos. Primero porque fue el vice de Cristina elegido solo por ella. Segundo porque está condenado en doble instancia a 5 años y 8 meses de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos y todavía tiene varias causas graves por delante, como la de enriquecimiento ilícito o la coima de dos millones de dólares que le pagó el gobernador de Formosa, Gildo Insfran.
Y además, queda claro que no estaba en prisión preventiva, ni tenía ningún riesgo ante el virus. Sin embargo ahora está en su casa con su familia.
La situación más explosiva es que Cristina quiere salvar a Boudou, pero para Alberto, eso es tragar un sapo del tamaño de Casa Rosada.
Alberto no lo quiere, porque Boudou volteó de un plumazo a Esteban Righi, uno de sus mejores amigos y porque en televisión dio por sentado que era culpable e involucró en el tema a su actual jefa, Cristina. Dijo que las dos máculas con las que se iba a ir Cristina del gobierno eran la estatización de Ciccone para borrar pruebas y el Pacto con Irán.
Otra pieza del rompecabezas de la autoamnistía es Felix Crous. El jefe de la Oficina Anticorrupción dejó de ser querellante en dos de las causas en la que Cristina y sus hijos están hasta las manos junto a sus dos socios: Lázaro y Cristóbal. Hablo de Hotesur y Los Sauces.
Juan Martín Mena, también está a cargo del programa de los testigos que se arrepintieron y denunciaron con pelos y señales los mecanismos del gobierno más corrupto de la historia democrática. Esa gente siente pánico. Los tiraron a la jaula de los leones.
El rol de Horacio Pietragalla operando para que liberen a Luis D’Elía, Ricardo Jaime y Martín, el hijo de Lázaro Báez es parte de ese engranaje del nacional populismo que se hace la víctima y que justifica todos los delitos que cometieron como si fueran perseguidos políticos. Ni ellos se creen esas falsedades.
Los Kirchner nunca respetaron los fallos judiciales. En Santa Cruz no cumplieron ninguna de las 6 órdenes que les dio la Corte para reponer al procurador Eduardo Sosa, separado de su cargo por su honradez y valentía.
Ya vimos como Cristina en su alegato histórico, repitiendo palabras de Fidel Castro, dijo que la historia la había absuelto y que los jueces iban a tener que responder preguntas.
Esa es la consolidación del vamos por todo. Y ese el nombre del totalitarismo. Apropiarse del estado para instalar un gobierno eterno que nunca más se vaya del poder. Tal como hicieron en Santa Cruz. El chavismo vino después como justificación ideológica. Pero el feudalismo ladri progresista fue un modelo que nació en Santa Cruz. Clientelismo feroz con catarata de empleados públicos, justicia domesticada y legislatura con mayorías absolutas. Si a eso le sumamos a los medios y los periodistas puestos de rodilla con pauta o látigo, llegamos a la suma del poder público. Eso fue y es Santa Cruz. Eso es Venezuela y en eso quieren convertir a nuestra sufrida Argentina.
Este objetivo demuestra que volvieron mucho peores, con actitud revanchista, y que tienen muy claro el rumbo. El proyecto de la diputada Fernanda Vallejos no es una casualidad o el descuelgue de alguien marginal de la política. Es la expresión ideológica de los que quieren quedarse primero con las acciones de las empresas a las que ayudan y después quedarse con todas las empresas. Esa fue una verdadera innovación en la corrupción K. Ni Menem lo había hecho. Hostigar desde el estado a las empresas privadas y luego comprarlas a precio vil. Ellos o sus testaferros. Perseguirlas con la AFIP y los servicios de inteligencia, sabotearlas con los gremios y, finalmente, quedarse con todo. Por eso es una actitud extorsiva. Mafiosa.
Es lo mismo que diseñan para el campo o la producción agropecuaria. La Junta Nacional de Granos, dinamitar el Mercosur, no darle créditos a los que ahorren más del 5% de soja o trigo, según lo que ellos ordenen y hasta la reforma agraria que propuso Juan Grabois, son mojones de un camino que nos lleva derechito a una autocracia sin división de poderes ni libertad de expresión. Ellos hablan de una revolución por etapas.
Esta idea absolutamente antidemocrática incluye cooptar a parte de la oposición y debilitar su poderío.
Por eso le digo que Cristina, no para de tirar más leña al fuego de una grieta que está al borde de caer en la violencia callejera. Es de una irresponsabilidad gigantesca. Con tal de salvarse es capaz de incendiar todo.
No paran nunca. Más dinero, más impunidad. Los super poderes para que Santiago Cafiero maneje como se le cante, sin control y en contra de la Constitución, la friolera de 498 mil millones de pesos, son un mamarracho que vacía de contenido el presupuesto y el Congreso de la Nación. Divide y reinarás sigue siendo el lema monárquico de la reina. Ya lo lograron con Ricardito Alfonsín, que es muy poco representativo. Pero van a ir por otros. Ya se habla de que algunos legisladores del radicalismo o del Pro serían capaces de votar a Daniel Rafecas como el próximo jefe de todos los fiscales. Esa sería la frutilla de la torta de la impunidad absoluta y de la colonización total de la justicia. Todo lo que sea legal y pacífico aporta a la defensa de la República, la democracia y la libertad. En eso estamos.